El traqueteo del tren le estaba adormilando y las constantes curvas le acunaban invitándole a dormir placenteramente. Desde que su padre le implantó la lácrima que le permitía obtener la magia dragonslayer, Laxus no había podido relajarse en un viaje pero ahora, gracias a que su novio le entregó unas hierbas con un efecto parecido al Troia de Wendy, podía volver a disfrutar de la serenidad y relajación que proporcionaban estos vehículos.
"No existe nada con lo que…" bostezó sonoramente "con lo que pueda pagarte lo que hiciste por mí entregándome estas hierbas. Es tan relajante…" mientras hablaba miraba a un Natsu al borde de la inconsciencia, que descansaba su cabeza en las piernas de Gray, y a Gajeel que estaba tirado en su asiento con un ataque de náuseas mientras Erza le daba palmaditas en la espalda.
"Sí que lo hay… ya lo estás haciendo. Esa gratitud me hace tan feliz que no hay nada material que pueda igualarla" Se acercó a él y puso una pierna en su muslo mientras le besaba lentamente agarrandole un brazo con los suyos.
"Qué envidia… se quieren tanto que les da igual lo que pueda pensar el resto al verles. De todas maneras ¿Quién tendría el valor de decir nada tratándose de Laxus? Ojalá yo pudiera protegerle así" Mientras le acariciaba cariñosamente el pelo, cerciorándose antes de que nadie le viera, Gray pensaba si ellos podrían demostrar así su amor sin ser juzgados. Freed y Laxus siempre habían estado muy unidos y a la gente no le extrañó que decidieran tener esa relación, pero ellos… ellos siempre se peleaban e insultaban. Aunque los demás sabían que en el fondo darían su vida por su amigo, no era lo mismo, ninguno de los dos mostraba una devoción hacia él otro, ni tampoco habían mostrado abiertamente ningún atisbo que confesara que su relación de amistad era más especial que la que tenían con otros amigo, como si que hicieron su maestro y su pareja.
Llegaron a una ciudad que parecía pequeña desde su posición. El tren cesó su avance y los pasajeros se dispusieron a salir estirando sus músculos. Laxus no fue diferente y desperezó sus extremidades a la vez que notaba como Freed pasaba su mano por ellas disfrutando de cada milímetro que recorría con una mirada de satisfacción plasmada en su rostro.
"¿Uh?" Laxus se extrañó de verle tan emocionado con un acto que ya había realizado miles de veces y le miró enarcando una ceja.
"Siempre he querido tocar esos músculos mientras te estirabas de esta forma. No sabes cuánto he fantaseado con esto. Siempre te tenía tan cerca y lo único que podía hacer era mirarte"
El dragonslayer se reía de esa fantasía sexual tan extraña y ambos salieron del tren y esperaron a que los demás bajaran también.
Después de unos minutos, un enfadado revisor salía por una de las puertas e invitaba agresivamente a abandonar el tren a un avergonzado Gray, que cargaba en brazos a Natsu mientras inclinaba la cabeza numerosas veces disculpándose.
"Oooh, mirad eso. El príncipe y su bella durmiente, Gijii"
Laxus comenzó a reírse y Freed sonreía llevándose una mano a la cabeza.
"No lo sabes bien Gajeel… Te vas a reír mucho con estos dos"
"¿Eh? ¿A qué te refieres Laxus?" preguntó intrigado.
"Nada, nada, ya lo verás tú mismo… ¡Eh! ¡No tenemos todo el día! Dejad de jugar y venir aquí"
"¿Jugar? ¿Tú sabes lo que pesa? ¡Happy no te escabullas… ven aquí!" dijo jadeando y con dificultad mientras acomodaba a Natsu en sus brazos cuando estuvo a punto de caerse.
"¿En serio? ¿Para qué quieres esos músculos Gray? Tendrás que irte acostumbrando a su peso si quieres satisfacerle, al no ser que seáis de esos que les gusta lo clásico" con una carcajada comenzó a andar siguiendo a Freed que, sonrojado no quiso seguir escuchando la conversación.
"Hmmm" Gajeel miraba al avergonzado mago de hielo con detenimiento mientras éste seguía los pasos de su maestro "No puede hablar en serio… ¿la princesa de hielo y Salamander?"
El clima en la región de Stella seguía siendo frío, aunque los inviernos parecían menos duros que los de Bosco. Llegaron a un hotel muy acogedor que era regentado por una señora muy amable que les recibió amigablemente con una sonrisa:
"¡Buenas tardes, viajeros! ¿Qué puedo hacer por ustedes?"
"Queremos unas habitaciones"
"Por supuesto, tenemos sitio de sobra en esta época del año. ¿Cuántas desean? Veo a chicas y chicos muy guapos y jóvenes, seguro que hay alguna parejita" dijo con una risita.
"Eeeeeh, sí pero no tengo muy claro cuántas. ¿Me disculpa un momento?" dijo sonriendo intentado ahogar la risa.
"Por supuesto, todo el que necesite"
Se giró hacia sus compañeros, que al estar alejados no estaban prestando atención a la conversación de Laxus con la señora, y le dijo a Gray que le siguiera. Cuando estuvieron apartados del grupo le preguntó en tono bajo:
"¿Quieres que Gajeel comparta habitación con Natsu y contigo?"
Inmediatamente se tensó y su pulso se aceleró ante lo que pensaba que le estaba insinuando su maestro:
"¿Q-qué? ¿P-por qué m-me preguntas eso?"
"Ya sabes porque…"
"E-eh…" respiró hondo y decidió confesarle el punto en el que se encontraba su relación ya que era evidente que sabía algo "Está bien… No sé lo que tenemos, va despacio y de momento no ha pasado nada más allá de un par de… de besos" Se ruborizó intensamente al contárselo pero se sintió aliviado de poder decirle a alguien su situación.
Laxus puso una mano en su hombro y le dijo seriamente:
"No soy el más indicado para dar consejos sobre esto Gray pero… Si le amas, díselo. No hagas como yo y desperdicies un tiempo que luego te darás cuenta que harías lo que fuera por recuperar. He estado en esa situación muchos años, cada día me arrepiento de no haber dado el primer paso cuando debí de haberlo hecho" Se marchó al mostrador para confirmar a la señora cuantas habitaciones iban a alquilar dejando a Gray pensativo y aturdido.
Natsu se acercó a él al ver que no volvía:
"¿Estás bien? ¿Qué te ha dicho?" le dijo tocando su brazo.
De repente reaccionó y sonriente le contestó:
"Oh… nada, nada. Vamos"
Al ver que al final les había dado una habitación para ellos solos le maldijo entre dientes:
"Maldita sea… le voy a matar, será…"
"¿Qué?"
"Nada, nada, jajaja" se reía nerviosamente rascándose la nuca mientras pensaba como sobreviviría a este viaje.
Laxus se recostó en la cama mientras miraba a Freed recoger sus cosas y colocar todo como a él le gustaba. Sacó la ropa de la maleta, que estaba perfectamente doblada y la volvió a doblar para colocarla en un pequeño armario que había en la habitación. Sacó sus utensilios de baño y los puso en el mismo orden de siempre en el lavabo. Volvió al dormitorio y colocó la ropa de dormir al lado de las almohadas doblándolas de nuevo como hizo con la ropa de vestir.
"Joder Freed, nunca me acostumbraré a esto… Maldito orden escrupuloso y malditas reglas"
"No hay nada de malo en tener todo perfectamente ordenado"
"De todas formas hoy estás un poco acelerado ¿Estás bien?" se acercó a él por la espalda y puso sus manos en sus hombros haciéndole un ligero y reconfortante masaje.
"Sí, sí, es solo que echo de menos nuestra casa y la rutina" Se lanzó a sus brazos con una postura que le gustaba especialmente y que repetía a menudo; le agarró con sus manos el cuello y con sus piernas le rodeó su cintura.
Mientras se estaban besando escucharon una voz en la ventana:
"¡Vaya, vaya! Siempre te han gustado las pollas, ¿verdad princesa? Aún puedo sentir tus labios sobre la mía"
El dragonslayer le dejó en el suelo y le agarró de forma posesiva por la cintura poniéndole detrás de él protectoramente mientras Freed se agarraba con fuerza a su camiseta y miraba a su hermano de reojo. Sin decir ni una palabra Laxus le observó para deducir sus intenciones.
"Vaya hombre tan grande que tienes" centró su mirada en la entrepierna de Laxus y le preguntó "¿Cómo haces para que eso te quepa dentro de ese pequeño culito?"
El dragonslayer perdió la paciencia pero mantuvo la compostura y un tono calmado.
"¿Qué cojones quieres ahora? ¿No te quedó claro la última vez?"
Branor se entristeció recordando el choque con su hermano pequeño:
"No vengo a por él… vengo a por Delian"
Freed salió de detrás de Laxus con su ojo derecho envuelto en oscuridad y le increpó:
"¿Vienes a por Delian, maldito hijo de puta? ¡LE HAS MATADO!"
El mago oscuro se sobresaltó y tras mirar a su hermano unos instantes hundió la cara en sus manos y comenzó a llorar sentado en la ventana.
Freed y Laxus se miraban confundidos y le observaban sin decir ni una palabra.
"Yo nunca quise esto… no tendríais que haberos ido, yo… yo os quería" dijo mirando a Freed.
El peliverde miró al suelo confundido sin saber cómo reaccionar ante el estado en el que estaba Branor, que se repuso un poco de su disgusto y se puso de pie dentro de la habitación.
"Él me obliga a mataros"
Freed supo que hablaba de su padre y le preguntó:
"Si no quieres esto, ¿Por qué le haces caso? ¿Por qué no haces como nosotros y le abandonas? Y no te atrevas a decir que nos querías después de las cosas que nos hiciste"
Su hermano le sonrió y le dijo: "Yo no tengo a donde ir y nadie me aceptará nunca. ¿Las cosas que os hice?… Os demostraba mi amor… Gelian"
Freed se sobresaltó al escuchar el nombre que le pusieron sus padres y comenzó a llorar asustado mientras volvía a esconderse detrás de Laxus.
"No le llames así…"
"Es su nombre, dragonslayer"
"No, no lo es, lo fue. ¿Qué vas a hacer ahora Branor?"
"Supongo que vais en busca de vuestro amigo ¿no? Voy a daros una pista y a deciros que no está lejos. Ahora entiendo por qué va a por nosotros… Delian" agachó la cabeza melancólicamente.
"Lárgate antes de que pierda la calma. No nos des más problemas de los que tenemos" le amenazó Laxus.
"Los problemas los estáis buscando vosotros si seguís con la idea de venir a por nosotros" Puso un pie en la ventana y se agarró a ella con sus dos manos mirando a su hermano "Adiós princesa, espero ansioso tu regreso a casa" salió por la ventana desapareciendo a una velocidad vertiginosa.
"Cielo, ya se ha ido" Laxus le reconfortaba enjaulándole en sus brazos.
El mago rúnico le miró con ojos llorosos y le obligó a sentarse en la cama. Puso su cabeza en una de sus piernas mientras se la acariciaba con una mano. Estuvieron un rato sin hablar intentando ordenar sus emociones hasta que Freed rompió ese silencio:
"Estoy harto de esto" Se incorporó bruscamente y le miró a los ojos.
"Estoy cansado de huir y de esconderme cuando noto su cercanía o su amenaza. No quiero llorar teniendo la vida que siempre he soñado. Solo me importas tú, y solo quiero estar contigo…" Hizo una pausa en la que no dejó de mirarle penetrantemente a los ojos "Laxus… si se vuelve a cruzar en nuestro camino… le mataré. Ya sabes lo que les pasa a los que quebrantan las reglas sagradas"
El dragonslayer se sobresaltó ante esta confesión e intentó convencerle para que se echara atrás.
"Freed, no hablarás en serio… Si haces eso te encerrarán, o peor aún… puede que no puedas controlarlo"
"Ya lo hice ese día cuando salí de aquél infierno, ahora controlo más mi magia y mi fuerza de voluntad… Estaré bien" le acarició para decirle que no pasaría nada.
Laxus agachó la cabeza y le rogó al borde de las lágrimas:
"Por favor… no lo hagas"
"¡Tengo que hacerlo Laxus! O jamás dejarán de perseguirme. ¡NO PUEDO VIVIR ASÍ!" le dijo enfadado.
El dragonslayer comprendió que sería imposible convencerle e intentó advertirle de los riesgos.
"Ten mucho cuidado, ya sabes qué hacer si notas que te está controlando. Si te pierdo…"
No le dejó acabar la frase y le dijo:
"Laxus, no perderé el control, pero si lo hago debes prometerme que…" bajó la mirada sin atreverse a pedírselo.
"Ni hablar, no haré nada. No podría aunque me lo propusiera ¡No te atrevas a perdírmelo!"
"Pero no podría vivir siendo un… un monstruo como ellos quieren"
Sus ojos se humedecieron y le agarró bruscamente de los hombros zarandeándole ligeramente "¡ENTONCES NO LO HAGAS MALDITA SEA!"
Se abrazaron durante unos minutos como si fuera su último abrazo hasta que Freed tomó una decisión:
"Está bien… te prometo que no lo haré"
Su novio suspiró aliviado y le acarició la mejilla mientras un par de lágrimas se deslizaban por las suyas mejillas.
"Tu hermano es solo un peón, si tu padre desaparece se esconderá como un cordero asustado. Acabaremos con él los dos juntos, sin ayuda extra. Sabes que podemos hacerlo"
"¿Y luego?"
"¿Quién echará de menos a un demonio hijo de puta como él? ¿Acaso alguien va a delatarnos? Se pudrirá en el infierno, que es donde debe de estar y tú y yo volveremos a casa"
La apacible noche llegó a su fin y decidieron ir a echar un vistazo por la ciudad buscando alguna misión que les proporcionara algo de dinero extra. Laxus no había planeado encontrarles tan pronto a Natsu y compañía y mucho menos que decidiera seguirles a lo que parecía una misión suicida, por lo que su economía estaba empezando a temblar.
"Vamos a repartirnos por la ciudad, dentro de dos horas nos encontraremos en la entrada del hotel y miraremos a ver que hemos encontrado"
Su maestro les encomendó una fácil y poco laboriosa tarea que cumplieron felices, agradecidos de dejar a un lado el estrés de la misión principal que les llevó hasta allí.
"¡Mira Erza! Aquí pone alguien que ha perdido un bastón mágico. ¿Por qué no vamos y preguntamos de que se trata?"
"mmmm parece sencillo y rápido. ¿Aquí no hay gremio de magos verdad, Lucy?"
"No parece que haya, seguro que es muy fácil encontrar a alguien que quiera que le echen una mano"
"Vamos a ver de qué se trata lo del bastón"
Las dos caminaron a una gran casa cercana y esperaron en la puerta a ser atendidas hasta que un hombre de mediana edad salió a recibirlas. Entraron y les explicó de que iba el trabajo: Se trataba de recuperar un bastón mágico, que permitía al portador andar sigilosamente, de las manos de un individuo que vivía en una mansión en el centro de la ciudad. Les advirtió que era imposible entrar allí pero que esa misma noche saldría a una fiesta en una ciudad cercana y que estaba buscando tres mujeres que le acompañaran, por lo que sería fácil después regresar a su mansión más tarde.
Salieron felices de allí, debido a la generosa recompensa que les permitiría dormir en hoteles confortables bastante tiempo, y se dirigieron al punto de encuentro.
Todos habían encontrado algún trabajo para hacer, pero el que más les convenía era el que Lucy y Erza encontraron así que se encaminaron de nuevo a la casa de ese hombre y mientras iban hacia allí Freed cayó en la cuenta de algo:
"Eeeeeh… tres mujeres has dicho ¿no? Solo sois dos…"
Todos pararon en seco y se miraron pensativos unos segundos hasta que a Natsu se le ocurrió una brillante idea.
"Alguno de nosotros se hace pasar por mujer y listo" sonriente se enorgulleció de su grandiosa propuesta.
"Claro Salamander ¿Y quién de nosotros es lo suficientemente femenino como para Interpretar ese papel sin que le pateen el tra… ser… ro ?"
Todos se giraron a mirar a Freed que sobresaltado miró a Laxus suplicando que le sacara de ese vergonzoso lio.
"Ni hablar" así de tajante el dragonslayer se cruzó de brazos y les miró con cara asesina.
"¡Pero Laxus!" empezó a protestar Natsu.
"Natsu, tú tienes cara de niña ¿por qué no lo haces tú?"
"Vamos… ¿de verdad crees que Natsu sabrá comportarse como una dama? Es un bruto maleducado y…"
"¡Cállate idiota! ¿Por qué no vas tú Gray? Seguro que lo haces estupendamente"
"¡CALLAOS YA!" Freed les gritó enfadado y, sabiendo que él era la única opción viable terminó aceptando "Lo… lo haré yo… Supongo"
"Ni de coña Freed… No acompañaras a ningún hombre a ninguna estúpida fiesta y no hay más que hablar"
El peliverde se acercó a él y con un gesto le hizo inclinar la cabeza para que pudiera poner sus labios al lado del oído. Después de unas palabras que nadie alcanzó a escuchar (Natsu estaba muy ocupado discutiendo con Gray sobre su feminidad como para prestar atención) Laxus abrió los ojos como platos y dijo:
"Va-vale… está… bien" Le siguió mirando con cara de asombro incapaz de creerse lo que se había ofrecido a hacer.
Los otros compañeros que se habían percatado de la escena se quedaron intrigados intentando imaginar que le podría haber dicho para convencerle tan rápidamente y reanudaron la marcha.
Una vez hubieron aceptado el trabajo, las dos chicas y Freed se fueron a comprar algo de ropa femenina para él mientras los chicos y Happy esperaban tomándose algo.
A la hora de la comida volvieron por fin para encontrase con sus compañeros que, suspirando de alivio les apremiaron para ir a comer a un lugar cercano que habían echado el ojo antes.
"¿Ya te han puesto guapa Freed?, Gijii"
"Cómo te dirijas a él para vacilarle te mataré" le amenazó clavando sus penetrantes ojos en los suyos.
"Vale… rayitos, relájate" Esperó unos minutos y mientras masticaba unos fideos, decidió cambiar de víctima "Seguro que Natsu ya lo ha hecho antes"
"Uh?" le dijo sin parar de masticar dos piezas de sushi que se había metido en la boca a la vez.
"Eso de vestirte de mujer para Gray"
Gray se levantó muy cabreado mientras Natsu se atragantaba con la comida, e intentó amenazarle igual de duramente que lo hizo Laxus, pero su timidez y su nerviosismo le jugaron una mala pasada y lo único que consiguió fue incrementar la diversión del dragonslayer de hierro con su balbuceo.
"E-eh… No-no vuelvas a… a decir e-eso o… ¡o t-te vas a enterar!"
Erza, Gajeel y Laxus se reían a carcajadas con la inocente amenaza, Freed negaba con la cabeza sonriendo y Lucy simplemente miraba anonadada la reacción de su amigo mientras Happy ayudaba a Gajeel con su tortura.
"Natsu… ¿Te gustó llevar faldita? Seguro que las heladas manos de Gray te ponen a cien , Gijii"
"Sí, sí, se pelean para ocultar que en realidad se guuuuuuuustan" Happy revoloteaba alrededor de la sonrojada pareja hasta que Natsu perdió la paciencia y dando un manotazo en la mesa les amenazó a todos.
"CALLAROS YAAAAAAAA… Al próximo que se meta con nuestra relación le convertiré en cenizas… ¡No me importa lo que penséis!"
Todos le miraron con los ojos como platos ante la confesión que había hecho, su ira le había jugado una mala pasada y era bien sabido que Natsu cuando se enfadada perdía los estribos.
Se sentó sin ser consciente aún de lo que les reveló mientras todas las miradas se posaban en el sonrojadísimo mago de hielo que volvió a reanudar su comida incapaz de decir nada.
Lucy les miró al borde de las lágrimas, no podía creerse lo que Natsu había dejado entrever y su amor por él la estaba oprimiendo de tal forma que lo único que pudo hacer fue levantarse con una sonrisa forzada y salir fuera con la excusa de que tenía calor.
La tarde llegaba a su fin y Erza se encontraba con Lucy en la habitación de Freed. Echaron a Laxus de allí para que no molestara con sus celos y sus tonterías y le comenzaron a transformar en una bella dama mientras el mago no paraba de afirmar la mala idea que era. Los tres se compraron unos vestidos elegantes, ajustados y largos hasta los tobillos con unos zapatos con mucho tacón, excepto el de Freed que era más bajo. Lucy se dejó el pelo suelto y Erza y su molesto compañeros se hicieron unos recogidos elegantes a juego con el vestido.
Cuando acabaron se miraba incómodo en un espejo de arriba abajo sin poderse creer aún donde se estaba metiendo.
"N-no es u-una…"
"No es una buena idea" dijeron al unísono Erza y Lucy.
"Ya lo sabemos Freed. Venga, tenemos que irnos. Nos están esperando abajo desde hace un rato"
"¡¿QUÉ?!. No… no pienso ba-bajar si… si están abajo"
"¿Pero qué tonterías dices? Estás mejor que nosotras… "dijo Erza mirándole con envidia. Sus hermosos ojos azules y su cabello verde sedoso los desearía cualquiera.
"Joder…"
"¡Vaya! Ya escucho esa palabra de ti por segunda vez… parece que solo dices esos insultos cuando estás cabreado ¿eh?" le dijo burlonamente Erza.
"Sí, lo estoy. No me gusta este vestido… es incómodo y además… en fin, vámonos"
"Freed, Laxus no dejará que nadie haga ninguna bromita"
"´Él es quien más me preocupa" dijo entre dientes.
"¿Qué has dicho?" preguntó Lucy
"Nada, nada… Vámonos"
Laxus estaba recostado sobre un sofá que había en un pasillo al lado del hall del hotel jugando con una bolita de papel y golpeando repetidamente el suelo con su pie derecho. De repente cesó todo movimiento cuando divisó a las tres damas que acompañarían a ese tipo. Sus ojos se posaron en su novio depredadoramente, le recorrieron de arriba abajo escaneando cada detalle hasta que se posaron sobre la rojez de sus pómulos, esa rojez que le ponía el corazón a mil por hora. Se levantó y caminó hacia él, agarró su barbilla con su mano delicadamente mientras Lucy y Erza les dejaban solos y elevó su cara, que se encontraba mirando vergonzosamente el suelo.
"Estás increíble"
"¿Cómo? Pensé que te gustaban los hombres" le dijo indignándose de repente.
"¿Uh? Me gustas tú, ni hombres ni mujeres, solo tú. Y cuando te veo tan jodidamente sexy no puedo evitar ponerme nervioso" le piropeó acariciando el mechón de pelo que descansaba sobre su mejilla "Recuerda lo que prometiste… Ahora que te he visto no sé si voy a poder esperar" le besó apasionadamente mientras ponía sus manos en su trasero y se lo acariciaba. Freed se sujetó a su camiseta cuando el dragonslayer le dirigió su espalda hacia la pared. Después se agarró a su cuello y Laxus juntó su cuerpo lo máximo que pudo a él, restregando su erección por encima de su entrepierna. Un carraspeo les devolvió a la realidad y arreglándose el vestido dijo jadeando:
"E-eh… tenemos que irnos"
"Bueno, ahora… la segunda parte del plan. ¿Cómo nos deshacemos de las tres chicas que le iban a acompañar?" preguntó Erza mientras pensaba ella misma en la solución.
"Vamos, Erza, ¿En serio hay que preguntar eso? Déjanos eso a nosotros" Laxus la dijo sonriente.
Llegaron a la gran mansión y esperaron fuera de la gran puerta de acero, que protegía el jardín, a que alguien les diera la bienvenida.
"Dejadme hablar a mi" dijo Erza bajándose el escote para enseñar lo femenina que era.
"¿Qué queréis bellezas?" dijo el guarda mirando embobado a las tres "chicas".
"Hola guapo. Tenemos que acompañar al señor a su fiesta" dijo contoneando sus caderas.
El guarda las observó detenidamente y tras murmurar algo las dejó pasar y las acompañó al interior de la mansión. Las dijo que se acomodaran en unos silloncitos del hall de entrada a esperar a que las llevaran a sus transportes.
"Freed… ¿puedes parar de hacer eso?" le pidió Erza molesta.
"Pero es que… me pica todo el cuerpo. ¿Cómo os puede parecer cómodo esto?"
"No es cómodo… pero estamos femeninas y muy sensuales. Las mujeres sacrificamos ciertas cosas para estar bellas e impresionantes"
Freed la miró sin entender por qué hacían esas locuras tan solo para gustar a los hombres e intentó con toda su fuerza de voluntad parecer femenino. "Es fácil, parece que solo hay que enseñar el encanto". Mentalizado en hacer bien su trabajo y ser implacable como siempre era decidió interpretar por fin su papel y dejar de lado la timidez del principio.
Por fin alguien apareció y las condujo a un carruaje movido por seis caballos blancos inmaculados. El hombre prestó su mano para ofrecerlas apoyo al subir y con una reverencia se marchó a la parte delantera a ocuparse de las riendas. No tardaron en llegar al lugar de la fiesta, otra impresionante mansión llena de luces y fuentes enormes y muy caras.
"Vaya… la gente de aquí parece que tiene mucho dinero. No sabía que Stella tenía gente tan rica" Lucy miraba el derroche de dinero que se estaba produciendo a su alrededor.
El chofer las custodió hasta que por fin llegó el enorme carruaje del misterioso señor. Cuando bajó los tres se quedaron de piedra al observar el rostro. Se pensaron que sería un hombre mayor y poco atractivo y se encontraron con todo lo contrario. Era un joven de la edad de Freed y Erza de rubios cabellos y con unos ojos verdes intensos. Las recibió con una sonrisa que dejó entrever su hermosa y blanca dentadura y con una pequeña reverencia se presentó.
"Encantado de conocerlas señoritas. Mi nombre es Roy Gerconis y es un honor para mí que me acompañen a esta humilde fiesta"
"¡¿Humilde?!" pensaron las tres.
"¿Podríais decirme vuestros nombres?"
"Ella es Lucy, emmm… e-ella es… ¡Levy! y yo me llamo Erza"
"¿Levy? Un nombre bonito para una mujer aún más bonita" Se inclinó para besarle la mano a la vez que Freed se ruborizaba. Después de mirarle a los ojos unos instantes repitió el gesto con las otras dos damas educadamente y las guio a la fiesta.
"¿Levy?" susurró Freed
"Es la que más se parece a ti, ¿Qué querías que dijera?"
"No, no, está bien"
Siguieron caminando en silencio hasta que Erza se atrevió a decirle a Freed.
"Sé de un dragonslayer que le hubiera partido el cuello a nuestro apuesto hombre si hubiera escuchado ese flirteo" con una risita observó como Freed la miraba con cara asesina.
Mientras tanto en las cercanías del jardín de la mansión, Gajeel y Laxus esperaban su regreso…
"Tranquiiiiilo Laxus, eso lo hacen todos los caballeros a las damas. Tú no eres un caballero y no lo entiendes pero es normal" Gajeel intentaba apaciguar a Laxus.
"Has oído lo que le ha dicho… ¡voy a matarle!"
"Calla que van a descubrirnos… Por cierto rayitos ¿Crees que ha sido buena idea dejar a esos dos al cuidado de esas señoritas?"
En la mansión las tres chicas hablaban tranquilamente con Roy…
"¿Esta mansión también es tuya?" preguntó Erza.
"Sí, la uso para fiestas y eventos. Aquí guardo mis tesoros también… ¿Queréis verlos?"
Las tres asintieron con la cabeza emocionadas de que fuera a resultar tan fácil entrar en la habitación donde custodiaba sus riquezas.
Una enorme sala se abrió ante ellos. Cualquier museo del mundo daría lo que fuera por tener las reliquias y objetos que se encontraban allí. Desde utensilios antiquísimos hasta las más modernas creaciones mágicas actuales. Metros y metros de todo tipo de cosas de incalculable valor se encontraban a los lados de un pasillo marcado con una alfombra roja que pisaban cuidadosamente temiendo dañar.
"Vaya… Se podría narrar la historia de Earthland con los objetos de esta sala" Freed intentó que su voz sonara femenina.
Roy paró y se giró a mirarle: "Por fin escucho tu voz, Levy"
Él le miró nerviosamente por la intensa mirada que le estaba ofreciendo y le sonrió.
Reanudaron la marcha hasta que llegaron al final sin haber encontrado el bastón por ningún sitio.
"¿Os ha gustado?"
Ellas asintieron y Freed aprovechó la oportunidad para preguntar sutilmente por el bastón.
"Es un verdadero placer caminar por esa sala… A mi particularmente me apasionan los bastones mágicos. He estudiado su historia y me parecen unos artilugios fascinantes"
Roy la miró con un brillo en los ojos que hasta ahora no había manifestado y la dijo:
"En mi residencia privada dispongo de una adquisición nueva. Se trata del bastón al que llaman Gorjul. ¿Sabes cuál es?"
"Por supuesto, aumenta el sigilo del portador más que ningún otro, haciendo que sus pasos sean imperceptibles al oído humano" Freed le respondió asintiendo.
Después de unos instantes mirándole directamente las sugirió:
"¿Qué os parece si nos vamos de esta fiesta aburrida y la continuamos en mi casa?"
Las tres se sobresaltaron al observar la mirada depredadora de Roy, pero aceptaron sabiendo que era la única opción de entrar por las buenas en esa mansión.
Laxus y Gajeel les siguieron de vuelta a la mansión sin entender que había pasado para que volvieran tan pronto.
Las tres despertaron inmóviles en una gran sala con una cama gigantesca. Abrieron los ojos aturdidas y miraron con dificultad alrededor sin acordarse de qué había pasado, tan solo sabían que estaban tumbadas en la cama de alguien y atadas con unas cuerdas a algún lugar.
"¿Ya despertáis bellezas?" se acercó a ellas llevando puesto tan solo una túnica de algodón casi transparente que dejaba entrever su cuerpo desnudo.
"Voy a disfrutar tanto con vosotras… Nunca había tenido a mujeres tan hermosas antes"
Acarició la cara de Freed, que se apartó instintivamente de su contacto.
"¿Ahora te vuelves dura conmigo? He visto como me mirabas" Metió su mano por debajo del vestido acariciando sus muslos mientras su prominente erección comenzaba a marcarse a través de su túnica.
"Tienes unos ojos tan hipnotizadores que estoy seguro de que tienes a los hombres a tus pies"
Su mano se paseó por el trasero de Freed que comenzó a retorcerse intentando deshacerse de sus ataduras.
"¿Por qué no me habéis dicho que sois magas de Fairy Tail? Nos hubiéramos conocido sin mentiras ni tapujos"
Dejó a Freed y centró su atención en Erza, que le miraba con cara asesina y amenazante.
"Tu pareces la más agresiva de las tres… creo que empezaré contigo" Rompió su vestido violentamente "Dejaré para el final el plato fuerte" las alertó mirando a Freed.
"Vaya pechos más grandes… son tan esponjosos…" se los estrujó a la vez que se tocaba.
Después agarró las ataduras de Erza y las ató en una cadena que colgaba del techo haciendo que la pelirroja se quedara sentada de rodillas. Llevó su erección a su boca y Erza gruñó amenazante.
De pronto sintió como, inexplicablemente, su cuerpo se estrellaba con violencia contra una de las paredes de su habitación. Sangraba copiosamente por su cabeza y observó como un imponente hombre rubio extremadamente musculoso se dirigía a él con malas intenciones. Recibió un par de patadas fuertes en los riñones y, mientras escupía sangre escuchó una voz que hizo recular a su agresor.
"LAXUUUUS"
EL dragonslayer reaccionó y volvió a recuperar su juicio y dejó de agredir al hombre, un golpe más y seguramente hubiera acabado con su vida. Corrió hacia donde estaba su novio, arrancó sus cadenas y le abrazó fuertemente.
Freed salió de sus brazos y corrió a donde estaba Erza.
"¿Estás bien?"
"Sí… Gracias, Laxus" dijo con lágrimas en sus ojos.
"Vámonos de aquí, Gajeel está buscando el bastón"
Salieron de la mansión y esperaron a que el dragonslayer de hierro volviera con el artilugio, cuando lo hizo se encaminaron cabizbajos y en silencio al hotel. Cada uno se fue a su habitación a reponerse de ese tedioso día y a relajarse.
"Casi lo mato… maldito hijo de puta" dijo sentándose en la cama
Freed le comenzó a masajear sus hombros, pero Laxus le agarró por la cintura y le colocó de pie enfrente de él.
"No, Freed… Eso no es en lo que habíamos quedado"
El peliverde daría lo que fuera por tener siempre esa intensa mirada depredadora sobre él, por eso siempre intentaba complacerle y darle lo que le gustaba. Laxus lo sabía y le acercó a su cuerpo para levantarle lentamente el vestido ajustado, acariciando sus muslos cerca de la entrepierna y volviendo a bajar. Hundió su cara en su erección y Freed echó la cabeza hacia atrás gimiendo mientras clavaba sus uñas en los muslos de su dragón que gruñó ante el contacto.
La chupaba con sus labios con el vestido de por medio y el peliverde empezó a rogarle impaciente deseando que se deshiciera de una vez por todas de esa incómoda prenda de vestir y pusiera su boca en su carne, pero Laxus hacía que no le escuchaba y siguió lamiéndole a través del tejido lentamente, sin prisa, saboreando cada sonido embarazoso que salía de la boca de su desesperado amante. Sus enormes manos le acariciaban el hermoso vestido mientras se metían por debajo y le rozaban con sus yemas las nalgas.
"La… Laxus" Un gemido que era más bien un lamento se escapó de su garganta y su novio siguió ignorándole, disfrutando de la belleza del cuerpo que tanto necesitaba. Freed comenzó a retorcerse ante sus caricias y las manos de sus hombros empezaron a dolerle de apretar tan fuerte.
A Laxus le estaba costando mucho esfuerzo dominar su autocontrol para no despedazar la ropa y tumbarle en la cama desnudo haciéndoselo salvajemente, pero ver al mago rúnico al borde de la desesperación más absoluta era una re compensa que merecía la pena y prosiguió con su tarea recorriendo todos los puntos de su tembloroso cuerpo.
Se puso de pie y le dio la vuelta, desabrochó su vestido lentamente mientras daba pequeños mordiscos en su nuca y acariciando sus hombros hizo caer la prenda hasta su cintura. Laxus observó una finísima camiseta interior de tirantes, femenina, casi transparente y de tacto sedoso. Su erección tembló al tocarla y sus ganas de desahogarse con él le acuciaban peligrosamente, pero se mantuvo firme en su decisión de disfrutar de su cuerpo esa noche. Freed le había prometido que le dejaría hacer todo lo que quisiera sin decir ni una sola palabra, y eso es lo que estaba dispuesto a hacer.
Mordió los tirantes de la camiseta y se los bajó de uno en uno con sus dientes mientras sus labios rozaban su piel y sus manos le acariciaban por debajo de su ombligo.
"N-no voy a… a pod-der. Necesito q-qué…"
"Cállate" le tapó la boca metiendo dos de sus grandes dedos en ella y los movió lentamente en su interior. Al cabo de unos segundos disfrutando de como Freed le succionaba los dedos desesperado los retiró dejando un rastro de saliva que les dejó conectados. Laxus llevó esos dedos a la dura erección por encima de sus braguitas y Freed gritó gimiendo al notar por fin como le tocaba allí, pero el contacto fue breve y, sentándose de nuevo, sus manos se centraron en el interior de sus muslos.
El peliverde intentó darse la vuelta pero su dragón se lo impedía. Estrujó sus nalgas levantándole la falda y le dio una palmada en una de ellas provocando que Freed se retorciera gimiendo. Las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas, lágrimas de impaciencia y de necesidad que le estaba provocando la persona a la que más amaba.
Laxus observó cómo empezaba a temblar cuando llegó a un grado de excitación peligroso y le dejó sentarse en la cama para que no perdiera el equilibro, pudiendo ver como asomaban sus lágrimas. Las retiró dulcemente con su dedo pulgar y le separó despacio sus piernas con la otra mano, primero movió una y después la otra, pero la estrechez del vestido le impedía abrírselas lo suficiente y le subió la falda hasta la cintura para completar su tarea.
Pasó el dedo índice por el borde de sus braguitas humedeciéndolo previamente y Freed echó la cabeza hacia atrás apoyando la palma de sus manos en la cama detrás de su espalda y subiendo su entrepierna para darle mejor acceso. Pero Laxus dejó esa zona y le lamió el torso arqueado, desde debajo de su ombligo hasta su cuello, mientras levantaba con una mano su camiseta.
"Voy a lograr que te corras sintiendo tan solo mis manos y mi boca sobre ti"
Le besó devorándole mientras restregaba su propia erección contra la suya.
"Voy a comprobar cuanto deseas las caricias de tu dios"
Freed estuvo a punto de amenazarle como lo hizo en su primera vez juntos, pero no quería estropear ese momento que estaba teniendo con su dragón. Quería y necesitaba seguir sintiendo como disfrutaba con él, necesitaba complacerle entregando completamente su voluntad a su dios. Deseaba ser completamente suyo, y eso era algo que Laxus sabía muy bien, por eso estaba disfrutando de él de esa forma, por qué era consciente de que es lo que más deseaba su pareja.
La excitación de Laxus casi le hizo correrse en sus pantalones, así que el dragonslayer decidió cesar sus caricias, respirar hondo y comenzar a desnudar a su amante. El ritmo no varió y disfrutó con cada botón que desabrochaba: Primero bajó el vestido hasta sus tobillos, después con sus dos enormes manos subió su camiseta por encima de su cabeza y por fin se centró en sus braguitas. Observó la erección de Freed por debajo de ellas y le dio la vuelta para mirarle su trasero, lo acarició unos segundos y después con dos de sus dedos movió la tela de una de sus nalgas y le separó las piernas. Le besó la carne que no tenía tejido encima y le dio un par de palmadas fuertes dejando la zona enrojecida. Freed gritó mientras las lágrimas avanzaban con más intensidad.
"¡N-no puedo La-Laxus! Te ne-necesito…"
"Tranquilo… No puedo más. Abre bien ese culo para mí"
El peliverde empezó a quitarse las bragas pero Laxus no le dejó:
"Déjalas, te follaré con ellas puestas"
Le introdujo dos dedos y comenzó a moverlos rápidamente dentro y fuera de él separando con su otra mano la ropa que se empeñaba en volver a su sitio. Freed apoyó sus manos y cara en la pared dejando a Laxus acceso total a su agujero con las piernas completamente tiesas. El dragonslayer acarició sus testículos mientras su otra mano seguía penetrándole salvajemente.
"La-laxus voy a… no puedo m-más"
"Ni se te ocurra" cesó todos sus movimientos y dejó a Freed temblando en la pared. A los pocos segundos volvió y le colocó algo en su erección que le hizo gritar:
"AAAAH, ¿¡Qué e-es eso!?... ¡Me duele Laxus!"
Laxus se rio y le contestó "Ahora te correrás cuando yo te diga" El anillo que le colocó le impedía eyacular mientras lo llevara puesto y además le haría tener un orgasmo mucho más placentero que los que había experimentado hasta ahora.
El peliverde no podía creerse lo que acababa de oir y se agarró con más dureza a la pared. Laxus restregó su dolorida erección por la entrada de ese cuerpo cálido en el que deseaba meterse y le dio unos ligeros golpecitos con ella. Con una mano apartó de nuevo las bragas que estaban en su camino y con la otra se colocó para entrar. Una única estocada suave le bastó para entrar directamente hasta el final haciendo gritar a Freed al sentir que por fin estaba dentro de él.
La velocidad y agresividad de sus embestidas denotaban desesperación mientras penetraba una y otra vez a su entregado amante contra la pared.
Solo el miedo a que ese placer tan intenso cesara mantenía al capitán de pie y sus gemidos de excitación abordaban los oídos su dragón, que le premiaba golpeando ese punto dentro de él que le hacía enloquecer. Deseaba más que nada liberar toda esa tensión de la última hora pero el dragonslayer le avisó de que tan solo él se lo concedería cuando quisiera. Sus dos muñecas fueron juntadas y apresadas por una poderosa mano que las colocó agresivamente encima de su cabeza y contra la pared, a la vez que su espalda dejaba de estar encorvada y pasaba a descansar sobre el pecho de su dios, que siguió penetrándole en esa posición como si no quisiera acabar nunca.
En su estado de desesperación pudo distinguir un gruñido diferente de los demás junto con un "joder" que salieron de la boca de su dragón.
"¿Me estás tomando el pelo Laxus?" le dijo muy enfadado sobre todo al escuchar la risa del dragonslayer que mantenía una mirada sádica hacia él.
"Me parece bien que tú ya hayas tenido tu orgasmo pero..."
"Cállate. Tengo algo especial reservado para ti"
Le quitó el anillo con algo de esfuerzo, debido a lo excitado que estaba, a la vez que gritaba al sentir como la sangre volvía a circular por su dolorosa erección.
Laxus le sentó en la cama y se puso de rodillas enfrente.
"P-pero no a aguantaré m-mucho"
"Ya lo sé. Quiero saborear toda la excitación y desesperación que te he hecho pasar"
Freed se sobresaltó, no se imaginó que Laxus quisiera que eyaculara en su boca y cuando sintió su cálida boca en toda su longitud se corrió en el acto gritando con gemidos que le nublaron la vista dejándole mareado.
"¿Estás vivo? "le preguntó sonriendo.
"Creo que sí, Laxus... Algún día conseguirás matarme"
