Capitulo 12

MALDITA NOTORIEDAD

La semana pasó volando, por suerte John había prohibido las visitas y todo contacto con el exterior, se sentía nueva y renovada, además que su doctor le había confirmado que para el final de tercer mes los síntomas ya iban a desaparecer.

Se observaba en el espejo aún con el vientre plano, pero lo inflaba con aire par darse la ilusión de embarazo y sonreía.

Estaba realmente ilusionada con ese bebé, no le importaba nada más que eso y, si bien al principio se sintió desdichada por deber afrontar la responsabilidad sola, día tras día, mientras sus fuerzas físicas se componían, sus convicciones mentales también.

Ya se había hecho a la idea de estar sola, bueno, al menos sentimentalmente hablando, puesto que dentro de unos seis meses ya no estaría sola nunca más.

También sabía que Ron iría por el niño, obviamente la idea de ir por ella estaba descartada, pero de seguro intentaría responsabilizarse por el niño, pero por suerte ella tenía también una solución para ello.

Apenas salir de allí, hablaría con Daniel, le haría venir y le pediría que montasen una farsa, que se responsabilizara por su hijo, le diría al doctor que se había confundido, se haría falsificar incluso una prueba de ADN, ya que Ron ni ninguno de ellos lo entendería y se libraría de deber verlo a los ojos cada vez que fuera por su hijo.

Daniel, le haría ese favor, incluso intentaría acompañarla y responsabilizarse, pero ella no podía obligarlo a tamaño acto de bondad, aunque él estuviese encantado, su amigo argentino tenía derecho de encontrar a otro amor, lo cual calculaba podía ser pronto y tener sus propios hijos.

¿Tener otro amor pronto? Si, para los hombres era más fácil, al menos eso demostraba Ronald Weasley, que huyó para no verla más y nunca regresó, demostrando que su amor era muy efímero y débil, que no pudo soportar un silencio, porque eso era lo que habían hecho Harry y ella, habían silenciado esa noche.

¿Cómo estarían sus amigos? ¿Ginny estaría embarazada? ¿Tendría los mismos síntomas que tuvo ella? Lamentaba mucho no poder estar a su lado esa primer semana de descubrimiento y ayudarla a sorprender a Harry, aunque calculaba que con todo el escándalo, la sorpresa debió irse por el trasto.

Se miró nuevamente al espejo, infló un par de veces más su estómago y se dirigió a la recepción.

- Buen día - saludó.

- Buen día - respondió un grupo de terapeutas, entre las cuales pudo observar algunos rostros nuevos, quienes la miraban con los ojos extremadamente abiertos.

¡Por favor! ¿Cuando pasaría todo la exposición por haber ayudado a Harry a derrotar a Voldemort? ¿Ya habían pasado casi seis años o más?

Prefirió prestar atención a otra cosa y se acercó al centro de administración, debía abonar la estadía e informar que se retiraba.

- Buen día - Volvió a saludar.

- Buen día - la saludó una dama muy alta, de cabellos cortos negros y ojos castaños

- Me retiro, quisiera abonar el tratamiento y

- Ya lo han hecho. - le respondió la dama sonriente, ella la miró sorprendida

- ¿Quién?

- Lo siento, me es imposible dar esa información

- Pero es información que me involucra, ya que es mi responsabilidad

- Realmente me apena no poder ayudarla, el pago se hizo directamente al director del instituto y no figura quien lo hizo.

- Quisiera hablar con su director - más que un pedido sonó como una orden

- Lo siento señora

- Señorita - la corrigió

- Perdón, señorita Granger - la dama dudó pero continuó - el director no se encuentra y - acotó mirando un reloj en la pared - su tren parte en cinco minutos, si no se marcha ya mismo lo perderá.

Hermione miró el reloj, pensó que tenía más tiempo, pero meneo la cabeza y sin poder decir más nada se fue marchando

- Gracias por todo - le dijo a la mujer dentro de la oficina - la pasé muy bien

- De nada - le sonrió la dama más relajada

Ella se marchó a la Terminal, ya dentro del tren pensaba en la situación y se sorprendió de que este bebé le diera más templanza para afrontar las cosas, en otro momento hubiese comenzado a los gritos, pero en esa ocasión primero previno que una situación agresiva podía afectar al niño y se controló, además la mujer no tenía la culpa de lo que había sucedido y calculaba que el director del spa tampoco.

Ahora bien. ¿Quién sería su benefactor anónimo?

Por supuesto que pensó en Ron. ¿Cómo no hacerlo? Pero sería imposible que él se enterara, ya que de seguro John guardaría el secreto, y ninguno de los Weasley podía decirle algo tan importante sin estar seguros, aunque Harry tendría sus métodos para convencer al doctor, sabía que podía contar con su discreción.

¿Habría sido el doctor quién abono la estadía? Era más lógico, podría pensar que no tendría dinero con ella y luego se lo abonaría en la próxima consulta, la verdad que sería muy considerado de su parte, pero evidentemente no la conocía si no supiera que ella siempre estaba preparada, bueno, miró su estómago y re pensó, casi siempre.

Mientras pensaba en todas sus opciones, un par de damas intentaron ingresar al camarote y se quedaron petrificadas al verla, por algunos segundos la miraron y se miraron entre ellas y luego se marcharon hablando por lo bajo.

Mal dijo su notoriedad, en este momento no la favorecía, en realidad nunca lo hizo, todo lo contrario.

Pronto notó que varias personas pasaban para mirarla, algunas disimuladamente y otras de forma alevosa como si fuera una atracción de un circo, se cruzó de brazos y se distendió observándole paisaje por la ventana, estaba acostumbrada a ello, pero creía que ya era demasiado.

Al llegar a su destino, la cosa no mejoró, parecía peor ya que ni disimulaban que la veían a ella.

¡Acaso no tenían nada que hacer! Respiró varias veces pero luego reflexionó, algo estaba mal.

¿No debería estar todo el mundo enterado de la noticia del embarazo de su amiga? ¿Le habría pasado algo a Ginny?

Corrió al puesto de periódicos para enterarse de alguna novedad, al llegar al mismo se petrificó; no era la foto de Harry y Ginny la que aparecía en el diario, era la de ella y Ron con el título "Hermione Granger embarazada de Ronald Weasley. Todo sobre su desaparición y datos exclusivos. Por Rita Skeeter"

Entonces Hermione descifró el extraño pero a la vez familiar ruido que había escuchado en la casa de Harry, era Rita convertida en escarabajo.

-¡Maldita Rita! - Dijo por lo bajo yéndose del lugar- La demandaré. - ¿Pero por qué? ¿Acaso había mentido? Hermione lo pensó dos veces, tal vez era la primera vez que la injuriosa periodista no había mentido, y es que la noticia era demasiado perfectamente escandalosa en si misma como para comentar algo más fuera de lugar.

Se concentró y desapareció justo a la entrada de su casa, por suerte sus nervios no la traicionaron y estaba frente a la casa de sus padres.

Abrió la puerta y entró apresuradamente, por suerte a esa hora sus progenitores estarían en sus trabajos con lo cual tendría un momento a solas para pensar, pero apenas ingresar el correr de la ducha del pasillo la sorprendió, sin dudarlo tomó su varita pero luego meneó al cabeza, si alguien estaba tomando una ducha no estaría preparado para luchar, pero ¿Quién sería?

Se acercó por el pasillo, estaba a escasos tres metros cuando un hombre, envuelto en una toalla de la cintura para abajo salía del sanitario con la cabeza gacha arreglando la prenda para que no se caiga.

- ¿Daniel? - Él levantó la cabeza

- caramelito - le dijo y estiró los brazos, Hermione no lo dudó y corriendo se aferró a ese abrazo protector, no le importó que las gotas que caían de sus mojados cabellos la estuviesen empapando

- ¿Qué haces aquí? - preguntó sin soltarse

- Me enteré

- Llegó hasta allí la noticia

- Por supuesto, sabes que somos muy chismosos allá - repuso él - y me vine todo enojado y caliente porque ni me avisaste y cuando llego me encuentro con este quilombo, Ginny y Harry me lo contaron todo - Hermione se abrazó más fuerte - No te preocupes, en cuanto vea a ese colorado le doy un par de piñas

- No Daniel, Ron te destrozaría - Se separó preocupada

- ¡Che! ¿No me tenés fe?

- Él es auror y tu un administrativo, lo siento pero ni siquiera podrías acercártele y no quiero verte lastimado, no vale la pena.

- Vos lo vales - le dijo y al verle a los ojos Hermione tomó coraje para pedirle ese gran favor que la sacaría de todo el lío en el cual estaba metida.

- ¿Harías algo por mí? Algo muy grande

- Lo que sea - respondió él con convicción, y cuando Hermione iba a preguntarle alguien tocó la puerta

- De seguro es un periodista, me deshago de él y seguimos - declaraba la castaña yendo a abrir la puerta.

Pero no era ningún reportero era Ron que sin siquiera pedir permiso ingresó a la casa.

- ¿Qué haces aquí? - Le gritó Hermione

- estoy aquí para acordar como manejaremos esto - La fría voz de Ron sólo era comparable con la aún más fría mirada provocando con ello que Hermione enmudeciera, él volteó a ver al hombre en el pasillo semi desnudo - ¿Quién es él? - Preguntó

Hermione se acercó al lado de Daniel y lo miró, todavía retumbaban las palabras de su amigo en la mente "Lo que sea, lo que sea"

- Él es el padre de mi hijo - declaró y le extendió la mano, era una artimaña que utilizaban cuando mentían para saber si estaban en sintonía, por fracción de segundo Hermione sintió que su corazón iba a estallar, pero luego el fuerte agarre de la mano de Daniel le infirió una nueva energía. Ron estaba sorprendido, pero luego declaró

- Sabes que si mientes, esa mentira durará poco y solo sumará un contratiempo.

- pensé que te protegías en todas tus relaciones sexuales ¿Por qué dudas conmigo? - respondió Hermione valientemente apoyada en el agarre de Daniel que impedía ver como ella temblaba.

Por un instante un brillo en los ojos de Ron la hicieron dudar, pero luego regresó la helada mirada

- Olvidé hacerlo contigo, no lo he hecho a propósito - hizo silencio parecía estar midiendo las palabras, como teniendo una lucha interna pero luego escupió- fue un error. - Hermione tambaleó pero apoyada como estaba de Daniel nadie, excepto él pudo notarlo

- Quédate tranquilo, este envase estaba lleno cuando lo usaste, yo con Daniel jamás me cuidé, contigo sí.

- Te repito que si mientes...

- ¡Deja de amenazarla!- Le gritó Daniel dando un paso al frente

- No puedo pegarle a un hombre casi desnudo, vístete para que pueda noquearte sin que sufras un papelón - gruñó Ron hablando entre dientes

- ¡Nadie le va a pegar a nadie! - Exclamó Hermione pero Daniel ya estaba corriendo a buscar sus ropas dejándola sola con Ron - esto es innecesario, peleas por algo sin sentido para ti

- La ficha del doctor

- un error de cálculo, lo siento si te ilusioné

- De ninguna manera, pero soy de los que se responsabilizan por sus acciones y faltas.

- No es tu responsabilidad - Entonces Hermione recordó el spa - ¿Tú pagaste mi estadía?

- Tómalo como un regalo

- No quiero nada tuyo - decía Hermione yendo hacia su cartera, era cierto pero la realidad era que ya portaba algo precioso y de él en su vientre, sacó unos galeones de su cartera y los extendió sobre la mesa, ni pensaba acercársele, un simple roce la delataría - Tómalo y vete.

- Primero descartaré mi paternidad y...

- Quien te escuchara - lo interrumpió ella apoyándose en la mesa ya que estaba punto de caerse - pensaría que buscas una excusa para estar conmigo, pensé que no me querías más en tu vida - Ron apretó los dientes y se le acercó a escasos centímetros, parecía un león hambriento a punto de devorarla, pero luego retrocedió y agregó

- No es por ti, es por el bebé.

- Entonces puedes irte tranquilo, no es tuyo, y además le faltas el respeto a Daniel - No acababa de nombrarlo cuando el susodicho ya estaba vestido y acercándose rápidamente para pelear, pero Hermione se interpuso entre los dos - repito nadie le va pegar a nadie, puedes irte no hay nada que puedas o debas hacer aquí- y cuando notó que ninguno iba a proceder, se acercó a la puerta , la abrió y declaró - Vete Ron.

Cuando el pelirrojo se fue Hermione volteó a ver a Daniel y este le dijo

- estamos en serios problemas.