Yo no poseo ninguno de estos personajes.

|| Me he decidido a terminar este fanfic porque lo culminaré el diez de enero que es el cumpleaños de mi amiga. Así que quiero darle fin ese día, publicaré semanalmente y no se pierdan su fanfictionvela (?) gracias si es que empiezan a leer y les agrada, disculpen si llego a errar en ortografía, debe ser el móvil. Me di cuenta de unos fallos y por eso resubiré el capítulo. Amor, sexo y maltrato para todos ustedes.

La luz de la luna se colaba entre las oscuras cortinas que constantemente se movían gracias al tenue viento veraniego, olía a pasto húmedo pues el viento arrastraba el aroma hasta la muchacha que llevaba toda la noche intentando dormir, las delicadas ojeras que se notaban bajo sus ojos, seguramente serían fácilmente cubiertas con maquillaje, pero nada lograría ocultar el cansancio de tantas noches sin dormir. Según ella eran los nervios de la boda, el unir su vida a alguien era algo que pasaría solo una vez, aunque el verdadero motivo de la falta de sueño era el miedo que Levi Rivaille despertó en ella, la inquietud y duda ante alguien que no fue ni capaz de verla a los ojos con alguna pizca de amabilidad, nada, ni un gramo de nada, tenía el temor de que ese hombre no tuviera nada por dentro, ni un poco de amor.

Petra se dio cuenta que era demasiado tarde para dormir cuando los primeros rayos del sol atravesaron el umbral de la ventana, el viento dejó de soplar fuerte y ahora era cuestión de esperar a que entrara la sirvienta, quien no tardó demasiado en entrar sin tocar, aunque no dijo nada, se notaba su inconformidad ante las ojeras de la joven, se siguió de largo a la bañera para prepararla, la joven, quién aún estaba en cama, pudo visualizar el vestido frente a ella, durante la noche podría haber jurado que la estaba vigilando, el vestido fue enviado por Levi unos días antes, eso para que diera tiempo de ajustarse, cosa necesaria al faldón pues Petra era un poco más pequeña de lo que el prometido esperó, no había cosa que más le asustara que a la hora de la boda Levi no estuviera contento, ante la falta de amor temía su ira.

La ducha y demás preparaciones no tardaron demasiado, estaba quedando preciosa.

Г Levi

Desde que conoció a su prometida la consideró una buena adquisición, aunque era joven, seguramente le sería muy útil, al parecer el estúpido padre la había criado para ser una esposa sumisa, que era precisamente lo que él deseaba, era más como una compra costosa a una mujer que amar, así que los detalles salían sobrando y él le confió todos los acuerdos y preparativos a Reiner, jamás le hizo quedar mal, así que le tenía mucha fe.

Él estaba como si nada, ni siquiera visitó más la casa de la novia, no necesitaba nada, la fiesta solo sería un festín para callar habladurías y todo estaría bien, después de vestirse terminó observando su imagen en el gran espejo con marco de roble, lucía serio, pero al tiempo elegante, traje de terciopelo de un azul marino, detalles en plateado sobre la solapa, las puñeteras eran cortas y el olán de la camisa no demasiado llamativo, los zapatos color negro completaban el atuendo, además de un prendedor de plata sobre el cuello de la camisa, el cabello negro en ese corte tan peculiar, bajo la oreja la parte superior pero lo otro cortado casi por completo, y ese gesto vacío que tanto alejaba a todos de él, su favorito.

Salió de la habitación solo a echar un vistazo para el pequeño banquete, hermosas flores en jarros, las mesas formando un círculo, un aroma a flores que llegó a hartarle y los empleados moviéndose para dejar el salón precioso, suerte que en si casa estuviera un área así, que seguramente no usaría jamás otra vez, los amplios ventanales del lugar estaban abiertos con todo y cortinas, así que el sol hacía su magnífica entrada, glorificando los colores del mismo, tonos hueso que daban la impresión de un área de mayor tamaño, la gran chimenea apagada, pero que lucía tan llamativa con esos detalles en dorado y terciopelo rojo.

Estaba todo listo, según sus cálculos la boda se llevaría a cabo en unas dos horas, el pato al horno con alcaparras ya había soltado su olor, también el cerdo asado a baño de sidra de manzana se mezclaba, ahí fue que el molesto aroma a flores empezaría a irse, solo para no volver y él que se retiró a descansar antes del ruidoso evento.

Г ¤ La hora de la verdad ¤

Los músicos estaban en sus posiciones, habían arreglado una pequeña capilla en el jardín, por el ala este de la casa, así podrían ingresar al elegante banquete de celebración, un camino de rosas blancas y largos floreros acaparaban la entrada al sitio dónde les esperaba el sacerdote, vestido de gala, nunca antes se vio una boda tan rápida, pero el dinero podía con todo y hasta la Santísima Iglesia llegaba a caer en esos pecados humanos. Unas cuantas sillas acomodadas a los costados de las rosas y la blanca alfombra que guiaba a la entrada, apenas llenas por algunas damas y caballeros de alta esfera, por supuesto, la mayoría por mero interés de negocios con el señor Rivaille y los demás por puro morbo de saber porqué tan repentino evento.

Los violines empezaron a sonar suave, el novio ya estaba en posición, su amigo Reiner le observaba desde su silla, pero sería un matrimonio tradicional, así que la expectativa rodeaba el aire. Lo siguiente fue casi sacado de un cuadro de ángeles, al principio de la alfombra estaba Petra, tan hermosa en ese vestido de novia color hueso, un corset que apretaba casi agresivamente su pequeña cintura, realzando las curvas delicadas de su cuerpo, faldón amplio con bordados en dorado por la parte inferior el cual se unía a esa especie de saco que completaba el atuendo, de mangas bombachas, y puñeteras de corte diagonal que eran un bello tejido de flores, misma secuencia que seguían el bordado del faldón y la solapa del saco que impedía demasiada piel quedase descubierta, la piel pálida de las manos fue cubierta con unos guantes de seda, los zapatos no llegaron a verse, pero eran unas botas largas con un tacón de unos cinco centímetros, el cabello iba acomodado en un alto molote, del cual caían rizos castaños, un pequeño broche dorado acompañaba el peinado, maquillaje adecuado para los colores que cubría sus ojeras, y la estrella del atuendo, una gargantilla de oro de unos cinco centímetros de ancho, dividida en líneas que al centro enredaban una especie de brillante, no había manera de que la gente dijera algo de la belleza de la muchacha, pues entró elegante del brazo de su padre, ni Levi pudo resistirse al candor natural de esas mejillas, ni él pudo negarle un par de miradas...

La ceremonia fue rápida, salía gente de todos lados para el proceso,gente que ella jamás había visto y aún así formaban parte de su boda, del día que se suponía debía ser el más importante de su vida. Levi tenía esa mirada perdida, vacía, cada palabra que emanaba su boca era parte de un monólogo y Petra lo sabía, una parte de ella sufría por eso, como un hueco en el pecho de algo que estaba segura no iba a salir bien, y aún así tenía que afrontarlo. Por su parte, el papá de la joven solo quería salir de ahí para arreglar detalles de dinero, cosas que quería por Petra y algún buen negocio, mientras ella escuchaba la bendición de Dios y solo quería llorar, le hacía falta, por el bien de su alma necesitaba algo así, pero de momento era imposible.

Г Una fiesta sin final feliz...

Las copas tintineaban en cada brindis por los novios, la mayoría destacando lo bella que era la novia o lo adinerado y próspero que era el novio, ella solo necesitaba dormir, tantas noches sin hacerlo pero el miedo ferviente de la noche de bodas le asustaba, cuando menos pensó, sin haber cruzado palabras de más con su ahora esposo, él se interesó en algo que a ella respectaba, fue una pequeña oleada de esperanza en un corazón temeroso.

- ¿No vas a comer? Creo que necesitas alimentarte bien. - preguntó él, en un tono tan neutro que ella no estaba segura de que responder, o como hablarle.

- No tengo apetito, agradezco tu gentileza. - respondió en el tono más amable que le fue posible, pero casi escuchó como encendió el odio de Levi, la mirada vacía cambió por una de desprecio, Petra regresó la mirada al plato como si se tratase de disculpar, pero aún no caía en cuenta que fue lo que le había dicho que fuese tan malo.

- Sube a la habitación, por el ala derecha, la puerta más grande que veas por esas escaleras. - Mencionó él de esa forma que sonó a una orden, lo que, dentro de su crianza de mujer sumisa le hizo obedecer, el paso entre la gente fue difícil pero no imposible, una vez que logró salir del salón, lleno de olores a comida, logro la orden de su esposo, el corazón le latía tan rápido que sentía como si se fuese a salir de su pecho, pensó en sentarse pero a como lo vio, prefirió quedarse parada.

La puerta se oyó abrir, de repente la luz se encendió y pudo apreciar bien la enorme habitación, la cama tan elegante con esas cortinas colgando de los pilares de madera oscura, luego dejó los detalles para centrarse en quien entró a la habitación. Levi no carraspeó ni dijo nada, pero oyó sus pasos, uno a uno, hasta que la respiración del hombre fue perceptible sobre su nuca, así que ella solo abrió los ojos grandes como platos, estuvo a nada de hablar para romper la tensión cuando sintió los brazos de Levi rodearla por la cintura, apegándola a si de esa manera, posó los labios sobre la parte superior de la gargantilla, dándole un par de besos, sus labios se sentían suaves sobre la piel de la fémina, ella se sonrojó, una rara sensación... Una nueva y rara sensación, el abrazo era posesivo y casi territorial, luego, tan agreste como llegó, soltó el abrazo para arrojar a la castaña con ambas manos a la cama, no era precisamente alto, pero ella era bastante pequeña y cayó sobre esta, girando a verlo sin poder creerlo, pasó saliva y cuando lo notó, tenía a Levi atrás de ella.

- Acomódate sobre rodillas y codos. - Ordenó. Ella negó con el rostro, estaba asustada, sudaba levemente, y el miedo le hacía temblar.

- Hazlo. - Repitió, ella solo lo obedeció, se acomodó de esa manera pero recta como una tabla. Levi se sintió acompañado por una idiota, así que desgarró el faldón del vestido con ambas manos desde donde se abrochaba, así la pieza cayó por los lados, a la fuerza retiró la parte que le hacía verse tan amplio, eso y la cooperación obligada de Petra, a quien dejó solo en interiores de la parte inferior, el saco solo lo dejó sobre la espalda de la joven y el corset no le importaba, bajó lo que quedaba cubriendo el llamativo trasero que descubrió hasta que la dejó sin ropa, tan pálido y redondeado que no pudo evitar darle una palmada con la diestra.

Petra respiraba agitada, viéndolo de reojo, con el terror pintado en la mirada, él solo observaba el buen cuerpo que su esposa tenía. Hasta que, usó la zurda para obligarla a bajar el torso, con la libre sostuvo a su mujer entre el vientre y la cadera para que no bajara esa zona, ella nunca estuvo tan cerca de un hombre, una fina capa de sudor la cubría mientras el la acomodaba así, con la espalda arqueada. El desprecio ya no era lo más notorio en su rostro, ahora era un libido inmenso por tener el cuerpo de su mujer -mía- era lo que rondaba la mente del hombre, -pura y mía- sonrió cínico mientras se deslindaba de sus prendas, él si se quitó todo y lo arrojó al costado,la notable erección estaba pulsante, le excitaba más sentir a la temblorosa virgen que ahora mismo estaba asustada, así que, antes de penetrarla jugaría más con ella, humedeció el dedo índice de la diestra y lo llevó hasta su zona íntima, recorrió su estrecho coño hasta caer en su clítoris que se mantenía inmutable, aún así empezó a incitarlo, con suavidad, mientras Petra era recorrida con esos cosquilleos que jamás había experimentado, poco a poco se humedecia, mientras jadeaba apenas audible, Levi no se iba a adelantar más hasta que la sintiera lista. Aferró la mano libre a las nalgas de su esposa, intercalando apretones entre ambas, le gustaba ver como la piel se enrojecía entre sus dedos, el ambiente pasó de tenso a bastante húmedo para Petra quien empezaba a agarrar el gusto, cuando él no resistió, usó la diestra para alinear el glande con la estrecha y ahora mojada cavidad de su mujer,la castaña solo lo pudo intuir, cuando sin piedad lanzó el pelvis al frente mientras se aferraba a las caderas de la muchacha, creando el primer choque, el gemido de dolor fue notorio, pues rompió el himen de una sola vez, Petra sintió tanto dolor que jadeó más y más fuerte, sentía eternos aquellos vaivenes de la pelvis se su marido, la empujaba más y más, terminaba con la cara en el colchón después de cada una, apretando la carne de sus nalgas hasta quedar satisfecho, al final terminó dentro de ella, la dejó caer al costado cuando estuvo satisfecho, ella seguía en esa posición, como usada, las lágrimas tenían rato mojando sus mejillas.

- No me vuelvas a tutear. - Frase que acompañó al silencio luego de que él se retirara a ducharse, ella solo quería morir.