CAPITULO 14

No te escaparás tan fácilmente

Ron se desplomó en la cama de la habitación de huéspedes.

A quien cuernos quería engañar.

Él estaba enamorado de Hermione de tal manera que el estar junto a ella le nublaba el juicio y la razón.

Pero si ella prefería irse con ese argentino, era su decisión.

Pero con su hijo no, y el hijo que estaba en el vientre de Hermione era de él. ¡Tenía que serlo!

Odiaba sentirse tan vulnerable, él tenía que ser fuerte y autosuficiente, pero el recordar como Daniel le aferraba la mano le dolía cada vez más.

Como si fuera una niña, se aferró a la almohada, la mordió fuertemente, no quería llorar, pero las lágrimas escapan, no sabía si por furia o dolor, pero salían sin poder detenerlas.

¿Cómo era tan idiota de dejar que las cosas llegaran a ese punto?

¿Cómo era tan idiota de dejarla irse con otro?

¿Cómo era tan idiota de no poder pedirle perdón?

Lanzó la almohada al piso y meneó con la cabeza varias veces

¿Realmente él amaría a Hermione?

Con esos pensamientos se quedó dormido.

Harry se asomó a la habitación y luego volvió a salir.

- Se quedó dormido declaró

- No es para menos, hace una semana que duerme mal y come peor.

- ¿No hemos sido demasiado duros?

- Yo conozco a mi hermano, hay que dale duros palazos para que entienda.

- Me duele verlo así.

- A mi también, pero hay que dejarlo que entre solo en razón.

- ¿Crees lo que dijo que tal vez no a ?

- ¡Ni lo digas! Eso no lo creo ni aunque lo declaren ante escribano público. repuso Ginny interrumpiendo a su esposo.

- ¿Cómo te encuentras? Inquirió él apoyando su mano en el vientre de ella

- estamos muy bien, no te preocupes, no vamos a ningún lado.

- sabes que yo recorrería el mundo entero para atraparte. Le decía Harry pasándole un brazo por los hombros y llevándola al dormitorio principal.

- sabe que no tienes que dar ni un paso, me tiene atrapada señor Potter.

- Claro que sí señora Potter Y juntos sonriendo a pesar de la tristeza por sus amigos se retiraron a descansar.

Al día siguiente Harry se retiró al ministerio y Ginny se quedó haciendo la limpieza, de repente un estallido en la chimenea la sorprendió

- ¡Hermione! Gritó y se abalanzó sobre ella. La castaña respondió al abrazo y luego le preguntó

- ¿Cómo estas, cómo está esa pancita? Le dijo apenada pero intentando sonreír

- Nosotros estamos muy bien ¿Y tú? ¿Cómo está mi sobrinito? Hermione se levantó de hombros y contestó

- Bien.

- O sea que es hijo de Ron Afirmó la pelirroja

- Si, es hijo de Ron.

- ¿Entonces porque ayer discutiste y le mentiste a mi hermano?

- ¿Cómo lo sabes?

- Él está con nosotros Los ojos de Hermione se abrieron y dio un paso atrás.

- ¡Ni sueñes con irte! La amenazó la pelirroja - ¡Tú y yo tenemos que hablar!

- ¿está aquí?

- Si Y Hermione se horrorizó

- Descuida, hace una semana que no duerme, ayer estaba exhausto, creo que dormirá una semana seguida y sabes que sería imposible despertarlo.

- Yo ya no sé quien es Ron Ginny, ya no sé.

- Ron es Ron, es el hombre del cual te enamoraste, y si te o propones puedes moldearlo como quieras

- Yo no quiero moldearlo, quiero que sea como es.

- ¿Cómo es? Preguntó Ginny levantando sus cejas

- ¡Si! Son sus defectos por lo que más lo amo, para mi son virtudes.

- Aunque te lastime.

- No puedo explicarlo. Si él cambiara por mi yo me sentiría en deuda, es como si me pidiera que no defendiera a los desprotegidos.

- Pero esa es una cualidad tuya Hermione, mejor di que es como si él te pidiera que no seas una arrogante soberbia que siempre cree tener la razón igual que él Hermione se cruzó de brazos

- ¿eso piensas de mi? preguntó molesta

- ¡No! Respondió rápidamente Ginny y ella sonrió Eso eres

- ¿Qué? Le gritó Hermione

- Eres soberbia y arrogante, nunca puedes perder una pelea, prefieres huir incluso antes de enfrentarte a la verdad. ¿No estás haciendo eso ahora? Te irás con otro hombre, estás haciendo sufrir a mi hermano, él - Pero Ginny hizo silencio, no debía decir más No puedes privarle estar con su hijo, menos por algo que no tiene sentido.

- Lo tiene. Yo creo que Ron no me ama Declaró Hermione bajando la cabeza a punto de largarse a llorar. Ginny no pudo contradecirla, la declaración de su hermano el día anterior la dejaban sin defensas, y como estaba ya inmiscuyéndose en terrenos demasiados personales no habló más. Si bien ella siempre era la conciliadora y la que intervenía, incluso sin permiso entre ellos dos, esa era una ocasión para hacerse a un lado. Simplemente abrazó a Hermione y la dejó llorar en sus brazos

- Basta, no llores más, le hace mal al bebé. Le decía yendo a la cocina Vamos a tomar un té.

- Si, necesito decirte algo muy importante y tengo prisa. - Respondía Hermione seria.

Dos pisos más arriba un pelirrojo se revolvía en su cama, de repente se levantó sobresaltado gritando

- ¡Yo te amo! respiró varias veces intentando recuperar el aliento y se acomodó los cabellos que tapaban su rostro.

La pesadilla había sido horrible, Hermione yéndose para siempre de su lado, sin siquiera volteando para verlo, sola y apesadumbrada.

¿Podía ser tan idiota de no darse cuenta que todo era una mentira?

Fue un completo tonto de solo pensar que ella lo cambiaría por otro tan fácilmente.

¿No era que un hombre enamorado lo perdona todo?

¡Y él estaba enamorado!

¡Pero no se iba a dejar pisotear!

¿No había sido siempre ese el eje de su relación con Hermione?

Disputas infinitas por saber quien era el más fuerte. ¿No era eso lo que a ella le gustaba?

De repente repasó una a una todas las peleas que tuvieron, todos los sinsabores por los que pasaron, la distancia, el silencio, la pugna por ser más fuerte que el otro.

Y se dio cuenta que ya nada de eso importaba.

Que de ser necesario rogaría para que ella regresara a su lado.

¿Tan bajo caería?

- ¡Claro! De repente gritó levantándose de la cama.

Salió disparado de la habitación, salió como un remolino sin siquiera despedirse de su hermana.

Se apareció frente a la casa de los padres de Hermione y tocó a la puerta.

Jane lo recibió

- Hola Jane buen día, yo - pero hizo silencio ¿Qué podía decirle? Siento todo esto yo

- No es nada Ron, nosotros lo entendemos, somos humanos también. ¿Sabes? Y le sonrió

- ya lo sé, pero yo soy un idiota de primera línea.

- Eso tiene solución le contestó la dama abrazándolo cariñosamente los hombres suelen ser siempre tontos hasta que conocen a la mujer indicada y se dejan cambiar.

- ¡Te escuché! Le decía Edgar saliendo de la cocina - ¡Vamos a tomar un café!

- No yo - Intentaba excusarse Ron

- Yo nada, con la pinta que tienes se nota que lo necesitas.

Y ambos lo empujaron a la cocina, aceptó el café, pero rechazó las galletitas caseras de Jane

- Se nota que te encuentras mal, de lo contrario ya las hubieras devorado declaraba Edgar

- No quiero ser grosero ni atrevido, pero realmente necesito, me urge agregó hablar con Hermione.

- Ella no está, se fue Dijo Jane

- ¿Y Daniel? Preguntó instintivamente Ron

- Salieron juntos declaró Edgar.

- Se fueron, tan pronto. Yo yo ¡Necesito detenerlos! ¡Yo quiero que Hermione me cambie Jane! ¡Yo quiero cambiar, yo voy a cambiar! Simplemente necesito que esté a mi lado y poder reparar todo el daño que le hice.

La pareja se miraba apesadumbrada, ambos se habían levantado a la mañana y ninguno de los magos estaba allí, no sabían que decirle a Ron

- Lo siento Ron, Daniel no ha dejado nada de su ropa, ha empacado todo y se ha marchado, nos dejó una nota, pero

- ¿Puedo leerla? preguntó y la pareja se miró dudando - ¡Por favor! Suplicó y ante esto Jane le extendió la misiva

Ron leyó en voz alta

"Queridos Jane y Edgar, lamento desaparecer abruptamente, ya nos comunicaremos en el futuro.

Su hija va a ser feliz, se lo merece, los voy a extrañar mucho ya que son muy simpáticos.

De seguro volveremos a vernos pronto. Besos. Daniel."

- ¿Se fue con Hermione? ¿Qué significa? Preguntaba Ron

- No lo sabemos, es tan extraña para ti como para nosotros.

- ¡No lo voy a permitir! ¡No lo voy a permitir! Y salió volando de la casa.