Hola! Mucho tiempo sin pasar por aquí ¿verdad? Bueno, justo a esta historia. La verdad, pensé en abandonarla porque no encontraba cómo seguirla pero, releerla y leer los reviews que dejaron y la insistencia de mis mejores amigas pues, me hizo retomarla. Ademas de que siempre que me siento mal por amar al senpai sin ser amada, la Musa viene con fuerza.

En fin, espero que lean este final que le dí y que no me odien por tardar tanto. Disfrútenlo como yo lo disfruté. Gracias por la paciencia, los amo.

Gracias Nee, Babu, Cnpay y Vrayando! mis Qleras adoradas por no abandonarme y animarme siempre, las jamón con Pan! Forevah!

Disclaimer: Los personajes de Free! No me pertenecen... Son de Kyoto Animation y Kouji Ouji


Había ya anochecido y como de costumbre, pasé toda la tarde metido en la tina. Perdido entre la cálida sensación del agua sólo tenía en la mente a luminosa sonrisa de Makoto y sus hermosos ojos esmeralda, había reparado tantas veces en ellos y sin embargo, nunca había apreciado en estos un inmenso brillo como el que vi en el momento en el que el idiota de Rin le habló de sus sentimientos. El rugir de mi estómago me hizo volver a la realidad.

Una vez fuera del baño me dirigí a la cocina a asar un poco de caballa. Me preguntaba por qué no sabía tan bien cómo antes, era fresca y sin embargo, no podía encontrarle sabor. Salí al patio para darles las sobras a los gatos cuando el murmullo de unas voces me alertaron. Presté atención para reconocerlas y una de ellas la conocía perfectamente, era Makoto. Esperé en silencio y al oír la segunda voz, un escalofrió me recorrió la espina dorsal, era nada más y nada menos que Rin ¿Qué diablos estaba haciendo aquí? Y sobre todo ¿Por qué Makoto iba con él? Sólo había un motivo por el cual tuvieran que pasar frente a mi casa, el templo.

Quería saber lo que pasaba pero momentáneamente mi cuerpo no reaccionó, dudé unos minutos pero tenía que ver para convencerme de que nada sucedería, que las cosas entre Makoto y yo seguirían igual, que nadie me arrebataría a mi mejor amigo o al menos eso pensaba. Entre tomar la decisión de seguirlos o no, se me estaba pasando el tiempo así que salí sigilosamente de mi casa. Subí con cautela cada escalón para no ser descubierto, conforme me iba acercando podía escuchar a Rin hablar, al llegar final de las escaleras ya era demasiado tarde, pude ver como el estúpido de Matsuoka profanaba los labios de Makoto pero lo que más me dolió fue ver que Makoto no se lo impedía, al contrario parecía que lo disfrutaba hasta que me vio.

-Makoto…-alcancé a decir. No me detuve a ver más, simplemente bajé las escaleras corriendo como pude, qué tonto fui al creer que una vez más mi amigo saldría corriendo tras de mí para preferirme por encima de todo, qué equivocado estaba. Alenté el paso al no escucharlo venir de inmediato, no quise saber nada solo me encerré en mi habitación y me enrollé en las cobijas, en ese momento lo comprendí todo. Lo estúpido y ciego que había sido por no valorar a la única persona que siempre había estado a mi lado. Quien siempre me tendió la mano, que nunca me dejó caer. La única persona que en realidad amaba y ahora, todo estaba perdido. Sentí las lágrimas mojar mis mejillas y dejé salir todo, la agonía desgarraba mi garganta. Si así dolía el verdadero amor, no quería sentirlo nunca más. Makoto era el único con el que podía ser yo mismo y ahora se había cansado de mí, ya no tenía nada. Con el amargo sabor de la derrota y mis mejillas cubiertas en llanto, me perdí en el mundo de los sueños. Sueños que también me torturaron.

-Haru-chan… Haru-chan…-escuché que me llamaban, era Nagisa-Haru-chan se hace tarde-decía.

-Tarde para qué-le respondí de mala gana, quería seguir durmiendo.

-Para la boda-en ese momento mis ojos se abrieron de par en par. ¿La boda? La Boda de ¿Quién?

-Haruka-senpai ¿aún no se ha puesto el traje?- Rei apareció con un Smoking Negro muy elegante, es el gran día y usted no está listo-se había parado frente a mi cama.

-Arréglate o llegaremos tarde Haru-chan-el rubiecito insistía-Makoto está esperando- ¿Makoto? Una Boda y Makoto, no podía ser posible, mis mejillas se tornaron de carmín. Me arreglé con esmero y salimos lo más rápido posible. Al llegar a la Iglesia, pude ver a los señores Tachibana que cuidaban a Ran y Ren para que no se ensuciasen. Busqué con la mirada a gente que conociera pero la mayoría eran rostros que nunca había visto ¿Y mi familia? Donde estaban mamá y papá en un día tan importante. Vi a varios chicos del Samezuka llegar incluyendo a ese chico Nitori que no traía buena cara, se le notaban las ojeras y la irritación de unos ojos que habían estado llorando.

-¿Dónde está Makoto?-pregunté. Seguramente se vería muy bien, ansiaba poder verlo ya.

-Mako-chan debe estar por llegar-la cabeza rubiecita daba vueltas e indicaciones con ayuda de Rei para que saliera todo perfecto, me sentía agradecido sin saber por qué. De pronto, hubo un gran alboroto y me di cuenta que había llegado Makoto pues Ran y Ren corrieron a su encuentro.

-Haruka-senpai, acomódese en su lugar- la pequeña Gou había aparecido, llevaba un vestido que la hacía lucir muy guapa-venga por aquí- me tomó del brazo y nos dirigíamos al atrio. Mi corazón estaba latiendo demasiado a prisa y sentía que las manos me comenzaban a sudar, me sentía feliz.

-Aquí es-dijo la pelirroja-en un momento comenzaremos la ceremonia-dedicándome una linda sonrisa. De repente, toda mi felicidad se esfumó en un abrir y cerrar de ojos ¿Qué hacía Rin vestido así? Todos se aproximaban a felicitarlo y pude percatarme que la mayoría lo conocían. Algo estaba pasando y yo no lo sabía ni lo entendía. Tuve que moverme de mi lugar para poder preguntarle al único que podría darme respuestas.

-Nagisa, ¿qué hace Rin aquí? ¿Por qué mis papás no vinieron a mi boda?-los ojos de Nagisa se abrieron grandes como platos y pude leer una gran tristeza en ellos.

-Haru-chan, yo… yo lo siento pero-agachó la cabeza-esta no es tu boda, tú no eres el novio. Rin-chan se va a casar con Mako-chan. Lo siento mucho-no podía articular palabra alguna, solo salí corriendo para poder ver a Makoto. Cuando lo divisé entre el tumulto de gente, se veía tan radiante, tan feliz. Me acerqué para poder hablar con él.

-Ohh Haru, estamos por comenzar-sonreía sublimemente y me dolía, me dolía que su hermosa sonrisa no fuera para mí.

-¡Makoto! Makoto no te cases por favor… Te lo ruego- sus ojos me miraron con miedo y mis lágrimas comenzaron a correr. En ese preciso momento desperté, temblando y con el rostro empapado en llanto. Revisé el móvil y tenía varias llamadas perdidas, la mayoría de Makoto; volví a acostarme y no salí de la cama en todo el día.

Por la tarde, sin haberme bañado y comido nada recibí un mensaje. "Haru, tenemos que hablar" era de Makoto, quise no contestarle pero debía enfrentarlo, tenía que saber las razones. "Ven a la casa, ya sabes cómo entrar" respondí antes de entrar a la bañera y esperé, al cabo de 20 minutos llegó.

-Haru-chan- escuché el eco de su voz proveniente del pasillo y yo sin salir aun de la tina, me sumergí cubriendo mis oídos totalmente con el agua que hacía que el sonido que me llamaba se distorsionara. Al cabo de unos minutos escuché la puerta corrediza del baño, lo tenía ahí a tan poca distancia de mi pero, se abría un abismo con todo lo que había pasado recientemente-Haru-le oí decir nuevamente, su tono había cambiado ¿Realmente así eran la cosas no? El aire se me agotó y me incorporé rápidamente, esta vez no había una mano esperándome, solo unos ojos que se habían ensombrecido. Una punzada en el pecho hizo que se me dificultara el salir y aunque hizo como que acudía a ayudarme, algo lo frenó; además me evitaba la mirada constantemente.

-Bien, habla- quería sonar lo menos dolido posible pero, no podía. Era el amor de mi vida al que estaba perdiendo a cada segundo, Makoto posó sus orbes verdes que reflejaban una tremenda angustia y el dolor seguía martilleando en mi pecho. Hizo el intento de hablar pero desistió, después de un largo suspiro por fin le salieron las palabras.

-Bueno, yo… Quiero-calló unos segundos-quiero explicarte lo que viste anoche-tomé una toalla y me sequé el cabello lentamente.

-¿Es necesario que lo hagas?- seguía sin mirarlo, prácticamente demostrando nulo interés.

-Yo creo que sí, solo para no malin…

-Lo que hagan Rin y tú no es ni será de mi incumbencia- le interrumpí secamente.

-¿Entonces por qué te estás comportando así? No atiendes mis llamadas, no has comido y por lo visto tampoco has dormido. Si no te interesa, todo debería seguir normal ¿No?- le miré con los ojos llenos de sorpresa, olvidé que con solo mirarme podía decir todo de mí; mi pecho dolió aún más cuando la voz comenzó a quebrársele.

-Lo que no entiendo es cómo alguien que dice quererte cambia mágicamente sus sentimientos por alguien que apenas conoce y que probablemente esté jugando-ahí estaba… lo solté, ese era mi sentir. Me había sorprendido de mí mismo pero sin duda el más sorprendido fue Makoto.

-No puedo creerlo, Haru- su rostro reflejaba un dolor que no le había visto antes-No puedo creer que seas tan egoísta. Yo también tengo derecho a sentir ¿Sabes? También puedo hacer que alguien se fije en mí y en verdad lamento que Rin no haya correspondido tus sentimientos pero, tampoco debo reprimir los míos. No es mi culpa que Rin se haya fijado en mí y no en ti- Veía como las lágrimas de Makoto bajaban por sus mejillas ¡Mierda! Lo había echado todo a perder, lo peor de todo es que ese grandulón con corazón de pollo lo había entendido todo mal. Tenía que componerlo y pronto.

-¿Acaso el que no ve eres tú Makoto? ¿Qué tengo que hacer para que te des cuenta? ¡Todo esto es por ti, Makoto! ¡Todo! Los celos, el dolor, mi aislamiento ¡Todo! Es porque yo a quien realmente amo es a ti. Mi mundo está completo por ti y sí, soy egoísta pero porque te quiero para mí, porque todo lo que yo amo está en ti- sus sollozos pararon de golpe y las gemas que tenía por ojos me miraban desorbitadas. Entre la confusión de mi arrebatada confesión y la desorientación que esta le había causado, besé a Makoto como jamás creí hacerlo. Probar sus labios supo al más dulce néctar que no creí que existiera. Al separar nuestras bocas, Makoto salió despavorido de mi casa. Estoy seguro que en su pecho se agolparon las emociones como estaba pasando en el mío.

Los siguientes días no vi a Makoto, ni una llamada. No fue varios días al club y en clase me evitaba, salía más temprano de su casa para no toparme y qué decir del regreso, todo era tan solitario sin él. Traté de comprenderlo pues no ha de ser fácil tener que decidir, después de todo, Rin y yo habíamos sido completamente sinceros respecto a nuestros sentimientos. Ahora solo era cuestión de que Makoto siguiera a su corazón. Realmente todo era una agonizante tortura. Un día, de repente se presentó en mi puerta

-¿Podemos hablar?- Asentí ¿cómo negarle algo a él? Lo seguí escaleras arriba y llegamos al templo, ese templo que si hablara contaría muchas de nuestras aventuras infantiles; de cómo la vida era mejor cuando éramos niños, cuando solo éramos él y yo. Sé que el recordó también ya que cuando sentimos el viento soplar, sonrió.

-Dime ¿Qué pasa?- le animé.

-Antes que nada Haru-chan, perdóname por haberte evitado todos estos días. Sé que no ha sido muy maduro de mi parte pero, en verdad tenía un conflicto emocional muy grande; nada de esto ha sido fácil… para ninguno- sus ojos volvieron a sonreírme como antes.

-Sí, ha sido bastante duro- esa fachada serena solo ocultaba que me moría por saber lo que tenía que decir, estaba prácticamente seguro de que había tomado una decisión.

-Sí, bueno… Te he llamado aquí porque tengo algo importante que decirte- la espera me estaba matando en verdad- Después de todo lo que ha pasado, en verdad creí que estaba siendo una mala persona tanto contigo como con Rin, me estaba atormentando el saber que ambos sienten algo por mí y creí que me iba a volver loco-Como siempre, Makoto cargando con todo el solo- No podía dejar de pensar en qué sería lo mejor para ustedes pero, nunca me detuve a pensar qué era lo que yo sentía, entonces comprendí que había ocasiones en las que me podía permitir ser egoísta. Que tal vez la decisión que estoy tomando no es la mejor pero, haberla tomado me está haciendo feliz y me alivia- Me miró con sus hermosos ojos que combinaban con el bosque atrás nuestro y entonces supe que yo podría amar toda la vida a ese chico aunque él a mí no. Sonreí pues no hacía falta decir más, él no me había elegido a mí. Pero, yo si había elegido seguir junto a él, por siempre.

-Está bien Makoto, espero que seas feliz con Rin pero si él se atreve a hacerte daño yo…

-Espera, Haru ¿Qué? ¿Cómo lo supiste?- estaba completamente asombrado y sonreía bobamente.

-Mejores amigos de la infancia por siempre ¿Recuerdas? Así como tú lo sabes todo, yo también. Sé feliz Makoto, lo mereces- le dediqué una sonrisa sincera, él también sonrió y sus ojos relucieron como hace tiempo no lo hacían. Caminamos lentamente hacia nuestras casas, con la rutina de siempre; el hablando hasta por los codos y yo escuchando gustosamente.

Supe tiempo después que cuando Makoto le dijo a Rin que se había decidido por él, lloró. No me extrañó, después de todo aquí el romántico es él. En realidad, deseé en lo más profundo de mi corazón que esos dos fueran muy felices, sobre todo Makoto porque estoy seguro que Rin, a su manera tratará de darlo todo por él.

Nuestra amistad no ha cambiado con el tiempo, a pesar de que a veces Rin no nos deja tiempo para vernos. Miro al chico que amo y mi alma se siente en paz. Mi amor por Makoto no ha muerto y tal vez más adelante, no lo sé, él y yo podríamos intentar algo. Después de todo el mundo está lleno de ironías.


Laik si crees que soy una perra sin corazón(?

Comenta si crees que debe haber final alternativo(?

Comparte con tus maigos si esperas la versión de Rin(?

LOS AMO, EN SERIO. GRACIAS MILES POR LEER.