*Los personajes pertenecen a S. Meyer. La historia es mía.


Perdido en Navidad

Dic. 22: La alternativa

Bella le explicó que su amigo se dedicaba a la mensajería aérea y que le había dado una opción larga pero efectiva para llegar a casa aún en víspera de Navidad y sorprender a su papá.

—Sí, ya sé que no es la forma más rápida ni glamorosa de viajar, pero creo que podría funcionar… —reconoció Bella con una sonrisa tímida.

El plan era tomar tres vuelos cortos, tipo chárter, a Minnesota, Dakota del Norte y Montana, para después hacer un viaje en auto a Seattle. Era casi un día y medio de viaje, considerando que la disponibilidad de dichos vuelos no era tan frecuente como uno comercial, pero si no había contratiempos, podría estar en casa para el 24.

Salía ese día por la tarde a Minnesota, viajaría por la noche y parte de la madrugada a Dakota del Norte y en la mañana a Montana. Por la tarde del 23, después de descansar para poder manejar el resto del trayecto, estaría en la carretera hacia Seattle y conduciendo con calma, podría estar la mañana del 24 con su papá. Era un viaje largo, cansado, incluso molesto, pero no tenía una mejor alternativa y podría funcionar.

—Bella… crees que… ¿Crees que pueda encontrar lugar para viajar… así?

A Edward le pareció ver un rápido rastro de decepción en la mirada de la chica al escuchar su pregunta. No sabía si era por haberle pedido viajar con ella o si había algo más, pero olvidó el tema en cuanto ella respondió.

—Bueno, no tengo idea, pero vayamos a preguntar.

Tomaron sus maletas y se encaminaron hacia la pista correspondiente dirigidos por Bella. Llevaban un paso rápido porque no tenían mucho tiempo de averiguar.

Al llegar al mostrador, la encargada les pidió esperar mientras consultaba si era posible llevar a otro pasajero.

—No es un vuelo comercial, ¿no te importa? —indagó dudosa Bella.

—No. Mientras sea una oportunidad para llegar a casa —reconoció con impaciencia mientras observaba a la chica de la aerolínea hablar con alguien de la tripulación.

Minutos después les indicaron que sí podría viajar, así que Edward compró el pasaje y se dispusieron a entrar a la sala de abordar, cuando la misma chica detuvo a Edward.

—Señor, no puede llevar dos maletas.

—¿Eh?... Pero…

—Lo siento, no tenemos suficiente espacio. Solo permitimos una maleta por persona.

—¿Viajas a casa con dos maletas, Edward? —Era al primera vez que Bella reparaba en ese detalle y le pareció curioso considerando que iba a su casa y no a un viaje en donde podría requerir tantas cosas— ¿Qué llevas?

—Bueno, una es de regalos… y la otra de ropa.

—Mmm… Ah, ok, los regalos son intocables. ¿Revisamos tu ropa?… —Bella tomó su maleta y la llevó hacia los asientos más cercanos ante la mirada sorprendida de Edward.

—Bella… ¿qué haces?

—Tenemos que deshacernos de una maleta y no tenemos mucho tiempo, así que solo llevaremos lo indispensable, estoy segura de que lo demás podrás encontrarlo en tu casa —afirmó colocando dos pilas de ropa en los asientos—. Bien, ¿qué quieres llevar?

Edward encontró razonable su argumento y se acercó para elegir la ropa. Tomó unos jeans, unos pantalones de deporte, dos camisetas, una camisa, tenis… estaba decidiendo entre uno de los suéteres cuando miró a la maleta y notó que Bella estaba por sacar sus calzoncillos.

—Vamos, Edward… no es como si nunca hubiera visto tu ropa interior —bromeó Bella—, aunque en ese entonces preferías motivos de superhéroes a tonos neutros como ahora.

—No en todo —aclaró mientras extendía una de las camisetas que había elegido llevar y que, sin duda, les recordaba la época en que habían estado juntos.

Bella suspiró nostálgica porque no pudo evitar recordar que en varias ocasiones ella había dormido con sus camisetas de Batman, y entonces tomó su propia maleta, la colocó en los asientos a un lado de la de Edward y la abrió ante su mirada confundida.

—Vamos a llevar la maleta con tus regalos y esta maleta con nuestra ropa —explicó mientras comenzaba a sacar sus cosas.

La mirada de confusión de Edward cambió a una sonrisa mientras veía la ropa de Bella junto a la de él. En alguna ocasión habían ido a acampar y habían guardado toda su ropa en una sola maleta, el recuerdo de la primera vez que había sacado su ropa con la esencia de Bella impregnada en ella lo hizo sonreír, quería que su ropa oliera igual para Navidad.

Cuando estaba separando lo que se iba a llevar, ella tomó lo que parecía ser un conjunto sexy de señora Claus, ambos se miraron y antes de reír, pero Bella no pudo evitar sonrojarse.

—Es… regalo de una amiga… —Lo guardó rápidamente en uno de los costados de la maleta.

Era verdad. Su vida amorosa había estado "estancada" desde Edward, pero no era algo que le gustaba comentar. En un afán por animarla a tener algún romance, su amiga Ángela le había regalado el conjunto esperando que Bella encontrara a alguien durante la boda de sus amigos, pero no había sido así. Le había prometido no deshacerse de él hasta haberle dado por lo menos un uso, y por eso aún lo llevaba en la maleta.

Evitando el tema, Edward optó por cambiar la conversación. —¿Y qué vamos a hacer con el resto de nuestras cosas?

—Es época de dar y recibir, así que haremos una buena obra y obsequiaremos lo que no vamos a llevar.

—¿Qué? ¿A quién? ¿Cómo?...

—Edward…


Bien, me atrasé un poco con la historia y ya pasó Navidad, pero aquí va...

Gracias por leer.