Capítulo I: Meras presentaciones.
Me encontraba en medio del gran comedor de Hogwarts, mientras el sombrero seleccionador luchaba por escogerme una casa en la que quedarme, sin embargo por más que él se esforzaba no parecía decidirse. Yo entre tanto me revolvía intranquila en la silla, ¡todo el comedor me estaba mirando! Aparte de ser una chica nueva que le estaba dando problemas al sombrero, era una chica que no estaba siendo seleccionada para primer curso ni mucho menos, yo bien iba a cursar séptimo y lo que era peor, ¡no tenía ni idea de magia!
El sombrero llevaba unos cinco minutos debatiéndose entre sí ponerme en Gryffindor o en Slytherin. Yo ya me estaba cansando así que mentalmente miré a las dos casas, la verdad era que no tenía ni idea de cuál de las dos casas era mejor, mire a Gryffindor, los colores de esa casa eran el rojo y el dorado, dos colores que no me atraían demasiado, la mascota era un león lo cual me gustaba bastante. Los colores de Slytherin eran el verde y el plateado, he de confesar que esos dos colores me gustan más sin embargo la mascota era una serpiente, no podría indicar si eso era una buena o una mala señal. Antes de sentarme en la silla pude ver como cada casa recibía a los alumnos, los de Slytherin no eran muy bien recibidos, mientras que en las otras casas cada vez que nombraban un nuevo alumno aplaudían efusivamente. Había llegado a una conclusión, quizás no era la mejor opción, pero estaba segura de que unirse a Slytherin sería todo un reto. Después de haber discutido varios punto dije en voz lo suficientemente alta como para que solo el sombrero y unos pocos pudieran oír mi decisión.
Slytherin –susurré-
El sombrero al oír eso, se sintió liberado y gritó inmediatamente el nombre de la que sería mi casa.
Para mi sorpresa no solo los Slytherin aplaudieron, sino que las demás casas también empezaron a dar palmadas. Inmediatamente supe que los vítores se debían tan solo a que habían dejado de prestarme atención y como nadie estuvo atento, para no quedar mal todos aplaudieron, no fuera a ser que me hubiera tocado con alguno de ellos y no se hubieran dado cuenta, ¡serán hipócritas! No me lo podía creer, bueno la verdad es que si podía pero no quería admitirlo, lo cierto era que si no hubiese sido yo la que estaba ahí sentada también habría dejado de prestar atención y hubiera aplaudido sin saber si de verdad tenía que aplaudir o no. Cuando salí un poco de mis pensamientos, miré hacia mi mesa e inmediatamente me percaté de que unos ojos grises me miraban intensamente. Me dirigí a donde estaban esos ojos grises que ya no me observaban, lo cierto era que ya nadie más me miraba, lo que me hizo replantearme si de verdad el chico me miraba con interés hacia mi persona o solo con interés hacia la mesa que iba, por desgracia, tuve que admitir que probablemente lo segundo era exactamente lo que el muchacho hacía.
Al no saber donde sentarme, me dirigí hacia el dueño de esos ojos grises, curiosamente él y otro chico estaban apartados del resto, me percaté de que los demás les lanzaban miradas de rencor y asco. El chico era bastante atractivo, a decir verdad era muy atrayente, su pelo rubio platino le caía sobre la frente, su rostro era perfecto, tenía un porte elegante y maduro, sin duda aparentaba más edad de la que tenía ya que dudaba que superara los 18.
En cuanto llegué a la mesa, el rubio levantó la vista al igual que el chico que estaba a su lado. Aproveché que los dos me miraban para preguntar:
¿Os importa que me siente con vosotros?
Ambos me observaban detenidamente, sin embargo ninguno se dignaba a contestar. Finalmente el moreno respondió.
Claro, no hay problema. –Dijo el muchacho con una sonrisa-
Observé detenidamente al chico moreno, tanto su pelo como sus ojos eran negros, tenía una bonita nariz y unos labios carnosos.
Gracias –dije yo, respondiendo a la vez con otra sonrisa y sentándome a su lado-
No hay de qué –dijo el aún sonriente- Por cierto me llamo Blasie Zabini.
Yo soy Clett Alvor.
Bueno, he visto que te decantaste por Slytherin sin duda es la mejor opción pero me sorprende que no hayas preferido a Gryffindor, al fin y al cabo ahí se encuentra el trío de oro –esta vez fue el rubio el que habló. Al oírle gire la cabeza hacia donde él estaba, su cara no mostraba sentimiento alguno, miré sus ojos pero estaban vacíos.
Bueno, la repuesta es muy simple pero antes me gustaría saber con quién estoy hablando, si no es mucha molestia –Contesté yo.
No sé por qué respondí con un tono un tanto desagradable, lo cierto era que estaba segura de que ese chico escondía muchas cosas, en primer lugar los sentimientos, pero eso no tenía por qué ser malo, a veces es mejor no mostrar lo que uno siente mas no hace falta que todo en ti carezca de emoción alguna, sin duda este chico estaba rodeado de un aire de misterio aunque también de arrogancia y superioridad lo que me demostraba una vez más que probablemente ocultaba todo de él incluso a sus amigos. Después de mi análisis sicológico, decidí que lo mejor sería prestarle mucha atención cuando le tuviera cerca, no cabía duda de que él guardaba algo y que yo iba a descubrirlo.
Tras unos segundos intentando descifrar el carácter del chico, me di cuenta de que él abría la boca para contestar.
Malfoy, Draco Malfoy. –respondió él haciendo una mueca y estirando su mano para que yo la estrechara.
Clett Alvor –dije yo mientras le apretaba la mano, ambos nos miramos, por una milésima de segundo pude ver un brillo en sus ojos pero solo duró un instante.
No quiero parecer maleducado, pero ¿cuál es el nombre y cuál el apellido?
