esta es una adaptacion de la Saga "Wonderland de Cheyenne Mccray" este el primer libro que se llama el rey de corazones. y con los personajes de digimon solo uso por diversion, no lo hago por algo lucro, repito ni la historia y los personajes me pertenece.

esta novela tiene escena fuerte de bdsm si no te gusta este tipo de tema no la leer.

es para mayores de 18 años.

es una de mis favorita en lo cual se la comparto

EL REY DE CORAZONES

Prólogo

Fue un infierno de mañana. Posiblemente el peor día de su vida, pero hikari kamiya se reservaba una opinión al respecto.

Una espesa niebla envolvía la ciudad de San Francisco, perfecto reflejo de su oscuro estado de ánimo mientras ponía un pie en el pórtico de su apartamento y buscaba en su bolso. Acababa de subir los tres pisos a su apartamento, que estaba encima del restaurante The Dim Sum en la calle Grant, y había estropeado su último par de medias de nylon de tamaño grande porque alguien había dejado un cubo de fregar en el rellano del segundo piso.

Maldita sea, tenía que conseguir un nuevo apartamento y una nueva casera.

Y, por supuesto, para poner un broche de oro a su día, mientras hacía la caminata desde su ex-trabajo en Market street, todo el camino hasta Grant, cayó en el que era posiblemente el charco más profundo de toda la maldita ciudad. Y sin duda el más contaminado.

Alice se estremeció, con los dedos de los pies cada vez más adormecidos en sus zapatos. Ahora caminaba empapada ¿dónde estaba esa maldita llave? Después de esta mañana, se volvería loca si hubiera perdido la llave de su casa.

Normalmente hikari estaría en el trabajo en este momento, llevando a cabo eficientemente mundanas tareas secretariales para Wallace , ese tonto contable para quien trabajaba. Sin embargo, cuando había insistido esa mañana que su nombre no era Mónica1, y que él no era el Presidente, y que sus funciones de secretaria no incluían chuparle el pene—la despidió.

¡El muy cabrón la había despedido!

Bueno, sería un hijo de puta menos en la CPA2 cuando su hermana gemela sora se lo comiera. Siendo una dinámica abogada, sora se especializaba en acoso sexual, y hirari tenía toda la intención de contratarla y hacer que ese hijo de puta pagara.

hikari dio un grito de frustración y casi tiró su bolso en el cemento agrietado. ¿Dónde estaba la maldita llave?

Una salpicadura aterrizó en su hombro. Muy lentamente se volvió a mirar, a sabiendas de lo que estaría en su gabardina, incluso antes de que lo viera.

Excremento de paloma.

hikari gimió y se golpeó la frente contra la puerta de madera de su apartamento.

Perfecto. Simplemente perfecto.

¿Cómo podría el día, empeorar?

Se golpeó la cabeza contra la puerta, más duramente esta vez. Se abrió y tropezó con el umbral, apenas arreglándoselas para no caer de frente. La asaltaron los olores a tocino rancio y alfombras mohosas.

Maldito daisuke. Su pequeño olvidadizo, irresponsable novio se había olvidado otra vez de cerrar la puerta.

Bueno, esta vez podría ser la única cosa en toda la miserable mañana resuelta a su favor.

A hikari le dolía desde la cabeza a los pies cuando dejó caer su bolso en el soporte del teléfono justo en la entrada y entonces cerró la puerta detrás suyo.

¿Quién hubiera pensado que ser despedida, caer en un charco del tamaño de la Bahía de San Francisco, y triturar sus medias, su mejor y más caro par —sin mencionar el excremento— sería tan agotador?

Y todo antes del mediodía.

Se sacó la gabardina sucia por los hombros y la dejó caer en el agrietado linóleo blanco y negro. Se quitó los empapados zapatos y las medias de nylon húmedas. Sus sandalias de tacón bajo estaban en su bolso — todos en la Ciudad junto a la Bahía caminaban arriba y debajo de las empinadas colinas con zapatos cómodos y se llevaban los de tacón para el trabajo. Con sus calles estrechas y con su falta de aparcamiento a bajo costo, nadie conducía al trabajo en San Francisco. En su lugar, caminaban o subían a los autobuses urbanos o montaba en los tranvías.

hikari exhaló un cansado suspiro mientras tiraba de la corta falda que se había torcido de alguna manera alrededor de sus amplias caderas de manera que la cremallera estaba fuera de lugar. ¿Por qué no podía ser delgada, como su gemela, en vez de tener todas esas gruesas, onduladas y abultadas formas? A hikari no le hubiera importado en absoluto ser idénticas, siempre y cuando ambas se parecieran a sora. Lo único que tenían en común eran sus ojos color turquesa.

hikari suspiró nuevo mientras apretaba la cinta de seda azul que sostenía su cabello hacia atrás, lejos de su cara más redondeada, que la de sora. Levantó sus finos, largos, castaño y muy lacios cabellos del cuello de la blusa, y miró el teléfono.

Respirando hondo, tomó el auricular y marcó el número del móvil de sora. ¡Lo que diría cuando se enterara de lo que había pasado!

"Habla sora," dijo con voz firme; con la de no-se-metan-conmigo que usaba en las empresas.

"Habla tu gemela favorita," dijo hikari mientras jugueteaba con la pulsera tejida que su hermana le había dado para su decimoctavo cumpleaños, hacía seis años.

El tono de sora cambió al instante al tono para los amigos, amantes de la diversión con los que su hermana hikari había crecido. "Hey, Hermana. ¿Ya te deshiciste de ese perdedor?"

Los ojos de hikari miraron al techo de la pequeña entrada. Ni a su mejor amiga noriko, ni a su hermana les había gustado daisuke en absoluto. No veían el lado divertido en él, ni la forma en que la hacía reír. "Estás hablando de mi prometido."

sora resopló. "Sí. El perdedor".

"Lo que sea." sora giró el cable de teléfono como una pequeña cuerda para saltar. "Estoy llamando desde casa. ¿Estás en la oficina, o trabajas fuera de tu apartamento hoy?"

"Estoy justo en el piso de arriba." Los documentos crujían mientras sora hablaba. "¿Debo saltar dos veces?"

"No tendrás por casualidad algún bote de almendra con dulce sabor a moca en el congelador, ¿verdad?" hikari estiró tenso el cable del teléfono. "daisuke se comió la última que tenía. Y maldita sea, tengo que hablar con alguien."

"Dos botes completos. ¿Es un problema de un bote por charla, o un problema de dos cucharadas por bote?"

"Cariño, necesito un bote completo para mí." hikari dio unos golpecitos con sus largas uñas a la mesita del teléfono, el clic-clac hacía eco en el pasillo vacío. "Algo que sucedió hoy"

"¿Qué?" hikari podía imaginar a sora inquieta en la silla mientras casi gritaba la palabra. "No estás herida ni nada, ¿verdad? Lo habría sentido"

"No" Ella tuvo que sonreír a su protectora hermana mayor por dos minutos. "No es nada de eso. Es—"

El grito apasionado de una mujer atravesó la habitación y hikari se quedó inmóvil.

"¿Qué fue eso?", Preguntó sora con voz de abogada.

"Espera." El corazón de hirari bombeó fuerte y apretó los dientes. "Estoy a punto de descubrirlo."

Dejó el teléfono en el soporte, y mientras se alejaba pudo escuchar la voz de su hermana diciendo: "¿hikari? ¡Será mejor que estés de vuelta al teléfono en treinta segundos o bajaré con un mazo!"

La cabeza de hikari zumbaba mientras sus pies descalzos caminaban sobre el suelo de linóleo agrietado hacia el único dormitorio. No podía ser. Él no lo haría. ¿Verdad?

La risa femenina seguida de la familiar de daisuke haciéndola gemir de éxtasis confirmó que sí sería capaz. El hijo de puta la estaba engañado.

Pero tenía que verlo por sí misma. Tenía que ver que su prometido era un perdedor...

Se asomó por el marco de la puerta, y el zumbido en su cabeza aumentó. Efectivamente, daisuke estaba desnudo y entre los muslos desnudos de Min, su delgada y hermosa casera, mientras le succionaba los oscuros pezones de sus pequeños y firmes senos.

Y peor aún, estaban en la cama de hikari. La cama que había tenido desde que era adolescente y la que había traído cuando se había mudado lejos de casa.

¡Era su cama!

hikari quiso gritar, pero estaba demasiado aturdida para moverse. Estaba pasando de nuevo. Maldita sea, otra vez. Haber atrapado a su último novio jodiendo al parecer no fue suficiente.

"¿Estás listo para follarme?" Min le preguntó daisuke, con sus sensuales ojos oscuros llenos de lujuria.

"Oh, sí, nena." daisuke quitó su oscuro pelo rojo de sus ojos mientras ella le agarraba el pene con la mano y lo colocaba en su entrada. "Quiero follarte bien".

"Esto es bueno", desde de la cómoda detrás de la puerta de la habitación le llegó la profunda voz de barítono de un hombre, y el zumbido en la cabeza de hikari alcanzó proporciones épicas.

Su boca se abrió mientras un gran hombre con barba entraba en el centro de la habitación. El tipo estaba parcialmente vestido con pantalones de cuero, cadenas de plata gruesas a juego, y un collar de pinchos. Había engrasado su miembro con algo, y lo acariciaba con la mano, arriba y abajo sobre su erección, mientras sostenía una correa de cuero con una cadena en la otra.

hikari captó el aroma de las rosas y contuvo el aliento. El idiota estaba usando su crema de cara y cuerpo con aroma a rosas.

Antes de que se hubiera recuperado de esa revelación, el barbudo llegó a Min y daisuke, que todavía estaban acariciándose entre sí en la cama de hikari.

Ella no lo podía creer. daisuke iba a participar en un ménage à trois cumpliendo la fantasía de hikari con otra mujer.

Cuando hikari le había dicho a daisuke que su fantasía más erótica era ser atada y follada por dos hombres a la vez, se había reído y le había dicho que nunca iba a suceder. Había dicho que tendría que conformarse con su pene en su vagina, y su favorito pene de cristal en el trasero, porque él no lo iba a hacer. Así que ella había experimentado con varios juguetes y había usado su imaginación para el resto.

Y aquí estaba el hijo de puta, a punto de ayudar a Min a tenerlos en ambos extremos.

Sólo que el hombre grande con barba se acercó detrás del trasero flaco de daisuke y le dio un par de rápidas bofetadas con la mano.

"¿Estás listo, dai-boy?" ¿dai-boy? "Házmelo, kido." ¿Házmelo, kido?

Alice miraba con fascinación horrorizada mientras kido se doblaba sobre daisuke, tirando de su cabeza hacia atrás y fijando la correa de cuero alrededor del cuello de su ex-novio, y dejando que la larga y gruesa cadena de plata atada pasara por la espalda de daisuke. kido desenganchó una de las cadenas que colgaban de sus pantalones de cuero, la cadena con dos abrazaderas en ella. Mientras se preguntaba qué diablos iba a hacer con eso, kido se la entregó a Min.

La mujer procedió a fijar de cada una de las abrazaderas en los pezones de daisuke, y cuando ella tiró de la cadena, Jon gritó como un cerdo.

"¿Eso duele, esclavo?", Preguntó Min.

"Sí". Chilló la voz de Jon. "Duele realmente rico nena".

Min frunció el ceño y frunció los labios en una mueca. "De aquí en adelante me llamarás mi Ama, y te referirás a kido como Amo. ¿Entiendes, esclavo?"

"Sí, ama." la respiración de daisuke era más dificultosa, tenía una emocionada mirada en sus ojos y sonrojadas las mejillas. "Sí, amo." Oh. Mi. Dios.

El pronto—ex-novio—muerto de hikari era un maldito sumiso. Cuando se trataba de sexo, no le importaba las características de pequeño beta en un hombre, aunque ella prefería un alfa — una combinación que era más agradable. Sin embargo, ¿Un sumiso? Diablos. Bien para otros, pero no para ella.

"Te permitiré follarme, esclavo." Min redujo sus exóticos ojos. Puso tensas las cadenas y daisuke tensó la mandíbula."Pero no te vendrás hasta que yo te lo diga. ¿Está claro esclavo?

"Sí, Min." daisuke gritó cuando ella tiró de las cadenas, rápidamente dijo, "Quiero decir, sí, ama".

Cuando llegó a las caderas de daisuke, kido presionó su pene erecto contra el trasero del esclavo. Él agarró el miembro de Jon, no muy gentilmente, y golpeó con látigo de cuero cerca de sus bolas.

"Se siente bien, ¿no esclavo?" Retumbó la voz baja de Stone.

daisuke chilló de nuevo. "Muy bien".

kido tomó la larga cadena que colgaba de su cuello y golpeó el trasero de daisuke con él, lo suficiente como para dejar una roncha roja y daisuke gritó.

"¡Amo!", Gritó daisuke. "¡Quiero decir, muy bien, Amo!"

kido tomó su pene bien lubricado y lo colocó al lado del rojo ano de Jon. "Esto va a doler, y a ti te va a encantar, ¿no es así, esclavo?"

Lamiéndose los labios, daisuke respondió: "Sí, amo."

"Mueve tu polla a la vagina de Min." kido golpeó la cadena por el trasero de daisuke.

daisuke respondió con otro grito y un "¡Sí, amo!" Y luego hundió su miembro en el agujero de Min.

"Muy buen esclavo," dijo mientras tiraba de sus pezones con las abrazaderas. "Ahora, cuando kido te folle, quiero que me penetres sin parar. Si te detienes entonces me veré obligada a castigarte. ¿Entiendes?"

"Sí, ama."

hikari no podía creer lo emocionado que se veía Jon. Era evidente que estaba disfrutando de cada pedacito de esta rutina Dom/sub y estaba realmente disfrutándola. Una parte de ella se preguntó si sólo debía girar y alejarse, pero otra parte quería ver lo lejos que daisuke podía llegar.

En el siguiente segundo se enteró, mientras Stone tiraba con fuerza de la cadena del collar de daisuke mientras hundía su polla en el trasero de daisuke y comenzaba a golpearlo sin piedad.

daisuke, literalmente, gritó.

"¿Qué te parece esto, esclavo?", Gritó kido mientras penetraba el trasero de daisuke y lo azotaba al mismo tiempo con la cadena.

"Me encanta, amo," dijo daisuke, con lágrimas rodando por su rostro.

Min tiró de las abrazaderas de pezón y daisuke volvió a gritar. "Lo siento, ama " dijo él y comenzó a penetrarla con su excusa-de-pinchazo. "Eso duele tan bien, mi ama y amo." "Oh. Mi. Dios". El ronco susurro sobresaltado de sora sacó a hikari de su trance horrorizado.

Su mirada saltó a la de su gemela y vio a sora sosteniendo un mazo como si estuviera a punto de utilizarlo contra una cucaracha gigante. Una realmente grotesca come hombres cucaracha. hikari supo por la mirada en el rostro de sora que daisuke iba a salir muy lastimado, mucho más, una vez que consiguieran llegar hasta él.

"Ese hijo de puta te ha estado engañando." La voz-de-abogado-en-el-juzgado de sora cortó lo que ocurría en la cama de hikari.

Todos los movimientos inmediatamente cesaron. Los tres se congelaron cuando sus miradas se fijaron en hikari y sora.

"Mierda" masculló daisuke.

hirari lo miró con más frialdad de lo que nunca creyó posible. "Querrás decir, mierda, ama."

Y con eso giró sobre sus talones descalzos y se marchó. Tenía que salir de la casa, ahora.

Infiernos, nunca sería capaz de dormir en esa cama de nuevo, mucho menos en ese apartamento.

Detrás de ella escuchó a sora caer sobre los bastardos. hikari no tenía duda de que el apartamento estaría limpio de toda la escoria en un momento.

El zumbido en su cabeza realmente estaba llegando al nivel de migraña. hikari se puso un par de zapatos de caminar secos, tomó su chaqueta de béisbol de los San Francisco Giants, y agarró el bolso del soporte donde el auricular del teléfono todavía colgaba de su cordón.

En el fondo, oyó quejarse a daisuke defendiéndose cuando empezó, "Si hikari no fuera tan gorda, yo no hubiera tenido que —"

Un chasquido se escuchó y entonces el grito de sora "¡Hijo de puta!" cubrió el resto de las palabras del pelmazo mientras dejaba caer el mazo. Chillidos y gritos salieron del club de perversión inmediatamente después.

Sin mirar atrás, sin cerrar la puerta detrás de ella, hikari huyó a la seca mañana de San Francisco. Institucion que califica y regula, a los contadores públicos en E.U.A.