NT: hola volvi con el tercer capitulo:D es un poco corto, no pasa mucho pero sigue siendo importante para el desarrollo de la historia. Una pequeña advertencia, hay una parte donde se habla de masturbacion pero nada fuerte. Disfruten su lectura y gracias por sus reviews los leo siempre:)

Capítulo 3:

No fue sino hasta la noche del viernes que Blaine decidió que era hora de llamar a Kurt y concretar una cita. Termino el libro cuando llego a su casa de la biblioteca la tarde del miércoles, pero no quería que Kurt pensara que había ido directo a su casa a hacer exactamente lo que le había indicado. Por lo tanto, esperó y después de la cena, se excusó para retirarse de la mesa. Su madre hizo un gesto con la mano, sin siquiera mirarlo. Su padre ya había desaparecido de la habitación para hacer una llamada en su oficina. Los platos de la cena estarían exactamente en el mismo lugar por la mañana.

Blaine cerró la puerta de la habitación y se desplomó sobre la cama, haciendo una nota mental de luego regresar abajo y poner los platos en el lavavajillas. Marcó el número de Kurt, luego presiono el teléfono en su oreja, el tono de marcar inicio y esperó un largo rato, escuchando cada sonido que el teléfono estaba haciendo. Blaine estaba a punto de colgar, decidido de que Kurt estaba muy ocupado o simplemente no quería hablar con él. Supuso que no podía culparlo, en verdad. Blaine y los chicos lo habían intimidado cada día de esta semana. No hubo día en el que no le vaciaran un vaso o dos de granizado sobre su cabeza perfectamente peinada. Blaine incluso lo había encerrado en el armario del conserje la mañana del jueves. Al parecer, se había quedado allí hasta la hora del almuerzo.

"¿Hola?" Kurt dijo, finalmente contestando su teléfono. Blaine se consoló con el sonido de su voz. No sabía por qué, ni siquiera quería saber por qué, ya que lo había asustado. No quería pensar en ello.

"Terminé el libro".

"Blaine", dijo Kurt, su voz sin presentar alguna emoción. Blaine no podía decir si estaba feliz de saber de él o no. Se recordó que de todos modos no le importada, entonces siguió hablando.

"Sí," dijo. "Entonces, ¿Nos podemos reunir mañana, o algo así?"

"Mañana", dijo Kurt, pensativo.

Blaine se preguntó qué más podría tener Kurt planeado para mañana. Tal vez visitaría a un familiar. O tal vez haría unas super adelantadas compras navideñas. O vería a su novio.

Blaine sintió que la sensación de vacío le regresaba a la boca del estómago. Él no la había experimentado desde que había llegado a casa de la escuela ese día y pensó que finalmente se había ido, pero al parecer no. Iba a tener que ver a un médico pronto, temeroso de que pudiera estar desarrollando una úlcera, porque no había otra explicación.

"Sí, mañana está bien", dijo Kurt finalmente en el otro extremo. "¿Dónde?"

Blaine se sentía un poco aturdido. Le pasaba mucho últimamente. Ese mismo día, Quinn le había estado contando algunos "chismes súper importantes" y tuvo que poner su mente completamente en blanco. Ella era, sin necesidad de decirlo, menos que entretenida. "Uh, donde sea", respondió, con voz débil.

"Donde sea", repitió Kurt. "¿Podríamos hacerlo en un puente? ¿O tal vez podamos sólo sentarnos al lado de una carretera vacía? Ah, ya sé! De camino hacia acá, vi un parque con una linda, pequeña caja de arena al centro. ¿Crees que si se los pedimos amablemente, los niños nos dejarían tomarla prestada por, como, una hora más o menos? "

"Sí, Dios, Hummel, eres muy gracioso ", Blaine rodo los ojos.

"Yo soy muy gracioso, en realidad, pero en este momento, estaba siendo inteligente, algo de lo que obviamente no sabes nada ", dijo Kurt, en ese tono altanero. "Dijiste que donde sea, así que, asumí que el lugar estaba abierto a cualquier sugerencia y me gusta ser creativo."

Blaine simplemente gruño porque Kurt era a veces un frustrante hijo de perra. Se preguntó por qué había sentido esa punzada diminuta de compasión por él el primer día de escuela.

"Biblioteca, entonces," dijo Kurt.

"No."

"¿No?"

"No," dijo Blaine, de nuevo, sintiéndose, el mismo, sonrojado. Por suerte, nadie lo podía ver en ese momento.

"¿Por qué no?"

¿Tuvo que preguntar eso, Tenía que?

"En cierto modo, como que, me prohíben entrar".

"¿Te han prohibido la entrada a la biblioteca pública?"

Blaine asintió, y luego se dio cuenta de que Kurt no podía verlo, así que le murmuró una afirmación.

"¿Cómo puede uno ser vetado de la biblioteca pública?"

Blaine se sintió estúpido. Sabía que no era estúpido, sólo que algunas cosas bastante estúpidas le sucedían a veces, sobre todo, se dio cuenta, en esta última semana. La verdad es que después de que Kurt lo dejó en la biblioteca el miércoles, se había sentido mal del estómago, por lo que fuera. No tenía ni idea, de por qué, sólo sabía que tenía que llegar pronto a un baño. Excepto que no llego al baño. Se había arrojado allí mismo, en la esquina trasera de la biblioteca y el bibliotecario lo había corrido. Fue una de las cosas más vergonzosas que nunca le habían pasado a él.

Se lo dijo a Kurt, quien simplemente reventó en un ataque de risa. Blaine frunció el ceño, esperando que Kurt pudiera sentir su descontento.

"Oh Dios mío", dijo Kurt, parando la risa. "lo dices enserio, ¿verdad? "

"Por supuesto, hablo en serio."

"Oh, wow", se rió un poco Kurt. "¿Qué pasó? ¿Qué comiste?"

Entonces se dio cuenta que Blaine estaba teniendo una conversación telefónica con Kurt Hummel, como si fuera la cosa más natural del mundo, que sin duda, no lo era.

"No lo sé", se encogió de hombros, porque no lo sabía. No tenía ni la menor idea de lo que le había sucedido. En un momento, él era relativamente normal, después, Kurt había comenzado a hablar sobre el futuro y tuvo esa sensación de agitación en la boca del estómago, luego Kurt se fue y había vomitado. Tal vez realmente se le estaba haciendo una úlcera.

"¿Pueden incluso, legalmente, vetarte de la biblioteca pública por disfunciones corporales?"

Blaine hizo una mueca cuando Kurt dijo las palabras "disfunciones corporales". Eso le hizo sentirse un poco enfermo de nuevo.

"Evidentemente", dijo sin expresión.

"Bueno, nos vemos mañana allí de todos modos."

"¿Qué? ¿Qué diablos?" Blaine le preguntó, en un tono incrédulo. ¿No le había Kurt escuchado la primera vez, o es que quería escuchar que se lo que dijera otra vez, solo por diversión?

"Te diré que," dijo Kurt, con paciencia. "Incluso te recojo, ¿de acuerdo?"

Blaine se quejó mientras se sentaba. Estaba obviamente confundido. Era como si Kurt se hubiera olvidado de todo lo que acababa de decirle.

"Alrededor de las… cinco?"

"¿Estás tratando de invitarme a salir, Hummel?" Blaine preguntó e inmediatamente se arrepintió.

"Por supuesto que no", dijo Kurt, brillantemente. "Soy demasiado bueno para ti."

Blaine resopló ante eso. Kurt era un tipo divertido si de verdad lo creía. Ya sea divertido o muy, muy testarudo.

"Entonces, mañana a las cinco", Kurt finalizado.

"Ni siquiera sabes dónde vivo"

"Voy a preguntar por ahí."

"¿Incluso si pudiera solo decírtelo?"

Kurt se rió entonces.

"Pero entonces no me divertiría descubriendo todas las escandalosas historias sobre ti!"

"Bien," murmuró Blaine, girando los ojos una vez más. "¿De verdad piensas que eres demasiado bueno para mí?" -preguntó, porque honestamente quería saber si Kurt estaba siendo gracioso, o solo trataba de molestarlo.

"Absolutamente", confirmó Kurt. "Usas demasiado gel para el cabello, tus cejas parecen tostadas quemadas cortadas en esos pequeños segmentos triangulares y tu mejor amigo tiene un mohicano. Especular demasiado no es necesario."

Blaine no dijo nada, porque el chico como que tenía razón, al menos acerca de Puckerman.

"Como sea, viendo que soy demasiado bueno para ti, no debería perder mi valioso tiempo hablando contigo cuando podría estar conversando con alguien de mi propia liga", dijo Kurt y Blaine pudo oír la sonrisa en su voz. "Entonces, te veré mañana."
Kurt colgó sin decir nada más. Blaine suspiró y tiró su teléfono, luego bajo a hacer lo de los platos.


Blaine estaba acostado en su cama. Su mente estaba llena de pensamientos y tantas preocupaciones y cosas con las que deseaba no tener que lidiar. Este era su último año, se suponía que lo tenía que disfrutar. En cambio, no estaba experimentando más que la presión y el estrés. Mantener sus calificaciones, necesitaba continuar sobresaliendo en el equipo de fútbol y tuvo que hacer frente a la tensa relación de sus padres, su madre al borde de la depresión y de su padre, los problemas de ira. Él sólo quería que todo se fuera por un tiempo.

Y ahora se sentía enfermo prácticamente todo el tiempo. Su estómago estaba jugando con él y había algo muy malo, él lo sabía, pero no se atrevía a ir a un médico para que se lo confirmara. No podía comer, pero tenía hambre todo el tiempo. Se había hecho tantos auto-diagnósticos que estaba absolutamente seguro de que iba a morir.

Tal vez estaba cansado, o solo, harto de todo. No quería tener que trabajar para mantener su reputación, no quería tener que jugar al hijo perfecto, no quería hacer otra cosa más que vivir la vida. Y ahora este chico Hummel estaba siempre por allí y eso como que le gustaba, en alguna retorcida parte de su mente, pero también deseaba jamás haberlo conocido, porque Kurt lo hacía querer dejar de ser el tipo duro, lo hacía querer solo sentarse y descansar. Tenía que hacerlo, descansar y simplemente dejar todo por un tiempo, pero no podía, y algo acerca de Kurt, causaba en Blaine el sentirse mal cada vez que le hacía algo.

Tal vez no era Kurt, tal vez era sólo todo lo que le viene a la cabeza. Tal vez su cuerpo solo reaccionaba así porque estaba cansado. Los pensamientos se derivaron en sueño y cuando se sentía ya en las garras del sueño, un zumbido fuerte clamaba en sus oídos. Blaine saltó, su corazón martilleándole en el pecho, como si fuera a traspasarlo. Se sentó y parpadeó, luego cogió su teléfono de su mesita de noche.

"¿Hola?"

Se preguntó si sería Kurt. Kurt había sido la última persona con la que había hablado.

"Hey, bebé".

"Quinn", dijo, recostándose, alejando la creciente sensación de desilusión en su pecho. No había ninguna razón para la decepción, no cuando Quinn Fabray le llamaba 'bebé'.

"¿Qué estás haciendo?" -preguntó ella con esa voz áspera. Blaine pensó que ella fingió esa aspereza en un intento por sonar sexy. Y lo hace, se recordó.

"Sólo recostado aquí."

"Siento que no te he visto por siempre", dijo, con la voz llena de falsa tristeza. Blaine casi podía oír sus pucheros.

"Nos vimos en la escuela hoy", dijo Blaine, estirándose un poco.

"Lo sé," dijo Quinn. "Pero yo no te he visto en mucho tiempo. "

Blaine giro los ojos instintivamente, sabiendo exactamente lo que Quinn quería decir. Ella siempre quería "verlo" y si Blaine era honesto, el sexo con Quinn se sentía un poco mas como tarea rutinaria. Tal vez era porque estaba muy cansado todo el tiempo.

"Estaba pensando," dijo ella, casi ronroneando. "Mis padres estarán todo el día fuera mañana. ¿Quieres venir?"

"No puedo", dijo. "Tengo que trabajar en un escrito de Inglés".

Blaine sintió el humor de Quinn oscureciéndose, incluso por teléfono.

"¿Me estas rechazando por un escrito de Inglés?"

Blaine suspiró y cerró los ojos, deseando que ella no tuviera que ser tan difícil todo el tiempo.

"Me voy a reunir con mi compañero de Inglés", explicó con tanta paciencia como fue capaz. Quería con desespero colgar y sólo dormir. "Mañana es el único día que tiene libre", mintió.

Entonces fue el turno de suspirar de Quinn. Ella parecía haberse calmado, gracias a Dios.

"Está bien," dijo ella, con tristeza, luego se animó un poco. "¿Sabes que es lo que deberías hacer?"

"¿Qué?" Blaine le preguntó, bostezando. En realidad no dormía lo suficiente.

"Tocarte tu mismo."

Sus ojos se abrieron de golpe y se atragantó un poco.

"¿Perdón?"

La voz de Quinn se hizo fuerte, de forma más intensa, su voz baja y rasposa, las palabras venían más lento que antes.

"Tócate ", repitió y Blaine resistió el impulso de colgar inmediatamente. "Vamos, no hemos estado juntos en mucho tiempo. Déjame hacerte sentir bien."
Es cierto, ella y Blaine no habían estado juntos, de esa forma, desde junio. Quinn y su familia se habían ido de vacaciones a las Bahamas por todo julio y agosto. Tal vez debería hacerlo, para mantenerla feliz.

"Bien," él suspiró y se sentó un poco. "Como tú quieras".

"¡Bien!" Quinn dijo, riendo un poco. "¿Te estás tocando?"

Blaine rodó los ojos y se desabrochó el cinturón. Abrió la cremallera y deslizó la mano más allá del elástico de su ropa interior. Envolvió su mano alrededor de su no despierto miembro.

"Sí," respondió, simplemente, apartando las ganas de bostezar, sus ojos rogando un poco.

Oyó a Quinn moverse un poco, acomodándose.

"Finge que estoy ahí contigo, ¿Okay?" respiraba y Blaine comenzó a mover su mano hacia atrás y hacia adelante, sus movimientos lentos, porque él no estaba de humor en estos momentos. Él ya nunca más estaría de humor.

"Finge que es mi mano, Blaine," ronroneó. "Finge que estoy justo ahí contigo, tirando de ti."

Lo intentó, él realmente, realmente lo intentó, pero no pudo hacerlo. Su toque no estaba haciendo nada, la voz de Quinn no estaba haciendo nada, no estaba pasando nada. Suspiró un poco.

"¿Eso se siente bien, cariño?" -Preguntó Quinn, la voz todavía baja y rasposa. "¿Estás cerca ya?"

No por mucho que lo intente, pensó, pero no podía decirle eso a Quinn. Él simplemente gruñó en respuesta y sacó su mano del pantalón. Usó su mano libre para subirse los pantalones, entonces simplemente se quedó allí con los ojos cerrados, escuchando a Quinn tratando de seducirlo a través del teléfono.

"Blaine", dijo Quinn, después de un rato, la voz más fuerte ahora. "No estás haciendo mucho ruido."

Abrió los ojos y pensó demasiado por un momento.

"Mis padres están en casa", tenía su excusa.

"Oh," dijo Quinn y Blaine se sintió aliviado, pues ella no iba a empezar a molestarlo acerca de por qué estaba siendo silencioso. Ella parecía un poco excitada. "Eso hace que sea como más caliente, ¿no te parece? ¿El que necesites permanecer en silencio?"

"Uh," Blaine frunció las cejas. "Sí, claro".

Quinn se rió un poco y Blaine sintió sus ojos en blanco, como tantas veces lo hizo cuando habló con ella. En realidad, sólo estaban juntos, porque se esperaba que estuvieran juntos. La mayor parte del tiempo, Blaine sentía ganas de gritar a su alrededor, porque ella siempre le decía qué hacer y decía cosas que él no entendía. Pero Quinn era la chica que tenía que estar con él, así que no tenía más opción que estar de acuerdo con lo que ella quisiera. Además, estaba demasiado cansado para seguir peleando.

"¿Ya casi?" -le preguntó. "Blaine, finge que estoy justo encima de ti, mis manos-"

"En realidad, Quinn, mi papá viene, me tengo que ir", dijo Blaine, fingiendo decepción. Sabía que esta era la única forma que tenia de colgar sin ser cuestionado.

"Oh, está bien", dijo.

"Te veré pronto", dijo Blaine.

"Está bien, cariño", continuó Quinn. "Te amo".

Blaine colgó antes de responder. Arrojó el teléfono a un lado, se recostó y cerró los ojos. Todo lo que necesitaba era dormir, porque cuando duermes, todo se va, siquiera por un rato.


"Nunca antes te había visto sin tu chaqueta Letterman ", fue lo primero que dijo Kurt cuando vio a Blaine a las 17:16 del día siguiente.

"Llegas tarde", respondió Blaine.

Se metió en el coche con una chaqueta oscura, camiseta blanca y jeans negros. También llevaba mucho menos gel en el cabello. Se veía mejor así, Kurt pensó. Vio a Blaine abrochándose el cinturón de seguridad, y comenzó a conducir.

"Dije que llegaste tarde", repitió Blaine, moviendo su cuerpo un poco para mirar a Kurt.

Kurt sonrió un poco. Blaine era una especie de mansito a veces. Nunca era así en la escuela. En la escuela, él no podía estar cinco minutos sin amenazar a alguien. Ahora él era una especie de... accesible, Kurt supuso, casi manejable.

"Estaba muy ocupado", Kurt proporciono, al desviarse en la esquina.

Blaine lo miró intranquilo mientras se acomodaba de nuevo para mirar por la ventana. Kurt no pudo evitar preguntarse mientras viajaban en silencio, qué era lo que escondía, lo que fuera. Tal vez no era más que un extraño sin secretos. Excepto que todos tienen secretos. Kurt lo sabía mejor que nadie.

La personalidad de Blaine parecía cambiar como un rayo. En un minuto se veía intimidante y enojado, y al siguiente parecía como si tuviera todas las preocupaciones del mundo sobre sus hombros, mientras miraba fijamente a la nada. Era como si tuviera que recordarse a sí mismo el ser alguien más, para ser este fuerte, popular y cruel chico que él mismo había construido para ser, cuando en realidad no era más que un humano, al igual que todos los demás, tratando de sobrevivir a los muchos obstáculos que la vida parecía poner en su camino, y tal vez esta era la única manera que conocía de cómo hacerlo. Kurt estaba atrapado entre odiarlo por todo lo que le había hecho y el compadecerse de él, porque era bastante evidente que no era feliz.

Pasearon en silencio y fue hasta que Kurt estaciono el coche en el estacionamiento de la biblioteca que Blaine habló.

"¿Qué parte del 'no puedo estar aquí' no entendiste?"

"La parte del 'no puedes' ", dijo Kurt, abriendo la puerta. "Vamos".

Kurt empujo la puerta abierta de la biblioteca y entró. Blaine lo siguió, de mala gana, parecía, como si interminables amenazas fueran a salir de su boca. Kurt simplemente sonrió e hizo caso omiso a su incesante argumento y caminó hasta el mostrador principal. La misma mujer del último día estaba sentada allí. Era una mujer pequeña, corta de estatura y chaparra, un nido canoso de cabello rodeaba su cara redonda. Un pequeño par de gafas de alambre de oro sentadas en su nariz puntiaguda. Miró a Kurt y luego sus ojos verdes fueron a Blaine. Sus ojos brillaron y se puso de pie.

"Tú no puedes estar aquí", dijo.

Blaine suspiró y se dio la vuelta para dirigirse a la puerta, pero Kurt lo alcanzo y lo jalo de la manga para que regresara. Blaine gruñó y volvió a pararse unos cuantos centímetros detrás de Kurt.

"Perdone, señora," Kurt habló educadamente y con claridad. "Me gustaría preguntarle cuando la regla, acerca de que vomitar en la biblioteca no está permitido, fue establecida. "

La bibliotecaria le frunció el ceño, pero no dijo nada.

"Es sólo eso, mi amigo aquí", señaló de vuelta a Blaine, quien parecía más que un poco incómodo. "Ha estado enfermo durante los últimos días. Tenemos una tarea que entregar pronto y ya que él ha estado ausente de la escuela, realmente tenemos que terminarla lo más rápido posible. No estoy seguro de haber oído hablar de esta regla en la cual no puedes espontáneamente enfermarte. No es como si tuviera algún control sobre ello, de lo contrario, estoy seguro de que se hubiera dirigido afuera".

Kurt sostuvo la mirada de la bibliotecaria. Podía sentir a Blaine boquiabierto y quería darle una patada y decirle que dejara de verse tan sorprendido y solo seguirle el juego. La bibliotecaria miró a Kurt en un par de latidos, y luego suspiró.

"Está bien, adelante", dijo ella, volviendo a sentarse. "Pero si lo hace otra vez lo limpia."

"Gracias," dijo Kurt y se dio vuelta. Empujó a Blaine por los hombros hacia una mesa vacía. Blaine le restó importancia. Se sentaron y sacaron sus libros, entonces.

"Ya no somos unos santos*, ¿verdad?" Preguntó Blaine, estudiando a Kurt.

"¿Qué quieres decir?" Kurt preguntó, sacando una pluma de su bolso.

"Quiero decir que le mentiste a una figura con autoridad."

"Oh, autoridad, es una gran palabra, Anderson," sonrió Kurt y Blaine le dio una de sus registradas miradas de muerte.

"Voy a estrangularte o algo un día de estos, Hummel," dijo Blaine, sonando exasperado. "Dios, eres tan condenadamente frustrante ".

Kurt sonrió, porque él ya no le temía a Blaine no, ya no. No estaba seguro de cuando hizo la transición de estar absolutamente aterrorizado de lo que le iba a hacer, a sentir lástima por él, y a querer encontrarle alguna forma de felicidad en su aparentemente desgraciada vida.

"Tú no quieres hacer eso, Blaine," Kurt sacudió la cabeza. "Tú has estado tan terriblemente enfermo, y no queremos una recaída".

La boca de Blaine estuvo abierta por un segundo, luego su boca se convirtió en una sonrisa y luego se estaba riendo. Entonces Kurt sonrió, porque era algo agradable ver a un chico guapo reír, incluso era mejor si sabias que tú eras el que lo había hecho reír, aunque él no miraba a Blaine en esa forma.

La bibliotecaria los miró y los hizo callar, lo cual sólo les provoco reírse aún más fuerte y esa fue la primera vez que Blaine Anderson se río en presencia de Kurt Hummel.

NT: * la frase que usa el autor es -goody two shoes- la cual hace referencia a un escrito literario, es sobre una persona que es muy buena siempre se porta bien y hace siempre lo correcto, en Mexico lo traduciriamos como un santo asi que asi lo deje. El proximo capitulo talves lo suba el miercoles ya estoy trabajando en el pero como mañana es noche buena y pasado navidad no creo tener mucho tiempo para traducir:$

Bueno nos leemos pronto, feliz navidad a todos muchas bendiciones y buena vibra para todos y sus familias. Besos y abrazos.

Linni Klainer:*