Holi holi~ Nuevo capítulo, me siento buena persona, no os acostumbréis (?) Personalmente me gusta más que el primero xD Intentaré seguir escribiendo, a ver qué puedo hacer -suspiro-. Espero que os guste~

Disclaimer: Como ya sabéis, Inuyasha no me pertenece, solo secuestro a algunos de sus personajes y los hago bailar la macarena en biquini en mi mente.

Disfruten~


Capítulo II

~[*/-Al día siguiente-\\*]~

Kagome se levantó muy temprano. Apenas había podido dormir en toda la noche, estaba realmente emocionada. Decidió darse un baño para relajarse tras la dura semana, plagada de exámenes.

Cuando salió del baño, bajó a desayunar. Llevaba puesto un pantalón con aspecto de ser muy cómodo de color marrón y un jersey de cuello vuelto de lana de color rosa. El pelo lo llevaba recogido en una cola alta.

-Buenos días Kagome. Que temprano te has levantado hoy, ¿no?-la saludó su madre cuando la joven se sentó en la cocina a desayunar, antes de comenzar a hacer los pocos deberes que tenía pendientes para la semana siguiente.

-Buenos días mamá. Es que… esta noche no he podido dormir muy bien, creo que tuve alguna pesadilla.

-¡Eso habrá sido algún demonio! ¡Seguro que su espíritu está intranquilo y busca vengarse de la raza humana!-gritó el abuelo repentinamente. Así, discutiendo sobre demonios, posesiones y pesadillas, transcurrió el desayuno de la familia.

Después de desayunar Kagome subió inmediatamente a su cuarto, con la excusa de tener muchos deberes que hacer. Sacó sus libros de matemáticas y los esparció sobre su escritorio. Antes de comer, consiguió terminar más de la mitad de los ejercicios que tenía que hacer para la semana siguiente. Pero cuando, más tarde, volvió a su cuarto para terminar sus deberes, ya no pudo concentrarse, puesto que no podía dejar de pensar en la aventura que la esperaba esa noche. La espera se le hizo dura, pero al fin llegó la hora. A las ocho, cerró todos los libros (a los que no había prestado atención en toda la tarde), los guardó y se cambió. Como siempre, se puso su uniforme escolar. No lo llevaba por ninguna razón especial, simplemente le resultaba una prenda muy cómoda. El uniforme consistía en unos calcetines blancos hasta las rodillas, una falda tableada verde primavera con vuelo y una camisa blanca con el cuello del mismo color que la falda. Como adorno llevaba un pañuelo rojo atado, por debajo del cuello de su camisa. Realmente le sentaba bien esa ropa, pensaba Kagome mientras se peinaba frente al espejo. Decidió dejarse el pelo suelto, no tenía ganas de recogérselo. Preparó una pequeña mochila con una muda de ropa y algunas otras cosas que necesitaba. A las nueve menos veinte, bajó al otro piso, se despidió de su familia y salió, no sin antes prometerle a su madre de nuevo que llegaría temprano el domingo. Caminó a paso rápido hacia la casa, revisando el reloj cada cinco pasos. Cuando llegó, eran las nueve menos cinco de la noche, y ya estaban allí sus dos de sus mejores amigas, Ayumi y Yuka. Solo faltaba Eri, que llegó dos minutos después, un poco acalorada porque había venido corriendo para no llegar tarde.

-Bueno… ¿Entramos?-dijo Ayumi. Estaba temblando, y las otras dedujeron que no era simplemente por el frío.

-Claro, para eso hemos venido, ¿no?-le respondió Kagome, resuelta. Abrió la verja y entraron, volviendo a cerrar detrás de ellas.


Gracias por leer hasta aquí! Como habréis comprobado todos los capítulos serán cortitos, algunos más que otros pero por lo general esta será la media. Espero que os haya gustado. Tomatazos, patatazos, tartazos, críticas y disclaimers son recibidos con los brazos abiertos (sobre todo los últimos). Nos leemos~ 3