P.V.O. Draco

¿Crees que tardará mucho en despertar? –preguntó Granger con la preocupación marcada en su rostro-

No lo sé Granger, no lo sé. –contesté ya cansado de la situación.

Llevamos más de media hora esperando, pero Granger se negaba a tirarle un poco de agua y yo no estaba por la labor de llevarle a la enfermería. Si descubrían que había dejado inconsciente al "salvador del mundo mágico" me meterían en Azkaban sin dudarlo.

Ennervate. –dijo Granger apuntando a cara-rajada con la varita-

¿Cuántas veces vas a intentar reanimarlo con ese hechizo? Ya es la cuarta vez que lo utilizas y ya ves el efecto que tiene: ninguno.

A diferencia de ti, Malfoy, -replicó- yo intento solucionar el problema.

Yo he sugerido muchas formas de despertarlo que tendrían más resultado, pero la señorita se niega en rotundo a utilizar ninguna de ellas.

Malfoy, no pienso darle una bofetada.

Sabes que yo lo haría gustosamente, no hace falta que tu hagas nada.

Me fulminó con la mirada y siguió esperando a que Potter reaccionara.

Empiezo a pensar que la razón de que quieras seguir esperando no es más que la coartada perfecta para no asistir a clase. –dije con intención de cabrearla un poco.

La adivinación no sirve para nada. –contestó y dándose cuenta de que con esa respuesta me daba la razón agregó:

Pero ese no es el motivo.

Niégalo todo lo que quieras, -dije evidentemente convencido de que era por eso que aun seguíamos aquí- de todas formas es lo que estamos consiguiendo quedándonos aquí. Porqué te aseguro que cara-rajada no se va a despertar tan rápido.

P.V.O. Harry

Cuando me desperté me dolía todo el cuerpo. Lo único que recordaba era que alguien me había lanzado un expulso. No, alguien no… Malfoy. Probablemente ahora mismo estuviera en su cuarto, pues las paredes y la decoración indicaban que me encontraba en una de las habitaciones de las serpientes. Me levanté y me toqué la cabeza, me dolía como si alguien hubiera cogido un bate de béisbol y me hubiera golpeado con todas sus fuerzas. Antes de que pudiera decir nada, alguien se lanzó encima mía.

¡Harry! -gritó una de las pocas voces que reconocería en cualquier lugar- Estaba tan preocupada! Pensé que nos tendrías aquí hasta que anocheciera.

Granger, controla tu entusiasmo. -oí que Malfoy decía, no podía verle -Hermione tapaba totalmente mi campo visual- pero esa era otra voz que no olvidaría por mucho que pasasen los años-.

Malfoy, no te quejes. -contestó Hermione- Harry, ¿qué hacías en Hogwarts?

Pues McGonagall me había enviado una carta citándome a las nueve y media... -dije y recordando que Malfoy estaba presente agregué:

¿No podríamos hablar a solas? De todas formas ya he perdido la cita.

Nada me gustaría más que dejaros a Granger y a ti a solas, Potter. -aseguró Malfoy- Lamentablemente debo decirte que no puedo separarme de Granger ni un segundo. Comemos juntos, dormimos juntos, nos duchamos juntos... Nos hemos vuelto inseparables.

Miré a Hermione para comprobar si lo que el Slytherin decía era cierto o no. Su risa nerviosa me convenció de que decía la verdad.

Harry, no creas que lo hago voluntariamente. Pero no me queda más remedio que estar a su lado.

A ver que me aclare. Ninguno de los dos puede separarse del otro. Pero, ¿por qué?

Bueno, eso es fácil de explicar. -dijo Malfoy- Granger logró que una clase de pociones se convirtiera en una clase de tortura. Ayer estábamos completamente azules y hoy estamos medio anaranjados, mañana puede que estemos verdes, pasado puede que morados y puede que dentro de dos días con mucha suerte y sin ninguna intervención de pelo arbusto volvamos a ser normales.

¿Y que tiene que ver el color con que no os podáis separar? -pregunté sin lograr entender la relación que podía tener eso con el no poder separarse ni para mear.-

Pues que la iguana a la que se supone que debíamos aplicar la poción salió corriendo cuando la poción explotó. Yo agarré la cadena para intentar mantener quieta a la iguana y Malfoy intentó apartar mi mano de la cadena pero no lo hizo lo suficientemente rápido y a ambos se nos quedó la cadena pegada al cuerpo.

¿Y no os la pueden quitar de algún modo?

Potter, ¿crees que si se pudiera aun seguiríamos en esta situación?

P.V.O. Draco

Tuve que aguantar una hora de intercambios de experiencias y recuerdos. Parecía que Potter y Granger no iban a callarse nunca. Creo que en esa hora aprendí más de sus vidas y personalidades que todo los años que había tenido que compartir con ellos. Traté de pensar en otras cosas y que mi mente desapareciera lejos de esa habitación pero lamentablemente no lo conseguí. No sabía si era por el aburrimiento o por el hecho de que acabara ya ese rendez-vous, sea como fuese tras meses sin tener apetito me entró hambre.

Granger, no es que quiera interrumpir vuestra charla, pero me muero de hambre y...

No había terminado de hablar cuando Granger se levantó -haciendo que yo también me levantara- y exclamó:

¿A que esperas? Vamos, muévete.

Potter miraba a Hermione -que digo Hermione, ¡Granger!- totalmente obnubilado.

Hermione, ¿te encuentras bien? -preguntó Potter sin creerse que Granger respondiera a mi comentario de manera tan atenta.

Si, Harry, me encuentro perfectamente. -respondió ella mirándolo con afecto- Lo que pasa es que Malfoy hace días que no come y es realmente...

La corté antes de que siguiera hablando, ¿es que no conoce la palabra discreción?

Granger, te agradecería que no le contases a todo el mundo lo poco que sabes de mi. -dije con algo de reticencia-

Harry no es todo el mundo. -se defendió- Además, no es como si se lo pudiera contar a mucha gente... Te recuerdo que el 95% de los estudiantes no me habla por tu culpa, y el cinco restante no cruzaría una palabra conmigo ni aunque me estuviese muriendo delante de sus narices.

Granger, ni en tus mejores sueños nadie en este colegio te hablaría. La pelirroja aun lo hace, y Lunática y Longbottom no se quedan atrás. Así que hay por lo menos tres personas a las que podrías contárselo

Si, toda una clase.

El sarcasmo no te sienta bien.

Ni a ti los razonamientos.

Si por razonamientos te refieres a saberse todos los libros de la biblioteca de memoria, entonces tengo que darte la razón, no se me dan bien. Pero es que ni a mi ni al resto del mundo.

Hermione, -dijo Potter interrumpiendo nuestra ya acalorada discusión- yo voy a buscar a McGonagall y a ofrecerle una disculpa, luego iré a buscar a Ginny y luego te buscaré de nuevo para hablarte de un asunto pendiente.

P.V.O. Hermione

Harry se fue a disculparse y Malfoy y yo fuimos al comedor. El trayecto lo pasamos discutiendo, Malfoy insistía en que nos sentáramos en la mesa de Slytherin, pero a mi nada me apetecía menos con lo cual ahora nos encontrábamos a las puertas del comedor y discutíamos sobre donde sentarnos.

Malfoy, no pienso sentarme en esa mesa llena de serpientes que al menor descuido me envenenarán la copa.

Y yo no pienso sentarme en una mesa en la que tendré que compartir asiento con un montón de Gryffindors que no pararan de lanzarme indirectas bastante directas. Antes prefiero que me muerda un Doxy.

Pues en algún lado tendremos que comer y no esperes que esta vez ceda yo, ya bastante tuve con las clases de adivinación.

¿¡Que cediste!? -exclamó incrédulo- ¡Pero si te tuve que llevar a rastras!

Mira Malfoy, no tenemos todo el día. Así que o nos sentamos en Gryffindor o...

¿O...? -dijo invitándome a continuar-

O al lado de Luna en la mesa de Ravenclaw. -sentencié a sabiendas que Malfoy jamás aceptaría sentarse a su lado. Sin embargo un oscuro brillo en sus ojos me advirtió de que no iba a salir ganando con mi oferta.

Muy bien, nos sentaremos al lado de Lunática. Así, las probabilidades de que tus amigos se nos acerquen serán mínimas, por no decir inexistentes. Hablarle a un marginado social es vergonzoso, hablarle a dos humillante, pero hablarle a tres significa la transformación inmediata a marginado social, lo que significa que nadie se nos acercará ni de lejos.

¿Tienes que ser siempre tan odioso? -pregunté mirándole con aire irritado-

Es parte de mi encanto. -respondió sonriendo socarronamente-

Por si no lo había mencionado antes, odio a Malfoy. Siempre logra que no pueda culparlo de nada. ¡Quien me mandara abrir la boca!

P.V.O. Draco

Al fin, después de aguantar una comida en la que el tema principal era hablar sobre criaturas que solo existían en la mente de Lovegood y el chiflado de su padre, nos marchamos a las clases.

Recuerdame que nunca escoja ninguna de las opciones que tu me ofreces. -le dije a Granger de camino a clase-

Y a mi recuerdame que nunca te de a elegir algo que crea que nunca aceptarías.