CAPITULO 8

OBSESION

Ron bebía lentamente del vaso de whisky que tenía frente a él sobre el mostrador de aquel bar de mala muerte que encontró en su desesperada huida del departamento.

Poco a poco los personajes que estaban allí se fueron marchando.

Otro pidió Ron al cantinero que de mala gana le sirvió Deje la botella le ordenó y el hombre lo miró con recelo - ¿Qué? preguntó

- Me espantas los clientes respondió su interlocutor. Ron volteó, era verdad, de las doce personas que había al entrar sólo quedaban cuatro y al él mirarlos uno más se retiró.

El pelirrojo sacó de su bolsillo algunos galeones y los arrojó sobre el mostrador al tiempo de decir

- Ellos no deben pagar por adelantado el cantinero miró lo galeones, depositó la botella frente a Ron, recogió las monedas y se marchó levantándose de hombros continuando con su tarea de limpiar unos vasos y copas con un trapo mugroso.

Ron continuó con sus cavilaciones mientras se vaciaba la botella.

Sabía que en cierto punto Hermione y Harry tenían razón, pero también la tenía él.

Podía llegar a entender en un principio que ambos se lo ocultaran, pero creyó darles a entender, sobre todo a Harry que él había cambiado, ahora era más maduro y responsable aunque la verdad que en este momento no estaba comportándose como tal. Su mente y su corazón estaban en una lid sin precedentes por supuesto que su razón ganaba por varias estocadas, y en ese momento era la lógica y el despecho lo que prevalecían.

Y es que la ira y la desilusión eran muy grandes, lo mejor era dejar las cosas como estaban, él ya encontraría a alguien para seguir con su vida, Hermione quedaba descartada, si no le tenía confianza, no valía la pena por más que la amara con toda su alma, ya no podría creer en ella.

Pronto se le acercó una mujer y al voltear la miró extrañado intentando recordar donde la había visto antes.

La chica le sonrió y lo saludó

Hola Ron. El pelirrojo abrió los ojos ante el descubrimiento de quien era

¡Pansy Parkinson! Sabía que me resultabas familiar. ¿Qué haces aquí?

- Aquí trabajo, pero eso no es extraño ¿Qué haces tú aquí? Preguntó apoyándose sensualmente sobre el mostrador

- nada. Sólo bebo algo

¿Aquí?

- Si, ¿Acaso está prohibido?

- Para nada, pero es el último lugar donde pensaba que podría verte.

- ¿Y tú? ¿Cómo terminaste en un tugurio como este?

En primer lugar gracias respondió ella sarcásticamente y continuó digamos que mi currículo no daba para mucho más, convengamos que estar del bando equivocado no te deja con muchas oportunidades de un empleo digno.

Ya veo. ¿Y Draco? Acaso no era tu novio

¡Ay! Draco, Draco, Draco. Su padre era un maldito declaró y él asintió pero su madre con esa actitud abnegada y cara de ángel es una peor arpía, aunque debo agregar que mucho más lista que su marido. En cuanto notó que conmigo no iba a tener futuro no dudó en arreglar su matrimonio con Astoria

Yo pensé que ustedes tenían una relación seria declaró Ron y la chica comenzó a reír.

Disculpa, es que relación seria y Draco Malfoy - declaró tapándose la boca - no encajan en una misma oración, nunca hubo un atisbo de sentimiento en esa relación, al menos de una de las partes, para él fue como cambiar de figuritas o sea exactamente lo mismo.

- Es muy triste

- Y bueno Ronald Weasley, no todos podemos tener lo que queremos

- ¿Por qué no? Simplemente hay que luchar para conseguirlo

- Perfecto, entonces regresamos a la pregunta inicial ¿Qué haces aquí?

Y te repito, bebo, simplemente bebo.

Ron, Ron, Ron ¿Sabes que tienes tatuado en tu frente, Hermione Granger? Él se echó a reír

-¿Tanto se me nota?

- Se te nota, además tu foto y la de ella han salido en los diarios más que la de Harry Ron dejó de reír pero Pansy continuó Eso es mucho decir.

- Mira repuso Ron serio Tengo un buen empleo, una familia que me quiere, amigos que darían la vida por mi, y sin embargo aquí estoy, en el mismo lugar que tú

- No entiendo que significa

- Que todos somos iguales ante el dolor.

- No creo que yo sea igual que tú.

- Claro que sí

- ¿Quieres que te demuestre que tú y yo somos diferentes? Le propuso Pansy acercándosele a pocos centímetros de la cara.

Ron sonrió, eso era junto lo que necesitaba en ese instante, un momento de puro, absoluto y justo sexo, sin nada más que lo físico de por medio, nada de sentimientos involucrados.

- Vamos exclamó poniéndose de pie y siguiendo a la chica que comenzó a subir por unas escaleras hacia el piso superior, al voltear Ron pudo observar que el bar se había vaciado.

Luego de caminar por unos pasillos Pansy abrió una de las puertas que allí había y la misma chirrió, cuando ingresaron el pelirrojo pudo ver la cama que ocupaba casi la gran mayoría del pequeño cuarto dando lugar sólo a una mesa de noche y un perchero.

Pansy se acomodó sobre la cama y golpeando el colchón con su mano lo invitó a recostarse a su lado.

Ron se despojó del saco, arrojándolo desprolijamente sobre el perchero a su izquierda, arremetió contra el cuerpo de Pansy, furioso, salvaje y preciso, sus dientes se apoderaron del cuello de ella como un vampiro sediento.

- ¡Oh! Pansy se sorprendió a pesar que ella era experta en esos juegos y se dejó hacer, la presa se dispuso a su cazador, en un acto casi de redención.

Ron no se detuvo, continuó mordiendo el mentón, las mejillas, los labios mezclando dolor y placer.

Él era gentil, pero brusco a la vez.

En un abrir y cerrar de ojos Pansy ya lo tenía sobre ella y la dureza bajo el pantalón de él le auguraba una noche espectacular.

Ron le apretaba los pechos, como un desquiciado, pellizcaba sus pezones por arriba de la camisa provocando que los mismos se endurecieran al instante, y comenzó a moverse rítmicamente presionando su cuerpo ferozmente sobre el de ella.

Los gruñidos que salían de la boca de Ron enervaron más a Pansy quien presta se dirigió a la hebilla del cinturón para comenzar a desnudarlo, deseosa de experimentar más intensamente lo que ese simple roce le provocaba.

Él elevó levemente el cuerpo facilitándole el trabajo y gruñó más al sentir la mano presionando su miembro, subiendo y bajando armoniosamente.

- Joder - exclamó Ron ante la fricción y el aliento en la oreja de ella la hizo estremecer, arqueó su espalda para generar más fricción.

Ron se colocó con las piernas al costado del cuerpo de Pansy y levantándole el torso la despojó de su camisa sacándola por el cuello, demasiado deseoso como para esperar desabrochar todos los botones.

Entonces unos rizos castaños suplantaron a la negra melena. Él sacudió su cabeza intentando recomponer su visión, pero el rostro de Hermione estaba frente a él

-¿ qué sucede Ron? era la voz de Hermione, su cara, su cuerpo entonces se levantó de un salto - ¡Ron! pero ya no escuchaba, se levantaba los pantalones y acomodaba la camisa dentro de él. Al volver la vista ya pudo ver nuevamente a Pansy

- Lo siento declaró tomando su saco, y dejando unos galeones sobre la mesa de luz intentó desaparecer

- Hay una protección para que no huyan los clientes sin pagar dijo Pansy

-¿Pasillo? Preguntó Ron aún aturdido

- Inicio de la escalera dijo ella colocándose la camisa, Ron asintió, salió de la habitación, recorrió el pasillo, miró su reloj, era hora de ir al Ministerio y al llegar a la escalera desapareció.

Apenas aparecer en las afueras del edificio respiró profundamente, era la primera vez que huía despavorido de una mujer, también debía reconocer que era la primera vez que sus sentimientos se anteponían a sus deseos.

Maldita Hermione, maldita su honestidad atrasada y su orgullo desmedido; maldito Harry, maldita su amistad protectora y maldita su cara de pobre huérfano necesitado, y maldito él, maldita su persistencia en preguntar, maldito su orgullo y su ego, maldito no poder seguir con su vida con tranquilidad.

Respiró varias veces, de seguro fue sólo un momento, ya regresaría a ese bar a demostrarle a Pansy que era un semental potente y desaforado, pero por ahora no, era demasiado el bochorno que había pasado huyendo como un crío debutante.

Pero apenas entrar al ministerio notó que su problema era más grande de lo esperado, todas las mujeres con las que se cruzaban tenían el rostro y cuerpo de Hermione, todas lo miraban extrañadas, preguntándole si se sentía bien, el por qué de su palidez y no era hasta la tercer o cuarta pregunta que reconocía finalmente a la persona que realmente hablaba con él.

Se excusó lo mejor que pudo, intentó llegar a su oficina mirando el piso sin levantar la vista y apenas entrar en ella cerró fuertemente la puerta apoyando la espalda en ella

- Me estoy volviendo loco, loco de remate. Exclamó Ron, al levantar la vista notó que Harry lo miraba preocupado - ¡Qué miras! Le gritó y el morocho continuó trabajando en unos papeles.

Ron se apresuró a ir a su escritorio, ponerse la capa que colgaba de un perchero junto a él, se sentó aún respirando jadeante y buscó algo para hacer.

- Ginny me pidió que necesitaba hablar contigo. La declaración de Harry lo sorprendió

- Dile que si es por su boda acotó marcando el pronombre fuertemente no le fallaré, no seré una persona de confiar pero se que soy un buen hermano y nunca la haría sufrir.

- Ron Intentó hablarle Harry

- Ahórratelo, sólo malgastarás saliva.

- Demuestras que hicimos bien en nunca decirte nada le gritó Harry, Ron se levantó de su asiento - ¡Ni creas que me vas a intimidar! Lo enfrentó Te advierto una cosa, como que arruines mi boda como lo hiciste con la vida de Hermione te fastidiaré por el resto de la tuya Y sin más salió de la oficina dando un fuerte portazo.

El pelirrojo se quedó pensativo intentando descifrar que había querido decir con arruinarle la vida a Hermione, si el que estaba arruinado era él.