Capítulo III: Todo va de mal en peor.
P.V.O. Draco
Me niego en rotundo a ir a clase de historia mágica. –dije firmemente-
Y yo me opongo completamente a asistir a adivinación. –repuso Granger-
A mí me da que no entiendes de qué va esto. Tú eres la que ha metido la pata hasta el fondo, así que se hará lo que yo diga. Si hacemos lo que tú propones los riesgos de que todo salga mal serán tan altos que lo que pasa ahora no será ni la mitad de grave, así que se hace lo que digo yo y punto.
¿Y qué te hace pensar que voy a hacer lo que tú digas? –preguntó Granger bastante molesta-
Mira Granger, se me está acabando la paciencia así que te aconsejo que hagas lo que te digo, porque si no te juro que te llevo a rastras. –amenacé cansado de discutir-
No sé qué te has creído Malfoy, pero te digo que yo de aquí no me muevo, o vamos a clase de historia mágica o vete olvidando de ir a ningún sitio.
Se acabó, se va a arrepentir de meterse con un Malfoy. Cogí de la cadena y tiré rumbo a la clase de adivinación. Granger hacía todo lo posible por deshacerse de mi agarre, se agarraba de columnas, de cuadros (algunos acabaron en el suelo y los dueños de los cuadros se espantaron y salieron maldiciendo de su sitio habitual), de manojos de puertas, incluso de los pobres alumnos que nos miraban entre sorprendidos y aterrados. Hubo cuatro estudiantes que tuvieron la mala suerte de intentar ayudar a la sabelotodo: el primero acabó en el suelo; el segundo se quedó sin pantalones –fue la mejor escena de las cuatro, sobre todo al ver los calzoncillos que llevaba, ¿quién en su sano juicio llevaría ropa interior de duendecillos alados? Granger se puso roja como un tomate, pero no por ello se rindió al hecho de ser arrastrada (literalmente) por todo Hogwarts, no, aquí llegó el tercer intento: un idiota que me había estado insultando intento ayudarla (esta vez usando varita, no como los otros mequetrefes que lo habían hecho al modo muggle), pero dada su ineptitud, lo único que consiguió fue un hechizo de mi parte no verbal que le hizo quedarse colgado de los pantalones de una de las lámparas del pasillo; y el cuarto y último intento fue el de Weasley, que se llevó un buen coscorrón al resbalar con la capa de hielo que se volvió el suelo gracias a mi hechizo. Después de eso, nadie volvió a intentar ayudar a Granger.
¡MALFOY, SUELTAME AHORA MISMO! ¡COMO NO DEJES DE TIRAR DE LA CADENA TE JURO QUE CUANDO VUELVA A ESTAR SEPARADA DE TI TE TIRO DE LA TORRE DE ASTRONOMÍA! ¿¡ME OYES!?
¡La que me va a oír eres tú! –grité dándome la vuelta- ¡Vamos a ir a clase de adivinación te guste o no! ¡Pesas como una tonelada, no eres la única que sufre con esto!
Como seguía tirando de la cadena, opté por cogerla y cargármela al hombro, de todas formas tendría que hacerlo en cuanto llegáramos a las escaleras para acceder a la torre de adivinación. Ahora que ya no podía agarrarse a cualquier cosa me daba patadas y puñetazos a la espalda, menos mal que ya estaba bastante acostumbrado al dolor físico porque si no no sé como coño iba a aguantar mi espalda semejantes golpes, y yo pensando que Granger era una debilucha sin fuerza, aunque si vuelvo unos años atrás y recuerdo el puñetazo que me dio, si que debía haber supuesto que aún tenía fuerza.
Harto ya de tanto golpe y griterío, la lancé sin cuidado contra la pared antes de entrar a adivinación y la sujete con bastante brutalidad de los brazos, se me había agotado la paciencia.
P.V.O. Hermione
Malfoy me hacía daño, sus manos agarraban mis brazos como si fueran mantequilla y sus manos acero.
Granger, has agotado mi paciencia. –dijo verdaderamente enfadado- Vas a entrar a esa clase y te vas a portar como la buena alumna que solías ser, no me cabrees más de lo que ya estoy porque te aseguro que te las haré pasar canutas.
¡Suéltame de una maldita vez! –grité harta de estar siempre sujetada por él- ¿No te das cuenta de qué no te soporto?
Granger, no creas que eres la única a la que esto no le gusta. –dijo arrastrando las palabras y aflojando un poco su agarre, parecía que se había calmado un poco-
Estaba demasiado cerca y eso me ponía muy nerviosa. Sentirlo tan cerca de mí era raro e incomodo, casi prefería ir a clase de adivinación, casi…
Malfoy, suéltame. –ordené-
¿Y si no que?
Gritaré.
No serás capaz.
Juro que gritaré Malfoy, o me sueltas ya o grito. Cinco, -empecé a contar-cuatro, tres, dos, uno…
Abrí la boca dispuesta a gritar pero en vez de soltar un grito ensordecedor, el beso que Malfoy me dio me dejó muda. Abrí los ojos a más no poder al sentir el contacto de sus labios sobre los míos, me quedé paralizada por la sorpresa y el desconcierto, ¿Malfoy me estaba besando?
P.V.O. Draco
Lo único que se me ocurrió para que Granger no gritara fue besarla. Lo admito, no es que el beso me gustase pero tampoco es que fuera horrible, creo que lo que falló del beso fue: uno, me gusta Granger tanto como un trol; dos, ni ella ni yo estábamos concentrados, ella por el estupor que le causo el beso y yo por… Básicamente por lo mismo; tres, su boca tenía un sabor bastante raro, muy raro a decir verdad y me atrevería a decir que era por los efectos secundarios de la poción. En fin, el beso fue un chasco, tanto para mí como me puedo suponer para ella y estaba seguro de que si no la hubiera sorprendido tanto, me hubiera llevado un tortazo.
Antes de que se nos hiciera más tarde entré a clase y como Granger estaba atada a mí, no le quedo más remedio que entrar conmigo, creo que el beso la ha dejado atontada porque si no estaría quejándose en este mismo momento, a lo mejor es una buena solución para mantenerla callada, aunque solo será necesaria en casos extremos, que espero no tener que volver a utilizar, porque joder, vaya sabor más raro me ha dejado en la boca… Es una mezcla de acido y dulce insoportable, y para hacerlo menos llevadero, me reseca la boca… Como los efectos no pasen rápido, mato a Granger.
P.V.O. Ginny
El idiota de Malfoy me había hecho caerme y golpearme la cabeza con el suelo. Me había salido un chichón y la verdad es que dolía bastante… Cuando le encuentre, va a saber quién soy yo, maldito hurón engominado…
Cuando salí de la clase de historia de la magia me fui directamente a buscar a Hermione, sentía una curiosidad insana por saber que le había pasado. Como no habían venido a clase de historia, supuse que estarían en la enfermería o en la clase que tuviera ahora Malfoy. Fui a la enfermería y como ahí no había nadie, decidí ir al aula de adivinación, ya que Luna me había dicho antes que a esa hora le tocaba adivinación con Slytherin.
P.V.O. Hermione
¡Ginny! –grité al ver una cabellera pelirroja-
Mi amiga se dio la vuelta y por impulso salí corriendo para contarle el problema que tenía, lamentablemente el problema no se dio cuenta de que me iba a lanzar hacia Ginny, lo que hizo que al tirar se tropezara y cayéramos rodando por las escaleras.
P.V.O. Ginny
Cuando los vi rodando por las escaleras, inmediatamente pensé que se estaban peleando. Me acerqué para ayudar a Hermione cuando Malfoy empezó a despotricar sobre la torpeza de mi amiga.
Granger, empiezo a creer que lo que en verdad quieres es matarme, pero se ve que tu ineptitud es más grande que tus ganas. –dijo Malfoy claramente cabreado- Primero me echas una poción para volverme azul, no contenta con ello me encadenas a ti, como eso te parece poco intentas envenenarme ¡y ahora me tiras por las escaleras! –gritó Malfoy y yo pensé que exageraba- Mira, si tus intentos siguen fallando, lánzame un Avada, porque te juro que no puedo más con esta tortura, en menos de veinticuatro horas he sufrido cuatro atentados contra mi persona y todos por tu culpa, si sobrevivo a uno más, la víctima se volverá el asesino, y te aseguro que yo no me ando con rodeos.
Malfoy, ¡yo no intento matarte! La manzana de adivinación no era mía, ¿¡cuántas veces tengo que repetírtelo!? –dijo Hermione también enfadada-
Espera, ¿todo lo demás es cierto? –pregunté sin salir de mi asombro, ¿de veras Hermione había hecho algo de lo que Malfoy había dicho?-
Si, Weasley. Todas las cosas, incluida la manzana. –aseguró Malfoy y me enseñó la cadena-
Ginny, te juro que yo no intento matarle. –garantizó Hermione-Todo han sido puros accidentes.
Miré al uno y al otro. Uno decía que era inocente y el otro insistía en su culpabilidad, para desgracia de Malfoy, yo era amiga de Hermione y por lo tanto la creía más a ella, aunque eso no quitaba que me explicara lo motivos del desastre que había con Malfoy. Creo que no hace falta que me ocupe de darle su merecido a Malfoy, con la suerte que está teniendo tiene problemas de sobra, pero eso no significa que no fuera a hacer nada, observaría sus movimientos (y los de Hermione) para poder reírme en el momento, aunque si Hermione me lo cuenta me reiré de todas formas delante de sus narices.
P.V.O. Draco
Habíamos salido a dar una vuelta –más bien Granger me había arrastrado hasta ahí- y yo estaba hasta las narices de todo, de Granger, de Weasley, del colegio, de las clases… Harto en general.
¿Has terminado ya el libro de poemas que te dejé? –preguntó Granger a Weasley-
La verdad, se me había olvidado que lo tenía. –confesó Weasley- Leí un par de poemas, pero con tanto ajetreo en la casa no podía concentrarme…
Ahora que hablaban de poesía se me estaba ocurriendo un poema que dejaría a Granger patidifusa.
P.V.O. Hermione
Hablando de poemas… -Malfoy interrumpió por primera vez desde que habíamos salido la conversación- Tengo uno en mente que es perfecto para ti, Granger, ¿quieres oírlo?
Era más que evidente que le daba igual si quería oírlo o no, lo contaría de todas formas.
Matarte es lo que me apetece en este momento
Se lo que digo y no me arrepiento
Azul y sin atractivo me volviste
Me ataste a ti y aun no sé porque lo hiciste
Una semana contigo debo pasar
¡Qué horror! Siento que ya no puedo más
No ha transcurrido ni un día y ya siento que me quiero suicidar
Mira que es exagerado el tío, como si a mí me causara alegría el estar con él…
Yo no sé qué haré cuando me vaya a duchar
Ya me imagino caminando como un indigente
Solo porque la señorita prefiere que apeste
A verme desnudo
Y no se da cuenta de que no le dejaré verme ni el culo
Granger juro que me vuelves loco
Pero de amor hay poco
Me has quitado la dignidad que me quedaba
Y no contenta con ello, quieres que duerma en tu cama
Espero que nunca más a clase llegues tarde
Pues si con una vez esto me hiciste
La próxima vez me harás algo que ni siquiera sepa que existe.
Así que a palabras que rimen quieres jugar, ya veremos si eres capaz de ganar.
Condenada contigo estoy
No hace falta que te quejes y me des un sermón
Sabes que yo sufro contigo
Y que me muero por deshacer este lío
Ni pienses en ducharte
Como mucho agua por encima podrás echarte
Me niego a verte desnudo
Pero es mejor que un olor nauseabundo
En mi cama no dormirás
Como mucho en mi alfombra y no se hable más
Ahora a la biblioteca iremos
Y allí una solución hallaremos
Te juro Malfoy que de esta saldremos
Porque si no antes me enveneno.
Y dicho esto me puse rumbo a la biblioteca (llevando inevitablemente conmigo a Malfoy), pero no avancé mucho ya que Ginny decidió unirse a las rimas.
Que dramáticos son ambos
Solo porque ya no son blancos
Los dos se miran con desprecio
Y piensan tener esto antes del anochecer resuelto
No puedo creer que tan ilusos os hayáis vuelto
Eso sí que es un lamento.
Malfoy y yo la miramos con mala cara y nos encaminamos a la biblioteca, ya vería Ginny como solucionábamos esto, no teníamos otra opción.
P.V.O. Draco
¡Me rindo! –dije dándome por vencido- Nos hemos saltado dos clases, la comida y la cena. Me muero de hambre, sed y sueño. Mañana seguiremos buscando, hemos revisado todos los libros de la biblioteca y no hemos encontrado nada… Granger, yo me voy.
Deja de quejarte Malfoy, puede que nos hayamos saltado alguna página o que con las prisas no lo hayamos visto, pero aquí debe estar la solución. –dijo no muy convencida-
Granger, hemos revisado los libros veinte veces, ¡aquí no hay nada!
Pues yo no me pienso quedar de brazos cruzados esperando a que pasen los efectos, -anunció segura de querer seguir buscando- y mucho menos si tengo que esperar contigo.
Mira, me da igual lo que tú pienses, yo me voy a la cama.
Me puse en pie y me acerqué a Granger. La levanté de la silla y antes de que pudiera decir nada la llevé conmigo a las mazmorras, tanta biblioteca daba dolor de cabeza.
Malfoy, no pienso dormir en tu cuarto. –dijo –
¿Prefieres que durmamos en el tuyo? –pregunté- Te recuerdo que no duermes sola.
¿Y tu si? –preguntó escéptica-
Una de las ventajas de ser marginado socialmente es que si hay sitio de sobra en otras habitaciones, la gente se va, así que sí, tengo un cuarto para mi solito.
P.V.O. Hermione
No podía creerlo, Malfoy había conseguido convencerme de que lo mejor sería quedarnos en su cuarto. Sus razones me habían parecido muy convincentes, hasta ahora… Malfoy solo tenía una cama en su cuarto y me negaba en redondo a dormir ahí, Malfoy decía que me tumbara en el suelo si no me apetecía, pero ambos sabíamos que si hacía eso, el acabaría en el suelo también, la cadena no era tan larga…
Mira, no sé qué crees que pueda hacerte. Primero: no pienso violarte, ni siquiera me pareces atractiva… Segundo: no hace falta que te quites la ropa, pero por favor quítate los zapatos y tercero: yo me mantendré lo más alejado de ti posible y como creo que tú harás lo mismo, no tiene por qué haber ningún problema. Así que déjame en paz y ahora discutamos un tema más serio… -dijo mientras yo me preguntaba que podía ser más importante-Necesito ir al baño, no sé como aguantas Granger pero yo llevo horas sin ir a mear y si no me puedo duchar, no creo que mearme encima sea la solución.
Creo que por la tensión que sentí se me había olvidado completamente el hecho de que era un ser humano y que tenía mis necesidades, y ahora que Malfoy me lo recordaba, también tenía ganas de ir al baño, ¡maldición!
Pues vamos, pero yo también tengo que ir así que por el bien común tendremos que idear algo para no invadir la intimidad del otro.
Granger, llevas todo el día invadiendo mi intimidad.
Sí, -coincidí- pero no de esa manera… ¿No sería posible alargar con un hechizo la cadena?
¿De veras crees que si se pudiera no podríamos también habernos deshecho de ella cuando la enfermera lo intentó?
Pero esto es distinto… -insistí-
Si quieres inténtalo –dijo con resignación- pero te lo advierto como lo empeores cuando salga de este lio en el que me has metido te mato.
Al hacer el hechizo, lo único que conseguí fue el efecto contrario.
¡Granger! –gritó Malfoy-
Bueno, si el hechizo para alargar hace el efecto contrario al deseado, por lógica el que encoge debe alargarla.
Mira, la lógica en esta ocasión te la puedes meter por donde te quepa. –contesto de mala manera- Estoy harto de que lo empeores todo, te aseguro que si conjuras ese hechizo, se encogerán aun más.
Convencida de que no sería así, hice el hechizo y como Malfoy había asegurado, se encogieron aun más. Ahora si uno de los dos levantaba el brazo, levantaba al otro inmediatamente. Nuestros dedos se rozaban y Malfoy me miró con una cara que mostraba claramente que no iba a esperar a que se le pasara el efecto de la poción para matarme, Hermione Jean Granger dejaría este mundo dentro de poco.
P.V.O. Draco
No pronuncié la maldición asesina porque me lo pensé mejor y Granger no se merecía que yo pasara el resto de mis días en Azkaban, pero sino Hermione Granger en estos momentos sería historia.
Mira, voy a ir al baño tu vas a girar la cabeza para otra lado y yo voy a mear tranquilo.
Y dicho esto me fui hasta el baño, el problema era que no sabía cómo coño iba a mear con Granger atada a mi mano izquierda.
P.V.O. Hermione
Fue una de las peores experiencias de mi vida, juro que nunca más ignoraré los consejos de Malfoy (al menos en pociones y hechizos). Creo que Malfoy tampoco le sentó muy bien la experiencia… Como es normal, no podía quitarse ni los pantalones ni los calzoncillos con una mano y yo tuve que ayudarle, bueno no exactamente, su mano arrastraba a la mía.
Malfoy, ¿¡qué haces!? –grité al sentir mi mano en su pantalón-
Saludar al váter, –dijo irónicamente- ¿¡tú qué crees!?¡Intento bajarme los pantalones!
Pues quítatelos con una sola mano, -dije molesta por la situación- no vaya a ser que mi mano toque "algo" que no deba tocar.
Granger, tú nos metiste en este embrollo, así que deja de quejarte que si en un caso hipotético llegaras a tocar "algo", sería mi algo.
Date prisa Malfoy.
Mierda. –oí que decía-
¿Qué pasa ahora? –pregunté molesta-
No hay papel de váter.
¿¡Qué!? –chille- ¿Y no te has dado cuenta antes?
¿Tú te crees que si me hubiera dado cuenta no lo habría puesto? Pásame un rollo, anda.
¿Donde están?
Debajo del lavamanos, en el armario. Creo que están en el segundo estante detrás de las toallas.
Como pude intenté abrir el armarito, aunque con una mano e intentando mover lo menos posible la otra era difícil. Por fin conseguí abrirlo y como había dicho Malfoy, estaban detrás de las toallas.
Ya lo tengo. –dije ayudándome del lavabo para levantarme-
Le pase como pude el papel, oí como tiraba de la cadena y suspire tranquila, lo peor había pasado. Eso pensé hasta que me di cuenta que aun tenía que ir yo… Mierda, ¿Cómo me iba a quitar las bragas con una mano, teniendo en cuenta que tenía que levantar la falda para hacerlo? Estaba jodida definitivamente, nunca más me sentaré con alguien en transformaciones, a partir de este instante (bueno, cuando Malfoy ya no esté sujeto a mi) me sentaré sola. Intenté por todos los medios hacerlo con una mano, pero era imposible, tendría que utilizar la otra…
Horas más tarde…
P.V.O. Draco
Llevaba como tres horas intentando dormirme, pero como siempre el sueño no me llegaba. Granger hacía una hora que se había quedado dormida y aunque al principio se resistió un poco a la idea de dormir en la misma cama, pero se dio cuenta de que no había otra opción, su idea había vuelto todo mucho más complicado de lo que ya lo era antes y mira que era difícil empeorarlo…
