Capítulo II: Encadenados
P.V.O. Draco
Solo quedaba un carruaje para llevarnos a Hogwarts, por primera vez desde que llegué a Hogwarts pude ver a los Thestrals, aunque casi hubiera preferido no verlos… Eran unas criaturas muy feas a mi parecer, tenían alas muy parecidas a las de los murciélagos, pero estas eran mucho más grandes, la cabeza tenía rasgos parecidos a los de los reptiles (bastante parecidos a los de una serpiente) y el cuerpo era parecido al de un caballo solo que este era esquelético, prácticamente se podían contar todos los huesos del animal. Se me revolvieron las tripas al pensar que solo los podía ver al haber visto todas esas muertes, pero sin duda la que más me impactó fue la de la profesora Charity Burbage, asesinada por Voldemort, en el salón de nuestra mansión, en nuestra mesa y si eso no fuera poco, Nagini, la mascota predilecta de Voldemort, que resultó ser un Horrocux, se la comió delante de nuestras narices… Asqueroso, vomitivo, repulsivo… Creo que ninguno de los que estábamos allí (quitando a Voldemort) disfrutó del espectáculo. Es sin duda una de las peores experiencias de mi vida, y eso que la mayoría no son mejores…
¿Podéis verlos? –preguntó Granger-
Creo que todo el colegio puede verlos, -respondí amargamente– y el que no lo haga es porque ha tenido mucha más suerte que el resto.
Granger no respondió y yo me limité a subir al carruaje.
¿Dónde se ha metido Ginny? –preguntó mientras subía al carruaje y como no estaba seguro de si hablaba consigo misma o conmigo, no respondí- Hace un momento estaba con nosotros y ahora ya no la veo por ninguna parte… Mira, ¡ahí está! –gritó señalando a dos figuras que venían a lo lejos-
¿Quién viene con ella? –pregunté- No me digas que es la Lunática… No, si casi preferiría irme andando… -comenté amargamente-
Aún estás a tiempo. –dijo Granger-
Weasly y Lovegood subieron al carruaje y por fin el coche se decidió a irse.
Sabéis, nunca me había fijado pero Luna y tú sois muy parecidos. –comentó Weasly- Físicamente quiero decir.
Yo me la quedé mirando, definitivamente el mundo se había vuelto loco. ¿Yo parecerme a Lovegood? A Lunática Lovegood, lo único que teníamos en común era la piel y el color de pelo.
Ginny, ¿te has fumado algo? –preguntó Granger igual de extrañada por su comentario-
Si, no te ofendas Lovegood, -dije mirándola- pero tu comentario es casi un insulto. Míranos, -nos señalé a ambos- nadie diría que nos parecemos. Weasly, sabía que tu hermano no tenía muchas luces, pero creía que era un problema aislado… Será que la estupidez es contagiosa….
¡Oye, no te pases! Vale que Ron no sea la persona más lista del mundo, pero tiene sus momentos… Además, es cierto que os parecéis… Ambos sois rubios, de ojos grises, delgados, labios finos…
Permíteme Ginny, pero se necesita más que el color de ojos, de piel y de pelo para parecerse. Los rasgos de Malfoy son distintos a los de Luna y eso es lo que les hace distintos. ¿Cuánta gente de cabello castaño, ojos avellana y piel blanca conoces? Y no dirías que se parecen a mí…
Por una vez estamos de acuerdo, Granger. –concordé- Lovegood y yo somos tan parecidos como tú y Longbottom. –dije para que se diera cuenta de la diferencia-
Bueno, pero no me haréis cambiar de opinión… Puede que tengáis algún antepasado común…
Si, en el paleolítico. No me jodas Weasly, que alguien tenga algún parecido no significa que alguien vaya a decir: "Mira, son hermanos". Si fuera así estaría emparentado con la mitad del colegio…
Yo opino que Draco tiene razón… -dijo Lovegood, ¿me había llamado por mi nombre de pila?- No nos parecemos en absoluto.
La opinión de Lovegood pareció bastarle a Ginny para no seguir con el tema.
P.V.O. Hermione
Al llegar al comedor, lo encontramos medio vacío. Era cierto que bastantes familias habían decidido mandar a sus hijos a otras escuelas mágicas, pero nunca supuse que fueran tantos los que lo hubieran hecho. Segunda equivocación del día, parecía que hoy mis suposiciones eran malísimas. Ginny y yo nos sentamos en la mesa de Gryffindor junto a Seamus y a Deán. No los había visto ni en la estación ni en el tren, pero por lo visto sí que habían venido. Vi como Malfoy se sentaba alejado del resto y como Luna se sentaba en una esquina de su mesa. Si Malfoy y Luna tenían algo ahora en común, era que ambos eran marginados o insultados, uno por haber sido mortífago, y el otro por sus ideas tan poco realistas.
¿Ha sido una alucinación mía o habéis entrado en el comedor acompañadas de Malfoy y Lovegood? –preguntó Seamus sin acabar de creérselo-
Si, y no hagas más preguntas porque si a ti te ha resultado extraño, a nosotras más. –contesté sin ganas-
La profesora McGonagall que ahora era directora, inició la ceremonia de selección con un discurso y tras la selección de los pocos alumnos, empezamos a comer.
P.V.O. Draco
Love Me Back To Life:
Tras la comida me fui a dar una vuelta por el castillo. Necesitaba un poco de aire, tanto idiota junto me ponía enfermo. Mis compañeros de casa se pensaban que al estar en el otro extremo de la mesa no oían lo que decían, pero lo cierto es que todo el comedor alcanzaba a oírlo. No me permití pensar más en nada que tuviera que ver con mis problemas y para relajarme decidí subir a la torre de astronomía. Me quedé bastante tiempo ahí, observando el cielo estrellado y buscando dentro de mi mismo algo que me dijera que tenía solución, pero hasta yo mismo sabía que lo que mi corazón ocultaba eran sentimientos con los que nadie jamás desearía encontrarse y si no hallaba pronto una solución contra mis problemas internos, los externos solo empeorarían. Pero, ¿cómo cambiar si no tienes nada por qué hacerlo? Cuando la vida te demuestra que siempre has estado equivocado y que todo en lo que anteriormente creías no eran más que gilipolleces que un idiota había inculcado a gente aún más tonta que él, cuando te das cuenta de que no hay diferencia entre magos, todos a los que habías rechazado, te rechazan de la misma manera, y lo peor de todo es que sabes que te lo mereces, que mereces ser un marginado social. Se puede perder todo en un segundo, todo lo material y pasajero, lo único que te puede salvar de semejante fracaso son los sentimientos del almas, pero ¿qué pasa con la gente como yo? Yo que estoy podrido por dentro, que la familia le importa ahora lo mismo que nada, porque ¿cómo puede alguien permitir semejante futuro para su hijo? El amor de mi madre solo se acentuó un poco al verme peligro y mi padre que fue mi modelo a seguir, no era más que un enclenque que desperdició gran parte de su vida en creencias que solo le trajeron dolor y sufrimiento, porque, ¿Quién puede ser feliz viviendo torturas y muertes todos los días? Solo la loca de mi tía y Voldemort disfrutarían, pero ambos están muertos y con su muerte han dejado a cientos de personas en mi situación. Muchos han optado por suicidarse, opción que me atraía pero que como ser cobarde era parte de mi por naturaleza, nunca podría hacerlo; otros se han dado al exilio y bueno, otros como yo aun están indecisos. ¿Qué hacer cuando tu vida pierde sentido? ¿Cuándo sabes que cientos personas si te tuvieran en frente no dudarían en matarte? ¿Cuándo tu muerte sería desgracia de pocos y alegría de muchos? ¡Joder, tengo dieciocho años! ¡No es normal que haya perdido el sentido de la vida a esta edad! Aunque supongo que después de una guerra es normal… Si lo pierdes todo, el único pensamiento que te queda es el de que este mundo no te da nada más que tu nombre.
Me fui a mi cuarto cuando los primeros rayos del sol comenzaban a salir. Pero no conseguí dormir nada, algún día el sueño me vencería. Hacía meses que no dormía como debería y eso me pasaba factura. Las ojeras que acompañaban a mis ojos y mi delgadez lo demostraban. Ambas cosas estaban bien escondidas tras hechizos, pero para mi desgracia no había ningún hechizo que te hiciera sentirte bien y las pociones que había estado utilizando para regular mi sueño y apetito hacía tiempo que habían dejado de funcionar.
P.V.O. Hermione
Me desperté temblando, la ventana de mi habitación estaba abierta de par en par. ¿Cómo demonios se había abierto? Me levanté rápidamente de la cama y cerré la ventana. Tras eso cogí mi uniforme y me fui a duchar para que el frio desapareciera. Salí del baño y miré mi despertador, aún era pronto pero me moría de hambre y como no tenía nada más que hacer bajé al comedor a comer.
Como había previsto no había mucha gente. Me senté sola en la mesa y comencé a desayunar. Vi como entraban algunas lechuzas al comedor, había empezado a llegar más gente. Estaba a punto de marcharme cuando la lechuza de Harry me sorprendió. Cogí la carta que me traía y salí afuera a leerla. Me senté bajo el árbol que estaba cerca del lago y me apresuré a abrir la carta.
¡Hola Hermione!
¿Cómo te va? Supongo que te sorprenderá el recibir una carta mía tan pronto, pero tengo una noticia muy importante que darte. ¿Recuerdas que te prometí que intentaría localizar a tus padres? Resulta que nunca se fueron a Australia, están en algún lugar en Estados Unidos. Aun no hemos podido averiguar nada más pero en cuanto sepamos algo más te avisaré. Ahora estamos trabajando en un caso bastante complicado en el ministerio, no te puedo decir nada por el momento, al menos no por carta.
Sé que no quieres oír nada más de Ron, pero realmente se encuentra destrozado. Dicen que no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes y parece que Ron se ha dado cuenta de eso. No pretendo que le perdones pero ambos sois mis amigos y me entristece ver como ninguno de los dos se habla más. Entiendo que necesites tiempo para enfrentarte a esta situación pero si aún le quieres, no tardes mucho tiempo en reaccionar, puede que no solo se pierda la relación de pareja (que ya está perdida de por sí), también la amistad de todos estos años está en riesgo de convertirse en un bonito recuerdo. Hemos pasado por mucho juntos y siento que en algún punto uno de los dos me hará elegir y eso será también el fin de mi amistad para con vosotros. No podría elegir a ninguno de los dos por más que quisiera y espero que si no lo haces por ti, lo hagas por Ron y si no es por Ron, hazlo por mí.
Dentro de un mes será la primera excursión a Hogsmeade y me gustaría verte, bueno a ti y a Ginny. Necesito hablar a solas contigo de un asunto (no tiene nada que ver con Ron) y después pasaré un rato con Ginny, claro si ninguna de las dos tiene algo previsto.
Espero tu respuesta ponto.
Un abrazo,
H.P.
Me alegré al oír que ya estaban más cerca de saber donde se hallaban mis padres y también un poco triste por recordarlos, a la parte de Ron no le tomé mucha importancia y tomé una nota mental de responderle a Harry y preguntarle a Ginny si tenía tiempo. Me levanté del suelo y me encaminé hacia el colegio, se me había hecho tarde. Parecía mentira que llegara tarde el primer día de clases, sería la primera vez en años que no llegaba puntual. Miré rápidamente en mi horario que clase tenía ahora: pociones.
P.V.O. Draco
Fui el primero que llegó a clase. Me senté en la última mesa al fondo. Tenía pociones con Gryffindor y no me apetecía nada encontrarme con ningún alumno de esa casa. Eran sin duda los más pesados y cada vez que pasaba al lado de uno de ellos me insultaban o hacían comentarios relacionados conmigo, incluso uno intentó atacarme, aunque le salió el tiro por la culata por que el muy idiota intentó atacarme con un hechizo de lo más común y lo anulé y le dejé calvo utilizando magia no verbal, la verdad es que no le sentaba muy mal el estar calvo, supongo que a esta hora estaría en la enfermería intentando recuperar su cabello…
La clase ya había empezado, recorrí la clase con la mirada y me percaté de que Granger aun no había llegado. Me estaba preguntando que le habría pasado cuando entró en la clase bastante sofocada y pidiendo disculpas por el retraso.
Disculpe profesor, pero tenía que aclarar un asunto con la profesora McGonagall.
No se preocupe señorita. –contestó- Siéntese en algún sitio y saque sus libros, justo estaba explicando la importancia de ser cuidadoso en este experimento.
Mierda. Eso fue lo que pensé cuando me di cuenta de que todos los asientos estaban ocupados y de que en el único sitio que se podría sentar sería al lado mío o en el suelo, y estaba seguro de que el suelo no sería ninguna opción para Granger. Vi como venía hacía donde estaba y todas las miradas de compasión que la seguían al pasar. Hay que ver, hasta los de mi casa prefieren apoyar a Granger antes que a mí.
Parece que el destino se esmera en juntarnos. –dije sin mucho humor- Primero en el tren, luego en la carroza y ahora en clase, ¿qué será lo siguiente?
Deja de quejarte y déjame tu libro que a mí se me han olvidado los míos. –dijo con el mismo tono-
Granger, ¿te pasa algo? –pregunté extrañado- Llegas tarde a clase, te olvidas los libros y ¿no me digas que tampoco has traído tu pluma? –dije viendo que venía con las manos vacías- Y yo pensando que tú eras una chica aplicada y responsable, que engañados nos tenías a todos.
Malfoy cállate y dame el libro. –dijo en un tono hostil- ¿Cómo quieres sino que haga la poción?
Te lo dejaría encantado, pero lo necesito.
¡Malfoy!
¿Si, Granger?
¿Podríamos compartir el libro?
Se notaba que le costaba ser amable, pero aun podía hacerla sufrir un poco más. Sonreí de lado y la miré esperando que se diera cuenta de lo que quería.
Por… Por… Por favor. –dijo finalmente-
Bueno, si me lo pides así como voy a negarme.
P.V. O. Hermione
¡Maldito Malfoy! Siempre aprovechándose de las situaciones. El muy capullo me había hecho tragarme todo mi orgullo Gryffindor, ¿qué había hecho yo para merecer esto? Encima para empeorar las cosas la poción me salió mal y explotó dejándonos a Malfoy y a mi completamente azules y atados por la cadena de metal que mantenía a la iguana que usaríamos para el experimento atada. Malfoy me avisó que no intentará tocar nada hasta que pasaran dos minutos, pero como me lo había dicho a gritos y de muy malas formas, no le hice ni caso y ahora gracias a mi imprudencia, estábamos atados el uno al otro. Si no hubiera intentado mantener quieta a la iguana y Malfoy no hubiera intentado apartar mi mano de la cadena, ahora no estaríamos en esta situación. Toda la clase nos miraba y no paraba de reírse, incluso el profesor se reía.
Y eso es lo que pasa cuando se aplica en humanos. –explicó entre risas- Un efecto completamente distinto… Jeje… Chicos, ¿Por qué no vais a la enfermería? A lo mejor pueden daros algo para el color y para quitar la cadena, sino tendréis que estar lo que queda de semana así… Jiji…
Granger, juro que acabaré contigo. Si tantas ganas tenías de estar conmigo, habérmelo dicho, pero atarme a ti durante una semana es una tortura…
¡No lo he hecho aposta! .me defendí- ¡Además, ha sido tu culpa! Si no hubieras intentado coger la cadena, esto no habría pasado.
Perdona, pero tú fuiste la que me volviste azul y no contenta con eso, me agregaste una cadena al cuerpo, y ahora tengo que pasar una semana entera contigo, ¡qué horror! –se quejó- Todo el día con Gryffindor, creo que me moriré antes de que acabe el día...
¡No exageres! Seguro que en la enfermería encuentran una solución.
Yo no estaría tan seguro…
¡No seas pesimista! ¡Eso es lo que menos necesito en este momento!
No soy pesimista, soy realista. Nos has echado una poción para animales que sirve para que cambien de color, se camuflen y se adhieran a objetos. La poción es únicamente para animales, y si quieres una prueba de que no tienen nada para solucionarlo, piensa en la poción multijugos, cuando te convertiste en un gato enorme, no tuvieron más remedio que dejarte ahí a esperar que los efectos pasaran.
¿Y tu como sabes lo de la poción multijugos? –pregunté extrañada-
No contestó ya que ya habíamos llegado a la enfermería. La enfermera al vernos casi no nos reconoce y para desgracia mía y de Malfoy, no había cura posible. Tendríamos que esperar a que pasaran los efectos y para colmo como a la enfermera no le parecía demasiado grave, nos hizo volver a clases, ¿y ahora como haríamos para asistir a todas las clases?
