Capítulo 9: Todo acaba. Parte 1.
Todas las historias, y esta no es la excepción, cuentan con tres partes básicas: inicio, nudo y desenlace. Así pues, ya hemos pasado por el inicio, hemos sido testigos de la lenta pero letal degradación de la mente humana. También estamos a punto de dejar atrás el nudo, pero este no durará mucho, porque como todos ya sabemos al pequeño pueblo de Gravity Falls no le queda mucho tiempo.
Todos estaban presentes en ese momento en la cabaña del misterio. Un silencio sepulcral se había hecho presente, parecía como si estuvieran dentro de una cámara anecoica. Las expresiones de todos los empleados había pasado de ser de risas y jovialidad a asombro y miedo. Wendy se encontraba detrás de la caja registradora, la revista que hasta hace unos momentos había estado leyendo cayó de lleno contra el suelo. Soos, quien había estado barriendo el interior sujetó con una enorme fuerza la escoba que tenía después de haber escuchado aquello. Stan había estado contando unos billetes y se detuvo casi al instante. Y por último, Mabel, se había llevado sus dos manos a su boca, no podía creer lo que había escuchado. En el lado opuesto estaba Dipper, quien por su parte, tenía una sonrisa tranquila en su rostro, era como si estuviera orgulloso de algo.
Algo realmente malo había sucedido...
...
Dipper se encontraba sentado en el sofá que está frente a la televisión, miraba las noticias. Desde hacía un buen rato habían estado hablando del doble asesinato a los dos agentes de FBI llevado a cabo por una persona que aún estaba por identificar. Después de unos segundos su tío Stan entró a la habitación acompañado por Mabel, quien venía tan alegre como siempre. El menor de los Pines soltó un ligero suspiro cuando escuchó que alguien estaba entrando. Se giró y vio de quien se trataba. Se reacomodó en su asiento, su hermana se acercó a él.
-¡Hola Dipper! -exclamó alegre mientras se sentaba a su lado.
Tal vez no muchos podrían darse cuenta, pero si se prestaba la suficiente atención a los dos hermanos se podía apreciar claramente que Mabel intentaba acercarse lo mas posible a su hermano, este por su parte nada decía, solo dejaba las cosas pasar.
Stan se acercó y dejando escapar un suspiro de preocupación dijo:
-Esto es realmente malo-dijo con expresión seria-. ¿Qué rayos está sucediendo en este pueblo? Quiero decir, siempre había sido un lugar raro, pero esto es demasiado.
-Quién sabe tío Stan...-respondió Dipper sin prestar mucha atención-. No todo dura para siempre, la paz de este pueblo es el ejemplo perfecto.
Stan giró su cabeza hacia su sobrino, estaba asombrado por aquella respuesta. Pero, ¿era sólo asombro? O era preocupación y miedo. ¿Cómo era posible que un crío de catorce años tuviera aquellos razonamientos? Eso era algo que no le dejaba tranquilo.
Dejó de mirar a su sobrino y empezó a ver de nuevo las noticias.
''... Las carteras de los dos agentes del FBI había sido saqueadas, lo que hace creer a los investigadores de que se trata del típico robo...''
-''Imbéciles...'' -pensó Dipper con una ligera sonrisa.
El joven Pines estaba muy confiado. Aquel disfraz que se había puesto era muy convincente, realmente parecía una chica. Además de eso había llevado guantes, por lo que la cuestión de las huellas dactilares estaba descartada. Nada podía salir mal. Pero como todos ya sabemos, no todo en la vida va como uno quiere que vaya.
''... La policía ha encontrado nuevas pistas que pueden ayudar a averiguar la identidad del perpetrador de este horrible crimen...''
La sonrisa de Dipper se esfumó tan rápido como había venido. Tragó saliva ruidosamente y sus ojos se abrieron todo lo posible. Un ligero temblor en su mano izquierda se hizo presente, cosa que no pasó desapercibida por Mabel. Se giró y vio que la expresión facial de su hermano menor denotaba evidente preocupación. Esto confundió a la mayor de las Pines.
-Dipper-dijo con un ligero tono de preocupación-. ¿Sucede algo? Te ves pálido...
Dipper se dio cuenta de que había cometido un error: dejarse llevar por sus emociones. Cosa que hizo que su hermana sospechara. Puso la cara mas alegre que pudo en ese momento y trató de solucionar las cosas.
-N-No es nada. Tranquila -dijo con tono nervioso.
-¿Estás seguro? Estás temblando y todo... -Stan se giró casi automáticamente al oír esto último. Fijó su mirada inquisidora en el joven Pines. Este se ponía cada vez mas nervioso.
-B-Bueno... Es sólo que me siento un poco mal, pero no es nada para preocuparse-dijo-. Mejor sigamos viendo las noticias.
Mabel y Stan decidieron dejar pasar el asunto. Desviaron sus miradas y volvieron a ver las noticias.
''Gracias a la cámara frontal del vehículo de los dos agentes se pudo capturar aunque fuera por un segundo el rostro del responsable de los crímenes. Por las imágenes que vemos ahora mismo podemos deducir que se trata de una chica...'' a este punto Dipper dejó de escuchar. Vio directamente la pantalla de la televisión y allí lo vio: era una imagen sumamente borrosa pero algo visible de él vestido de mujer. Todo podía salir mal.
-''¡¿Una cámara?! ¡¿Una maldita cámara?! ¡¿Desde cuándo los autos del FBI tienen cámaras?!''-pensó sumamente furioso-. ''Maldición, maldición. Esto no está bien, nada bien. Tengo que pensar en algo rápido...''
Dipper se levantó del sofá y se dirigió hacia la salida de la habitación, dejando ligeramente confundidos a las otras dos personas que estaban con él.
-V-Voy al baño... -dijo nervioso y salió de la habitación.
Una vez en su habitación Dipper cayó sobre sus rodillas, era como si un enorme bloque de plomo estuviera sobre su espalda. Estaba sudando. ¿Cómo había cometido un error así? Él, la persona mas meticulosa que vive sobre la faz de la tierra. No disponía de mucho tiempo. Las autoridades estadounidenses eran una panda de incompetentes idiotas, pero cuando uno de sus agentes era asesinado se tomaban aquello como un reto y decidían hacer bien su trabajo. Dipper volvió a maldecir por lo bajo.
Tendría que actuar rápido.
Había estado esperando por una fecha. Sólo eso le faltaba para poner en marcha todo por lo que había trabajado. Miró el calendario. Mañana tendría lugar el festival Woodstick. Aquel evento musical en el que solo iban los artistas renegados que no eran lo suficientemente buenos para conseguir buenos actuaciones. Aquel festival significaba una cosa: el Dios del amor estaría presente.
...
La mañana había llegado y consigo un nuevo día. Dipper abrió sus ojos lentamente a medida que se levantaba de su cama. Vio el calendario: era el día.
Sabía que su hermana le llevaría a algún concierto. Así que debía de pensar en una buena excusa para ausentarse durante un buen rato, ir a hacer lo que tenía que hacer y volver y luego aparentar como si nada hubiera pasado. No iba a ser fácil. Salió de su habitación y bajó rápidamente las escaleras, los demás miembros de la Cabaña del Misterio estaban ya trabajando. Aquel festival solo significaba una cosa para el propietario: turistas ingenuos con ganas de gastar dinero. Todos le saludaron una vez que le vieron. Stan le encomendó a Dipper una tarea y este se puso manos a la obra.
MIentras hacía su trabajo Dipper aprovechó un lapso de tiempo en el que nadie le veía. Fue hasta afuera y cogió una mochila de color negro, corrió hasta el bosque y escondió la mochila en un lugar que sólo él conocía. Luego regresó como si nada y se puso a trabajar otra vez.
Una vez concluida la jornada laboral pasó lo que Dipper esperaba que pasase: su hermana le llevaría al festival. Ambos gemelos caminaban animadamente a tavés de las calles, y cuando digo ambos gemelos me refiero a Mabel, cuya alegría y excitación contaba por dos personas. Las calles ya se habían empezado a llenar cada vez mas de personas, algunas originarias del pueblo y otras eran turistas. Mabel veía sumamente emocionada el ambiente que el festival reflejaba, no podía esperar. Por otra parte, Dipper estaba preocupado, durante un lapso de tiempo iba a dejar a su hermana sola entre una multitud de desconocidos. Quién sabe qué tipo de seres repugnantes habrá allí, aunque él no era quien para juzgar la moral de las personas.
Y allí se encontraban, en medio de una multitud de drogadictos, y escoria social. Puede que para algunos este juicio sea un poco superficial. Pero estamos hablando de Dipper, la persona que tan sólo unos días antes había asesinado a sangre fría a dos agentes del FBI porque se habían presentado en su casa haciando preguntas, a pesar de que ellos probablemente no tenian ninguna prueba ni estarían cerca de capturar al criminal. A lo lejos vieron a Wendy, quien estaba bailando al ritmo de la música acompañada de sus otros amigos. Dipper decidió que aquello sería de ayuda.
Se acercó hasta ellos, Wendy, al percatarse de la presencia del menor de los Pines se lanzó hacia este y le dio un fuerte abrazo, Dipper sintió que sus costillas se romperían en cualquier momento. Era evidente que había estado bebiendo.
-Oye Wendy...-dijo el menor de los Pines-. ¿Puedes cuidar a Mabel durante un rato? Tengo que ir a hacer algo urgente y no quiero dejarla allá.
-¡Por supuesto que lo haré Dipper! -exclamó eufórica.
-Oye, que no soy una niña. Puedo cuidarme yo sola -dijo Mabel un tanto molesta.
-Ya lo sé Mabel-dijo Dipper-. Pero me sentiré mejor si no estás en medio de aquellas personas-dijo y le acarició la cabeza a Mabel tiernamente-. Prométeme que te quedarás con Wendy.
-D-De acuerdo... -respondió esta con un ligero rubor en sus mejillas.
''¡Eso nunca falla!" -exclamó mientras reía.
-''Cállate. Ahora no es el momento''-pensó Dipper-. Nos vemos luego Mabel -dijo con una sonrisa y se alejó de ellos.
...
Una chica muy guapa caminaba por la zona detrás de los escenarios. MIraba atentamente mientras trataba de ubicar con la vista su objetivo. A medida que caminaba se ganaba alguna que otra miraba lasciva acompañada de un comentario inapropiado. Esto la enfadaba enormemente. La chica vestía una chaqueta de color roja de tela con capucha, una falta que le llegaba hasta la mitad de los muslos y unas medias de color negro que recorrían por completo sus delgadas piernas. Después de varios minutos caminando vio al fondo lo que estaba buscando.
Se acercó sigilosamente y se asomó a una de las ventanas de la furgoneta, allí estaba. Tocó ligeramente la puerta trasera de la furgoneta y después de unos segundos la puerta se abrió. La persona que abrió fue el Dios del amor en persona, quien tan solo unos minutos antes había acabado su presentación. El Dios del amor se quedó sorprendido de que una guapa muchachita le estuviera visitando.
-¿En qué puedo ayudarte pequeña? -preguntó con un penoso intento de voz seductora. Esto le provocó a la chica unas arcadas enormes.
-B-Bueno...-dijo fingiendo timidez-. Soy una gran fan de usted y me preguntaba si podía firmarme esto -dijo y le tendió un CD que momentos antes había robado de un puesto de ventas.
-Todo sea por una muchacha tan guapa como tú-dijo y agarró el CD-. Con amor... -dijo y le tendió el CD después de haberlo firmado.
-Muchas gracias, me hace muy feliz señor -dijo fingiendo una sonrisa de satisfacción. Hizo un amago de irse.
-¡Espera!-dijo en voz alta el Dios del amor-. ¿No quieres pasar y tomar algo?
''¡Ha picado!''
-No quisiera molestar... -dijo fingiendo vergüenza.
-¿Molestar? ¡De ninguna manera! Ven pasa -dijo y le hizo camino a la chica. Esta entró.
El interior de la furgoneta era un intento patético de imitación a un camerino. La chica, sintiéndose asqueada, se sentó en el lugar más limpio, o por lo menos que lo parecía. Por todas partes habían jeringuillas usadas y por usar, cucharas quemadas, mecheros, cigarrillos liados y demás cosas. Además de que el olor que reinaba allí era nauseabundo. Cuando se hubo sentado sintió algo a su lado, era el Dios del amor, quien en menos de un segundo se había colocado a su lado. Si no actuaba pronto se encontraría en una situación complicada.
-Y dime-dijo el Dios del amor-. ¿Cómo te llamas?
-M-Me llamo T-Tiffany... -esta vez no fingió vergüenza, sino que le resultaba todo aquello tan repelente que apenas podía hablar.
-Es un nombre muy bonito -dijo y a continuación puso su mano en el muslo de la chica y empezó a acariciarlo lentamente.
-''Cálmate. Cálmate. Aún no es el momento'' -pensó para sí misma-. ¿Por qué te llaman el Dios del amor?
-¡Oh! Buena pregunta-exclamó emocionado-. Básicamente puedo hacer que cualquier persona se enamore de otra. Sin importar quiénes sean.
-Eso es increíble -dijo la chica fingiendo emoción.
-Así es.
-Y dime, ¿puedes hacer mas cosas geniales como esa?
-Bueno. Sí que puedo, gracias a una pequeña ayuda claro -dijo con una sonrisa orgullosa.
-¿Una pequeña ayuda? ¿Cuál? -preguntó con verdadera curiosidad.
-Esta ayuda-dijo y de un pequeño cofre que tenía apartado sacó un cinturón donde habían cientos y cientos de pócimas mágicas. La chica, a toda velocidad, examinó cada una de las pequeñas botellitas que allí habían. Vio lo que quería-. Cada una de estas pócimas sirve para algo distinto.
-¿Para qué sirve esa? -dijo apuntando a una de color negro. Era casi intimidante ver un líquido de aquel color.
-Esta...-dijo casi en un suspiro-. No sirve para nada bueno. Me fue dada para que la cuidara hace mucho tiempo...-la chica pudo notar un pequeño tono de nostalgia o tristeza, no lo sabía muy bien-. ¡Pero dejémonos de cosas aburridas! ¿Qué tal si hacemos algo más divertido? -dijo mientras se acercaba lentamente con intenciones evidentes.
La chica se sintió aprisionada. Tenía que idear una táctica rápido antes de que fuera demasiado tarde. Desvió la mirada y vio algo que le podría ser de ayuda.
-¿Te gusta? -dijo mirando a una jeringuilla que estaba medio llena de un líquido amarillo. El Dios de la muerte desvió la mirada.
-¿Eso? Sí, por supuesto. Me ayuda a mantenerme concentrado-dijo y alcanzó la jeringuilla-. ¿Quieres probarlo? -le extendió la jeringa.
-No debería... Hace mucho que lo dejé... -mintió para parecer inocente.
-Venga. Una sola vez no te va a hacer daño -dijo y cogió otra jeringa y procedió a llenarla.
-''Oh, pero a ti sí que te va a hacer daño'' -pensó la chica-. De acuerdo, ¿por qué no?
-¡Esa es la actitud! -exclamó el Dios del amor feliz.
-Pero hazlo tú primero -dijo con una sonrisa provocadora.
-De acuerdo, de acuerdo. Todo sea por un fan -dijo con la jeringuilla llena.
El Dios del amor procedió a inyectarse aquel líquido de color amarillo. Por su aspecto la chica dedujo que se trataba de heroína. Una vez finalizado el proceso el Dios del amor dejó escapar un largo suspiro de placer. Aquello le había calado bien.
-Así me gusta... Ahora te toca a...-dejó de hablar al sentir un pinchazo en su cuello.
Antes de que el Dios del amor pudiera reaccionar la chica clavó la jeringa en su cuello. Al principio no pasó nada pero después de unos segundos el cuerpo de aquel hombre empezó a moverse violentamente, estaba sufriendo convulsiones. Después de varios segundos el cuerpo dejó de moverse, una espuma blanca empezó a brotar de sus labios y sus ojos tenían una mirada perdida. La chica aprovechó y abrió de nuevo el pequeño cofre de antes, buscó y sacó de allí la pequeña botella llena de aquel líquido negro, se lo guardo en el bolsillo de la chaqueta.
A continuación la chica agarró uno de los cientos de cigarros que estaban esparcidos por todo el suelo de la furgoneta. Agarró también el mechero y procedió a encender el cigarro, dio una calada y empezó a toser violentamente, detestaba el tabaco. Miró por la ventana y se aseguró de que nadie estuviera cerca. Luego, con sumo cuidado colocó el cigarrillo cerca de una de las pequeñas cortinas de tela que tenía el Dios del amor dentro para darle una mejor apariencia. Segundos después la cortina empezó a arder lentamente, la chica abrió la puerta con la intención de marcharse, antes de hacerlo sintió algo en su bolsill, lo sacó y se dio cuenta de que era el CD firmado, soltó un suspiro y lo arrojó al fuego que empezaba a expandirse.
La chica se alejó con paso rápido y sin mirar atrás. La furgoneta estaba ahora totalmente en llamas. Podía sentir el calor que esta irradiaba ligeramente. Después de que se marchó una multitud de personas se formó alrededor de la furgoneta, pero para cuando llegaron ya era demasiado tarde.
La chica se encontraba en una zona apartada de la cabaña del misterio. A continuación comenzó a quitarse la ropa dejando a un Dipper con expresión cansada. Escondió la mochila con la ropa de mujer que tenía. Luego fue hasta el lugar que tenía desginado para esconder todos los objetos que tendría que usar mas adelante. Después de esto fue hasta la entrada de la cabaña del misterio y lo que vio lo dejó sorprendido.
Allí estaban todos los empleados de la cabaña, pero aquello no era lo que le sorprendía. Lo que lo hacía era que allí, junto a ellos había una persona vestida con un traje de color negro y gafas de sol. Dipper comprendió de qué se trataba casi inmediatamente. Dejó escapar un suspiro de resignación. Había sucedido antes de lo previsto.
-¡Dipper!-exclamó Mabel con evidente miedo-. ¡Menos mal que has llegado! Esta persona está diciendo cosas espantosas acerca de ti -dijo y corrió hacia donde estaba su hermano.
Pero a pesar de que había sucedido antes de lo previsto no significaba que no tuviera un plan.
-¿Eres Dipper Pines?-preguntó el agente. Este asintió-. Quedas detenido por el asesinato de dos de nuestros agentes.
Todos se quedaron sin palabras cuando el agente pronunció esas palabras. Todas las miradas se dirigieron hacia Dipper, quien seguía sin proferir palabra. De repente, para sorpresa de todos una ligera sonrisa se formó en los labios del menor de los Pines.
-¿Puedo preguntar cómo sabe que fui yo? -dijo con un tono de insolencia.
-No fue nada fácil-dijo el agente-. Ya que sólo teníamos unos pocos segundos de vídeo. Pero aquello fue suficiente para identificarte. Nuestros especialistas han estado trabajando día y noche para poder dar contigo. Y como ya he dicho antes: quedas bajo arresto por el asesinato de dos de nuestros agentes.
-Me parece que se equivoca señor agente -dijo Dipper aún con su sonrisa.
-¿En qué me equivoco muchacho? -preguntó el agente confundido.
-No debería arrestarme por la muerte de esos dos agentes, ya que no son las únicas en mi lista de víctimas -dijo y la sonrisa que tenía se expandió aún más dejando paso a una persona totalmente nueva.
El agente, que hasta ese momento se había mantenido imperturbable no pudo mas que poner una cara de asombro y espanto ante tal confesión, al igual que todos en la cabaña del misterio. Mabel y Stan dieron un paso hacia atrás, Wendy dejó caer su revista, Soos apretó con fuerzas la escoba que tenía en sus manos.
-Lo correcto sería: Dipper Pines, quedas detenido por el asesinato del viejo McGucket, la familia Northwest, el mago Gideon, vuestros dos agentes y por último el Dios del amor -dijo aún con aquella sonrisa que no hacía sino empeorar las cosas. Ya nadie sabía qué estaba pasando.
El agente desenfundó su arma y procedió a apuntar a Dipper, para sorpresa de todos este levantó sus dos manos en posición de rencidión. El agente habló a través de su radio, pidiendo refuerzos. A continuación el agente se acercó a Dipper y procedió a esposarle. El joven Pines seguía sonriendo.
-No le recomiendo que sea tan brusco conmigo señor agente -dijo Dipper. Antes de que este pudiera responder un sonido seco pudo escucharse a través de la cabaña.
Todos se giraron para darse cuenta de que un cuervo estaba dándole picotazos a la ventana, a continuación, otros dos cuervos se posaron junto al otro y repitieron la misma acción que el primero. El agente, al igual que las personas de la Cabaña del misterio, habían caído presas de un enorme pánico. Al fondo, Dipper pudo percibir el ligero pero constante ruido de las sirenas de los coches patrullas. Su sonrisa seguía presente.
-Esto se pone cada vez mejor -dijo en voz alta, haciendo que todos los presentes se asustaran.
