Conversación

Miyako estaba sentada en una banca, sintiéndose bien mierda con la vida, masticando un pastelillo aplastado y deforme que había encontrado en su bolso gigante que no tenía nada que envidiarle a Mary Poppins y sufriendo por que no era posible que cálculo dos fuese tan maravillosamente aburrido. Ella de verdad que quería aprobarlo e ir a la universidad y ser una mujer joven, independiente, bella y exitosa, pero joder que no se podía si tenía semejante bazofia mental que procesar tan temprano por la mañana.

Suspiró sintiéndose mala protagonista de su propia historia. Si tuviese un poco más de aplomo, se levantaría de la banca, cuadraría los hombros y le gritaría al cielo que nada iba a detenerla en su plan de vida exitoso. La imagen mental consiguió que sonriera y la sonrisa trajo consigo pensamientos más felices. Vamos, que podía conseguirse los apuntes y las demás materias no eran complicadas… Todo era cosa de una buena organización… Organización.

Suspiró de nuevo por que solita como se había animado, había conseguido que se le fueran las ganas.

El celular empezó a sonar en su mano con la melodía de I'm walking on sunshine y se le iluminó el rostro inmediatamente. Dejó sonar la música un momento cantando el estribillo y contestó sin siquiera ver la pantalla.

— ¡Ken!

Al otro lado de la línea, Ichijouji rodaba los ojos de un lado a otro.

— Todavía tienes I'm walking on sunshine como mi tono de llamada

No era una pregunta, eso lo sabía. No por nada había tenido que esperar los seis tonos que demoraba Miyako en escuchar el estribillo completo antes de contestar

— Pues claro, ya te he dicho que me alegras el día cuándo me llamas

Ambos sonrieron con dos segundos de diferencia. Miyako hizo miguitas su pastelito y Ken le aventó una bola de papel a su basurero que fue a dar dentro de una pantufla. Tardó solo un par de frases en ponerle al día con las novedades de Motomiya.

Lo bueno de tener un círculo de amigos pequeño y unido, es que tus amigos siempre están en las buenas y en las malas. Lo malo de tener un circulo pequeño y unido de amigos, es exactamente eso mismo.

— Ya, todo muy Daisuke eso que me cuentas, pero en realidad yo ahí no pinto nada, a menos que tu intención sea cotillear al respecto, que lo dudo.

Se hizo un silencio breve en el que Ken intentaba ordenar sus palabras para que salieran en el orden correcto y menos incómodo posible. Se sintió como doctor cirujano dándole noticias terminales a los parientes de la persona que acababa de morir en su mesa de operaciones. El silencio breve, se hizo largo por que a Ken le entró congoja de que se le hubiese muerto un paciente por que le dejaron operar sin ser doctor. Miyako dijo algo acerca de colgarle el teléfono y Ken se apresuró a hablar.

— Deberías hablar con el, Miya.

"Vive coca-cola" se dijo en su fuero interno cuándo Miyako le gritó a la pantallita y casi se le reventó el tímpano.

—Tu has estado viendo campañas publicitarias capitalistas de nuevo, eso es lo que pasa.

— ¡No! es decir, si. ¡Pero no tiene nada que ver con eso!

Miyako le dió tres segundos y un gruñido para explicarse, o le iba a cambiar I'm walking on sunshine de tono. Ken, que secretamente se sentía halagado de que alguien pudiese relacionarlo a él con esa canción, se apuró en hacerle ver su punto.

— Tú lo conoces. Y le vas a decir las cosas como son- otro spot publicitario de bebida gaseosa le cruzó fugazmente por la cabeza- … y todos salen ganando, por que tú estás sentada en una plaza sintiéndote bien mierda por no haber ido a cálculo dos, pero si vas a ver a Daisuke, te vas a sentir mejor no importa el resultado, por que como sea, habrás tenido una razón para faltar al bendito cálculo dos.

Miyako le dijo que se lo iba a pensar y le colgó. No le cambió el tono de llamada, pero si cambió el nombre de "BFF Ken" a "Wtf? Ken" en sus contactos.

Miyako Inoue, estudiante de ingeniería, con plan común de primer año, que había faltado a cálculo dos, siendo una persona lógica, de mente privilegiada y brillante comunicadora (o eso le gustaba pensar) tuvo que admitir que a pesar de que Ken no había hecho gala de sus encantos al explicar su punto, ella lo entendía.

Años atrás, en la época aquella en que salvar el mundo digital les mantenía entretenidos a todos, le había gustado Ken. Se había enamorado, o más bien deslumbrado por la persona detrás del káiser. Por esa época, en su teléfono figuraba como "Príncipe Ken" y le había adjudicado el título al conocerle ese lado adorable y sensible que el tanto pretendía ocultar con su timidez. Con el tiempo, llegaron a forjar una amistad sólida y cálida (Definitivamente el opuesto a su debatible amistad con Daisuke) y en cierto punto tuvo la confianza suficiente para confesarle a Ken sus sentimientos. La cosa había ido algo así como un silencio incómodo, un par de risas nerviosas y la súbita realización por parte de Miyako de que Ken era su mejor amigo y de momento ni lo quería ni lo necesitaba de otra manera. A años del suceso, ambos lo recordaban con una sonrisa, aunque en su época, a Miyako le tomó un par de días, millares de visitas a Mimi, a Sora, al Digimundo, a Kari y hasta a Taichi para poder superar su confusión.

Se levantó y miró la hora. Si se apuraba, podía irse en metro, llegar a su casa, dejar su bolso, comprar algo e ir a por Motomiya.

En el metro recordaba como creía que quería a Ken pero en realidad lo quería de una manera diferente a la que ella creía que lo quería y eso había causado que quererlo fuese confuso y por un tiempo se sintió herida y poco comprendida y no le sorprendía por que incluso pensando en eso ahora se confundía.

Se sintió mal por Daisuke, vamos, que la confusión mental esa no se la deseaba a nadie y mucho menos a alguien como el Motomiya que de por sí (y esto ella lo sabía de primera mano) tenía ya suficientes problemas procesando ideas simples.

Dejó el bolso de Mary Poppins en su cuarto, pasó al almacén donde tuvo que pagar a regañadientes por papitas, salsas varias (Daisuke era ese tipo de gente que simplemente tenía que mezclar todas las salsas y hacer una nueva) galletitas y tres latas de soda.

La conversación con Daisuke, según su propia versión, fue una obra de caridad en si misma y Daisuke había quedado en deuda con ella de por vida por abrirle los ojos y darle comida, aunque en lo profundo de su ser, atesora esa tarde juntos más por lo que aprendió de si misma que por haber ayudado a levantar el ánimo de su supuesto enemigo de pelos ya no tan parados ahora que había conocido las bondades de encontrar un buen peluquero.

La conversación había sido repetitiva y poco fructífera hasta que Daisuke había exclamado con frustración que ella, Inoue Miyako, sólo y tan sólo se encontraba ahí para ayudarlo con tal de sentirse bien con ella misma. Miyako, que no ve ni veía nada de malo en ayudar a su ego a mantenerse fuerte y saludable, frunció el ceño por que si lo decía así, claro que sonaba mal.

— ¿Y que si lo hago por eso?

Daisuke, que se había levantado, con papitas y salsa en mano, dispuesto a irse, no se esperaba una respuesta y tuvo que sentarse ante la mirada intimidante de Miyako, y, aunque ella prentendía que no le había dolido el comentario, dentro de su ser, en su fibra más profunda y sensible, le había dolido que Daisuke pensara eso de ella y eso además, la había tomado por sorpresa: Ese sentimiento extraño de saber que le importaba la opinión de la excusa de ser humano con el que compartía las papitas en ese momento no debería haber estado ahí, o al menos no tan latente.

El resto de la conversación fue y será un secreto de estado, una tregua entre Motomiya e Inoue. Sólo una frase, quedaría grabada para siempre en la memoria de Ichijouji, quién trató de saber como había ido esa tarde. Una frase que le texteo Daisuke, y que curiosamente, Miyako le comentó como quién no quiere la cosa cuándo hablaron esa noche: "Nada, es que somos incompatibles"

Es como un cap relleno... solo que no es relleno. Si no me traiciono ni me enredo, claro. No me gustó mucho este capi, pero lo escribí más de una vez y con sueño cada vez, así que era este, o ninguno y me conozco mosco, y si no era este, el fic no avanzaba más y me prometí por snoopy que no iba a dejar que nada me detuviera de acabar este fic (en fic futuros no he dicho ná)

Gracias a todos los que han dejado review! (no me los esperaba, así que fue bonito, yeah)