CAPITULO 15
Final
Ron corría sorteando a todas las personas que se le cruzaban a su paso, quienes lo miraban extrañados, aunque de seguro interpretaban que era algún pasajero perdiendo su vuelo.
El aeropuerto era enorme, pero él lo conocía, pronto verificó los vuelos que salían a Argentina y se dirigió a las entradas de embarque.
Miró por todos lados, por primera vez agradeciendo su altura que le permitía ver más allá, pero sin dudar en subirse a algún asiento para tener mejor visión y provocando que algunos guardias de seguridad lo amonestasen.
Nada le importó, ni las amenazas ni las reprimendas, el aire que entraba por sus pulmones parecía quemarlo por dentro y sentía minuto a minuto que pasaba que ya todo estaba perdido.
Estuvo por horas viendo a cada persona que abordaba en los diferentes vuelos al país sudamericano e incluso estuvo tentado a tomar un vuelo pero lamentablemente no traía consigo su pasaporte.
Y cuando su esperanza se acababa pudo vislumbrar una espesa y castaña cabellera avanzando a la entrada, corrió como un loco, hasta llegar al lado
- ¡Hermione! Gritó, pero al girar la muchacha no era ella, la chica lo miró sorprendida y luego de unos segundos él agregó Lo siento, la confundí con otra persona. La mujer sonrió y sin decir nada continuó con su camino.
No había logrado detenerla, ella se había ido, y con justa razón, él había sido un completo estúpido.
Sin darse cuenta se deslizó por una de las columnas hasta quedar sentado en el piso y comenzó a llorar.
La gente lo miraba, pero como era un lugar de despedidas muy pocos realmente se quedaron observándolo.
Luego de verificar que ya no había ningún vuelo más se marchó a la casa de Harry y Ginny abatido y cansado.
Entró por la puerta principal, y se dejó caer en el sofá, pronto Ginny salió a su encuentro
- ¿Qué sucede Ron? Le preguntó preocupada al ver sus ojos enrojecidos
- La perdí Ginny, volví a perderla. Ella se fue, se marchó. Miraba el piso apesadumbrado
- ¿Se marchó? Preguntó Ginny sin entender.
- Si, se marchó. ¡Pero ya mismo tomo mi pasaporte y la voy a buscar! Se levantó del sillón y dándole la espalda a su hermana comenzó a pasear nervioso por la sala - ¡O mejor pido un traslador y me aparezco antes que ellos! ¡Esta vez no se va a escapar tan fácil! ¡No voy a perderla! ¡Voy a hacerla entrar en razón! ¡Le daré de nalgadas en el trasero o me arrodillaré, suplicaré! ¿Crees que diciéndole que la amo va a ser suficiente?
- No lo sé respondía Ginny - ¿Por qué no le preguntas tu mismo? Ron no entendía lo que su hermana le quería decir, hasta que levantó la cabeza, viró y pudo ver a Hermione detrás de su hermana, con lágrimas en los ojos que ya estaban enrojecidos de tanto llorar, igual que él.
Ginny se apartó lentamente, como no queriendo siquiera que su presencia se note, pero aunque hiciera una bulla de mil demonios, ellos no notarían su persona.
Ron y Hermione se miraban, sin moverse, sus respiraciones agitadas y sus ojos suplicando por perdón.
Ambos habían sido los causantes de esa situación y sólo estaba en sus manos arreglarlo.
Sin mediar palabras los dos avanzaron el uno hacia el otro hasta fundirse en un apasionado beso, arrodillándose en el piso y abrazándose con fuerza.
Ginny se cruzó las manos en el pecho, y sonreía feliz.
- Lo siento
- Yo lo siento
- No, yo lo siento más Y ambos reían, porque hasta para pedirse perdón discutían.
-¿Alguna vez dejaremos de pelear? Preguntaba él acariciando sus cabellos y acercándola más a su cuerpo
- espero que nunca lo dejemos de hacer, pero lo que más deseo es jamás separarme de ti Ron.
- Pensé que te perdía, casi me vuelvo loco. ¿Qué sucedió? ¿Daniel?
- Él regresó con un traslador a su país. No pude hacerle eso y luego agregó ni a ti ni a mi, vine aquí para decirle a Ginny, para pedirle que me ayudara a solucionarlo todo.
- Te amo, y no te dejaré ir, no hace falta que hagas más nada y si tu hijo es de Daniel, no me importa, yo te quiero a mi lado como sea
- Es tuyo Ron, perdón por mentir, será la última vez, te lo prometo, juro que jamás te ocultaré algo, jamás.
- eso ya no me importa, nada me importa.
- A mi sí, quiero que vuelvas a confiar en mi, quiero que nada pueda empañar nuestro futuro, nada.
- nada lo va a hacer, te quiero, te amo y sobre todo confío en ti, porque ahora me doy cuenta que en realidad nunca mentiste, me estabas protegiendo y además era algo sin sentido, yo me comporté como un tonto
- Si simplemente acotó Hermione sonriendo.
- ¿Y tu? ¿Serías la esposa del tonto? Le preguntó
Ginny inspiró profundamente y ambos voltearon a verla notando su presencia.
- ¡Vamos! ¡Contéstale! ¿Serán señor y señora tonto? ¿Si o no?
Los tres se echaron a reír, en un solo segundo todas las penas desaparecieron, tal vez para algunos no podía ser posible solucionar tantos malos ratos en un santiamén pero es que nadie conocía a Hermione y Ron.
Ellos eran únicos en su especie, soberbios, egocéntricos, dueños de la verdad, pero locos el uno por el otro, haciendo que sin darse cuenta cada uno se moldeara a la perfección al otro, convirtiendo la soberbia en humildad, el egocentrismo en generosidad y compartiendo la verdad, pero la única que importaba, la verdad absoluta era que se amaban y que nada podría separarlos jamás.
EPILOGO
Los tres paseaban tomados de la mano, iban rumbo a una plaza de juegos donde se encontraban por las tardes con Harry y Ginny, Hermione tenía una barriguita de siete meses de embarazo y poco a poco vieron a las cuatro figuras que se les acercaban.
- Tío Harry Salió corriendo Hugo, el hijo de ambos, al encuentro de su padrino - ¡Hola madrina! saludó a Ginny
- Hola precioso respondió la dama mirando el sorprendente parecido de su sobrino a su hermano, y pensando que ni siquiera con papeles falsos podría haber llegado Hermione a negar que era hijo de Ron, sonrió por el recuerdo, ya lejano.
Habían pasado seis años ya. Todo sucedió repentinamente, en apenas un par de meses su hermano se casó, y todo volvió a la normalidad.
Por supuesto que ellos continuaban discutiendo, a veces se alegraba de no tener esa actitud con Harry aunque a veces también los envidiaba ya que cuando se reconciliaban, siempre lo hacían, era mejor irse de la habitación.
Aún no entendía como era que ella había tenido otro hijo antes de ellos.
- Hola Harry, Ginny Saludó la castaña - ¿Cómo estás hermosa? Le preguntaba Hermione a Lily, la pequeña en brazos de la pelirroja, mientras que James ya se trepaba en hombros de su tío Ron tal cual lo hacia Hugo con Harry.
- Nos vamos - decían los cuatro saliendo al trote los mayores como si fueran caballos y los niños sonriendo alegres.
Ellas menearon la cabeza y se acercaron a un columpio donde aseguraron a Lily y mientras la hamacaban conversaban
- ¿Cómo está esa pancita?
- ¿pancita? Parece que voy a estallar en cualquier momento. reía Hermione estoy muy bien.
- ¿Hablaste con Daniel? Preguntó Ginny
- ¡Si! Él y Celia están en Barbados de luna de miel.
- ¿Luna de miel? Si no se han casado declaraba Ginny extrañada
- Y no piensan hacerlo, pero eso no les impide disfrutar de una luna de miel permanentes. ¿Sabias que ella está embarazada?
- ¡No! ¿En serio?
- ¡Si! Y ambos están muy felices, nos han dicho que si es varón le pondrán Ron y si es niña Hermione porque de no haber sido por nosotros no se hubieran conocido.
- ¡Que flechazo! dijo sonriente Ginny
- ¡Increíble! Y estoy muy feliz ellos merecían esa felicidad.
- ¿Esa felicidad?
- Si Ginny, la felicidad de estar con la persona justa para ti, con tu alma gemela declaraba Hermione mirando a su esposo que instintivamente levantó la cabeza y desde la distancia le sonrió lanzándole un beso al cual ella respondió.
FIN
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