*Los personajes pertenecen a S. Meyer. La historia es mía.
Perdido en Navidad
POV Bella
No tenía plan para pasar la Navidad. Mis amigos, con los que había pasado las fiestas el año pasado, estarían de Luna de miel y no me agradaba el plan de quedarme sola en el apartamento o de pasarla en algún lugar con desconocidos, así que cuando mencioné la opción de hacerle una visita sorpresa a papá y de escuchar la idea de Jake, me pareció perfecto.
Lo que no esperaba para que esta Navidad fuera más perfecta aún, era encontrarme con Edward Cullen.
En cuando lo vi no pude dejar de sonreír como una tonta. No había forma de quitarme esa gran sonrisa cuando cada paso me acercaba a él. Se veía tan sexy como siempre, su espalda, brazos, piernas, esa chaqueta de cuero combinada con ese cabello alborotado y su barba del día anterior le daba un toque rudo y despreocupado… Y, no podía negar que se veía hermosamente tierno y apetecible con esa mirada perdida como si no supiera a qué parte del aeropuerto ir. Quería lanzarme hacia él, besarlo hasta perder el aliento, llevarlo a Nueva York y nunca… nunca, dejarlo ir. Había querido visitarlo tantas veces y nunca tuve el valor, y vine a encontrarlo justo en el aeropuerto.
Me encantó que me pidiera tomar un café con él. Por un momento, solo un momento consideré que iba a perder mi vuelo, pero francamente me importaba poco con tal de estar con él. Ya visitaría a Charlie en Año Nuevo, finalmente no me esperaba, así que podía darme ese tiempo para disfrutarlo con Edward, así que sin más le dije que sí.
Lo que no pensé es que darle mi alternativa de viaje iba a derivar en pasar con él tanto tiempo…
Sin duda, todo había resultado una completa aventura. Lo había disfrutado mucho. Creo que incluso más que él, ya que a veces se veía preocupado. Suponía que era por el hecho de no poder llegar a tiempo a su casa para pasar las fiestas, pero intentaba hacer que se relajara un poco. La locura del viaje también era nueva para mí, pero estar con él lo hacía todo mejor, incluso habernos perdido.
La Navidad fue, por mucho, la mejor de mi vida. Me olvidé de que estábamos medio perdidos en la montaña, en un pequeño hotel con una cena sencilla. No es que me gustara celebrar de manera opulenta, simplemente era diferente. Pero lo que hizo mágica la Navidad fue estar de nuevo con él.
Lo había extrañado tanto. Soñaba con él y, secretamente, dormía con él. Sí, podía estar loca, pero todas las noches imaginaba que estaba conmigo, recostado a un lado de mí, y le deseaba "buenas noches". Creo que eso pudo ser el principal motivo de que ninguna de mis relaciones funcionara. Incluso mi terapeuta me lo dijo, así que trabajé en ello y dejé de imaginarlo, lo cual no excluía el desearle "buenas noches" aunque sea a la distancia.
Sabía que, a pesar de no estar juntos, era el amor de mi vida, y volver a hacer el amor con él me dio esperanzas de que podíamos intentarlo de nuevo.
Aunque me dijo que me amaba, y yo a él, no hicimos planes. Tal vez esa debió ser una señal de que algo estaba mal, pero estaba cegada por la ilusión.
Pero todo se volvió un desastre en su casa. La alegría que esperaba al llegar con su familia sin hacer parada en Seattle, se tornó en un corazón roto al verlo con su novia. En el mejor de los casos, su novia, porque bien podría haber sido su prometida, o hasta su esposa. No quise averiguarlo.
No entendí por qué no había dicho nada de mí, ni a su familia, ni a Alice. Supuse que mantenerme en secreto le daba un mayor margen de acción. Me sentí mal por haberme acostado con él cuando alguien lo estaba esperando en casa, preocupada, ansiosa. Si hubiera estado yo en su lugar, no imaginaría por nada del mundo que mi novio se hubiera perdido en Navidad y que estuviera teniendo relaciones con su exnovia.
Miré el reloj que me había regalado aquella noche, ese regalo "reasignado" como había dicho él. En su momento supuse que originalmente era para Esme, pero ahora había una posibilidad de que hubiera sido para su novia y me lo quité.
Tal vez hubiera sido mejor no encontrarlo. Al menos, sin saber de él, mantenía una imagen muy distinta y una idea de "lo que pudo haber sido". No negaré nunca que esa Navidad fue hermosa, que lo amé cada segundo, pero odiaba estar expuesta y desarmada en toda esta situación.
¿Por qué no había sido honesto conmigo? Estuvimos juntos antes y pensé que había confianza. No es que estuviera bien, pero sí al menos me hubiera contado que tenía novia…
Mi cabeza y mi corazón eran un caos. Me sentía mal, me sentía "la otra", no entendía la forma de actuar de Edward, quería dejar de amarlo en ese instante, no podía entender cómo todo había terminado así.
Desde luego, no regresé a Seattle. Llamé a Charlie del aeropuerto y lo felicité. Tenía que alejarme de ahí, poner distancia para pensar con más claridad. Tal vez, huir.
Tomé un avión a Londres, le hablé a mi editora explicándole que estaba pasando por una "fase creativa" y que me perdería algunas semanas para escribir. No lo tomó a mal, al contrario, siempre incentivaba mis periodos de producción literaria, así que lo aproveché.
Olvidaría a Edward Cullen.
El próximo es el capítulo final.
Gracias por leer!
