Madre mía del amor hermoso! Por qué? por qué solo tiene que haber 4 capítulos :( en fin disfruten del -hasta ahora- último capítulo. Poor sunflower u.u

Gracias por los reviews queridos anónimos :)

Warnings: Stalking, disturbing/obsessive behavior, minor explicit descriptions via text, implied molestation.


IV.-

Iván demostró ser un atento y simpático oyente, y Alfred terminó hablando más de lo que pretendía. Lo que comenzó como un resumen de sus problemas con el acosador, se convirtió en una seria conversación acerca de la manera en que eso lo estaba afectando emocional y mentalmente. Cuando le había dicho lo que debía ser contado, él miró a Iván preguntándose si quizás se había perdido en alguna parte de la historia.

Hubo una pausa mientras Iván estudiaba su rostro y luego el silencio que se había acumulado entre ellos, se rompió "¿Cómo lidiarás con eso?"

Alfred suspiró, rompiendo el silencio y sintiendo una sensación de desvanecimiento. Alzó su mano para pasarla por sus cabellos, tirando hacia atrás aquel mechón que nunca permanecía atrás "No lo sé. Yo quería manejarlo por mi propia cuenta. Estoy haciendo un poco de trabajo detectivesco, tratando de localizar a esa persona. En estos momentos siento como si me estrellara contra una pared, en realidad no sé quién es esa persona, sabes? podría ser cualquiera. El número no aparece, así que no puedo rastrearlo y para ser honesto tampoco sé hacer ese tipo de cosas. Dudo que hiciera bien ponerse en contacto con la policía en estos momentos ¿Qué es lo que harían al respecto? Joder, no sé ni por dónde empezar."

"La mayoría de veces el cabrón solo me asusta y creo que él ni siquiera está tan preocupado como lo estoy yo, exceptuando esas fotografías con Arthur…es decir, todo eso no suena muy macabro? Podría terminar siendo apuñalado mientras camino por algún callejón o algo" Alfred se fritó los brazos mientras miraba al suelo "sobre todo…Sobre todo odio el no poder sentirme seguro dentro de mi propio apartamento. En realidad dudo que el tío ese pueda entrar, pero la sola idea es suficiente para hacer que me den ganas de quemar todo el lugar y empezar de cero."

Iván se acercó y puso una mano sobre la rodilla de Alfred. Alfred miró su mano y luego miró a Iván. La mirada de compasión que vio en sus ojos, suavizó su expresión "Bueno Alfred, esto es lo que te puedo decir. Muchos casos de acosos no dan lugar a la violencia, pero siempre existe la posibilidad, y es mejor no arriesgarse ante esa pequeña posibilidad."

"Podría ser mejor si pudiera evitar estar fuera por mucho tiempo. Por favor no dudes en enviarme un mensaje o llamarme si vas a algún lugar, simplemente como medida de prevención." Agregó mientras la expresión de Alfred comenzó a endurecerse "El acosador es alguien que sabe tu vida diaria, pero trata de no parecer muy sospecho a la vista de los demás. Seguramente quien quiera que sea se dejará ver. Podría preguntar por ahí, claro con mucha discreción, a ver si alguien en mi trabajo ha tenido alguna situación similar."

Alfred se preguntó levemente si el problema de Iván con su hermana contaría como algo similar. Si era así el tendría que mudarse, alejarse para que eso se arregle. Mejor era no sacar un tema tan delicado como ese cuando Iván estaba dando todo lo mejor de él para serle útil. "Creo que te enviaré un mensaje, por si necesito que alguien venga a encontrar mi cuerpo. Ugh, lo siento mucho, todo esto. No podría decir que esperaba tener un acosador. Quiero decir, usualmente eso es algo con que las mujeres suelen lidiar verdad? Pero supongo que fui tonto al pensar que eso no le pasaba a los tíos también."

"Por favor, no te disculpes Alfred. Yo estoy más que feliz en ayudarte." Iván apretó la rodilla de Alfred y se sentó de nuevo.

Rayos! Qué gran tipo. A veces, Alfred no podía creer lo grandioso que era Iván y se sentía como un humano terrible en comparación. Tenía que hacer algo por él. Tal vez ofrecerle otra gran fotografía como regalo. De su nariz quizás, una gran foto enmarcada. "Um, Iván?¿Cuál dirías que son las razones para que alguien te acose? Comparte un poco de ese conocimiento tuyo que tienes sobre los misterios del cerebro."

Iván zumbaba en voz baja "Muchas cosas diferentes. Los acosadores suelen ser antiguos amantes que no se sentían listos para separarse, o los que tienen un interés romántico en la otra persona, los que sienten que han sido rechazados. También es menos probable pero puede ser que se fijan en alguien por su parecido con otro. Esto es un simple boceto del por qué las personas se vuelven acosadoras, pero podrían ser las probables razones."

"Eh. Bueno, no es probable que sea un ex amante" Alfred había salido con un par de chicos, pero nada demasiado serio. Por otra parte, quién sabe? "No recuerdo haber rechazado a nadie, así que tampoco creo que sea eso."

¿Era entonces una persona obsesionada con él, por algún aspecto similar en particular? De alguna manera eso incluso era más espeluznante. Él gimió en voz alta "No quiero pensar más en ello. Gracias por dejar que me desahogue. Es…es realmente bueno tener a alguien con quien hablar."

Iván, aún permanecía quieto y en silencio, inclinó su cabeza y su rostro se tornó más cálido. Era un extraño rasgo en él, a veces parecía tan rígido y frío, como una estatua, y de repente volvía a la vida "Por supuesto que te escucharé. Te has vuelto preciado para mí."

Alfred dejó escapar una suave risa. Iván tenía una manera pintoresca de decir las cosas."Si ¿Quién hubiera sabido que el tomarte una foto te llevaría a convertirte en mi mejor amigo."

Iván abrió la boca como si fuera a hablar y sonrió tímidamente "Destino."

Alfred recordó que él dijo algo así la primera vez que se conocieron. ¿Quién sabía? Sólo podría ser el destino después de todo. "! Por supuesto ¡Corazones destinados! Creo que es así como va el dicho?"

"Corazones destinados" Iván repitió en voz baja. Sus ojos encontraron los del Alfred, su expresión se volvió más seria "No importa lo que pase con este acosador, hay algo que debes tener en cuenta. Nada de esto es tu culpa."

Eso trajo una sonrisa a los labios de Alfred y él asintió con la cabeza "Cierto. Lo haré."

Alfred se quedó en el apartamento de Iván hasta que el otro ya estaba dando varios bostezos cada dos minutos, pero siempre muy educado para hacer comentarios acerca de lo tarde que se estaba haciendo. Se sentía muy seguro allí, y lo del acosador parecía un vago concepto, como si allí la amenaza no fuera real. No estaba muy despierto y lúcido cuando llegó a su apartamento y entró. El aire parecía rancio y sabía que todo estaba en su cabeza, pero aún así le dejaba un mal sabor en la boca, e incluso lavándose los dientes no se deshacía de ese sabor.

(~)

Durante un tiempo Alfred trató de estar fuera de casa tanto como le fuese posible, iba a lugares nuevos y evitaba los habituales. Cuando podía, frecuentaba el apartamento de Iván, sabiendo que estaba siendo grosero con la cantidad de tiempo que estaba empezando a pasar allí. Prácticamente ya vivía allí, pero Iván nunca se quejaba y siempre le decía que era bienvenido. También comenzó a confundir las horas del día y la noche cuando se mantenía despierto, eso tal vez ayudaría a deshacerse del acosador.

Durante un tiempo, le dio la sensación de que eso estaba funcionando. No mensajes de texto. No más notas. No fotografías con rostros tachados, Alfred incluso cometió el error de comenzar a sentirse un poco más relajado.

Alfred se despertó de un sueño normal, incluso completamente descansado. Se estiró y gimió en voz alta mientras su columna se acomodaba con un 'crack'. Después se giró somnoliento mientras miraba la hora, comprobando que era tarde; por primera vez en un mucho tiempo se sentía a gusto.

Holgazaneando durante casi media hora, Alfred finalmente se incorporó y agarró el teléfono. Tal vez debería de llamar a sus padres o a su hermano. Había estado sintiéndose algo conmovido últimamente, era comprensible, pensó.

Al presionar un botón en su teléfono, su estómago dio un vuelco. Había nuevos mensajes de texto de su acosador. Fue tentado de dejarlo pasar, abandonar su teléfono o apagarlo y seguir con su día. Comenzó a guardar los mensajes, pero eso no quería decir que se pusiera a mirar ninguno de ellos.

Alfred se lamió los labios lentamente, se sentían tan secos de repente. Quizás lo mejor era revisar los mensajes para saber que decían. Preparándose para leer algo irritante o desagradable, Alfred abrió los mensajes.

Quería hacerte saber lo hermosa que fue la última noche. O mejor dicho, muy temprano esta mañana. Estuviste tan exquisito cuando te veniste. Siempre estoy encantado de ver como abres tus labios como si fueras a besar, cuando te vienes.

Me acabo de distraer mientras pensaba en eso. La forma en particular en la que despertaste y te volviste a dormir fue tan encantadora. Todo fue tan mavaravillosamente casual y somnolienta. De fantasía sería la palabra correcta.

¿En qué estabas soñando, que te despertó y te demandó darte placer? Quisiera saberlo.

La boca de Alfred estaba más que seca, reducida a un desierto que nunca había conocido una gota de agua. Alfred no era consciente de que no estaba respirando hasta que tragó una bocanada de aire que lo dejó mareado.

Siempre había habido dudas sobre si el acosador realmente tenía acceso a su apartamento. Ahora no había duda en el universo entero y ninguna palabra podía cambiar eso. La descripción de su orgasmo encajaba fácilmente con la de algún antiguo amante, tal como Iván le había mencionado que los acosadores podrían ser, pero no había manera de que nadie hubiera adivinado que se había despertado en algún momento de la madrugada a masturbarse antes de volver a caer dormido. Alguien había estado en su habitación anoche mientras lo vio haciendo eso.

Un escalofrío recorrió completamente el cuerpo de Alfred y comenzó a mirar alrededor con desconfianza. Alguna persona no grata que por lo que se sabía había estado en su habitación anoche, mirándolo dormir, mirando cómo se masturbaba.

La sensación espeluznante le dejó la piel de gallina en sus brazos y Alfred pensó mucho en cómo debería de resolver eso. No estaba seguro. Se pasó la mano por la boca y finalmente cerró la pantalla de mensajes. Ni si quiera se iba a dignificar en responderle a ese maldito enfermo. Sus dedos le temblaban, pero marcó el número de la oficina principal de la vivienda y exigió que le cambiaran la cerradura de la puerta ese mismo día. Había algo de resistencia por parte de ellos, pero Alfred era bastante insistente, así que hizo el uso de sus encantos juveniles antes de que estallara en rabia. Mantuvo su ira apresada en su interior, cerca de su corazón, donde se quemó.

Alfred se encontró enviando un mensaje de texto a Iván, contándole el asunto, queriendo a alguien con quien empatizar y compartir su disgusto y la pérdida de sentido de seguridad. Mientras esperaba a que alguien viniera a cambiar la cerradura, comenzó a revolcar su apartamento, en busca de algún signo de huella o cámaras ocultas. El pensar que podría haber alguna señal de vídeo en su apartamento lo hizo sudar. ¿Qué había tocado el acosador, dónde se había escondido a observarlo? ¿Cómo no se había fijado que había alguien en su apartamento, por dios sabe cuánto tiempo? Todo se sentía extraño y no encontraba consuelo en su entorno. Eso lo hizo enfurecer más que nada, que eso hubiera sido robado, su casa había sido violada.

El tiempo en que se tardaron en cambiar las cerraduras había sido nada comparado con la espera por la respuesta de Iván, hasta que finalmente llegó, Iván le había enviado un nuevo mensaje, pidiéndole más detalles. Alfred le envió luego los mensajes del acosador, cambiándolos un poco. Sintió la tentación de decirte que su suerte ahora era una mierda, pero por una vez la lógica triunfó. El negaría al bastardo la satisfacción de hacerle saber lo mucho que lo había asustado.

El hecho de que Alfred no podía entender en absoluto cómo el acosador había encontrado una manera de entrar a su apartamento lo mantuvo despierto, tanto como el conocimiento de lo que esa persona había hecho.

(~)

Incluso con la nueva cerradura, un sentimiento de inquietud golpeaba constantemente a Alfred, y le ponía la piel de gallina. Empezó a poner música en alto volumen como para poder ahogar el silencio, aseguró la cerradura con tres vueltas y comprobó su apartamento antes de ir a la cama, eso se volvió un hábito casi inconsciente.

Su horario de sueño se convirtió en un desastre, a veces sufría de insomnio y otras veces recitaba raros hechizos de sueño que lo dejaban aturdido y con la boca seca. Había incluso averiguado sobre ello. En ese punto, todo en él estaba tan jodido que no se sorprendería si su cuerpo estaba haciendo eso por su cuenta.

Sin embargo, a pesar de la sensación de violación que lo azotaba, no hubo más mensajes de textos ni sobres deslizándose por su puerta. Alfred no confiaba en eso. Por supuesto que no se fiaba de ello, antes también hubo momentos de tranquilidad. Alfred se veía tentado a confiarse, pero tenía miedo de hacerlo.

Una mañana, después de su usual trote, Alfred quedó con Iván para tomar una taza de café. No había nada nuevo que informar o discutir, y se sentía bien para sentarse y pasar un tiempo con Iván sin sentir que tenía que hablar de sus problemas.

Fue su mirada que se detuvo en un calendario de Van Gogh que tenía Iván, hasta que comprendió que ese día ya estaba muy cerca "¿Qué te parece? Ya casi es el día de San Valentín."

"Sí, supongo que lo es." Dijo Iván con muy poco interés.

Alfred no pudo evitar sonreír un poco descaradamente. "Así que, como va? Alguna ardiente cita? Tienes a alguien a quien regalarle chocolates?"

Iván rodó sus ojos mientras bebía su café "Creo que la respuesta es obvia"

"Oh ¿Qué es todo esto? No actúes de esa manera! Tu definitivamente deberías tener una cita ¿Qué pasó con esa persona que me mencionaste hace algún tiempo? Algo bueno salió de eso?"

Iván sonrió sobre su taza de café "Eso no es lo que quise decir. Esa persona sigue siendo aún de mi interés. Es todo lo que tengo que decir sobre eso."

"Oh, tan reservado ¿Es aquel enfermero masculino que trabaja contigo?" Alfred sonrió ampliamente y se le ocurrió que en realidad no tenía ni idea de la preferencia sexual de Iván. No importaba, de una manera u otra el ya estaba curioso.

"Oh por dios, Ludwig? No. Creo que nuestra personalidad sería un poco extraña si estuviéramos juntos"

Alfred no estaba escuchando nada sobre la posibilidad de que él estuviera interesado en los hombres. Odiaba curiosear porque sabía cuan sensibles podían ser las personas, pero eran amigos ¿no? "Así que uh…si no te importa que te pregunte, que es exactamente lo que buscas en general? Los requisitos que debe tener."

Eso hizo reír a iván y alfred sintió una oleada de cariño en aquel sonido. "Supongo que soy un poco raro en el sentido de que no tengo una preferencia en cuanto al sexo. Tampoco acerca del físico…"

Iván parecía un poco tímido y Alfred pensó que ese era un aspecto adorable para él "Normalmente no me encuentro a mí mismo enamorado de alguien, para ser honesto. De vez en cuando, cuando hay luna azul podría pasar, pero básicamente se basa en el tipo de persona."

"Awww. Eres un gran osito de peluche!¿Podrías ser más lindo? Es algo bueno que a primera impresión parezcas intimidante, o todo el mundo sabría que tienes un interior de malvavisco." Y sólo en caso de que Iván lo hubiera malentendido o pensado que se burlaba de él "Lo digo en serio. Eso es muy dulce. Hace que sea aún más especial el hecho que te enamores."

"Más raro en cualquier modo." Iván sonrió mirando hacia su café y luego miró a Alfred. "¿Y tú?¿Tienes planes?"

"Oh, puedes apostar que tengo una cita súper especial con un pote de helado y Lucy"

Las cejas de Iván se fruncieron "Lucy?"

""Del show I love Lucy, si" Alfred se echo a reír y las cejas de Iván se suavizaron.

"Este será mi primer día de San Valentín que lo pasaré solo. Oh bueno." Dentro de todo, eso parecía una buena idea, dado el asunto del acosador psicópata celoso. Alfred levantó su taza de café "Por estar soltero."

"Por futuras perspectivas" Iván sonrió y levantó su taza de café para chocarla con la de Alfred.

(~)

Superman ronroneaba suavemente en el regazo de Alfred. De vez en cuando giraba la cabeza hacia arriba para ver a su dueño, quien estaba riendo fuertemente. Alfred llegaba a acariciar su cabeza antes de sumergir su cuchara nuevamente en la caja de cartón de helado.

Las cosas estaban yendo acuerdo a los planes de Alfred. Una parte de él se había preocupado de que tal vez podría recibir un mensaje de texto o algo así, considerando la fecha de San Valentín, pero hasta ahora no había recibido ni una palabra, ni una sílaba. Tal vez había desalentado a su acosador después de todo. Anótese un punto para Alfred, cero para Mr. acosador MCCreepy Pants.

Alfred estaba debatiendo en que tal iría una cerveza junto a su helado, cuando un repentino golpe sonó a su puerta, fue corto y suave. No tenía ni idea de quién podía ser. El no esperaba a nadie, y aún era algo pronto para que Iván estuviera fuera del trabajo. Quizás tenía que ver con algo respecto a su nueva cerradura?

Superman protestó cuando Alfred se levantó y lo puso a un lado, encaminándose hacia la puerta. Mientras llegaba comenzó a sentirse algo aprensivo ¿Y si era el acosador, que venía a hacerle una visita romántica para quitarle su corazón? Eso era una estupidez! Si realmente era el acosador, le iba a dar una merecida paliza. No iba a aguantar tonterías.

Eso no le impidió tragar saliva mientras se inclinaba a comprobar por la mirilla de la puerta. No había nadie allí. Alfred frunció el sueño, haciendo un sonido en su garganta ¿Qué demonios fue eso? Él abrió cautelosamente la puerta y miró hacia abajo en ambos lados del pasillo. También estaba vacío y silencioso, como si él fuera el único que había.

Alfred comenzó a murmurar para sí mismo con un fastidio permanente al preocuparse, cuando luego notó algo en el suelo. Sus ojos se pusieron bizcos. Alfred se inclinó para recogerlo, era una caja de seda en forma de corazón. El tipo de caja en el que vienen los chocolates. "Huh."

No hubo notas misteriosas adjuntadas, ni trozos de papel. Por supuesto, que alguna podría estar esperando dentro de la caja. A Alfred se le ocurrió dejarla allí, mostrarle al acosador (si es que era del acosador, por supuesto que lo sería, de quién más iba a ser) que no iba a aceptar ningún regalo de un trastornado. Su curiosidad lo abrumó, y se llevó consigo dicha caja, cerrando la puerta detrás de él.

Alfred lo llevó al sofá, riendo al ver que Superman tenía la cabeza metida en la caja de helado "No! Malo! Vamos, eso no es para ti."

Puso los chocolates sobre la mesa del café y cogió a Superman. Su rostro estaba cubierto de helado. Alfred resopló "¿En qué estabas pensando, tonto? Espero estés orgulloso de lo que has hecho." Alfred se echó a reír al oír maullar a su gato como respuesta. "Vamos a limpiarte"

Alfred estaba agradecido de que Superman no odiara el agua, era un gato bastante extraño, y con un mínimo de alboroto logró limpiarlo. Luego de haber terminado con eso, y de poner el helado a una distancia considerable, su ansiedad por la caja de bombones había disminuido ¿Qué era lo peor que podría encontrar dentro? Demasiados bombones?

Tomando asiento, Alfred cogió la caja y la puso en su regazo, abriendo la tapa. A medida que la iba abriendo por un costado, empezó a fruncir el ceño. Había un paquete de fotografías en la parte superior de la caja. La cautela se apoderó de él mientras lentamente se agachó para recogerlas, deslizando la banda de goma fuera del sobre. Al principio, su cerebro luchaba para aceptar lo que estaba viendo.

Levantó la parte superior hacia arriba, se volvió incómodo para él, hasta que una ola de terror le heló hasta los huesos. Le temblaban las manos y no podía tomar otra respiración hasta que le faltó el aire. Comenzó a mover de un tirón las fotos, sus manos empezaban a temblar tanto que apenas podría controlarlas.

Las imágenes eran una serie de fotos de él. No eran fuera de casa, no en sus lugares favoritos, si no en su cama. Él había estado con los ojos vendados en las fotos, pero aparte de eso su cuerpo parecía inmóvil como un modelo, como posando para quien sea que haya tomado las fotos. Las fotos progresaban de verse durmiendo a verse poco a poco desvestido hasta estar completamente desnudo. Esas eran bastante repugnantes, pero las posteriores fueron mucho peor. Alfred continuó volteando las fotos, siendo incapaz de detener el ver a un par de manos con guantes negros acaparaban su cuerpo. Esas manos se paseaban por todo su cuerpo, acariciaban su pecho y descendían, abriendo sus piernas, separándolas-

Alfred llegó a una imagen, donde una de las manos lo estaba masturbando y casi tiró las fotos. Esto no podía estar pasando, era una lucha el intentar tragar saliva, Alfred gimió mientras reunía el valor suficiente para dar vuelta a las fotos que aún quedaban. Las próximas tomas mostraban como la mano trabaja en su erección, a veces intercalándose con tomas de su rostro. Era algo surrealista y durante un tiempo Alfred fue incapaz de apartarse de las fotografías. No podía ser él. Era imposible que fuera él.

La capacidad de separarse del hecho de que no creyera que fuera él, cayeron completamente a medida que se acercaba a una foto donde estaba eyaculando en la palma de la mano de esa persona, la siguiente toma era del pequeño desastre causado por ello. Si había más fotografías luego, Alfred nunca las vio. Empujó la caja violentamente de su regazo, fotografías y chocolates se esparcieron por el suelo y Alfred se levantó bruscamente, corriendo hacia el baño. Llegó a tiempo para vomitar en el retrete, agarrándose fuertemente de la taza de porcelana como un miserable. Una vez que terminó, su cuerpo temblaba, estaba cubierto de frío sudor.

Mensajes de textos y notas espeluznantes eran una cosa. Tener la sensación de falta de seguridad en su propia casa era bastante malo. Ser físicamente violado lo dejó débil y tembloroso, deseaba poder deshacerse de su propia piel.

La sensación fue más allá de la ira o violencia y se fueron convirtiendo rápidamente en miedo. Alfred no se sentía seguro. Su espacio fue violado. Él fue violado. ¿Cómo coño fue capaz de entrar? NO, él. No había forma de que esa fuera la mano de una mujer.

Cuando Alfred tuvo la fuerza para levantarse, se paró rápidamente, se cepilló los dientes y luego tomó a Superman, lo agarró con tanta fuerza que el gato gruñó en señal de protesta. Desde el sofá su móvil le alertó que había recibido un mensaje de texto. La bilis le subió por su garganta y se tomó un momento para tranquilizarse. Ni si quiera se molestó en ver quién era, apenas tuvo el tiempo para coger sus llaves ya abandonar el departamento, no llevaba ni zapatos.

Ni siquiera estaba plenamente consciente de a dónde iba, hasta que terminó delante de la puerta de Iván, mirándola sin poder hacer nada. Por supuesto, Iván todavía estaría en el trabajo, pero Alfred esperó sentado en la puerta, abrazando a Superman en su pecho.

Mientras Alfred esperó, tuvo tiempo para procesar todo eso. Quien quiera que fuese había encontrado una manera de entrar en su apartamento sin dejar rastro. Él había sido drogado. Mierda, mierda, mierda, lo habían drogado. No encontraba otra forma en que se hubiera quedado así de dormido por algo. Entonces cada vez que tenía esos sueños tan pesados era por eso? O no tenían relación? Mierda, mierda! Sus pensamientos se confundían y no podía encontrar sentido a nada. Lo que tenía que hacer era calmarse, pero su mente no paraba. Fue horrible y finalmente se obligó a quedarse en blanco, acariciando a Superman y tratando de no pensar en lo que había sucedido.

Alfred no tenía ni idea de cuánto tiempo había pasado antes que fuera llamado a la realidad por una voz conocida "Alfred? ¿Qué haces aquí?"

Alfred volvió la cabeza para mirar a iván, sorprendido y confundido. La expresión de Iván se tornó preocupada y se agachó a su lado "¿Cuál es el problema?¿Ha pasado algo?"

Superman se deslizó del regazo de Alfred, y él abrazó a Iván abruptamente y con fiereza. Casi cayéndose de espaldas. Iván dejó escapar un sonido de sobresalto y a continuación comenzó a acariciar su pelo, su rostro, sus brazos moviéndose en la espalda de Alfred y empujándolo cerca "Está bien Alfred."

Alfred hizo extraños sonidos jadeantes contra Iván mientras trataba de mantener todos sus pensamientos juntos, porque joder, él iba a empezar a llorar allí en medio del pasillo, delante de todo el condominio. Iván apretó el rostro del rubio contra su pecho y lo abrazó fuertemente hasta que la primera ola de emociones pasó "Yo-yo voy a ir a la policía. Había-La caja de chocolates tenía fotos en ella y…no puedo vivir así!"

La mano de Iván recorría todo el largo de su columna vertebral con dulzura "Entra a mi apartamento para que podamos estar más calmados, Fredka. Entonces así me puedes contar lo que sucedió."

Alfred dejó escapar un tembloroso suspiro y asintió con la cabeza, tirando hacia atrás del pecho de Iván. El impulso de hundirse nuevamente y retornar a su cálido y reconfortante abrazo era abrumador, pero luchó y se alejó. Superman había comenzado a alejarse y Alfred tuvo que cogerlo a medida que Iván abría la puerta para que Alfred pasara. Él dio un paso atrás y mantuvo la puerta abierta, poniendo una mano en el hombro de Alfred para ayudarlo a entrar.


buah! vaya pedazo de capítulo, a que sí? lastimosamente es el último, si quieren que esto siga dejen muchos reviews para que la inspiración llegue y ella pueda escribir más *-*