Capítulo IV: Discusiones y de más
Cuando terminamos de desayunar, Hermione, Harry, Weasly y yo fuimos a clase, por lo visto los cuatro coincidíamos en pociones. Al llegar pude ver que los alumnos de mi casa ya estaban esperando en la puerta a que viniera el profesor. Cuando entré a la clase me fijé en que las mesas eran para tres personas así que cogí a Hermione del brazo y a Draco del otro y me los llevé a una mesa. Cuando estuvimos sentados la clase entera nos miraba, Draco quería desaparecer de su asiento y me miraba con una mezcla de odio y sorpresa, Hermione estaba roja como un tomate, su mirada expresaba lo mismo que la del rubio sin embargo su mirada no se centraba solo en mí, Draco también era partícipe de ella, y yo lo único que podía hacer era sonreír por su forma de actuar. ¿Cómo se podían odiar tanto?
Al cabo de un rato entró el profesor e inmediatamente se presentó. No era muy alto pero estaba bastante gordo, su cabello era rubio grisáceo y en su cara redonda y regordeta, se podían apreciar unos pequeños ojos azules y un bigote.
Tras haber dicho eso, se dio la vuelta y empezó a escribir los ingredientes para una poción y el nombre de la misma. Draco y Hermione se levantaron en cuanto pudieron visualizar lo redactado anteriormente por el profesor y fueron hasta un armario. Ambos volvieron con los ingredientes y me señalaron como tenía que hacer dicha poción pero, claro está, inmediatamente se pusieron a discutir sobre quien me mostraría el proceso.
Malfoy, yo le diré como hacer la poción, que para eso viene conmigo hoy a todas las clases –aclaró Hermione.
Granger, por eso mismo yo debería darle las indicaciones, tu lo podrás hacer lo que queda del día.
¡Mira hurón oxigenado, ambos sabemos que hoy me corresponde a mí enseñarle todo! –gritó Hermione exasperada.
¡Ni se te ocurra intentar llevarme la contraria come-libros! ¡Tú sabes de sobra que yo soy mejor que tú en pociones, acéptalo de una vez!
¿¡Tu mejor que yo!? ¡Ha! ¡Eso no te lo crees ni tú!
Mientras ellos seguían discutiendo, me di cuenta de que toda la clase nos miraba, incluido el profesor. Decidí parar la conversación antes de que nos descostaran puntos a todos o lo que es peor nos castigaran.
Chicos, ¿os importaría parar? –dije yo pacífica.
¡Cállate! –gritaron los dos al unisonó.
¿¡Qué me calle!? ¿¡Pero no veis que toda la clase os está mirando!? ¡Tú! –dije, apuntando a Draco con el dedo- Me enseñaras la primera parte de la poción, y ¡tú! –dije esta vez señalando a Hermione- La segunda parte. ¿¡Algo que objetar!? –grite yo haciendo que ambos palidecieran y negaran con la cabeza.
Señorita Alvor, me parece que la poción no la van a realizar ninguno de los tres. ¡Fuera de mi clase! –exclamó el profesor Slughorn mirándonos decepcionado y negando con la cabeza- ¡50 puntos menos para Gryffindor, y lo mismo va para Slytherin! Señorita Alvor, lo siento por usted, aguantar a esos dos tutores que le han dado debe ser duro, por lo tanto, por su muestra de que puede ser una persona paciente y efectiva, le otorgo 20 puntos a Slytherin.
Gracias señor –dije mientras salía por la puerta.
Ya fuera, Draco y Hermione empezaron de nuevo a pelearse.
¡Todo ha sido por tu culpa, sabelotodo! –grito el ojigris a la castaña.
¿¡Mi culpa!? ¡Tú fuiste el que empezaste asquerosa serpiente!
Antes de que la discusión fuera a más decidí intervenir. Carraspee para que me prestaran atención pero como era de suponer, no me hicieron ni caso y continuaron soltándose florituras.
¿¡Que yo empecé!? Tú fuiste la que comenzaste diciendo que la enseñarías tu ya que hoy ella iba contigo a todas las clases –puntualizó el rubio.
Ante esto, Hermione se quedo callada pero luego empezó a soltar insultos, lo cual no mejoraba mucho la situación que digamos.
¡Eres un engreído, un idiota que dudo que sepa hacer algo más que molestar a otros!
No me vengas con gilipolleces Granger, admite que yo tenía razón.
¿¡Queréis parar de perder el tiempo con halagos hacia el otro!? ¡Cómo no paréis juro que no responderé a mis actos! ¡Me tenéis harta, estáis todo el rato peleando! ¿¡No os dais cuenta de que ponéis a cualquiera fuera de sí, incluyéndoos a vosotros mismos!? –exploté yo.
Ambos se miraron desafiantes mas no dijeron nada.
Tengo una idea, seguidme. –ordené-
Cuando llegué al lago, me dirigí hacia un árbol. Al llegar me senté y les indiqué que hicieran lo propio.
Draco, Hermione, no me interesa el problema que tengáis, pero lo que no soporto es que las dos personas con quien más tiempo tengo que pasar estén todo el santo día peleándose, por eso me vais a responder a unas cuantas preguntas.
Los dos me miraron y pude ver que iban a replicar.
Ni se os ocurra llevarme la contraria –dije a la vez que ellos abrían la boca para replicar. –Primera pregunta. Draco, ¿hay algo en particular que te moleste de Hermione?
Ella en sí –respondió mostrando una mueca.
He dicho algo en particular, yo ya sé que ella no te agrada
Se cree la mejor en todo, siempre cree tener razón lo que la hace dar órdenes a los demás, no tiene vida propia…
¡Cómo te atreves hurón engominado! ¿¡Me estás llamando creída, mandona y antisocial!? –gritó Hermione.
Solo digo la verdad señorita sabelotodo –contraatacó Draco.
No sé porque, pero no pude aguantar las ganas y me empecé a reír con todas mis fuerzas. Draco me miraba incrédulo y Hermione me miraba con ganas de asesinarme, si las miradas matasen estaría muerta ahora mismo. Yo no podía parar de reírme, al final Hermione se levantó dispuesta a irse y yo conseguí controlar un poco mi ataque.
Her… Hermione, ¿a don… a dónde vas? –pregunté yo tartamudeando por la risa mientras me levantaba de un salto.
Pero ella no respondió y se fue corriendo. Iba a seguirla pero Draco me jaló del brazo y me hizo darme la vuelta.
Déjala, ella es así, se enfada por cosas sin sentido, probablemente haya creído que te reías de ella.
¿Cómo sabes que no me reía de ella? –pregunté yo un poco anonadada.
Al principio no sabía porque te reías, pero luego entendí que la razón era que ya estábamos de nuevo discutiendo.
Draco, la verdad es que no tengo ni idea de porque me reía, pero tu argumento tiene lógica, puede que lo utilice contra Hermione… -dije yo mientras reía de nuevo, esta vez acompañada de Draco.
Seguimos riéndonos durante un rato.
Draco, -dije yo a la vez que paraba de reírme- ¿no tendríamos que estar en clase?
Tu lo has dicho, tendríamos –respondió el sonriendo de medio lado.
¿Pero…? –le animé a seguir con un gesto de la mano –
Pero no me apetece encontrarme con todos los de mi casa
Ya, -suspiré yo –me he dado cuenta de que los únicos que te hablamos de Slytherin somos Blasie, Pantis Temblantes y yo. Bueno, y Theo de vez en cuando.
El rubio al oír cómo había llamado a Pansy soltó una carcajada.
Ingenioso apodo el tuyo, hace referencia a la enfermedad muggle, ¿no es así?
Tienes toda la razón –respondí yo sonriente – ¿Sabes? No entiendo porque te muestras tan frío con todo el mundo
La verdad es que es sencillo de entender, si no lo hago ellos acabarían conmigo en menos que canta un gallo
¿Utilizando frases muggles? –dije yo con las cejas alzadas y una sonrisa.
Si, quien lo iba a decir –susurró él con un tono de leve tristeza.
De repente se me ocurrió una idea, no sabía si era ingeniosa o idiota. Comencé a recitar la canción mirando al frente.
Maybe we're all different but we're still the same
We all got the blood of Eden running through our veins
I know sometimes it's hard for you to see
You're caught between just who you are and who you want to be
If you feel alone and lost and need a friend
Remember every new beginning is some beginning's end
Welcome to wherever you are
This is your life; you made it this far
Welcome, you got to believe
That right here, right now
You're exactly where you're supposed to be
Welcome to wherever you are
When everybody's in and you're left out
And you feel you're drowning in the shadow of a doubt
Everyone's a miracle in their own way
Just listen to yourself, not what other people say
When it seems you're lost, alone and feelin' down
Remember, everybody's different; just take a look around
Be who you want to be
Be who you are
Everyone's a hero
Everyone's a star
When you want to give up and you're heart's about to break
Remember that you're perfect; God makes no mistakes
Al terminar la recitación me giré hacia Draco y vi que tenía una sonrisa pintada en los labios.
Espero haberte levantado los ánimos con la canción –dije sonriente-
¿De quién era la canción?
De un grupo muggle
A esa conclusión ya había llegado yo
De Bon Jovi
Al ver que el me miraba curioso, continué explicándole cosas.
Son un grupo de rock de los 80' formado en Nueva Jersey, a pesar de que no son queridos por los críticos, la banda tiene tres generaciones de fans y actualmente siguen siendo conocidos.
Ah –comentó el con aire pensativo- ¿Y cómo se llama la canción?
Welcome to wherever you are
Nos quedamos un rato más conversando en la hierba, y para cuando miré el reloj me di cuenta de que si no nos dábamos prisa llegaríamos tarde a la comida.
Al llegar al comedor, vi que Harry me sonreía, a si que decidí ir hasta donde él estaba pero Draco me cogió de la muñeca y me susurró al oído:
¿A dónde crees que vas? No pretenderás dejarme solo con Pansy.
Y tú no pretenderás que me siente al lado tuyo y Pantis Temblantes
¿Qué propones?
Aproveché que me había soltado la muñeca para cogerle de la mano y arrastrarle hacia donde estaban Harry, Hermione, Ron y una chica pelirroja que me imaginé que sería hermana de Weasly. Draco forcejeaba intentando alejarse, pero antes de que pudiera escapar me di la vuelta y le dije:
O ellos o Pansy, y te advierto que como escojas a Parkinson haré que tu último año en Hogwarts sea inolvidable.
No me asustas –contestó el serio y atravesándome con sus ojos grises.
Yo no te haré nada, pero puede que Parkingson crea que estás enamorado de ella y la tratas con frialdad porque te da miedo expresar tus sentimientos –amenacé yo –
Ya veo que el chantaje se te da muy bien. Aunque no te aproveches mucho, puede que yo te lo devuelva. Estate atenta –me advirtió él.
Al llegar a la mesa donde estaban situados, todos en el comedor nos miraban. Yo tan solo me senté y obligué a Malfoy a sentarse al lado mío.
Hola Clett, –saludó Harry- Malfoy.
Hola Harry –respondí yo con una sonrisa.
Potter –contestó Draco.
¡Fuera de esta mesa asquerosas serpientes! –gritó Ron. Estaba tan rojo que parecía que iba a explotar.
¡Ron! –chilló Hermione para asombro de todos. – ¡No me puedo creer que les insultes sin tener motivo alguno!
¡Y yo no me puedo creer que los estés defendiendo!
¿¡Como no los voy a defender!? No han hecho nada malo, simplemente se han sentado en nuestra mesa –contraataco Hermione.
¡Son de Slytherin, estar allí ya es de por si malo! –soltó Ron.
En cuanto dijo eso, no se me ocurrió otra cosa que darle una cachetada, ¿cómo se atrevía?
Eres un imbécil Weasly. ¿Te crees que por ser de Gryffindor eres una buena persona? ¿Sabes? No puedes insultar a unas personas sin darles primero una oportunidad
Habló la que monto una escena con Pansy Parkinson en cuanto la vio, ¿a eso le llamas dar una oportunidad?
De acuerdo, me había pillado. No me quedaba otra que tragarme mi orgullo y darle la razón al cretino que tenía delante.
Mira comadreja, quiero que te quede algo claro. –dijo Draco mirando con odio a el pelirrojo –No voy a aceptar que nos faltes al respeto, no voy a permitir que nos insultes y mucho menos que nos toques –amenazó cuando vio como Ron le intentaba propinar un puñetazo que Draco evitó.
Cuando el pelirrojo vio que tenía las de perder, se fue del comedor.
Draco se volvió a colocar en su asiento e intento calmarse.
Draco…
¿¡Qué!? –Respondió él exasperado.
Gracias –dije en un susurro que solo él pudo oír.
No hay de qué –respondió él sonriendo de medio lado –Ya sabes, siempre que se trate de la comadreja avísame. Estaré encantado en darle su merecido.
Descuida.
Lo siento –oí que decía la pelirroja –
Draco y yo la miramos sin saber a qué se refería. Ella se dio cuenta de este gesto y se explicó.
Por mi hermano –aclaró ella.
Ah, eso… -dije yo –No te preocupes tú no tienes la culpa
Por cierto, soy Ginny. –comentó la pelirroja con una sonrisa-
Clett. –contesté yo correspondiendo la sonrisa.
Después de lo de la comadreja no hubo ningún altercado más, al menos hasta después de las clases.
Al terminar las clases, le aclaré a Hermione el motivo de mi risa, ella pareció entenderlo así que juntas emprendimos el camino hacia la biblioteca, ya que habíamos quedado con Draco ahí para que me enseñaran todo lo necesario para aprobar los TIMOS.
Cuando llegamos, Draco ya estaba esperándonos sentado en una mesa al fondo de la sala. Nos dirigimos hacia donde él estaba y nos sentamos.
Bueno, ¿por dónde empezamos? –pregunté.
Creo que lo mejor sería empezar con los hechizos más básicos. –comentó Hermione.
Por una vez estamos de acuerdo Granger. –coincidió Draco.
Dicho esto ambos empezaron a explicarme hechizos y decirme como realizarlos.
Pasadas unas horas decidimos terminar la clase. Al terminar cada uno se fue por su lado, yo decidí salir a dar un paseo por el lago, tenía muchas cosas en las que pensar. Por una parte me sentía aún un poco deprimida y dolida por la muerte de mis padres, no nos llevábamos muy bien, pero tampoco los odiaba, como toda familia teníamos nuestras discusiones y momentos de felicidad. Cuando me anunciaron su muerte el dolor no me desgarró de una forma brutal, me dolía pero no caería en una larga y triste depresión por ello, por otra parte no podía dejar de pensar en cómo Draco actuaba, yo sabía que a él algo le estaba haciendo daño, percibía que algo lo desgarraba por dentro, algo que dañaba su alma y su corazón, él intentaba esconderlo tras una máscara de frialdad sin embargo si uno se fijaba bien podría percibir que su aura destilaba tristeza. Draco, ¿por qué no mostraba lo que le hacía daño? Era una pregunta idiota que yo misma podía responder, si lo hacía mostraría sus debilidades y gente como él o como yo no podíamos permitirnos eso. En ese momento lo tuve claro, lucharía hasta descubrir el secreto que ocultaba al mundo, haría todo lo posible para hallar lo que le destrozaba y cuando lo hubiera hecho, estaría en paz conmigo misma. Decidí que lo mejor era acercarme a las pocas personas que rodeaban a Draco: Pansy, Blasie y Theo.
Me dirigí de nuevo al castillo con unos nuevos propósitos, dispuesta a llevarlos a cabo costase lo que costase.
Al entrar en el comedor, fui hasta donde estaba Blasie y me senté junto a él.
Hola –saludé con una sonrisa atrayente, así sería más fácil sacarle información, la seducción puede llegar a ser muy útil –
Hola Clett –respondió –
¿Cómo es que estás sentado tan al borde de la mesa? –pregunté, iría poco a poco, sino empezaría a sospechar –
Creo que has podido observar que los Slytherin no me tienen mucho aprecio que digamos –dijo con una mueca –
Pues no sé porque, eres muy simpático.
Clett, el pasado es difícil de borrar, si cometes un error es difícil borrarlo y más si no te dejan, Draco, Pansy, Theo y yo cometimos más de un error y ahora nos está pasando factura, pero lo llevamos lo mejor que podemos –declaró el con una sonrisa. –
Mi mente empezó a juntar las piezas y hacer un puzle con ellas, el pasado había hecho mella en ellos tres, a los tres les había pasado lo mismo en mayor o menor medida, y era un acontecimiento pasado, solo pude pensar en algo que todos los que estaban en esta sala tenían en común: la guerra. Tanto Draco, Pansy y Blasie habían estado en el bando equivocado, sin embargo a los dos últimos no les rodeaba la tristeza. Draco, ¿qué te pasó?
Terminé de comer y me encaminé hacia la sala común de Slytherin, sin embargo pude ver que una cabellera castaña alborotada andaba por los pasillos con apariencia sospechosa. Me decidí a seguirla, no sabía que lo que iba a presenciar significaría el fin de la vida tal y como la había conocido.
