Hey! hola de nuevo a todas mis seguidoras :3 finalmente! Nat escribió un capítulo más de este increíble fic, tras meses de ardua insistencia y OMG this is so fucking good!

Advertencia: Alfred tratando de lidiar con su situación actual y acercándose al colapso mental.

Disclaimer: Ninguno de estos personajes me pertenece.


V.-

Alfred abrazó a Superman hacia su pecho mientras Iván ponía agua en el hornillo para hervir, caminando hacia él para luego unírsele en el sofá "Cuéntame que pasó Alfred, por qué estás tan enojado?"

Los dientes de Alfred se entrecerraron dolorosamente y Superman dejó escapar un sonido de protesta cuando él lo estrujó muy fuerte "Mi acosador…él me dejó un…'regalo'. Ah! Como si a eso se le pudiera llamar de esa manera. Maldito psicótico! Él – oh dios, me siento mal. Yo-"

Iván llevó su mano hacia las mejillas de Alfred, rozando ligeramente sus nudillos contra su piel, causando que el otro retrocediera en sorpresa "Tranquilo Alfred, respira, tómate tu tiempo. ¿Cuál fue el regalo?"

Alfred lo miró por un momento y luego asintió con la cabeza lentamente. Tomó unas respiraciones profundas, calmándose un poco antes de continuar "Habían fotos mías. Yo estaba…yo estaba drogado, estoy seguro de ello. Él me estaba desvistiendo y luego él.." Alfred puso una mano sobre su boca a medida que el repugnante recuerdo regresaba a su mente. "El maldito enfermo abusó de mi. Él me tocó-"

Su voz se tornó vacilante y sus dedos se movían nerviosamente en el cuerpo de Superman "Me siento tan asqueado."

Iván retiró su mano y la situó sobre su regazo. "Ya veo. Esto es muy serio."

"Ya no puedo manejar esta situación de mierda. Voy ir a la policía con todo. Tengo todos los mensajes de texto, las fotos, la nota. No sé qué es lo que ellos puedan hacer con eso, pero espero que puedan encontrar quién es y detenerlo." Esto había ido más allá del solo hecho de molestar a convertirse en una seria ofensa criminal. Y no se trataba solo de él. Este acosador estaba claramente loco, él podría herir seriamente a alguien a quién éste considere ser muy cercano a Alfred. Qué pasaría si Iván resultaba herido por eso?

De repente Alfred miró a Iván con ojos bien abiertos "Oh dios. Quizá te he estado exponiendo al peligro todo este tiempo! Lo siento, nunca pensé que esto se tornaría así de malo. Yo-"

"Shh Alfred, por favor trata de estar tranquilo. Esto claramente te tiene molesto. Yo estoy bien así que no hay nada de qué preocuparse." Iván situó sus nudillos sobre su barbilla y un dedo sobre su labio inferior a modo pensativo. Meditativo sería la palabra indicada. Su expresión se notó aclarada tras unos breves momentos y asintió como si acabara de decidir algo. "Se está haciendo tarde, y no hay duda que cuando vayas a la policía lo será aún más. Ahora estás temblando y creo que no podrías estar pensando bien, si sigues insistiendo acerca de esto pues no tendría otra opción más que dejarte contactarlos. Pero yo te recomendaría esperar una noche y luego ir mañana a primera hora con toda la evidencia que tienes. Estoy seguro que sería mejor que vayas ya más descansado y con la mente más aclarada. Claro está que esa ya es tu decisión.".

"Entiendo tu punto pero…" Alfred hizo una expresión de desacuerdo y luego sacudió su cabeza. "no puedo pasar una noche más en ese apartamento sabiendo que esa persona podría entrar como si nada. Me sentiría mejor si me quedo despierto toda la noche esperando a que ese maniático entre, luego romperle el cuello y después podría dormir."

Iván sonrió débilmente al comentario "Si gustas, podrías quedarte aquí a pasar la noche. No creo que 'quién sea ese tipo' trate de entrar a mi apartamento. Y si lo hace pues tendrá que lidiar con nosotros dos y llamaríamos a la policía inmediatamente, eso si está tan desesperado para actuar de manera tan descuidada."

Alfred no estaba convencido del todo y tuvo que pensarlo unos cuantos minutos. Iván no forzaba el tema, él solo se volvió a parar para ir a ver el agua que ya estaba hirviendo. El silbido de la tetera estaba pitando y resultaba algo molesto, el rubio agradeció cuando el sonido cesó al retirarlo de la hornilla. Era tan difícil pensar; había pasado tantas cosas y eran mucho por procesar. Acaso podría ser capaz de manejar ese asunto con la policía ahora mismo? Él estaba determinado a hacer que su acosador enfrentara la justicia, que recibiera lo que merecía, pero aún estaba tembloroso, sus manos no dejaban de sacudirse si conscientemente él no las paraba.

Somya lo sorprendió cuando saltó encima de su regazo. Él y Superman se miraban el uno al otro curiosamente, oliéndose mutuamente hasta que sus narices chocaron y luego se apartaron. Ambos decidieron que se encontraban amigables y en buena compañía, así que Somya se colocó cerca de la pierna de Alfred, luego Superman también se acercó y comenzó a juguetear con las orejas de Somya.

Eso dibujó una débil sonrisa en los labios de Alfred, quien puso una mano detrás del cuello de Somya y empezó a frotarlo. Él ya había pasado largas noches en casa de Iván sin ninguna consecuencia. No era como si su acosador sabría que él iba a ir a la policía el día siguiente. Debería haber el tiempo suficiente antes de que ese bastardo pudiera enterarse de lo que estaba por venir.

Para cuando Iván regresó hacia el sofá trayendo una taza con té de menta consigo, Alfred ya había tomado su decisión. Aún se sentía un poco cauteloso, algo enfermo por todo el asunto, pero al menos ahora tenía un plan a concretar. De ninguna manera dejaría que este asunto se le fuera de las manos. Alfred resopló infructuosamente sobre el vapor que emanaba de la taza y luego confrontó la mirada de Iván. "Si realmente no te importa que pase la noche aquí, realmente lo apreciaría. Puedo quedarme en tu sofá hasta mañana y luego me iría de inmediato."

Iván chasqueó su lengua mientras acariciaba el pelaje de Somya. "No seas ridículo Alfred, has pasado ya por tantas cosas, además déjame actuar como un buen hospedero. Insisto en que tu tomes mi cama."

"Qué? Tío, de ninguna manera! Eso ya es demasiado, quiero decir, lo aprecio, realmente, pero no quiero causarte ningún inconveniente más del que ya te he causado. No sería la primera vez que me quedo a dormir en un sofá, eso te lo aseguro."

"No te podría decir cuántas veces me he quedado dormido sobre sillas durante mi etapa universitaria. Dormir en un sofá es prácticamente un lujo, y cómo crees que podría dormir tan cómodamente sabiendo que estás durmiendo en mi sofá? Toma mi cama y descansa adecuadamente, por favor."

"Oh, pidiéndolo tan amablemente y todo. Gracias, pero de verdad yo-"

"Ya te darás cuenta que yo no cedo ante muchas cosas Alfred," dijo Iván con una sonrisa algo divertida.

Alfred frunció un poco las cejas y finalmente encogió los hombros "Vale, vale. Si es algo sobre lo que absolutamente vas a seguir insistiendo, pues entonces tomaré tu cama. Pero ya encontraré una manera de devolverte este favor. Bueno por todos los favores, sabes? Yo…gracias, gracias por estar aquí conmigo todo este tiempo. De verdad no hubiera sabido qué hacer…joder, me estoy comportando como una chica de esas películas contigo. Debería de darte un golpe masculino o algo así?"

"Eso no será necesario. Estoy seguro de que tu masculinidad permanece intacta a pesar de estar discutiendo estos temas legítimamente emocionales y sobre el apoyo que te brindo."

Alfred no tuvo más remedio que reír ante el comentario y se sintió aliviado, el sonido de aquella risa limpiando el sabor amargo que le había provocado ver esas fotografías. "Gracias Iván, Eres un encanto, ¿lo sabías? Una rosa Irlandesa. Una rosa Rusa.. Una rosa Iván. ¿Acaso eso existe? Por supuesto que sí, y ese eres tú".

Los labios de Iván se relajaron más y sonrió, esa sonrisa que siempre hacía que Alfred se sintiera tan especial cuando la veía. "Me siento demasiado halagado, no sé qué decir."

Alfred se rió entre dientes, tomando un sorbo de té, aunque éste le quemó un poco los labios y la lengua. Se sentaron en silencio por un buen momento, pero no era un silencio incómodo, Alfred se sintió cien veces mejor de lo que se había sentido en todo el día. Todo estaría bien, el superaría esto. La policía lo ayudaría y además el tenía a Iván para apoyo emocional. Agradecía a dios por él y su amistad. Alfred hubiera estado tan desamparado y perdido sin su ayuda.

Cuando el te ya se había acabado, Alfred llegó a un punto donde se sentía algo adormecido, y pensó que quizás sería capaz de tomar una siesta, así que Iván lo acompañó hasta su habitación.

El ruso le ofreció algunas opciones de ropa para dormir y Alfred finalmente terminó aceptando quedarse con una camiseta muy grande. Usualmente él solo se hubiera quedado en bóxers solamente, pero sería algo inapropiado hacer eso en la cama de Iván.

Estando cubierto ya entre las sábanas, eso le dio un sentimiento de seguridad que realmente necesitaba en ese momento. Después de que Iván le ofreciera más o menos todas los tipos de comodidades posibles, Alfred tuvo que disculparse y luego desearle buenas noches.

Una vez que el rubio se cambió y se acomodó en la cama, casi se arrepintió de no haberle preguntado a Iván si le podría presar su ducha y un cepillo para el día siguiente, pero sintió que ya le estaría pidiendo demasiado, así que se contuvo y lo dejó pasar. Por un tiempo pudo ir como Iván se movía alrededor del departamento, hasta que eventualmente las luces se apagaron y las cosas se tranquilizaron. La habitación de Iván era idéntica a la suya, pero en lugar de sentirse cómodo, se sentía algo incómodo, y eso le impedía quedarse dormido inmediatamente.

En algún lugar sonaba el tic tac de un reloj, el silencio amplificaba el sonido de ello como si de un corazón se tratase. Alfred rodó varias veces sobre cama, presionando su rostro contra la almohada para tratar de evadir ese molesto sonido. No era solamente el hecho de estar en un lugar no familiar el que le impedía dormir, y él lo sabía, pero no lo quería pensar mucho o de otra manera no dormiría nunca. Alfred enterró su cara aún más en la almohada tratando de poner su mente en blanco. La cama tenía el olor de Iván fuertemente impregnado y eso fue la primera cosa que le hacía sentir seguro.

Su mente divagó por un largo tiempo, a veces escuchando pisadas en el oscuro pasillo y por el momento no quería enfrentarse a ello. De pronto se preguntó si serían los gatos los que estaban corriendo por allí y siendo una molestia para Iván. La imagen mental era divertida, y le levantó el ánimo lo suficiente como para ayudarle a quedarse dormido profundamente para su sorpresa.

En un punto sobre la noche, se despertó abruptamente, desorientado, su corazón golpeando fuertemente su pecho. ¿Qué lo había despertado? Hubo un segundo donde su mente trató de convencerlo de que alguien lo estaba observando, cuando de repente un sonido llamó su atención. Se encrespó y tensó sus oídos, mientras su mente luchaba para identificar aquel sonido. Casi rió con alivio al darse cuenta de que el sonido lo estaba ocasionando el gato, quien estaba arañando no muy fuertemente a la puerta.

Dejando salir un fuerte resoplido, Alfred gimió mientras se levantaba y arrastraba fuera de la cama, pies balanceándose de un lado a otro. Era un poco difícil poder ver, pero como la habitación era similar a la suya, pudo encontrar la puerta sin mucho esfuerzo y sin golpearse. A medida que la puerta se abría, Superman terminó por empujarla, maullando y casi reprochando a Alfred el que lo dejara fuera.

Bostezando fuertemente, Alfred comenzó a cerrar la puerta nuevamente cuando un sonido inesperado llamó su atención. Su cuerpo se congeló y se tensó. Eso fue un crujido? El sonido de una pisada o era solo el sonido que solían hacer los departamentos? Alfred tragó saliva, cogiendo el pomo de la puerta con fuerza, indeciso por la oscuridad que lo rodeaba. Iván se encontraba bien? Un escalofrío le recorrió la espalda mientras se imagina al tipo ese bañado con su sangre, su desconocido acosador haciendo algunos comentarios amenazantes sobre su infidelidad.

Un estremecimiento sacudió a Alfred y le impidió dar paso alguno, congelándose de nuevo. No era como si pudiera ver perfectamente sin sus gafas y en medio de la oscuridad. Cuán estúpido se vería si molestara a Iván por nada? Pero aún así…tomando unos cuantos pasos vacilantes por el pasillo, entrecerrando los ojos, y a medida que se acercaba el sonido de una voz muy baja comenzaba a acentuarse. Una inyección de adrenalina se disparó por sus venas a medida que caminaba por el pasillo sigilosamente. La voz se hizo más clara y lo confundió por un momento, hasta que se dio cuenta que estaban hablando en otro idioma. Ruso? Al parecer era ruso. Esa era definitivamente la voz de Iván. Las palabras extranjeras revoloteaban en la oscuridad y descansando sobre Alfred como una mano fría de alivio. Se retiró de nuevo a la habitación muy silenciosamente, cerrando la puerta al entrar.

Alfred se deslizó de nuevo sobre la cama, aún temblando pero ya se había asegurado de que todo estuviera bien. No estaba seguro de lo que Iván estaba hablando, si estaba hablando consigo mismo, o quizá con alguien más en ruso, en medio de la noche, pero bueno, eso no tenía que ser de su interés. Superman se acomodó de nuevo, restregando su cabeza contra él y ronroneando como un pequeño motor. Alfred lo acarició con ternura hasta que el felino se encogió como una bolita peluda debajo de su cuello. La vibración de sus ronroneos lo calmaba y en algún momento mientras acariciaba a Superman y escuchaba el sonido de la voz rusa en su mente, Alfred cayó dormido.

La próxima vez que Alfred se levantó, la tenue luz en la habitación le hizo notar que ya era de mañana; una rápida mirada al reloj en la mesilla de noche lo confirmó. Era más o menos su hora favorita para hacer jogging. La necesidad de salir a correr en ese momento estaba por los suelos, tan solo el pensarlo lo ponía cansado. Su vida se había salido fuera del sendero de la normalidad con todo este asunto del acosador. Su bien tanto físico y mental habían sufrido tanto y más como su fotografía. Basta ya de todo eso, estaba harto de ello y harto de andar de puntillas a través de su propia vida cotidiana.

Mientras Alfred yacía acostado allí, se sintió mucho más lúcido y preparado para lo que se venía ahora. Iván estuvo bien en haberle sugerido que se esperara hasta la mañana siguiente. Habiendo tomado una buena siesta, sintió como el coraje corría por todo su cuerpo.

Sin ni siquiera un bostezo, Alfred se levantó de la calidez de la cama y se puso la ropa del día anterior. Superman se estiró perezosamente en la cama y luego se volvió a acurrucar en forma de una bolita, dejando escapar un resoplido suave. Alfred estiró una mano para acariciar su espalda "Papá volverá pronto."

Alfred se deslizó por el pasillo como lo hizo en la noche anterior. Al entrar a la sala de estar, todo estaba lo suficientemente callado como para oír el suave sonido de una respiración que provenía del sofá. Aún así la horrible visión que tuvo esa noche vino de nuevo a su mente en un flash back, sintiendo la necesidad de confirmar visualmente el bienestar de su amigo. Nuevamente se deslizó por el costado del sofá tratando de no acercarse mucho para no molestar a su ocupante.

Iván parecía estar un poco apretado en el sofá pero claramente no lucía como si alguien lo hubiera asesinado brutalmente, su expresión serena a pesar de haber pasado una noche algo incómoda. Las manos de Alfred buscaban una cámara para poder capturar esa expresión, al ver eso no podía dejar de sonreír de nuevo. Había algo en Iván que siempre quería capturar, pero no sabía exactamente el qué. Él era un hombre muy atractivo, pero era mucho más que eso. Había algo que le era difícil de alcanzar, tal vez el hecho del misterio que lo envolvía hacía que Alfred se quisiera aferrar más hacia él.

Pero allí estaba de nuevo su excéntrico lado fotográfico apoderándose de él. Pero su gusto por la estética cara de Iván podía esperar, no era tiempo para ponerse a pensar en eso. Podía (y probablemente lo haría) fotografiar a Iván hasta que su corazón se sintiese saciado, pero eso después de solucionar todo este problema, cuando ese peso ya no estuviera sobre sus hombros. Además, el tenía que mantener a Iván a salvo, y eso no sería posible mientras el psicópata estuviera suelto por allí.

Alfred cerró la puerta con más cuidado del que nunca habría tenido en su propio apartamento, no queriendo molestar a su amigo. Iván no necesitaba formar parte de esto. Él ya había hecho más que suficiente. Sería más sencillo que Alfred fuera solo a recoger la evidencia y contacte a la policía él solo. Luego ya podría hablarle a Iván de aquello. Por ahora, el esperaba que no fuera demasiado presuntuoso el dejar a Superman allí hasta que el regresara.

Alfred se sintió un poco ridículo al regresar a su apartamento solo en calcetines, pero el camino estaba despejado y no vio a nadie en su retorno. El hecho de que todos allí se preocupaba solo de sí mismo, era algo que a Alfred no le agradaba mucho, una de las razones por la cual estaba encantado de haber conocido a Iván y de que ambos vivieran en el mismo bloque de apartamentos; y no podía dejar de culpar aquel hecho de que no hubiera vecinos alrededor como parte del por qué le fue tan fácil moverse a su acosador. Bueno no era el tiempo para estar resentido por ello. Ya nada se podía hacer ya sobre el pasado, era el presente y el futuro lo que necesitaba ser arreglado.

La puerta aún estaba abierta y Alfred sintió un destello de enojo que lo recorría por haber salido tan alocadamente como lo hizo. Claro que pudo haberse tomado el tiempo para ponerse los zapatos y cerrar la puerta antes de huir de la escena. Incluso pudo llevarse las llaves consigo por amor de dios. Este sentimiento fue cortado por una nueva ola de terror que lo sacudió al abrir la puerta. Alfred entró en el apartamento, haciendo una pausa para escuchar con atención el sonido de alguien que pidiera estar arrastrándose.

Su primera parada fue la cocina para poder coger un cuchillo. Quizás se estaba pasando de paranoico pero es mejor prevenir que curar. Solo porque tomara medidas contra su acosador eso no significaba que el extraño no podría herirlo a él también. La caja de cartón de helado que había sacado antes, todavía estaba en la mesa de café, derretido y con un pegote espumoso. Alfred lo dejó allí, ya lidiaría con eso luego. Él sin embargo, recogió su móvil que se había caído al suelo. Había una gran cantidad de llamadas y mensajes perdidos. Se lamió lentamente los labios, no encontrando aún el valor para revisarlos.

Una vez que puso el móvil en su bolsillo trasero, Alfred cautelosamente hizo su camino hacia su habitación. El agarraría las notas, las fotos, hasta la última de las asquerosas fotografías. Dónde estaban las fotografías?

Alfred se detuvo abruptamente. Ciertamente tenía las fotografías donde le tacharon la cabeza a Arthur junto con la nota escondidas en su habitación, pero las fotografías de san Valentín habían estado esparcidas por todo el suelo, junto a los chocolates. Así que deberían de estar allí, exactamente en el suelo, donde él los dejó. Tenían que estar allí.

Alfred se volvió bruscamente, hacia atrás mirando todo el lugar. Allí estaba el cartón de helado, y el menú de 'I love Lucy'. Todo estaba tal y cual él lo había dejado cuando se asustó y salió corriendo, pero no había pista alguna de la caja de chocolates o de las fotografías.

El pánico se apoderó nuevamente de él y Alfred se puso sobre sus rodillas, batiendo sus manos debajo del sofá. Las motas de pelusa del pelo de Superman salieron rodando y tintineando suavemente. El pánico se disparó y Alfred se paró de un salto, corriendo hacia su habitación. El cuchillo de cocino se quedó al costado del sofá, había dudado sobre ello, pero eso ya no estaba en su mente. Tiró el cajón de su armario, donde tendría que estar el sobre con las otras fotografías y la horripilante nota acerca de su infidelidad. Pero no estaba allí.

No estaban allí.

Las sienes de Alfred comenzaron a palpitar, luego rebuscó nuevamente en ese cajón, solo para después empezar a buscar como un maníaco entre los otros tres cajones. ¿Dónde estaban? ¿Dónde estaban?¿Dónde coño estaban?!

Haciendo un sonido de angustia, Alfred se pasó una mano por su cabello hacia atrás y miró alrededor de su habitación sin poder hacer nada. ¿Dónde estaba todo? No podrían haberse simplemente desaparecido! No era la primera vez que dejaba su apartamento solo, por qué el acosador tomaría todo eso consigo si antes no se tomó esas molestias? Quizá porque sabía que esta vez había ido demasiado lejos?

Los mensajes de texto! El pensamiento silbó por la mente de Alfred y apresuradamente sacó el móvil de su bolsillo. Sin duda eso aún seguiría allí. Todos los mensajes de texto y llamadas perdidas eran de Matthew, que por el momento Alfred decidió ignorar. Cuando fue revisando sus conversaciones pasadas, no había ninguna que perteneciera al número desconocido. Idos. Lo revisó incluso tres veces, a pesar que sabía que era una causa perdida de todos modos. Alfred miró su móvil desconcertado, nervioso y apagado.

Se metió el móvil nuevamente en su bolsillo y salió de la habitación, dando vueltas furiosamente por la sala de estar por unos buenos cinco minutos tratando de descifrar esto. Toda su evidencia se había ido. No tenía nada que darle a la policía, nada sólido. Angustiado, Alfred finalmente retornó al departamento de Iván, olvidando nuevamente cerrar su puerta en su prisa. Golpeó fuertemente la puerta, más de lo necesario, pero estaba confuso y frustrado, no siendo de mucha ayuda para ser consciente de aquello.

Los golpes continuaron hasta que Iván finalmente abrió la puerta, su rostro mostraba confusión "Alfred? ¿Qué estás haciendo aquí?"

Alfred se abrió paso, tratando de no perder la cabeza. Tenía que haber algo que él pudiera hacer, pero hasta que se calmara, todo lo que era capaz de hacer era volverse loco. Se pasó nuevamente los dedos por su cabello, tratando de respirar tranquilamente para poder evitar la hiperventilación. "No está. Todo lo que tenía no está!"

Iván cerró la puerta, la expresión de incertidumbre aún presente en su rostro "No está? El qué?"

Alfred hizo un movimiento de manos en desesperación. "Las cosas! Las fotografías, los mensajes de texto, las notas, todo! El debe de haber entrado y limpiado todo…o algo así! No lo sé. Solo sé que todo desapareció y ahora no sé qué diablos hacer!"

Iván inclinó su cabeza, su expresión tornándose algo menos confusa y más pensante. "No hiciste ninguna copia?"

"No, ni si quiera pensé en ello. Nunca esperaba que las iba a necesitar. Quizás el tener a un testigo o algo podría ser suficiente? Quiero decir, tu estarías dispuesto a apoyarme con tu palabra verdad?" Alfred se volvió hacia Iván, suplicando.

Ivan se detuvo, su expresión se crispó, y Alfred comenzó a entrar en pánico de nuevo. Por qué le estaba tomando tanto tiempo el responder? Cuando Iván habló, su voz fue muy gentil, "Por supuesto que me gustaría dar fe de eso, pero para ser sincero yo nunca vi nada de lo que tu acosador te dejó."

Una fría ola de miedo rodó por el cuerpo de Alfred, sintió formarse un nudo en su garganta hasta el punto que sintió sofocarse. "Qué? Qué quieres decir con que nunca viste nada de eso? Te hablé sobre ello todo el tiempo. Acaso nunca te mostré nada? Los-Los mensajes? Las fotografías? Ni siquiera las de Arthur?"

Ivan negó con la cabeza. "Lo siento Alfred. No llegué a ver nada de eso."

Alfred lo miró boquiabierto, golpeado por aquella revelación. Retrocedió lentamente, sentándose de golpe en el sofá cuando lo alcanzó. "Yo…yo tuve todo eso, Sé que lo tuve. Ese tío debió de deshacerse de eso, debió de…eso sí existió! No estoy loco!"

Pero Alfred se sentía loco. En ese momento se sintió como si se fuera a romper por completo, dejando pedazos de él cayendo sobre el sofá de cuero de Iván. Llevó su manos hacia su rostro, frotando y presionando con fuerza, hasta que luces danzaban en frente de sus ojos, él no estaba loco, él no estaba-

Un apretón en sus hombres hizo que la cabeza de Alfred se moviera y mirara hacia Iván, sabiendo que estaba a punto de llorar y él odiaba eso "te lo juro Iván, te juro que no inventé todo esto! Yo, Dios, tú tienes que creerme! Yo no-"

La mano de Iván se movió hacia la mejilla de Alfred y él la acunó con suavidad, como si pudiera sentir cuan frágil estaba él en ese momento. Hizo que su respiración se parara por un momento y luego resoplara de manera más uniforme. "Yo te creo Alfred. Respira conmigo vale? Puedes hacer eso?"

Un poco perdido por la inesperada petición, Alfred puso cara de interrogación primero, pero después asintió con la cabeza. No retirando su mano de la mejilla de Alfred, Iván tomó una lenta y profunda respiración por la nariz, la sostuvo, y luego la dejó salir muy despacio por su boca. A medida que él repetía el proceso, Alfred trató de igualarlo. Era débil y demasiado corta, su aliento más parecía un suspiro, pero Iván no le dijo nada o se detuvo. Tragando fuertemente, Alfred trató de nuevo, esta vez encontrando el proceso un poco más fácil para él. Continuó respirando junto a Iván hasta que ambas respiraciones se igualaron, su corazón disminuyendo el ritmo frenético que antes había tenido. Todo el tiempo Alfred mantuvo contacto con los inusuales ojos de Ivan, le parecían muy calmantes.

El pulgar de Iván acaricio suavemente su mejilla una vez y luego su mano cayó sobre su regazo. "Te sientes mejor ahora?"

Alfred suspiró con el más mínimo temblor y asintió. "Si…gracias. Esto es realmente molesto y la verdad es que no sé qué hacer. Quiero decir, aún puedo reportarlo, pero que van a hacer ellos si no tengo ningún tipo de evidencia, sin ni siquiera una pista por dónde pudieran comenzar?"

"Estoy seguro que tendrás opciones Alfred. Quizás quieras investigar un poco más. Por ahora lo mejor sería que averiguaras qué es lo que quieres hacer por el momento, es decir los arreglos temporales, como dónde vivir."

Alfred se mordió su labio inferior, el entrecejo arrugándose de nuevo. "Apenas podría quedarme allí con ese bastardo suelto. Si ha llegado tan lejos como para destruir las evidencias, no sé que podría ser lo siguiente que hará. Probablemente podría pagarme un hotel por un tiempo sin pedir dinero a conocidos. Y si les pidiese eso, ellos pagarían por traerme a casa. Sobre todo si explico la situación, joder! Y Matthew debió saber que algo andaba mal, me llamó miles de veces. No lo sé, es mucho en que pensar a la vez."

Iván lo studio antes de que sonriera en su usual manera. "Esa fue una desagradable sorpresa. Estoy seguro que te ha chocado mucho, que tal si no piensas sobre eso por un tiempo?"

"Huh?" como sería posible que Alfred no pensara en ello?

Ivan llevó su mano hacia la rodilla de Alfred para darle unos cuantos golpesitos. "Déjame llevarte fuera. Estaremos en lugares públicos donde nadie se atrevería a hacer algún movimiento tonto. Será un placer para mí."

Alfred negó con la cabeza enfáticamente. "Qué? No! es decir, realmente lo aprecio pero..no tienes que ir a trabajar? Y qué pasa si él te ve conmigo en público, podrías ser su objetivo! No puedo exponerte a ese tipo de peligro."

"Tú no podrás, pero yo sí y lo haré. Eso casi no me preocupa. Y por el trabajo, no estarán felices, pero puedo decir que se presentó una emergencia. Diría que realmente lo es. Estoy preocupado por ti, si te dejo solo todo el día, después de todo lo que ha pasado."

"Iván…tú no tienes que hacer esto, sabes?"

"Lo sé. Créeme, si no quisiera hacer esto, no lo haría. Por favor, déjame cuidar de tu mente, de liberarla de esos pensamientos por un tiempo. La solución podría venir a ti con más facilidad si estás relajado y no estresado."

Alfred se mostró reacio a aceptar eso, pero estaría mintiéndose a sí mismo si decía que no apreciaría su compañía. El suspiró fuertemente y luego finalmente cedió "Está bien, pero prométeme que serás cuidadoso. Nos quedaremos en lugares donde haya mucha gente."

Iván casi parecía petulante con la victoria "Excelente. Qué tal si te refrescas un poco y luego yo te llamo."

Alfred aún no estaba seguro de como sentirse acerca del hecho de exponer a Iván al acosador, más de lo que ya lo había estado haciendo, pero parecía que Iván no cedería esta vez. Se quedó en la ducha mucho tiempo, sintiendo que nunca terminaría por sentirse limpio de nuevo. La sensación de nausea le sobrevino y estuvo a punto de vomitar. Para cuando se sintió con ganas de salir de este lío, salir de esta confusión, dudas y miedo, todo eso lo había abrumado, así que estaba más que listo para salir del apartamento.

Dejando los gatos a su suerte, los dos se detuvieron el tiempo suficiente en el apartamento de Alfred para que él pudiera agarrar un par de zapatos y cerrar la puerta. No que él pensara que eso haría diferencia alguna. Cuando salieron fuera, la luz del sol aún brillaba, bajo un tenue velo de nubes. Alfred llenó sus pulmones con el quebradizo aire, dejando que Iván lo guiara.