¡Nuevo capítuloooo! Chan, chan, chaaaan jaja ¡Espero que les guste!
Sin más que decir, ¡a leer!
Los personajes utilizados aquí son propiedad de Dreamworks y William Joyce.
Capítulo 4: El rey de las pesadillas.
Jack siguió de cerca a Sophie cuando ella se alejó de su amiga y salió al patio. A él no le hacía falta adivinar lo que ella sentía, la conocía bien, sabía que estaba aguantando las lágrimas. Su cabello dorado brillaba con la tenue luz del sol, cayendo como una cascada sobre sus hombros y espalda, y sus brazos presionaban contra su pecho sus cuadernos llenos de dibujos. Llevaba una fina sudadera verde que apenas la abrigaba y unos viejos jeans grises, así como unas zapatillas converse. Por más simple y sencillo que pudiera ser su atuendo, a Jack siempre le parecía hermosa. El chico frunció el ceño, ¿acababa de pensar eso?
En fin, siguió a la chica hasta un solitario lugar que ella solía visitar cuando quería estar sola. Muy bien, ahora mismo no iba a dejarla sola. Sophie se sentó recostando su espalda en un árbol y sacó una hoja en blanco para dibujar frenéticamente mientras soltaba algunas lágrimas e ignoraba la presencia del guardián.
-Soph... -susurró él, y se puso en cuclillas a su lado.
-Déjame sola, Jack.
-¿Y si no quiero?
Ella ocultó aún más su rostro detrás de su cabello y siguió dibujando. Jack se sorprendió al darse cuenta de que estaba haciendo garabatos, no un dibujo definido. La situación debía ser bastante seria para ella.
-Mira, Soph, sé que estás así por tu cumpleaños y tu edad, pero no tienes que preocuparte tanto, si lo piensas demasiado no te dejará en paz.
Sophie se secó las lágrimas que patinaban por sus mejillas y abrazó a Jack. Al menos en ese lugar nadie podía verla, o tal vez la gente pensaría que abrazaba al aire.
-Es sólo que me molestó que hablara así de ustedes... -murmuró escondiendo su rostro en el hombro del peliblanco.
Jack buscó la manera de levantarle el ánimo.
-Bueno... -dijo con una sonrisa torcida-. Al menos ahora sé que soy "intensamente sexy".
Sophie dejó escapar una alegre risa que relajó al guardián. Le gustaban mucho las risas en general, pero la de ella...
-Emily jamás oculta su obsesión por los chicos -dijo ella con gracia en la voz.
Ninguno de los dos rompía el abrazo, ambos estaban muy cómodos. ¿Y quién podría contar las veces que pasaban el tiempo así? Sinceramente, Sophie extrañaba aquella infancia llena de juegos con Jack. Ahora ya no lo veía tan seguido como antes.
Jack se dio cuenta de que el abrazo estaba durando demasiado y se separó delicadamente de ella, haciendo que se ponga de pie junto a él.
-¡Vamos a hacer algo divertido! -propuso el chico.
Sophie lo dudó un momento.
-Tengo que volver a clase.
Jack lanzó un bufido y rodó los ojos, como si fuera lo más absurdo que había escuchado.
-¿En serio quieres regresar a Al... Álgetra... no, Álbe-dra...?
Sophie rompió a reír otra vez.
-¡Álgebra! -exclamó entre risas-. Y no, ahora tengo Arte y no voy a perdérmelo por nada. Ven, acompáñame.
La chica tironeó del brazo del peliblanco hasta que él cedió, con algo de fastidio, y ambos se dirigieron al edificio escolar otra vez. Ninguno notó la presencia de alguien más observándolos de cerca...
-Ten mucho cuidado, Frost -dijo aquel sujeto, escondido en la oscuridad, observando a la dulce chica de cabello dorado-. Porque haré que tus peores pesadillas se vuelvan realidad.
Se notaba que la clase de Arte era la favorita de Sophie. Allí podía dibujar todo lo que quisiera sin que nadie la molestara... aunque todas las miradas estaban en sus dibujos.
-Espero que hoy estén listos para comenzar con sus dibujos al carboncillo -dijo la profesora al entrar al aula-. Sé que siempre les permito elegir la temática, pero hoy quiero que trabajen dibujando lo que ustedes crean que represente... la oscuridad completa.
-O sea, ¿deberíamos dibujar un apagón de luz en la ciudad? -bromeó uno de los compañeros de Sophie, provocando risas entre todos los estudiantes-. Será fácil, sólo hay que pintar la hoja de negro y ya.
La vieja profesora bajó sus anteojos a la altura de su nariz y miró, iracunda, a su alumno.
-Señor Bishop, no le veo lo gracioso -comentó-. Pero ya que tiene tan buen humor, mañana tendrá que traer dos dibujos al carboncillo, y no quiero ningún apagón de luz.
Los alumnos rieron aún más, Sophie solo rodó los ojos y se mordió el labio inferior, tomó un carboncillo para empezar a dibujar. Jack paseaba entre los estudiantes mirando lo que hacían, un pensamiento cruzaba su mente... "la oscuridad completa". Se preguntó qué dibujaría Sophie, dudaba que ella tuviera una idea al ser una chica tan dulce y llena de luz, ¿qué podría ser para ella la oscuridad?
Mientras tanto Sophie tenía la mente en blanco por un momento, mirando la hoja vacía delante de ella. No supo cómo, pero de repente algunos recuerdos empezaron a invadir su mente, recuerdos tan lejanos como si hubiera todo un océano entre ella y esas distantes memorias. Cada vez que le pasaba, dibujaba, porque esa era la forma de ver claramente lo que alguna una vez había olvidado.
Sus manos fueron poseídas por un extraño impulso y comenzó a dibujar, trazando unas vagas líneas negras al principio, que fueron tomando forma después.
-Quien termine su dibujo hoy, tendrá la más alta calificación -anunció la profesora-. Y muchos aquí la necesitan, por lo que sé.
Los estudiantes se apresuraron a completar sus trabajos. Jack se burlaba de los dibujos feos que algunos hacían sólo por estar apurados, se reía de los pequeños incidentes que surgían entre los jóvenes, una chica había terminado con un tarro completo de pintura en la cara por pelear con otra chica, en verdad la clase era un desastre y la única concentrada en el trabajo era... Sophie. El guardián se acercó a espaldas de la rubia para espiar lo que estaba dibujando. Sus ojos se abrieron de par en par entonces.
-Señorita Bennett, ¿puedo ver eso? -preguntó la profesora.
Sophie ni siquiera dijo una palabra, se sentía inmersa en un extraño trance, el cabello le cubría los ojos parcialmente y sus manos estaban manchadas con carboncillo. La profesora tomó el dibujo y le dio un vistazo.
-Como siempre, eres maravillosa, Bennett -le halagó.
-¿Qué rayos es eso? -preguntó un curioso, mirando el dibujo.
-Ni idea, pero es horrible -dijo otra chica, frunciendo la nariz.
Jack ya había reconocido el dibujo. Sólo alguien podía estar sobre una nube de arena negra, rodeado de caballos negros también. La perfección del dibujo le dio la sensación a Jack de que lo estaba viendo en persona.
-El rey de las pesadillas -murmuró Sophie con la mirada baja.
Había dibujado a Pitch Black.
Más tarde, Jack y Sophie habían usado una esfera de nieve de North para visitar la madriguera de Bunny. Sophie estaba muy emocionada, hacía mucho tiempo que no ayudaba a Aster a pintar huevos.
-¡Bunny! -exclamó antes de abalanzarse sobre el conejo.
Justo como la última vez.
-¡Pequeña sabandija!
El conejo le devolvió el abrazo. Sophie abrió su mochila y sacó algunas zanahorias y un dibujo para Bunny, siempre que lo visitaba le traía lo mismo. Luego tomó unos pinceles y pinturas.
-Espero que no te moleste que te ayude -dijo ella, poniendo una inocente carita tierna que sabía que funcionaba para convencer a cualquiera.
Bunny se rió y señaló una hilera de huevos blancos que caminaban cerca. Sí, los únicos huevos en el mundo que tenían pies vivían en la madriguera de Bunnymund.
-Aún tengo tres millones de huevos para pintar, así que no te diré que no.
Sophie volvió a abrazarlo y luego corrió hacia los huevos que faltaban por pintar. Le encantaba la madriguera, era tan hermosa como un paraíso con todos los colores que podría imaginar. Era la primavera eterna, ¿y a quién no le gustaría vivir en la primavera eterna? Bueno, tal vez a Jack...
-¿Cómo está todo, canguro? -preguntó el guardián de la diversión.
-Ja, sigue llamándome así, mocoso -Bunny lo señaló con el pincel que estaba usando-. Por cierto, ¿qué haces con Sophie? ¿Acaso no tienes trabajo?
-¿Celoso otra vez?
-¡Te he dicho que no!
-Bueno, en ese caso... Sólo pasé toooodo el día con ella -le dijo con una sonrisa pícara.
-Ja, muy gracioso -dijo Bunny con sarcasmo.
Jack pasó su cayado sobre sus hombros, dudaba en decirle o no lo siguiente a su compañero.
-Oye, canguro... ¿Alguna vez Sophie... ha visto a Pitch?
El conejo dejó de pintar el huevo que estaba decorando y lo miró fijamente, su ceño fruncido.
-No. Ella sólo lo conoce de nombre.
-Pero la vez que luchamos contra él...
-Sophie no tuvo oportunidad de verlo, además no creía en él -dijo Bunny en voz baja, para no llamar la atención de la chica.
-Pero hoy lo dibujó.
Bunny dejó de pintar otra vez y lo miró, sus ojos como platos.
-¿Qué? -preguntó, realmente sorprendido-. ¿Y por qué lo dibujaría? Ah, seguro que logró imaginarlo por lo que le contamos...
-Pero lo dibujó exactamente igual al Pitch original -interrumpió Jack, quien voló hacia la mochila de Sophie. Con un gesto le pidió permiso a la chica para tomar su cuaderno de dibujos y ella, a lo lejos, asintió. Ignoraba totalmente la charla de los espíritus-. Mira, debe estar por aquí.
Jack abrió el cuaderno, el cual dejó caer varios dibujos, pero pronto localizó el que buscaba, ya que era el único que tenía tanto color negro. Bunny no podía creer lo que veía. Su dulce niña había dibujado al más odioso ser... ¿cómo? Y tal como Jack había dicho, era un retrato perfecto, no un producto de su imaginación. Era como si Sophie lo hubiera visto, y si en algún momento lo había hecho significaba... Pronto su expresión atónita pasó a una de completa furia, y era seguro que nadie querría ver a E. Aster Bunnymund furioso.
-¡Ese maldito! -exclamó lleno de ira, por poco rompiendo el dibujo entre sus patas-. ¡Ha estado molestándola, estoy seguro que...!
-¡Canguro, cállate!
-¡Voy a mata...!
Jack le lanzó escarcha en la cara con ayuda de su cayado, interrumpiendo sus palabras. Sólo un poquito, para que guardara silencio... Bien, tal vez un poquito demasiado. El conejo lo miró con amenaza, limpiando su rostro. Sophie se volteó hacia ellos, un atisbo de preocupación en sus verdes ojos.
-¿Pasa algo, chicos?
Jack puso una expresión sumamente relajada, pretendiendo no alarmar a la muchacha.
-Sí, eh... estábamos jugando -mintió y luego le dio un codazo a Bunny para que le siguiera el juego, pero el conejo estaba tan molesto que le dio un empujón que envió al joven guardián a volar... nivel extremo.
-¡AAAHHH!
Sophie rompió a reír a carcajadas. Con el inesperado empujón de Bunny, Jack había soltado el cayado en pleno vuelo y su caída no fue muy elegante después. El chico inmortal intentó levantarse, adolorido, había sido un milagro no haber aplastado ni un solo huevo. Alzó su mirada y encontró a Sophie ofreciéndole el cayado, con una sonrisita chistosa cruzando su bello rostro.
-No deberías jugar con Bunny, cuando la Pascua está cerca se pone muy nervioso -comentó la rubia.
Jack tomó su cayado y Sophie tironeó del otro extremo para ayudarlo a levantarse. El peliblanco no se había percatado antes de la fuerza que ahora tenía su amiga, en verdad había crecido. Debido a aquella fuerza fue que cuando tironeó del cayado para levantar a Jack, él cayó encima de ella. Jack se puso nervioso por la posición en la que estaban, mientras que Sophie lo tomó con mucha gracia, ella ni siquiera tenía pensamientos de ese tipo rondando su mente, su inocencia le ganaba. Bunny se acercó a los jóvenes rápidamente y levantó a Jack sujetándolo de la sudadera azul para alejarlo de la chica.
-¿Qué-rayos-estás-HACIENDO? -le cuestionó el conejo, su ceño fruncido, en sus ojos se leía algo así como "no te atrevas a tocar a mi pequeña".
Sophie intentó ayudar a Jack:
-Bunny, está bien, nos caímos pero no me lastimé.
Ambos guardianes miraron entonces a la chica, obviamente ella no estaba pensando lo mismo que ellos.
-Sí, qué suerte que no te hizo daño -dijo Bunny algo sarcástico, mirando de reojo a Jack.
Sophie sonrió de oreja a oreja y regresó a su trabajo, cerca de los ríos de pintura donde se sumergían varios huevos. Cuando el guardián de la esperanza se aseguró de que la joven no los escuchaba, retomó la palabra:
-Esto no me gusta nada. Hemos cuidado a Sophie por años, no voy a permitir que ese cobarde se acerque a ella ahora.
Jack se recargó en su cayado, pensativo.
-Lo mejor será que estemos atentos.
Sophie regresaba a casa después de pasar el día en la madriguera pintando huevos. Amaba ayudar a los guardianes cuando tenía oportunidad.
-¡Sophie! ¡Sophie! -gritaba la voz de una niña.
La chica dio media vuelta antes de entrar a su casa y se topó con sus pequeños vecinos. Estaban abrigados de la cabeza a los pies y ya casi ni podían moverse, lo cual le dio gracia a la rubia.
-¿Qué hacen aquí, niños? -Sophie le echó un vistazo a la casa de al lado, donde vivían los pequeños-. Su mamá se va a enojar mucho, ya es tarde.
-¡Pero queremos jugar! -dijo Paige, la niña.
-Sí, y no te hemos visto en todo el día -se quejó Joey, su hermano mellizo.
Sophie sonrió. Paige y Joey jugaban con ella casi todos los días, a pesar de que la joven ya les llevaba varios años de edad, era algo que había aprendido de Jack. No importa cuán mayor seas, siempre puedes jugar con los niños. Claro que no era muy bien visto por sus amigas, que creían que era una inmadura, pero lo importante era que Sophie ya había descubierto su vocación hacía tiempo y había decidido ser maestra en el futuro, de esa forma podría convivir mucho más con los niños.
De pronto los ojitos de Joey se abrieron de par en par y señaló el cielo.
-¡Jack Frost!
Sophie sólo tuvo que levantar la vista para confirmar que era él. El guardián de la diversión le guiñó un ojo a su amiga y bajó hacia a los niños, que se arrojaron sobre él para abrazarlo. Para Sophie, que ya había crecido y extrañaba su infancia, era una escena conmovedora.
-Oigan, oigan, ¿qué hacen con esa bruja? -les preguntó señalando a Sophie-. ¿No sabían que come niños como ustedes?
Los pequeños se partían de la risa, mientras que Sophie fulminaba con la mirada a Jack. De pronto se le ocurrió una idea.
-¿Por qué no jugamos? -propuso la chica y se acercó al guardián-. Juguemos a... ¡quitarle el cayado a Jack!
Entonces el peliblanco no tuvo tiempo de huir de sus agresores, Paige y Joey habían aceptado el juego con entusiasmo y se abalanzaron sobre él. Sophie tironeaba del cayado, obviamente fingiendo dificultad para no perder el ambiente del juego, hasta que Jack logró escapar y empezó a correr con los mellizos persiguiéndolo de cerca.
-¡Necesitamos derribarlo! -gritó Sophie formando una bola de nieve en su mano, el sólo escuchar las risas de los pequeños la emocionaba-. ¡Prepárense!
Los mellizos formaron bolas de nieve también y empezaron a atacar a Jack. Él les siguió el juego y se formó una gran batalla tres contra uno.
-¡No podrán vencerme! -gritaba él, acorralado contra un árbol.
Finalmente dejó que lo atraparan y le quitaran el cayado, que perdía su poder en manos ajenas, por lo que no era un peligro. De todos modos, Sophie logró que se lo devolvieran pronto.
-¡Niños! -los llamó otra voz femenina.
La mamá de los mellizos los miraba desde la entrada de la casa vecina, con los brazos cruzados. Paige y Joey tuvieron que despedirse, era hora de regresar.
-Nos espera el castigo del siglo -comentó la niña.
-¿Por qué? -preguntó Sophie, acariciando con dulzura la mejilla de la niña.
-Mamá no quiere que juguemos afuera -respondió Joey, sus ojitos tristes.
-Ya no nos deja hacer nada -confesó Paige-. Dice que es peligroso.
Sophie miró a Jack, quien estaba tan sorprendido como ella. Besó las cabecitas de los mellizos y los dejó irse, planeando darle alguna explicación a la mamá, más tarde, para que no los castigara.
-Qué extraño -comentó después, a solas con Jack-. Ella siempre los deja jugar a lo que sea, ¿por qué cambiaría de opinión?
-No lo sé, pero lo mejor será que no me hables aquí o creerán que estás loca -dijo el guardián.
Sophie lo sabía a la perfección, por eso nunca hablaba con él cuando estaban fuera de la casa. Sonriendo, le guiñó un ojo al frío espíritu y le dijo en voz baja:
-Ya lo creen.
¡Gracias por leer!
¿Será que Sophie conoce a Pitch? O.O
¿Será que Bunny es demasiado celoso? XD
¿Será que Pitch está tramando algo con todo esto?
¿Será que hago muchas preguntas? jajaja xD
Gracias por sus reviews a Princesa Twilight Sparkle 1 (¡siempre presente!) y a Annima ggg... ¡Y a los favoritos y seguidores!
¡Recuerden que los reviews inspiran a los autores!
¡Nos leemos la próxima! :'D
