N/a

Un nuevo capítulo.

Gracias por leer.

Espero les guste.


Disclaimer:

Naruto no me pertenece.


Capítulo 8: Palabras Sinceras

El azabache miro a la rubia que iba con la vista perdida en la ventana, sabía que estaba sufriendo y las lágrimas que salían de sus mejillas lo demostraban - Si sigues llorando, la gente pensara que te he hecho algo malo - le comento con un leve tono de burla pero ella no contesto tan solo siguio con la vista perdida, era un tanto estresante verla así, siempre desde que era un niño le había incomodado ver a una mujer llorar aunque le encantaba ver a su madre llorando, eso si que lo disfrutaba pero con la rubia y con la ojilavanda era diferente.

Maldijo internamente al darse cuenta de que quiza sentía algo por esas chicas, sin embargo, la diferencia era enorme - Tú no has hecho nada, el destino lo ha hecho - comento ella casi en un murmullo, el azabache se estaciono para quitarse el cinturón de seguridad y acercarse a ella, la despojo del cinturón y la tomo del brazo para que se acomodara sobre sus piernas escuchando los sollozos que la rubia daba, estaba demasiado mal aunque se esmeraba en pensar que no era así, Sasuke no entendía porque lloraba, no conocía a Naruto, no sabía su pasado de mujeriego y estaba completamente seguro de que cuando se enterara saldría más lastimada.

La rubia se llevo una mano a los ojos para cubrirse, el azabache tan solo la observaba temblar, en verdad que la chica estaba mal, tenían que volver al hospital para trasnferir a la ojilavanda a su casa pues sus abogados ya se estaban encargando del asunto y estaba seguro de que su padre no volvería acercarse a la chica, la rubia en verdad que se encontraba destrozada, él no podía creer que una persona pudiera sentir algo intenso por una persona a la que casi no conocía, existían demasiadas cosas de Naruto que la rubia no sabía, solo esperaba que por el momento no se enterara.


Fue ayudada a bajar de la cama con demasiado cuidado para tomar asiento en una silla de ruedas, le dolía todo el cuerpo y más que eso estaba apaleada emocionalmente, la enfermera condujo la silla hasta fuera de la habitación donde observo a Ino que la miraba con una sonrisa radiante pero ella se dio cuenta al instante de que algo le había sucedido a su amiga por lo que extendio la mano indicandole que se acercara - ¿E-Estás bien? - pregunto con un nudo en la garganta, las palabras se atoraban en la misma y no podía hablar demasiado.

- Si, me alegra que estes bien Hina - le contesto la rubia abrazandola con cuidado para no lastimarla, acaricio su cabello mientras el azabache les indicaba que continuaran con el camino, se sentía una carga para el chico, no deseaba darle problemas al chico pero al parecer se los estaba dando al menos eso pensaba - Viviras en mi casa a partir de hoy, tu padre no se acercara de nueva cuenta - comento este y ella asintió con una leve sonrisa mientras las puertas del elevador se abrían para dar a la recepción del hospital.

Se detuvieron frente a dos autos - El de atrás te llevara a casa de Naruto - le señalo a la rubia el azabache viendo que esta besaba la frente de su amiga para caminar a este que se encontraba con la puerta abierta, abrodo y este con una maniobra certera emprendio la marcha, trato de levantarse pero el chico la detuvo negando con la cabeza para colocarse en cuclillas, aparto varios mechones de cabello de su frente para pasar una mano por su cintura y otra por sus piernas, dio un leve respingo al ver que la cargaba mientras el chofer subía la silla de ruedas al auto.

El azabache abrio la puerta para subir con cuidado y acomodarla sobre sus piernas para que no se lastimara, se le fue el aire al sentir el calor que su cuerpo desprendía, estaba calientito a pesar de que hacía demasiado frío - Tranquila - murmuro este al ver que se mordía el labio por el dolor, es que simple y sencillamente le dolía demasiado el costado por las patadas de su padre, era un tanto raro estar en esa posición porque sentía que podía lastimarse más de lo que ya estaba pero sabía que el azabache jamás la lastimaría, algo se lo decía.

- G-Gracias por d-dejar que me quede en su c-casa - agradecio la chica observando que el chico tan solo miraba por la ventana, al parecer no había escuchado sus palabras - ¿Has pensado en cambiarte de escuela? - pregunto y de inmediato nego con la cabeza, jamás había pensado en eso porque le gustaba su escuela, tenía demasiado lugares que amaba y no pensaba en ningun momento dejarla - N-No - le contesto mientras el chofer emprendía la marcha, tenía demasiado frío pero no diría nada, no deseaba dar más problemas al chico.


El auto se estaciono dentro de la casa del rubio que ya no estaba a su lado, se limpio las lágrimas para bajar en cuanto la puerta se abrio y camino directo a casa, la puerta fue abierta por una mucama que la despojo de su abrigo, la trataban como si fuera la dueña de esa casa pero solo estaba de paso, sus padres le habían dicho que no podrían recuperar la casa en un tiempo por lo que la señora Uzumaki los dejaría quedarse el tiempo que fuera necesario, iba a subir las escaleras cuando vio a una mujer de cabello pelirrojo salir de lo que parecía ser un despacho con algunas lágrimas.

Bajo las pocas escaleras que había subido para caminar a donde ella con paso temeroso - ¿S-Se encuentra bien? - pregunto a la que parecía ser la madre del rubio porque tenía los mismo rasgos que este, la señora cayo al suelo de rodillas mientras se cubría la cara con ambas manos, Ino se coloco a su altura para acercar una mano a su hombro tratando de darle apoyo, Kushina tan solo se arrojo a sus brazos mientras lloraba aún más, la rubia se quedo quieta pasando las manos por su espalda, al parecer la señora se encontraba demasiado mal.

Jamás había estado en una situación como esa pero sabía que hacer muy bien al menos con chicas de su edad, no sabía que hacer con gente de más edad pero al menos trataría porque la señora en verdad que se encontraba mal, parecía una niña pequeña que se había alejado de sus padres, lloraba desgarradoramente.


Kushina se acomodo entre los edredones de su cama mientras pasaba el dorso de su mano por sus ojos tratando de limpiar el rastro de las lágrimas, estaba destrozada, Minato tenía la capacidad de hacerla sentir miserable y tendría que soportarlo durante un año debido a que su hijo estaría de viaje en Inglaterra perfeccionando el idioma inglés, no sabía si podría con esto pero lo haría porque era su deber, después de todo se había casado con él así que quisiera o no tendría que soportarlo durante un año.

La chica rubia que estaba hospedada en su casa se había portado muy bien con ella al traerla a su habitación, después había salido con dirección a la cocina prometiendo prepararle algo para que se calmara... tomo entre sus manos el retrato de su boda con Minato, ¿cómo es qué la persona que había dicho amarla pudiera hacerle tanto daño?, ¿cómo es qué la lastimara con sus palabras?, ¿cómo es qué prometiendo cuidarla siempre la lastimara?, ¿cómo es qué prometiendo serle fiel siempre traía a sus amantes a su casa?... recordo lo que le había dicho mientras las lágrimas salían de nueva cuenta.

Necesitaba que le dijera si iría con ella a esa fiesta de beneficiencia porque tenía que confirmarlo cuanto antes pero estaba encerrado en su despacho desde hace más de tres horas con su secretaria, sintio un nudo en la garganta al pensar en su secretaria, más bien su amante número uno porque nunca la veía hacer algo, era tan tonta que no podía ser secretaria de alguien como su esposo pero esas piernas largas, esos pechos bien firmes y demás cosas la ayudaban a seguir siendo su asistente, gruño levemente cuando abrio la puerta.

No podía más, estaba harta, que pasara lo que tenía que pasar, se quedo de piedra al ver la escena por lo que solo volteo la cabeza para que su secretaria saliera de prisa de la estancia, sonrió amargamente, hace mucho que no la tocaba, ni siquiera la miraba y a esa mujer parecía amarla con todas sus fuerzas - Te he dicho miles de veces que no entres sin tocar, ¿eres retrasada? - pregunto molesto su esposo mientras la tomaba fuertemente de la mano para conducirla hasta una de las sillas y sentarla, incrusto un poco más sus uñas pero no se quejo, no le daría el gusto.

- No soy retrasada, solo que necesito tu confirmación para la fiesta de beneficiencia en dos días - señalo como si fuera lo más obvio del mundo, su marido tan solo rió suavemente - Jamás dejaría que me vieran con alguien como tú - contesto este mientras tomaba algunos papeles en sus manos y los leía, apreto los puños, ¿con alguien como ella?, por Dios si era su esposa, sentía un nudo en la garganta - Tienes razón, no puedo permitirme que me vean con un asco de persona como tú, me asegurare de que siga siendo así, después de todo la basura sigue siendo basura - le contesto mientras se levantaba.

Camino con dirección a la puerta mientras trataba que las fuerzas no la abandonaran cuando sintio que Minato la tomaba fuerte de la mano para darle media vuelta y la estrellaba en la puerta provocando que se golpeara con la pared en la cabeza, solto un pequeño quejido al sentir de lleno el golpe - Ni se te ocurra volver a llamarme basura de nuevo porque tú lo eres más, eres una mala esposa, una mala madre, Naruto ni siquiera te respeta, mucho menos yo, no eres nadie Kushina, no eres diga de que te respeten porque eres una basura - siseo el rubio apretando más el agarre en su muñeca.

- Claro pero esta basura es tu esposa - señalo furiosa mientras trataba de soltarse del agarre pero lo que recibio fue una bofetada de lleno de parte de su esposa - Te callas, ¿esposa?, no, tú no eres mi esposa, solo eres la mujer con la que tuve que casarme, no te amé, no te amo y jamás te amare, es así de fácil, solo ame a una mujer y esa no eres tú así que largo de mi vista antes de que te haga más daño - gruño su esposo y ella se quedo quieta mientras las lágrimas seguían saliendo, le era imposible retenerlas, al menos por el momento.

- ¡¿Más daño?! ¡Desde que nos conocemos solo me haces daño, por favor Minato deja de ahcer esto! ¡No digas que no me amas! - grito aferrandose a algo que sabía no existía y no podía existir en la relación que tenían, no eran marido y mujer, ni siquiera amigos, solo eran dos personas destinadas a estar juntas desde su nacimiento quisieran o no - Mírate Kushina, das pena, no te amo, jamás lo he hecho, no siento nada por ti por eso te lastimo como lo hago, esa mujer que acaba de salir espera un hijo mío y creéme cuando te digo que a ella si la amo, vete, el solo verte me repugna - no espero a que dijera algo tan solo la tomo del brazo para sacarla de su despacho.

El dolor era demasiado así que tan solo lloro como una niña pequeña, una niña a la que le duele demasiado la rodilla por haberse caído, una niña a la que le han quitado su más preciado juguete.

La puerta se abrio dejando ver a la chica rubia que traía una charola, la observo caminar donde ella y colocarla sobre sus piernas mientras le sonreía, sin duda alguna esa niña era amable - Es un poco de avena y té - asintió para observar la charola, no solo había eso, habían varios hot cakes y fruta, sonrió un poco para llevar una mano a la cuchara para tomar algo de azúcar pero la chica la detuvo suavemente para inclinarse y limpiar sus lágrimas, se quedo quieta mientras ella hacía eso, al terminar le sonrió con cariño a pesar de no conocerla.

- Una señora tan hermosa no debe llorar aunque he de reconocer que las lágrimas la hacen ver aún más hermosa, sus ojos se cristalizan y le dan un brillo único - comento Ino mientras ladeaba cabeza y le sonreía tiernamente, esas palabras sin duda alguna eran palabras sinceras de parte de la rubia que camino a la puerta, al parecer tenía cosas que hacer - Gracias por todo Ino - le agradecio, sabía muy bien el nombre de la rubia al observar que su hijo mostraba interés por ella, ahora entendía muy bien porque.

- De nada Kushina-sama, permiso - hizo una leve reverencia para salir de la habitación cerrando tras de si con sumo cuidado, comenzo a comer un poco más calmada, no pensaría en que esa mujer esperaba un hijo de su esposo, solo por hoy se permitiría pensar que era feliz.


El auto se detuvo frente a la mansión del azabache que espero a que la puerta se abría, cargo de nueva cuenta a la ojilavanda que se sujeto de su cuello observando que el chico tan solo continuaba con su camino, la puerta fue abierta por dos mucamas que se veían algo nerviosas pero él no les dijo nada tan solo continuo con su camino hasta que se detuvieron en la sala y se mordio ligeramente el labio, ante ellos se encontraban dos chicas muy hermosas en todo sentido, parecían modelos de revista que se acercaron donde el azabache quien tan solo sonrió ladinamente.

- Te hemos extrañado Sasuke-kun por eso en cuanto nuestro vuelo arribo, hemos venido directamente aquí - comento una que era pelirroja de ojos verdes, era muy hermosa - Solo ire a dejar a mi huésped a su cama y las atendere, conocen el camino a mi habitación - señalo el azabache y Hinata sintio una punzada en el pecho al escuchar esas palabras, al parecer no era la primera vez que estaban en la mansión del chico, el chico comenzo a subir las escaleras con calma mientras ella iba con la vista hundida, ladeo la cabeza al escuchar las risas de esas chicas.

Sasuke abrio la puerta de su habitación, era la misma donde se había quedado la última vez, camino hasta la cama para acomodarla sobre los edredones - Una mucama vendra a ayudarte - asintió sin verlo, tan solo se mordía ligeramente el labio - ¿P-Puedo hacer una llamada? N-No deseo que S-Sasori-san se preocupe - el azabache la miro con una pizca de furia pero no dijo nada tan solo señalo el aparato a un lado - Viviras aquía a partir de este momento así que lo que quieras solo hazlo y pidelo, permiso - dicho esto dio media vuelta y camino a la puerta para cerrarla detrás de si.

Hinata tan solo limpio algunas lágrimas que salieron de sus ojos, Sasuke dio un respingo al observar a su hermano frente a él, ni siquiera se había percatado de su presencia - ¿Qué haces aquí Itachi? - pregunto de inmediato apretando la manija de la puerta, solo esperaba que la ojilavanda no hiciera ningun ruido porque esa era la habitación de su madre y no deseaba que su hermano le diera un sermón - Es la habitación de mamá, ¿trajiste a una de tus conquistas aquí?, ¡¿cómo te atreves?! - Itachi lo tomo del cuello de su camisa mirandolo furisoo.

El azabache solto de inmediato para mirarlo tratando de contener su furia - Tú y madre tienen la costumbre de sacar conclusiones precipitadas - gruño cuando sintio el puñetazo de lleno de su hermano mayor lo que provoco que cayera hacía atrás abriendo la puerta porque no la había cerrado del todo, escucho el respingo de la ojilavanda que aún se encontraba recostada en la cama, Itachi se quedo de piedra al verla, era demasiado hermosa y no iba con las especificaciones de su hermano menor para una de sus conquistas.

- Lo siento Sasuke - se disculpo de inmediato cuando sintio que su hermano menor colocaba sus piernas a manera de derribarlo al piso, trato de levantarse pero su hermano se lanzo sobre él golpeandolo en la mejilla de lleno - Es mi casa así que no te atrevas a tocarme dentro de ella, vete mientras te lo pido amablemente - gruño colocandose en pie observando que su hermano mayor se levantaba con dificultad para llevarse una mano a la boca, la ojilavanda se levanto de inmediato para ir donde el chico que tenía unas extrañas marcas debajo de sus ojos.

- ¿S-Se encuentra bien? - pregunto preocupada, Sasuke no daba crédito, esa chica era demasiado tonta, la tomo de la mano apartandola de su hermano pero escucho su quejido y la solto de inmediato, necesitaba salir de la casa cuanto antes así que salio de allí, Hinata se llevo una mano a su costado, le había dolido demasiado ese agarre, solo escucho el sonido de un auto arrancando de inmediato, supuso que era el chico - Creo que esa pregunta va más con usted - señalo Itachi mientras se levantaba un poco dificultosamente.

- N-No lo creo... ¿e-es l-leucemia? - pregunto la ojilavanda que al ver al chico había reconocido de inmediato los síntomas y las ampollas en sus dedos lo delataban, se causaba el vomito en ocasiones cuando la sangre no quería salir - ¿Cómo lo sabes? - pregunto el pelinegro caminando hasta la cama, se sentía demasiado cansada - Mi madre murió al tener esa enfermedad - comento Hinata sin tartamudear porque con ese chico se sentía más cómoda que con el azabache lo cual era un tanto raro porque supuestamente ella eran hermanos.

- Lo siento he de irme, no quiero otro puñetazo - comento este mientras se levantaba y caminaba con dirección a la puerta, Hinata tan solo sonrió para caminar a la cama, se sentía demasiado cansada pero quería darse una ducha así que llamaría a una mucama para que la ayudara con eso, solo esperaba que el azabache no hiciera algo malo.


Salio de la ducha con calma para empezar a colocarse el uniforme con cuidado, se le estaba haciendo un poco tarde sobre todo porque tendría que tomar el autobús que la dejaría cerca de la escuela así que tomo su maletín para salir de su habitación, sus padres habían salido desde temprano, casi no los veía porque estos se esforzaban demasiado en los pagos de su casa aunque sabían muy bien que no podrían recuperarla de inmediato pero ellos mantenían las esperanzas, bueno era su decisión así que no les diría nada.

Bajo de prisa las escaleras hasta detenerse en la sala observando a la señora de la casa que la miraba con una sonrisa tierna en el rostro - Me he tomado la libertad de preparar un auto para que te lleve a la escuela, además de que te acompañare porque tengo que ir al centro comercial, ¿te molesta? - de inmediato nego con la cabeza mientras hacía una reverencia - Gracias - agradecio de inmediato para salir de la casa y abordar el auto, la señora se acomodo en su asiento abrochandose el cinturón.

El auto emprendio la marcha y comenzo a sentirse nerviosa, sintio que la señora la tomaba de la mano suavemente para sonreirle - Me alegra haberte conocido Ino-san - comento esta mientras besaba su mejilla, se sonrojo un poco, la señora era muy tierna y se veía aún más hermosa al no tener en sus ojos rastros de lágrimas, ladeo la cabeza y le sonrió un poco.

La puerta del auto se abrio así que bajo primero y después la señora, de inmediato las miradas se centraron sobre ellas - Muchas gracias - agradecio con una reverencia mientras Kushina la tomaba de los hombros para que la mirara, se acerco y beso su frente como si de una madre se tratara, entendía muy bien porque su hijo Naruto estaba interesado en ella, cuando él volviera vendrían miles de cosas horribles pero su hijo era fuerte y estaría bien, si amaba mucho a la chica frente a ella superarían todos los obstáculos sin duda alguna.

- El auto vendra por ti al finalizar las clases - Ino asintió mientras comenzaba con su camino a su salón, se sentía cohibida por las miradas de sus compañeros sin duda alguna era el centro de atención el día de hoy, dio media vuelta y choco con alguien, cerro los ojos para esperar el golpe pero unas manos pasaron por su cintura no permitiendo que cayera al piso, abrio los ojos encontrandose con Shikamaru quien le sonreía, al parecer no tenía intenciones de soltarla como en las otras ocasiones lo haría.

- ¿Podrías soltarme? - pregunto pero él nego con la cabeza de inmediato - No, prefiero hacer algo como esto - abrio los ojos asombrada al sentir que el chico se acercaba a sus labios, su corazón latio demasiado rápido por el acercamiento de este, Shikamaru se inclino para besarla, ahora que no estaba Naruto era su oportunidad, la guerra había comenzado y su amigo había tomado una decisión tonta al marcharse con Sakura sin duda alguna...


N/a

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.