Zafiros y esmeraldas
Por: Wendy Grandchester
Capítulo 38 Creciendo
Recibo el año nuevo con los brazos abiertos. Aún me adapto a compartir mi cuerpo con mi ángel que ya tiene viente semanas y que por alguna razón, no se deja mostrar en las ecografías para que sepamos si es un niño o una niña; en nuestras familias, las apuestas sobre el sexo de mi hijo siguen creciendo.
Comencé la escuela, una escuela pública porque ninguna institución privada me acepta con mi bebé, pero no me importa. El deseo de continuar y superarme es algo que está en mí.
La escuela pública tiene sus ventajas, no es un internado, lo que significa que todas las tardes regreso a casa con Terry... aunque muchas veces él no está y otras veces, a penas lo veo. La universidad y su carrera musical nos roba mucho tiempo juntos.
—¡Terry! Te estamos esperando en la piscina.— Le reprocho y se queda mirándome sonriendo. Quita la vista del papel sobre el que escribe una canción.
—Me uniré a ustedes pronto, mi amor... sólo me falta...
—Hace dos horas que vienes diciéndome eso. Es sábado, Terry.
—Cariño, ya sabes que la carrera musical no tiene horario... tengo que elegir bien las canciones, grabaremos el disco el lunes.— Trata de acercarse y lo alejo, estoy molesta.
—Está bien. Suerte con eso.— Le doy la espalda y me alejo.
—Candy... ¡Candy!— Me grita y lo ignoro. Se levanta y me da alcance.
—Sigue con tu música y cuando tengas tiempo, acuérdate de nosotros.
—Candy, sabes que eso no es así... hey, mírame.— Me suplica tomando suave mi rostro, estoy a punto de derretirme, pero me resisto.
—No quiero. Tú nunca sacas tiempo para nosotros ya...
—Es muy injusto lo que dices y lo sabes. El poco tiempo libre que tengo siempre es para ti.
—¡Mentira! Te la pasas más con el señor Marlowe y con la tarada jirafa de su hija que con...
—Jajajajaja.
—¡Vete al diablo!— Logró sacar mi furia al reirse en mi cara.
—Te ves preciosa enojadita... "Jirafa tarada". Jajajajaja. ¿Cómo no se me ocurrió eso antes a mí? Te has contagiado conmigo, Pecas.
—¡Déjame en paz!
—No, hasta que me perdones.— Se queda muy calmado y soba mi barriga, pero no me resistiré a sus encantos. ¡Seré fuerte!
—No, no te preocupes, sigue ahí en lo tuyo... yo me ocupo de tu familia.
—Mi amor, ya no seas infantil... sabes que tengo que terminar...
—¡Ja! ¿Ahora soy infantil?
—¡Sí! Estás siendo caprichosa e injusta. Estoy terminando una canción para ti...
—¿Para mí?
—Ujum. Pero si no te gusta... la tiraré...
—¡No! No sabía que la canción era para mí... lo siento...—Contesto cabizbaja y avergonzada.
—Todo lo que hago es para ti y lo sabes. La música... la universidad...
—Bueno, pero es que...
—Yo también quiero tener más tiempo para ustedes, pero no soy un mago, mi amor. Hago todo lo que puedo. Pero... ¿adivina qué?
—¿Qué?— Pregunté sin poder disimular mi emoción y él me sonríe.
—Cuando grabemos el disco... estaré libre hasta el verano... tendré más tiempo para ustedes.
—¿En serio?
—Ajá. Sólo tendré que asistir a uno que otro evento de promoción, pero nada más.
—En verano nace James...
—Lo sé... pero al menos en verano estaré de vacaciones de la uni. Y además... aún hay otra sorpresa...
—¿Más?
—Ujum. Daremos el concierto a finales de Mayo...
—¡Concierto! Tan pronto...
—El señor Marlowe dice que no hay que esperar más, varios productores lo han solicitado.
—A finales de Mayo... si James no llega antes, espero poder estar ahí.
—Claro que sí... tú estarás en primera fila.— Llena de besos mi panza a través de mi traje de baño entero de maternidad, consiguió derribar todas mis barreras.
...
—¡Candy! Lánzamela a mí.
—¡No! Es mi turno ahora.— Las gemelas me mantienen entre la espada y la pared, me quedo con la pelota de volleyball en las manos sin saber a cuál de las dos lanzársela.
—¡Yo la lanzaré!— Terry llega de pronto y entra a la piscina, me arrebata la pelota y se la lanza a Gia. Me quedo mirándolo, tan hermoso y sexy... vivo enamorada de sus brazos y su torso... su pelo ya empieza a crecer un poquito, lo lleva en un estilo punk.
—¡Terry! Tú lanzas muy fuerte.— Se queja Mia.
—¡Claro! ¡Soy un hombre!— Dice exagerando la gravedad de su voz y mostrando sus bíceps.
—Jajajaja.
—¿Fuerte? Esos brazos son de pollo.
—¿Quieres probar?— Terry reta a Tom que entra a la piscina con Karen.
—No me gustaría dejarte en vergüenza en frente de las chicas.— Tom le guiña un ojo a Terry.
—¡Ya! Qué tontos son los dos.— Dice Karen y chapotea a Terry. Él la levanta y luego la tira al agua.
—¡Oye! Arruinaste mi pelo.— Se queja visiblemente molesta.
—¿Y es que acaso tú te preocupas por tu pelo en un día de piscina?
—¡Claro! Tengo que estar regia en todo momento.— Se le lanza encima a Terry tratando de ahogarlo y entre ambos se forma una guerra en el agua.
—¡Chicos! Chicos, cuidado. ¡Ya!— Grité molesta y la pelea terminó en seguida, ambos se me quedaron viendo.
—Sólo estamos jugando, Candy.
—Sí, y casi me dan una patada en la panza.
—Oh... lo siento...
—Está bien, Karen. Iré por limonada, ¿quién se apunta?
—¡Yo!— Gritan las gemelas al unísono.
—Con cuidado, cielo. Cuidado con el suelo mojado.— Terry me da un besito casto y me ayuda a salir de las piscina.
...
—Terry... ¡Terry!
—¿Eh? ¿Qué pasa...?— Me despierto desorientado y algo perdido.
—Es que... el bebé se está moviendo mucho... toca para que veas.— Suspiro aún adormilado y miro el reloj despertador. Es media noche. Toco la panza de Candy, ya tiene seis meses ahora en Marzo y se nota mucho. Es como si hubiera estallado de pronto.
—¡Es verdad! Mira como hace...— Hundo mi dedo en los pequeños montículos que forma el bebé.
—Está muy activo...
—Pues que envidia. Yo estoy muerto del sueño...— Bostezo y me recuesto de su pecho dispuesto a seguir durmiendo.
—¡Terry!
—¿Qué pasa ahora, amor?— Tengo la voz cansina y ni siquiera abro los ojos, todo lo que quiero es dormir.
—Tengo hambre.
—Pues ve a la cocina, cielo. Quedó pastel de manzana...— Bostezo nuevamente.
—Pero yo no quiero eso...
—Pues mira si hay alguna otra cosa, yo estoy muy cansado, mi vida.
—Pero... yo quiero un Krispy Chicken Club...
—Candy... no voy a ir a Mc Donald's a ésta hora, por favor... cómete algo de la cocina y después te...
—¡No quiero nada de la cocina!
—¡Dios! ¿Por qué siempre a la misma hora?— Me siento sobre la cama, sinceramente estoy muy molesto. No porque me moleste que se antoje, sino porque estoy verdaderamente cansado.
—Pues no estás obligado. ¡No me compres nada! Mi bebé y yo moriremos de hambre.
Me levanté de mala gana. Me puse una playera, mis chanclas, agarré las llaves de mi auto y salí sin siquiera voltear a mirarla. Llego al condenado Mc Donald's y la fila del servi-carro es kilométrica, no sé por qué están tan lentos. Al fin me toca pedir.
—Disculpe la espera, estábamos en cambio de turno. Serían seis con noventa y nueve, señor.
—Gracias.— Digo secamente y le extiendo mi tarjeta.
—Marcó el pin incorrecto.— Me devuelve el pin pad para que lo remarque.
—¿Ya?— Le pregunto impaciente al ver que se queda esperando la respuesta de la transacción.
—Pin incorrecto nuevamente, señor...
—¡Joder! Tenga.— Le extiendo un billete de diez dólares y cuando me da mi bolsa con la comida, arranqué sin esperar el cambio.
Llego a la habitación y enciendo la lámpara.
—Candy, aquí está tu comida. ¡Candy!— La llamo más fuerte, pero ella ni se mueve. Se quedó profundamente dormida. ¡Genial! Siento entonces que mis tripas se comienzan a quejar... ella está dormida... ¡Vaya! Sabe muy bien éste sandwich... Mmmm.
—¡Terry! ¿Por qué te estas comiendo mi comida?— ¡Joder!
...
—¿Te gusta, Terry?
—Mmmm. Sí. ¡Delicioso!— Ella me llevó ésta mañana el desayuno a la cama. Me siento como un rey, pancakes, huevo revuelto, bacon y tostadas con mantequilla y con jugo de limón, mi favorito.
—Quería disculparme...— Me dice con los ojitos tristes y bajando la cabeza.
—¿Por qué, linda?
—Por lo de anoche. Estabas muy cansado y yo...
—Ya pasó. Además, daba gusto verte comer con tantas ganas.
—¿No estás enojado?
—No.
—Prometo ya no fastidiarte tanto...
—No me fastidias, ya no digas eso.— Palmeo el colchón para que ella se siente a mi lado.
—Terry...
—¿Ajá?
—¿Puedo probar tu desayuno?— Pongo mis ojos en blanco y sonrío. Ella terminó zampándose el desayuno que supuestamente era para mí.
—Y mira éste, Terry... awww...
—Me gustó más el anterior...
—¿El anterior? Pero es que ese pastel era de puro niño...
—Bueno, porque tendremos un niño.— Le digo mientras me voy vistiendo para ir a unos ensayos. Mi concierto está a la vuelta de la esquina.
—El bebé nunca ha dejado ver su sexo en la ecografía, Terry, no podemos hacer un babyshower para niño, hay que hacerlo en motivos neutrales.
—Estoy seguro de que es un niño.
—Pero no podemos elegir ese pastel. ¡Oh! Mira éste... es del arca de Noé... ¿te gusta?
—Sí.
—¡Terry!
—¿Qué pasa?
—Que ni siquiera lo miraste.— Suspiro profundo y tomo el catálogo que ella está mirando.
—Me gusta.— Le digo con sinceridad.
—Pero no me convence del todo... ¡Oh por Dios! ¡Éste! Éste está mejor.
—Ese es de niña.
—Bueno, pero no tengo que elegir esos colores, puede ser el mismo diseño en tonos neutros...
—El que elijas estará bien, mi amor.— Le doy un besito en los labios, ya casi estoy listo para irme.
—Pero quiero que lo escojamos los dos, que también participes... elije uno tú.— Me extiende el católogo.
—¡Éste!— Señalo con emoción un pastel que me gustó.
—¿Ese? Terry... ese está muy simple...
—Pues entonces elije el que te parezca a ti, Candy. Me voy.
—¿Te vas? Pero... ¿a dónde?
—Tengo ensayos, Candy. Te lo dije cien veces.
—Pero estamos organizando el babyshower...— Me responde indignada.
—Mi amor, de verdad no me puedo quedar, Leia y Karen, e incluso tu madre te podrán ayudar en eso...
—¡Claro! Tú siempre buscas la manera de desentenderte de todo. Te quejas de que te excluimos, pero cuando te pedimos participación nunca puedes...
—Candy, cielo, de verdad no quiero discutir... tengo que estar bien para los ensayos... pero mañana estoy libre, podemos...
—¡No! Todo siempre es cuando tú digas o cuando tú quieras...
—Candy, de verdad no quiero pelear, por favor... no me provoques.— Estoy haciendo un gran esfuerzo, trato de ser lo más paciente posible con ella, pero de verdad... a veces es desesperante.
—¡Pues lárgate! Sé bien que nosotros ya no te importamos.— No pude ignorar ese comentario y me di la vuelta cuando ya me iba.
—Candy, no voy a tener ésta convesación contigo. Tu comportamiento es ridículo.
—Tú siempre pones todo primero antes que nosotros. Mi hijo y yo siempre somos el plato de segunda mesa.
—¡Eso no es cierto!
—¿Qué pasa? Terry, ¿por qué le gritas?— Mis padres bajan y Leia me reclama, siempre yo soy el malo de la película.
—No le estoy gritando. Lo que pasa es que...
—Terry me deja siempre para lo último... ni siquiera puede elegir un pastel...
—Cada vez que elijo uno tú encuentras un pero.
—Porque tus gustos son pésimos.
—¿Y entonces por qué te empeñas en que elija yo?
—Porque...
—¡Ya basta! Miren, voy a decirles algo y se los digo en serio. Yo entiendo que no es fácil las situaciones por las que deben estar pasando, sé que son jóvenes y que aún están... madurando, pero... ¡por Dios! No son ningunos niños, compórtense a la altura.— Leia está molesta en verdad y Candy se pone a llorar amargamente.
—Pues eso dícelo a ella. Yo hago lo que puedo. Me estoy esforzando en todo y ninguno de ustedes parece notarlo. Siempre yo soy el culpable, siempre soy el malo...
—Terry, cálmate. Eso no es cierto. Sabemos cuánto te estás esforzando y nos sentimos orgullosos, pero entiéndela...— Señala a Candy que está llorando a lágrima viva en sus brazos y mi padre no sabe qué hacer.
—Yo siempre la estoy entendiendo. Pero ya es hora de que también se ponga un poco en mi lugar. Ella quería que me dedicara a la música y eso hago... querían que yo fuera a la universidad y eso hice, llevo excelencia académica hasta ahora, pero no es suficiente, ¿verdad? ¡Nunca es suficiente para ustedes!
—¡Terrence!— Mi padre me alza la voz tratando de mantener un control, pero el control yo lo perdí hace rato y aunque ver a Candy llorar me dobla el alma, la verdad es que lo que quiero es salir corriendo de aquí.
—¡Me voy! Así tal vez no les joda tanto mi presencia.— Me fui sin mirar atrás.
...
—You are my treasure, you are my treasure
You are my treasure, yeah, you, you, you, you are
You are my treasure, you are my treasure
You are my treasure, yeah, you, you, you, you are
—Terry... ¡Terry!—Me grita el coreógrafo.
—¿Qué pasa?
—Eso quisiera saber yo, ¿qué pasa? Estás en otro mundo. Has repetido la misma estrofa y los mismos pasos unas cien veces...
—Lo siento... voy a concentrarme más...
—Mira, sabes qué... mejor tómate un receso, cómete algo, no sé, pero cupera esas energías porque la verdad... das pena.
Me senté en la sala de descanso, aprovenchando la soledad y pensando en todo. En el coraje que hice y en lo deshecha que se quedó Candy...
—¡Terry! Aquí estabas...
—Por qué será que el diablo siempre está presente...
—¿Disculpa?
—Nicky... no te ofendas, pero... me gustaría estar solo... ¿te importaría?
—Terry... desahogarse un poco está bien de vez en cuando. Puedes hablarme, tal vez yo pueda entenderte más de lo crees...
—Nicole, yo no hablo mis problemas personales con nadie y además, no hay nada que tú pudieras aportarme que me pueda ayudar.
—No te va bien con tu novia y eso del bebé, ¿verdad?
—Eso no es asunto tuyo y por favor...
—Ya contestaste mi pregunta.— Me sonríe con tranquilidad y triunfo.
—Pienso que todo eso fue un error.
—¿Qué sabes tú?
—Embarazarla... llevártela a vivir contigo... ahora te sientes asfixiado...
—No es eso. Sólo tuvimos una discusión, pero no estoy arrepentido de nada...
—Tranquilo, Terry, relájate. Estoy de tu parte.— Comienza a masajear mis hombros.
—Estoy feliz con ella y con el bebé, es sólo que mi carácter y el suyo... chocan mucho a veces... ella... está muy sensible y yo... yo a penas tengo tiempo...
—Bueno, tienes dos carreras, y según tú, alentadas por ella... ella quería ésto, entonces que aguante y no se queje.
—¡Es fácil decirlo! Tú no estás embarazada. No tienes idea de lo que ha vivido ella.— Retiro bruscamente sus manos de mis hombros.
—Terry, no soy tu enemigo, deja esa actitud tan a la defensiva.
—Entonces, ten cuidado cuando vayas hablar de ella.
—No he dicho nada malo. Sólo pienso que... si tanto te ama... debería comprenderte un poco mejor... saber que estás cansado y que tú también necesitas antención, mimos...— Pasa sus dedos por mi pelo y siento una corriente que me hace sentir muy incómodo. La "C" de mi mano comienza a titilar y arder.
—¿Terry? Terry...
—¡Candy!— Se detuvo en seco al verme con Nicole... Nicole acariciando mi pelo...
Continuará...
¡Hola!
Amigas, a parte de las ganas de matar a Nicky, les digo con pena que... ya estamos en los últimos capítulos de éste fic. Sí, ésta es la recta final, así que... prepárense para un par de situaciones intensas.
Como mencioné antes, éste fic tendrá más de un epílogo que les permitirá ver una continuación de las vidas de los protagonistas.
Espero que les haya gustado éste capítulo y muchas gracias por comentar:
Pumitahime, thay, Laurita White, Laura GrandChester, Candice Graham, Kazy Tailea, asasceca, Rose De Grandchester, zucastillo, Alizzzz G, dulce lu, norma Rodriguez, Dyta Dragon, LizCarter, Mirna, Ingrid quintulen, Candice. w. andrydeg
Un beso,
Wendy
*Fragmento de la canción del ensayo de Terry: "You are my treasure" de Bruno Mars.
