N/A
Un nuevo capítulo.
Espero les guste.
Gracias por leer.
Disclaimer:
Naruto no me pertenece.
Especial Ino - Japón
Se sentía cansada en todo el sentido de la palabra, la cabeza le daba vueltas - Toma, bebe con cuidado - miro a Jin entregarle un vaso de té, el aroma del mismo envolvio el ambiente por completo, olía delicioso pero al mismo tiempo era un olor fuerte, tomo asiento en la cama sintiendo de inmediato un nudo en la garganta, eso no estaba bien, en lo absoluto, le estaba causando miedo el sentirse de esa manera - ¿Te sientes mejor? Si quieres podemos ir al hospital - aseguro este y ella negó con la cabeza, estaría bien o eso creía, solo necesitaba unos momenots para descansar, solo eso, tenía que quitar esa sensación.
No sabía que era pero no quería sentirla para nada - Me preocupas Ino, desde que volviste de ver a Deidara venías pálida, llamare a mi médico, descansa - asintió viendo como el pelirrojo se levantaba de la cama y ella solo suspiro, ni siquiera sabía que estaba conteniendo el aire, se llevo las manos al vientre, todo le dolía en ese momento - El doctor viene en media hora, no te duermas - sintio el peso de Jin a su lado en la cama y gruño un poco en respuesta porque solo sintio dolor en la cabeza así que este de inmediato se apresuro a tomar sus manos entre las suyas para besarlas con cariño infinito, el cariño era mutuo.
- Dime que te duele, necesito que confíes en mí Ino, eres lo más importante para mí, solo quiero ver que estes bien - no lo merecía, no merecía a Jin en lo absoluto, era demasiado lo que este le ofrecía y era poco lo que le devolvía, sin poder detenerlo las lágrimas salieron de sus ojos, era una persona egoísta, él pelirrojo no la marecía como pareja, no era justo que este la amara y ella no pudiera hacerlo, Jin se apresuro a secar sus lágrimas porque al parecer no entendía la razón de su llanto - No llores, no me gusta verte llorar... por favor no llores - pidio este en un susurro y solo atino a llorar con más fuerza, con más dolor.
- L-Lo siento tanto... lo siento - se disculpo recibiendo una respuesta negativa de este, sino quería lastimar al pelirrojo tenía que hacer algo, tenía que olvidar a Naruto cuanto antes porque la persona que estaba delante de ella no se merecía que solo le diera cariño, no era justa en lo absoluto - No te disculpes, no tienes porque hacerlo Ino, esta bien, sea lo que sea que pase por tu mente olvidalo, no me gusta verte de esta manera - aseguro este jalandola con suavidad hacía su pecho para abrazarla con fuerza, las lágrimas salían con más fuerza y se sentía tan débil, amaba al rubio pero era una maldición hacerlo.
Tenía que olvidarlo, este era una persona cruel, una persona que solo pensaba en sí misma, no quería una vida al lado de alguien así, no lo deseaba, no deseaba amarlo - A-Ayudame Jin... sacalo de mí - suplico a media voz sintiendo como este la separaba con cuidado, limpio las lágrimas con sus pulgares para sonreirle con amor, un amor que deseaba desesperadamente corresponderle, este se lo merecía, merecía que lo amara porque era una buena persona - Lo hare, lo prometo, vas a olvidarlo, lo juro - asintió recibiendo un suave beso en los labios, un beso que sabía a promesa, un beso que sabía a juramento.
Ese beso marco el incio de algo que todavía no entendía pero que entendería con el paso de los días, algo que crecería si se daba la oportunidad de intentarlo... una nueva oportunidad para amar a alguien que no fuera Namikaze Naruto.
El día estaba frío, Jin acomodo la bufanda sobre su cuello con cariño, le dedico una sonrisa dulce que este correspondía sin dudarlo, él de verdad la amaba, sintio las miradas de todo el mundo sobre los dos, detestaba aquello como nunca, no era una celebridad o algo como para que la vieran de esa manera, seguro el pelirrojo estaba acostumbrado porque después de todo era una celebridad pero ella no, no sabía como lidiar con esos asuntos - ¡I-Ino-chan! - giro la cabeza viendo a Hinata correr hacía donde se encontraban, parecía demasiado agitada y eso no le gustaba en lo absoluto, algo le decía que algo estaba mal.
Su amiga se detuvo finalmente delante de ellos para encorvarse y apoyar sus manos sobre sus rodillas, parecía que hubiera corrido kilómetros - ¿Qué sucede Hinata? - pregunto con calma viendo que esta solo levantaba la mano como señal de que esperara, noto las miradas de los estudiantes así que por primera vez los miro y se quedo por unos momentos de piedra, eran de odio, de rencor puro hacía ellos tres, no solo a ella - Ino-chan... e-ellos, e-ellos se fueron - ¿ellos?, sus ojos se abrieron de la sorpresa, eso no podía ser cierto, es decir, tan solo ayer durante la tarde lo había visto, había hablado con él, era imposible.
- ¿Q-Qué? ¿Te refieres a Naruto y los demás? - pregunto recibiendo un asentimiento de parte de su amiga ojiluna, eso no podía ser cierto, noto la mirada de Jin sobre su persona así que ladeo la cabeza para ver unos ojos con algo de dolor, le estaba causando daño, tomo aire y sonrió a su amiga - No entiendo porque creíste que me interesaría, Namikaze no es nada mío y tampoco fue, fin de la historia, tenemos clases - tironeo de la mano de su novio sin ver la mirada de su amiga porque sabía que se iba a encontrar, confusión y empatía porque la ojiluna se sentía igual al respecto por Uchiha Sasuke, porque aún lo amaba.
Ella iba a olvidar a Naruto, lo haría y era una promesa - ¿Segura que quisiste decir eso? - pregunto su novio y asintió sin dudarlo, no mentía, era en serio... quería convencerse de eso y lo haría, solo era cuestión de tiempo - Hablaba en serio cuando dije que lo olvidaría Jin, lo hare, es solo que necesito tiempo pero prometo que en mi memoria no quedara nada de que alguna vez lo conocí - lo dijo con seriedad recibiendo una mirada de aprobación por parte del ojiverde que se inclino para depositar un casto beso en sus labios, todo iba a salir bien solo que tenía que deshechar lo que alguna vez sintio por el rubio cuanto antes.
- Me alegro por ello, no porque significa una oportunidad para mí sino porque podrás ser feliz - Dios, la persona que caminaba tomando su mano de verdad la amaba como para decir algo así, le correspondería costara lo que costara - Lo sé, sin embargo, dejare algo en claro, no pienso dejar de ver a Deidara, él si es bueno - aseguro viendo una sonrisa en el rostro de su novio que asintió con la cabeza, eso era nuevo, había pensado que diría que no pero le encantaba saber que creía en que el rubio mayor fuera buena persona - No hay problema con Deidara - aseguro este y solto una suave risa, le alegraba saber eso.
Siguieron caminando alejandose de las miradas de odio de todos los estudiantes sobre todo de las chicas... era una promesa olvidarlo porque Jin lo valía absolutamente.
- No te entiendo Hina, tienes a Shuu, una persona que te ama por completo pero aún así sigues pensando en el Uchiha, ese que solo te hizo daño, ¿cómo puedes hacer esto? - le pregunto a su amiga que solo comenzo a jugar con sus dedos, estaba nerviosa pero le daba lo mismo, solo quería entender porque su amiga estaba lastimando a alguien tan bueno como el rubio a quien le tenía cariño puesto que era el primo de su novio y era una buena persona, ella ya no pensaba en Naruto, en lo absoluto, estaba sumamente concentrada en Jin y en su vida, simplemente quería olvidar al rubio y todo lo que tenía que ver con este.
- Es por eso mismo Ino, Sasuke-kun era la persona a la que amé por primera vez, no es fácil de olvidar, tú tampoco has olvidado a Naruto, me lo dice tu mirada... estas triste pero lo escondes - Hinata había adquirido una seguridad que no le gustaba demasiado, por la simple y sencilla razón de que siempre tenía razón en sus argumentos, era capaz de responderle como una rival aunque era su mejor amiga - Yo ya olvide a Namikaze, ahora mismo Jin y yo nos mudaremos a una casa, esa es una suficiente razón Hina - aseguro llevandole la contraria como siempre escuchando una risa sárcastica de la ojiluna que negaba.
Al parecer no le gustaba demasiado esa decisión - ¿Te has visto los ojos? Se que lloras por la noche, a mí no intentes mentirme - dictamino esta colocandose de pie para encararla, no le estaba gustando esa faceta nueva de su amiga en lo absoluto, le causaba pavor - ¿Llorar? ¿Por qué habría de hacerlo? ¿Por alguien qué miente sobre Deidara? ¿Por alguien qué solo se fija en el dinero? Por favor, no me hagas reir Hinata - la ojiperla solo la miro como si hubiera dicho una enorme estúpidez pero era la verdad, el rubio era un mentiroso, Deidara era una buena persona, todo lo contrario a este que solo quería su ruina.
- Yo amo a Shuu y él lo sabe, sin embargo, yo no me lo repito a diario frente al espejo para creermelo - sentencio esta y antes de darse cuenta su mano se había estrellado contra la mejilla de esta que estaba anonadada, no había medido sus acciones, no lo había pensado - No tienes idea de nada Hinata - sentencio sintiendo que en cualquier momento iba a ponerse a llorar, le dolía que su propia amiga estuviera del lado del ojiazul - M-Me has p-pegado... m-me alzaste la mano Ino - susurro esta llevando una de sus manos a la parte del golpe para mirarla dolida y rabiosa, estaba más que furiosa y tenía razones suficientes.
- Hare de cuenta que esto no sucedio porque eres mi mejor amiga, sin embargo, por una vez deja de pensar que le debes algo a Jin y empieza a pensar en ti - sentencio para empujarla y salir del lugar, se estaba dando cuenta de que habían dejado de ser adolescentes normales para pasar a ser novias de personas como Naruto y eso no le gustaba... no le estaba gustando lo que sucedía ahora.
Dos semanas y ya sentía que se estaba muriendo de verdad, no podía ser cierto que pensara por momentos en Naruto, sobre como estaba este y demás cuestionamientos que no hacían otra cosa más que dolerle y acabar con su honestidad, sintio las suaves y cálidas manos de su novio pasar por su vientre, le incómodo un poco pero no se quejo para nada, aún no estaba acostumbrada a esas muestras de afecto - ¿Estás bien? Me preocupo que subieras aquí sola... es una fiesta, deberías divertirte cariño - asintió con la cabeza ante aquello, se encontraban en una de las galas de sociedad a las que Jin asistía siempre.
Como su novia tenía que ir al igual que Hinata que ya le hablaba mejor, la pelea había quedado olvidada - Estoy bien, bajemos - pidio y este asintió con la cabeza para tomar con suavidad su mano, se sentía fuera de sí pero solo tenía que sonreir y saludar gente, eso era todo, a sus 15 años solo tenía que aparentar que era madura y adinerada, lo segundo lo era pero lo primero no, el ambiente de la fiesta volvio a envolverla por completo, las chicas reían y tomaban lo que parecía ser bebidas alcohólicas pero suaves, no sabía como beberlas por eso no lo había hecho pero sabía que era necesario en algún momento.
Jin la hizo tomar asiento junto con algunas chicas que le sonrieron con felicidad así que les devolvio la sonrisa - Estare con Shuu, Hina viene para acá así que estaras bien - asintió recibiendo un casto beso de este que se alejo, su amiga tomo asiento a su lado sonriendole con calma así que le devolvio la sonrisa, todo estaba olvidado o así quería creerlo - Estabamos hablando de Namikaze, asisten a la misma escuela, ¿saben algo del asunto de su partida? - su corazón se agito con aquella pregunta y con la mención de su nombre, aún causaba cosas en ella que no quería sentir, que no debía sentir por nada del mundo.
- No, no sabemos nada - aseguro su amiga sonriendole a las chicas que soltaron risillas para inclinarse sobre ambas, como si les fueran a contar secretos - Nosotras sabemos que se fue porque se quedo en la calle, los demás lo siguieron porque según ellos son familia... los han desheredado a todos, no tiene ni un centavo ahora - se sorprendio ante aquello, no sabía del asunto de las herencias pero de igual manera no sabía mucho, no quería saber - Tenten-san y Kohana-sama han ido con ellos, como un romance - las chicas suspiraron y ladeo la cabeza para ver a su amiga que solo apretaba los puños, estaba algo mal.
No le había caído bien la noticia de Kohana - No sabemos a donde se han marchado pero dicen que fue para volver en unos años con mucho capital, es obvio que no lo haran porque son unos niños - las risas envolvieron el ambiente y ella solo suspiro... ¿qué era esa sensación de preocupación?.
Miro la enorme casa a la que se habían mudado, Jin la había comprado para los dos, de los padres del pelirrojo solo sabía que nunca estaban cerca de este, si los veía una vez al año tenía mucha suerte - Es hermosa, sin embargo, es demasiado grande para los dos - asintió ante el comentario de su amiga que estaba a su lado, habían cambiado un poco, no eran esas niñas tontas de las que todo el mundo se reía, se podría decir que ahora eran esas niñas que todo el mundo respetaba por la sencilla razón de que se habían vuelto fuertes, eran como las damas de sociedad, siempre con la cabeza en alto, siempre.
- Lo sé pero es hermosa - jamás había pasado por su mente que se estuviera comportando como Haruno pero le era inevitable, ese mundo la estaba absorbiendo por completo - Te dejara decorarla a tu gusto, eso es satisfactorio - aseguro su amiga con una hermosa sonrisa que ella devolvio, si lo era de hecho porque quería decir que confiaba en ella y le agradaba aquello - Si, por cierto, ¿has dejado de pensar en Uchiha? - pregunto con una leve sonrisa viendo que esta solo asentía con la cabeza, se alegraba de aquello sinceramente, no estaba en sus planes que el primo de su novio saliera herido, era una buena persona.
- Lo hice, además por lo que veo tu has dejado de pensar en Namikaze - asintió sin ninguna duda, el amor que alguna vez había sentido hacía este no existía más, ahora dudaba incluso de que hubiera sido amor - Hina tenemos que marcharnos - indico el rubio mientras tomaba de la mano a su amiga que se despidio con la mano de ambos, pronto se quedaron solos, sintio la mano de Jin tomar la suya con suavidad así que le dedico una de sus mejores sonrisas, no podía hacer otra cosa - Me alegra que te guste... es nuestro hogar, sera nuestro hogar - asintió ante aquello, nunca había tenido un hogar así que estaba feliz.
Demasiado feliz y maravillada con el asunto la verdad - Te quiero Jin - susurro recibiendo una hermosa sonrisa de parte del pelirrojo que se inclino depositando un casto beso en sus labios, le encantaba el aroma que desprendía, era simplemente lo mejor que podía existir... no había pensando en Namikaze en ningún momento, lo que quería decir que las cosas iban de maravilla en su vida, lo estaba olvidando.
Primer mes sin saber nada y sin interesarle nada, eso estaba de maravilla sinceramente, eso quería decir que nada del asunto con Namikaze pasaba por su mente - Me encanta demasiado que vaya de maravilla tu relación con Yamada - asintió ante el comentario de Deidara, se encontraban desayunando juntos, le fascinaba demasiado esa cercanía que podía tener con este, con su maravilloso ángel, con la persona que se preocupaba por su bienestar - Gracias, a mí también me encanta que vayas de maravilla con tus asuntos empresariales - se sentía orgullosa de que este hubiera ganado lo que le pertencía por derecho.
No podía creer que la señora Kushina fuera también una mala persona pero teniendo en consideración de quien era madre no esperaba nada de la misma - Si, planeo hacer muchas cosas con la empresa - aseguro este mientras bebía un poco de té, no entendía como es que el rubio menor no podía querer a una persona como la que tenía delante, era una maravillosa persona y se estaba perdiendo demasiado, tomo el tenedor en sus manos intentando alejar esos momentos en los que el rubio la había hecho rabiar - ¿Extrañas a tu hermano? - pregunto de la nada viendo la sorpresa en los ojos del rubio que sonrió asintiendo.
Esa era la respuesta que confirmaba que si era una buena persona - Por supuesto, es mi hermano pequeño, mi deber es cuidar de él, sin embargo, ambos sabemos que este nunca lo permitio, sigo sin entender como es que me odia tanto - susurro este y ella se levanto de su silla para abrazarlo, Deidara era una persona maravillosa, su hermano menor era un completo idiota al no valorarlo - Y-Yo no soy él pero ten en cuenta de que te amo mucho, eres un gran amigo - aseguro viendo una enorme sonrisa en los labios de este que asintió con la cabeza para estrecharla con más fuerza contra su cuerpo, lo quería mucho.
Namikaze Naruto había pasado de ser su primer amor a ser simplemente una persona más en su vida, no quería nada con él, iba a ser fuerte para que este nunca la lastimara, por nada del mundo iba a permitir que este volviera a hacerle daño, antes que dejar que este la lastimara se haría fuerte, se haría una guerrera, no la iba a lastimar de nuevo, no, para nada, sabía que necesitaría ayuda y quiza pensar que Haruno Sakura podía ayudarle no era tan mala idea.
Tercer mes y estaba leyendo el periódico mientras Jin estaba más allá hablando con alguien por teléfono, se quedo de piedra intentando entender el asunto de la noticia bomba, Deidara había hecho un trato con Haruno supuestamente por el bien de ambas empresas, se sentía un poco traicionada puesto que ninguno de sus dos amigos le habían dicho nada, si, ahora era amiga de la pelirrosa y Hinata estaba más que encantada, había pasado de ser la enemiga número de la pelirrosa a ser una buena amiga además de que su amiga peliazul era el centro de las dos puesto que a ambas les encantaba cuidarla.
Hinata siempre se quejaba pero le gustaba verla reirse como una niña pequeña, dejo a un lado el periódico cuando noto que el pelirrojo tomaba asiento a su lado bebiendo un poco de café con gesto cansado - ¿Algo va mal? - pregunto con una linda sonrisa viendo que este tan solo tomaba una de sus manos entre las suyas con una hermosa sonrisa, últimamente estaba demasiado ocupado pero siempre encontraba el tiempo para llamarla - Nada malo, es solo que tengo una reunión en Corea dentro de dos días así que tienes que acompañarme - lo miro con el ceño fruncido, ella no tenía el ánimo necesario para ir.
- ¿Es necesario? - pregunto viendo como este tan solo la miraba soltando un suspiro, se estaba enojando algo con ella y no quería eso para nada - No, no lo es, puedes quedarte en casa con Hinata, Shuu me acompaña y tu amiga no ira así que puedes hacerle compañía, tengo trabajo así que permiso - lo vio levantarse para caminar con paso presuroso hasta la sala, eso no estaba bien para nada, se levanto de golpe intentando seguirlo pero el sonido de su celular la hizo detenerse, miro el número de Deidara y dando un suspiro contesto, su amigo era alguien importante, después de todo era su hermoso ángel.
- Veamonos en media hora en el restaurant de siempre Ino-chan - pidio este en un tono meloso, escucho el portazo de Jin y tan solo tomo aire, eso no estaba bien, últimamente tenían peleas, demasiadas peleas - Nos vemos - y dicho esto colgo para mirar la hora en su reloj, se detuvo en una de las ventanas para ver su reflejo... ¿en qué se estaba convirtiendo?.
El quinto mes estaba presente y ella tan solo se encontraba sentada en la enorme mesa del comedor, en una enorme casa que se supone habían adquirido para estar juntos pero es que no veía a Jin por ningún lado, dejo la copa que contenía vino a un lado, no debía beber, era pequeña como para hacerlo pero tan solo era una manera de liberar el estrés que tenía acumulado, escucho pasos en la sala hasta sentir un suave beso en la mejilla de parte del pelirrojo - Lo siento, mucho trabajo - se disculpo este colocando la servilleta en sus piernas, había sido instruida con una institutriz para obtener los modales necesarios.
Ahora que estaba completamente ligada a la sociedad era necesario saber de todo para no pasar algún bochorno - Últimamente estas demasiado ocupado Jin - arremetio en un tono hosco viendo como el pelirrojo la miraba algo confundido, eso no le esataba gustando demasiado - ¿Estás diciendo lo qué creo? - pregunto este de manera brusca, negó de inmediato con la cabeza, es decir, si lo estaba haciendo pero era mejor no decirlo - En lo absoluto - contesto con calma viendo como su novio tan solo gruñía colocandose de pie, estaba demasiado enojado y no quería verlo así en lo absoluto, no deseaba problemas.
- ¿En qué te convertiste? La Ino que a mi me gusta es linda, buena persona, y la que estoy viendo ahora no eres tú, no se quien eres y francamente ya me canse Ino, así que solo lo dire una vez; o dejas de ser esto o terminamos - sentencio este colocandose de pie hecho una furia, se apresuro a dejar los cubiertos para levantarse y seguirlo, este subio de prisa las escaleras, algo no estaba bien, ella no era celosa, no era eso en lo que se había convertido, no era de modales, no era para nada una Ino que se maquillaba, usaba ropas opulentas, no era como las chicas de sociedad con las que hablaba en cenas.
- Jin, Jin espera - pidio viendo que este se detenía por completo para mirarla, noto que estaba indignado, furioso más que nada por sus celos - Lo siento Jin, lo siento de verdad - se disculpo con sinceridad viendo como el ojiverde bajaba las escaleras para tomarla de la mano y abrazarla, la rodeo con fuerza y beso sus cabellos, su reconciliación de nuevo, quería volver a ser la misma chica, la chica que no era esto solo que tenía una pregunta... ¿si volvía que podía suceder?, algo si era seguro, no lo haría si alguien podía lastimarla.
Las lágrimas salían de sus ojos, ocho meses y Jin le estaba pidiendo matrimonio oficialmente, su relación había mejorado demasiado, había algo más que cariño de su parte hacía el ojiverde, las velas le daban un aspecto más hermoso al escenario que tenía delante de sus ojos, el anillo era de su madre, en la boda usaría el de su bisabuela, todo era perfecto, sin embargo, ¿por qué no se sentía tan feliz?, eso no debía ser, no debía suceder para nada - Si, si, ¡si! - se lanzo a los brazos de Jin quien se movio de manera que quedara sobre su cuerpo puesto que habían caído al suelo que estaba rodeado de pétalos.
No lo había esperado sinceramente, sería su prometida oficialmente, era lo que siempre había soñado pero aún sentía un leve vacío - Me haces tan feliz Ino - susurro este apoyando con cuidado una mano en su cintura para levantarla con cuidado, al estar de pie tomo con ambas manos las laterales de su rostro y junto sus labios con los suyos, un suave beso, algo cálido, algo que provoco una sensación abrumadora, cerro los ojos intentando por todos los medios apartar de su mente aquellos recuerdos de los días de escuela donde lo único que pasaba por su cabeza era Naruto, aquel rubio ojiazul que amaba demasiado.
Solo que había un problema, era momento de madurar, por nada del mundo caería en las garras de este de nueva cuenta, en lo absoluto, se dejo llevar por el beso y sonrió porque por mucho que en ese momento doliera tener que darse cuenta que no sería feliz al lado de Namikaze sería mucho más que feliz al lado de Jin, se abandono a aquel contacto dandose cuenta por mucho que doliera que no estaba pensando precisamente el rubio para formar una historia de amor, para tener una reconciliación sino porque lo había olvidado... porque ya no estaba más en sus recuerdos.
Estaba llorando porque le costaba asimilar que no era nada más en su vida, tan solo un recuerdo, bueno o malo eso había dependido de las acciones que este había hecho con respecto a Deidara y en como la había lastimado... Namikaze Naruto ya no era el dueño de su corazón, era tan solo un buen recuerdo.
- Ya deja de moverte Ino, no entiendo porque estas tan nerviosa - miro a su amiga Hinata como si le hubiera salido una doble cabeza o algo así, no entendía que estaba nerviosa porque era el día de su boda, un argumento muy sencillo a su manera de ver, no podía tomar asiento porque de lo contrario el vestido se arrugaría o al menos eso pensaba - Es mi boda Hinata, ¿y si no viene? - le pregunto a la ojiazul con una mueca de horror en el rostro, no quería ni imaginar que pasaría si Jin no asistía, no necesitaba más dolores en su vida.
La ojiperla solo rio suavemente mientras le dedicaba una bella sonrisa que en ese momento no servía ara nada, el tiempo si que pasaba rápido, ya era un año de que todos los más famosos de la escuela se hubieran marchado, ya había cumplido 16 años, seguía siendo una niña pero al mismo tiempo no lo era más, ya no confiaba tan fácilmente en las personas - Toma, bebe esto - Sakura hizo acto de aparición entregandole un vaso de agua, lo bebio cuidando no correr el labial, no necesitaba estar fea para su boda, sus amigas solo la miraron risueñas, ellas también deseaban casarse a esa edad.
Antes hubiera pensado que estaba mal contraer matrimonio a temprana edad pero ahora lo veía completamente normal, en el mundo en el que se estaba metiendo eso era normal, las campanas sonaron y su corazón se acelero causandole un leve rubor, Sakura y Hinata se levantaron mientras le sonreían con cariño, tomo aire para que la puerta se abriera y por la misma apareciera Shuu que sería quien la entregaría en el altar, le sonrió a este para enredar su mano en el brazo de este, sonrió con calma para comenzar a caminar, por fin sería la esposa oficial de Yamada Jin.
La música comenzo a sonar, el silencio se hizo, camino con pasos calmados junto con el rubio que apreto un poco más su mano sonriendole con ternura, finalmente llego al altar donde con ayuda de Jin se subio a la tarima dispuesta a comenzar con una nueva vida... dispuesta a comenzar de cero creando una nueva historia.
Un año con dos meses y en ese momento estaba casi teniendo un ataque de nervios, ¿cómo había hecho algo así?, Shuu dormitaba a su lado completamente desnudo a penas cubierto por una sola sábana al igual que ella, recordaba haberselo encontrado en el bar al que había ido como invitada de una fiesta de las chicas con las que se hablaba pero jamás había pasado por su cabeza que algo así sucedería, en lo absoluto, intento no gritar o algo peor, era una mala persona, eso debía ser, era culpa del alcohol.
Se llevo una mano a los labios sintiendo que en cualquier momento alguien entraría por esa puerta y sabría aquel secreto, claro que no era virgen puesto que la noche de bodas con Jin si se había consumado pero eso no quitaba que era una horrible persona al hacerle eso al pelirrojo al igual que a Hinata, el rubio se removio en la cama intentando desesperarze y sintio que iba a morir en ese mismo momento, lo peor, lo peor del asunto es que había disfrutado, recordaba casi todo de lo sucedido, lo cual solo lograba hacerla sentir peor porque le había encantado la forma en que Shuu la hubiera cuidado en el acto.
- Ino... - lo miro directo a esos ojos verdes mordiendo su labio con fuerza intentando no llorar, sintio una suave caricia en su mejilla que la hizo abrir los ojos puesto que los había cerrado un poco, el primo de su esposo se inclino para besar su mejilla con suavidad dedicandole una linda sonrisa, al parecer este no se sentía culpable y si lo estaba pero para nada lo estaba demostrando - L-Lo siento... lo siento - se disculpo pero este negó con la cabeza para atraerla hacía sus brazos en un cálido abrazo que correspondio sin dudarlo, necesitaba sentirse segura justo ahí.
- No pasa nada, no es malo lo que hicimos ¿de acuerdo? - asintió de inmediato porque necesitaba con desesperación escuchar eso de los labios de la persona con la que había pecado, miro a Shuu cuando este la separo con suavidad de su cuerpo y no evito sonrojarse al observar la maravillosa sonrisa que le regalaba, el ojiverde tomo su mano entre las suyas comenzando a repartir caricias suaves para que se calmara y entonces sucedio de nuevo... se besaron sabiendo los riesgos de aquel contacto, se prendaron el uno del otro sabiendo que habrían consecuencias hacía dos personas pero eso no les importo cuando las manos comenzaron a viajar por los cuerpos... estaban sellando un trato que podía mandarlos al infierno o al paraíso.
- ¿Me estás prestando atención? - miro a Jin con un sentimiento de culpa porque los últimos dos meses había estado en su nube con respecto a Shuu que parecía más feliz que nunca y este se encargaba de decirle que ella era la razón, un año con cuatro meses había pasado y seguía sin comprender a ciencia cierta como es que seguían en aquella relación sin importarles demasiado los riesgos - Lo siento Jin, es solo que sabes cuan importante es esto para mi - el pelirrojo la miro asintiendo con la cabeza y dedicandole una sonrisa para besar su mejilla con dulzura.
Estaba enfrascada en su preparación para la universidad puesto que ya faltaba poco, a pesar que el pelirrojo le había dicho que no era necesario que se apresurara quería hacerlo porque no era para nada un genio así que más o menos dependía de la suerte - Bien, entonces iré a terminar unos pendientes de la oficina, no tardo - lo miro sonriendole con amor para que se levantara de la mesa no sin antes tomarla del mentón y regalarle un casto beso, su corazón se oprimio al saber que lo estaba lastimando de una manera que era más que imperdonable para todo mundo.
- Ino, te amo tanto, gracias de verdad por aceptarme - sintio un nudo en la garganta al escuchar esas palabras sinceras, no las merecía en lo absoluto, era una mala persona en todo el sentido de la palabra, se mordio el labio tomando aire para colocarse de pie y tomar el rostro de Jin entre sus manos dedicandole una sonrisa llena de amor, de cariño, de dulzura, de todos los sentimientos que le profesaba - ¿Qué te haría feliz Jin? - pregunto viendo el rostro de desconcierto de este que después de unos segundos comprendio la respuesta, lo que más quería era hacerlo feliz.
- Un bebé contigo - y esa era la respuesta que esperaba, le sonrió cálidamente para conducirlo de la mano hasta su habitación dispuesta a comenzar con ese deseo porque después de todo se lo debía al pelirrojo, le debía demasiado el estarlo lastimando con su primo, le debía todo así que estab más que seguro que necesitaba compensarlo y era justo lo que iba a hacer en ese momento.
Rió con suavidad ante las caricias suaves de Shuu que tan solo negaba con la cabeza, estaban en casa de este puesto que celebraban el cumpleaños de Hinata que en esos momentos estaba terminando de vestirse, Jin estaba hablando más allá por teléfono con su abogado puesto que pensaban comprar una nueva empresa - Entonces... sera mañana en la mañana - susurro este y asintió feliz de la vida, habían pasado un año con seis meses y los últimos cuatro los había pasado engañando a las personas que más estimaba en su vida pero ninguno quería detenerse en ese momento.
- Sera mañana - confirmo para sonreirle con amor, el pelirrojo tomo asiento a su lado así que se acomodo sobre su hombro sonriendole con amor - Listo, he notado que su amistad crecio más, me alegro por ello realmente - ambos miraron a Jin con un poco de culpa pero este no lo noto en lo absoluto sino que por el contrario continuo felicitandolos cuando no era motivo de felicitación, en lo absoluto, agradecio que la ojiluna hiciera acto de prescencia, de inmediato todos se levantaron para sonreirle, irían a una cena en uno de los mejores restaurantes pero no le apetecía seguir fingiendo en lo absoluto.
- A-Antes que nada, ¿podemos hablar Ino? - miro a su amiga algo desconcertada pero asintió con la cabeza siguiendo a la misma que se perdio en los pasillos, escucho las risas de los chicos y se mordio el labio para no sentirse más culpable de lo que ya era, no deseaba tantos remordimientos en su vida, se detuvieron junto al despacho de Shuu, Hinata la miro y después suspiro un poco - C-Creo que estoy embarazada - abrio los ojos de golpe al escucharla decir eso, debía ser una broma de muy mal gusto, no había manera en que eso sucediera.
- ¿S-Segura? - por una razón demasiado extraña no deseaba para nada ver a su amiga embarazada del rubio, la ojiluna solo asintió y ella cerro los ojos es por eso que no vio venir la bofetada, retrocedio por el impacto abriendo de golpe los ojos para llevarse una mano a la zona golpeada, miro a Hinata como si hubiera perdido la razón pero solo vio rabia en su mirada - ¿Crees qué no me iba a dar cuenta? ¡¿Cómo te atreviste?! - le estaba gritando en susurros y fue cuando se dio cuenta de lo que hablaba, su amiga sabía la verdad y no de una manera agradable.
- H-Hina... y-yo... - guardo silencio cuando otra bofetada llego, no, no se iba a dejar golpear de nuevo por eso no dudo en devolversela con más fuerza viendo la rabia en su mirada - ¿Cómo pudiste Ino? No tienes ningún derecho a golpearme, debes pagar por lo que hiciste y ahora mismo lo haras - intento detener a su amiga pero estaba determinada a decirle a Jin, la sostuvo de las caderas para que no caminara pero fallo en el intento cuando la ojiluna la empujo al suelo, sintio su muñeca torcerse y gimio de dolor provocando que esta se detuviera mirandola con dolor en los ojos.
- Lo siento, no le digas, lo siento Hina, nunca quise... lo siento tanto - la peliazul solo se acuclillo a su lado comenzando a llorar con fuerza mientras se aferraba a su abrigo, poso una de sus manos sobre su espalda intentando que dejara de llorar pero fallando miserablemente en el intento al aumentar su llanto... esa era la primera consecuencia de sus actos desmedidos.
Un año con ocho meses y en ese momento estaba siendo mimada por Shuu, sería la última noche juntos, no más, era todo lo que esa historia tenía que vivir por mucho que ninguno de los dos lo deseara - Aún sigue enojada - le señal el rubio y solo se mordio un poco el labio, entendía a Hinata pero creía que esta no entendía el hecho de que el rubio necesitaba sentirse amado por alguien porque la misma no le profesaba el amor que se suponía decía tenerle, incluso había sospechado que Hinata estaba haciendo cosas que no debía también.
La puerta se abrio abruptamente dejando ver a la aludida que solo los miro con rabia, el ojiverde se levanto de inmediato al verla, su amiga había crecido y por mucho que le costara admitirlo no pensaba dejar que nadie le viera la cara por nada del mundo, la bofetada hacía su prometido resono en toda la habitación - ¡¿Cómo pueden seguir en esto?! ¡No tienen vergüenza alguna! - les grito mientras apretaba los puños, se coloco de pie para detenerla de golpear al rubio pero esta alzo la mano dispuesta a hacerle frente así que sin dudarlo detuvo su mano apretando su muñeca con fuerza.
- No, no vas a volver a golpearme, deja de hacerte la víctima que no lo eres, le debes amor a Shuu pero no lo amas, ¡si no fuera por él seguirías siendo golpeada por tu padre y viviendo a la sombra de tu hermana, le debes lo que eres a él!, bajale a tus humos que te queda mucho para que intentes golpearme de nuevo, no somos iguales Hinata, a mí no me vas a alzar la mano - le siseo viendo la cara de incredulidad de la ojiperla que zarandeo su muñeca para que la soltara, lo hizo de mala gana mirando con desesperación a su casi hermana que formo una mueca altiva en el rostro.
- Tú también le debes lo que eres a Jin, se lo pagas abriendole las piernas a su primo y a él por igual pero ambas sabemos que estas con Shuu porque te recuerda a Naruto - su mano se estrello en la mejilla de la peliazul que retrocedio un poco por el impacto, eso no era verdad, en lo absoluto, no pensaba más en Namikaze, estaba bien olvidado de hecho - ¿Te duele tanto la verdad? - le espeto esta intentando golpearla pero fue detenida por el rubio que la tomo por la cintura para alejarla haciendo bien porque quería arrancarle la cabeza ahí mismo.
- Ya, dices que a mi me duele pero es a ti a quien le cuesta aceptar que no fue suficiente para el gran Uchiha Sasuke - siseo viendo el dolor en los ojos de esta que intento soltarse del agarre del rubio fallando miserablemente en el intento - ¡Te odio! ¡Te odio! - le grito mientras era sacada de ahí con prisas por el ojiverde que solo le mando una mirada de confusión pero le dio lo mismo, una vez el silencio se hizo presente tomo aire... oficialmente se había convertido en alguien como Namikaze.
Su mandíbula estaba tensa, su corazón adolorido, sus piernas estaban fallando y hubiera caído al suelo de no ser porque estaba apoyada en el marco de la puerta, después de terminar de leer unos documentos sobre la escuela que estaba construyendo en compañía de Deidara había decidido regresar a casa, es decir, ya habían pasado dos años y después de la pelea con Hinata las cosas estaban mejorando un poco aunque de vez en cuando se hablaban con rabia pero la misma estaba disminuyendo o eso creía porque no estaba loca para ver lo que tenía frente a sus ojos.
- ¡Ino! E-Esto no es lo que crees - la única persona buena en ese asunto era Jin, Hinata estaba intentando no sonreir después de ver su rostro en estado de shock pero no pensaba demostrarselo en lo absoluto, para nada, tomo aire intentando calmarse y una sonrisa surco sus labios, si su amiga quería guerra entonces eso era lo que iba a tener en definitiva, sin dudarlo camino hacía la cama pasando por su esposo que la miraba con miedo en los ojos pero no lo iba a dejar, para nada, no cuando le había hecho lo mismo puesto que su relación con Shuu estaba más que terminada.
Esta pensaba decir algo pero aquellas palabras quedaron en su garganta después de que la abofeteara, la tomo de los cabellos para alzarla sin escuchar si quiera un grito, sabía que se lo había buscado, paso de su esposo que no se movio para nada, azoto la puerta al tiempo que soltaba a la ojiluna que le sonrió sin importarle su estado de semidesnudez - Estamos a mano, ¿podemos empezar de nuevo? - le pregunto a esta que tan solo asintió, en adelante todo iba a estar bien y lo sabía a la perfección, ya se habían hecho el daño suficiente así que era hora de detenerse.
- Vamos a estar bien de nuevo Hina - aseguro viendo como esta tan solo asentía dando media vuelta alejandose... incluso después de todo el daño causado entre ambas aún serían amigas, demasiado irracional en su punto de vista.
Dos años con dos meses y estaba riendo tranquilamente con Sakura que veía mientras la ojiluna intentaba detener sus risas - Ya, ya, volviendo a los temas serios, necesito su ayuda - guardaron silencio y miraron a la pelirrosa esperando a que continuara puesto que si en algo podían ayudarla sin dudarlo eso harían después de todo eran sus amigas, no mejores pero si incondicionales - Estoy saliendo con alguien - las dos gritaron como colegialas causando un rubor enorme en las mejillas de la pelirrosa que solo las miro mal pero termino riendo a su lado, como siempre.
- ¿Quién es? - pregunto demasiado interesada en el asunto porque la verdad era que sinceramente quería ver feliz a la Haruno, después de mucho gritos y algunos golpes esta le había dicho la verdad detrás de aquellas fotos que la hubieran lastimado en su momento y se definía en el nombre de Namikaze, el muy maldito había ordenado que las tomaran para después causarle un gran dolor, en pocas palabras era un infeliz que estaba jugando con ella, así sus últimas esperanzas se esfumaron después de ver llorando como una niña a Sakura, juro que en ese momento lo odio mucho más.
- Itachi Uchiha - susurro demasiado sonrojada, vio que Hinata estaba levemente pálida pero aún así sonrió e hizo lo mismo, si esta era feliz ninguna de las dos iba a destruir aquello, pero para nada, solo querían la felicidad de la misma - No te preocupes por nosotros Sakura, si eres feliz entonces lo seremos - le aseguro a esta que sonrió enormemente para lanzarse a los brazos de las dos llorando un poco, todo en su vida iba de maravilla y pensaba que fuera así, realmente era lo que más deseaba.
Todo le parecía irreal, jamás había salido de Japón y ahora estaban en New York, estaba demasiado emocionada aunque nunca lo iba a decir abiertamente la verdad, dos años con cuatro meses y Jin sostenía su mano mientras esperaban las maletas junto a la servidumbre, había cambiado mucho en ese tiempo, era alguien fría, no confiaba demasiado en las personas más que en sus allegados, amaba al pelirrojo con cada fibra de su ser y dudaba sinceramente que alguna vez dejara de hacerlo, era plenamente feliz con este.
Un suave beso en su mejilla la hizo sobresaltar un poco, el ojiverde le sonrió con ternura infinita así que se abrazo a su cuerpo como una pequeña niña, le encantaba demasiado la manera en que sus cuerpos encajaban pero lo que más le encantaba era que junto a este era de verdad feliz - Todo lo que quieras puedes comprarlo, eso no lo dudes, puedes divertirte mientras me encargo de los asuntos de negocios - le indico su esposo y asintió con la cabeza, se había convertido en aquellas mujeres a las cuales el esposo les pagaba todo.
En su mano resaltaba el anillo que confirmaba que era la esposa de un Yamada, sin embargo, nunca se acostumbraba del todo, sabía la razón, una parte de ella aún aspiraba a volver a ser aquella niña que aún sonreía, que siempre jugaba con todo, que aún creía en las personas pero sabía también que ya no podía serlo, contaba con 17 años, ya no podía volver a ser la niña de los días de escuela, en lo absoluto.
Dos años con seis meses y estaba cansada en todo el sentido de la palabra, se recosto en la cama un poco mareada, sintio un suave peso en el otro lado de la cama y una sonrisa surco sus labios al saber que era su esposo, un suave beso fue depositado en su mejilla derecha así que sonrió mucho más que feliz para rodar sobre la cama y sentarse a horcajadas sobre su cuerpo viendo la sorpresa en sus ojos verdes, sus manos se posaron en su cintura para que no se moviera pero hace mucho tiempo que no la tocaba y sinceramente quería que le hiciera el amor.
El calor se instalo en ambos cuerpos, la temperatura subio en la habitación, todo cambio, las manos comenzaron a viajar entre las prendas, las mismas sobraron, siempre había deseado que su primera vez fuera con Naruto pero ahora solo deseaba ser de ese hombre que estaba cuidandola como a una princesa, solo quería ser de su amado esposo, solo eso deseaba, se abandono al contacto piel con piel, su cuerpo se estremecio... más que nunca agradecía haber olvidado a Namikaze.
Dos años con ocho meses... - ¡Oh mi Dios! - golpeo a Hinata con una almohada para que guardara silencio porque lo que menos deseaba era que Jin se enterara cuando ni siquiera estaba segura de querer hacerlo, aún seguía sin comprender como es que de verdad deseaba tener un bebé con su esposo cuando tenía miedo del momento crucial que era sin duda alguna el parto, eso no le apetecía por nada del mundo, no quería ese dolor aunque sabía que era un dolor bueno pero ni ella misma se entendía así que suspiro frustrada.
- Se lo dire hoy - y sin embargo, prometio aquello porque era justo lo que quería y necesitaba, empezar una nueva vida, empezar de cero, seguir su curso junto a una persona que la amaba, sonrió levemente siendo consciente de que solo cosas buenas vendrían en su vida definitivamente... estaba dispuesta a ser madre al lado de la persona que era su alma gemela.
Habían pasado tres años ya y estaba viendo en esos momentos aquella prueba de embarazo junto con los resultados del exámen de sangre, positivo, para más datos, dos meses de embarazo, deslizo su mano con suavidad hacía su vientre sonriendo como una niña pequeña... sería mamá por fin y junto a la persona que más se merecía ser feliz, era cierto que habían hablado del tema pero nunca nada en concreto así que ahora estaba cien por ciento segura de querer llevar a cabo el ser madre, por fin se había decidido.
Escucho el ruido de la puerta y corrio hasta la sala viendo como Jin la miraba con una enorme sonrisa - Jin... - lo llamo aún con la mano en su vientre dando por despedida la vida de escuela, aquellos días de escuela serían recuerdos hermosos porque empezaba de cero de nueva cuenta.
N/A
Espero les haya gustado.
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