N/A
Un nuevo capítulo después de tanto tiempo.
Espero les guste.
Gracias por leer.
Disclaimer:
Naruto no me pertenece
Días De Escuela
Capítulo 21: Decisión Certera
— ¿Estás bien Kohana? Me preocupas —miro a la rubia que estaba terminando de acomodar las cosas en la habitación donde se quedaría puesto que Sasuke había tenido la idea de estar un tiempo a solas con su padre para hablar de temas financieros y no quería interrupciones así que se estarían quedando con él uno días supuestamente — Si, solo me duele un poco la cabeza, Shisui es calmado pero no he dormido bien en estos días —contesto la ojicarmín con una leve sonrisa, el pequeño rubio dormía en la cuna que se había instalado especialmente para él, un regalo de su parte para el niño que más quería en el mundo.
Tomo su mano con suavidad para conducirla fuera de la habitación indicandole a una de las mucamas que cuidara al niño, caminaron por los pasillos, bajaron escaleras hasta dar con la cocina — ¿Vas a cocinar para mí? —le alegro que el tono juguetón hiciera acto de aparición, le encantaba verla alegre y no como un zombie después de las discusiones que tenía con el azabache, no le gustaba verla triste — Por supuesto mi bella dama, espero le guste el menú de hoy —réplico con una sonrisa risueña recibiendo a cambio una hermosa carcajada, así le gustaba verla, tomo lo necesario para comenzar a cocinar con maestría.
— Me sorprende que este enterado de como se cocina mi caballero —ladeo la cabeza viendo a la ojicarmín con una sonrisa sincera, le encantaba aquella mueca en su rostro — Aprendí desde que tuve diez años mi señorita —noto un semblante algo triste en sus ojos y de inmediato le estiro un bol además de una tabla para picar junto con una lechuga viendo la expresión confundida en su rostro — ¿Sabes qué hacer? —pregunto fingiendo inocencia recibiendo a cambio un golpe en el brazo, tomo el aceite sacando los files del refrigerador para comenzar a hacer un platillo decente mientras escuchaba el cortar de la lechuga.
— Toma —se volteo sorprendido a verla y recibio de nuevo esa hermosa sonrisa, tomo la lechuga dispuesto a lavarla preguntandose algo — Creí que no sabías cocinar, siempre decías eso, ¿cuándo aprendiste? —noto una sonrisa de burla en esos labios finos lo que le causo una curiosidad increíble — Desde siempre pero nunca quise cocinar para Sasuke sabiendo que... diría que no sabía cocinar, empece a cocinar cuando nos fuimos pero si te das cuenta nunca comía mi comida... inconscientemente —aquellos hermosos ojos carmínes se volvieron un poco acuosos, por mucho que le costara admitir ella lo amaba.
— ¿Amas mucho a Sasuke verdad? —pensó que diría que sí pero negó con la cabeza mientras una leve sonrisa se formaba en sus labios — No, no lo amó, deje de hacerlo desde que nacio Shisui, me di cuenta que nunca seríamos felices y no lo somos pero... no quiero hablar del tema así que querido caballero dese prisa con la comida —asintió comenzando a cocinar con prisas... quería verla sonreir siempre, de eso estaba seguro.
Tomo la mano de Jin con suavidad para salir del consultorio médico, era hora de volver a casa después de su consulta rutinaria — ¿Te apetece algo? —pregunto este sacandola de sus ensoñaciones, negó con la cabeza, la verdad es que solo quería llegar a casa y dormir, solo eso, no le apetecía algo más — No, solo quiero ir a... —su cuerpo se quedo completamente de piedra cuando lo vio... Uchiha Sasuke, su corazón se comprimio de una manera desquiciante, eso no podía ser verdad, este caminaba junto con Shikmaru que iba asintiendo y negando con la cabeza, si ellos dos estaban ahí eso quería decir que... él...
— ¿Ino? —volvio la mirada hacía el pelirrojo algo exaltada, este le dedico una sútil sonrisa apretando su mano pero se separo del contacto ladeando la cabeza, habían entrado en una sala, quería ir pero no podía, no tenía nada que decir — Vamos —camino sin tomar la mano de su esposo con la cabeza algo baja, lo había olvidado, de eso estaba segura pero quería verlo de nuevo, solo un poco de tiempo — ¡Te dije que me sueltes Shuu! —ambos giraron el cuerpo hacía su derecha, para su sorpresa se encontraron con Hinata y con el aludido que parecía más que enojado, eso nunca era nada bueno, era demasiado malo.
— Guarda silencio, ¿qué haces aquí?, ¿a quién vienes a ver? —por su mente paso el azabache, esa era una buena opción pero sabía que estaba casado con su prometida Kohana así que no podía ser cierto, el sonido de la bofetada hizo eco en todo el pasillo llamando la atención de las personas — ¡No soy como tú maldito infeliz! —las lágrimas de rabia estaban a punto de salir de los ojos de su amiga, el pelirrojo camino directo a donde estaba esos dos pero no fue rápido porque la mano del rubio se impacto contra la mejilla de la peliazul que choco contra la pared debido al impacto, de verdad que estaba enfurecido Shuu.
Estaba de piedra, no sabía que decir o hacer, la mano se volvio a elevar y... no fue detenida por Jin sino por el mismo Uchiha Sasuke que se mantenía impasible ante la escena, al lado el Naara solo miraba todo con aburrimiento — A una mujer nunca se le alza la mano, ¿no te han enseñado eso Heinz? —gruño visiblemente enojado, noto la mirada ónix sobre su persona y se quedo congelada en su lugar, el aire le falto poco a poco... Namikaze Naruto estaba de vuelta en Japón, lo sabía a la perfección.
Sasuke estaba ahí, se suponía que ese mismo día lo vería durante la noche pero estaba a unos pasos suyos mientras sujetaba la muñeca de Shuu que estaba cien por ciento segura se iría a los golpes dentro de nada, de pronto se sentía cansada con todo lo que la estaba rodeando, el rubio la había seguido, ¿para qué?, no tenía ni idea si se revolcaba con Ino — Tienes tres para soltarme Uchiha, detesto que la basura como tú me toque —y todo paso demasiado rápido, el puño del ojiverde se estampo en la mejilla nívea del azabache que no dudo ni dos segundos en devolverle el golpe pero su objetivo fue su abdomen.
Sus manos viajaron hacía sus labios para no gritar que se detuvieran — ¡Sasuke! —el grito de Shikamaru retumbo en los pasillos pero ninguno de los dos se detuvieron sino que por el contrario comenzaron a darse con todo, el miedo se apodero de ella por completo — ¡Sasuke! —el azabache se detuvo por completo cuando el grito de aquella mujer se hizo escuchar, todo mundo giro la cabeza en sincronización hacía el pasillo de la izquierda donde aparecio la esposa del Uchiha... Kohana que venía de la mano con... Naruto, contuvo la respiración cuando todo parecio que estallo, el reencuentro estaba sucediendo de nuevo.
Todo mundo estaba ahí, faltaban más personas pero los que nunca debieron conocerse estaban presentes, Shuu retrocedio cuando fue soltado y de inmediato Jin lo socorrio, sus pies intentaron moverse pero no podía hacerlo en lo absoluto, estaba pasmada, esa era la verdad — Kohana... yo... —estaba intentando excusarse y aquello no le gusto en lo asboluto, la ojicarmín no dijo nada, solo se mantuvo impasible, la persona que hizo que todo se tensara aún más fue el rubio que con aquella mirada lo hizo guardar silencio, juro que no fue a la única que le cruzo un escalofríos por la espalda, su mirada era más que glacial.
— Tu hijo tiene temperatura y tú estás aquí lidiando con la basura —y de nuevo paso demasiado rápido, Ino se separo de Jin que la miro asustado, se planto delante del rubio y alzo la mano dispuesta a abofetearlo pero este sujeto con fuerza su muñeca, todo mundo estaba conteniendo el aliento — A diferencia de Sasuke... me encanta hacerle daño a las mujeres excepto a dos, mi madre y Kohana, y lamento decirte que no eres ninguna —el tono frío y mordaz que uso la hizo tragar algo, eso no estaba bien absoluto... tenían que irse de aquella escena de muerte cuanto antes.
Había tomado la decisión certera de acabar con Yamanaka y seguía el plan porque de lo contrario no estaría apresando con una fuerza horrible su muñeca, tironeo de la misma pero no la dejo escapar, eso sería demasiado fácil si debía ser sincero — S-Suéltame —y le encanto el temblor de su voz, fue como navidad para su persona, porque desde ese momento le iba a tener miedo, estaba seguro de ello — Intenta de nuevo levantarme la mano y juro que no me contendre, por favor dame el placer de hacerte daño con mis propias manos —la rubia estaba conteniendo la respiración por completo lo que lo hizo sonreir demasiado.
— Naruto —la suave voz de Kohana lo hizo reaccionar soltando de golpe la muñeca de la rubia que estaba asustada, sus ojos casi acuosos le decían lo que no dejaba demostrar, miro a la ojicarmín y le dedico una hermosa sonrisa, se inclino hasta rozar su oído con sus labios — Lo siento —susurro para después besar su sien y dirigir de nuevo su mirada hacía su amigo que parecía consternado por aquel acercamiento pero el hecho era que no tenía nada de que estar consternado cuando había dejado de lado a la rubia junto a su hijo, ni siquiera estaba seguro de que amara al pequeño Shisui y eso lo enfurecía mucho.
— Sasuke ve con Shika a donde los mande, una vez estén los preparativos vuelve porque si mal no recuerdo también es tu hijo —estos dos asintieron comenzando a alejarse y se quedaron solos finalmente, Yamanaka de inmediato fue rodeada por su esposo que lo miraba con odio puro, el sentimiento era mutuo sinceramente — Vamos —enlazo su mano con la de Kohana que le sonrió para comenzar a caminar cuando escucho un bufido, sabía quien era sin necesidad de girar la cabeza — Dices que es su hijo pero por lo que veo eres tú quien se revuelca con la madre del niño —encarno una ceja con diversión inesperada.
Miro a Kohana que se mordio el labio intentando no reirse — No soy tú Yamanaka, yo no me revuelco con Heinz cuando se suponía que era el novio de Hyuuga, no pensé que eso hacían las amigas, a diferencia tuya yo pienso hacer las cosas bien... Hyuuga sonríe porque en cuanto Sasuke le de el divorcio a Kohana sera todo tuyo y esta mujer sera toda mía —concluyo para besar suavemente su mejilla causando un leve sonrojo en sus mejillas, continuo con su camino sin mirar atrás... justo como hace tres años había decidido.
— Tienes que calmarte Sasuke, no entiendo que te afecta tanto su relación si eres tú mismo quien ha decidido darle fin —aseguro Shikamaru mientras terminaba de firmar los papeles del nuevo contrato con aquel hospital, estaba enojado pero no sabía porque si era exactamente como había dicho su amigo, el problema residía en que Shisui era su hijo, no quería decepcionar a su padre, ese era su miedo aunque sabía que la relación con Kohana ya no significaba nada de nada — Sigo sin entender... ¿por qué no me enamore del todo de ella? —el castaño entrego los documentos esperando una respuesta del director del hospital.
Después de unos segundos el Naara comenzo a reir como un pequeño niño — Porque nunca dejaste de amar a Hyuuga, de alguna u otra manera creíste que lo habías hecho pero no era así, solo firma el divorcio y dejala ser feliz con Naruto —fruncio el ceño ante aquello, al parecer era el único que no entendía que relación se tenían esos dos y aún más no entendía desde cuando había empezado la misma — No entiendo, es decir, ¿desde cuándo se quieren esos dos? —pregunto confuso, escucho el sonido de tacones y ladeo la cabeza viendo a Tenten que se quedaría a cargo de algunos asuntos más junto con el castaño.
— Cuando nacio Shisui-kun comenzaron a quererse Uchiha, eres demasiado lento querido —señalo la castaña mientras depositaba un suave beso en su mejilla, después la vio irse con su prometido y solto un suspiro, si, él no había participado mucho en la vida de su propio hijo — Ambos se quieren, se aman, dejala ir y si de verdad quieres a Hyuga entonces lucha por ella, Naruto no se metera en eso, Hinata no tiene que ver con su guerra —eso lo tenía demasiado en claro pero estaba reticiente, es decir, estaba el asunto de su padre, no quería para nada decepcionarlo pero era lo mejor para todos así que era una decisión certera.
— Hablare con ellos —susurro con voz queda viendo sonrisas en los rostros de sus amigos, la verdad es que si quería a Hinata con la cual tenía que verse esa misma noche, necesitaba verla y decirle cuanto la amaba, lucharía por ella... haría lo que siempre había querido hacer.
Estaba furiosa, sentía la rabia en cada parte de su cuerpo, bajo de prisa las escaleras dispuesta a matar a alguien — Ino, Ino, detente —siguio con su camino ignorando a Jin, no le apetecía en lo absoluto escucharlo, tan solo quería romper algo, lo que fuera — ¡Ino! —trastabillo en los escalones alcanzando a distinguir a Naruto más allá, sabía que él la salvaría, cerro los ojos de golpe escuchando el impacto, después de unos segundos abrio los ojos esperando verlo pero... era uno de los de su seguridad, Jin llego corriendo con una expresión de furia — ¡¿Qué diablos sucede contigo?! —estaba preguntandose lo mismo la verdad.
Levanto la mirada solo para ver a Naruto hablando con la tal Kohana, los vio abordar un auto y se sintio debastada, eso no podía estar sucediéndole, tenía que ser una maldita broma de alguna manera — ¡Ino! —una mano se poso en su hombro para devolverla de momento a la realidad, se encontro con su esposo que estaba preocupado, confundido y demás cosas, estaba de la misma manera sinceramente — Lo siento, no estaba pensando —se sentía ahogada de alguna manera, no era algo bueno, nunca lo era, eso no podía estar sucediendole, todo se estaba yendo por la borda porque aún sentía algo por él, aún amaba a Naruto.
— Es claro que no pensabas, casi te mtas, ¡pudiste hacerle daño al bebé y a ti misma! —no quería escucharlo, realmente no deseaba escuchar el sermón de parte del pelirrojo que parecía escupir fuego por la boca, solo necesitaba un momento para pensar en todo lo recién, lo había visto de nuevo, después de tres años y sinceramente no sabía como sentirse, estaba confundida, dolida por como la había tratado, el rubio que conocía hubiera ido corriendo a ayudarla, le había dicho basura, la había tratado como un ser insignificante, algo que nunca espero de este, tenía rabia pero también sentía dolor por la situación.
— ¿Ino? —y entonces el llanto se abrio paso, fue tanto lo que venía soportando desde que se hubiera ido, era demasiado solo para ella, los cálidos brazos de su esposo la envolvieron con cuidado y solto a llorar como una pequeña niña porque justo así se sentía, así estaba, acabada, rota, herida... sola más que nunca — Shhhh, no llores —pidio este y negó con la cabeza, le había hecho daño a Jin y aún así estaba a su lado, seguía con ella cuando no lo merecía en lo absoluto, se aferro a su pecho como si fuera su tabla de salvación, apostaba a que lo era más que nunca porque no la trataba como a una loca en ese momento.
— Todo irá bien, lo prometo —susurro junto a su oído mientras las lágrimas bajaban con más fuerza por sus mejillas... nada estaba bien, sabía que con su llegada todo iría de mal en peor, lo sabía a la perfección.
— Ella aún te ama, basta con ver sus ojos para darse cuenta de ello —las suaves manos de Kohana le estaban acariciando el cabello, estaba recostado en su regazo con los ojos cerrados, no quería que se arruinara el momento pero suponía que no podía cumplirse, Shisui estaba en observación así que los médicos les habían dicho que lo mejor era que descansaran un poco, Kohana tenía que hacerlo y lo tenía en claro, sobretodo cuando se veía demacrada — ¿Estás celosa? —pregunto en un tono juguetón recibiendo a cambio un golpe en la frente de parte de la ojicarmín que parecía indignada y sabía la razón a la perfección.
— No te compares con ella Kohana, se que ambas cometieron errores pero juro que nunca vi en nadie más el amor que le profesabas a Sasuke, lo amabas demasiado que no te importaba como te tratara, lo soportabas, Yamanaka nunca me amó y si lo hizo es una pena por ella porque no siento nada hacía su persona... te amo —susurro aquello último con voz pausible, queda para que tuviera el efecto que quería y lo tuvo por la mirada sorprendida en sus hermosos ojos, le sonrió con cálidez para levantarse de su regazo, con sus dedos tomo su mentón, podía besarla pero aún era una mujer casada y no quería lastimarla.
Se contuvo por poco porque lo que más deseaba era besarla, la rubia escondio su rostro en su pecho causandole una ligera risa, le encantaba demasiado la verdad, poso sus dedos sobre su cabello comenzando a acariciarlo — Un poco más y serán míos —esta alzo la mirada y le encanto ver sus ojos brillosos, se mordio un poco el labio, sabía lo que iba a decir y mentiría si dijera que no se sentía emocionado — T-También te amo —murmuro, sin poder evitarlo, junto su frente con la suya cerrando un momento los ojos, sintio el suave beso en su mejilla y sin poder evitarlo sonrió como un idiota enamorado, lo admitía.
Lo que una vez había sentido por Yamanaka estaba completamente olvidado, lo sabía, lo sentía — No vuelvas a compararte con Yamanaka, entiende que eres una mejor persona que ella, si lo haces de nuevo verás como te reprendere —señalo escuchando una queda risa de parte de la ojicarmín que lo hizo sentir mucho más liviano la verdad — Cometí errores, todos los sabes, se que no merezco tu amor pero sinceramente agradezco el que me ames Naruto —la tomo del rostro con ambas manos conectando sus ojos, estaba ligeramente molesto la verdad, no entendía porque se comportaba de esa manera o si entendía.
Eso era algo que le encantaba de ella, que aceptara sus errores, que hubiera cambiado para bien — Cometiste errores, te amo porque me nace hacerlo, ¿entiendes?, no es obligación alguna, por el contrario, es mi dicha amarte —susurro antes de depositar un beso en su frente, porque Kohana era todo lo que deseaba y porque por nada del mundo pensaba perderla, en lo absoluto.
N/A
Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
