Era medio día, los restaurantes estaban llenos de gente, los chicos del equipo de Seirin decidieron quedarse a comer en un restaurante de comida rápida que parecía estar algo más vacío que los demás lugares.

Al entrar todo el equipo de Kuroko se sentó en varias mesas que quedaban libres, las mesas eran de cuatro pero una de las mesas tenía dos sitios libres.

"Kagami-kun, ahora vengo voy al baño"-Dijo Kuroko mientras caminaba hacia el servicio, cuando iba a entrar la puerta se abrió y un gran y alto chico se chocó contra él tirándolo al suelo. Era Aomine.-"auch…"

"Ten más cuid..."-Aomine dirigió la mirada el suelo y se dio cuenta de que el chico con el que se había chocado era Kuroko. Desde el último partido contra él no se habían visto y en todo ese tiempo Aomine estuvo intentando olvidarse de los sentimientos que dentro de él habían aflorado.-"Tetsu, no te había visto"-Aomine le tendió las manos y lo levantó con fuerza. Demasiada fuerza. Kuroko al ser levantado con tanto impulso volvió a chocarse con el cuerpo de Aomine esta vez sin caer al suelo, simplemente se quedó pegado a él.

"Demasiada fuerza Aomine-kun"-Dijo Kuroko un poco ruborizado mientras se despegaba de Aomine.-"Esto me voy a mi mesa"

"¿No ibas al baño?"-Preguntó extrañado Aomine mientras pasaba el brazo por encima del hombro de Kuroko.-"A propósito, no tengo mesa, y veo que os sobran dos sitios, ¿Verdad que puedo comer ahí?-Preguntó sonriente Aomine. Aomine no sonreía mucho pero cuando Kuroko estaba cerca sonreía algo más.

"Supongo que no habrá ningún problema"-Dijo Kuroko sin mirar mucho a Aomine. Kuroko acompañó a su amigo hacia las cajas y cogieron el pedido de Aomine que estaba esperando ya en caja.

Cuando los dos chicos se acercaron a las mesas en las que estaban todos, la mayoría de los chicos y la entrenadora se quedaron muy sorprendidos de ver a Aomine ahí. La expresión de Kagami era otra, estaba visiblemente molesto ya que su relación con Aomine podría decirse que no era de las más amigables. Estaban en la misma fila de mesas sentados Aomine, Kuroko y Kagami. Los chicos comenzaron a hablar mientras comían.

"Eh, y vosotros como os gustan las tetas"-Preguntó Shinji mientras con las manos imitaba la forma de unos pechos.

"A mi pequeñas que quepan en una mano, así son más manejables"-Dijo casi babeando Mitobe.-"¿Y a ti Aomine?

"Eh pues supongo que grandes"- Pensó Aomine antes de contestar haciéndose una imagen mental de unos pechos grandes.-"No tan grandes no…"-Continuó meditando Aomine mientras la imagen del busto que tenía en mente se volvía mucho más plana.-"Tal vez planos…"-Pensó Aomine mientras el pecho que tenía en mente se volvía totalmente plano y su portador en vez de ser una chica era Kuroko. Aomine se quedó patidifuso con la clase de pensamientos que estaba teniendo siempre le habían gustado los pechos enormes y había pasado de eso a gustarle el pecho plano de un hombre.-"A mí enormes, gigantes"-Contestó mintiendo Aomine intentando salir del paso.

"¿Ah sí?"-Pensó con malicia Kagami girándose hacia Kuroko y pasando las manos por debajo de su camiseta llevándolas hacia su pecho y empujando la camiseta hacia delante intentando imitar la forma de dos pechos enormes.-"¿Así te gustan Aomine?"

Aomine se quedó plasmado al ver la escena, la camiseta de Kuroko se levantaba dejando ver parte de sus abdominales y la tira de sus calzoncillos, al ver eso no pudo evitar sonrojarse ligeramente a pesar de que eso no era propio de él.-"Eh si… así están perfectos"-Dijo Aomine bastante molesto, una vez que se le había pasado el rubor inicial solo le quedaba rabia, él estaba tocando a Kuroko como quería.

"Oh, a mí me gustan más planos, así"-Kagami pegó sus manos al pecho de Kuroko apoyando sus manos en el cuerpo de su pequeño amigo.

"Kagami-kun no soy un muñeco de muestras"-Protestó molesto Kuroko mientras quitaba las manos de Aomine y se disponía a comer de nuevo. Dio un mordisco a su hamburguesa manchándose ligeramente la comisura de los labios con kétchup.

Aomine lo miró y cogió una servilleta.-"Eh Tetsu"-Cuando dijo eso Kuroko se giró hacia él y este pasó con dulzura la servilleta por sus labios. Cuando se trataba de Kuroko Aomine podía llegar a ser muy dulce. Toda esa dulzura de la que su personalidad carece estaba empezando a mostrarse delante de Kuroko y eso le hacía sentirse muy débil ante él.-"Estabas manchado…"-Dijo intentando sonreír.-"Esto no puede seguir así, va a darse cuenta de todo… esto está mal…"-Pensó preocupado Aomine mientras se levantaba de la mesa.-"Debo irme, nos vemos Kuroko"

Sin mediar palabra con nadie Aomine se fue del local sin ni siquiera hablar con Kuroko y cruzó un gran paso de cebra que estaba en frente del local, cuando llegó al otro extremo de la carretera alguien salió del restaurante.

"Aomine-kun"- Gritó Kuroko desde el otro lado de la carretera mientras caminaba hacia él sin haber mirado antes de empezar a cruzar la carretera, sin darse cuenta de que un coche se dirigía hacia él a toda prisa.

"¡NO KUROKO!"-Aomine salió corriendo, lo más rápido que pudo hasta llegar a Kuroko empujándolo momentos antes de que el coche chocara contra él hacia la acera y recibiendo él todo el impacto del coche. El cuerpo de Aomine fue impulsado metros más adelante rodando por la carretera.

Kuroko se levantó del suelo y corrió hacia Aomine, no se lo podía creer no se podía creer que hubiera hecho algo tan peligroso por él. Al oír el fuerte estruendo salieron todos los chicos del restaurante y se encontraron a Aomine tendido en el suelo y a Kuroko llorando a su lado.

"Aomine-kun por qué has hecho esto… me tenía que haber dado a mi ¿Por qué lo has hecho?"-Preguntó entre sollozos Kuroko mientras agarraba con fuerza la mano de Aomine.- "no te mueras por favor… no te mueras-"Lloró Kuroko mientras sentía que todo su cuerpo podría paralizarse por el miedo a perder a Aomine.

"Te…te…"-Musitó Aomine antes de caer inconsciente.

La ambulancia no tardó en llegar, Kuroko no pudo subir con él a la ambulancia solo se pudo quedar en el suelo, llorando. Por su culpa Aomine podía morir y eso no es algo que se pudiera perdonar.

"Si tú te mueres yo… Por favor no te mueras…"-Rogó Kuroko esperando que Aomine lo hiciera caso.

Pasaron varios días, Aomine seguía en el hospital. Cuando llegó estaba en coma, los médicos comprobaron que las secuelas físicas tras el accidente eran mínimas, pero cuando despertó del coma algo estaba mal dentro de la cabeza de Aomine.

Dentro de la habitación del hospital se encontraban Aomine y un doctor. Aomine llevaba una venda alrededor de los ojos.

"Puede que la recuperes poco a poco pero no podemos asegurarte nada, hoy debes quitarte la venda cuando estés preparado. Ha sido prácticamente un milagro que solo te pasara eso, el golpe fue devastador."-Dijo el doctor mientras guardaba sus instrumentos dentro de un cajón al lado de la camilla de Aomine y se levantaba.-"Me voy ya, creo que tienes visita esperando fuera. Mejórate."

"Gracias doctor…"-Respondió Aomine visiblemente deprimido, no era solo perder la vista, si no podía ver no podría jugar nunca más al baloncesto, no podría ver las marcas que se le quedan a un balón tras un partido o ni siquiera podría ver la cara de Kuroko una vez más en su vida.

Alguien llamó a la puerta de la habitación de Aomine y la abrió.-"con permiso…"-Dijo Kuroko mientras entraba despacio a la habitación y cerraba la puerta. Al ver a Aomine así por su culpa sentía que podía morirse de un momento a otro.

"Tetsu… ¿Qué haces aquí? Hoy tienes partido ¿No?"-Preguntó extrañado Aomine a la vez que avergonzado, odiaba que Kuroko lo tuviera que ver en una situación tan lamentable como esa.

"No he ido… no he ido a entrenar en todo el tiempo que llevas aquí… no puedo ir…"-Dijo Kuroko mientras se acercaba a la camilla de Aomine y se sentaba en el filo de la cama, con cuidado para no sentarse encima de las piernas de Aomine.

"¡Estás loco! ¡Tienes que ir tu equipo te necesita!"-Exclamó Aomine muy furioso por lo que Kuroko le acababa de contar. No comprendía que podía ser tan importante para perderse jugar al baloncesto.

"NO PIENSO JUGAR DE NUEVO AL BALONCESTO SI TU NO PUEDES"-Dijo Kuroko empezando a llorar, las lágrimas no paraban de caer de sus ojos, no podía pararlas, simplemente caían y caían sin fin.-"Daría mis ojos porque tu pudieras ver…daría todo… Lo siento Aomine-kun todo esto es mi culpa…"

Aomine pasó su mano derecha por el cuerpo de Kuroko hasta llegar a su cara y con dulzura secó las lágrimas que caían de los ojos de su pequeño y dolido amigo.

"Tetsu, no digas eso… Cierra los ojos hasta que yo te diga, así sabrás como me siento"-Dijo Aomine sentado en la cama. Pasó su mano derecha por detrás del cuello de Kuroko y lo acercó hacia el dándole con torpeza un dulce beso en los labios. Por debajo de la venda de Aomine se podía ver como una lágrima caía desde sus ojos resbalando por su mejilla. Tenía tantas ganas de verlo, de ver su cara, de decirle todo lo que sentía por él mirándole a los ojos.

"A-Aomine-kun… me has besado…"-Dijo Kuroko sorprendido mientras Aomine acariciaba su cabeza con dulzura. La cabeza de Kuroko podía explotar de un momento a otro, por qué lo había besado.-"Tienes un humor muy extraño Aomine-kun… besarme en un momento como este solo por jugar…"

"¿Jugar?"-Pensó Aomine algo molesto.-"Asique después de todo sigues pensando que juego contigo… supongo que es culpa mía…"- Aomine se sumió en sus pensamientos sin poder evitar recordar un momento que sin duda cambió el curso de su vida.

Aomine y Kuroko estaban en el último año antes de la escuela secundaria. Kuroko seguía siendo la sombra de Aomine, a donde quiera que fuera estaban juntos y el moreno estaba empezando a enamorarse de él de verdad y eso era algo que no podía permitir, no quería enamorarse de él ni de nadie.-"El único que puede partir mi corazón soy yo" pensaba Aomine continuamente intentando evadir la realidad. Ya estaba totalmente enamorado de su pequeña sombra.

Cuando se dio cuenta de lo que realmente estaba pasando puso tierra de por medio entre él y Kuroko, doliéndole más a él que a nadie.

"No quiero que seas nunca más mi sombra. No me haces falta"-Las palabras que pronunció ese día nunca se han borrado de su cabeza, las recuerda continuamente porque por culpa de ser un narcisista egocéntrico e inmaduro, por no aceptar sus verdaderos sentimientos, perdió a la persona que más quería en el mundo.

Pero no fue solo perderla, le dejó herido, todo este tiempo Kuroko ha tenido una gran herida dentro de él que nunca ha parado de sangrar, nunca se ha curado. Kuroko quería ser la sombra de Aomine para siempre, él era feliz estando detrás de esa luz, sin darse cuenta de que su luz se apagaba de tanto pensar en él.

"Aunque nunca pudiera volver a ver, aunque me quedara ciego para siempre, nunca podría olvidar como es tu cara, como son tus ojos."-Pensó Aomine, estaba ruborizado hasta las orejas, para él era impensable decir algo como eso, así que optó por decir algo más simple y sincero.-"Tetsu. Te quiero."

Aunque Aomine no pudiera verlo la cara de Kuroko tornó a una expresión totalmente sorprendida, no podía creer lo que estaba escuchando.-"Aomine-kun… me quiere… No puede ser él me dejó… me dejó solo… se acostaba conmigo y me dejó…"- Kuroko empezó a llorar con más fuerza, la herida que tuvo dentro tanto tiempo comenzó a abrirse de nuevo.-"Tú… tú me dejaste… me dejaste porque no me querías…"-Balbuceó Kuroko ahogándose en lágrimas.

"Fui un cobarde… Tetsu, nunca he podido olvidarte"-Dijo Aomine besando de nuevo a Kuroko en los labios. Cuando lo besó notó como las lágrimas de Kuroko seguían cayendo por su mejilla.-"No te voy a volver a dejar así Tetsu… Tú eres mi verdadera luz…"