Capítulo VII: El pensadero
Agarraos a mí, haremos una aparición conjunta, de otro modo no podréis apareceros en mi casa, tiene un hechizo de protección que hace que solo los Malfoy puedan aparecerse en la mansión.
Harry y yo nos sujetamos de su brazo derecho, Theo y Blasie del izquierdo. A nuestro alrededor todo daba vueltas y se podían apreciar miles de colores, cuando al fin tocamos tierra nos encontramos en el salón de la residencia de los Malfoy. El salón era amplio y tenía una gran y hermosa chimenea de mármol gris, el suelo estaba cubierto en su mayor parte por una alfombra de terciopelo, las paredes de piedra estaban decoradas con retratos de marco morado y en el techo colgaba una elegante araña. La sala estaba ocupada por varios sillones y sillas, una pequeña mesa de madera se erguía delante de la chimenea y encima de esta había varios libros y revistas.
Draco nos hizo un gesto con la mano indicándonos que lo siguiéramos. Caminamos por unos cuantos pasillos hasta que él se paró delante de una doble puerta blanca con los relieves pintados en gris oscuro y un pomo negro; abrió la puerta y una biblioteca de amplias dimensiones se apareció ante nuestros ojos. Harry y yo observábamos la librería con los ojos como platos, grandes estanterías abarcaban todas las paredes de la sala, una mesa negra ocupaba el centro de la sala, una escalera de caracol te transportaba al segundo piso en donde había unos cómodos sillones y una mesa de centro, arriba también había estanterías repletas de libros y al fondo se encontraba una especie de fuente de la que no salía agua por ninguna parte y en la pared detrás de esta había un montón de frasquitos supuse que la fuente era el pensadero ya que los pequeños botes de cristal contenían el mismo líquido plateado que los recuerdos de Pansy.
Subamos arriba y depositemos los recuerdos en el pensadero. –dijo Draco.
Todos asentimos y le seguimos escaleras arriba. Al llegar me pidió el tarrito que yo le entregué sin vacilar y lo derramó sobre el pensadero. A continuación me indicó que metiera la cabeza dentro de este y yo al ver que todos lo hacían hice lo propio.
Pansy se encontraba dios sabe porque en el baño de Myrtle la llorona y se acercaba a una de las puertas de los retretes. Cuando abrió la puerta, se encontró con una chica de cabello castaño alborotado abrazada a sus rodillas, con la cabeza gacha y que lloraba desconsoladamente. Pansy se acercó y le preguntó que le pasaba, cuando la muchacha levantó la cabeza, Pansy se dio cuenta de quien se trataba mas no se apartó y se sentó a su lado dándole un abrazo reconfortante, Hermione poco a poco dejo de llorar y le contó que le preocupaba. Pansy escuchó atentamente la confesión de la castaña y contenía el impulso de salir de allí corriendo dado que por lo que la ojimiel le explicaba no era seguro permanecer cerca de ella ya que la persona que la controlaba era peligrosa, ella se daba cuenta de que hacía cosas que no eran propias de ella y por eso se percataba de que alguien se estaba apoderando poco a poco de su cuerpo y mente.
El escenario cambió, ahora Pansy se encontraba charlando con Hermione, esta última le decía que las cosas se habían calmado y que ahora ya podía volverse a controlar, Pansy le sonreía y le daba la enhorabuena por su progreso ya que antes Hermione ni si quiera se daba cuenta que estaba empezando a ser poseída sin embargo tras un pequeño lapso de tiempo empezó a notar cuando alguien intentaba meterse en ella al principio la castaña no podía hacer nada por defenderse pero con la ayuda de Pansy y los libros lo había conseguido.
La escena cambió, ahora la pelinegra estaba andando por un pasillo de Hogwarts cuando escuchó un grito, inmediatamente corrió hacia el lugar del que provenía el chillido. Atravesó varios pasillos y volvió a escuchar esa voz desgarradora, cada vez avanzaba más rápido temía que alguna desgracia irremediable le ocurriera al dueño del alarido y de pronto, paró. Pansy continuó caminando hacia donde ella creía que el grito estaba, pero entonces vio salir a Hermione de un aula con una sonrisa perversa de oreja a oreja, se acercó a ella y la saludó con un deje de duda y temor en sus ojos.
Hola Hermione
Hola Pansy –saludó la castaña –
Te estaba buscando –comentó la pelinegra –
Ah, ¿si? –preguntó ella con fingido aire inocente –
La ojiverde se limitó a asentir y observar a la chica que tenía en frente, había algo sospechoso en aquella mirada sonriente, no lo podía describir con exactitud pero era una mezcla de muchos sentimientos, sin duda los que más sobresalían eran la satisfacción, la maldad y el odio. Pansy no pudo evitar retroceder un poco, era la primera vez que la veía con ese aura maligna y no le gustaba para nada.
¿Por qué me buscabas Pansy? –interrogó Hermione –
No tiene importancia Hermione, ya le pregunté a Blasie la duda sobre una tarea que tenía –mintió la Slytherin –
Ah, bueno, entonces me voy que tengo que terminar una tarea
Está bien, luego nos vemos –se despidió la prefecta con nerviosismo –
Si, hasta luego
Pansy avanzó en dirección contraria a la Gryffindor y en cuanto estuvo segura que ella ya no la vería, giró sobre sus pasos y entró en la habitación de donde minutos antes Hermione salía. Pansy se quedó parada en la puerta, no consiguió avanzar más, la imagen era horrorosa, una muchacha castaña con los ojos verdes abiertos de par en par y mirando aterrorizados al frente se hallaba en medio del cuarto, la chica parecía haber sufrido mucho maltrato físico y en su bello rostro como en su esbelto cuerpo había varios cortes, lo que quedaba del uniforme dejaba ver que pertenecía a Slytherin, la silla a la que estaba maniatada estaba cubierta de rojo y alrededor de está había salpicaduras provocadas por el forcejeo que hizo al intentar liberarse y defenderse, en las paredes se podían leer las palabras escritas por una mano ajena con la sangre de la joven "Poco a poco caeréis y os arrepentiréis de todo lo que hicisteis mientras sois torturados".
¡Astoria! –gritó Pansy al ver que esa persona era nada más ni nada menos que Astoria, la hermana de una de sus mejores amigas –
La pelinegra inmediatamente se fijó en la sangre de las paredes y no pudo evitar percibir que esta formaba letras trasmitiendo un significado que la hizo palidecer más si es que eso era posible. Salió corriendo espantada del lugar y por el camino se chocó con McGonagall.
Profesora, tiene que acompañarme –gritó Pansy con notable miedo –
Señorita Parkinson, cálmese por favor. –rogó la directora al ver el aspecto de la chica– ¿Se puede saber por qué está tan sobresaltada?
Señora, tiene que verlo para creerlo, ¡es horrible! –dijo la ojiverde a la vez que estallaba en llanto –
Pero, ¿qué paso?
La mujer siguió a Pansy, cuando esta se paró en frente de una sala con la puerta abierta y la señaló, la jefa de la casa Gryffindor se acercó e inmediatamente su semblante se mostró horrorizado, se acercó a la adolescente y la mandó a la enfermería.
El escenario volvió a cambiar y ahora Pansy se encontraba con Hermione en el bosque prohibido.
Me engañaste, me hiciste creer que estabas poseída, que alguien te controlaba, ¿por qué? –pregunto la pelinegra –
Pansy, eres tan necia. Necesitaba a alguien a quién controlar fácilmente, y tú tienes muy poco carácter es muy fácil manipularte. –dijo Hermione esbozando una sonrisa macabra –
¡No me necesitabas! ¡Podrías haber matado igualmente a Astoria y nadie habría sospechado de ti!
Pansy, Pansy, Pansy, a veces puedes llegar a ser muy tonta pero te lo voy a explicar para que veas lo esencial que eras. Mis "amigos" empezaban a sospechar de mi comportamiento y ¿qué mejor que una asquerosa Slytherin para asociar mi forma extraña de actuar y librarme de toda culpa? Además, te necesitaba para mis experimentos, no los iba a probar conmigo misma, por si no te has dado cuenta me has ido comprando todo lo que yo quería, mientras que yo te dejaba pensando que eras una muy buena persona y que el dinero no era importante y lo debías compartir con tu amiga porque ella no tenía tanto como tú, pero lo que tú no sabes es que yo te estuve manipulando todo este tiempo, con una mirada mía a tus ojos ya te tenía dominada. Eres tan patética, tan débil… Pero no te preocupes que tu mísera vida acabara en menos de lo que te imaginas, no te haré sufrir, ser tu ya debe ser bastante doloroso, aparte de que yo soy una persona agradecida y tú me has servido de mucho a pesar de lo asquerosa que eres.
Tras ese discurso cogió la daga y pronunció:
"mius malsj msodi njs"
Después de esas palabras todos sacamos la cabeza del pensadero y nos miramos los unos a los otros, ninguno sabía que decir y de repente las puertas de la biblioteca se abrieron dejando entrar a un hombre de pelo largo atado y rubio, de ojos azules y apuntándonos amenazadoramente con la varita.
