*Los personajes pertenecen a S. Meyer. La historia es mía.


Perdido en Navidad

Dic. 23: ¿Desvío calculado?

Si bien estaban dispuestos a perder el pasaje, ninguno estaba de acuerdo en dejar al otro. Sin decir una palabra al respecto, ese simple hecho los animó para seguir buscando una solución.

No tenían mucho tiempo, ya habían perdido bastante yendo de persona en persona con la gente de la aerolínea así que de pie en un extremo de la sala, trataron de identificar a los pocos pasajeros del vuelo. Siendo tan pocos, las posibilidades eran igualmente reducidas de que alguien quisiera venderles su boleto, pero lo intentarían.

Fueron negociando de persona en persona, con algunos fue imposible desde el inicio, algún otro se mostró interesado cuando le ofrecieron dos pasajes al destino que eligiera, pero su esposa no lo dejó.

Finalmente, un matrimonio aceptó a cambio de que compraran ambos boletos, con lo cual ahora tenían tres, además, de un par de tickets más al lugar que ellos eligieran y un par de autógrafos y fotos de Bella para sus nietas. Ellos solo habían planeado unas vacaciones para "cambiar la rutina", así que no tenían inconveniente en no salir del estado.

—Son los pasajes de una línea no comercial más caros de mi vida —reconoció Edward una vez que habían abordado y esperaban en sus asientos.

—Lo sé. Lo siento —Bella se disculpó—. No quería meterte en un lío como estos… La verdad, tampoco había considerado que podría ser tan complicado conseguir pasajes para Montana.

Edward se giró para observarla, si no se viera tan linda disculpándose, con esa mirada y ese sonrojo, la hubiera interrumpido antes. Quería acariciar su rostro y besarla en ese momento, pero no se atrevió.

Puso su mano sobre la de ella que reposaba en su pierna y le dio un ligero apretón. —No te disculpes… Incluso hubiera pagado más, pero no habría viajado sin ti. Debo reconocer que… a pesar de todo, fue divertido.

Bella sonrió ante las palabras de Edward y se abalanzó hacia él para abrazarlo. Era la segunda vez que lo hacía y, felizmente, cada vez la sentía más cerca. La primera fue cuando la encontró en el aeropuerto de Chicago, él había estado en shock sin reaccionar apropiadamente, pero ahora, respondió inmediatamente al abrazo y la estrechó fuertemente hacia él mientras aspiraba el olor achocolatado de su cabello.

—Gracias. Me alegra tanto haberte encontrado —murmuró Bella en su oído.

—A mí también, Bella. A mi también —afirmó sin soltarla.

El vuelo salió 45 minutos demorado. Llegarían aún de mañana, pero debido a que tendrían que manejar un largo tramo y prácticamente no habían dormido en lo que llevaban de trayecto, habían acordado hospedarse en un hotel local y descansar al menos un par de horas. Ninguno quería arriesgarse en carretera, así que harían una parada más por la noche del 23 y con suerte llegarían el 24 al mediodía.

El plan consistía en dormir unas cuatro horas al llegar, comer y después tomar la carretera rumbo a Seattle. Siendo un viaje de 10 horas, harían una parada a mitad del camino, cenarían, dormirían un poco y retomarían el camino por la mañana del 24, para así llegar a Seattle alrededor de las doce. Al llegar ahí, Bella se quedaría con su padre y Edward seguiría su camino a Forks para ver a su familia. Sería un poco tarde, pero ambos estarían a tiempo para las festividades como lo habían esperado.

Una vez en Montana tomaron sus maletas y se dispusieron a buscar un hotel. Como su estancia sería solo de un par de horas, habían acordado compartir la habitación.

Edward aprovechó para enviar un texto a Alice. No había querido llamarla para evitar cualquier drama familiar, así que simplemente le informó que seguía en camino.

Alice, sigo en camino.

Todo en orden. No se preocupen.

Llegaré el 24. Los quiero.

Edward.

Desde luego, de inmediato sonó su celular. Era su hermana, pero decidió ignorar la llamada. Sabía que lo mataría al llegar a casa, pero estaba cansado para escuchar reclamos, tal vez la llamaría después de dormir un poco.

Sin embargo, la respuesta de su hermana no tardó en llegar:

¿Por qué no contestas? ¿El 24?

¿Cómo que "en camino"? ¿Vienes en auto?

¡Mierda, Edward. No desaparezcas!

¿Qué le digo a mamá?...

¡Me las vas a pagar!

¡CONTESTA EL JODIDO TELÉFONO!

Edward sonrió con nerviosismo ante el mensaje de su hermana, pero decidió no responder en ese momento.

—¿Todo bien? —Bella preguntó detrás de él cuando lo miró al teléfono.

—Todo bien. Es Alice, ya sabes cómo es.

—Salúdala de mi parte, por favor.

—Claro —afirmó aunque fue entonces que cayó en cuenta de que no le había dicho a nadie que viajaba con Bella. Por un instante dudó si sería buena idea comentarlo sabiendo que Kate estaba en casa de sus papás. Kate… no había pensado mucho en ella en las últimas horas y dejó de hacerlo de nuevo en cuanto vio que Bella se acercaba a la recepción del pequeño hotel donde se quedarían.

Los registraron como Señor y Señora Cullen, así que empezaron a bromear sobre ello durante su breve estadía en el lugar.

Aunque resentían el cansancio, les costó trabajo conciliar el sueño. Estaban recostados en la cama, no se habían quitado la ropa para no arriesgarse a quedarse dormidos más tiempo, ni siquiera tomaron un baño para evitar "relajarse de más", lo harían en su primera parada en carretera.

Miraban el techo y eventualmente hablaban de cualquier cosa sabiendo que aún estaban despiertos. Edward no pudo evitarlo y, aún con el brazo extendido a su costado, movió lentamente su mano acercándola a la de ella. Suavemente acarició cada uno de sus dedos y la palma de su mano, relajándola al grado de hacer que cerrara los ojos.

Sintió su respiración haciéndose más lenta y supo que Bella se había quedado dormida. Sin quitar su mano de la de ella, sacó su celular y programó la alarma. Se movió un poco para cubrir el cuerpo de Bella con la orilla de la colcha a su alrededor y la miró por algunos instantes antes de caer dormido.

Cuatro horas y media después estaban comiendo mientras decidían que auto elegir. Optaron por una SUV y emprendieron el camino ayudados por el GPS del celular de Edward, quien fue el primero en conducir.

Tomaron carretera con mucha precaución, sabían que el clima podía hacer resbaladizos los caminos o que podrían encontrar incluso nieve, así que lo tomaron con calma. Durante el trayecto platicaron, cantaron y discutieron sobre algunas películas.

Todo iba bastante en orden, hasta que Bella comenzó a sentirse un poco mal. Tenía un pequeño dolor de cabeza que atribuyó a una pequeña descompensación por el ajetreo del viaje, así que se orillaron para que se recostara en el asiento trasero y descansara un poco.

Habían identificado, gracias al GPS, un pequeño hotel donde podrían pasar la noche, así que conducirían hasta llegar ahí. Sin embargo, Edward tuvo un loco impulso en ese momento.

Estaban en medio de la carretera de Montana a Seattle, Bella estaba dormitando en el asiento trasero, él conducía hasta la última parada que le permitiría estar con Bella antes de terminar su travesía.

Pensó en las horas anteriores en el hotel, cuando habían dormido lado a lado, lo que había sentido cuando tomó su mano, el impulso constante que tenía de abrazarla y, sobre todo, de besarla, las ganas que tenía de preguntarle si aún tenía algún sentimiento por él, de contarle que aún seguía siendo la mujer de sus sueños. Solo quería ganar un poco más de tiempo con ella. Necesitaba hablarle con calma. Ya no tenían que pensar en conseguir pasajes, todo era prácticamente una línea recta hasta Seattle (figurativamente) y tenía un profundo sentimiento de que su tiempo se estaba agotando, incluso comenzó a sentir que le faltaba un poco de aire.

Miró por el retrovisor, Bella seguía dormida, así que se orilló de nuevo, muy lentamente para evitar que despertara. Estaba a punto de cometer una locura.

Tomó el celular, revisó la ruta en el GPS y entonces, tecleó rápidamente una búsqueda: hospedaje. El mapa mostró un par de lugares más al que habían elegido anteriormente. La distancia era considerable, debía tomar una desviación antes de lo esperado, recorrer varios kilómetros hasta encontrar una estación de servicio y un poco más adelante el motel "Montana Inn". No sonaba mal.

Las manos comenzaron a sudarle y miró de nuevo hacia el asiento de atrás cuando Bella se removió. Oprimió la tecla para guiarlo y se encaminó nervioso hacia la nueva ruta. Solo sería un pequeño retraso en los planes. Retomarían el camino principal y estaría en casa para la noche del 24. Nadie tenía que saberlo. Mucha gente se pierde en las rutas de la carretera, ¿cierto?

Con suavidad retomó el camino. Intentó recobrar el ritmo de su respiración y convencerse de que solo era un pequeño ajuste en el itinerario. Bella no tenía prisa por llegar a sorprender a Charlie, se lo había asegurado un par de veces, y él… Él definitivamente quería aprovechar la oportunidad para resolver su relación o no relación con ella.

Varios kilómetros adelante y mientras comenzaba a oscurecer, se encontró con la desviación… y la tomó. Tragó en seco mientras conducía. Esperaba que Bella no enfureciera con él por "perderse" en la carretera, pero tomaría el riesgo.

No supo cuánto tiempo más manejó, no iba muy rápido considerando las condiciones del asfalto, pero todo estaba realmente oscuro, solo las luces de la camioneta alumbraban el camino y no se veía nada más alrededor. El lugar no parecía tan alejado en el mapa, aunque claro, siempre era cuestión de perspectiva. Cuando miró el GPS… ¡se había desconectado!

—¡Mierda! —exclamó por lo bajo mientras tomaba el celular para ver que la señal se había perdido—. No, no puede ser.

Nervioso, oprimió varios botones esperando que la señal regresara. Movió el celular alrededor de la cabina del auto, abrió un poco la ventana y sacó la mano para ver si captaba algo, pero… nada.

—¡Maldición! No…

—¿Edward? —Lo que faltaba. Bella había despertado y somnolienta se asomó a los asientos delanteros cuando notó la oscuridad a su alrededor—. ¿Edward? ¿En dónde estamos?

—Eh… Bella… —Mientras maniobraba con el móvil, este resbaló y cayó a sus pies— ¡Mierda!

—¿Edward? —preguntó de nuevo una Bella más despierta— ¿No hemos llegado a la parada? ¿En dónde estamos? ¿Y tu celular?

—Ehh... no… ehh… el celular se me cayó…

—¿En dónde? ¿Cómo? ¿Por qué no te detuviste? —Bella pensaba que Edward había perdido su celular en algún punto en la carretera.

—Está debajo de mi asiento —reconoció un avergonzado Edward.

—Edward… ¿en dónde estamos? —insistió al ver la penumbra alrededor.

—Bella… creo que… —Con el ceño fruncido en confusión miró sobre su hombro hacia ella por un instante, antes de reconocerlo— estamos perdidos.

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Gracias por leer.