N/A

Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

Naruto no me pertenece


Días De Escuela

Capítulo 22: Nuevo Hogar

El ambiente era tenso o algo así, por Dios, ni siquiera estaban casados, solo tenían un hijo en común, eso era demasiado pero no eran felices, creía que si la tenía a su lado se enamoraría, olvidaría a Hyuuga, sería feliz pero era egoísta, Naruto y Kohana debían estar juntos, merecían estar juntos de alguna manera u otra, él solo era la piedra en ese camino — ¿Es todo? —ladeo la cabeza viendo al dobe sujetar las últimas cajas con las cosas de su ex novia oficialmente y de su bebé, su padre ya sabía, no esperaba que le dijera que estaba bien, dos personas no podían estar juntas si no había amor, era contradictorio su padre.

La razón era sencilla, su madre no se había divorciado de este cuando el amor dejo de existir pero suponía que esos eran otros asuntos — Teme... lo siento —sonrió ladinamente mirando al rubio como si le hubiera salido otra cabeza, realmente estaba bien, se sentía un poco más ligero — Esta bien... Kohana, lamento mucho haberte retenido —la rubia lo miro sorprendida, incluso él lo estaba porque no era fácil decir algo como aquello, sin embargo, era la verdad, la ojicarmín se acerco hasta donde se encontraba y para sorpresa de los dos deposito un casto beso en sus labios, un último beso, el último beso que compartirían.

— Siempre fue al contrario tonto, la niña que corría detrás de ti no existe más Sasuke-kun, lamento irme y aún más con tu mejor amigo pero siempre puedes ver a Shisui, es tu hijo —ese era el tema que más le preocupaba, no sabía que iba a suceder con respecto a aquello, no quería que su niño hiciera preguntas cuando fuera más grande, eso era algo que no le apetecía en lo absoluto pero ya verían después — Gracias por todo —estaba cambiando, lo sentía, Hinata siempre le había hecho bien que le daba miedo pero un miedo del bueno — Nos vemos teme, sigue el plan —asintió porque era obvio, Deidara tenía que caer si o si.

Esa era la decisión que habían tomado desde que se hubieran marchado, terminar con la persona que había provocado que su familia huyera porque si, todos los tontos eran sus amigos, se daba cuenta en ese momento que había madurado para bien y todo se lo debía a... Hyuuga Hinata.


Aparco el auto en la casa donde vivirían los tres, Shisui iba sentado en su silla en los asientos traseros aunque jugaba con un osito, el pequeñito era callado, eso era de Sasuke definitivamente, era un lindo niño sinceramente — Ve por el niño, lo demás lo llevaran los empleados —Kohana asintió cuando la puerta fue abierta, la vio caminar hasta donde estaba el pequeño rubiecito que movio sus manitas feliz de ver a su mamá, salio del auto — Las cosas del niño estaran por igual en mi habitación, acondicionen todo, ¿la comida ya esta preparada? —varias mucamas comenzaron a moverse para llevar todo a la nueva casa.

— Si señor, la servimos en el comedor —asintió sin mirarlos puesto que estaba entretenido viendo las risas de aquellas dos personas que se habían vuelto indispensables en su vida — Ve con papi cariño —y se quedo congelado cuando esas palabras salieron de la rubia quien le paso en brazos al pequeño que rió jalando sus cabellos, lo conocía demasiado bien, sonrió enternecido comenzando a jugar con él causando sus tiernas risas — Vamos, es hora de la comida —camino aún jugando cerca de la rubia que reía ante los jalones de cabello que Shisui le daba, era divertido verlos reir, lo que más deseaba era darles todo a los dos.

Caminaron por el amplio jardín cuando se le ocurrio una idea, era aún temprano, el sol estaba en su punto — ¿Por qué no comemos aquí? —propuso causando que los ojos carmínes de su ahora pareja brillaran más que nunca — ¡Si! ¡En el jardín! —y lo siguiente que sintió fue a la rubia abrazandolo con efusividad lo que concluyo con los tres tirados sobre la verde hierba del jardín mientras reían como... una familia, si, justo así — En un momento acondicionaremos todo señor —vio alejarse a sus empleados mientras ellos seguían riendo, se veían como los niños que nunca fueron puesto que habían nacido con una gran responsabilidad.

— Naruto —dejo en el césped al pequeño que comenzo a gatear en busca de algo con lo cual jugar, sus miradas se encontraron, el tiempo se detuvo unos momentos y entonces... sus labios se juntaron con suavidad, su primer beso, la beso con suavidad, sujeto su cabello con algo de fuerza para que el beso no terminara, descendio con cuidado el rostro mordiendo sus labios, se perdio en el aroma a durazno que desprendía su cuerpo, todo ella, la suave risa de su ahora hijo los separo aunque aún podía palparse ese ambiente lleno de algo que de momento no entendían a pesar de saber que era, amor, el primer amor verdadero.

— Te amó —susurraron los dos al mismo tiempo mientras el pequeño Shisui subía a su regazo, alboroto su cabello y por primera vez sintio que era sumamente feliz, que pertenecía a un lugar y no era donde una parte de él siempre quizo, no era con Yamanaka Ino... era con Kohana y Shisui y ahí quería permanecer para siempre.


Miro por la ventana el hermoso sol que hacía, dio un leve suspiro pasando sus dedos por el vientre levemente abultado, dudaba ser una buena madre pero daría lo mejor de si — Deja de pensar, te hace daño —miro a Jin que coloco en la mesa de centro una bandeja con pastelitos y un poco de té, el café ya no entraba en su lista de compras — No pensaba en nada —aseguro aunque era una enorme mentira, estaba pensando en él, se veía demasiado cambiado, parecía otra persona, no quedaba rastro del niño que siempre le gusto — ¡Señores! —giraron la cabeza ante el grito de una de las mucamas, tenía un mal presentimiento.

Una de las mucamas hizo acto de aparición en la estancia — ¿Qué sucede? —pregunto su esposo algo alterado, entonces escucharon gritos en la sala, los dos se apresuraron a salir de la estancia caminando de prisa hacía aquel lugar, se encontraron con dos personas que tenían unos documentos en las manos — Asumo que son los dueños de la casa o eran... tienen que abandonarla ahora mismo, el propietario lo ha ordenado —miro al sujeto como si se hubiera vuelto loco, el propietario estaba a su lado, no tenía ni idea de que estaba hablando, Jin parecía más perdido que nadie así que él tampoco estaba enterado de aquello.

— Yo soy el propietario, mi padre me compro esta propiedad —ahí estaban sus dudas resueltas, nada de lo que decían era verdad ni siquiera tenía sentido siendo objetiva — Lamento informarle que esa información no es reciente, el nuevo propietario no es usted, es Namikaze Naruto —dio un jadeo de sorpresa, no entendía nada de lo que estaba sucediendo, parecía demasiado complicado y el dolor de cabeza no ayudaba mucho — Así como escuchan, es mejor que tomen todo y se muden —miro de donde provenía esa voz y se encontro con Naara Shikamaru que parecía aburrido de estar ahí, se estaba vengando el rubio de verdad.

— Es mi casa Naara, mi padre no la vendio —arremetio el pelirrojo causando el bufido del castaño que camino hasta donde se encontraban para extenderles un fólder, ambos lo tomaron revisando los papeles y se quedaron en blanco, efectivamente la propiedad ya no era de ellos — Tu padre esta en bancarrota y a Naruto le encantan las vistas de este lugar sobretodo porque Kohana... vivira a partir de este momento con él —eso fue peor que un balde de agua fría, esa noticia la hizo marearse que tuvo que sujetarse del brazo de su esposo que la miro alarmado... aún lo amaba, aún amaba a Namikaze Naruto.


— Me duele la cabeza —hizo un puchero en descontento causando la risa de Deidara que le sonrió con cálidez, seguía sin entender como había terminado con este cuando se suponía que el almuerzo sería con Ino pero al parecer su amiga no pensaba hacerles compañía — Solo es una foto Hinata-chan, quiero pintarte —se sonrojo inevitablemente ante aquello, no entendía esa manía de fotografiarla siempre que podía, parecía estar obsesionado — ¡Deidara-sama! —dio un brinquito en su lugar cuando una mujer de unos treinta años entro en la estancia demasiado agitada, al parecer algo no estaba bien por la mueca que tenía.

Deidara la miro con algo de enfado seguro porque había arruinado el momento — ¿Qué? —la mujer castaña le extendio algunas revistas y papeles que el rubio tomo confundido para después abrir los ojos demasiado, esa no era una buena señal, se levanto de su lugar y entonces vio lo que lo había alarmado, su empresa había caído en ventas según el último informe de sus contadores, una empresa desconocida les estaba arrebatando todo, pero eso no era todo, un artículo de una revista elogiaba a alguien más como el genio de las pinturas y una mujer era la reina de la moda, eso si que era sorpresa porque Deidara dominaba eso.

— ¿Qué diablos es esto? —rugio el ojiazul mirando asesinamente a la mujer que retrocedio un poco, una suave risa los hizo ladear la cabeza y entonces juro que había visto un fantasma — S-Sasori-san —si, su ex jefe estaba en la enorme oficina del rubio quien parecía querer lanzarsele encima pero no podía moverse al parecer — Esta oficina es privada, ¡fuera! —el pelirrojo no se movio ni un centímetro ante aquella órden sino que parecía mucho más que tranquilo, como si no le afectara en lo más mínimo lo que estaba diciendo — Cuanto tiempo Hinata-chan —sonrió como solo él sabía hacerlo; como agua templada.

— Lamento decir que no estoy aquí por ti sino por Deidara-kun, es sorprendente conocer a mi rival aunque esperaba algo mejor, creo que Sai sería un mejor rival —no había entendido nada excepto que el rubio era su rival pero no tenía ni la más mínima en que ámbito así que prefirio callar — Fuera o llamo a seguridad —tampoco aquella amenaza provoco alguna reacción en el de ojos ceniza sino que tan solo mantuvo su mirada fría en su acompañante — Esta oficina no será tuya en pocos meses, será mía así que disfruta mientras puedas —y dicho esto salio con la cabeza en alto, algo le decía que eso era una amenaza seria.


— Este es nuestro nuevo hogar —sus manos se enlazaron a la cintura de Kohana que apoyo su cabeza en su hombro con una sonrisa encantadora, Shisui más o menos caminaba por la habitación siguiendo al nuevo perrito que había comprado como mascota, quería todo lo que una familia tenía y eran esas cosas que nunca tuvo cuando era niño — Es perfecto —aseguro la rubia mientras admiraba la estancia, era más que perfecta, una cama matrimonial, estantes con libros, una cuna de color azul cielo con algunos moviliarios colgando del techo, Shisui dormiría con ellos pero durante el día estaría en la cuna que estaba ahí.

Tomo entre sus brazos a su pequeño niño que reía con el perrito que movía la cola feliz, era más que perfecto — Todo esta empezando en este momento, por favor perdoname por todo lo que hare —la ojicarmín volteo para besar al pequeño rubiecito que movio sus manitas para que esta lo cargara, lo hizo y el pequeño se pego a su pecho — Vas a recuperar lo que perdiste, solo pido una cosa —susurro pasando una mano por su cuello para atraerlo a sus labios en un casto beso, algo más que perfecto era cuando sus labios se encontraban, la amaba más, incluso estaba seguro de que la amaba más de lo que una vez amo a Yamanaña.

— Lo que más temo es que la ames más que a mí —entendía ese miedo, lo entendía porque solo eran novios, no eran nada más pero quería más — Kohana, te amo solo a ti, no puedo pensar en amar a alguien más —se sincero viendo como sus ojos brillaban por las lágrimas retenidas, beso de nueva cuenta sus labios y sonrió — Te amo Naru —murmuro para enterrar el rostro en su pecho aspirando su aroma, cerro un momento los ojos, era lo que quería, lo que siempre quizo, los tres se acostaron en la cama, necesitaba descansar un poco antes de que todo comenzara aunque ya se estaban moviendo las fichas.

Apreto la cintura de Kohana aspirando el aroma de sus cabellos — Duerme un poco mi dulce niña —apreto la manita de Shisui que se estaba quedando poco a poco dormido, el sonido de la vibración de su celular lo hizo estirarse para tomar el mismo, un mensaje de Shikamaru diciendo que la casa esperaba por ellos, su amigo de verdad era eficiente, mucho más que eso, su respiración comenzo a hacerse pausada... su nuevo hogar estaría lleno de vida porque más que nunca ansiaba tener un hijo con la ojicarmín.


— ¡Hey, no pueden entrar! —ignoraron los gritos de sus empleados, quería su cabeza y la iba a tener — ¡Ino! —paso de Jin para entrar por fin en la sala de aquella casa, no entendía para que quería la casa donde ellos vivían, no, si sabía, para lastimarla, para vengarse — ¿Qué haces en mi casa? —giro la cabeza y lo vio al pie de las escaleras, estaba despeinado y usaba una camisa que estaba arremangada hasta los codos, los pantalones negros lo hacían lucir demasiado bien, había crecido, ya no era un niño después de todo — ¡¿Cómo diablos te atreviste?! —el ojiazul la miro con una sonrisa leve para bajar las escaleras con calma.

Lo vio pasar varios de sus dedos por el cabello rubio que tenía desordenado — Baja la voz Yamanaka, mi familia esta durmiendo —se mordio el labio y recompuso el rostro, por nada del mundo debía ver cuanto le afectaban esas palabras, el rubio no tenía que saber que aún lo amaba — ¿Quieres venganza? ¿Por qué? Todo le pertenece a Deidara y lo sabes, no tienes derecho alguno a atacarnos solo por ser amigos cercanos de tu hermano, no entiendo porque lo odias si es una persona maravillosa —y lo era, nunca creería que era mala persona, lo conocía, era un ser de buen corazón, esa era la verdad aunque el rubio no la veía.

— Kohana quería esa casa, estaba en venta, punto, fuera de mi casa —dicho esto dio media vuelta, ni siquiera presto atención a sus palabras, apreto los puños dispuesta a lanzarse sobre él pero las suaves manos de Jin la sostuvieron por las caderas — ¡Te odio! —le grito con un nudo en la garganta y es que era una mentira, no lo odiaba, no podía hacerlo cuando todos los sentimientos que guardo se estaban desbordando en esos momentos — El sentimiento es mutuo mi amor, solo que lo mio si es odio, lo tuyo puedes quedartelo, no me importa —la cruda voz que uso le confirmo que sabía de sus sentimientos, lo sabía bien.

El miedo la paralizo en ese momento, Namikaze Naruto sabía que aún lo amaba, cerro los ojos y se dejo arrastrar por Jin quien parecía no saber nada de lo que se habían dicho, lo último que vio fue al rubio abrazando a la rubia que lo beso en los labios, algo se rompio y sabía bien que era... había sido tan tonta al dejarlo ir pero lamentablemente ya era demasiado tarde para arrepentirse de ello.


Camino por los pasillos atrayendo la mirada de todas las personas, subio la escalera de caracol hasta abrir la puerta del despacho de Sasuke, la suave mano de Kohana le saco una sonrisa además de que Shisui dormía plácidamente en sus brazos, estaba hermoso vestido con ese overol azul, su piel lucía más de esa manera — ¿Qué hacen aquí? —pregunto el azabache mientras se levantaba de su asiento, parecía algo cansado pero sabía que era por el asunto de Hyuuga y no por otro — Quería saber como van las cosas, ¿es malo teme? —el de mirada ónix lo miro con furia y solo solto una leve carcajada, no habían cambiado.

— Te dare un informe, tomen asiento —ayudo a la rubia a tomar asiento sintiendo que el Uchiha los miraba con una leve sonrisa, su amigo estaba feliz por los dos, cargo con cuidado al pequeño rubio que se quejo tiernamente apretandose contra su pecho — Shikamaru confirmo la compra del hospital central, Tenten se esta encargando de la cadena de hoteles y el asunto más importante... las acciones de Deidara bajaron al menos un 20%, mis fuentes me informan que estara en contacto con los demás empresarios mundiales para sustentarla —asintió aunque no conformado, su empresa tenía que caer poco a poco.

Por nada del mundo tenía que levantarla así que era hora de mover más fichas — Llama al dueño de las aerolíneas, es el socio más importante en la lista de Deidara, que alguien se encargue de él por favor —el azabache asintió comenzando a escribir de prisa, le entrego algunos papeles y se encontro con los contratos de las propiedades del padre de Jin, eso no era su culpa, se había ido a la quiebra, simplemente había comprado sus propiedades, técnicamente no era su culpa en lo absoluto — ¿Algo más? —pregunto sintiendo como Kohana se recostaba en su hombro cerrando los ojos, aún estaba cansada, se le notaba.

— Sasori visito a Deidara, mando una clara amenaza —eso ya lo sabía y se lo esperaba demasiado, el pelirrojo era territorial y ansiaba ser el mejor en lo que hacía aunque a su parecer ya lo hacía — Me lo esperaba —sentencio levantandose de su asiento, era hora de visitar su nueva casa con su familia, sujeto a Kohana que lo miro con un mohín, tenía sueño — Dijo que le debías una pintura —sonrió un poco ante aquello, se despedio con la mano, su nuevo hogar en definitiva los esperaba pero primero tenía que hacer una parada y dar el primer golpe contra su querido hermano Deidara... a penas comenzaba con sus planes.

— Gracias teme, nos vemos durante la noche, recuerda que es baile de bienvenida —el de mirada ónix movio la mano diciendo que había entendido así que salio de ahí de la mano de su familia, todo había cambiado con su llegada pero estaba seguro de algo, no pensaba detenerse hasta hacerles ver que no era más el niño de 15 años que tenía miedo, le iba a devolver a su familia lo que por derecho le pertenecía así tuviera que pasar por todo el mundo.


N/A

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.

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