Hola. Felices fiestas. Por ellas no pude actualizar asi que subiré 2 caps. Seguidos. Bss
CAPITULO 10
¿Cómo alejarme de ti?
Celia lo disculpó, siempre lo hacia, además él reconoció abiertamente que se había comportado como un energúmeno.
Igualmente no desistió de su idea y en una semana ya había rentado el departamento, había solicitado la renuncia en el ministerio, la cual no aceptaron ofreciéndole unas vacaciones sin goce de sueldo hasta que se dignara regresar, lo cual lo sorprendió porque nunca creyó que el ministro lo estimara tanto, aunque podía suponer que su padre y la alta estima que todos le tenían había jugado un papel importante.
Fue con George y le contó todo, su hermano tenía el mismo pensamiento de Celia, pero no discutió con él, lo conocía más para saber que de así hacerlo él se empecinaría más, le dijo que se fuera el tiempo que necesitara y que no se preocupara por nada.
El momento más difícil fue decírselo a sus padres, Molly no salía de su asombro y Arthur seguía sin entender que había sucedido.
- Necesito alejarme - es la frase que había utilizado con todos - Necesito estar un tiempo a solas conmigo mismo - Lo que no le había dicho a nadie era que pensaba hacer de ese un tiempo algo indefinido.
- ¿Dónde vas a ir?
- No lo sé, en cuanto me instale les aviso - Mintió, lamentaba hacerle eso a sus padres, pero sabía que irían a decirse a Hermione y no la quería a su lado nuevamente. Se ocuparía de mantenerlos informados por cartas, obviando la dirección del destinatario.
Ya tenía todo listo, una nueva aventura comenzaba, esperaba poder sacarse a Hermione de su corazón.
Las semanas pasaron y se hicieron meses, estuvo en varios lugares, la verdad es que había salido muy poco en su vida y conocer nuevo sitios le supo agradable, con lo cual no estaba nunca mucho tiempo en uno solo.
Conoció muchas personas nuevas, pero a pesar de los días no lograba sacar el rostro de Hermione de ellas, al menos hasta conocerlas mejor, se sorprendió de recordar que a ella también le sucedía lo mismo.
Por las noches, que extrañamente las pasaba solo, la recordaba, y debía hacer un enorme esfuerzo por no volver.
Se repetía a diario que era un tonto y demás cualidades que le habían dicho cada uno de sus amigos y parientes.
¿Cómo se permitió llegar tan lejos?
¿Iba a perderla dos veces? ¿En que extraño idiota se había convertido?
Una noche mientras dormía tuvo una extraña pesadilla, Hermione huía de él, se ocultaba para nos er descubierta y él la perseguía sin poder alcanzarla, se levantó aterrorizado, y se dió cuenta que se había comportado como un troglodita, debía volver y enmendar todo el daño que había le hecho a ella y a los suyos.
¿Aún estaría a tiempo? ¿Que estaría haciendo ella en ese momento?
En Inglaterra una castaña no estaba de parabienes
- ¿Otra vez? - Le preguntaba Ginny viéndola regresando del baño
- Es que la comida de tu mamá me sabe muy pesada
- ¡Hermione! - la retaba prácticamente - desde que tienes quince años que comes la comida de mamá, además has comido muy poco, al menos en casa. ¿Has ido al médico?
- ¡Para qué! ¡para que se ría y me diga! Son los nervios, el cambio de ambiente, ya se acostumbrará. Las dos sabemos muy bien lo que me pasa
- ¿Que te pasa?
- Me pasa Ron, Ginny. Me pasa Ron - Dijo sentándose en un sillón apesadumbrada. La pelirroja se sentó a su lado, durante este tempo había visto que Hermione se manejaba con mayor soltura y hasta creyó verla más animada, nunca pensó que todavía su huida la seguiría afectando
- ¿Aún? ¿Mi hermano se comportó como un tarado y aún lo quieres? - Se atrevió a preguntar
- No se puede dejar de amar Ginny.
- Lo sé - declaró ella mirando hacia abajo
- ¿Qué sabes? - Le preguntó Hermione
- Ron envía cartas, no la está pasando mejor, pero se lo merece.
- Nadie se merece nada, no sé porque debió ser todo así. ¿Sabes donde está?
- No - negó Ginny apesadumbrada.
- No quiero preocuparte, todavía estas de luna de miel
- ¡Hermione! ¡Hace tres meses que regresé de mi luna de miel! Yo pensé que estabas mejor
- Nunca me recuperaré. Yo amo a tu hermano - Y Hermione se largó a llorar, pero no fue recibida por los brazos de Ginny y la miró
- ¡No te pienso consolar!- Le grito ella sorprendiéndola - ¡Si tanto lo extrañas y quieres! ¡Lucha, búscalo, encuéntralo, mueve cielo y tierra! ¡No hagas lo mismo que él! ¡Implórale que te perdone! ¡O mándalo a pasear por su intransigencia! ¡Pero has algo!
- No tengo fuerzas - Se excusó Hermione
- ¡Entonces no llores más porque demuestras que tanto no lo amas! ¡Si fuera yo, ni Voldemort me detendría! ¡Me entiendes! ¿No?
- Tienes razón - Hermione se levantó bruscamente del sillón y enjuagó sus lágrimas- Mañana mismo me pongo a bus... - Se tapó la boca con las manos y corrió nuevamente al baño.
Ginny la acompañó, la salud de su amiga estaba empeorando, ella sabía muy bien lo que era sufrir por amor, lo pasó a los dieciséis años y no se lo deseaba a nadie y mucho menos a su amiga.
Ron mandaba escasas cartas diciendo que estaba bien, pero podía leer entre líneas, estaba más miserable que su amiga vomitadora, esperó pacientemente que saliera del baño y con los brazos cruzados le ordenó
- mañana, lo primero que haremos es ir al médico.
- ¿Haremos? ¿No confías en que iré?
- Confío, pero debo ir a chequear algo - Declaró sonriente Ginny, Hermione la miró sin entender y ella le hizo ojitos, pero la castaña seguía sin comprender y entonces la chica bajó sus manos a su abdomen
- ¡Oh Ginny! - exclamó Hermione saltando - ¿estás segura?
- Tengo una semana de atraso.
- ¿Y te fías en eso? Yo jamás fui regular.
- Yo soy un reloj amiga, un reloj - Se sonreía Ginny acariciado su vientre.
Al día siguiente ambas fueron al hospital, les extrajeron sangre e informaron que debían esperar una semana a por los resultados.
El médico era conocido de Ginny, su nombre era John era un hombre de mediana edad con algunas canas en su cabeza pero aún jovial, utilizaba métodos muggles y mágicos, Ginny le dijo a Hermione que lo había elegido por ese motivo para que su amiga se sintiera más cómoda.
El médico revisó primero a Ginny y por el examen inicial le auguró un posible embarazo a lo cuál la pelirroja sonrió de oreja a oreja
- ¿Algún síntoma? Nauseas, mareos, falta de apetito o vitalidad. - Preguntaba el facultativo
- No, me siento muy bien.- Contestaba
- perfecto, no se preocupe
- Tutéeme por favor - pidió Ginny
- Bien - respondió el doctor - no te preocupes si tienes esos síntomas, son muy comunes y normales, lo único que debe preocuparte es si tienes pérdidas.
- Bien - declaró Ginny. El doctor miró a Hermione
- ¿Qué anda pasando? -Hermione bajó la cabeza
- Estress -le dice contestó Ginny - mal de amores
- ¡Ginny¡ - la amonestó Hermione y el doctor sonrió.
- No se preocupe
- tutéeme también por favor - pidió la castaña
- No te preocupes, todo lo que hablemos en consulta será más que reservado. Primero verificaremos los análisis y veremos si hay alguna falta de hierro o algún suplemento vitamínico, si quieres te derivo a alguna consulta psicológica.
- No, no - se apresuró a contestar - lo que tengo se me pasará, con una mejor alimentación y de seguro unas vitaminas estaré perfecta.
- Bien, no dejen de venir ¿Les parece el miércoles próximo a las tres de la tarde?
- Yo no puedo. Tengo una reunión importante en el diario.
- Yo sí - confirmó Hermione.
- ¡Yo quiero saber los resultados! - casi lloraba Ginny.
- Quieres que retire los resultados y luego venimos juntas- le sugirió Hermione guiñándole el ojo al doctor
- ¡Si por favor! ¡Tienes que ayudarme a decirselo a Harry! - Hermione se sonrojó, pero Ginny era así, cuando algo la emocionaba no le importaba a quien tuviese enfrente, el doctor le sonrió a ambas y apuntó una cita para el miercoles a las tres de la tarde
Durante todo el camino Ginny no paró de hablar, de cómo haría para decírselo a Harry, de cómo prepararía el terreno, que sabía que era muy pronto, que apenas estaban recién casado, pero que ella estaba muy feliz.
Debió apoyarla cuando dudó si Harry iba a estar tan contento asegurándole que él sería el hombre más feliz sobre la tierra y por un instante se imaginó en el lugar de Ginny, sabiendo que estaba embarazada de Ron, toda emocionada para contarle la noticia, sabiendo sin dudar que él estaría feliz de saber.
Un niño, un bebé de hermosos ojos azules y pelo rojo creciendo en su vientre.
Lamentablemente para ella, ese sueño no era posible, el hombre de su vida había desaparecido y con ello la posibilidad de ser feliz.
