N/A
Un nuevo capítulo.
Espero les guste.
Gracias por leer.
Disclaimer:
Naruto no me pertenece
Días De Escuela
Capítulo 23: Familia
La noche había caído, termino de arreglar su corbata con cuidado, se veía bien en ese traje negro, la corbata rosa había sido una idea de Kohana, lo menos que quería era negarle algo y se le veía bien así que no había problema alguno, el pequeño Shisui estaba a su lado sentado sobre el piso, se acuclillo sonriendole — Vamos pequeño, a mamá le va a dar un infarto como te vea en el suelo —señalo al tiempo que quitaba de su pequeño saquito los rastros de polvo, estaba espectacular — A mamá le gusta que su hijo se divierta —volteo la cabeza para encontrarse con la imágen más perfecta de la mujer, Kohana estaba más que hermosa.
Vestía un elegante vestido que llegaba hasta sus tobillos abriendose en la parte lateral de la pierna derecha dandole un toque seductor, el color rojo contrastaba con su piel blanca, las zapatillas blancas le quedaban a la perfección, su cabello estaba atado en un moño sencillo — Te ves hermosa, ¿verdad que mamá esta hermosa? —batio las manitas del rubiecito que rió suavemente, tan lindo su niño, camino hasta el borde de las escaleras viendo como se sujetaba del barandal con cuidado, extendió su mano que tomo con suavidad para besar el dorso de la misma, se inclino y junto sus labios en un suave beso, la amaba demasiado.
— Hora de irnos cariño —extendió su brazo para que lo tomara y así lo hizo, caminaron viendo como se abrían las puertas, salieron al jardín y abordaron el auto que los llevaría hacía el salón que esperaba por ambos — ¿Tienes frío? —pregunto preocupado cuando la vio acurrucarse en su brazo, le sonrió y negó con suavidad, beso la coronilla de su cabeza y sentó bien al pequeño niño en sus piernas, le entrego una sonaja y este sonrió — Naru —enfoco su mirada en sus hermosos ojos carmínes, algo la estaba preocupando, lo sentía de esa manera, esperaba que no fuera Ino porque por la misma no sentía ya nada, era muy en serio.
— Quiero tener un hijo contigo —se atraganto un poco con su saliva pero después sonrió, eso era algo que deseaba enteramente si debía ser sincero — También yo, es lo que más deseo —susurro besando castamente sus labios viendo como se sonrojaba un poco, solto una suave risa ante ello — Prometo que en cuanto volvamos a casa te hare el amor y de ese acto nacerá un hijo nuestro, ¿verdad qué Shisui quiere un hermanito? —el pequeño rubiecito rió como si entendiera lo que estaba diciendo, podría ser, tendrían un hijo... era lo que más deseaba y eso sucedería esa misma noche.
— Es una maldita trampa y todos lo sabemos —gruño Deidara, eso ya lo sabían pero tenían que ir, accionistas de sus empresas estarían invitados, si no iban levantarían sospechas y eso por nada del mundo sería bueno, se levanto de su asiento con ayuda de Jin que beso su mejilla — Hora de irnos, luego pueden quejarse como niños pequeños, igual tenemos que ir, no quiero que después nos hagan preguntas del porque no asistimos —declaro con voz firme el pelirrojo que la jalo con suavidad para que caminara, Hinata camino al lado de su esposo que le sonrió con ternura, por alguna razón eso no le gusto en lo más mínimo, lo odio.
Sin embargo, no dijo nada, solo siguio con su camino — Vete con Shuu, Hina y yo tenemos que hablar de algo muy importante —asintió de mala gana aunque no dejo verlo con una sonrisa, recibio un suave beso en la frente y camino con el rubio que le sonrió coquetamente, rodo los ojos ante aquello, los dos primeros autos emprendieron la marcha y solo quedaron ellos — Vaya, es raro que mi primo te haya dejado de lado, es inesperado aunque me lo esperaba un poco —intento golpearlo con la mano pero fue sujetada, sus rostros estaban tan cerca — Entra, las paredes escuchan —camino a su lado hasta verse dentro del auto.
El mismo emprendio la marcha y el silencio se hizo presente — Tienes que ponerle una correa a Hinata, a este paso todo mundo se dara cuenta de lo que hicimos —señalo recibiendo a cambio una sonrisa irónica de sus labios, ya sabía que esos dos estaban más lejos que cualquier otra cosa — Jamás hablaste de esa manera de ella, ¿tanta envidia sientes? —solto un bufido ante aquello, eso era imposible o mejor dicho no quería para nada admitirlo, no era envidia, era algo más — Creí que la amabas, entonces lucha de nuevo por tenerla —siseo viendo como solo el rubio rodaba los ojos, claramente no pensaba hacer lo que decía.
— Yo no la amo, no más, te amo a ti y lo sabes, sin embargo, tienes tanto miedo de dejar a mi primo, ni siquiera sabes si él es el padre —quizo voltearle la cara con una bofetada pero su mano fue sujetada con fuerza, intento soltarse pero el agarre crecio — A mí no intentes golpearme cariño que nos conocemos —y entonces la beso, sucedía un poco a menudo y sabía que estaba mal pero quería llenar ese hueco que era Namikaze Naruto, algún día podría llenarse pero ese día se veía tan lejos que le daba miedo no poder cumplirlo.
— ¿Estás bien? Te veo un poco pálida —señalo Jin, le dedico una leve sonrisa al tiempo que el auto estacionaba delante de ese salón, sabía que habría una guerra, nada bueno podría salir de la misma, las puertas se abrieron y ambos bajaron con elegancia, miles de cámaras los fotrografiaron, se sintió de pronto nerviosa pero el ojiverde le sonrió con cálidez para tomarla de la mano y entrar con cuidado, el salón era imponente, no habían escatimado en nada, todo se veía lujoso, meseros pasaban entre la gente ofreciendo bebidas o algo de bocadillos, todo mundo vestía como si fuera el evento del siglo, quiza lo era y eso daba miedo.
Sabía que se iban a encontrar con ellos en cualquier momento — Al menos el tonto de mi hermano sabe hacer este tipo de eventos —le dedico una mirada de reprimenda a Deidara que solo le guiño el ojo a manera de juego, en algunas ocasiones le hartaba la manera en que se comportaba — Naruto siempre ha tenido gustos exquisitos —todos giraron la cabeza sorprendidos al escuchar la voz del Naara que venía acompañado de Tenten que les sonreía con dulzura, le sorprendio que no fuera fingida — Primero los perros y después el amo, que bonito —el castaño le sonrió al rubio mayor que solo lo miraba con verdadera furia.
Era un niño pequeño en verdad — A diferencia tuya yo no hago eso —y ahí estaba la crema del pastel, Namikaze Naruto estaba detrás de su hermano mayor sosteniendo en uno de sus brazos al hijo de Sasuke que suponía ahora era su hijo, de la mano estaba Kohana que se veía despampanante, de verdad era una mujer muy hermosa — Cuanto tiempo hermanito —saludo con alegría el hermano mayor intentando acercarse pero se detuvo al ver la mirada de muerte del pequeño — Es un gusto tenerlos aquí —saludo la rubia ojicarmín con una gentil sonrisa, siempre tan buena la mujer, no la odiaba pero no la soportaba en lo asboluto.
El haber formado parte de la vida de Sasuke hacía que la encontrara insoportable — Vaya, siempre creí que no tocabas a las mujeres de tus amigos, me equivoque al parecer si ya vienes de la mano de esta mujer, es hilarante que tengas la decencia de traer a la mujer de tu amigo —señalo con un toque ácido el rubio mayor, contra todo prónostico no fue Kohana o Naruto quien se defendieron de esa ofensa sino fue Sasuke quien avento el contenido de su copa sobre Deidara quien dio un respingo... la diversión o la guerra ya empezaban al parecer.
— Kohana no sera más mi novia pero es la madre de mi hijo, amiga y futura esposa de mi mejor amigo, cuida tus palabras cuando te atrevas a hablar de ella, ¿estamos? —espeto en un tono duro, por suerte se había encargado de que la gente fuera traspasada al enorme comedor de lo contrario ya se hubiera armado un escándalo — ¡¿Cómo te atreves?! ¡¿Quién diablos te crees?! —Jin y Shuu lo sostuvieron antes de que se lanzara sobre él, sonrió ladinamente viendo como respiraba con dificultad — Basta Deidara, no hagas esto por favor —pidio Yamanaka y este solo asintió sonriendole levemente, de verdad la quería demasiado.
Eso era interesante — Por favor pasen al salón —pidio con voz calmada Shikamaru y estos con mala cara accedieron, al final solo se quedaron ellos, miro como Hinata se marchaba un poco tambaleante, algo no estaba bien pero ya después investigaría — Te dije que no hicieras eso teme, el plan era no darles el gusto —refuto Naruto y solo lo golpeo con el puño en la cabeza escuchando sus quejidos además de que cuidaba el no tirar al pequeño Shisui — No pensaba dejar que la ofendiera animal —le gruño viendo como Kohana solo meneaba la cabeza aunque sonreía, eran como siempre, una familia alegre y así lo quería siempre.
— Bien, hora de irnos al comedor, Sasori no tarda en llegar al igual que los otros —señalo así que comenzaron a caminar con pasos calmados, habían crecido en verdad, ya no quedaba ni una pizca de aquellos niños aún inmaduros, las puertas se abrieron y llamaron la atención de cada persona que dejo de platicar solo para verlos — Bienvenidos a esta fiesta organizada por Namikaze Naruto quien regresa después de atender negocios en el extrajero —todo mundo se levanto de golpe para saludar a su amigo ante las palabras de recibimiento de Gaara quien al parecer ya había llegado y era el presentador de la noche, era divertido.
Sería realmente divertida esa cena — Por favor tomen asiento, es un gusto tenerlos presentes —saludo su amigo rubio caminando con paso seguro hasta su mesa, todo era perfecto y la razón era sencilla, quitarle socios a Deidara, una batalla campal que sería más que divertida, estaba ansioso por ver como el rubio mayor se contendría para no lanzarse sobre su hermano, habían luchado por llegar a ese momento y ahora que estaban ahí por nada del mundo pensaban en dar marcha atrás, la primera ficha para mover el tablero era esa cena.
— Si oí de esa propuesta ante el consejo del grupo Empire —señalo uno de los accionistas mayoritarios de las aerolíneas privadas de China, asintió después de dejarle ver como si nada la propuesta de construir un nuevo aeropuerto con todos los lujos posibles pero la sorpresa es que no sería a precios elevados, en lo absoluto porque estaría al alcance de todo el mundo — ¿No se perdería dinero si se hiciera eso? Estás costeando algo no barato —señalo el secretario del accionista, sonrió al tiempo que veía como Kohana le daba de comer a su niño quien quería ir a sus brazos así que lo tomo con cuidado mientras le sonreía feliz.
Era una dulzura por completo, noto la sorpresa de los accionistas pero le dio lo mismo — Tengo más dinero del que ustedes han creado en todo el tiempo que han manejado sus empresas, no es despilfarrar en lo absoluto, generara el doble de ganancias por la sencilla razón de que en el aeropuerto pienso construir un resort, algo sencillo pero con el lujo necesario, el aeropuerto más grande del mundo y lo mejor es que algunas partes por no decir todas seran ecológicas, perfecto —sentencio viendo como el accionista comenzaba a hablar con su secretario que asentía a lo que decía, eso sería más sencillo de lo que había pensado.
Todo comenzaba en ese punto — Hagamos algo Namikaze-san, que alguien de su empresa venga a mi oficina, hablaremos sobre el tema y si la propuesta es más que interesante tienes a mi empresa en la bolsa —estrecho su mano sintiendo la mirada fulminante de su hermano que se estaba conteniendo para no levantarse de su asiento e ir tras él, daba lo mismo, no podría detenerlo — ¿Algo más caballeros? —Kohana estaba atendiendo a los invitados y eso le encantaba, los hombres negaron mientras le dedicaban sonrisas afables, noto la mirada de ira de Ino, era divertido verla intentando no lanzarse sobre su mujer, muy divertido.
— Tienes una mujer muy hermosa —alago el accionista y asintió mientras le daba un poco de postre a Shisui que solo rió un poco comenzando a jugar con la cuchara — Es una buena mujer, cuídala —estrecho de nuevo la mano del accionista que se levanto de la mesa con su secretario, miro más allá a Kohana que daba las órdenes de atender a la gente como se debía, de ofrecerles algo más — Eso planeo hacerlo por siempre —susurro con suavidad y era verdad, por nada del mundo pensaba dejar que se marchara de su lado y la solución era contraer matrimonio con ella.
— La escuela es de nosotros y no pensamos venderla, la accionista mayoritaria es Ino, le sigue Hinata y al final yo, ninguno de nosotros pensara ceder ante tu trato —señalo con calma al Uchiha, le entraba rabia si quiera saber que estaban pensando en comprar esa escuela que le pertenecía más a la rubia, al menos en sentimientos, por nada del mundo pensaba venderla — No queremos comprar tu escuela, en lo absoluto, no tenemos esos planes, simplemente quería preguntar como les iba —aseguro este encogiéndose de hombros y dedicandole una sonrisa de total calma, estaba detestando más a su pequeño hermano y amigos.
Seguro se estaban divirtiendo en hacerlo sentir como una plasta pero no pensaba darles el gusto, no de nuevo, le sorprendía el no haberse lanzado sobre el azabache después de lo que le había hecho — Manten tus sucias manos lejos de esa escuela, no quieres conocerme Uchiha —sentencio con firmeza viendo como una sonrisa ladina se asomaba en sus labios, quería molerlo a golpes pero se estaba conteniendo — Tienes la mala costumbre de intentar amenazar a la gente, solo que te olvidas de una cosa, tus amenazas no nos hacen nada —sonrió con suficiencia cuando lo vio mirar a Hinata, ese era su punto débil, lo sabía.
— Hinata-chan nunca sera tuya, ya le quite la mujer a mi hermano, si planeas intentar atacar a mi empresa te quitare lo que más amas en el mundo y es ella —este encarno una ceja al tiempo que pasaba su brazo por su hombro apretando con demasiada fuerza — Dejemos algo en claro, no soy tu hermano, soy muy diferente a él, intenta amenazarme de nuevo y terminaras tres metros bajo tierra, solo dire algo, de entre los dos, Naruto es peor, aún no conoces al nuevo y te recomiendo que no hagas nada para conocerlo —le dio varias palmaditas en la espalda y se alejo con paso seguro de ahí, gruño molesto, los odiaba, los odiaba.
— Deidara, ¿qué diablos es eso de qué quieren construir una universidad nueva? —giro de golpe el cuerpo para ver a una rubia más que furiosa, intento tranquilizarla pero sabía que iba a ir tras Naruto para golpearlo o algo peor y eso no podía suceder o entonces si que algo malo iba a suceder — Tienes que calmarte, ¿entiendes?, no puedes decirle nada, entiende por favor, prometo que no tocaran la escuela —aseguro viendo como sonreía un poco, estaba embarazada y por nada del mundo podía dejar que se enojara... tenía que cuidarla de todo, justo como siempre prometio.
La música sonaba más que perfecta en la estancia, la habitación estaba perfectamente decorada y él estaba arrodillado delante de la mujer que siempre espero, que siempre había amado — S-Si... —a penas fue un susurro pero juro que jamás había escuchado algo tan fuerte, tomo con suavidad su mano y coloco aquel anillo que había elegido en compañía de Shikamaru — ¿P-Por qué me lo pides ahora? —se levanto con cuidado tomando entre sus brazos a su pequeño niño que había estado sentado en la cama, era hora de hablar seriamente como una familia porque eso era lo que deseaba, ser una familia con esas dos personas.
— Kohana, no pienso mentirte, te quiero en mi vida, los quiero a los dos, lo que más me haría feliz es poder estar a su lado, no te pedí matrimonio porque tengo miedo de enamorarme de ella de nuevo, no, en lo absoluto, estoy enamorado de ti, los amo a los dos y quiero estar con ustedes, me hace feliz que aceptes, ¿tú tienes dudas? —inquirió viendo como negaba de inmediato, suponía que esa era una buena señal, solto una suave risita para abrazarla, la escucho llorar y se alarmo, dejo al pequeño Shisui en la cama tomando su rostro, le cautivo ver como lloraba pero de felicidad, realmente era más que hermosa y sería toda suya.
— T-Te amo... t-tanto —susurro con voz quebrada, la acuno en sus brazos sintiendo como lloraba un poco más, beso sus cabellos al tiempo que acariciaba su espalda con suavidad, la amaba demasiado — Yo te amo mucho más —beso suavemente sus labios disfrutando del calor de los mismos, la separo un poco para hacerla sentarse en la cama, esta cargo al niño y abrazo a los dos con fuerza — Ten en claro que no pienso dejarlos nunca, son mi familia y lo que más amo —susurro sobre su oído para separarla un poco, limpio sus lágrimas con los pulgares viendo como sonreía con ternura, era imposible no amarla y no desearla.
Sasuke no la había amado, no entendía porque o quiza si, Hyuuga era su vida, sin embargo, nunca tendría en claro porque no podía amarla, quiza no era su tipo, jamás había pensado que fuera el suyo, la sorpresa fue que era la mujer de su vida, la que había esperado, se recostaron los tres juntos y sonrió, tenía la familia que siempre había deseado, no serían como sus padres que tenían problemas, serían una familia inmensamente feliz, no perfecta porque la perfección no existía, esa noche procrearían a su segundo hijo, su familia sería numerosa... sería la familia que siempre deseo tener, él no pensaba ser un mal padre, claro que no.
No podía decir que sería el padre perfecto o el marido pero lo intentaría, era necesario hacerlo porque deseaba una familia y no con Yamanaka Ino, no, la deseaba con Kohana y la tendría para siempre — Duerme un poco —susurro acariciando su espalda mientras el pequeño Shisui ya suspiraba con calma, estaba dormidito, se sentía completo por primera vez... se sentía más que entero.
N/A
Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
Gracias por los comentarios.
