Capítulo 4
UN INMADURO Y UNA INSENSIBLE
- ¿No puede ir alguien más? Le preguntaba a Harry por tercera vez.
- Ron, por favor bufaba su amigo ya te expliqué, Ginny y Molly tienen prueba de vestido; Arthur y yo tenemos una importante reunión en el ministerio, hoy es tu día franco
- Pero tengo una reunión con algunos empresarios muggles por cuestiones de la tienda.
- Yo hablé con George, y él confirmó esa reunión para después de las seis, llegarás a tiempo.
- ¿Y sus padres?
- No los encontré, aparentemente están en un congreso o algo así explicó; Ron ya lo sabía ya que hablaba seguido con ellos.
- ¿Hay que ir a recibirla?
- ¡Ron! Le gritó Harry
- Está bien, está bien suspiró resignado iré a recoger a Hermione al aeropuerto.
- Gracias Le decía Harry desapareciendo por la chimenea.
Bebía un café, sentado en una butaca de la sala de espera, había aprendido a manejarse en el mundo muggle a la perfección con ayuda de Harry, pero además jamás perdió contacto con Jane y Edgar, los padres de Hermione con los cuales se encontraba siempre que podía.
Miró el reloj, el vuelo se había demorado, menos mal que lo previó y ya estaba preparado y vestido para la reunión.
Iba a encontrarse con unos empresarios muggles para que Sortilegios entrara en producción para que accedieran a los no magos; principalmente la pirotecnia, en principio y luego algunas bromas que permitió el ministerio.
Era algo revolucionario, pero gracias a los contactos de Harry y él en el ministerio y a la invaluable ayuda de los padres de Hemrione Sortilegios Weasley iba a entrar al mundo muggle.
Escuchó el arribo del vuelo de ella y se acercó a la línea de recepción de pasajeros. Echó un rápido vistazo; había una pareja de ancianos, un par de chicas, un muchacho, una mujer con un bebé en brazos y un pequeño aferrado a su pierna, y varios choferes con carteles en alto mostrando diferentes apellidos.
Las puertas de abrieron y los pasajeros comenzaron a salir, estaba tan nervioso que ya no prestaba atención a nada de lo que pasaba a su alrededor.
La vio acercarse, vestía un jean y remera, sostenía una campera de cuero negro y portaba un bolso de mano.
Hermione miraba lentamente alrededor, sus ojos se posaron en él que levantó la mano, sonrió y la saludó. Frenó en seco, calculó que iría Harry y Ginny, sus padres o incluso Arthur y Molly a buscarla, pero la última persona que creyó ver allí era a Ron; aunque era lo que quería, incluso lo había soñado, pero el sueño se convirtió en pesadilla cuando lo vio al lado de Lavander que lo sostenía del brazo con una panza de siete meses de embarazo.
La buscó, pensando que su mal sueño se había hecho realidad pero él estaba solo y volvió a mirarlo.
Estaba fantástico, vestía un traje gris topo, camisa inmaculada blanca y una corbata gris plata con manchas celestes que resaltaban su cabello; prolijamente peinado dejando a la vista sus hermosos ojos. Además tenía una gabardina negra, un maletín de cuero negro y unos lustrosos zapatos de igual color y material que el maletín.
- ¡papa! ¡Papito! Los gritos de un niño de unos cuatro añitos la sacó de su inmovilidad, observó como el pequeño se encaramaba a los brazos de un hombre que luego cargándolo se acercaba a una dama con un bebé y se deban un cálido y suave beso en los labios.
Ella, por su parte se acercó lentamente y al llegar a su lado saludó
- Hola Intentaba sonar relajada
- Hola Contestó él dame tu bolso, mejor ponte la chaqueta, afuera hace frío, recuerda que aquí estamos en invierno. ¿Tienes alguna maleta que retirar?
- No, la envié mágicamente Contestaba perpleja por la seguridad y verborrea de él, mientras se ponía la campera.
- Bueno, entonces vamos. ¿A dónde te llevo?
- A la casa de mis padres.
- ¿Tienes las llaves o puedes aparecerte, por qué ellos no están?
- ¿Cómo lo sabes?
- Tienen un congreso en Liverpool. Llegan mañana.
- No tengo las llaves y hay una protección para apariciones. No tengo donde quedarme. Iré a un hotel.
- ¿Y que mi madre me mate por dejarte en un hotel? Ambos rieron, pero en realidad esa situación se les hizo incómoda. Al abrirse las puertas automáticas el frío los golpeó haciendo que Hermione retrocediera y él sin dudarlo la sostuvo de los hombros, haciéndola estremecer aún más y se miraron Puedes quedarte en mi casa, tengo un cuarto de huéspedes Ni él creía que se había atrevido a invitarla y ella no salía de la sorpresa de que él le pidiera que se fuera a su departamento Llegaré tarde ya que tengo una reunión y de seguro me demoraré mucho, mañana vas a la casa de tus padres. Te diría que puedo llevarte a la madriguera, pero mamá y Ginny la han ocupado con todas las cosas de la boda, ya que la casa de los chicos aún no está terminada y es un caos, imagino que estarás cansada del largo viaje. ¿Tienes hambre?
Ella estaba perdida, se dejaba prácticamente empujar por él al estacionamiento mientras las palabras le llegaban como en cámara lenta a su cerebro.
- Si hambre Llegó a decir.
- ¿Te encuentras bien? Parece que no te acostumbras a tu idioma natal ¿O en Argentina se habla poco? Las cosas estaban saliendo bien, le estaba demostrando que era más maduro y responsable, Ron estaba seguro y confiado y le sonrió.
Hermione respondió a esa sonrisa que la desestabilizó otra vez. ¿Él lo estaba haciendo adrede? ¿Sabía el poder de esa sonrisa? ¿Qué le pasaba? ¡Ella no era así! Sacudió la cabeza y comenzó a hablar.
- No quiero incomodar ni en la madriguera ni a ti.
- A nadie molestarías Contestó soltándola y sacando unas llaves del bolsillo de su gabardina.
Abrió la puerta de un coche, la hizo subir y luego viró para apearse él al carro.
- ¿Es tuyo? - Le preguntó Hermione
- Si, me es cómodo, desaparecerme no es lo mío, aunque ya lo hago muy bien no me gusta, suelo utilizarlo mucho y me agrada ¿Te gusta?
- es muy lindo y confortable. Contestó aunque no había visto ni el color ni la marca.
- ¿Vienes a mi departamento?
- Si Contestó intentando ajustar el cinturón de seguridad infructuosamente sintiendo que su corazón latía más rápido de lo normal.
- Tiene una pequeña falla Le explicaba él, cruzándose delante de ella y estirando la cinta la abrochó.
Ron levantó la vista y sus ojos se encontraron, instintivamente miró sus labios que apenas se abrían.
Sería tan fácil besarla allí, estaban tan cerca, pero bajó la vista, se sentó correctamente, ajustó su cinturón, encendió el auto y se marcharon.
- No vivo muy lejos, así que estaremos en algunos minutos.
- ¿Con quien te reúnes? preguntó Hermione para no mantener por mucho tiempo el silencio que se la hacía más embarazoso.
- Con unos empresarios. ¿No sabías que Sortilegios va a ingresar al mercado muggle?
- ¿Sortilegios? ¿No trabajas para el departamento de aurores?
- Si, lo hago. Pero al quedar Angelina embarazada George pidió mi ayuda ya que debe estar en reposo.
- Que buena noticia, no sabía del embarazo.
- Si, todos estamos contentos. Fue un poco raro que ellos se casaran, ya que ella era la novia de Fred, pero con verlos se puede ver que se aman y son felices. George no puede olvidar a Fred, pero entre los dos se ayudan mucho. Creo que eso es lo importante, los dos se acompañan uno al otro, nunca se separaron, compartieron el dolor de la pérdida de Fred, y luego, en lugar de tomar caminos separados, decidieron afrontar sus sentimientos y unirse. ¿Valientes, no?
Hermione lo miró, pero Ron continuaba con la vista al frente.
- ¿Eso que significa? preguntó levantando el tono.
- Nada, que afrontaron su dolor, sus dudas, sus miedos, juntos y ahora están unidos y esperando un hijo. ¡Eso! ¡Eso significa! ¿No es verdad? Ron apretaba las manos al volante las cosas se le estaban saliendo de control.
- Creo que estás desplazando
- ¿Desplazando qué? La interrumpió, ya todo estaba perdido - ¡Yo no me marché a otro país, con un océano de por medio! ¡Escapando! ¿No será que te sientes aludida por el comentario? ¿No serás tú la que desplazas?
Y allí estaban otra vez, a pesar de tantas estrategias planeadas, a pesar de tantas palabras pensadas, a pesar de tanto tiempo de separación, a pesar de la dolorosa distancia, a pesar de sus sentimientos; la pelea nacía, era parte de ellos, como un motor que los hacía avanzar.
- ¡Yo no me siento identificada con lo que dices! ¡Y si vas a ser tan cortés mejor me voy a un hotel!
- ¡De ninguna manera! ¡Además ya llegamos! Ron ingresó a un edificio, estacionó el coche en el garaje del mismo.
- ¡Pero yo no tengo problemas con desaparecerme! Decía Hermione saliendo del coche una vez que estacionó.
- ¡Ya lo sé! ¡La desaparición es una de tus mejores virtudes! Gritaba él imitándola y dando un fuerte portazo.
- ¡Ron!
- ¿Hermione?
- Al parecer no has cambiado nada. Me confundió tu traje elegante. ¡Pero cinco minutos de conversación fueron suficientes para darme cuenta que eres el mismo inmaduro!
- ¡He cambiado! ¡Pero tú sigues siendo la misma insensible! ¡Pensé que el clima tropical te iba a aclimatar los sentimientos!
Sin darse cuenta se iban acercando.
- ¿Insensible?
- ¿Inmaduro?
Y quedaron frente a frente. Ron no lo dudó y tomándola de la nuca la acercó a él hasta estar a milímetros de sus labios y le dijo.
- Te demostraré lo inmaduro que soy.
- No Lo corregía ella aferrándose a su cuello Yo te demostraré lo insensible que soy.
Y se besaron desesperadamente ambos cuerpos se juntaron como imanes; pronto sus lenguas batallaban en pugna de ganar una lid que ya tenía ganadores.
- ¡Te lo dije! Le susurraba Harry agachado y abrazado a Ginny bajo la capa de invisibilidad.
- Bueno, pero aún no sabemos que pasará, puede ser algo impulsivo.
Entonces Ron alzó a Hermione y sin dejar de besarla ingresaron al elevador de acceso a los departamentos, cuando el mismo se cerró la futura pareja de esposos salieron de su incómodo escondite.
- ¡Te lo dije!
-¡Me estaba sofocando! Declaraba Ginny pero Harry la miraba pícaramente sonriente - ¿Qué? Ella preguntaba fingiendo una falsa ignorancia
- He ganado la apuesta.
- No se vale, tú los conoces de antes. Tú sabías que iban a reaccionar así apenas verse.
- Debes respetar las apuestas.
- ¡Bien! le decía la pelirroja Seré tu esclava por una semana.
- Mi esclava sexual.
- Shhhh Le decía Ginny Te pueden oír
- Me tiene sin cuidado
- ¿Serás bueno? Preguntaba ella acercándosele
- Seré tan bueno que querrás ser mi esclava por siempre.
- ya lo soy declaraba besándolo.
- Y yo lo soy de ti también Confirmaba él abrazándola y haciéndolos desaparecer.
