esta es una adaptacion de la Saga "Wonderland de Cheyenne Mccray" este el primer libro que se llama el rey de corazones. y con los personajes de digimon solo uso por diversion, no lo hago por algo lucro, repito ni la historia y los personajes me pertenece.
esta novela tiene escena fuerte de bdsm si no te gusta este tipo de tema no la leer.
es para mayores de 18 años.
es una de mis favorita en lo cual se la comparto
EL REY DE CORAZONES
Capítulo 4
Mientras natsuko desataba a hirari de su última atadura, los músculos se tensaron cuando takeru se apartó de la silla.
Flexionando sus manos, luchó contra la lujuria por su futura reina antes de que ésta se apoderara de
él.
Dándoles la espalda a las dos mujeres, takeru se acercó a la mesa de piedra larga debajo de la ventana abierta.
La luz de la luna y las llamas de la vela iluminaban los objetos que había dejado allí antes. El collar de sierva con su cadena de plata y los anillos para los pezones con cristales de corazones... elementos para garantizar que su sierva estuviera a sus órdenes, bajo su control.
Por un largo rato miró por la ventana del cuarto de hirari hacia su reino anochecido. La luz cálida de las casas de campo brillaban bajo el castillo y las antorchas parpadeaban en los puestos de vigilancia a lo largo del muro de protección de su pueblo.
En la distancia oyó la prisa y el rugido del río Tarok y los sonidos nocturnos de un búho, un lobo aullando y un gato grande gritando mientras atrapaba a sus presas. takeru olió el aroma a leña de los hogares de las casas de sus súbditos, con el río lleno de peces, la vida silvestre en el bosque que rodeaba sus tierras, y las muchas variedades de flores en sus jardines bien cuidados.
Una luna dorada jugaba sobre la tierra... sobre los cultivos de los campos de grano. Y más cerca, sobre el arco iris real de los jardines y las paredes blancas relucientes del castillo.
Con tan tranquila y hermosa noche, era difícil creer que después de siglos de prosperidad, su pueblo estuviera en peligro de extinción.
En peligro por esa bruja del sur.
takeru apretó la mano alrededor del collar nuevo de hikari, de la cadena, los anillos y la pezonera, con tanta fuerza que los hundió en la carne de su palma. Apretando los dientes se obligó a guardar su ira, girando sobre sus talones y dirigiéndose de nuevo a las mujeres que ahora estaban de pie junto a la cama, esperando por él.
Los ojos de natsuko se redujeron, con las manos detrás de su espalda, con su postura amplia, en la posición correcta. Alice, sin embargo, lo observaba con la barbilla en alto y un brillo desafiante en sus ojos verde agua.
Sí, la muchacha encantadora haría bien de reina un día... y estaba seguro que sería más que una agradable compañera.
Cuando se puso de pie ante ella, mantuvo su rostro inexpresivo y sólo la observó sin pestañear.
Sostuvo la mirada de hirari hasta sus mejillas enrojecidas de un tono cálido de rosa, entonces rompió el contacto y miró hacia abajo. Pero las manos estaban dobladas en puños a los costados, revelando sus verdaderos sentimientos.
"Las reglas de Tarok son simples", murmuró, manteniendo su tono bajo y firme. "La primera es que siempre me tratarás con absoluto respeto, ya sea en el tono de la voz o con los gestos de tu cuerpo. En mi reino, eso significa que mis súbditos bajarán sus ojos a menos que les haya dado permiso para hacerlo de otra manera. Todos deben tener las manos entrelazadas detrás de la espalda y postura amplia." Hizo una pausa, y luego agregó, "Tienes permiso para mirarme ahora, hirari."
Por un momento dudó y luego levantó la mirada hacia él. Era tan bella que quiso tocarle la cara y alejar la preocupación de su rostro.
Su entrenamiento, takeru se recordó. "La segunda regla es que no puedes alcanzar el clímax, o tener un orgasmo a menos que te lo permita. La tercera," continuó, "Es que no hablarás a menos que se te haya concedido permiso. Puedes preguntar, pero no siempre se te permitirá."
El labio inferior de hirari temblaba y entrecerró los ojos, pero permaneció en silencio. Ese silencio era un buen inicio, de hecho.
"La cuarta regla es que seguirás mis órdenes sin chistar." Él vio la antorcha de sus ojos verde agua—y casi ronroneó. "Y la quinta regla... cuando estés en mi presencia, y cuando estés dentro de los muros del castillo, usarás sólo esto."
Extendió su mano y Alice miró a su lado. Sus ojos se abrieron y dejó caer su mandíbula.
Su mirada se disparó de nuevo a la suya, pero él le dio una mirada que significaba que no toleraría ningún argumento de ella.
hirari se quedó mirando las pezoneras de anillos de corazón y el collar con su larga cadena de plata fina unidos que coincidían con los de natsuko, entonces redujo su mirada sobre el arrogante, engreído e hijo de puta que la miraba con una ceja levantada como si estuviera esperando que discutiera.
Ella tembló y tragándose su orgullo mientras preguntaba dijo: "Permiso para hablar, Milord".
Él asintió solo. "Por supuesto."
"No soy un perro", dijo con dientes apretados. "Milord".
El hijo de puta sonrió. "Gracias a los espíritus que no lo eres." Hizo un gesto hacia un par de pulseras de plata que estaban sobre la mesa. Las pulseras reflejaban el cálido resplandor de la luz de las velas, sin embargo, parecían frías e implacables.
Eran en realidad esposas como las que natsuko había usado cuando los hombres la habían penetrado.
"Si no deseas agregar aquellas a tu guardarropa", dijo takeru en tono tan mortal como el filo de un cuchillo, "Juntarás las manos detrás de tu espalda y ampliarás tu posición. Ahora."
hirari lo miró, con el labio inferior temblando y las lágrimas enojadas pinchando la parte de atrás de sus ojos. Quería decirle que se empujara el collar y su cadena fina por la musculatura de su trasero, y los estúpidos anillos de pezón, también.
Infiernos, quería atascarlos a todos allí mismo. La correa de plata brilló mientras colgaba sobre de su palma, recordándole que tenía el poder en ese momento, y sostuvo sus manos en la espalda como si fuera un perro ladrando al final de su cadena.
Un músculo se contrajo en la mandíbula de takeru, y hirari supo que esa era una batalla que no iba a ganar, al menos todavía no. Levantando la barbilla, movió las manos a su espalda y las apretó con tanta fuerza que le dolieron los dedos. En una última rebelión, dejó escapar un suspiro. No podía verlo, pero la hacía sentir un poco mejor.
takeru hizo un gesto de aprobación. "Siempre empuja tu pecho cuando me estés mirando, para poder ver mejor tus bellos tesoros".
Otra oleada de calor se apoderó de ella y se mordió el interior de la mejilla. Dios. Tenía que salir de este manicomio pronto... aunque este Dom hiciera que su vagina se mojara. Incluso si él era lo suficientemente atractivo para hacerla llegar malditamente cerca del orgasmo con sólo una mirada de aquellos helados ojos verdes.
Miró las esposas y hikari arqueó la espalda.
"Grandioso", murmuró mientras levantaba su mano y acariciaba uno de sus grandes pechos.
Un traidor gemido amenazó con derramarse de sus labios, y ella tuvo que luchar por mantenerlas en la espalda. Su toque era tan firme y sus dedos ásperos y callosos. Todo lo relacionado con la forma en que le tocaba era completamente sensual. El recuperó uno de los corazones de cristal rojo y hirari contuvo la respiración mientras bajaba la cabeza y lamía su pezón con su áspera lengua. Más humedad se filtró en su vagina, corriendo por uno de sus muslos.
takeru se levantó y puso suavemente al anillo sobre el endurecido pezón, y hirari casi soltó un gemido. Se sentía cómodo, y maldita fuera si no la encendía aún más.
Repitió los mismos movimientos con su otro lado, acariciando su pecho y lamiendo sus pezones, y luego deslizando el segundo anillo en él.
La lujuria se movió en espiral a través de hirari y casi acabó con todo pensamiento de otra cosa. Pero no se detuvo. "He sido secuestrada, pero dios, era como si alguien me hubiera secuestrado y me tirara a mis más salvajes fantasías. Es un maldito, pero... lo deseo. ¿Por qué? ¿Qué infiernos está mal en mí?"
natsuko permanecía en silencio junto a ellos, pero hirari pensó que había atrapado a la mujer mirándola desde debajo de sus párpados. La vagina de natsuko se veía húmeda a la luz de las velas y
hirari no tenía duda de que la mujer estaba excitada. Mientras ella miraba la raja húmeda de natsuko, un pensamiento errante se deslizó a través de la mente de hirari. "¿Cómo sería lamer la vagina de una mujer?"
La idea la impresionó tanto que apenas tuvo conocimiento que takeru había llegado a ella con el collar rojo. Cuando sus manos se movieron por la piel alrededor de su cuello, su mirada se encontró con la suya y vio su feroz deseo que hacía estragos en sus ojos verdes de hielo. Un calor ardiente rugió a través de ella mientras su pecho desnudo rozaba sus pezones erectos, haciendo que los colgantes de corazón se balancearan contra sus pechos. Sus pantalones de cuero se frotaron contra su vagina, y su dura erección se le marcaba.
hirari estuvo segura incluso cuando su corazón se detuvo. Para ese momento, no pudo pensar, no pudo respirar. Nada parecía importar ahora, excepto el tacto de sus manos fuertes fijando el collar en su cuello, con su aroma masculino a viento y madera de sándalo, y el calor que emanaba de él y la quemaba mientras su cuerpo se apretaba contra el suyo.
Maldita sea, quería ser follada por este hombre.
Cuando terminó en su cuello, la cadena de plata fina se deslizó entre sus omóplatos, estableciéndose a lo largo de la raja de su trasero. takeru rozó sus labios sobre su frente y dio un paso atrás. "Eres mía, hikari. Bienvenida al Reino de Corazones".
hikeri sólo pudo mirarlo llegar a la cama y tomando su pañuelo de seda carmesí y su cinta de satén azul pálido. Cerró la mano sobre las tiras de tela azul y rojo que sobresalían a cada lado de su puño como cascadas de fuego y hielo, y luego la bufanda y la cinta simplemente desaparecieron.
Sin mover la mano, sin ponerlas en su manga, eh, ni en el bolsillo de sus pantalones. Sólo de plano desaparecieron.
takeru cambió su mirada hacia natsuko. "Llévala a las piscinas." Y con esto se volvió sobre sus talones y se dirigió hacia la puerta.
hirari lo vió irse, con su pelo negro rozando sus hombros, con la espalda ancha y desnuda flexionándose mientras salía de la habitación. El sonido de los pasos se hizo más débil hasta que hikari no oyó nada sino la suave respiración de natsuko y el silbido de los insectos desde el exterior de la ventana. La habitación parecía de alguna manera vacía sin la presencia de takeru, e incluso con la otra mujer allí, hirari se sintió repentinamente sola.
La verdad de lo que estaba sucediendo cayó sobre sus hombros como un pesado yugo. Cayendo como pudín de chocolate... había despertado en un mundo extraño ... todo lo que había ocurrido entre ella, takeru y natsuko...
"No estoy más en San Francisco, ¿verdad?", Dijo hirari mientras se volvía para mirar a natsuko, que levantó los ojos color ámbar para sostener la mirada de hirari. "No creo estar ni si quiera en la
Tierra."
natsuko sonrió y tomó las dos manos de hirari en las suyas. "Tienes razón. Pero no me toca decirte nada más." Mantuvo el agarre de una de las manos de hirari y la condujo por el frío suelo de mármol hacia la puerta. "El rey es quien debe contártelo."
hirari estaba tan abrumada por la sola idea de estar en otro mundo, que estuvo a punto de perder la última declaración de natsuko. "El rey", preguntó ella, mientras entraba en un pasillo iluminado con suave luz de oro proporcionada por grandes velas en soportes a lo largo de las paredes. "¿Voy a conocer al rey?"
natsuko se echó a reír, con un dulce y musical sonido. "Ya lo has conocido y usas su collar."
"¿takeru es el Rey?" hirari trató de detenerse y casi tropezó mientras natsuko continuaba dirigiéndose hacia adelante.
"¿Me he dejado someter y ser la esclava por el rey de este lugar?"
Un ligero ceño empañó las facciones hermosas de natsuko mientras meneaba la cabeza. "No hay esclavos en el Reino de Corazones, o en ninguno de los cuatro reinos de Tarok. En Malachad al sur, sí, el mal de jun los mantiene esclavos. Pero en Tarok, nunca."
"Entonces, ¿El collar?" Con la mano libre, hikari tocó la suave piel como mantequilla mientras hablaba y sentía la fría cadena deslizándose por sus caderas mientras caminaban. "¿Y por qué todas las reglas?"
"¿No hay reglas en tu mundo?" Las elegantes cejas de natsuko se elevaron mientras miraba a hikari. "¿No están obligados a seguir las órdenes de su nobleza y su rey, sin duda? ¿No eres castigada si no obedeces?"
Fue el turno de hirari de fruncir el ceño. "Vivo en . No tenemos nobles ni reyes, pero tenemos otros tipos que — nos gobiernan." Agitó su mano libre mientras hablaba. "Y ciertamente tenemos leyes y reglas. Cientos de ellas. Sin embargo, estamos autorizados a votar esas leyes, y las podemos cuestionar, y trabajamos para cambiarlas si nos sentimos complacidos por ellas."
Una sonrisa socarrona curvó los labios llenos de natsuko. "¿Debes cumplir con esas leyes, siempre y cuando existan?"
El ceño de hirari se profundizó. "Bueno, sí."
"¿Y no son castigados si no cumplen esas leyes?", Preguntó natsuko mientras llevaba a hirari por un tramo corto de escalones de mármol.
"Sí". hirari sacudió la cabeza con exasperación. "Pero no estamos obligados a caminar desnudos con — con un collar de anillos y pezoneras por el amor de Dios".
natsuko se encogió de hombros. "Nuestros mundos funcionan, como se supone que lo hagan."
Con un suspiro hirari puso los ojos en el techo de mármol tallado y luego miró hacia adelante al final del pasillo a oscuras. ¿Tenía algún sentido discutir el punto? Era absolutamente una locura, pero había caído en una especie de agujero y caído en un erótico mundo BDSM. En ese momento tenía hambre y estaba confundida y tan excitada que no podía pensar con claridad, ni debatir y mucho menos ver los méritos o defectos de las leyes de cualquier mundo.
Para no hablar se mantuvo caminando a través del castillo, totalmente desnuda con corazones colgando de sus pechos. Pensó en sentirse traumada, pero sobre todo en lo frustrada, enojada y mucho más que un poco emocionada. No tenía la menor duda de que no había escapatoria. Después de todo, era la hermana de sora, por lo que su alma era retadora, por lo menos en algún nivel. Y universo alternativo o no, sora, sin duda, demandaría al universo mismo para tenerla de regreso ahora.
Antes de irse, pensó... maldita sea, tendría que probar lo que este Reino de Corazones tenía que ofrecer. Una buena follada, no una muestra. Tal vez una buena pequeña follada. Tal vez una follada total con varias personas involucradas... ¡maldita sea! El dolor de los pezones y el latido entre sus piernas era suficiente para hacerla tambalear.
Tratando de distraerse, hirari estudió su entorno. A través de los arcos a lo largo del pasillo, vislumbró enormes habitaciones bellamente amuebladas, todo iluminado por el cálido resplandor de luz de velas, miles de velas que habían estado ardiendo allí. El castillo olía a rosas y aceites de madera y a la luz perfumada de todas aquellas velas.
"Si no te importa que te pregunte..." hirari preguntó mientras caminaban por otro conjunto de escaleras. "¿Qué tal es, estar con tres hombres a la vez?"
natsuko le dio a hirari una sensual sonrisa que le dijo aún más que sus palabras. "Ser follada por tres reyes Tarok a la vez es el más placentero de todos los placeres. Sin embargo, cuatro... sería como dejar este mundo por las tierras de oro."
Dios. hiraro casi gimió en voz alta con el recuerdo de natsuko tomando los tres penes al mismo tiempo, y la vagina de Alice le dolió aún más. Una vez más tardíamente captó el resto de lo que la mujer había dicho. "¿Quieres decir que esos tres hombres son reyes?"
"Sí". natsuko se quitó las hebras de cabello oscuro de su cara y sus ojos ámbar se veían positivamente entusiastas. "Hay cuatro hermanos que gobiernan los cuatro reinos de Tarok. takeru es el Gran Rey."
Wow. De alguna forma era aún más excitante saber que El Gran Rey había estado interesado en la gorda hikari yagami. ¿Era eso cierto? O ¿Fue su imaginación sobre-sexuada que quería que fuera así?
Un ruido sordo, como de cascada, llegó a los oídos de hikari, llamando su atención mientras natsuko la llevaba a través de un arco. Hizo a un lado los pensamientos sobre los hermosos reyes Tarok mientras ella y natsuko caminaban sobre un amplio sendero de piedra en una jungla exótica besada por la brillante y dorada luz de la luna. hikari exclamó un sonido de admiración y asombro mientras su mirada recorría los exuberantes árboles como palmeras ondeando con un cálido, húmedo y suave viento. La brisa atrapó su pelo, y uno de los mechones de natsuko acarició el pecho de hiari volviendo a caer lejos.
hikari se sintió eufórica y desenfrenada, con su carne bien aceitada con azahar y acariciada por el aire, con su cabello largo y castaño cepillando la parte superior de sus pechos, y los corazones colgando de sus pezones. La mano de natsuko era suave sobre hikari, le sorprendió lo cómoda que se sintió sosteniendo la mano de la hermosa mujer.
Sus pies descalzos caminaban suavemente sobre el camino de losas a medida que se acercaban a una serie de grandes piscinas con gradas talladas en la roca. La cascada que hikari había oído cuando entraron a la selva se metía en una piscina superior, que a su vez se derramaba en tres piscinas debajo de ella.
Los olores del agua, junto con los aromas tropicales de orquídeas, la tierra rica y húmeda, llenaron los sentidos de hikari. "Esto es... esto es increíble ", murmuró.
Cuando llegaron a la piscina situada más abajo, pisó la hierba suave y luego natsuko liberó la mano de hikari. Era de noche en este lugar, sin embargo, la luz de la luna lo hacía todo fácil de ver.
Un grito de mono resonó en toda la selva, seguido por el gruñido sordo de un gran depredador, como los tigres que hikari había visto en Las Vegas. Ella se estremeció y su mirada buscó la de natsuko.
La mujer no parecía asustada en absoluto. Todo lo contrario, de hecho. Su mentón estaba inclinado hacia arriba, con el pecho impulsado hacia adelante y la fuerza de su respiración aumentando. Una fina capa de sudor brillaba en su blanca piel, y sus ojos delineados de kohl se veían pesados en los párpados con excitación mientras contemplaba la selva.
hikari siguió la mirada de natsuko y contuvo el aliento, dispuesta a soltar un grito.
Un tigre blanco se dirigía hacia ellas, con sus ojos verdes de hielo centrados en hikari.
Sólo la sensación de la mano de natsuko apretando su antebrazo, y el murmullo tranquilizador de la mujer la mantenía, "Mira hacia él, hikari" hikari se contuvo de gritar a voz en cuello con terror.
Él. natsuko lo había llamado el gran monstruo, miedo de que el gato se llamara "él" como si fuera el primer ministro o un rey.
El pelo de la bestia brillaba blanco y negro a rayas onduladas bajo la luz de la luna mientras se acercaba con cada paso suave. Sus movimientos eran fluidos y casi sensuales, y hermosos y absolutamente impresionantes. A medida que se acercaba a ellas, hikari notó la banda en su pierna izquierda que en realidad era de una forma familiar... parecía que el tatuaje de corazón en su bíceps izquierdo era de takeru.
Y luego, de repente, el tigre estuvo creciendo, cambiando, transformándose ante los ojos de hirari.
Todo sucedió muy rápido y hikari no supo si gritar, llorar con asombro o desmayarse. Un minuto estado viendo a un tigre, y al siguiente era la cara, el pecho, de takeru.
Si hubiera necesitado algo más convincente de que no estaba en la Tierra, takeru transformándose de un tigre blanco a un hombre era suficiente.
"No lo creo " susurró mientras volvía su mirada a sus ojos verdes de hielo. "Eres un cambiaformas, o Amorfo-o."
"Soy tu rey." Él le dio una mirada dura y penetrante. "Y ya estás olvidando las reglas. ¿Habrá que añadir un tercer castigo?"
El calor enrojeció las mejillas sonrosadas de hikari y puso las manos detrás de su espalda mientras abría sus pies y bajaba su mirada — sólo para ver que estaba desnudo. Y su pene era tan largo, grueso y delicioso como lo era el de sus hermanos.
"¿Quieres chuparme el miembro?" Murmuró cuando hirari no pudo apartar la mirada de su erección. "O ¿Voy a darle ese placer a natsuko?"
De la nada un perno caliente de celos apuñaló el vientre de hikari. Por el rabillo del ojo vio que natsuko estaba de pie en posición de "respeto" y recorrió su lengua a lo largo de su labio inferior como si estuviera excitada por la idea.
¡No! La intensidad de la sensación golpeó a hirari, pero sólo supo que no quería que natsuko tuviera a takeru.
"Yo lo deseo", dijo hikari en un apuro, y entonces recordó varias de las cosas BDSM que había leído en Internet. "Quiero decir, si está a favor, Milord".
Un murmullo de satisfacción se elevó en el interior de takeru. Sí, su futura reina estaba aprendiendo también. "Arrodíllate, muchacha."
Con las manos aún entrelazadas detrás de la espalda, Alice se arrodilló con gracia delante de él.
Temblaba visiblemente mientras miraba su erección, en espera de sus órdenes.
"Chupa el miembro hasta alcanzar el clímax", exigió.
"¿Puedo usar mis manos, milord?", Preguntó.
Sacudió la cabeza y soltó un gruñido. "Sólo tu boca".
"Sí, milord. "hikari deslizó sus suaves labios alrededor de su grueso miembro y se lo metió profundamente.
takeru ronroneó de placer y apretó sus manos en el pelo de hikari, tirando de su cabeza hacia atrás para poder ver sus ojos cuando ella le acogiera con la boca. Su pelo se sentía suave en sus manos, su boca caliente y húmeda alrededor de su pene. Olía a pasión y sabía que lo quería en el interior de su Quim. El olor del deseo de natsuko era fuerte, demasiado, y ciertamente se había ganado muchos premios por sus servicios.
"natsuko", dijo mientras continuaba empujando dentro y fuera de la boca de hikari. "Arrodíllate al lado de hikari."
Cuando la bruja lo hizo, dijo, "hikari, desliza tus dedos en la raja de natsuko."
hikari calló, pero él tenía un asimiento firme de su pelo, y su pene seguía entrando y saliendo de su boca.
Después de un momento de vacilación, hikari llevó una mano al Quim de natsuko y tentativamente deslizó un dedo por la humedad de la hechicera.
natsuko gimió y eso solo pareció impulsar a hikari. Sus movimientos se hicieron más fuertes y la hechicera movió las caderas contra la mano de hikari. takeru sonrió. "natsuko, masajea el Quim de hikari."
La hechicera no dudó y hikari abrió mucho los ojos y gimió alrededor del pene de takeru.
"Recuerda", murmuró mientras sostenía su mirada. "No puedes llegar al clímax sin mi permiso."
Mantuvo su dominio en el pelo de hikari y sus ojos se encontraron con los de ella mientras empujaba dentro y fuera de su boca. La necesidad se convirtió en una tormenta que se desencadenó como si pudiera hacerla pedazos.
"natsuko, te puedes correr", casi gruñó y la bruja gritó casi a la vez, con sus caderas sacudiéndose con fuerza contra la mano de hikari. Los pájaros asustados volaron desde lo alto los árboles, y un mono chilló, tan fuerte como el grito de natsuko fue.
takeru agarró la parte de atrás de la cabeza de hirari y la mantuvo mientras su propio clímax tronaba a través de él. Su semilla se derramó en su garganta mientras lo chupaba sin dudarlo, extrayendo hasta la última gota, hasta que él sacó su miembro de su boca.
La soltó y se alejó. Humedeciéndose los labios, como si saboreara su gusto, y se quedó mirándolo mientras natsuko le acariciaba su Quim. "¿Puedo correrme, milord? "hikari preguntó en un susurro ronco.
"No" takeru cortó su mirada a natsuko y dijo: "Puedes parar ahora".
Mientras la hechicera quitaba la mano, se volvió de nuevo a hikari. Su cuerpo temblaba, los rizos en su montículo brillaban a la luz de la luna por sus jugos. La expresión de su rostro era una mezcla de
éxtasis con pura frustración.
"Has recibido tu primer castigo", dijo takeru en voz baja. "Confía en mí, hikari. Si aprendes a confiar y obedecerme por completo, sin dudar, nunca querrás liberarte de nuevo."
hikari lo miró, pero no dijo nada. Pareció estar en guerra consigo misma, como si llegara a alguna profunda decisión. Por fin, apartó la mirada de él, y después miró al suelo. Sus manos se movieron detrás de su espalda.
"Sí, milord" murmuró.
Su tono comunicaba claramente lo no dicho, "Hijo de puta", y el aire se llenó del sabor de su ira y resolución.
Resolución... ¿A qué?
¿Obedecerlo o calmarlo hasta que consiguiera lo que quería? ¿Y quería follar con él o matarlo?
Los labios de takeru se curvaron con emoción por el desafío. Ella debería someterse a él o todo estaría perdido y ella nunca se sometería a un hombre menos poderoso, o a cualquier hombre excepto a él. De eso estaba seguro.
Seguramente no había mujer más perfecta para él en todo el universo.
gracia por su review
anaiza 18: hola como esta, que bueno que te gusta esta historia de los seis libro de la saga siempre el primero que este mi favorito, espero que sigas disfrutado como yo lo hice .
todos que lea tambien les agrandesco que se tomo un tiempo para leer .
