N/A
Un nuevo capítulo.
Espero les guste.
Gracias por leer.
Disclaimer:
Naruto no me pertenece.
Especial Hinata - Japón
Abrio poco a poco los ojos para ladear un poco la cabeza y entonces se encontro con el rostro apacible de Shuu que estaba respirando con tranquilidad después de la leve fiebre que le había dado durante la noche, su mano camino hasta su mejilla para acariciar la misma con gentileza, le encantaba sentir lo suave que su piel era — Buenos días cariño —la saludo provocando que diera un respingo del susto, este solto una suave risa así que sin dudarlo lo golpeo con su puño en el hombro por haberle dado un susto de ese tipo, no necesitaba que pensara que fuera una acosadora o algo así.
— Me asustaste —lo acuso y el rubio solo solto una leve carcajada, al menos se veía más saludable de lo que había estado durante la noche — Lo siento, es solo que no evite hacerlo además ya sabes que siempre soy el primero en levantarse, ese tiempo lo uso para verte —sintió el calor en sus mejillas después de escuchar aquello, su novio era demasiado lindo con ella, la trataba como a una princesa, no dudaba ni dos segundos en hacerle saber lo mucho que la amaba y se sentía culpable por no poder amarlo pero no dudaba que en un momento lo hiciera porque él se lo merecía.
— N-No digas esas cosas —le señalo y el ojiverde solo tomo asiento en la cama dando un leve suspiro, hizo lo mismo que este para tomar su mano, era una caricia en forma de disculpa por ser demasiado vergonzosa — Creí haberte dicho que no tenías nada de que avergonzarte Hina, no espero que lo hagas a la primera pero si pido que intentes entender que no es malo el que te diga cuanto te amo con diferentes palabras —su corazón latio más lento después de aquella declaración, no latio más rápido como se suponía que hacer, en lo absoluto y era eso lo que le causaba el miedo.
Miedo porque parecía que su corazón solo latía por el Uchiha y no deseaba eso, Shuu no se lo merecía en lo absoluto, beso su mejilla con cariño sabiendo que de momento no podía hacerlo con amor — Lo entiendo Shuu, juro que lo entiendo pero tú debes entender que es complicado para mí, solo de momento entiendeme, prometo que más adelante no sere vergonzosa —aseguro recibiendo a cambio una hermosa sonrisa de parte de este que asintió con la cabeza para derribarla sobre la cama comenzando con el juego de las cosquillas... ¿por qué se sentía de esa manera... cómo si le faltara algo?.
Termino de guardar sus cosas en el casillero cuando su celular comenzo a sonar, un nuevo mensaje, miro el número de Shuu diciendole que la esperaba en la sala de música, había descubierto que a su novio le encantaba demasiado tocar el piano, de hecho decía que algún día compondría una hermosa canción para ella, dudaba que lo hiciera porque era medio holgazán pero siempre cumplía sus promesas así que solo esperaría con una sonrisa como siempre, cerro el casillero cuando escucho los murmullos, intento no prestarles atención en lo absoluto, no quería sentirse intimidada como siempre.
De pronto escucho algo que la paralizo, un comentario de unas chicas, giro el cuerpo de inmediato sintiendo el horror en cada parte de su ser, eso no estaba bien porque eso quería decir que aún sentía algo profundo por Sasuke aunque se había empeñado en decir que no era así, que de ninguna manera sentía algo por el azabache — ¿Q-Qué dijiste? —le pregunto a una castaña que la miraba como si le hubieran salido dos cabezas, esta parecio entender su pregunta y aumento su sonrisa, aquella mueca le dio miedo pero la miro altiva, por nada del mundo dejaría que la intimidaran.
— Lo que escuchaste querida, todos se fueron por culpa de tu amiga rubia y la tuya —eso no podía ser cierto, los había visto hace no mucho, es más Ino se había cruzado con Namikaze el día anterior, era una vil mentira, tenía que serlo — No se fueron, estás diciendo todo esto solo para molestarme —aseguro viendo como la castaña encarnaba una ceja y miraba a sus amigas que solo negaron con sonrisas en los rostros — Tú sabrás si quieres creerlo o no, toma —le extendio una hoja con una noticia impresa y después se alejaron, las miradas estaban aún sobre su persona y estaba un poco cansada de ellas.
Miro el encabezado de la noticia y se quedo de piedra cuando vio la noticia de que el grupo Namikaze había cambiado de presidente además de rama, era como si se hubiera hecho una limpieza desde las raíces, el miedo la paralizo al leer un poco más abajo que el grupo Uchiha había abandonado el barco momentos antes de irse a la quiebra, guardo la nota en su bolso y comenzo a correr en busca de Ino, sin embargo, se detuvo unos momentos, ¿qué ganaría con eso? aún más ¿por qué estaba tan preocupada por ellos?, no debía ser así, todos debían importarle poco, así de sencillo.
Tomo aire y siguio caminando con su ritmo normal... Uchiha Sasuke tenía que ser parte de su pasado y era hora de que comenzara a pensarlo seriamente.
Salio rabiosa del departamento donde Ino se quedaba, se había atrevido a alzarle la mano y solo porque no aceptaba el hecho de que aún no olvidaba a Namikaze, ella misma admitía que no podía olvidar del todo al azabache, no se jactaba de que lo había olvidado cuando no era así, no dio ni dos pasos cuando sintio la mano de su amiga detenerla, giro el cuerpo y se encontro con la rubia que le pedía con la mirada una disculpa pero ya la había perdonado, no quería que su amistad terminara por decirse las verdades, Ino tenía que aceptar que era una verdad y punto.
Ya no era más la niña tonta a la que todo el mundo podía pisotear, había cambiado y para bien o al menos eso esperaba era por eso que había enfrentado a su amiga, quiza no de una buena manera pero al menos le había hecho entender que mientras más negara que estaba aún enamorada de Namikaze más daño se iba a hacer, sin embargo, la ojiazul no lo entendía de esa manera — Hina en verdad lo siento —se disculpo de nuevo, se solto de su agarre y la miro con una ceja encarnada, si, si lo sentía pero ni siquiera estaba recapacitando sobre lo que le había dicho, en lo absoluto.
— Te perdono Ino pero entiende que no puedes mentirte, a mí no me engañas, lloras casi todo el tiempo cuando algo te recuerda a Naruto, entiende de una vez que mientras más lo niegues más daño te harás —intento acariciar su mejilla como cuando una madre le dice a su hija que todo estará bien sabiendo que no es así, sin embargo, antes de poder hacerlo la rubia bofeteo su mano con una mueca de furia, iban de nuevo a la montaña en la que últimamente estaban subidas, no podían detenerse, estaban demasiado cambiadas y al menos a ella ya no le estaba gustando aquello en lo absoluto.
— Tú me dices eso cuando estás con alguien que daría cualquier cosa por tí, ¡le mientes al decirle que lo amas y no es así!, me dices mala persona a mí pero tú también eres mala persona, ¡¿con qué cara me dices todo esto?! —le gritoneo mientras tomaba su brazo comenzando a zarandearla, entonces exploto, sabía que sería tarde o temprano pero no en ese momento, sin dudarlo dos segundos bofeteo a Ino que la solto mientras la miraba estupefacta — No te atrevas a tocarme de nuevo, no te dire nada de tu patética vida, hundete sola —le espeto dando media vuelta comenzando con su camino.
Las lágrimas de rabia bajaban por sus mejillas y es que desgraciadamente Ino tenía razón, no era una buena persona por mentirle a Shuu diciendole que lo amaba cuando no era así, ambas tenían cosas malas en sus vidas, sin embargo, ella al menos estaba intentando quererlo pero... ¿por qué no podía hacerlo del todo?.
Habían pasado dos semanas, estaban en una fiesta de nueva cuenta, dudaba algún día acostumbrarse a aquello, después de escuchar que todos se habían marchado a hacer una fortuna se sintió frustrada porque era injusto lo que estaban haciendo, conocía a Deidara y sabía que era una buena persona en definitiva — ¿Estás bien? —ladeo la cabeza viendo a Ino que tenía una bebida alcohólica en sus manos, ¿cuándo habían cambiado tanto?, sin embargo, no podía quejarse porque ella en ese momento estaba sosteniendo un whisky, más mal no podían estar de momento.
— Si, ¿por qué preguntas? —sabía el porque de su pregunta, porque Kohana se había marchado con este, si dolía un poco, había creído que dolería más pero no era así, sino que por el contrario se sentía un poco tranquila porque el azabache parecía dispuesto a empezar de cero cuando ella estaba estancada de todas las maneras posibles con él, se sentía dolida, furiosa más que nada — Ya sabes porque pregunto Hina —asintió mientras bebía un poco del contenido de su bebida ladeando la cabeza para ver la noche que se alzaba, ambas estaban en la terraza de aquel lugar.
— Estoy bien Ino, me ha quedado claro que puedo seguir con mi vida, no mirare de nuevo hacía Sasuke, es una promesa, ¿cómo estás tú? —le pregunto viendo una mueca disgustada en su rostro, al parecer estaba rabiosa con Namikaze aunque bueno, se lo esperaba la verdad porque Ino tenía un odio profundo con el rubio porque se había inmiscuido con su ángel, si, así llamaba a Deidara en todo el sentido de la palabra — Lo odio claramente, es un maldito por irse solo a hacer una estúpida fortuna con la sola idea de venir por su hermano después —al menos eso era lo que ella decía pero si...
— ¿Le diste el beneficio de la duda alguna vez Ino? —le pregunto a su amiga que tan solo encarno una ceja entendiendo el tema que quería tocar para después encogerse de hombros como si nada — No tendría porque, no es nada mío, ni sera, amo a Jin y punto, no pienso por nada del mundo permitir que toque a las personas que amo —aseguro mientras se acomodaba el cabello, conocía ese gesto, mentía pero lo mejor era creerle, lo mejor era seguir atrapadas en la burbuja de felicidad que tenían y punto, le dedico una sonrisa sincera a la ojiazul que se la devolvio por igual.
— A tu salud —murmuro mientras la luna era testigo de una promesa silenciosa, porque ese salud era para Uchiha Sasuke... porque tomaba la decisión de olvidarlo y esta vez era definitivo.
El auto de Shuu se alejo de la nueva mansión donde viviría su amiga con Jin, el terreno era demasiado hermoso, deseaba vivir en una casa así algún día, donde los niños pudieran reir, correr con alguna mascota, eso sería maravilloso la verdad — ¿En qué piensas? —miro al rubio con una débil sonrisa para después hacer que bajara la velocidad con un monosílabo, quería hablar sin la necesidad de escuchar el motor siempre si debía ser sincera — Me gustaría algún día una casa así donde los niños puedan ser libres —susurro sintiendo la brisa colarse por la ventana del auto.
No había tenido una infancia demasiado feliz era por eso que deseaba algo así para sus propios hijos que deseaba fueran felices — Por mucho que me encantaría hacerte el amor cariño no creo que sea conveniente empezar ahora aunque si tú quieres... —dejo inconclusa la frase, sintió un poco de miedo ante la idea de que un hombre la tocara, no entendio ese mensaje pero no debía ser bueno, era como si su cuerpo no quisiera para nada que el ojiverde la tocara íntimamente y eso no estaba bien porque tenía en claro que había olvidado al Uchiha, tenía que ser así.
— Siempre podemos comenzar a practicar —aseguro con una suave risa viendo los ojos de su novio brillar, sin embargo, a pesar de que no estaba del todo segura quería hacerlo con él por la sencilla razón de que alguien nunca la iba amar de esa manera, Shuu detuvo el auto para después tomar su mano y la miro con seriedad, siempre se tomaba todo en serio — ¿Estás segura de ello? Lo menos que deseo es obligarte a algo que no quieras —y era en ese momento en el cual se preguntaba porque no podía amarlo cuando era la persona que más merecía ser amada por como era.
— Estoy segura —aseguro recibiendo un suave beso de parte del rubio que después la abrazo un poco a pesar de la incómoda posición... estaba segura y sabía que eso ayudaría a sacar de su mente y cuerpo para siempre al azabache.
El primer mes estaba ahí y había cancelado su comida con Ino por la sencilla razón de que en ese momento dejaría de ser una mujer, estaba nerviosa y era obvio que tenía que estarlo, tomo aire intentando por todos los medios no salir corriendo por esa habitación y no volver jamás, todo era perfecto, su novio de verdad se había esforzado en hacer todo especial y era solo para ella, no para ninguna otra mujer sino para ella, quedo recostada en la cama y sintió miedo, un miedo horrible que seguro se reflejo en sus ojos porque Shuu beso su frente intentando calmarla de alguna manera.
— Tranquila, si quieres detenerme puedes hacerlo —asintió un poco más calmada aunque no quería que se detuviera, antes de darse cuenta su blusa había caído a algún lado de la enorme habitación, agradecía que los empleados no estuvieran porque no quería que escucharan lo que sucedería en su habitación, en menos de cinco minutos estaba gimiendo un poco por algo que sentía en el vientre pero no tenía ni idea de que era, sintio duro el vientre y jalo los cabellos de Shuu porque le estaba haciendo "cosas" a su parecer que no entendía que eran, sin embargo, no quería que se detuviera para nada.
Todo sucumbio cuando con manos temblorosas quitaron la camisa de su novio en un movimiento desesperado, era algo inexplicable lo que sentía en ese momento, era primeriza por supuesto, el dolor fue inexplicable, se aferro a sus hombros con fuerza pero el ojiverde la calmo con palabras suaves y caricias tiernas, las lágrimas brotaron de sus ojos aunque no lo deseaba pero era una manera de aliviar el dolor que sentía, poco a poco se acostumbro a aquel "invasor" que dio paso a algo totalmente nuevo, un placer que con nadie sentiría porque era cálido pero al mismo tiempo algo caliente.
Instintivamente sus piernas rodearon su cintura y entonces todo mejoro, antes de darse cuenta sintió como su cuerpo se unía con las estrellas, el sudor recorría su cuerpo, había escuchado en sus clases de educación sexual sobre el orgasmo, pues bien, eso rebasaba por completo sus límites si debía ser sincera — ¿Estás bien? ¿Te hice daño? —negó ante las preguntas de su novio que beso su frente con cariño apartando algunos mechones de su cabello, le sonrió con calma y este le devolvio la sonrisa por completo para besar castamente sus labios diciendole con la mirada cuanto la amaba.
— Ven, necesitas descansar —la atrajo a su pecho, se sentía algo pegajosa pero estaba bien o al menos tenía esa impresión por completo, se acomodo en el torso del rubio que acaricio su espalda con mimo, el sueño poco a poco la vencio y antes de darse cuenta estaba en un mundo donde solo ellos dos existían, fue cuando se dio cuenta que en ningún momento pensó en el de mirada ónix y esa, esa era una buena señal sin duda alguna.
El tercer mes llegaba junto con la primavera y en ese momento caminaba de la mano de Shuu por las calles de Japón que se encontraban tranquilas, Ino estaba demasiado ocupada con Sakura como para prestarle un poco de atención, no estaba enojada pero si celosa porque se suponía que eran amigas, las tres no solo dos pero no podía quejarse cuando la recompensa era estar con su novio — Entonces princesa, ¿qué deseas hacer el día de hoy? —pregunto con seriedad el rubio, se encogio de hombros porque la verdad no tenía ni idea de que hacer, solo quería caminar.
— Cualquier cosa pero quiero volver tarde a casa —nunca le diría o al menos no de momento que no quería volver temprano a casa por la sencilla razón de que se sentía sola a pesar de tenerlo a su lado — Como usted lo ordene —señalo con una suave risa y entonces tan solo bajo la mirada, era como si algo se estuviera rompiendo en ese momento y no sabía como rescatarlo, Shuu era lo que toda mujer deseaba pero no podía estar a su lado sin sentirse fuera de lugar y se sentía molesta consigo misma por no poder estar con alguien como el ojiverde.
— Shuu —lo llamo mientras se detenía junto a un árbol de cerezo, este la miro impasible, antes de decir algo más su mano se dirigio hacía su cabello y después le enseño un pétalo — Lo tenías en el cabello, ¿querías decirme algo? —tomo aire sonriendo para después negar con la cabeza, no, no podía decir lo que le iba a decir, quería tiempo para pensar pero no podía hacerle eso al rubio — Te amo —murmuro y este sonrió para tomarla de las laterales del rostro acercandola a sus labios, el beso sabía a amargura de su parte pero sabía a promesas y futuros felices de parte de Shuu así que se afianzo de esa parte... eso era lo mejor.
El quinto mes pronto los alcanzo... sonrió al abrir los ojos y encontrarse con Shuu que dormía plácidamente a su lado, de nuevo habían hecho el amor pero se sentía aún algo vacía, el sonido de su celular llamo su atención, lo tomo entre sus manos agradeciendo por haberlo dejado en vibrador y no despertar al rubio, miro el número de Ino frunciendo el ceño porque no tenía ni idea para que la llamaba, contesto y lo primero que hizo fue alejar el aparato, se escuchaba rara... ¿acaso estaba hebria?, se coloco una bata saliendo de la habitación para caminar hasta la sala donde tomo asiento en el sófa escuchando a Ino.
— Ino, ¿dónde estás? —pregunto preocupada escuchando una suave risa, música, era muy temprano como para que anduviera haciendo cosas a esa hora de la mañana aunque sinceramente no le sorprendía puesto que la rubia estaba algo descarriada, la vida de lujos y demás cosas la estaba acabando y no debía ser así, necesitaban volver a ser las de antes — ¿Qué estás dónde? —pregunto furibunda pasando una mano por su cabello despeinandolo un poco, eso estaba mal, no entendía que diablos hacía en una de las famosas fiestas de Sakura que duraban noches de ser posible.
— ¡¿Y qué diablos haces ahí? —se levanto de golpe dispuesta a ir por su amiga pero entonces se quedo congelada cuando escucho el llanto de la ojiazul, eso no estaba bien, no podía estar llorando, todo cambio cuando comenzo a llamar a Namikaze como si la vida se le fuera en ello, lloraba y decía cosas que no podía entender del todo, tomo asiento en el sófa después de unos minutos sintiendo que Ino en cualquier momento colgaría o se detendría pero ninguna de esas dos cosas funciono, todo de verdad estaba hecho un caos y no sabía como arreglarlo en lo absoluto.
Finalmente la llamada se colgó y fue cuando se dio cuenta de que nada estaba bien, quiza nunca había olvidado a Sasuke, quiza ni siquiera quería olvidarlo, era demasiado complicado, el miedo la embargo y termino llorando como una niña pequeña asustada del futuro, de crecer... lloro porque a pesar de que sabía que él probablemente estaba haciendo una vida con alguien más, después de todo el daño que le había hecho, lo seguía queriendo como el primer día y si quería seguir, si quería ser feliz tenía que hacer algo cuanto antes y ese algo era claramente... tomar la determinación de olvidarlo aunque le costaran lágrimas.
El auto estaciono y ella solo dio un suspiro, ocho meses y tenía que asistir al festejo de compromiso de su querida amiga, las cámaras de inmediato la enfocaron, nunca se iba a acostumbrar aquello, lo detestaba a más no poder, la cálida mano de Shuu la saco de sus pensamientos, ladeo la cabeza encontrandose con este que le sonreía con ternura, le devolvio la sonrisa y caminaron hasta las puertas acristaladas que fueron abiertas por los guardias, entro viendo por completo el ambiente de gente adinerada, se sentía tan fuera de lugar.
Música suave, copas del vino más caro del mundo, ropa opulenta, conversaciones frías, ese era el mundo de Shuu, camino hasta detenerse donde un grupo de hombres que le sonrieron a los dos con calma, les devolvio la sonrisa un poco fingida — Por fin conocemos a la famosa Hinata, que estes enterada de que Shuu habla demasiado de ti, siempre para ser sinceros —aseguro uno de ellos soltando una carcajada que fue secundada por los demás, el rubio la coloco a su lado y fue cuando se dio cuenta de algo... parecía una muñeca de aparador a su lado, como si la presumiera.
Fue la primera vez en la cual pensó que el ojiverde no merecía en lo absoluto que estuviera a su lado y no quería sentirse para nada así — Si me disculpan —comenzo a sentirse mareada así que se levanto con prisas, el ojiverde le sonrió y ella atraveso de golpe en salón escapando de la gente que reía, hablaba de negocios y demás cosas, finalmente llego a los sanitarios y tomo aire, cerro la puerta para caminar hasta uno de los lavabos y hecharse de golpe agua en e rostro, le importo poco el maquillaje solo quería quitarse de su cuerpo la sensación de estar siendo usada como una muñeca.
— Hinata —la puerta se abrio y cerro de nueva cuenta, Ino estuvo a su lado segundos después mirandola con terror en el rostro y sabía que ese terror se debía a que estaba llorando como una pequeña niña por todo lo que estaba sucediendo a su alrededor, no quería sentirse así para nada — Hina —la sostuvo contra su pecho cuando un llanto histérico la ataco por completo, era imposible dejar de llorar, no podía hacerlo, ni siquiera sabía porque lloraba pero lo estaba haciendo y punto, se aferro al vestido de la ojiazul como si la vida se le fuera en ello.
— Shhh pasara —susurro esta acariciando un poco su cabello pero sabía que no sería así, lo sentía de esa manera — S-Sacalo de mí por favor... haz que se vaya —pidio casi suplicante recibiendo un suave beso en su frente intentando que se calmara un poco pero no podía... no hasta sacar por completo a Sasuke de su vida.
Salio de la iglesia a trompicones, necesitaba marcharse de ahí, había hecho su parte, cuidar de Ino pero necesitaba con urgencia marcharse de ahí antes de que pensamientos nada buenos atiborraran su cabeza — Hinata, no es hora de irse —le llamo la atención Shuu y solo suspiro asintiendo con la cabeza, ya sabía que no podía salir corriendo de primeras a buenas, su amiga paso con una sonrisa y entonces supo en ese momento que Ino ya no sentía nada de nada por Namikaze, la rubia de verdad lo había olvidado y eso le dolía porque no podía hacer lo mismo en lo absoluto.
— Vamos —fue jalada para caminar detrás de la feliz pareja, un año había pasado y ahora Ino estaba oficialmente casada mientras ella se sentía más fuera de lugar y no quería sentirse así para nada, abordaron el segundo auto y cuando la puerta se cerro solto el aire que estaba reteniendo — ¿Te sientes bien? —le pregunto y asintió con la cabeza, claro que no se sentía bien pero lo mejor era decir que si y punto, recosto su cabeza sobre el hombro del rubio que tomo su mano entrelazando sus dedos para después acercar el dorso de la misma a sus labios y depositar un suave beso.
— Me preocupa que tengas demasiados dolores de cabeza —mentía, no eran dolores de cabeza o eso quería creer, quiza era migraña, quiza si lo era, cerro un momento los ojos para después abrirlos de golpe viendo algunos puntos borrosos en su visión — Estoy bien —murmuro volviendo a cerrar los ojos alejando de su mente esas malas situaciones que podían venir, alejando de su mente aquellos escenarios que solo lograban hacerla sentir peor de lo que ya estaba cuando no quería sentir así... seguro solo eran imaginaciones suyas, si, debía ser eso.
Miro de nueva cuenta el diagnóstico del médico y sonrió — Porque no me sorprende —murmuro viendo que este la miraba con seriedad, eso no estaba bien, no en ese momento, no cuando planeaba empezar de cero de nuevo con Shuu después de las peleas de los últimos meses, al año con dos meses le estaban dando un diagnóstico de que tenía cáncer en los pulmones, se llevo una mano a los labios comenzando a reir un poco — Entiendo que esto sea difícil de asimilar —negó con la cabeza mientras se levantaba de la silla pasando una mano por sus cabellos, no, si lo asimilaba muy bien de hecho.
— No, de verdad lo asimilo bien, no se preocupe por ello —le señalo a este que tan solo la miro sorprendido, lo normal era que comenzara a llorar pero no lo haría, no lo haría en definitiva — Señorita, por lo general la esperanza de vida en cuanto se da el diagnóstico son ocho meses pero en su situación estamos a tiempo de detenerlo, debemos empezar con la quimioterapia cuanto antes —le señalo el médico pero tan solo se llevo los dedos al puente de la nariz, podía hacer eso pero sabía que sola no podía hacerlo, necesitaba más que nunca a Shuu y a Ino, solo a ellos dos.
El médico le había dicho que era genético, no sabía si su padre o alguien de su familia lo habría padecido, no tenía idea de nada — Lo entiendo, necesito hablarlo con mi pareja —aseguro mirando de nueva cuenta su reloj, había citado al ojiverde hace una hora y este no estaba para nada, no aparecía por ningún lado, al final había terminado sola en el consultorio — No presento los síntomas y es lo que no me explico, solo puntos negros en la visión cuando son otros los síntomas, sin embargo, ha sido detectado a tiempo, podemos detenerlo —volvio a asentir con la cabeza sintiendo que la cabeza le daba vueltas.
— Necesito una respuesta en unas horas, puede llamar a mi consultorio —el oncológo le sonrió con cálidez pero solo logro devolverle una mueca, no tenía de momento motivos para sonreir, se levanto de su asiento estrechando su mano tomando el sobre con sus resultados, salio de ahí sujetandose de la pared cada vez más mareada — ¡Hinata! —ladeo la cabeza viendo a Shuu que corría a donde se encontraba, justo cuando iba a abrazarlo diciendole lo que tenía se detuvo al oler un perfume en su cuerpo, algo lejano pero ahí estaba, lo sentía, lo sentía de verdad.
— ¿Qué te dijo el médico? —desvío el rostro cuando intento besarla, fue entonces cuando tomo su decisión al identificar la fragancia... no le diría nada — Solo un malestar estomacal —contesto con una sonrisa recibiendo un asentimiento del peliverde, ni siquiera sabía que estaba en el área de oncología, de verdad que estaba ciego o más bien demasiado nervioso, no tomo su mano para comenzar con su camino, no lo miro de nuevo mientras apretaba el sobre por la sencilla razón de que... Shuu no merecía la pena en esos momentos.
Se coloco la bufanda con cuidado, se sentía cansada en extremo, la quimioterapia no era algo que la dejara cansada de momento sino el hecho de que Shuu ni siquiera le prestaba atención, un año con cuatro meses, tenía dos meses con la quimioterapia, su médico la trataba de maravilla, la consolaba cuando no podía más y cuando pensamientos malos comenzaban a taladrar su cabeza — Hinata —se detuvo ante ese llamado, ladeo la cabeza y se lo encontro con una sonrisa que le extendía un celular, era su enfermera, tomo el aparato viendo las llamadas perdidas de su novio.
— Gracias —agradece para seguir con su camino cuando el aparato vuelve a sonar, lo ignora, en ese momento no necesita para nada el consuelo de lástima de Shuu porque no llego a casa, sabe que hace y lo peor, sabe con quién esta pero no dira nada de momento, no quiere sentirse más cansada de lo que ya esta, eso es definitivo, el celular suena de nuevo y toma un poco de aire, no se detendrá hasta que le conteste, tomo un suspiro mientras se deja caer sobre uno de los sillones de sala de espera escuchando el llanto de bebés, las pláticas de las personas que esperan.
— ¡Lo siento Hinata! Termine un trabajo en la empresa, ¿dónde estás?, podemos almorzar juntos, de verdad lo siento princesa —se disculpo como siempre y solo rió un poco mientras subía los pies al sillón abrazandose a sus rodillas como una pequeña niña, estaba sola, se sentía más sola que nunca — Acabo de almorzar —es mentira pero su organismo de momento no soporta demasiada comida así que esta bien decirlo — Lo siento Hina, de verdad —antes de que diga que estaba bien cuando no es así escucha una risa de fondo y después cuelga, sabe que la llamara en unos minutos, lo sabe de memoria.
Solo es consciente de que duele demasiado cuando comienza a llorar como una pequeña niña, las lágrimas son demasiado saladas y agrías, no quiere derramarlas pero lo hace... quema demasiado el sentir ese dolor.
El lavabo se llevo los rastros de sangre, tomo aire sintiendo como sus pulmones se contraían con cada bocanada, al final no habían ido a la cena de su cumpleaños y Shuu estaba más que furioso, claro, ella es la mala después de descubrir como la engañan en sus narices, los dos son unos malditos — Ahora mismo me explicas lo que sucedio allá abajo —bien, lo único que le faltaba, que la encarara, que le dijera que estaba mal su actitud de niña pequeña solo porque la rubia ha salido llorando llamando la atención de los dos hombres, nadie se preocupa de que esta más pálida que nunca.
— No sucedio nada —contesto tajante viendo como el rubio de verdad se estaba esforzando por no decirle algo pero no hay nada que decir, todo esta dicho de momento aunque el ojiverde no lo sabe para nada — ¡Basta ya! Dime ahora lo sucedido, Ino se fue llorando, ¡¿qué le hiciste?! —y antes de darse cuenta tironeo de su brazo para que lo mirara, un quejido salio de sus labios cuando hizo eso, la estaba lastimando, a los ojos de todos ella era la mala, una mueca se formo en sus labios mientras tironeaba del agarre intentando que la soltara pero sabía que no lo haría, lo conocía bien.
— Basta Shuu, estoy cansada —le explico con voz calmada viendo como el ojiverde solo la jalaba para tomar su bolso y conducirla a la habitación, aquello la sorprendio porque no tenía ni idea de a donde quería llevarla, eso sería nuevo, es decir, si la hechaba de su casa — Vamos a ir con Ino, te disculparas y nos quedaremos en su casa —no, eso ya era demasiado, sin pensarlo dos segundos se solto con fiereza de su agarre viendo la sorpresa en sus ojos verdes, eso era algo nuevo, lo miro indignada y después giro el cuerpo, podía discutir pero en verdad estaba cansada.
Ignoro los gritos de que volviera, tan solo camino a la cocina po una botella de agua viendo la cara de miedo de las sirvientas cuando el rubio hizo acto de aparición por esa razón jalo la puerta de la alacena y lo golpeo con la misma, cerro de nuevo y salio a prisas de ahí caminando hasta su habitación, sabía que la seguía y estaba más que rabioso pero le dio lo mismo cuando azoto la puerta de un cuardo de huéspedes, no pensaba dormir en su habitación para nada, tomo aire intentando alejar las lágrimas pero estás se volvieron incontrolables, no podía dejar de llorar.
— S-Sasuke —murmuro sintiendo que se ahogaba con todo lo que le estaba sucediendo... más que nunca lo extrañaba.
Un año con ocho meses... — Hinata, Hinata, detente ya —le pidio Shuu pero no podía hacerlo, lo odiaba, los odiaba a los dos, su amiga del alma la estaba engañando, su hermana, la niña con la que había vivido siempre la seguía engañando a pesar de decir que no lo haría más, las lágrimas salían de sus ojos, era demasiado, no podía más, se detuvo cayendo al piso y vio como el ojiverde solo la miraba de pie, ni siquiera estaba intentando consolarla o algo, no era de la persona que se había enamorado, se levanto temblorosa sintiendo un mareo horrible que sintió que vomitaría en ese momento.
Sus oídos comenzaron a zumbar un poco que se llevo las manos a los mismos intentando alejar aquel sonido, alejo las manos cuando se dio cuenta de que quiza él sabría que algo no andaba bien y por nada del mundo podía ser así, no podía saberlo, ni Ino, ni nadie, nadie lo sabría, quería que lloraran en cuanto se enteraran lo que tenía para que les pesara con todo, eso quería verlo y por eso se aferraría a la vida con uñas y dientes — Lo siento, solo sucedio —lo miro rabiosa y tan solo dio media vuelta dispuesta a hacer sus maletas, le daba lo mismo donde viviera solo quería alejarse de este.
— Me voy, quedate con Ino, quedate con ella —le espeto para caminar hasta el armario pero antes de ello la mano fuerte del ojiverde la detuvo para que no diera ni dos pasos más y necesitaba irse cuanto antes si quería vivir en paz — No, no te vas a ir, no volverá a suceder —aseguro intentando volver a tocarla pero se aparto de aquello, no quería para nada que le pusiera si quiera un dedo encima — No dormiremos juntos, lo nuestro se termina, se que no me estás pidiendo que me quede porque quieras sino que no quieres levantar sospechas con tu primo —aseguro con una sonrisa irónica que lo congelo por unos momentos, lo noto cuando dio un paso hacía atrás.
— No es así —solo dio media vuelta saliendo de ahí para azotar finalmente la puerta de la habitación donde se había estado quedando últimamente, no era vengativa pero ellos dos merecían sufrir y sabía por donde empezar... no sería más la niña tonta de esos días de escuela, no, desde ese momento era una nueva Hinata.
— No llores, todo estara bien, no llores Hina —le pidio Jin mientras solo negaba con la cabeza, era demasiado en ese momento, dos años habían pasado y por primera vez sentía que no estaba sola porque tenía alguien que se preocupaba por su tratamiento de cáncer, por fin se lo había dicho junto con lo del engaño de esos dos, ver al pelirrojo llorando unos momentos para después solo reir llamandose estúpido la hizo sentirse una mala persona pero no lo era porque le estaba diciendo la verdad, quería creer que no lo era, su mente estaba últimamente llena de malos pensamientos si debía ser sincera.
— Haremos que paguen de una manera, ¿de acuerdo?, Ino no tarda en llegar y es momento de empezar, poco a poco terminaremos con ellos —asintió ante aquello, no, no era venganza, era un poco de justicia por lo que esos dos les habían hecho, Ino siempre sería su hermana pero tenía que pagar un poco por haberlos engañado quien sabe durante cuanto tiempo — Esta bien, lo haremos —aseguro recibiendo una leve sonrisa de parte de este que tomo su mentón para limpiar las lágrimas que había derramado, se sentía demasiado débil si debía ser sincera.
— Cambiando de tema, ninguno de ellos sabe de tu enfermedad así que desde mañana iremos con uno de los amigos de mi padre, es oncológo, quiero que con él te atiendas —lo miro sorprendida por aquellas palabras, no se lo esperaba la verdad pero si tenía que ser así para vivir entonces sin duda alguna lo haría, le dedico una sútil sonrisa diciendole con la misma que entendía y que lo haría — Te pondre en una posición un tanto comprometida con Ino pero es lo mejor, es lo mejor para que entiendan que con las personas no se juegan —volvio a asentir con la cabeza ante sus palabras.
— Bien, entonces... comencemos —y dicho esto le empezo a decir lo que harían para empezar, esos dos tenían que entender que debían aunque fuera una vez en lo que sentirían las personas a las que engañaban... era momento de enseñarles a Ino y a Shuu lo que era engañar sin pensar en sus consecuencias.
Dos años con dos meses... — ¿Tienes frío? —le pregunto Jin y negó con la cabeza, eran las once de la noche pero aún no podían irse a casa, al menos no hasta que el médico les diera los últimos resultados de sus tomografías, de esos resultados dependía que durmiera bien o que no durmiera nunca más pensando en todo lo que tendría que hacer en poco tiempo, no le había dicho al pelirrojo de la llamada de Sasuke, por fin se sentía viva, por fin se sentía cálida, lo mejor era mantenerlo en secreto un poco más, realmente amaba al azabache, irónico que pensara que con Shuu lo olvidaría, si sucedio lo contrario por completo.
— Si, si tienes frío —antes de darse cuenta el abrigo del ojiverde reposaba sobre sus hombros, le sonrió mientras este volvía a tomar asiento a su lado sujetando su mano dándole algún tipo de consuelo que no sentía en ese momento pero esperaba sentir en cuanto el médico saliera por esa puerta — ¿Dónde piensa Ino qué estás? —pregunto curiosa viendo como su amigo solo se encogía de hombros, como si le diera lo mismo pero sabía que no era así, aunque lo negara él de verdad seguía amando a su amiga aunque había tomado la determinación de olvidarla por completo o al menos intentarlo poco a poco.
— Hinata-sama —se levanto de golpe cuando el oncológo salio de su consultorio... sus pensamientos de tener un futuro mejor volvieron cuando vio una sonrisa en sus labios... todo parecía ir mejor y esperaba realmente que fuera así, deseaba más que nunca que fuera así.
Dos años con cuatro meses... — Jin, levanta... tienes que ayudarme —le pidio al pelirrojo que solo negaba con la cabeza, apestaba a alcohol, sin embargo, no era momento de pensar en eso sino ayudar a una persona que se había convertido en alguien especial — M-Me acoste con ella... que estúpido soy —susurro y negó con la cabeza, por desgracia no era nadie para criticar el amor que este sentía por la rubia, sabía perfectamente bien que su amiga era de buena suerte por tener a un hombre enamorado así de ella, sinceramente esperaba que no lo lastimara más.
Jin le había dicho que durante su viaje a New York habían renacido sus sentimientos, lo entendía, no se estaba quejando pero aún así le iban a demostrar a los dos que no olvidarían nunca su engaño, Sasuke le había dicho que volverían dentro de nada, mentiría si dijera que no estaba preocupada porque sabía que habría guerra pero ella solo estaba con el azabache, con la persona que realmente amaba — Soy un estúpido Hina... ¿por qué no puedo dejar de amarla? —pregunto en un susurro desesperado y solo lo abrazo con fuerza intentando que dejara de llorar aunque fuera un poco.
— Jin... no pasa nada, no es malo lo que hiciste —aseguro con una cálida sonrisa escuchando como lloraba con más fuerza... porque más que nadie ella si entendía lo que era amar con esa desesperación a una persona, porque de la misma manera que Jin amaba a Ino, ella amaba a Uchiha Sasuke.
Dos años con ocho meses... mentiría si dijera que no quería golpear a Ino por estar embarazada de Jin que cada dos segundos se recriminaba por estar cayendo en las redes de la ojiazul, sin embargo, no era la culpa del mismo, las cosas solo sucedían y punto, no era su culpa, le sonrió a la rubia que estaba demasiado emocionada con la noticia, el bebé no era culpable de los errores de su madre por muy cruel que sonara aquello, abrazo a Ino con fuerza para después ver como saltaba de emoción queriendo decirselo al pelirrojo, solo esperaba que no sucediera algo malo.
— Estoy muy feliz Hina —le devolvio la sonrisa que esta le dio y entonces sintio una leve punzada en las costillas, eso era demasiado raro, no tenía porque sentirla cuando las últimas pruebas estaban bien, sintió que el aire le faltaba pero seguro era la emoción por completo... Sasuke le había dicho que llegarían en poco tiempo y entonces todo sucumbiría o vientos buenos llegarían a ellos.
— ¡Debe haber un maldito error! ¡Nos dijiste que todo estaba bien! —se levanto de su asiento tomando la mano de Jin que estaba dispuesto a matar al médico, todo estaba bien, nada saldría mal, quería creer eso — Jin... esta bien —susurro con voz calmada viendo como el ojiverde la miraba con preocupación y fue cuando noto que estaba llorando, lloraba porque no le había dicho a Sasuke lo que tenía y tarde o temprano este se enteraría, sin embargo, no de la manera en la que deseaba, sería de la peor manera y eso la estaba matando desde ese momento.
— Hinata —él iba a llegar en pocos días, ya los tres años habían pasado por todos, de maneras diferentes, para algunos buenas, para otros malas — Esta bien, esta bien —susurro comenzando a llorar con fuerza, el diagnóstico era que su esperanza de vida eran ocho meses, las células cancerígenas habían comenzando a crcer en sus pulmones de un momento a otro... de momento no había esperanza para ella...
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Espero les haya gustado. Un agradecimiento especial a DarthMC, muchas gracias por el apoyo. Te dedico este capítulo por cierto.
Gracias por leer.
Espero les haya gustado. A partir del siguiente capítulo comenzara la historia de nuevo.
