Capitulo VI: Quizás seas quien busco
P.V.O. Draco
Pasar más tiempo con Granger acabaría decididamente conmigo. Era mandona, cabezota, engreída, irritable, torpe y muchos adjetivos que podrían definir su fastidiosa personalidad. Daría la poca fortuna que me queda por callarla y me hipotecaría por deshacerme de ella. Tenía los nervios a cien y prácticamente ya no hablaba, solo gruñía. Es cierto que nunca he sido muy paciente y que mi humor no ha sido precisamente bueno, pero comparado con ahora, antes era amable. ¿Qué le costaría no intentar tener siempre razón? ¿O incluso solo dejar de intentar tenerla cuando está equivocada? Pero no, hasta que su conclusión no hace explotar algún objeto o rompe algún hueso, no admite que quizás no estuviera del todo en lo cierto e incluso entonces insiste en que lo que estaba mal no era su solución sino que el objeto había sido alterado especialmente para que sus intentos fallaran. Encima de terca, necia. El único consuelo que me quedaba era que con una poco de suerte en un par de días todo volvería a la normalidad, aunque siendo sinceros no sé que era peor, si el hecho de estar con Granger día y noche o el estar solo las 24 horas del día, estrés o depresión. Decidí dejar de pensar en ello, el tiempo diría como evolucionaría todo lo que pasaba por mi vida. Tras una ligera sacudida de cabeza, volví a centrarme en las clases.
Hermione P.V.O.
Malfoy estaba la mayor parte como en otro mundo, perdido en sus pensamientos y sin realmente ninguna intención de volver a la realidad. ¿En que pensaría? Era un misterio y desgraciadamente -o afortunadamente, dependiendo del punto de vista- eso más que nada es lo que le hacía interesante. ¿Qué escondía tras esa fachada de autosuficiencia y hostilidad? Qué era lo que no quería que nadie descubriese? Tal vez fueran crímenes, poderosos hechizos de magia negra, traiciones, intrigas... O tal vez solo un corazón solitario, un alma hecha pedazos, sentimientos frágiles, humanidad... Puede que un poco de todo o nada de nada, pero algo me empujaba a averiguar y eso mismo iba a hacer, ignoraría todas las advertencias y los buenos consejos. La vena de heroína, mi vena suicida e irracional había salido, y estaba dispuesta a intentar salvarlo, todo el mundo merecía que le salvaran de la soledad y el odio, incluso Malfoy, y como nadie más estaba dispuesto a hacerlo, lo haría yo, costara lo que costase. Después de tomar una decisión que pondría mi mundo patas arriba, sonreí y levanté la mano para contestar la pregunta del profesor. La operación "Malfoy" acababa de comenzar.
Después de las clases...
Tenía que encontrar a Harry, pero Malfoy no estaba muy por la labor que digamos, de vez en cuando podría ceder, para variar. ¿Qué puedo hacer para convencerlo? Me estaba devanando los sesos, pero no se me ocurría nada. Estábamos en mitad del pasillo, los estudiantes pasaban a nuestro al rededor, dentro de poco dejarían de hacerlo, hacía ya un rato que el timbre que indicaba el fin de las clases había sonado. No había visto ni a Harry ni a Ginny pasar, y con Malfoy a mi lado no podía preguntar a nadie sin que saliera espantado.
Malfoy, venga, no te cuesta nada. -dije en un patético intento de convencerlo-
Granger, ya lo hemos discutido. -sentenció serio e inflexible, no le convencería- No pienso ver de nuevo a cara-rajada, y mucho menos oírle hablar.
Pero, ¿por qué no? -pregunté, no pensaba rendirme aun sabiendo que no llegaría a nada- A ver, ¿qué pierdes con ello?
Me asesinó con la mirada y luego procedió a responderme, si seguía insistiendo me arrepentiría, lo sabía.
Porque Potter no me cae bien y tu tampoco. No pienso dar mi brazo a torcer, si Potter quiere algo de ti que esperé a que no estemos juntos, nada puede ser tan importante como para no poder esperar un par de días.
Grité de frustración y me crucé de brazos, ¡será repelente!
Deja de portarte como una cría, tienes dieciocho años, ¡por Merlín! Si tantas ganas tienes de ver a Potter utiliza todas tus armas para hacerlo, no pongas morritos y te hagas la ofendida porque conmigo eso no funciona.
El hurón engominado tenía razón, no estaba actuando con seriedad, pero ¿que podía hacer? Bien, ya he probado a convencerle hablando normalmente y no ha funcionado. Hechizarle es la siguiente opción, pero no tenía sentido hacerlo, el único hechizo que realmente me serviría para algo sería una de las tres maldiciones prohibidas, y no estaba dispuesta a utilizarla. Por la fuerza tampoco podría, Malfoy es más fuerte y más grande que yo. Solo me quedaba una opción y tampoco quería que esa fuera la escogida, la seducción realmente no era lo mío y probablemente solo haría el ego de Malfoy más grande y acabaría riéndose de mi en mis narices. Así que no había nada que realmente pudiera hacer, lo que Harry tuviera que contarme no podía ser tan importante, ¿no? Engañarme a mi misma no era bueno, Harry no estaría aquí si no tuviera realmente nada de importancia que decirme, además había ido a hablar con McGonagall, así que debía ser bastante grave. Quizás podría manipular a Malfoy, pero con lo intuitivas que son las serpientes me descubriría en menos que canta un gallo. Aunque por probar que no quede.
Esto, Malfoy, ¿por qué no salimos fuera? Hace un buen día y no me apetece estar encerrada todo el día.
En ese momento sonó un trueno anunciando tormenta, desde luego no tengo suerte.
No se yo lo que para ti será un buen día, pero que esté lloviendo a cantaros no es realmente mi definición.
¿Entonces que propones? Te recuerdo que hoy es viernes, tenemos todo el fin de semana por delante y algo tendremos que hacer para no acabar muertos de aburrimiento.
Malfoy se pasó la mano por el pelo en un gesto -aunque nunca lo admitiría en voz alta- muy sexy. Y debió darse cuenta de alguna manera de la dirección que habían tomado mis pensamientos porque sonrió de oreja a oreja y me clavó sus ojos plateados consiguiendo que me sonrojara.
Draco P.V.O.
Se me ocurren un montón cosas que podríamos hacer, -dije acercándome despacio y seductoramente mientras ella tragaba saliva- pero necesito que colabores.
Por dentro estaba descojonándome, la cara de Granger era épica. Estaba cercana al pánico, casi podía oír los ritmos acelerados de su corazón. Si una sonrisa y un tono seductor la llevan a este estado, no quiero pensar como se pondrá en situaciones más comprometidas. Me acerqué más a ella, deslicé suavemente mi mano por su pierna y con la mano que tenía libre sujete su barbilla. Casi temblaba y empecé a pensar que quizás me estuviera pasando de la raya, estaba por retirarme cuando ella decidió pasar a la acción, algo que sinceramente no me esperaba que hiciera. Ahora estaba yo nervioso, ¿qué iba a hacer?
Draco, cielo, -susurró en mi oído mientras pasaba sus brazos por mi cuello. La cadena retiró mi mano de su muslo y por instinto la coloqué en su cintura. Merlín, ¿donde está la Granger tímida y mojigata?- ¿por qué no terminas lo que has empezado?
Hermione P.V.O.
Probablemente me arrepentiría durante años de lo que estaba haciendo, pero no sería yo la única victima de aquel juego. Me dí cuenta de que no solo él tenía efecto en mí, yo también conseguía perturvarle. Sonreí interiormente dándome cuenta de que estaba haciéndole dudar de lo que estaba haciendo, quizás la seducción no se me diera tan mal. Y como ambos jugábamos a ganar, probablemente ambos perderíamos, Malfoy no se echaría atrás, no ahora que yo le había dado cuerda. No cedería y ya me estaba arrepintiendo de no haberme quedado quieta, si lo hubiera hecho probablemente nunca llegaría a besarme -de nuevo-, pero era demasiado tarde, yo sola me estaba cavando mi propia tumba y en ella había sitio para dos, no me hundiría sola.
El beso me llegó a pesar de todo inesperadamente, a tiempo para que cerrara los ojos y viera como el hacía lo mismo, y mientras me besaba pensé que un dulce de vez en cuando no hacía mal a nadie.
Harry P.V.O.
Acababa de encontrar a Ginny, ahora me quedaba Hermione -y por desgracia venía con suplemento-. Ambos buscábamos a Hermione, Ginny propuso que miráramos en el cuarto de Malfoy, nos costó varias amenazas entrar en el nido de las serpientes y al final no estaban allí. Fuera con el tiempo que hacía no estarían y en la biblioteca ya habíamos mirado. Preguntamos a varios alumnos si los habían visto y finalmente unos chicos nos dijeron que los habían visto discutiendo -como no podía ser de otra manera- en uno de los pasillos cercanos a las aulas.
No estaba preparado para lo que vi al llegar al pasillo en el que se encontraban.
Si eso es pelear, no quiero saber lo que es hablar civilizadamente... -me susurró Ginny- ¿qué hacemos?
No sé Ginny, ¿crees que los hayan hechizado? -pregunté aun sin creerme lo que estaba viendo-
Solo hay un modo de averiguarlo. -dijo y se dirigió al lugar donde Hermione y Malfoy estaban devorándose a besos-
¡Ginny! -casi grité- ¿¡Qué haces!?
Pero me ignoró y siguió hacia ellos.
Draco P.V.O.
Quizás nos estuviéramos pasando con el beso, pero no sería yo quien pararía y esperaba que ella no pensara lo mismo, si no nos tiraríamos con ello hasta quedarnos sin oxigeno. Besar a Granger esperaba que no se convirtiera en una costumbre, por que al final tendríamos problemas. La excitación estaba cada vez más presente y o parábamos o iría hasta el final, aunque siendo sinceros, Granger me pararía antes -al menos, eso esperaba-. Pero no hizo falta que ninguno de los dos nos apartáramos, alguien me agarró del brazo y me aparto bruscamente de Granger, causando que ella me mordiera el labio y se ve que sus incisivos -a pesar de ser ya de tamaño normal- eran fuertes porque me hizo sangrar. Me giré para encarar al idiota que había interrumpido nuestra acción y me topé con la pelirroja, hay que joderse.
Malfoy, Hermione, ¿¡se puede saber que estáis haciendo!? -grito pidiendo explicaciones- De Malfoy me espero cualquier cosa, ¡pero de ti!
Weasley agarró a Granger por los brazos y empezó a sacudirla. Yo estaba casi en shock, no podía creerme que esto estuviera pasando y para colmo llegó Potter, solo faltaba la comadreja y el grupo de amiguitos estaría al completo. Potter apartó a Weasley de Granger, que cayó al suelo gracias a la ayuda de Potter, Weasley le gritaba a Potter que la soltara y que ya estaba calmada -todo esto revolviéndose y a gritos-, estaba por ayudar a Granger a levantarse cuando me dieron un puñetazo que me hizo sangrar la nariz. Me pasé la mano por la nariz para apartar la sangre de mi cara y vi a mi agresor. Era Weasley, Ronald Weasley, ¿por qué tengo tan mala suerte?
¡Aléjate de Hermione, me oyes!? -amenazó- No se que te traes entre manos pero déjala si no quieres acabar el resto de tu patética vida en Azkaban.
Mira, comadreja, puedo hacer lo que me de la gana independientemente de lo que pienses o dejes de pensar. Así que vete a otro con tus amenazas, yo no voy a dejar de hacer algo porque al resto no le parezca bien. Y vuelves a tocarme aunque sea un pelo y acabaré contigo así tenga que morir en Azkaban.
Y como suele pasar en las peleas, la pausa para las amenazas es corta y siempre se termina pasando a la acción. Weasley intentó volver a pegarme, le bloquee el ataque con una mano y con la otra le di un puñetazo en su pecosa cara. Al pegar a Weasley, Granger fue con mi puño y no la golpee de milagro, pero acabamos en el suelo y yo encima de ella. Potter haciéndose el héroe vino a parar la pelea, pero en vez de eso se llevó una patada -que probablemente iba dirigida a mi- de parte de Weasley. Luego la pelirroja intento pararnos a todos con la varita y eso fue lo ultimo que vi antes de desmayarme, alguien me dio en la cabeza.
Hermione P.V.O.
¡Neville, que haces!? -grité al sentir caer todo el peso de Malfoy encima mío- ¿¡Se te ha fundido el cerebro o que!? ¿¡Por qué lo has hecho!?
Pen-pensé qu-que te-te-te esta-taba pe-pegando -se defendió tartamudeando-
Miré a mi alrededor, el ruido había atraído a muchos alumnos. Ginny había neutralizado a Harry y Ron, y Neville había dejado inconsciente a Malfoy.
Neville, levanta a Malfoy, ¿quieres?
Neville hizo lo que le decía y cuando me levanté conjure el hechizo "Levicorpus" para no tener que cargar con Malfoy por todo el colegio.
Bien Neville, acompáñame a la enfermería. Y con vosotros tres ya hablaré luego, -dije girándome hacia Ginny, Harry y Ron. - vergüenza debería daros.
Neville y yo nos encaminamos a la enfermería mientras Ginny espantaba a los curiosos.
¿Qué ha pasado ahí? -preguntó Neville-
Nada. -respondí apresuradamente y consiguiendo sonrojarme- Es decir, nada nuevo, Malfoy y yo estábamos discutiendo y vino Ron y pegó a Malfoy, lo que desencadenó una pelea, Harry intentó ayudar pero acabó peleándose con Ron y luego llegaste tu y dejaste inconsciente a Malfoy. Se cayó encima mía al pegar a Ron.
Espero que Malfoy esté bien. -dijo Neville con cara de preocupación-
No te preocupes, con un poco del suerte el golpe le ha recolocado las neuronas. -bromee en un intento de quitarle hierro al asunto.
Neville solo sonrió tristemente y yo me apresuré a preguntarle por sus clases, ese tema pareció gustarle más.
Draco P.V.O.
Me parece que la poción no funciona como debería. -oí que Granger decía-
Espera un poco chica, tarda un poco en hacer efecto. -dijo Madame Pomfrey-
Yo creo... Creo que debería irme antes de que despierte. -creo que esa es la voz de Longbottom-
De eso nada, le debes unas disculpas. -replicó Granger.
Sentía que la cabeza me iba a explotar y los parpados me pesaban toneladas. Pero tenía que abrirlos, odiaba que hablaran de mi como si nada. Mientras recuperaba la conciencia sentí como alguien colocaba un paño de agua sobre mi frente que consiguió apaciguar un poco el dolor. Me apresuré a abrir los ojos y vi como Granger sentada a mi lado me observaba. Por alguna razón me miraba llena de ternura, y eso más que incomodarme me gustaba, y que cada vez más cosas de Granger me gustaran empezaba a asustarme, no podía ser bueno. Alejé pensamientos preocupantes de mi mente y viendo la sonrisa que me dedicaba, no pude hacer más que alzar las cejas, reírme y preguntarle sonriente:
¿Por qué me miras así?
Porque estás como siempre deberías estar. -respondió conservando su sonrisa-
¿Con un chichón en la cabeza, una herida en el labio, la nariz hinchada, flacucho y aun medio grogui?
Jajajaja... -se rio- No, tranquilo y sin nada que te perturbe.
Y en ese momento simplemente podría haber sido el mismo gruñón de siempre, podría haberme levantado y haberme ido, haberme reído amarga y superficialmente y haber mandado al diablo a Granger y a los otros dos que estaban en la habitación, pero no lo hice. Una parte muy grande de mi deseaba con ansias que alguien me salvara y borrara lo peor de mi, la otra solo buscaba que se alejaran de mi, que se fueran antes de que pudiera hacerles daño. En el momento en el que dejé asomar la punta de mi iceberg interior, Granger estuvo condenada. Solo ella podría ayudarme a sacar toda la mierda que tenía dentro. Sé que la dañaré, una vez tras otra y probablemente ella hará lo mismo, pero me ofreció su mano y la cogí, y ahora hay un vinculo entre nosotros, del que no nos podremos deshacer por mucho que queramos.
