Hooooolaaaaaa perdón por la tardanza u.u pero bue pude hacerme un tiempo y en compensación habrá cap doble :D.

Gaby: gracias :) lo intentare ^.^

Viviannie: muchas gracias. Besos a vos tmb :)

Espero les guste.


Capitulo 8: Primera vista

Camus se encontraba de frente a una puerta, no eran nervios lo que sentía pero se parecía mucho a aquel sentimiento.

Respiro hondo y llamo a la entrada del cuarto de Shiori pero no obtuvo respuesta. Se oía mucho ruido del otro lado por lo que espero un poco y volvió a tocar pero tampoco obtuvo respuesta.

Suspiro y se asomo levemente a la puerta.

-Shiori?

La menor estaba parada en una silla frente a una de las ventanas con agujereadora en mano, unas gafas de plástico que le protegían los ojos y auriculares en sus oídos.
La escena se le hizo muy extraña a Camus aunque no emitió comentario.
Shiori sintió una leve brisa por lo que volteo a la puerta. Al notar la presencia del francés, puso pausa al mp3 y se levanto las gafas.

-si?

-necesitas algo.

-no gracias. Dije que puedo sola.-dijo poniéndose los lentes nuevamente y asiendo ademán de volver a su labor.

Camus emitió un suspiro pesado y luego hablo

-yo...yo se que debes estar enfadada conmigo porque no me hice cargo de ti pero...

- alto alto alto para ahí-interrumpió de golpe al mayor y se levanto las gafas de plástico que Mu le dio junto a la agujereadora- yo no creo que me hayas abandonado si es lo que estas pensando. Una persona no puede abandonar algo que no sabe que tiene. Estoy enojada y te trato de esta manera por lo que le hiciste a mi madre y si hay algo que odio es que hagan sufrir a las personas que amo.-lo miro con suma frialdad y dureza en sus ojos.

- comprendo perfectamente a que te refieres pero en ese momento yo creí que era lo mejor para Sophie y creo que la única forma en que no tomaría de nuevo esa decisión sería solo si supiera que te esperaba.

-fue justamente por eso que no dijo nada-no emitió sonido, solo desvío la mirada y continuo con su labor como si él no estuviera ahí por lo que Camus se retiro.

Al oír la puerta las lágrimas comenzaron a caer fuertemente por sus mejillas nublando completamente su vista. Detuvo el taladro, bajo de la silla y se dejo caer de rodillas al suelo mientras las lagrimas silenciosas brotaban como cascadas por sus ojos.
No supo si fue mucho o poco el tiempo que permaneció así, solo dejo de llorar cuando volvieron a llamar a la puerta, se limpio rápidamente el rostro y concedió el paso.

-pasa está abierta

-podrías abrirme?-se escucho tranquila la voz de Camus del otro lado de la puerta.

Shiori se levanto y abrió haciéndose a un lado de inmediato y dejando entrar al mayor.

-lo dejo aquí?-pregunto con el televisor en brazos y señalando el mueble un tanto más alto que una mesa.

-si, está bien.

Camus dejo el objeto y emprendió su retirada.

-si necesitas algo estoy en el cuarto de aquí junto. El otro estará vacío hasta esta noche.

- a que te refieres?

-ese cuarto es de mi alumno Hyoga quien regresa esta noche de Siberia.

-ah.

Camus noto que no llegaría a ningún lado así. Milo tenía razón eran muy parecidos en ese sentido. Se necesitaría de algún tiempo para que pudieran conversar sin que ninguno de los dos pusiera un enorme muro a su alrededor. Se retiro y fue a su cuarto a meditar un poco ya que tenía el día libre ya mañana entrenaría con Hyoga.

Las horas pasaron, el sol se comenzaba a esconder tras las montañas, todo estaba teñido de colores anaranjados. Pronto anochecería y el fin de aquel primer día y principio de la primera noche llegaría.

Shiori observo todo el cuarto detenidamente.

-ya termine- miro el reloj y luego poso su vista en el celular. Este sonó, por lo que ella sonrío y de inmediato contesto- hola Chris.

-hola linda. Como estas?

-acabo de terminar el cuarto

-cuarto por qué?

-Camus me dio una habitación en su templo para quedarme.

-eso es genial.-se escucho alegre la voz del otro lado.

-claro que no. Me quiero ir a casa.

-es solo hasta que te acostumbres.

-no voy a acostumbrarme!

El joven alejo un poco el aparato de su oreja al escuchar aquel berrinche.

-está bien no me grites. No es para tanto.

- no me hagas enojar

-Ok. Quieres que pase por ti mañana?

-: SI!- pego un salto a unos cuantos centímetros del suelo- Entra en la primera casa y dile al señor Mu que vienes por mí y que la señorita Saori te dio permiso así que puede mostrarte el otro camino. Si los guardias te detienen les dices que tienes el permiso de la señorita Saori o que al menos te lleven a Aries y le dices a Mu que me conoces. Tienes que subir hasta acuario. Entendiste?

-eso creo

Shiori suspiro con pesadez

-hoy te conectas?

- si

- entonces después te lo repito.

- bien como quieras. Ah por cierto mañana nada de negro.

-pero…

- pero nada. Una semana completa de negro fue suficiente.

- es mi luto y lo hago como quiero.

-Shiori!-le reprocho en tono sumamente serio y duro.

-lo siento Chris.-bajo la cabeza y suavizo su voz- Veré que puedo hacer

-bueno con eso me conformo. –regreso a su tono normal tratando de sonar conciliador-Más tarde me conecto y hablamos. Besos. Te quiero.

-también yo. Au revoir.

- Adiós

Tranco la llamada para luego recostarse por unos instantes en la cama. Estaba cansada no tenía la más mínima intención de hacer algo solo bañarse y dormir a ver si despertaba en otro lugar.
Aun así, se levanto y se acerco a la ventana. La vista de los rosales cercanos, adornados por la suave luz era inigualable. Cerró los ojos al sentir una leve brisa que llevo hasta ella el delicado aroma.

-Te gustan?—de lejos alguien pregunto sacándola de su ensoñación.

- ah. Señor Afrodita, si son hermosos.

Afrodita sonrió con dulzura hacia la chica.

-puedes llamarme afro si quieres; Afrodita es muy largo y lo de señor me hace sentir como viejo.

Shiori asintió sin quitar la vista de las hermosas flores.

-son su… tuyas?-pregunto aun embelesada por la belleza de aquellas plantas.

-si. Te gustan las rosas en general o solo estas?

- las rosas son mis favoritas pero estas en particular son hermosas. Mi abuela tenía un rosal igual en el patio de atrás de casa y siempre ponía capullos en mi cuarto.

- entonces ven. Te daré algunas para que adornes tu nuevo cuarto.

- en serio? Gracias.-La menor salió por la ventana y corrió directo al jardín de rosas, siendo seguida por la mirada sorprendida del pisciano.-qué?

- no nada, solo que creí que darías la vuelta.

- para que si así es más rápido.

- si, claro espera aquí iré por una tijera.-enseguida regreso con el objeto- bien cuales quieres?

La menor comenzó a caminar entre los rosales examinándolos, con cuidado de no lastimarse hasta que…

- AHHHHHHHH!- salió corriendo y se quedo detrás de Afrodita

- que pasa?-pregunto sorprendido el caballero de la ultima casa zodiacal.

-una abeja.-pronuncio asustada.

Afrodita la miro sorprendido y luego sonrió levemente

-les tienes miedo?

-no, pero… duele si te pican.

El mayor no pudo aguantar la risa al ver el moin que la chica hizo

-hablas como si te hubiese ocurrido.

- así fue. Una abeja entro a la casa, la agarre y cuando la solté afuera me pico.

- jajaja cómo vas a atrapar una abeja con la mano.

- OYE! Tenía 5, que esperabas?

- esta bien. Lo siento. Y bien cuales quieres?

- tú elige.

- claro que me piquen a mí no?

- claro-asintiendo con la cabeza.

Afrodita volvió a sonreír y comenzó a escudriñar sus rosas buscando cual dar. Tomo una docena de rosas las puso en un florero y se las obsequio a la recién llegada, ella las acepto, le dio las gracias y volvió a su cuarto.

Un poco más tarde un joven rubio regresaba de dar sus respetos a Athena y ahora se dirigía a descansar al templo de su maestro.
Ya entrando se percato de movimientos en la cocina, se asomo y vio el perfil de una chica esbelta de buen cuerpo y largo cabello por la cintura, suelto y de color aguamarina vestida con un camisón por encima de la rodilla de color celeste pastel y detalles en color blanco al igual que las tiras finas que pasaban por sus hombros.
La joven se encontraba descalza y observaba fijamente el cielo a través de la ventana mientras entonaba una suave canción.

- un ángel en acuario.