Capítulo II: A sí que Malfoy
¡Pero mira qué eres burro Draco! –grito un atractivo moreno con ojos verde oscuro que se acababa de unir a la conversación. Draco le dirigió una mirada de odio- Alvor es uno de los apellidos más antiguos del mundo mágico, sin embargo me atrevería a jurar que todos los integrantes puros de la familia habían muerto.
Nott, me temo que estás equivocado, ¿no ves que delante de ti tienes a una Alvor? –dijo Zabini.
Muy gracioso Zabini. –dijo el moreno mirándolo seriamente- Por sino lo has oído, dije todos los de sangre limpia
Bueno, Nott –dije enfatizando su nombre- no tendría por qué contestar a lo que se supone que es un insulto, pero no me gustaría que empezaran a correr rumores inciertos. Aunque debes saber que la sangre de todos es igual, los genes pueden ser distintos, pero si haces sangrar a un sangre limpia y a un sangre sucia como despectivamente son llamados, no creo que veas la diferencia.
Puede que tengas razón Alvor, sin embargo no me ibas a contar un monólogo sobre las sangres.
Está bien, – dije mientras le miraba fijamente –lo cierto es que yo y mis padres vivíamos en Londres antes de ocasionar un incendio intencionado en nuestra casa…
¿¡Estás diciendo que tus padres provocaron un incendio en su propia casa!? –gritó Malfoy que al igual que Zabini estaba escuchando la conversación.-
Eso he dicho Malfoy, ahora si no te importa me gustaría seguir con la historia. –dije mirándolo molesta, él se limitó a asentir –En fin, el incendio lo provocaron ya que sería la única manera de que si no los encontraban vivos los dieran por muertos, y lo consiguieron.
¿Por qué querían tus padres darse por muertos? No le veo ninguna lógica, me imagino que eran sangre pura y que tenían dinero, ¿qué les hizo alejarse del mundo mágico? –comentó Malfoy y yo volví mi vista hacia él –
Malfoy, ¿te importaría dejar de interrumpirme?
¿Cómo quieres qué lo haga si siempre dejas algo sin explicar? –me dijo él mientras sonreía de medio lado –
¡Siempre qué voy a hacerlo, me interrumpes! –grité yo exasperada mientras que el comedor entero nos miraba para ver qué pasaba, supongo que no era normal que las serpientes armaran tal jaleo –Seguiré con el relato, pero Malfoy una interrupción más y te juro que esa sonrisa se te quitará de la cara –amenacé yo y el tan solo se limitó a ampliar su sonrisa y responderme:
Alvor, -dijo el siseando- déjate de palabrería y continua, que como te sigas parando seguiremos aquí hasta mañana para el desayuno.
¡Queréis parar! ¡Parecéis un matrimonio de 40 años y tan solo hace un rato que os conocéis! –esta vez fue Zabini quien gritó y nosotros dos no tuvimos más remedio que hacerle caso – Continua –dijo dirigiéndose a mi –
Como iba diciendo, mis padres consiguieron hacerse pasar por muertos y mudarse a un pequeño pueblo costero en el norte de Francia. Viví en ese pueblo hasta hace exactamente ayer, la profesora McGonagall vino al entierro de mis padres y me contó todo acerca de ellos, me contó que mi apellido era Alvor y no Smith, que mis padres eran magos y que yo también lo era, me dijo que tenía que venir a Hogwarts para así poder estudiar magia y también me dijo el porqué mis padres fingieron su muerte y la mía, resulta que un tal Voldemort, que ahora gracias a ella se qué fue un mago muy peligroso y que había ocasionado dos guerras, mis padres no querían que yo me viera obligada a vivir en un mundo que había sido arrasado por la guerra y que por otra parte ellos no dudaban de que él iba a volver y yo me tendría que bien unir a él o convertirme en un traidora a la sangre, lo que significaría probablemente mi muerte así que no les quedó más remedio que vivir en el mundo muggle y no contarme nada acerca de la magia.
Espera, ¿entonces no sabes hacer nada de magia? –preguntó Zabini mirándome incrédulo-
No
¿Y cómo es que te han puesto en séptimo?
McGonagall me dijo que tendría dos tutores que me enseñarían todo lo necesario para aprobar satisfactoriamente los TIMOS.
¿Sabes ya quienes serán tus tutores?
No, lo único que me dijo McGonagall fue que eran los dos mejores magos de Hogwarts y que no dudara de que ellos me harían aprobar los TIMOS. –Después de esto, giré la cabeza y mire a Nott. –Bueno Nott, espero que haya respondido satisfactoriamente a tu pregunta –dije mirándole fría y arrogante –
Así es, por cierto llámame Theo. –Después de decir esto, sonrió y salió por la puerta del gran comedor-
Bueno, ahora que le has respondido a él su pregunta me imagino que podrás responder la mía –dijo Malfoy mirándome como yo anteriormente había hecho con Nott –
Justo cuando iba a contestarle, apareció una muchacha de pelo negro y largo, de ojos verdes y aires de superioridad, se acercó al rubio y le plantó un beso en los labios como diciéndome que él era suyo y que nadie podría quitárselo. Él la quito disimuladamente y la miró como preguntándola que qué hacía.
Tú debes de ser Clett Alvor –dijo mirándome altivamente-
Y tú debes ser la ramera de Hogwarts, se te ven las bragas querida –respondí yo mirándola con aversión. –
¡Cómo te atreves! –grito ella atrayendo la atención de toda la mesa –
No te pongas así, es un trabajo como cualquier otro pero si no querías llamar tanto la atención haberte puesto una falda un poco más larga y menos relleno, te lo digo porque al fin y al cabo la gente decente no tenemos que ir viendo tu ropa interior. –Al decir esto la morena me miro con odio, el rubio con incredibilidad y el resto del comedor que había empezado a escuchar la conversación partió en carcajadas.
La morena al ver que había sufrido semejante humillación se fue del comedor y Malfoy levantó una ceja y me dijo pícaro:
¿En serio se le ven las bragas?
Solo cuando se agacha, pero no se lo digas no vaya a ser que se ponga en cuclillas más de lo normal –respondí yo y el rubio no pudo hacer nada más que reírse junto al resto de los alumnos. –
Cuando todo el mundo se relajo, Malfoy se acercó un poco más a mí y me preguntó:
¿Por qué lo hiciste?
¿Hacer el qué?
Ya sabes a lo que me refiero –dijo él con voz suave y penetrándome con su gélida mirada –
La verdad es que la gente como ella no me gusta, se acercan a dónde estás hablando con un grupo de personas, besan a uno y te miran como desafiándote y diciéndote con la mirada que ni te atrevas a quitarle a su propiedad. Generalmente estas chicas no son correspondidas mucho tiempo por la otra persona ya que a la larga estas mujeres pueden ser insufribles puesto que son muy celosas y posesivas, ¿me equivoco?
Por desgracia es así, pero ¿¡qué le puedo hacer yo!? No puedo cambiarle el carácter.
Tienes razón, es más, seguro que no es ni tu novia oficialmente.
¿¡Estás utilizando legeremancia!? –dijo el mosqueado –
Aunque supiera lo que es eso, dudo que pudiera hacerlo. Tengo muy buena intuición eso es todo.
No tengo más remedio que creerte. Bueno, ¿qué me recomiendas para deshacerme de Pansy Parkinson?
Al oír el nombre de la chica, no pude hacer más que reírme. Draco me miraba como si estuviera loca y levantaba una ceja que mostraba que estaba confundido con mi reacción.
¿De qué te ríes?
¿En serio se llama así?
Si, ¿qué tiene ese nombre de gracioso?
No temblará muy a menudo, ¿no?
¿¡De qué estás hablando!? –gritó Draco, lo que ocasiono que de nuevo todas las miradas se posaran en nosotros y yo volviera a tener un ataque-
Cuando ya estaba más calmada miré a Draco y le respondí:
Ay, Draco, Draco, como se nota que nunca has pasado más tiempo del necesario en el mundo muggle.
¿Qué tiene eso que ver con Pansy? –preguntó él extrañado-
Muy simple, -dije yo- Parkinson es una enfermedad muggle que te hace temblar, coloquialmente se utiliza cuando tiemblas más de lo normal al coger o hacer algo; me he reído aún más de lo normal porque pensé que habías dicho pantis. Pensé en la combinación y me entraron unas ganas terribles de reírme, es que tienes que imaginarte el nombre que tenía en mente: Pantis Parkinson.
Bueno, dicho así no tiene tanta gracia, pero bueno ¿me vas a contestar alguna vez a la pregunta?
¿A cuál de las dos?
La primera, la segunda será mejor que la dejemos para otra ocasión –dijo poniéndose serio ya que Zabini volvía a prestar atención a nuestra conversación –
Bueno, miré a ambas casas y tuve claro en cuál de las dos quería estar.
Esa respuesta era justo la que esperaba –dijo Draco sarcástico –
Puse los ojos en blanco y continué hablando.
En primer lugar prefiero mil veces el verde oscuro que el rojo, segundo la gente aquí no es tan cálida, tercero me gusta bastante la soledad con lo cual el segundo punto me dice que eso lo podré tener aquí sin problemas, cuarto la gente de esta casa parece provenir de las mejores familias cosa que puede llegar a ser interesante y quinto pero no menos importante, el lema de Slytherin es "En Slytherin encontrarás el camino a la grandeza", a si qué, ¿por qué coño iba a elegir Gryffindor si Slytherin tiene todo lo que por el momento necesito?
