"¿Estás seguro de esto Natsu?" le dijo Lucy visiblemente asustada.

"Tranquila Lucy, no está tan lejos y, si Igneel está ahí, no puedo quedarme sentado"dijo acelerando el paso.

"Lucy tiene mieeeeeedo, Lucy tiene mieeeeeedo" Happy coreaba volando por encima de su cabeza.

"¡No es eso! Es que… no hemos dicho nada y…"

"No te preocupes Lucy, no creo que se molesten por nuestra escapada"

"¡PERO QUE ESCAPADA!... ¡¿Es que acaso no sabéis dónde vamos?!" dijo Lucy desesperadamente

"Eeeeeh ¡claro! Es un continente al este de Fiore" Dijo Natsu alegremente.

"¡¿COMOOOOOOO?! ¡Hay que atravesar 6 continentes y uno de ellos es un desierto Natsu!"

"¡¿QUEEEE?!" Exclamaron al unísono Gray y Natsu.

"O vamos en tren o no llegaremos nunca"

"¡¿QUEEEEE?!" volvió a exclamar Natsu mientras Gray se reía.

"Idiotas… ¿En qué me habéis metido?" masculló durante un buen rato mientras seguía a sus dos ingenuos compañeros

Mientras tanto en el gremio

"¡¿Que esos dos memos han hecho QUÉ?!" el pobre Makarov se sentó al borde de un ataque de nervios y dejó que Mira le ofreciera una tila, cuando se tranquilizó un poco continuó hablando.

"Siempre pensé que serías tú el que me mataría de un disgusto Laxus" le dio un sorbo a la infusión mientras Laxus le miraba arqueando una ceja y reprimiendo una contestación.

"E-está bien… yo me ocupo de todo mientras no estés pero… asegúrate de darles una merecida paliza a esos dos cuando les veas"

Freed sonrió acordándose de lo que dijo su dios cuando le expuso el motivo por el que él se apuntaba a la misión. "Se nota que son familia".

"Tranquilo, viejo, se les quitarán las ganas de hacer el idiota otra vez"

"Freed, no les permitas hacer ninguna locura, tu eres el más sano de los tres. A ti no te conozco bien Regan, pero parece que tienes buen juicio también…" Les miró a los cuatro y bendijo su viaje. "Tened mucho cuidado mocosos… y actuad con sensatez, algunos de esos reinos son muy distintos al nuestro… Suerte y buen viaje"

Cuando estaban preparados en las afueras del gremio con todo lo que necesitarían en el viaje Freed expuso el primer problema:

"E-eh… hay un pequeño problema que no habéis pensado" se miró las manos nerviosamente sabiendo lo violento que esto resultaba para los dragonslayer "No podemos hacer todo el viaje a pie o no llegaremos nunca"

Regan abrió los ojos de par en par y miró a Laxus que estoicamente disimuló como si eso no fuera un problema para él.

"Solo es un tren Freed… tampoco es para tanto" agarró su mochila y comenzó a andar en dirección a la estación. Regan le siguió con la mirada maravillado de que no supusiera un trauma para su maestro cuando para el resto de dragonslayers si lo era.

"No te lo creas, en el fondo sí que le intimida" le susurró Erza con una sonrisa burlona a la que el dragonslayer respondió encogiéndose de hombros y devolviéndola la sonrisa.

Llegaron a la estación y mientras esperaban a que llegara su tren repasaron el plan.

"Bueno… llegaremos a Clover y daremos una vuelta preguntando en las posadas. No son un grupo muy discreto así que dejarán huella por donde quiera que pasen"

Todos asintieron y entendieron el sencillo plan pero Regan tenía una duda.

"Maestro… ¿Por qué Clover? ¿Y si pasan por otro sitio?"

"Es la última ciudad de Fiore antes de llegar a Bosco. No nos tienen mucho aprecio así que es lógico abastecerse en Clover antes de pasar"

"¿Y desde cuando Natsu hace cosas lógicas?" Dijo Erza bufando.

"Lucy y Gray son listos, eso es lo que mantendrá con vida a ese idiota que piensa que su fuego le hace inmortal" En ese momento su tren aparcó en el andén y ambos dragonslayer le miraron con respeto. Laxus fue el primero en dirigirse a él y Regan se quedó en la puerta intentando concentrarse para no hacer el ridículo delante de sus nuevos compañeros.

En algún lugar de Earthland...

Dejó de nevar y los cuatro decidieron parar a descansar y a comer algo.

"Gray" Lucy llamó a su amigo preocupada por Natsu.

"¿Porqué no vas a hablar con él?"

Gray se puso nervioso al pensar que tenía que ir a consolar a su mejor amigo pero accedió a la petición de la rubia fingiendo que no tenía ganas.

"Puffff está bien... hablaré con ese memo" se encaminó hacia donde Natsu se había sentado y le saludó como de costumbre:

"Oi... Natsu, deberías saber que..." cesó sus palabras cuando observó lágrimas descender por la cara de su mejor amigo. El siempre sonriente dragonslayer del que estaba enamorado en secreto se había derrumbado. Dejó atrás sus juegos infantiles y se dispuso a sentarse a su lado.

"Sé lo que Igneel significa para ti, Natsu. Por eso estamos haciendo este viaje al otro lado del mundo" puso su mano temblorosa en su mejilla retirándole una lágrima lentamente "y quiero que sepas que no estás solo y que haré... que haremos lo que sea hasta encontrarle"

Natsu se abalanzó sobre él abrazándole por la cintura y llorando desconsoladamente, hundió su cabeza en el musculoso pecho de Gray.

"¡Tengo que encontrarle Gray, tengo que encontrarle" dijo apretando sus puños en la camiseta del mago de hielo.

"ya lo se Natsu y no descansaremos hasta hacerlo" le acarició el pelo mientras dejaba que se acurrucara en sus brazos. Después de unos minutos disfrutando de ese abrazo le separó agarrandole por sus hombros y le miró a los ojos secando sus lágrimas con una mano.

"Estaremos juntos hasta el final... Te lo prometo"

El dragonslayer de pelo rosa le miró recuperando su gran sonrisa.

"¡Ya lo sé, cabeza de hielo!, vámonos... Estoy muerto de hambre "

"¡¿Que me has llamado?! "

En el tren destino Ciudad de Clover...

Laxus y Freed se sentaron juntos y Erza y Regan no tuvieron más remedio que compartir los dos asientos de al lado que estaban separados de los suyos por un pasillo.

El mago rúnico sacó de la mochila unas hierbas que entregó a su maestro.

"¿Qué es esto Freed?"

"Me ha costado mucho dinero… Su efecto es parecido al del Troia" le dijo sonriente.

"¡¿Qué?!... ¡¿En serio?! Eres increíble Freed" Se tomó las hierbas muy alegre y le dio un beso en la mejilla. El peliverde sonrió radiante como cada vez que su dios alababa su buen trabajo y puso su cabeza en su hombro cariñosamente.

El tren comenzó a avanzar y ambos comprobaron la efectividad de las hierbas que el peliverde había comprado a su novio.

"Esto es asombroso… ¿Cómo no hemos descubierto esto antes?"

"Porque no existían, Laxus. Sabes que hago lo que sea para que estés cómodo y pedí al herborista que buscara alguno para paliar tus mareos. Ayer fui a verle y me dio esto"

Regan estaba muy ocupado en intentar no perder el control de su cuerpo como para prestar atención a la conversación pero Erza se enteró de todo disimuladamente mientras miraba el paisaje.

"Por eso te quiero tanto" agarró la delicada mano de su amante y la puso en su muslo acariciándola juguetonamente. Erza se percató del gesto y sonrió "Así que es cierto, al final acabaron juntos… Hacen una pareja estupenda. Ojala yo pudiera estar con él" Su mirada se ensombreció ligeramente y recordó con tristeza a Jellal.

Regan tuvo un momento en el que el mareo le dio una pequeña tregua y aprovechó para mirar a su alrededor y ver que Laxus estaba hablando tranquilamente con su compañero.

"¿P-porqué no está ma-mareado?" preguntó con nauseas a Erza.

"Vaya, mira quién está vivo" le dijo con una sonrisa "Freed le ha dado unas hierbas y parece que le quitan el mareo"

"Oh…" Se preguntaba si sería muy imprudente pedirle alguna de esas hierbas milagrosas y mientras dudaba si hacerlo o no Erza lo hizo por él.

"Oye Freed, ¿por qué no le das una de esas hierbas a Regan? El pobre no lo pasaría tan mal"

El peliverde miró a Laxus, quién dejó aparcado su buen humor para dedicar a Freed esa mirada tan dominante que ponía cuando daba órdenes. Entendió perfectamente lo que quería decir y contestó a Erza:

"Lo siento, no llevo suficientes, son muy caras" dijo amablemente y mirando de reojo a su novio en busca de aprobación. Erza observó la actuación de ambos y decidió no insistir "Siempre he sabido que Freed seguía a Laxus, pero no que se dejara dominar de esa manera"

El pobre Regan volvió a ser atacado por el mareo y se hundió en su asiento en busca de estabilidad. Iban por la mitad del recorrido cuando a Laxus le rugieron las tripas.

"Vaya, alguien tiene hambre" dijo Freed acariciando su estómago.

"hmmm, parece que sí. Voy a ver si encuentro algo" dijo levantándose.

"No, no, ya voy yo" volvió a sentar a Laxus apoyando su mano en su hombro y empujándole hacia abajo mientras se levantaba y salía de su asiento.

"Oye Freed, tráeme tres sándwich de pollo y si tienen pasteles de fresa tráeme todos los que puedas" dijo con cara lasciva.

"E-eeeh… cl-claro Erza" dijo el pobre mago asombrado.

"¿Tú quieres algo Regan?... ¿Regan?"

"Parece que no está disponible ahora mismo" dijo Erza pinchándole en el brazo con su dedo al no obtener respuesta.

"Vale, a ver si lo puedo traer todo"

"Espera, voy contigo" se ofreció Laxus.

Recorrieron varios vagones buscando el que podía tener algo de comer y lo encontraron casi al final del tren.

"Si que estaba lejos… El próximo viaje mejor pedimos asientos en…"

"¡Laxus Dreyar!" gritaron varias chicas sonrojadas acercándose a él "E-eres La-Laxus, ¿Ve-verdad?"

Sin contestar miró hacia otro lado al tiempo que Freed se interponía entre las chicas y su novio

"Dejadle en paz, no os merecéis estar cerca de él" dijo protectoramente.

"Vaya, y ¿Por qué no? Somos modelos ¿sabes?"

En ese momento Laxus las miró y las dijo:

"El único cuerpo que me interesa está aquí mismo" dijo agarrando por la cintura a Freed "Si os habéis acercado a mí para eso os ahorraré vuestro tiempo diciéndoos que no me interesa"

Las chicas se quedaron petrificadas al enterarse que el deseado joven maestro de Fairy Tail, Laxus Dreyar, estaba enamorado de otro hombre. Freed sonrió victorioso y agarró el brazo de su novio sacándole de allí.

Cuando se comieron sus sándwich y Erza sus 10 pasteles de fresa durmieron un rato y llegaron por fin a la estación de Clover. La ciudad estaba rodeada de montañas y el verde era el color dominante en el entorno, miraran donde miraran encontraban árboles por todas partes. También era conocida por ser la ciudad donde los maestros de los gremios legales se reúnen cuando quieren discutir de algún tema.

"Vete aprendiendo sus calles maestro, te tocará venir más de una vez" le dijo Erza burlonamente.

"Ya, ya, no me lo recuerdes. Vaya viaje más largo" dijo caminando con pereza. "¿Ese se ha recuperado ya?" preguntó refiriéndose a Regan.

"Hmmm, parece que sí" apuntó Freed que observó cómo iba hacia ellos.

"Lo siento… siempre me ha dado mucha vergüenza" les confesó con la cabeza gacha.

"No pasa nada, no eres el único" le animó Erza.

"Deberías entrenarte más, es un simple mareo. Yo nunca he perdido el control de mi cuerpo de esa forma viajando" alardeó Laxus.

"Si tuviera una de esas hierbas tampoco me pondría así" el dragonslayer sacó valor para retar con palabras a su homólogo.

"Es la primera vez que tomo esas hierbas…" sin darle cabida a ningún comentario más comenzó a andar dirección a la salida.

"Te voy a dar un consejo que nos hará este viaje más llevadero" dijo Erza "No intentes retarle con palabras o sin ellas"

"¿Por qué todos le tenéis tanto miedo?" dijo sacando pecho.

"No es miedo, es respeto… Te destrozaría en una batalla verbal y en una física. No sé cuál es tu poder, pero sí sé el suyo y te puedo asegurar que le he visto derrotar auténticos monstruos sin conocer su verdadero poder"

"Claro… el dragonslayer que ha matado un dragón y derrotado a Jura Neekis…" dijo sarcásticamente.

Erza paró sus pasos y le agarró del brazo fuertemente.

"¿Qué estás haciendo?... Has venido a este gremio porque según tú siempre lo has soñado. Casi te inclinas ante él en tu educada carta de presentación ¿y ahora le desprecias?"

"No le desprecio, es solo que no me gusta la gente que se cree superior a los demás" dijo bajando la cabeza avergonzado de su comportamiento infantil.

"Laxus no se cree superior a ti… lo es" y comenzó a andar de nuevo dejando a un arrepentido dragonslayer detrás.

La noche se estaba echando encima cuando llegaron a la posada que tenían programada en su plan de viaje.

"Vamos… ¿Me está diciendo que no tiene 3 habitaciones libres?" dijo Laxus alzando la voz.

"N-no señor, nos queda solo una" dijo el hombre de detrás del mostrador asustado por la porte del hombre que le estaba hablando "E-esta es una habitación con una cama grande y dos individuales, señor, es para cuatro personas"

"¿Y por qué no lo ha dicho antes? No ve que somos…" Freed le agarró del brazo suavemente para decirle sin palabras que era suficiente. Suspiró y aceptó "Está bien, deme esa habitación. Nos apañaremos"

Era una habitación amplia con dos cuartos separados tan solo por un muro sin puertas y un pequeño saloncito con un sofá que parecía bastante cómodo.

"No está mal la habitación, es enorme" dijo Erza maravillada con la amplitud del espacio donde dormirían.

"Sí, la verdad es que no está mal" dijo Regan omitiendo que nunca había estado en un hotel tan lujoso.

"Buenas noches" dijo Laxus agenciándose con la cama grande.

"Freed ¿Vas a salir algún día?" dijo Erza aporreando la puerta del baño "Nosotros también tenemos derecho ¿sabes?"

"Sí, sí ahora mismo salgo…" Pasaron un par de minutos y salió por fin del baño. Regan clavó su mirada en él al instante cuando observó la ropa que usaba para dormir: una camiseta de Laxus que apenas dejaba entrever los pantalones de deporte tan cortos que llevaba debajo y cuyas mangas le llegaban casi hasta los codos. Se fijó en sus piernas fibrosas y largas y en su cara que hasta ahora no había visto entera, sus ojos azules le hipnotizaron en el instante en el que su mirada se posó en ellos y la sonrisa que le dedicó al darse cuenta que estaba siendo observado despertó en él una lujuria que nunca antes había experimentado. Sacudió la cabeza una vez que desapareció detrás del muro de separación, dándose manotazos en las sienes para alejar de él esos pensamientos tan impuros que le estaban rondando por su interior.

"¿Estás bien?" le interrumpió Erza

"E-eh, sí, sí… buenas noches" se dio la vuelta para que Erza no pudiera ver su cara de preocupación.

"De acuerdo, buenas noches"

"La-laxus ¿qué haces?" dijo quitando la mano que le invadía la entrepierna.

"¿A ti que te parece?" dominantemente volvió a colocar su mano donde estaba.

"No hablarás en serio… ¿verdad?" le preguntó volviéndose para estar frente a él. Se dio cuenta de que había sido una mala jugada ya que Laxus se emocionó al verle y comenzó a besarle ardientemente tocando todas las zonas que sabía que volvían loco a su pareja. Freed intentaba con todas sus fuerzas no emitir ningún sonido que pudiera inducir sospechas de lo que estaban haciendo.

"¿Intentas ser silencioso? A ver si puedes callarte con esto" le acarició lentamente debajo de los testículos sabiendo lo mucho que le hacía gemir, esta vez no fue diferente y el primer gemido audible salió de su garganta. Laxus sonrió satisfecho y volvió a reanudar sus caricias mientras Freed seguía intentando ahogar sus sonidos de placer.

El dragón se cansó de jugar con su presa y decidió pasar a la acción después de haber hecho que le lamiera los dedos de uno en uno. Le dio la vuelta poniéndole de espaldas a él y le subió la pierna hasta apoyarla en sus hombros mientras colocaba su erecto miembro en la entrada de su precavido amante. Muy lentamente se la metió hasta que después de unos segundos interminables para Freed llegó al final. Siguió moviéndose a ese ritmo tan agónico y el peliverde comprendió lo que quería… quería hacerle perder la compostura, así que se concentró en que eso no ocurriera dando lugar a una batalla: su autocontrol y sentido común contra su deseo y hambre por ese hombre que se empeñaba en torturarle tan dulcemente.

La balanza no estaba para nada equilibrada y la victoria se iba inclinando hacia el lado del deseo y del hambre cuando Laxus empezó una nueva técnica de tortura: sacaba del todo su erecto miembro para después volver a meterlo lentamente, a veces, cuando salía, se entretenía un rato restregándolo por la entrada de su agujero juguetonamente.

El peliverde no podía más y comenzó por intentar moverse él, pero la superioridad física de las manos que frenaban sus desesperados movimientos de pelvis truncaban esa idea. No le quedaba más remedio que ceder y darle a su dragón lo que quería y comenzó a gemir suavemente dejándose llevar por el placer.

Laxus, satisfecho, comenzó por fin a moverse más rápido, le bajó la pierna para aumentar la presión y le agarró la cadera con fuerza mientras embestía más y más fuerte al escuchar la voz de su desesperado amante que sacó valor y cordura para amenazarle, dándose cuenta más tarde del error.

"Voy a matarte Laxus Dreyar… aaaah"

Laxus paró sacando su miembro de su cuerpo y le preguntó:

"¿Qué has dicho?"

En ese momento fue cuando cayó en la cuenta de lo que había hecho y de dónde lo había hecho.

"E-eh… no quería… yo n-no" intentó disculparse inútilmente sabiendo de antemano que nada de lo que dijera le valdría.

Entreabrió los ojos cuando le pareció escuchar unos murmullos que provenían al otro lado del muro. Sus agudos sentidos de dragón a veces eran un incordio para Regan que tenía que ver y, sobre todo, escuchar cosas que no le apetecían. Sus ojos terminaron de abrirse de par en par cuando distinguió la conversación:

"Nunca más se te ocurra amenazarme Freed Justine" le advertió mientras le embestía fieramente a cuatro patas. A Freed se le hacía casi imposible ahogar sus gemidos de dolor y placer incluso mordiendo la almohada como lo estaba haciendo. El enojado dragón se dio cuenta de ello y atrajo su espalda a su pecho poniéndose los dos de rodillas en la cama.

"¿No quieres que oigan como follamos Freed?"

El torturado mago no pudo contestar ya que ni si quiera le estaba oyendo tan concentrado como estaba en no subir el volumen más de lo que se le escapaba de su garganta sin poder evitarlo. La llegada del orgasmo se hizo eterna pero el alivio fue tan intenso que le dejó llorando y temblando en la cama unos minutos.

Cuando ambos se recuperaron Laxus le preguntó con una sonrisa burlona:

"¿Te ha gustado?"

Freed, medio recuperado, se incorporó y le increpó: "¿En serio Laxus? ¿Me estás preguntando que si me ha gustado después de lo que has hecho?... maldita sea… s-sí me ha gustado pero… no… no seas tan… brusco cuando no estamos solos" le dijo susurrando.

Laxus soltó una risita y con un beso le dio las buenas noches y se puso a dormir.

Regan se limpió su semen como pudo con un trozo de papel que arrancó antes del baño y después se dirigió a él a limpiarse. No había podido evitar tocarse al escuchar los sonidos que Freed emitía y las frases y palabras tan calientes que Laxus le decía. No sabía hasta ese momento que tenían una relación y suspiró pensando en la suerte que tenía su maestro por tener a alguien como Freed en su cama.

En algún misterioso lugar de Fiore...

"¿dices que aún no hemos salido de Fiore?" dijo cansado Natsu

"No... Estos bosques son los que están bordeando a Clover... ¿no te acuerdas Natsu? Hemos estado aquí antes" desesperada se llevó las manos a la cabeza.

El dragonslayer paró de golpe y los dos se volvieron a mirarle con cara de interrogación.

"Está bien... Iremos en... en... tren" dijo cabizbajo cuando por fin se dio cuenta de que a pie no llegarían nunca.

Gray contempló su cara de incomodidad sin poder evitar pensar... "¿porqué tiene que ser tan tierno siempre?"

De vuelta en el hotel de la ciudad de Clover...

La noche dio paso a la mañana y la primera en abrir los ojos fue Erza que despertó a Regan para luego dirigirse a despertar a los dos ocupantes de la cama grande. Después de pronunciar la primera sílaba se quedó en silencio observando la postura tan tierna con la que habían dormido: Laxus abrazaba a Freed por la cintura con la cabeza hundida en su pelo verde plácidamente.

Bajó su tono cautivada por esa ternura y les despertó.

"Vamos, tenemos que movernos, hay tres magos idiotas y un gato que debemos buscar"

Comenzaron el ritual para acicalarse y decidieron entre los tres dejar a Freed el último para que, si se entretenía demasiado, ellos pudieran ir a desayunar.

En el desayuno Laxus repasó el plan sin pasar por alto el comportamiento anómalo del dragonslayer de hielo que no dejaba de mirar su plato de comida pensativamente.

"Vamos a dividirnos, cada uno iremos a un punto cardinal y avanzaremos dirección norte hasta el siguiente recorriendo cada tienda, posada u hotel que pudiera haber" Observó de nuevo al pensativo mago que seguía sin levantar la mirada y sin pronunciar palabra y se dirigió a él:

"Regan"

El aludido le miró con un sobresalto y le dijo "¿Qué?"

"¿Me has oído?"

"Sí, sí. Cada uno a un punto cardinal y…"

"Bien" le interrumpió "No parecía que me estuvieras escuchando. No conoces bien a estos cuatro pero, ¿te acuerdas de como eran?"

"Eeeeh, sí, creo que sí. Natsu es el chico del pelo rosa, Gray uno moreno que siempre va sin camiseta, Lucy una chica rubia que…" Fue interrumpido por Freed que bajó en ese momento de la habitación enfurruñado diciendo:

"¿Este es el plan? ¿Dejarme en la habitación mientras desayunáis?" se sentó en frente de Regan y éste le miró sonrojándose ligeramente.

"Pues no tardes…" Laxus observó la extraña mirada de su homólogo de hielo y el color de sus pómulos "… tanto"

"Hmph" dijo aún enfurruñado "Lo siento Regan, continua" le dio permiso para seguir mientras se fue a por su desayuno.

"Eeeeh… decía que Lucy es la chica rubia con las dos coletas y Happy un gato azul ¿me equivoco?"

"No, está bien, solo te hace falta eso" después de confirmarle que sabía lo que tenía que saber esperó que llegara Freed para seguir con el plan y una vez que se hubo sentado continuó:

"Freed irá al norte, yo al este, Regan al oeste y Erza te toca el sur. No hay nada más que decir. Esperemos que hayan pasado por aquí o de lo contrario seguramente hayan ido andando…"

Acabaron el desayuno y al salir de la posada los cuatro se dispersaron como había dicho Laxus. Al cabo de tres horas Laxus y Erza se juntaron en el punto de salida y esperaron a que llegaran los dos que faltaban. Cuando pasó una hora el maestro comenzó a impacientarse y ella le insistió para que no se preocupara pero, al pasar otra hora más decidieron salir a buscarles. La pelirroja fue al oeste y el rubio al norte.

El dragonslayer caminaba muy molesto por las frías calles con las manos en los bolsillos y mascullando maldiciones. Inspeccionó cada calle del cuadrante que le tocaba a su novio pero no le encontraba por ninguna parte así que decidió irse hacia el oeste.

"¿Qué hacemos aquí Regan?" preguntó Freed confundido por la petición del dragonslayer.

"Es que me ha parecido ver algo en esta cueva y no quería ir solo por si hacía algo mal" le dijo avergonzado.

"De acuerdo, vamos" comenzó a caminar con Regan siguiéndole unos centímetros por detrás. Cuando se adentraron unos 100 metros escucharon un sonido parecido a un gruñido que no se parecía a nada que hubieran escuchado antes. Freed paró en seco y le preguntó:

"¿Qué es eso?"

"N-no tengo ni idea, por eso te he dicho de venir cuando te he visto"

"Pero ¿por qué nos interesa esto? Hemos venido a buscar a nuestros cuatro compañeros" le increpó cruzándose de brazos.

"Lo-lo siento Freed, tienes razón. Vamos a volver" empezó a andar hacia la salida cabizbajo… Pertenecer a un gremio no parecía tarea fácil cuando se era un solitario como él.

Salieron de la cueva y se dirigieron al punto de partida. "Laxus debe estar muy cabreado con esta demora" pensó agobiado el peliverde.

Cuando llegaron les estaban esperando dentro de la posada para no congelarse de frío y en cuanto aparecieron Laxus se lanzó a ellos como un rayo:

"¡¿Pero qué cojones?!, ¿Se puede saber que hacíais los dos solos tanto tiempo?" Bajó su tono y preguntó "¿Es que no fui claro el otro día, Regan?"

"¿E-eh? ¿a qué os referís maestro? Solo le he pedido que me ayudara a averiguar el origen de un sonido muy extraño que…"

"No estamos aquí para explorar, hemos venido a llevar a casa a cuatro compañeros cuyas vidas corren peligro"

"Sí, eso me ha dicho Freed. Lo siento, ya le dije que no he pertenecido nunca a un gremio y jamás he tenido compañeros" dijo al borde de las lágrimas avergonzado por haber hecho una tontería y triste por lo que acababa de recordar.

Laxus se compadeció de su expresión de tristeza y le dijo más suavemente:

"No te salgas del plan Regan, no queremos perderte por una tontería"

"No volverá a ocurrir, maestro"

La mañana pasó y no obtuvieron ni una minúscula pista de su paradero ni de si habían pisado Clover así que decidieron marcharse de la ciudad para estar en Bosco al día siguiente. Freed compró los billetes y se adentraron en el tren en el que pasarían la noche. Se hicieron con una habitacion minúscula que tendrían que compartir y que contaba con cuatro camas diminutas que más bien parecían troncos planos con sábanas.

Laxus gruñó de inmediato al ver la amplitud del cubículo y se sentó en una de las camas.

"¿Qué es esto Freed? Dijiste que había camas"

"A esto lo llaman camas Laxus, ¿Cómo quieres que lo sepa?" dijo sonriendo al ver lo irritado que estaba.

"Cuando les ponga la mano encima a estos dos no tendrán continentes para correr" y así, gruñendo, se intentó acomodar en la cama en la que ni siquiera le cabían las piernas.

"Eso te pasa por ser tan grande Laxus, si fueras pequeño como yo o como Freed no te pasaría. Tú también eres alto Regan. Lo siento chicos. Buenas noches" Erza dio las buenas noches educadamente y se acurrucó quedándose dormida con facilidad.

El sueño no llegaba para Regan, que aparte de estar incómodo como su maestro, no podía dejar de oler el aroma tan exquisito que desprendía Freed. Su pulso se aceleró al contemplar su figura en la oscuridad, sus ojos se volvieron oscuros y su respiración iba acompañada de pequeños gruñidos de impaciencia, de pronto, recuperó la cordura y se sentó inmediatamente en su cama pegando su espalda a la pared y abrazándose las piernas pegadas a su pecho protectoramente mientras suplicaba:

"No por favor, otra vez no"