¡Hola a todos y todas!

En este capítulo he escrito bastante sobre Gratsu.

Estoy acostumbrado a escribir sobre Freed y Laxus y, debido a la agresividad y rudeza que le atribuyo al dragonslayer de rayos, los momentos sexuales que he escrito han sido poco delicados y algo agresivos. Por eso me está resultando complicado escribir sobre estos dos.

Me parecen tan inocentes, sobre todo Natsu, que cuando estoy describiendo alguna situación entre ellos, mi retorcida mente y mis propios gustos personales me juegan malas pasadas y tengo que volver a escribirla de nuevo ya que no me gusta que mis personajes se salgan en exceso de la personalidad que tienen en el manga (espero estar consiguiéndolo).

Lo que vais a leer es lo más tierno e inocente que puedo hacer XD.

En el próximo me centraré más en Fraxus y en la historia de Freed con su familia.

Mata ne!


"¡Vaya paseo más agradable!" Erza disfrutaba de un día de invierno casi primaveral que les acompañó todo el camino hasta una pequeña aldea en el borde de la frontera con la región de Stella. Las humildes casitas se encontraban a ambos lados de una única calle principal por la que transitaban mientras veían como los ciudadanos se apartaban asustados para dejarles pasar.

"¿Nos tienen miedo?" preguntó Gray observando a una niña que se agarraba a la falda de su madre.

"No creo, seguramente no estén acostumbrados a tener visitas, especialmente de seis magos" Lucy dijo sonriendo a esa niña.

"¡Siete!... ¿Por qué nunca nadie me cuenta? ¡Yo también soy mago, Lucy!" el pobre Happy volvía a ser excluido de la definición de mago.

"Voy a preguntar si se puede pasar la noche por aquí… aunque no tiene mucha pinta" Laxus se acercó a una tiendecita que vendía verduras y frutas y se dirigió a la mujer joven que la regentaba.

"Disculpa, ¿Dónde pode…?... ¿Eh?" La mujer salió corriendo y se escondió en una pequeña habitación que tenía la tienda "¿Pero qué pasa? No he sido brusco ahora, ¿verdad?" le preguntó asombrado a su novio.

Freed se rio y le contestó acariciando sus bíceps: "No Laxus, no es por eso"

"Di-discul-pad vi-viajeros" Un hombre anciano se atrevió a dirigirse a ellos.

"¿Qué ocurre buen hombre? ¿Por qué se esconden de nosotros?" El maestro de Fairy Tail estaba bastante confundido y pensó que tal vez tuvieran algún tipo de problema.

"Les pa-pagaremos pron-pronto, ¡lo juro!" el hombre se puso de rodillas enfrente de Laxus.

"¿Qué? No queremos que nos paguen nada, ¿Por qué íbamos a hacerlo?" Se cruzó de brazos y el anciano se puso de pie mirándole con una sonrisa mientras los ciudadanos de alrededor iban asomando la cabeza de sus escondites.

"Gracias al cielo… Disculpe señor es que todas las semanas unos magos vienen en busca de nuestras ganancias y tenemos que pagarles si no queremos que…" bajó la voz para no asustar a la gente "si no queremos que la bestia destruya nuestro humilde pueblo"

"¿Qué magos son esos?" Freed decidió intervenir en la conversación.

"No pertenecen a ningún gremio, nos han dicho que son tres hermanos que viven en una gran casa en la cima de aquella montaña" dijo señalando un pequeño monte que se encontraba justo enfrente del pueblecito.

"¿Y la bestia? ¿De qué animal se trata?" el peliverde volvió a formular otra pregunta.

"Oh… Es un lagarto enorme que aparece a veces por la noche. Esos magos nos ayudan a espantarlo"

"¿Y por qué no acaban con el bicho y listo?" Natsu decidió exponerles su solución.

"Porque así no ganarían dinero, cerebro chamuscado" Gray le dijo sonriendo.

"Laxus…" Freed puso su mano en la espalda de su novio y con una mirada le dijo que debían ayudar a esa gente.

"Nos ocuparemos de su problema si nos dejan pasar la noche en su pueblo"

"¿Qu-qué? ¡¿En serio?! Pe-pero no tenemos yenes para pagarles" dijo cabizbajo el anciano.

"Sólo le he pedido pasar aquí esta noche. No queremos su dinero, ya se lo he dicho antes"

"Pe-pero ese lagarto es extremadamente fuerte. Incluso esos magos tuvieron problemas con él, uno de ellos casi pierde un brazo"

Laxus avanzó un poco más hacia él y cruzándose de brazos le dijo orgulloso:

"Señor… somos Fairy Tail, ningún estúpido lagarto puede con nosotros… Y después nos encargaremos de esos magos de los que habla, la magia no debería usarse para extorsionar a gente inocente"

"¿F-F-FAIRY T-T-TAIL DICE?" le preguntó el hombre con lágrimas en sus ojos.

"Sí señor, él es Laxus Dreyar, maestro de Fairy Tail" Freed iba a explotar si no revelaba su identidad.

Los ciudadanos se acercaron más a ellos al saber que no suponían ninguna amenaza y que estaban frente a seis de los magos mas poderosos del mundo.

El emocionado anciano les explicó dónde podían encontrar al lagarto y después de un humilde banquete que les ofrecieron salieron en su busca. La tarde estaba poniéndose complicada y empezó a nevar copiosamente sobre el claro por el que caminaban.

"Vaya, con el día tan bueno que hacía" Dijo Natsu apretando su bufanda a su cuello.

"Yo creo que es estupendo" dijo Gray con la camiseta en la mano.

"¡Vístete pervertido!"

"Tranquilo Natsu, nadie va a desgastar sus músculos con la mirada" le dijo Laxus con una sonrisa a la vez que recibía un codazo de su novio cuando acabó el comentario.

"¿E-Eh?" Preguntó Natsu sonrojado.

Gray miró a su maestro con los ojos como platos y empezó a dudar de si sabía algo de lo que había entre ellos o no.

El resto del camino hasta la guarida del reptil lo pasaron en silencio intentando combatir el intenso frío con los recursos de los que disponían hasta que por fin llegaron a su destino.

"Vaya, debe ser realmente enorme si su cueva tiene esta gigantesca entrada" Freed miraba hacia arriba alucinado con las proporciones del agujero.

"Natsu… encárgate de esto" le ordenó Laxus.

"¡Genial!" El dragonslayer se emocionó ante la orden y se dispuso a acatarla feliz.

"¿Y nosotros?" preguntó Gray molesto.

"Nosotros subiremos a por esos magos. Cuando acabes aquí reúnete con nosotros en la cima de la montaña, ¿De acuerdo?"

"Sí, sí. ¡Vamos Happy!"

"¡Aye sir!"

Con un movimiento de mano se despidió de sus compañeros y entró corriendo en la cueva gritando: "¡Eh, roedor!... ¡Ven aquí! ¡Te enseñaré por qué no debes asustar a gente inocente!"

Gray suspiró llevándose una mano a la cabeza "¿roedor?" Lucy se rio y los dos corrieron tras los pasos de su maestro.

"Espero que ese idiota no la lie" dijo Laxus mirando hacia la cueva.

"¿Qué mal podría hacer en una cueva helada?" le preguntó Freed mientras se agarraba a su brazo.

"Se trata de Natsu, Freed… Seguro que cuando volvamos ha desaparecido la montaña, el pueblo y medio continente"

El mago de hielo observaba con envidia a los dos compañeros que iban en la cabecera del grupo. Deseaba poder ir así con Natsu pero sabía que su relación aún no se encontraba en esa fase, primero tendrían que hablar en algún momento de lo que pasó en la habitación del hotel y de lo que había significado, ya que ambos a partir de ese día se pusieron de acuerdo en no abrir la boca para referirse a ese tema.

"¿Queda mucho para llegar?, ella dice"

"¿¡Qué!?, ¿Qué haces ahí, Lucy?" preguntó Laxus cuando se giró sobresaltado al escuchar la voz de quien les había formulado esa pregunta.

"Oh… no te preocupes Laxus, suele hacerlo a menudo. Se llama Horologium y como es tan vaga y friolera suele meterse ahí a menudo" dijo Erza indiferente.

"¡Hace mucho frío! ¡Voy a morirme si salgo ahí fuera!, ella dice"

"No queda… mucho" El dragonslayer estaba alucinado con el espíritu tan extraño que llevaba a Lucy en su interior "Que espíritus más raros tiene" le comentó a Freed, que se reía ante la confusión de su novio.

Tras un par de horas de ascenso llegaron por fin a la cima. Se escondieron en unos matorrales cercanos y comprobaron el perímetro de la casa para evitar sorpresas. Cuando se aseguraron de que no había peligro Laxus les propuso su plan.

"Lucy, golpea la puerta para que te abran, así sabremos si están dentro o no, mientras nosotros intentamos entrar por otro lado"

"Pero… ¿Qué hago si abren?" dijo confundida.

"Pues… muéstrales tu encanto y distráelos mientras entramos"

"Pero maestro, ¿por qué no les encaramos directamente?" le preguntó Erza que no entendía el plan.

"Porque quiero comprobar que realmente estén extorsionando a esa gente. No me fio de nadie Erza, siempre he hecho así las cosas y me ha ido muy bien. Vamos Lucy"

La rubia maga se acercó a la puerta y la golpeó 2 veces. Un hombre alto y delgado abrió y con cara de sueño la preguntó:

"¿Qué haces aquí chica?"

El resto de sus hermanos asomaron la cabeza al oír que se dirigía a una mujer.

"Pu-pues…" No sabía muy bien que decirles "Estoy perdida y mu-muerta de frío" con una postura sensual se frotó sus desnudos brazos "¿Dejaríais que me calentara dentro?"

Los tres hermanos la miraron anonadados y comenzaron a reírse a carcajadas.

"¡Claro que no!, ¿Quiénes te crees que somos?"

"¿Pero qué…?" preguntó Laxus cuando vio que su plan había fallado estrepitosamente sin entender por qué.

"Deberíamos habértelo dicho Laxus, Lucy no consigue nunca seducir a nadie con su encanto" Gray se reía de su amiga al ver que de nuevo su belleza era rechazada.

"No queremos saber nada de mujeres. ¡Lárgate de aquí!"

Al escuchar esto último Laxus pensó que quizás se había confundido de género al mandar a una mujer y le pidió al semidesnudo Gray que fuera a buscarla sin decirle nada más.

"Ey Gray, vete a por ella"

El mago de hielo se acercó a su amiga y la sacó de allí sutilmente.

"Vaya hermana, aquí estás. ¡Te estaba buscando por todas par…!" mientras agarraba del brazo a Lucy vio como los tres hombres salían de la casa y le terminaban de desnudar con la mirada. Se asustó y miró de reojo a Laxus con cara asesina, comprendiendo en ese momento por qué le había mandado a él.

"Vaya, vaya. ¿Este es tu hermano? ¿Cómo no nos has dicho antes que tienes un hermano tan apuesto?" el hermano más alto le agarró del brazo suavemente y les invitó a pasar "Pasad, pasad, hace mucho frío aquí fuera. Vamos a calentarnos un poco"

Los tres magos que quedaban fuera estuvieron un rato riéndose y comentando lo que le diría Gray a su maestro cuando todo acabara.

"Parece que eso de que son hermanos es una fachada para no revelar que montan tríos en esa cabaña… Bueno… vamos allá" Laxus se dirigió a una de las ventanas de la otra parte de la casa y la forzó para que se abriera. Cuando tuvo un pie dentro y otro fuera oyó gritar a Natsu mientras terminaba de subir la montaña a toda velocidad.

"EEEEEEH CHICOOOOS ¿DÓNDE ESTAIIIIIS? EL DINOSAURIO NO VOLVERÁ A MOLESTAR A ESA GENTEEEEEE"

"¿Dinosaurio? ¿Pero por qué es tan idiota?" preguntó Erza mientras salía como una flecha a su encuentro. Le llevó a donde se encontraban los otros dos magos agarrándole por la oreja.

"Cállate Natsu… esperemos que no te hayan oído o Lucy y Gray estarán en problemas"

"¡¿Qué?! ¿Lucy y Gray están ahí dentro? ¡¿Por qué?!" preguntó enfadado.

"¿Pero quieres hablar más bajo?" Erza le dio una colleja.

"Sí, esos mago se han encariñado con Gray, que fue a salvar a Lucy de una incómoda situación" le dijo Laxus mientras se reía esperando su reacción.

Apretando los puños miró a la casa mientras preguntaba.

"¿Qué quieres decir con que se han encariñado con Gray?"

"Sí, uno de ellos le tocó esos abdominales tan bien definidos que tiene y parece que a Gray le gustó porque…" dejó de hablar cuando Freed le dio un codazo para que se callara.

Natsu sintió la ira recorrer su cuerpo y sin pensarlo dos veces se adentró en la casa como un huracán, profiriendo toda clase de insultos y amenazas dirigidas a los tres hermanos que en cuestión de un par de minutos acabaron medio inconscientes en el salón de su casa. El dragonslayer miró a Gray con cara de pocos amigos y se marchó por la puerta principal sin decirle nada.

"¿Qué le pasa?" preguntó Gray confundido sin obtener respuesta de nadie.

"Te has pasado Laxus, no vuelvas a hacer algo así" Freed regañó cariñosamente a su dragón, que disfrutaba con la reacción de Natsu.

"Ya lo sé, no pude evitarlo. El amor adolescente es tan divertido"

"¿No has pensado que tú hubieras hecho lo mismo?" le dijo con una sonrisa.

"Cállate…"

La gente del pueblo les vitoreaba a su regreso, contentos y aliviados de saber que podrían vivir en paz sin haberles costado un solo yen. Les acomodaron lo mejor que pudieron en una casa vacía cerca de la entrada de la aldea, con 3 habitaciones: dos con dos camas pequeñas y una un poco más grande con una cama doble. Laxus y Freed se agenciaron la cama doble y los demás se acoplaron en las otras dos habitaciones.

Natsu estaba sobre la cama, enfadado aún con lo que le había dicho su maestro, hasta que Gray no pudo aguantar más su mal humor.

"¿Se puede saber qué te pasa?"

"No"

"¿¡Cómo que no!?" le dijo mientras se sentaba a su lado en la cama.

"Déjame" le ordenó dándole la espalda y cruzando sus brazos indignado.

El mago de hielo le hizo una caricia con la yema de uno de sus dedos desde el cuello hasta sus riñones lentamente y notó como se tensaba ante el contacto. Su expresión de enfado desapareció y se volvió a mirar a Gray.

"¿E-es verdad que… que te ha gustado que te tocara?"

"¡¿QUÉ?!, ¡¿Quién?!" el susto que se llevó al escucharle le hizo ponerse de pie.

"Eso me han dicho… que-que ese memo te tocó y tú…" se ruborizó al contarle lo que le había molestado.

"¡¿Pero quién te ha dicho eso?! ¿Cómo puede gustarme eso Natsu? Yo solo quiero que tú…" se tapó la boca de golpe al darse cuenta de lo que le estaba confesando.

Su amigo de pelo rosa le miró sonriendo y se tumbó en su cama cerrando los ojos.

"Maldita sea Laxus…"

"Vamos Freed, esos dos necesitan un empujoncito. ¿No has oído lo que le ha estado a punto de decir Gray?"

"Sí pero… no deberías meterte"

"¿Y por qué no?" le dijo indignado.

"Pues porque tardaste años en darte cuenta de lo que sentías por mí y, cuando lo hiciste, no fuiste tú precisamente el que se lanzó a intentar que entre nosotros dos hubiera algo así que… no creo que seas el más indicado para ayudarles" Freed recordó lo que su amiga Evergreen le hizo hacer para ganarse a Laxus; jugar a seducir a su dios fue una de las cosas más atrevidas que había hecho en su vida pero, funcionó a la perfección.

Laxus le miró serio y se acercó a él "¿Me estás diciendo que yo no he puesto nada de mi parte? ¿Crees que si no hubiera participado te habría dejado acercarte a mí de la forma en la que lo hacías? ¿Crees que te hubiera dejado acariciarme, hablarme o gritarme así?" le agarró la cintura agresivamente "Me conoces Freed, y sabes que si todo eso que hiciste lo hubiera hecho otra persona, le hubiera partido la cara. Tú eres el único al que he dejado tratarme así. Te dije que no soy bueno con las palabras, esa fue mi forma de declararme a ti"

Freed le miró sorprendido "Lo siento Laxus"

"No Freed, ya sabes lo que tienes que hacer para que te perdone" le sonrió maliciosamente y le estrujó las nalgas atrayéndole hacia su cuerpo. El peliverde pudo notar la erección de Laxus y sus pulsaciones se aceleraron al pensar en lo que su dragón iba hacer con él.

"La otra noche cuando me la chupaste no hice nada por aliviarte. Estoy seguro de que tienes ganas de que te devuelva el favor"

Le atacó el cuello con sus prominentes colmillos de dragón mientras le agarraba fuertemente las muñecas con una mano detrás de su espalda. Freed se endureció al instante ante la agresividad de su pareja y comenzó a respirar fuertemente sintiendo como le tumbaba en la cama y se situaba encima de él continuando con su acometida.

"¿Por qué te pone tanto que sea así de agresivo contigo?"

Entre jadeos le contestó: "Eres tan poderoso y fuerte que no puedo evitar excitarme al sentir tu superioridad sobre mi cuerpo"

Laxus se excitó aún más y sintió como su instinto de dragón se apoderaba de él, más agresivo que antes, sus dientes atravesaron la carne de su amante, que gritó levemente y se aferró aún más a él hasta que unos golpes en la puerta interrumpieron su ataque.

"¡¿QUÉ COÑO QUIERES?!" le dijo enfadadísimo el dragonslayer.

Erza reculó al otro lado de la puerta y dudó unos segundos de si debía irse o quedarse "Ma-maestro… tiene que ver esto"

"Mierda…" susurró "Espero que valga la pena" la advirtió.

Salió a regañadientes y, muy irritado, dejó que le guiara donde se encontraba el problema.

"Vaya… por fin decides mostrarte, me preguntaba cuánto tardarías en hacerlo" dijo Laxus cruzándose de brazos.

"Es que hace frío ahí fuera, Gijii… ¿Me esperabas acaso?" dijo seriamente.

"Si pensabas que no sabía que nos estabas siguiendo es que no me conoces"

"No esperaba menos de ti, todopoderoso Laxus"

"Pasa, solo hay cinco camas. Si no quieres dormir en el suelo convence a alguien" Le dio la espalda y sin decirle nada más volvió a la habitación con Freed.

En el pequeño salón de la casita Erza, Gajeel, Lucy y Happy descansaban sobre unos almohadones desperdigados por el suelo.

"Bueno y… ¿Qué hacéis aquí tan lejos?" Gajeel esperaba encontrar el porqué de ese largo viaje.

"Uffff, demasiadas cosas nos han traído hasta aquí, pero empezaré por el principio" Erza y Lucy le contaron todo lo que sabían hasta el momento: El paradero de Igneel que Regan les reveló, la decisión de su maestro de salir a buscar a Natsu y sus amigos, la pelea con el hermano de Freed, el reencuentro que tuvo lugar en la plaza y la desaparición del dragonslayer de hielo.

"Vaya… Yo os alcancé cuando salisteis de Glamen en busca de Regan. Esto está muy interesante… y pensar que me quería dejar a un lado…" chascó su lengua decepcionado por no haber sido incluido en esta aventura "Yo dormiré aquí, estos cojines son cómodos, Gijii"

Con un enorme bostezo Lucy se excusó y se retiró a su cama. Al pasar por la habitación de sus dos compañeros de equipo no pudo evitar pararse a escuchar las risas que provenían del otro lado de la puerta, ya que no era el comportamiento habitual.

"¡Eso no me gusta, Gray!"

"Venga, no seas tímido. Pensé que los dragonslayer erais más lanzados" le provocó Gray.

"E-es que yo no… ¡Para, para, me haces daño!"

Lucy se quedó petrificada en la puerta, esa conversación la sonaba bastante sospechosa y decidió irse a su habitación corriendo, pensando si lo que había oído se correspondía con lo que ella pensaba que era o simplemente estaban liando una de las suyas.

"Vamos Natsuuuuu"

"¡Hace frío! no pienso bañarme en un rio congelado a estas horas, ¡idiota pervertido!"

En ese momento Erza abrió la puerta bruscamente sin preocuparse en llamar y les amenazó enseñándoles su puño:

"Como oiga un solo susurro esta noche… os mataré a los dos"

Y de un portazo les dejó con la palabra en la boca.

"Será mejor que nos callemos"

"Sí, creo que sí"

"¿Qué ha pasado?" Freed miraba confuso a su novio después de que volviera de ver lo que Erza quiso enseñarle.

"Gajeel, ha decidido mostrarse" se sentó enfadado en el borde de la cama mientras se miraba las manos "Ven aquí".

Su novio le obedeció, se sentó en su pierna y dejó que su dragón le curara la herida causada por sus colmillos.

"¿De verdad te gusta que a veces sea así de salvaje Freed? Siempre me arrepiento cuando pierdo el control, pero no puedo hacer nada para evitarlo" le limpiaba lentamente la herida con un paño húmedo.

"Sí, lo que te he dicho antes es cierto. N-no sé por qué pe-pero me gusta. Tienes algunos de los instintos de los dragones dentro de ti"

"Si alguna vez hago algo que no quieras necesito que me lo digas"

"Claro" le besó dulcemente mientras le rodeaba el cuello con sus dos brazos "Y ahora… ¿Por qué no me devuelves de una vez el favor que me debes?"

"¿Estás seguro?" le dijo con una sonrisa burlona.

"Claro que lo estoy" rodeó su cintura con sus dos piernas y se pegó a su cuerpo todo lo que pudo.

"Gritas mucho Freed, ya has comprobado lo delicadas que son estas paredes" le susurró.

El peliverde acercó su boca a su oído y le dijo mientras lo lamía "No puedo evitarlo. Solo puedo rendirme ante ti"

"Hmmm puede que logremos que esos dos avancen en su relación" y riéndose le tumbó en la cama dispuesto a devolverle el favor, intentando ser menos agresivo que otras veces.

Natsu abrió los ojos confundido por los extraños sonidos que le habían despertado y que provenían de la habitación de su maestro. Su cuerpo reaccionaba ante esos gemidos sin hacer caso a su auto control y decidió taparse con la sábana para intentar inútilmente silenciarlos. Su erección cada vez era más prominente e instintivamente se llevó una mano a ella, acariciándola suave y tímidamente, prestando más atención a la conversación de cama que estaba escuchando:

"Más…"

"¿Quieres que te la metas más?"

"S-sí, sí"

"Me pregunto qué pasará si pongo mi lengua aquí"

"AAAAH Nooo"

"Es una pena que quieras que pare"

"No, más"

Aumentó el ritmo de su temblorosa mano al escuchar lo que Laxus le estaba haciendo a Freed y notó como un instinto animal, que pensaba que no tenía, decidía manifestarse en ese momento. Se deshizo de la sábana sin acordarse de que Gray estaba durmiendo en una cama en esa misma habitación y se masturbó a toda velocidad. Nunca antes había tenido esa necesidad tan apremiante de correrse como la que estaba teniendo ahora.

Sus ojos se posaron en la figura dormida de Gray y dejó de escuchar a la pareja centrando todos sus sentidos en los músculos de su semidesnudo amigo, tan solo unos calzones le impedían ver la totalidad de su cuerpo y ese nuevo instinto animal que había aparecido le estaba tentando para ir a su cama y hacerle todo aquello que su mente estaba fantaseando. Siguió intentando aliviarse, pero su cuerpo se negaba a concedérselo y eso le estaba irritando así que aumentó aún más el ritmo mientras escuchaba los gemidos quedos de Freed, que a oídos de alguien normal serían inaudibles. Le susurraba rogándole para que se la metiera más fuerte y más rápido, mientras Laxus le obligaba a hacer cosas que Natsu no sabía siquiera que se podían hacer.

Mientras miraba a Gray nuevamente éste abrió los ojos bostezando, Natsu paró en el acto recuperando aterrado su auto control y buscó rápidamente la sábana y su ropa interior que se encontraban en el suelo; su erección le dolía demasiado y necesitaba soltar toda esa presión inmediatamente.

Muy jadeante y nervioso preguntó con dificultad a su adormilado amigo mientras se ponía los calzones disimuladamente:

"¿Q-qué ha-haces?"

"¿mmmm?, tengo que ir al baño… ¿Y tú?" puso los pies en el suelo y se sentó en la cama observándole. Natsu dio gracias de que en la habitación reinaba la oscuridad.

"E-eh pu-pues no podía dormir" mintió al mago de hielo mientras se tumbada de espaldas a él y acariciaba sus testículos lentamente.

"¿Y por qué balbuceas como un idiota?"

"Déjame Gray" le dijo enfadado.

El mago de hielo se acercó a su cama y se sentó acariciando su hombro.

"¿Por qué nunca me cuentas nada? Siempre tengo que sacarte las cosas exprimiéndote al máximo.

"Créeme, esto no te importa"

El moreno puso su mano en la cama rozando el pecho del dragonslayer; su olor a nieve y montañas le estaba poniendo a cien y perdió la paciencia al instante.

"¡HE DICHO QUE ME DEJES!" le empujó y salió corriendo de la casa dejando a Gray perplejo y solo en la habitación.

"¿Pero qué demonios le pasa ahora?"

Natsu se sentó, apoyando su espalda en un árbol alejado de la pequeña casa y reanudó enfadado su masturbación. Esta vez se sentó encima de la mano que tenía libre, mientras la otra mantenía un ritmo acelerado sobre su miembro, y decidió llevarse un dedo lleno de saliva a la entrada de su trasero para acariciarla despacio, sintiendo como sus músculos se cerraban involuntariamente al advertir la posible intrusión. Pero eso no le pareció suficiente a su cuerpo y, sin darse cuenta, introdujo la yema de ese dedo en su interior, jugó inocentemente un rato sacándola y metiéndola unos milímetros y después se abrió paso hasta que lo introdujo completamente, gimiendo de placer. Era la primera vez que lo hacía y le estaba gustando demasiado, siempre creyó que esas acciones dolerían, pero se dio cuenta de que era muy placentero así que dejó de frotarse su doloroso miembro y su curiosidad ke llevó a buscar con éxito la postura correcta que le permitiría introducir un segundo dedo hasta dentro. Esta vez notó resistencia, pero su excitación era tal que no le importó y apretó fuerte para que entrara del todo con un quejido de dolor. Empezó primero despacio sintiendo su estrechez y después fue aumentando el ritmo durante unos pocos minutos. Como la postura no le permitía penetrarse adecuadamente con sus dos dedos y frotarse a la vez, se conformó con sacar y meter sus yemas en la húmeda entrada a un ritmi frenético. Después de unos minutos así se corrió por fin y sin poder evitarlo gritó ante el intenso orgasmo que le recorrió todo el cuerpo dejándole sudoroso y algo aturdido.

Jadeando, intentó recuperar el aliento con ambas manos apoyadas en el suelo. Se miró la mano derecha que tenía llena de semen y comenzó a llorar débilmente arrepentido de haberle gritado a Gray. Al liberar toda la tensión volvió a ser el inocente y despistado chico que siempre era y se sorprendió de lo que acababa de hacerse a si mismo, hundió su cara en la palma de sus manos y lloró con más intensidad. Sé estaba haciendo un hombre y a veces eso le asustaba.

Pasó el resto de la noche en vela en la intemperie y cuando amaneció se marchó a su habitación de nuevo, entró y susurró:

"¿Gray?"

"Hola Natsu" le dijo rudamente.

"Lo… siento" se sentó a su lado en la cama y puso una mano en su muslo.

El mago de hielo le miró y le sonrió acariciandole esa mano.

"No pasa nada pero… me gustaría que hablaras más conmigo, Natsu. Si hay cosas que te preocupan o que no entiendes, entre los dos lo solucionaremos"

El dragonslayer no le dijo nada y agarró su barbilla tímidamente, observó su rostro unos instantes y se acercó a besarle. El beso fue igual de tierno que el primero que se dieron pero esta vez Natsu dio un paso más y le acarició sus abdominales introduciendo su mano por debajo de su camiseta. Gray se puso muy tenso y acarició la espalda de Natsu transformando el beso tierno en uno más apasionado. Sus manos buscaban el contacto del otro cuerpo tímidamente y sus respiraciones se aceleraron a la vez que aumentaba su excitación. Por primera vez sus lenguas se rozaron y…

"Oye chicos, ¿Habéis vist…?... Oh… Disculpadme por..." la puerta se cerró inmediatamente.

Los dos se miraron anonadados durante un rato, incapaces de articular palabra sobre lo que había pasado. Al rato Gray reaccionó y sonriendo, le dijo a su amigo:

"Bueno, al menos ha sido Freed el que nos ha pillado" comenzó a reírse mientras empezaba a recoger sus cosas.

"Sí, tienes razón. ¿Te imaginas que hubiera sido Lucy? ¡O peor aún!... Erza…" su amigo le contagió la risa y ambos salieron de la habitación sonrientes para ir a desayunar con los demás.

El desayuno no era muy abundante pero fue suficiente para llenar sus hambrientos estómagos.

"Bueno… hoy saldremos de Bosco. En Stella sí hay tren hasta Joya así que Natsu, vete mentalizando" dijo Laxus mientras terminaba de comerse la tostada.

Natsu recordó de golpe la conversación tan caliente que su maestro mantuvo con su novio y lo poco amable que era con él en la cama y se ruborizó sin querer pero, reaccionó antes de que nadie pudiera darse cuenta y le preguntó:

"¿Y tú qué? ¿Es que a ti no te afecta?"

"No, no soy tan débil como tú" le dijo arrogantemente.

"Vamos Laxus… Dile la verdad. Es por las hierbas que Freed te dio" confesó Erza.

"¿Hierbas?... ¡¿Qué hierbas?!"

"Cállate Natsu… ni lo sueñes"