Zafiros y esmeraldas

Por: Wendy Grandchester

Epílogo II


Que Terry llegara a mi vida hace diez años le dio un giro inesperado, o más bien, le dio comienzo a mi vida. Cuando miro hacia atrás, hacia hace una década, me río, me emociono, lloro, grito. Comparo a la Candy de hace diez años con la de hoy. Ya no no soy una chiquilla, ya no tengo esos miedos, las inseguridades, los estallidos. Ahora, soy una mujer enamorada de su marido cada día como si fuera el primer día. Mi norte son mis grandes amores, mis hijos y Terry.

No huyo de los problemas, trabajo con ellos, los resuelvo, los vivo y los veo a diario. Soy psicóloga, completé mi bachillerato, mi maestría y un post grado, aún así, sigo estudiando arduamente porque la vida siempre va cambiando y uno tiene que seguir con ella, evolucionar y no quedarnos obsoletos.

Debo decir, que Terry ahora es un hombre hecho y derecho también. Un hombre fascinante e irresistible de treinta años. El mejor padre, cariñoso, detallista y sobre todo, exitoso. Mi amor no sólo ha alcanzado un éxito masivo en la música, sus premios y reconocimientos adornan un salón especial, pero también, mi amor completó su carrera de mecánico de aviación, así que, no sólo canta, sino que es un profesional, él y Stear formaron su propia empresa dedicada a todo lo habido por haber para aviones, aunque más bien Stear es el que lleva la empresa a tiempo completo, la vida de Terry es la música... ah y por supuesto, su familia.

Uno de los días más imporantes de mi vida, fue sin duda nuestra boda. Todo fue mágico, inolvidable, perfecto. Lo recuerdo cada día como si fuera hoy...

—Te ves tan hermosa...— Mi padre me sonríe con los ojos llenos de lágrimas mientras me mira maravillado.

—Gracias, papi.— Lucho con mis propias lágrimas para que no se me arruine el maquillaje que Karen me ha hecho con tanto esmero. Y no sólo eso, Karen diseñó mi vestido.

Después de tanto tiempo, hasta yo accedí en hacer una boda por todo lo alto. Escogimos realizarla en el Hotel Prestige Heigts, salón principal.

Mi vestido, tiene un pronunciado escote, o tal vez no es tan pronunciado, sino que mis pechos son muy generosos, rebosan. Las mangas cortas caen de mis hombros, quedando unos cuantos centímetros bajo ellos y la cintura es ceñida para luego caer en una falda vaporosa, mi velo es tan fino, casi transparente, como el de un hada o alguna criatura exótica y luego está la cola larga que voy arrastrando según emprendo mi camino al altar.

Tengo una gargantilla, aretes y tiara de diamantes, los que usó la mamá de Terry y que yo ahora porto con orgullo y que algún día pasarán a manos de Jenny.

Me siento alta e imponente con mis tacones blancos, por primera vez siento que las demás chicas, o sea, mis damas no me opacan con su altura.

Escogí la decoración de mi boda en tonos blanco y rosa fuscia. El pastel de cinco pisos es todo una obra de arte, blanco con flores de azúcar en fuscia, cada detalle del mismo es escultural, sobre todo, la parejita de novios de porcelana que parecen estar descendiendo por una escalera forrada de enredaderas y florecillas, como un cuento.

Desfilan mis damas, Annie, Patty, mis antiguas amigas de la escuela, las gemelas y Karen, mi dama de honor con una panza de seis meses. Sigo luchando con mis lágrimas a cada paso que doy del brazo de mi padre, luego de ver a mi hija vestidita de novia como yo y acompañada por Justin, la hija de Annie y Archie porta los anillos.

Llego hasta Terry y ahí mis lágrimas no se contuvieron más. Cayeron suavemente por mi rostro porque todo ésto parece un sueño. Porque después de tantos sinsabores... estamos aquí en el altar para darnos el sí. Se me seca la boca, Terry está irresistible, no hay otro hombre al que le asiente mejor un traje. Su pelo largo que tanto amo, hasta los hombros, pero recogido en una coleta, dándole una virilidad pecaminosa. Y esa barba reciente, a penas tres días de crecimiento, se ve tan hombre, tan deseable, sigue haciéndome vibrar. Amo a éste hombre de una forma casi imposible. Me fijo que está un poco nervioso, junto a Tom, el padrino y que de más está decir que es muy guapo, Karen tiene de todo, menos malos gustos.

—Candice White Andrew, te acepto hoy como mi legítima esposa, para amarte, cuidarte y respetarte durante todos los días de mi vida, en todas las circustancias. Juro que nada será más importante que tú, que viviré por ti y para ti y que voy a defender éste amor con mi vida para acompañarte por siempre, hasta el resto de la misma.

Terrence James Grandchester, te acepto hoy como mi legítimo esposo, para amarte, cuidarte y respetarte durante todos los días de mi vida, así sean días prósperos o de escacés. Juro ser siempre tu ayuda idónea, aliviar tus cargas y ser tu amparo y refugio en los días de angustia y que te amaré con toda mi vida, defendiendo éste amor hasta mi último soplo de aliento.

—Yo los declaro marido y mujer. Ya puedes besarla, muchacho. ¡Dios!— Todos los invitados se ríen, pero no reparamos en eso, estamos muy ocupados desgastándonos la piel y los labios en éste beso.

Llegan los abrazos, las felicitaciones y las lágrimas de alegría y luego el montón de fotos con ambas familias y ahora, el momento más emocionante, lanzar el ramo para las chicas y el liguero de mi pierna para los chicos...

—¡Aquí va!— Lancé el ramo con todo el impulso.

—¡Sí!— Karen lo atrapó y sonrió triunfante.

Entonces me siento en una silla, Terry levanta la falda de mi vestido para desprenderme el liguero, lo hizo con los dientes y yo respiré profundo. Es tan sensual éste hombre.

—Veámos quién será la pobre víctima.— Se burla y lo lanza.

—Eh... Jejeje.— Stear sonríe todo nervioso y rojito como tomate. Todos nos reímos y nuestros ojos luego pasan al rostro de Patty que está aún más roja que él.

—Ahora quiero dedicarle ésta canción a mi esposa... ¡Mi esposa! No sé ustedes, pero se siente bien llamarla así ahora.— Me emociono cada vez que Terry tiene una canción para mí. Me gusta ver comolel sonríe su padre con orgullo, como llora Leia, mi hombre ya no es aquél niño triste y perdido, no, tiene una familia sólida y él se siente amado.

En una pequeña tarima, él y su antigua banda, ésta vez sin Karen, cantarán la canción para mí. Oh, no ha empezado y ya estoy llorando.

Terry: I swear by the moon and the star in the sky
And I swear like the shadow that's by your side

Te juro por la luna y las estrellas en el cielo

y te juro como la sombra que está a tu lado...

Todo el mundo comenzó a aplaudir sólo con esa cortita estrofa, es una canción clásica, bellísima y en voz de Terry y los chicos suena fabulosa.

Terry: I see the questions in your eyes
I know what's weighing on your mind
You can be sure I know my part
Cause I'll stand beside you through the years

Veo las preguntas en tus ojos

Sé lo que está atormentando tu mente

puedes estar segura de que yo conozco mi parte

porque yo estaré a tu lado a través de los años

Su sentimiento, la manera en que cierra los ojos cuando se concentra y da lo mejor de su voz, la letra, me la vivo y sobre todo, lo cargada de amor y realidad que está esa canción.

Terry: You'll only cry those happy tears
And though I'll make mistakes
I'll never break your heart

Tú sólo derramarás lágrimas de alegría

y aunque cometeré errores

yo nunca te romperé el corazón

Terry, Tom y John: And I swear by the moon and the stars in the sky
I'll be there
I swear like the shadow that's by your side
I'll be there

For better or worse till death do us part
I'll love you with every beat of my heart
And I'll swear
Uhh, uuh, uhh

Y te juro por la luna y las estrellas en el cielo

que estaré ahí

y te juro, como la sombra que está a tu lado

estaré ahí

para bien o para mal, hasta que la muerte nos separe

te amaré con cada latido de mi corazón

te lo juro

Llorar es inevitable. Terry es puro sentimiento y sensibilidad, él sabe qué botones tocar para desatar mi vulnerabilidad, para derretirme como un pobre hielo bajo su resplandor.

Se me acerca casi frente a frente y extiende una mano hacia mí, su voz al micrófono.

Terry: I'll give you everything I can
I'll build your dreams with these two hands
We'll hang some memories on the walls

And when just the two of us are there
You wont have to ask if I still care
Cause as the time turns the page
My love won't age at all

Te daré todo lo que pueda

Construiré tus sueños con éstas dos manos

colgaremos algunos recuerdos en la pared

y cuando los dos estemos allá

no tendrás que preguntar si aún me importa

porque aunque el tiempo pase la página

mi amor no envejece

Y tiene mucha razón, tiene toda la razón. Nuestro amor, lejos de desvanecerse con el tiempo, crece más, al igual que la pasión y el deseo. Todo es sobrenatural. Yo pienso que él y yo, aunque suene loco, ya nos hemos amado en nuestras vidas pasadas, siento que él y yo somos ese amor reencarnado que nuestros bisabuelos no pudieron realizar, como si nos hubieran dejado ese legado. ¡Ouch! Mi palma ardió y la "T" brilló. Terry se cambió el micrófono de mano, pues pude ver que sintió el mismo pinchazo de electricidad. Me guiñó un ojo, acostumbrado ya a nuestros electroshocks.

Terry, Tom y John: And I swear by the moon and the stars in the sky
I'll be there
I swear like the shadow that's by your side
I'll be there

For better or worse till death do us part
I'll love you with every beat of my heart
And I'll swear
Uhh, uuh, uhh

Y te juro por la luna y las estrellas en el cielo

que estaré ahí

y te juro, como la sombra que está a tu lado

estaré ahí

para bien o para mal, hasta que la muerte nos separe

te amaré con cada latido de mi corazón

te lo juro

Desaparecimos de la fiesta. Nos urge estar solos y sobre todo... yo quiero deborar a Terry que me tiene la sangre ardiendo desde hace horas.

—Mi amor, deja de tocarme así o te levantaré la falda aquí mismo.— Me amenazó en el elevador, aprisionándome contra la pared, inmovilizando mis brazos y ahogándome con sus besos.

—No me importaría que lo hicieras. De hecho... he soñado con ello muchas veces.— Respondo casi asfixiada y veo como sus ojos azules se oscurecen con gran intensidad.

—¿En serio? ¿Quieres que te haga el amor aquí?— Yo tengo tantas ganas que habría accedido a que me lo hiciera sobre la mesa del pastel.

—Sí, sí, Terry, aquí, ahora.— Dejó el elevador en pausa y cerrado y yo agradecí llevar ahora un vestido mucho más ligero.

Terry está tan desesperado como yo. Se desabrochó el pantalón de imediato, me subió el vestido hasta la cintura, me cargó para que lo abrazara con mis piernas, me arrancó las bragas rompiéndolas y se enterró de una en mí.

—Ohh... Terry...— Su penetración me supo a gloria porque estoy tan húmeda, no me importa que mis nalgas se peguen a las paredes frías y metálicas del elevador. Le acaricio la nuca a Terry mientras está inclinado succionando mis pechos y siento que voy a infartar.

—Candy...

—Umm...— No puedo ni contestar, sus movimientos, el delicioso roce de su pene en mi interior me da un placer agotador, creo que jamás en la vida he estado a punto de correrme en un tiempo tan corto.

—Quiero correrme, Candy... en ti...— Me dice y nada me había excitado más.

—Hazlo, Terry... yo también deseo sentirte, que me mojes de ti...— Le dije jadeando mientras me corría y segundos después sentí como Terry inundaba todo mi interior con su escencia. Extrañaba cómo se sentía luego de tanta precaución.

La puerta del elevador se abre. El corredor hacia nuestra suite está totalmente despejado, así que Terry me llevó aún colgada a él, enterrado en mí hasta nuestra suite.

—Candy...

—Dime...

—Quiero otro hijo. Un niño. Lo quiero ya.— Me dice cerrando la puerta y llevándome a la cama.

—Mi amor, yo te doy lo que tú quieras, pero por favor...

Hice que se sentara y me le coloqué a horcajadas, me muevo como loca sobre él y él, que ha recuperado sus energías y está más calmado, me clava sin piedad y yo me vuelvo a correr. Él me acuesta en la cama y se me coloca encima, me sostiene las manos y me inmoviliza. Me llena de besos, de las caricias más íntimas hasta derramarse en mí una y otra vez.

...

—Pero que manía tienen los bebés Grandchester de no dejarse mostrar en las ecografías.— Se queja la madre de Candy mientras esperamos a que ella de a luz. Sí, me aseguré en la luna de miel de hacerle a mi hijo. Jenny hacía tiempo que se moría por un hermanito y creo que tras seis años es un tiempo razonable, ¿no?

—No entiendo por qué son tan remilgosos. ¿Qué le cuesta abrir las patas y mostrar bien sus cosotas? Porque sé que es un niño...

—¡Albert!— Mi suegra se pone colorada.

—Tiene razón, es un Grandchester y es mi hijo, por su puesto que debe tener sus cosotas bien grandotas, sólo que no le da la gana de enseñarlas...

—¡Que machistas son! Si mal no recuerdo, son las niñas Grandchester las que no se muestran en las ecografías.

—¡Mamá! ¡Es un niño! Ésta vez sí lo será.— Respondo un tanto molesto. Yo ya tengo a mi hija, a Candy, a mis hermanas, a Karen, ¿qué tiene de malo al menos un niño en la familia? Yo ya estoy cansado de ser el Avemaría.

—¿Los familiares de Candice Andrew?

—¡Yo soy su esposo!— Respondí con orgullo y ansias a la enfermera.

—Pueden pasar. Ya nacieron.

—¿Nacieron?— Pregunto estupefacto, igual que todos los demás.

—Sí. Dos preciosidades.

—¿Dos?

Vamos casi corriendo hasta el cuarto de Candy. La encuentro con dos bebés en brazos. Ella feliz, con sus ojos aguados y se ve agotada, pero feliz.

—Hola, mi amor... ¿quieres cargarlas?

—¡Claro! Espera... ¿cargarlas? ¿Son niñas?— Pregunto incrédulo.

—Ujum...

—Jajajajaja.— Se ríen porque nuevamente volví a perder la apuesta, ésta vez por partida doble... y... tendré que redecorar la habitación otra vez...

Cargué a mis niñas y me olvidé de todo lo demás en ese momento, me olvidé de que quería un niño cuando me entregaron esos dos solecitos. Dos hermosas rubias pecosas con ojitos verdes. Dos réplicas de Candy.

—Terry... nos debes mucho dinero, ¿verdad Mia?

—Así es. Y como son dos niñas... se te ha duplicado la deuda... ¿cuándo nos pagas?

—Aceptamos cheques, giros o efectivo.

...

—Con un ustedes, la fundadora de éste maravilloso proyecto.— Me anuncian y suenan los apláusos durante la inauguración del sueño de mi vida.

—Buenas tardes a todos. Disculpen mi emoción, es que aún no puedo creer que ya sea posible. La idea de éste hogar surgió hace diez años. Cuando a los diecisiete me enteré que estaba embarazada y mi mundo de pronto se volteó cuesta arriba. Todo en la vida pasa por un propósito y sé que Dios me dejó enfrentar ésta prueba por un plan maravilloso. Descubrí que no todo estaba perdido, que había esperanzas y que nada era imposible si tienes a tu lado amor, apoyo y comprensión. Mi vida no se terminó porque mi bebé haya llegado temprano, sino que la vida me preparó para un amor inmenso, incondicional, un reto y hoy, mi sorpresita ya cumple nueve años. Nueve maravillosos años de los que no me arrepiento ni un sólo día, Jenny, mamá y papá te aman con su vida.

Me dirigí a mi hija mayor por un momento. Me encanta verla cuidando a Lena y a Leia, mis otros dos tesoritos de dos años que portan los nombres de dos mujeres esenciales en nuestras vidas, nuestras madres.

—Pero también descubrí que yo no era la única que pasaba por esa situación de sentirme asustada, perdida y que mientras yo me quejaba, habían muchas jóvenes que no tenían ni la mitad del apoyo que tuve yo en mi embarazo, unos padres y unos suegros que me dieron hasta su vida cuando los necesité y no todas tienen esa fortuna, así que hoy, quiero presentarles al Hogar De Pony y sé que desde el cielo, la señorita Pony debe estar sonriendo al ver la labor que hemos hecho todos juntos y me duele que ya no esté con nosotros físicamente, pero éste legado que nos dejó estará por siempre en nosotros, ella fue la abuelita de todos nuestros hijos que fueron acogidos junto a sus jóvenes madres que lucharon por ellos a toda costa. Chicas, sabemos que ser una madre joven no es fácil, pero se puede, todo sacrificio por esos angelitos vale la pena, así que por favor, antes de rendirse, antes de privar a ese ser de la vida, vengan aquí, nosotros les ayudaremos con su nueva etapa de vida. Gracias.

Otra lluvia de aplausos. Amo lo que hago. Me especializo en niños y adolescentes, me siento completa. Es mi orgullo ver a todas mis compañeras de escuela que junto a mí pasamos por lo mismo, ayudando y orientando a otras chicas. Todos hemos puesto nuestro granito de arena, con donaciones, orientaciones, techo, comida. Un mundo seguro para esas jóvenes y esos niños. Ofrecemos ayudas para carreras y oficios cortos y además, en el hogar siempre se necesita ayuda y personal, así que las chicas cuentan además con empleo.

...

—¡Terry!

—¡Papá! ¡Papi!

Recibimos a Terry efusivamente luego de que llegara de una gira de casi un mes.

Jenny fue a recibirlo primero, a pesar de que ya es una pre-adolescente de doce años, ella y Terry tienen una conexión especial, sobre todo ahora que ella también está cantando.

—¡Papi! ¿Tragiste regalos?—Lena levanta sus bracitos para que la cargue.

—Traje muchos regalos para todos.

—Papi, mami te hizo un pastel. Pero no me dejó comérmelo...— Se queja Leia y exige que la cargue también a ella.

—¿Tú querías comerte mi pastel?

—Es que... también me gusta...— Puso carita de vergüenza. Ya tienen cinco años, son mi retrato. A diferencia de las hermanas de Terry, a ellas no les dicen gemelas, Terry les dice las pecosas.

—¿Y tú, campeón? ¿No recibes a papi?

James va gateando enérgico hasta Terry, sonriendo y con su chupete. Sí, finalmente, Terry tiene el niño que tanto quiso, el consentido de casa, una preciosidad de nueve meses, con pelito castaño y ojazos azules.

¡FIN!


¡Hola!

Chicas, ahora si es verdad que se acabó, se finí, it's over, the end y todo lo que signifique "Fin".

Gracias por estos meses maravillosos que me acompañaron para la realización de ésta historia. La disfruté al máximo, me alegra que hayan vivido tantas emociones junto a los personajes, sus traumas, sus sufrimientos, sus miedos, sus defectos, errores, sus alegrías y desgracias y luego su crecimiento, pues crecimos y maduramos junto con ellos en cada capítulo.

Me despido de ésta historia con honor, gracias nuevamente LizCarter por brindarme el tema de "reencarnación".

Más adelante, verán dos minifics por aquí que son dos deudas que tengo con dos amigas y luego de eso, mi próximo proyecto que aún no tiene un día exacto para comenzar, pero será pronto.

GRACIAS otra vez a todas y cada una de ustedes, todas las que han leído y comentado y las que lo hicieron de forma anónima, a todas las soñadoras y defensoras del amor de Candy y Terry como yo.

Un beso y hasta pronto,

Wendy

*Canción: "I swear" (Boyz II Men)