Zafiros y esmeraldas

Por: Wendy Grandchester

Capítulo 35 Heridas abiertas


—¡Terry!— Leia me despertó y volví a la realidad, sintiéndome un poco más vacío.

—Mamá...

—Aquí está Karen y tus amigos...— Antes de que yo pudiera reaccionar, el fuerte abrazo de mi prima truncó mis palabras, realmente estaban de más.

—Vinimos lo más pronto que pudimos... ¿qué fue lo que pasó?— Sólo me quedo mirándola, el llanto aplacó mi voz.

—Terry, hermano... yo no sé ni qué decirte...

—Tranquilo, Tom, a mí me basta con que estén aquí.— Mi compañero de banda escolar me da un golpe en el hombro.

—Lamentamos mucho todo lo que has pasado... pero aún no está todo perdido...

Me quedo mirando a Jhon, es fácil decirlo, ellos no saben que fui yo quien metió la pata hasta el fondo, que todo ésto no es más que el castigo que merezco por imbécil.

—Chicos... ¿Por qué no van por unos cafés?— Karen hizo que los chicos desaparecieran y me jaló aparte. Conozco bien sus intenciones.

—A ver, Terry... ¿qué hiciste?

—Yo... me enloquecí cuando supe del bebé...

—¡Por Dios! ¿Qué le hiciste a Candy?— Se alarma y sus ojos se tornan gigantes.

—Le dije que no podíamos tener ese bebé...— Se me formó un nudo inmenso en la garganta y mis lágrimas ya están en piloto automático desde hace tiempo.

—¡Menudo imbécil! Pero... ¿se puso así por eso?

—No lo sé... ella estaba bien, ellos estaban bien hasta que yo volví...— Me desplomé y ella me recogió y me envolvió nuevamente en un abrazo.

—Terry... si tú supieras todo lo que ha sufrido Candy... ella tenía tanto miedo de contarte sobre el bebé y yo... pensé que exageraba, pero ya veo que no... ¿cómo pudiste?

—Ya no me reclames más, ya no, por favor...— Mi llanto se ha vuelto audible, yo ya no puedo más. Pesan dos vidas a punto de apagarse sobre mi espalda.

—Lo siento, Terry... ¿cómo ha seguido ella? ¿No podemos verla?

—Todavía no... está muy mal, Karen, yo la puse muy mal.

Me pasé un par de horas más ausente entre la gente. Ya no percibo ni el aire, me siento indigno de poder respirar. Sólo pienso en ellos... pienso en lo alegre que estaba Candy, el miedo en sus ojos, pero a la vez, una fe ciega en mí cuando me invitó a tocar su vientre y yo destruí todas sus ilusiones... ahora ella no me dejará acercarme nunca más y eso me parte, me quiebra, me deshace.

—¿Familiares de Candice Andrew?

—¡Nosotros!— Los Andrew se apresuran a contestarle a la enfermera.

—Ella está despierta y está pidiendo impacientemente ver a sus padres...

Los Andrew van en seguida por ella. Yo me quedo plantado en el mismo azulejo del suelo porque entendí que no quiere saber de mí, de ninguno de nosotros.

—¡Enfermera!— Le grité antes de que se perdiera de mi vista.

—¿Cómo le ayudo?

—Yo... quisiera saber... cómo está ella y el bebé...

—Delicados... aún están en peligro de aborto, joven...— Bajé mi cabeza, me reduje a nada... cada vez que escucho la palabra aborto, quisiera estar en el lugar de mi hijo y morirme.

—Pero... ¿se pondrán bien?

—Eso no lo sé, joven. Sólo queda pedirle a Dios que sea así.— Se retira y yo me quedo ahí, luchando contra mi deseo feroz de ir a verla.

—Terry...

—Quiero morirme, papá...— Mi papá también tiene los ojos aguados, yo he tenido más abrazos de su parte en las últimas veinticuatro horas que en toda mi vida.

—No digas eso, Terrence, Candy te necesita, ambos.

—No es cierto... yo sólo los destruyo.

—Terry, cariño, ven aquí, conmigo.— Leia me llama a su lado porque mi papá ya no encuentra que más decirme, sé que se encuentra en una especie de dejá vu, que se ha transportado veinte años atrás, cuando mamá se fue y llegué y yo...

—Tienes que tener mucha paciencia, Terry. Mucha paciencia y firmeza. Es muy fuerte todo ésto para los dos, son tan jóvenes y sé que se sienten perdidos, que se están ahogando entre toda ésta adversidad, pero hay una pequeña vida que los necesita a los dos y debes entender además, que en medio de todo, Candy es la que lleva la parte más difícil... el dolor, la decepción, todas sus emociones y encima... es ella la que carga el bebé...

—¿Y qué hago, mamá?

—Se fuerte por los tres. Quédate siempre ahí y gánatela otra vez. No importa que ella no te quiera en su vida, está herida, pero te necesita. No la abandones por nada del mundo, aunque tengas que tragarte todo tu orgullo.

—Yo sólo quiero que se pongan bien, no importa si ella ya no quiere verme más... yo no quiero que mi bebé se muera, mamá...

—No se va a morir, mi amor, ya no pienses más en eso.

...

Veo que los Andrew han salido y aprovecho ese momento para ir a ver a Candy. No puedo más con mi alma y quiero que ella sepa lo arrepentido que estoy, que su odio no es más grande que el que estoy sintiendo yo por mí mismo en estos momentos.

Entro y la veo dormida, arropada y sus labios un poco pálidos, debe tener mucho frío. Escucho una máquina haciendo mucho ruido y ella tiene unas correas en la panza... esa máquina es la que sigue los latidos de mi hijo... agradecí encontrarla dormida para que no me eche y no perderme éste mágico momento. Lloro por fin de alegría. Le subo un poco más la sábana, se me ocurre que el niño también puede tener frío y los cubro un poco más.

Me senté junto a ella en su cama, aprovechando su sueño y tomo su pequeña mano.

—Candy... sólo entré un momentito a saludarlos, aunque sé que no quieren verme, pero yo a ustedes sí. Quería decirte, sin que te enojes, que te ves muy linda y que yo pensé que estabas gordita, pero no es cierto... estás preciosa, así de mami. Estoy seguro de que cuando tu panza crezca más, te verás aún más linda y yo te prometo que no me burlaré... sobre todo porque seguramente serán momentos que yo me perderé por idiota. Te amo, Candy... los amo mucho a los dos y a pesar de todas las cosas horribles que te dije, yo intercambiaría mi lugar por el de ustedes con gusto. Ya le he puesto nombre al niño... ya lo amo...

Uní mi palma con la suya, disfrutando como nuestras "J" resplandecían y noté por un momento que Candy tenía un poco más de color. La vi moverse y vi sus ojos abrirse lentamente, tratando de enfocar el mundo a su alrededor.

—Hola, mi amor...

—¿Qué haces aquí? Dije que no te dejaran pasar. ¡Vete!— Me grita enérgica y yo entro en una especie de pánico por los dos.

—Candy... no vine hacerte daño, lo juro, yo...— Intento acercarme y ella me lanza una almohada.

—¡Vete te de aquí! No dejaré que dañes a mi bebé nunca más... ¡lárgate!— Sus ojos están inyectados de odio y dolor hacia mí.

—Shhh. Candy, cálmate, por favor. No te hagas daño. Está bien, me voy... ya me voy...— Con precaución me acerco a ella, la acomodo en la cama y la arropo, logro que baje sus revoluciones y se calma.

—Me voy... pero por favor, no te alteres más.— Observo la máquina que marca los latidos de mi hijo por un último segundo y me fui, hecho nada.

...

Ha pasado una semana y aunque Candy y mi bebé ya están bien... no he vuelto a verlos y yo he vivido muriendo todo éste tiempo. Nunca imaginé unos aires navideños tan tristes éste diciembre.

NY New York News

"Desfigurada Eliza Leagan tras recibir balazo fatal en el rostro"


Today's News

"Sólo un milagro de la ciencia podría devolverle el rostro a Eliza Leagan"


The Morning Whisper

"Desgarrador desenlace para Eliza Leagan al dispararse a sí misma en un incidente durante el juicio del cantante Terry Grandchester"


—Terry... no hagas caso a la prensa, al final cada quien tiene lo que se merece. Ahora, el show debe continuar y tú tienes una presentación en el New York Fest.

—Señor Marlowe...a mí no me interesa ninguna presentación...

—¿Qué? Estarás de broma, Terry... no puedes desperdiciar una oportunidad como esa para tu carrera...— No sé por qué Nicky siempre tiene que estar pegada a nosotros como goma de mascar.

—¡Me importa una mierda! ¿Qué no pueden ponerse en mis zapatos por un jodido minuto?— Me alteré y vi a Nicky encongerse como un cachorro asustado y cubrirse con las manos.

—Lo siento, Terry, yo sólo...

—Nicky, déjanos solos, por favor.

—Pero papá...

—¡Nicole!— Grita el señor Marlowe perdiendo la paciencia y ella se va de la oficina dando un portazo.

—Mira, Terry, olvidemos el asunto de tu carrera musical por un momento, vamos hablar de hombre a hombre, dejando los contratos y los negocios de lado.— Al parecer, el señor Marlowe tiene un don para manejar cada situación, como si siempre tuviera todo fríamente calculado.

—Puedo entender que no son días buenos para ti, yo he estado casado tres veces y tengo cuatro hijas, se puede decir que estoy rodeado de mujeres y... aunque no he podido entenderlas nunca, he aprendido a lidiar con ellas...

—¿Usted alguna vez le pidió a la madre de una de sus hijas que abortara?

—Sí. A la madre de las gemelas. Yo no era nadie para aquél entonces, estaba casi en la calle cuando me enteré que ella estaba embarazada y la abandoné durante todo el proceso del embarazo. No quería saber nada de ella ni del niño que venía en camino...

—¿Y ella lo perdonó?

—No lo sé. Lo que sí sé es que tan pronto como vi a mis hijas... cuando las cargué por vez primera...— Hace una pausa y traga grueso mientras recuerda con sus ojos aguados.

—Fue como si todas las estupideces que dije o hice se hubieran quedado atrás. Tenía en mis brazos dos milagros y supe en ese momento, que si alguna vez yo no quise que nacieran, yo daría mi vida por ellas si tuviera que hacerlo.

—Pero yo me arrepentí en seguida...

—Entonces... dale tiempo a que lo supere. Cuando ella tenga a su pequeño en brazos, no habrá lugar para rencores, te amará nuevamente, después de todo, tú le diste ese milagro... para hacer un niño se necesitan dos.

—No... yo no creo que ella vuelva amarme...

—Mientras lo descubres, ¿por qué no sigues adelante con tu carrera? ¿No fue por ella que llegaste hasta aquí?

—Sí, pero...

—Es lo que ella esperaría de ti. Demuéstrale que no eres un perdedor.

...

—No, Candy, ésta vez no te toca poner la estrella en el árbol...— Me advierte mi madre. Llegó la navidad, solían ser muy alegres para mí, pero no son lo mismo ahora... sin Terry, nada es lo mismo. Lucho por sacarme todo éste rencor, pero no puedo. Ya tengo casi doce semanas, ya se nota que estoy embarazada, mi bebé crece a pasos gigantes.

—Yo pondré la estrella.

—La última vez que intentaste poner la estrella casi derrumbas todo el árbol, mejor la pondré yo.

—Y tú la última vez que intentaste ponerla apuntabas a todas partes, menos hacia donde debías colocarla. El que te vendió esos anteojos te estafó.

—Jajajajaja. Ya basta, Stear, Archie...— No sé qué habría sido de mis días sin mis primos, sólo ellos me dan un poco de sociego en medio de todo ésto.

—¡Ya! La estrella la pondré yo. Patty, ayúdame.— Las chicas finalmente se encargaron de colocar la estrella y a los pocos minutos, encendimos el árbol. Me quedé embobada mirándolo, como cuando era una niña... algunos de los ornamentos son clásicos, están en mi familia desde que tengo memoria.

—¡Perfecto! Han hecho un trabajo excelente, chicos. Merecen un descanso.— Mi madre se aparece con chocolate caliente y galletas de jenjibre decoradas. Todo está tan hermoso, tan perfecto, sólo falta Terry...

—Shhh. ¡Silencio! Ya va a comenzar el festival.— Patty toma el control remoto y sube el volumen al máximo y se absorve en la pantalla. Al rato todos hacemos lo mismo.

—¡Buenas noches! Gracias, Britney, una presentación magistral, como siempre. Ahora, les presentamos por primera vez, a la revelación del año para cerrar la noche, Terry Grandchester.

En seguida se escucharon los gritos, los aplausos, una manada de chicas eufóricas y yo aún estoy un poco en shock. Había olvidado por completo que Terry participaría en ese festival.

—Eh... Candy, ¿quieres que cambie el canal?

—No, Annie... déjalo.— Me enfrasco en el televisor con los ojos aguados. Los movimientos de mi bebé son muy tenues, pero se volvieron un poco más enérgicos tan pronto como Terry comenzó a cantar. En una silla en medio de la tarima, micrófono en mano.

Terry: Oh, her eyes, her eyes

make the stars look like they're not shinin'

her hair, her hair

falls perfectly without her trying

she's so beautiful

and I tell her everyday

yeah

Mientras las chicas del público gritan y aclaman, mis lágrimas bajan al recordar el tema que compuso para mí, todas las veces que me cantó esa canción. Las letras de mi mano se abrazan y brillan en el momento justo en que las mojó una de mis lágrimas.

Oh, sus ojos, sus ojos

hacen que las estrellas se vean como si no brillaran

su pelo, su pelo

cae perfectamente sin que ella lo intente

ella es muy bella

y se lo digo todos los días

yeah

Pongo mis manos suaves sobre mi a penas notorio vientre y disfruto de la melodía de Terry, mi llanto son muchas emociones juntas y colapsadas.

Terry: I know, Iknow

when I compliment her she won't believe me

and it's so, it's so

sad to think that she don't see what I see

but every time she asks me, "do I look okay?

I say,

When I see your face

there's not a thing that I would change

'cause you're amazing

just the way you are

and when you smile

the whole world stops and stares for a while

'cause girl you're amazing

just the way you are

yeah

Siento que la letra me levanta la estima, en éstos momentos de agustia en los cuales me siento depresiva... algo fea por los cambios físicos y emocionales de mi embarazo, aunque todos dicen que me veo radiante.

Yo sé, yo sé

que cuando la halago ella no me cree

y es tan, es tan

triste pensar que ella no ve lo que yo veo

pero cada vez que ella me pregunta "¿me veo bien?"

yo digo,

Cuando veo tu cara

no hay nada que yo cambiaría

porque eres fabulosa

sólo como eres

y cuando sonríes

el mundo entero se para y se detiene por un rato

porque amor, eres fabulosa

sólo como eres

Mis primos y yo cantamos la canción junto con el televisor, yo la canto un poco cortada por las emociones y porque estoy enfocada en Terry, en sus ojos, su ropa, en lo bello que es y en lo que yo daría por estar ahí con él...

Terry: Her lips, her lips

I could kiss them all day if she'd let me

her laugh, her laugh

she hates but I think it's so sexy

She's so beautiful

and I tell her everyday,

Oh you know, yo know, you know

I'd never ask you to change

if perfect's what you're searching for

then just stay the same

so don't even bother asking if you look oday

you know I'll say,

When I see your face

there's not a thing that I would change

'cause you're amazing

just the way you are

and when you smile

the whole world stops and stares for a while

'cause girl you're amazing

just the way you are

yeah

Terry nació para eso. Tiene todo un público doblegado y es a penas un debutante. Cuando se queda mirando fijo hacia alguna cámara, siento que es a mí a quien mira, que es a mí a quien está buscando.

Sus labios, sus labios

podría besarlos todo el día si ella me dejara

su risa, su risa

ella la odia, pero yo pienso que es tan sexy

ella es tan bella

y se lo digo todos los días

Oh, tú sabes, sabes, lo sabes

yo nunca te pediría que cambies

si es perfección lo que estás buscando

entonces quédate igual

ni te molestes en preguntar si te ves bien

sabes que diré,

Cuando veo tu cara

no hay nada que yo cambiaría

porque eres fabulosa

sólo como eres

y cuando sonríes

el mundo entero se para y se detiene por un rato

porque amor, eres fabulosa

sólo como eres

Ya para cuando Terry entonaba el coro otra vez, las chicas de la multitud lo cantaron junto a él y sentí una punzada de celos al enterarme que otras cantan mi canción. Pero se me despertó el instinto asesino cuando una chica del área VIP le lanzó el sostén a Terry, cayéndole en la cara y él sonrió descaradamente.

—¡Perra!— Grité sin poderlo evitar. Mis primos y amigas mueren de risa y yo estoy a punto de llorar de rabia.

Terry le lanza el sostén de vuelta a la chica, se pone de pie con el micrófono y se dirige al público.

—Buenas noches.— Se dirige a todos con su sonrisa matadora y es bombardeado por los gritos de las féminas.

—Antes de irme, quería compartir con ustedes un poco de la música que marcó mis comienzos. Mi antigua banda escolar y la mejor prima y amiga que tengo el mundo, Karen. Ésta es una canción que compusimos entre los dos para los amores de mi vida, mi novia Candy y mi hijo que nacerá éste próximo verano.

Cuando la multitud se calma y las féminas superan el hecho de que Terry no está disponible para ellas, veo a Karen, Tom y Jhon aparecer, no voy a negar que todos son guapísimos, la euforia de las féminas lo confirman, Karen también recibió piropos masculinos.

Karen: Me perdí buscando ese lugar
Todo por tratar de demostrar
Olvidé que sin tu amor
No valgo nada
Y tomé una vuelta equivocada

Terry: Me quedé sin movimiento
Sin saber por donde regresar
Lleno de remordimiento

La pequeña estrofa de Terry fue tan corta, pero tan significativa que me brotaron lágrimas. Han sido tantas las veces que he querido ir corriendo hasta sus brazos, pero al final me gana el dolor y me quedo aquí.

Terry y Karen: Dejándote detrás, fingir ser alguien más
Y llorar, y llorar, y llorar, y llorar
No sirve de nada ahora que te perdí
Te quiero recuperar
Ven sálvame, despiértame, rescátame
Del sufrimiento, ohh no...

No sé si tal vez estoy alucinando, pero juré haber visto lágrimas en los ojos de Terry, mientras que Karen se desvivía al igual que él con su voz, Tom en la batería y John con el bajo, Terry siempre sobresale en el teclado. Mi bebé da pequeños bailes de alegría, bailes que Terry se está perdiendo y de algún modo, me atrapan los remordimientos.

Terry: Tengo la esperanza que el dolor
Cambie y se transforme en tu perdón
Navegar en un mar sin fantasmas
Y la luz de tu amor sea mi mapa

Karen: Juro que es verdad no miento
Que mi voluntad es en cambiar
Pero sola yo no puedo
No sé cómo lograr mi alma reparar

Karen y Terry: Y llorar, y llorar, y llorar, y llorar
No sirve de nada ahora que te perdí
Te quiero recuperar
Ven sálvame, despiértame, rescátame
Del sufrimiento

En el último coro, sentí como a Terry se le desgarraba la voz, sé que su música refleja su alma, pero cuando yo me encuentro a un sólo paso de perdonarlo, aquellas palabras se golpean contra mí y yo vuelvo a odiarlo.

...

Una semana más de infierno... sin escuchar su voz, yo ya no puedo más con mi dolor. Necesito verla. Me armo de valor y por quinta vez ésta semana, vuelvo a su casa y toco a su puerta.

—¡Pizza!—Grito en su puerta luego de sobornar al verdadero empleado del delivery de Pizza Hut.

—¡Voy! Déjela sobre el mostrador. Iré por el dinero.— Dice abriendo la puerta sin mirarme y voltea corriendo a buscar mi pago. Cuando ella regresa con un billete de veinte dólares, yo me cubro el rostro con la gorra del uniforme de Pizza Hut que también le tumbé al empleado.

—Se puede quedar con el cambio...— Al estrecharme la mano para darme el dinero, por fortuna o desgracia, nuestras palmas ardieron y yo quedé al descubierto.

Continuará...


¡Hola!

Espero que les haya gustado.

Las canciones fueron: "Just the way you are" de Bruno Mars y "Llorar" de Jessy & Joey feat. Mario Domm (Camila)

Gracias por sus comentarios:

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Hasta pronto,

Wendy