Luego de algunas semanitas sin subir algo porque realmente no estaba segura de si seguirlo o si lo seguiré.. Pues lo hice, pero una pequeña parte xD

Realmente me gustaría saber si hay gente a la que le vaya gustando...

¡Este capítulo es mucho más corto en comparación a los otros dos!.. Pero ya verán por qué, al final todo es parte de la historia xD También por el drama (?)


[Al día siguiente]

Sentí haber despertado, pero no tenía ganas de abrir los ojos, hacía frío y estaba bastante cómodo en donde me había dormido.

Palpé un poco con las manos el sillón y me di cuenta de algo, sólo por ello había decidido no seguir durmiendo.

-¿Señor Yao..? –

Miré alrededor y me senté, frotando mis ojos, había jurado que me dormí con él..

Tomé la manta con la que me abrigaba y me la puse como una capa alrededor del cuello, arrastrando parte de esta en el suelo mientras caminaba por las pocas habitaciones, buscándolo con curiosidad, tal vez estuviese haciendo algo… Al menos me tendría que escuchar, ¿no?

-¿Dónde está, señor Yao? –

Empecé a preocuparme por el hecho de que no estuviese en casa, realmente no me gustaba estar sólo..

Me asomé por la ventana pero aparte de que la mitad estaba cubierta con nieve, afuera estaba vacío, blanco y vacío, así fue con todas las ventanas que habían en la casa. Finalmente decidí caminar a la puerta.

-N-no abre.. … –

Hice varios intentos de girar la perilla pero nada, estaba cerrada con llave.

Bajé la cabeza y caminé a una de las esquinas del salón, sentándome en el suelo, era una costumbre que se me había quedado; siempre que estaba triste hacía cosas así inconscientemente. Entonces me puse a pensar en muchas cosas, más de las que me gustaría.

¿Me había dejado encerrado a propósito?, tal vez tampoco le agradaba y realmente no me había cuidado tanto como creí.. Incluso.. Incluso podría estar diciéndole al pueblo ahora mismo donde estaba.. No, ¡No quería eso!, ¡No quería regresar ahí!.

Cubrí mis oídos con mis manos y cerré los ojos con fuerza, aunque no fuera realmente una manera de protegerme, me sentía algo más seguro en esa posición, cubriéndome con la manta que me proporcionaba calor. Hundí mi rostro entre mis piernas y noté la bufanda que aún llevaba puesta humedecerse un poco por las lágrimas que no tardaron en presentarse.

…¿De verdad me había abandonado..?