Hey! ¿Cómo están? ¡He aquí el tercer capítulo! *w* Espero que les guste, gracias por los reviews, favoritos y seguidores, ¡aunque sean poquitos me dan ánimos para seguir escribiendo!

Y ahora... ¡a leer!

Los personajes utilizados aquí son propiedad de Dreamworks y William Joyce.


Capítulo 3: Personajes de cuentos.

-¿Y bien? ¿Ahora nos dirás qué sucede? -cuestionó Bunny con los brazos cruzados.

North miró a cada uno de sus compañeros.

-He hablado con Manny... Nos ha enviado una advertencia -les contó a los otros guardianes, entonces hizo una pausa antes de decir lo siguiente-: Pitch Black regresará.

Los espíritus se miraron unos a otros, sorprendidos. No habían sabido nada de Pitch desde que sus pesadillas se lo habían llevado, ninguno se preocupó en pensar que podría regresar.

-¡Ja! ¿Y eso qué? -dijo Bunny-. Ya le demostramos que no puede con nosotros...

-¿Qué piensa hacer ahora? -agregó Tooth.

-Pues yo creo que si Manny nos advirtió su regreso es porque está preparado para enfrentarnos -dijo Jack.

-Por favor, ese cobarde ya se perdió en su propio miedo. Nosotros protegemos a los niños -Bunny señaló las luces que representaban a los niños que creían.

-Yo estoy de acuerdo con Jack -dijo North-. No sabemos a qué nos enfrentamos, Pitch podría estar tramando algo muy malo. Lo presiento... en mi panza -agregó con los ojos grandes y las manos sobre su barriga.

-¡Lo mismo dijiste hace catorce años y...! -Bunny se detuvo.

-Y tenía razón -afirmó Tooth en voz baja.


El despertador sonó torturando los oídos de Sophie. Ella se quejó, escondiéndose bajo las sábanas y cubriendo su cabeza con la almohada, antes de estirarse para darle un manotazo al maldito reloj, pero al hacerlo se patinó y cayó fuera de la cama. Al abrir los ojos se topó con la fuerte luz del día y dio un gran suspiro. Entonces recordó lo que había pasado el día anterior y se apresuró a buscar evidencias de que no había sido un sueño...

Sólo con ver el dibujo de una carita sonriente sobre la escarcha cubriendo la ventana fue suficiente para ella.

Rápidamente fue a darse una ducha, luego intentó peinarse lo mejor que pudo -lo cual era la lucha de todos los días- hasta que decidió recoger su largo cabello en una cola. Se vistió con sus jeans grises y una simple sudadera verde. Luego cepilló sus dientes sin poder evitar sonreír al recordar las palabras de Tooth, tomó sus cosas y bajó para salir.

-Buen día -dijo su mamá, enfrascada en las tareas de la cocina-. ¿Es que no vas a desayunar?

-Buen día, ma -la saludó Sophie-. No, gracias. Comeré algo en la escuela, llegaré tarde si no me doy prisa.

Su mamá se cruzó de brazos y la miró fijamente con algo de suspicacia.

-¿Otra vez dormiste tarde?

Sophie se encogió de hombros, peinando con sus dedos un mechón de su cabello cubriendo su frente.

-Es que estaba dibujando y...

-¿O estabas hablando con alguien? -preguntó de repente su madre.

Sophie se puso algo nerviosa.

-¿Qué? No, claro que no...

Su mamá alzó una ceja como diciendo «sí, claro». Sophie sonrió y puso los ojos en blanco, tal vez su madre imaginaba cualquier tipo de cosas, pero estaba más que claro que jamás le creería si le decía la verdad. Se imaginó su cara si le decía «Oh, sólo he estado hablando con mi amigo, Jack Frost, el espíritu del invierno y he ido a visitar a mis otros amigos, El Conejo de Pascua, Santa Claus, El Hada de los dientes y Sandman». Probablemente la llevaría a un psiquiatra. En realidad Sophie les había dicho a su familia y amigos la verdad por muchos años, pero llegado a un punto ya no podía seguir diciendo tales cosas porque se suponía que ya había madurado y no podía pensar más en "cuentos para niños". Eso la enfurecía mucho, si ella era infantil pues qué les importaba a los demás.

-De acuerdo, jovencita, me lo dirás después, ahora ve a la escuela -retomó la conversación su mamá-. Por cierto, Jamie llamó y dijo que vendría de visita por tu cumpleaños.

Sophie dio un alegre saltito y abrazó brevemente a su madre antes de salir de la casa. Jamie se había mudado algunos años atrás para poder estudiar en la universidad, y cuando finalizó sus estudios, se mudó con su novia a una ciudad donde tenía mayor oferta laboral. Saber que lo vería la ponía muy feliz. Realmente extrañaba a su hermano mayor.

-¡Sophie! ¡Necesitas más abrigo, vas a congelarte! -gritó su mamá desde la puerta.

-¡Pues qué me importa! -exclamó despreocupadamente la chica y abrió la puerta de su auto-. ¡Sabes que amo el frío!

En cierta forma era cierto, porque... ¡había crecido conviviendo con los guardianes! Y tanto los momentos pasados con Jack Frost como sus visitas al Polo Norte le habían enseñado lo mejor del frío. Desde niña vivía esperando cada año la llegada del invierno, prefería miles de veces soportar el frío y no el agobiante calor del verano. Le gustaba salir a jugar en la nieve, visitar la fábrica de juguetes de North y ayudar a los yetis en su trabajo, pasar mucho tiempo con Jack... El frío realmente no era algo de lo que Sophie se quejara tanto como los demás.

De pronto se sintió con algo de nostalgia al pensar que con el pasar de los años las cosas ya no eran como antes, es decir, ya no pasaba tanto tiempo con los guardianes como cuando era niña... Sí, el día anterior los había visto, ¿pero cuánto tiempo había pasado desde la última vez?

Poniendo atención en la carretera siguió conduciendo su pequeño y humilde auto, el cual había sido un maravilloso e inesperado regalo de sus abuelos por sus dieciséis. Pronto cumpliría diecisiete, pronto terminaría la escuela e iría a la universidad, pronto... Se dio un pequeño golpe en la frente, ya no quería seguir pensando en eso. Puso música con el volumen bien alto y se relajó un poco.

Entonces sintió un golpe en el techo del auto y supo inmediatamente de qué se trataba, con una sonrisa abrió la puerta del acompañante cuando se detuvo frente a un semáforo en rojo. Una fría ventisca la golpeó cuando Jack entró al auto.

-¡Hola, Sophie!

La chica le indicó que cerrara la puerta, luego arrancó al ver la luz verde del semáforo. Jack se acomodó en su asiento, mientras le echaba un vistazo a cada parte del vehículo con curiosidad.

-Así que éste es tu auto -comentó el guardián.

-¿Te gusta? Está algo viejo -dijo ella-, pero anda de maravilla. Oye, ¿qué haces aquí?

-¿Cómo que qué hago? ¡Te acompaño a la escuela! -Jack puso sus manos detrás de su cabeza en una actitud relajada.

Sophie se echó a reír.

-La última vez que fuiste conmigo a la escuela hiciste que uno de mis profesores se patine por el pasillo con tu escarcha -comentó Sophie.

-Y también congelé el almuerzo de la chica que te molestaba -agregó Jack.

-Sí, y por eso se rompió un diente.

La risa de Jack resonó en el auto, Sophie tenía que admitir que era gracioso, aquella chica se lo había merecido.

-Ya, ponte el cinturón o el próximo sin dientes serás tú -dijo la rubia.

Jack lanzó un bufido, dando la clara señal de que ni en sueños se pondría el cinturón de seguridad. De cualquier manera, estaban llegando a la institución.

Antes de entrar a la escuela Sophie le advirtió a Jack que no llamara la atención, pero sabía que era inútil porque el espíritu invernal siempre hacía lo que quería. Y más en un sitio lleno de adolescentes que ya no creían en él y, por lo tanto, no podían verlo. Sophie se dirigió a su casillero para tomar sus libros cuando una chica delgada de cabello castaño se acercó. Era Emily, su mejor amiga. Por supuesto ella ignoraba totalmente al chico de cabello blanco y ojos azules que acompañaba a Sophie. Los pasillos ya estaban llenos de estudiantes que ignoraban de igual modo al guardián de la diversión, quien planeaba su próxima travesura que le daría el pase seguro a la "lista de malos" de North.

-¡Soph! -exclamó Emily abrazando a su amiga-. Ya te extrañaba, chica. ¿Qué has hecho todo el fin de semana encerrada en tu casa? Te dije que podríamos salir...

-No tenía ganas de salir -dijo Sophie encogiéndose de hombros, sincera.

-¡Tú sí que estás loca! ¿Por qué?

Sophie cerró su casillero y meditó un momento antes de responder:

-Creo que no quiero que llegue mi cumpleaños.

-¿Depresión pre-cumpleaños? -Emily abrió su casillero, su ceño fruncido-. Vamos, ¿no te emociona? Yo no puedo esperar por ser mayor de edad y tú quieres seguir siendo una niña.

Sophie escuchó una pequeña risa por parte de Jack, quien permanecía recargado en su cayado mirando la escena, los estudiantes lo atravesaban al pasar. Lo fulminó con la mirada brevemente antes de voltearse hacia su amiga otra vez.

-No es eso -empezó a decir la rubia-. Quisiera detener el tiempo y...

-¡Esa no es una excusa! Si en verdad quieres aprovechar el tiempo deberías divertirte más y salir con nosotras...

-¿Con "nosotras" te refieres a Nina y a ti?

-Pues sí... Sé que Nina no te cae muy bien, pero es muy divertida... -comentó Emily, luego se abrazó a sí misma justo cuando Jack pasó a su lado-. Oye, ¿no crees que hace mucho frío hoy? Creo que la calefacción no funciona bien.

Sophie sabía exactamente por qué sentía tanto frío y le lanzó una mirada divertida al individuo helado que lo originaba. Jack le regaló una amplia sonrisa y se encogió de hombros con una expresión que decía: "yo no fui".

La primera clase llegó, era Álgebra y Sophie no podía soportar el aburrimiento que le daba. Al menos sus calificaciones eran más o menos buenas. Jack se sentó en un lugar vacío, observando con evidente horror la clase, estaba más que claro que no le agradaban los números y eso hizo que Sophie contuviera una risita más de una vez. Estaba segura de que el guardián estaría planeando algo para molestar al profesor más tarde. Pobre, el hombre no tenía la culpa de que a nadie le interesara su clase.

-¿Has oído que cerrarán el patio de juegos de los niños de primaria? -preguntó Emily en el almuerzo.

El día había pasado bastante normal y rutinario, excepto por ciertos accidentes relacionados con hielo...

Sophie no pudo evitar abrir bien grandes sus ojos verdes al escuchar a su amiga.

-¿En serio? ¿Pero por qué?

-No lo sé, pero casi todas las escuelas de la zona están planeando lo mismo, dicen que es por seguridad de los niños y yo que sé...

Jack, que estaba sentado al lado de Sophie, prestaba atención a cada una de las palabras de Emily. Sonaba muy extraño, ¿quién querría privar de la diversión a los niños? Para Jack, eso era como un delito. Un mal presentimiento se alojó en su pecho...

-Cambiando de tema, ¿has visto lo caliente que se ve Brian hoy? -Los ojitos color café de Emily mostraban fascinación.

Sophie rodó los ojos, en verdad no era un tema que le interesara. Estaba dibujando algo, ignorando su almuerzo mientras Emily seguía hablando de su amor platónico.

-La verdad es que podría darle muchos adjetivos a tu chico, pero "caliente" me suena... agh... -comentó Sophie, con claro desinterés, sus manos ocupadas en su dibujo.

-¡Oh, vamos! -exclamó su amiga, extendiendo sus brazos a los costados-. No puedes negarlo. Pero claro, ¿quién puede hablar de "caliente" con la novia de Jack Frost?

Sophie por poco escupió el jugo que acababa de beber y se sonrojó enormemente, se negaba a mirar la expresión de Jack a su lado. Emily se echó a reír.

-¿Por qué te pones así? Ni que el tipo fuera real. Aunque si fuera tan intensamente sexy como lo dibujas, ¡ya lo estaría secuestrando! -bromeó la castaña.

Sophie se revolvió el cabello, el cual se lo había soltado en algún momento de la mañana, e intentó cubrirse el rostro sonrojado. Escuchó la risa de Jack y se sonrojó aún más.

-¿Por qué rayos dices eso? -cuestionó enojada.

Sólo logró que Emily la mirara más extrañada aún.

-Oye, eres una chica muy rara, ¿sabes? -dijo Emily-. Solo lo digo porque tienes miles de dibujos de ese chico, que debo recordarte es sólo un personaje de cuentos para niños, al igual que los otros a los que tanto dibujas. Es solo ficción, fantasía -agregó, haciendo énfasis en esas dos últimas palabras.

Jack frunció el ceño, molesto. Sabía que era normal que una adolescente pensara eso, pero oírlo era otra cosa. En algún momento de su infancia esa chica había creído en los guardianes y ahora sólo los llamaba "personajes de cuentos". Sophie también estaba enojada, pero ¿qué podía hacer? Emily no le creería jamás, no, ella no lo entendería jamás. Sin embargo, no podía seguir conteniéndose.

-Tú no entiendes nada -dijo seriamente, tomando sus cosas para levantarse-. Ellos son mucho más que eso -le aseguró, conteniendo las lágrimas-. Sólo es que tú... has perdido la fe.


¡Gracias por leer!

Voy a tratar de subir un capítulo cada fin de semana, pero con la simple condición de recibir al menos un review (para saber que lo leen) :D

Gracias a Princesa Twilight Sparkle 1; TheUltimateBlurr419 por sus reviews :'D

¡Nos leemos la próxima! xD