¡Holaaa! Perdón por la tardanza, tuve una semana caótica y mucho que estudiar :S Ya van a llegar las vacaciones, así que espero poder escribir mucho más para entonces y adelantar más capítulos :D

¡Espero que les guste este nuevo capítulo! Un personaje muy querido en la película se suma, un poco más grandecito ahora (? jaja

¡A leer!

Los personajes utilizados aquí son propiedad de Dreamworks y William Joyce.


Capítulo 6: Visitas.

-¡Soooophie!

La chica estaba sentada en su escritorio estudiando para un examen, pero inmediatamente dejó a un lado su tarea al escuchar esa voz llamándola y saltó de la emoción. Un joven de cabello castaño y mirada soñadora entró a su cuarto.

-¡Jamie! -gritó Sophie arrojándose a los brazos de su hermano mayor.

Los hermanos se abrazaron fuerte, entre risas. Esa era la mejor sorpresa que le habían dado en mucho tiempo. Jamie le besó la frente y le revolvió el cabello.

-Creí que no vendrías hasta mi cumpleaños -dijo ella con una sonrisa de oreja a oreja.

-Clary y yo decidimos hacer una pequeña visita antes -explicó Jamie-. Nos quedaremos todo el fin de semana hasta Pascua.

Clary era la novia de Jamie, se habían conocido en la universidad, y era una chica muy simpática y dulce, afortunadamente a Sophie le agradaba. Obvio que los celos de hermana se hicieron presentes al principio, pero terminó aceptándola.

-¿Mamá lo sabe? -Sophie hablaba rapidísimo-. ¡Ella llegará tarde hoy! ¡Voy a preparar la cena! Espera... ¿dónde está Clary? ¡Quiero saludarla! No sabes todo lo que...

-¡Sophie, cálmate! -Jamie la abrazó y la elevó en el aire haciéndola reír.

Los hermanos bajaron a la sala bromeando entre ellos, Clary estaba sentada en el sofá esperándolos. Saludó con un abrazo a Sophie y se ofreció a ayudarla a preparar la cena, así que pronto ambas chicas se pusieron en acción en la cocina. Jamie pretendió no hacer nada más que mirar la televisión, pero Sophie lo obligó a ayudarlas también.

-Hey, Sophie, ¿es que ustedes no comen nada? -preguntó Jamie, revisando la nevera-. ¿Cuándo fue la última vez que fueron a comprar comida?

-Mamá come en el trabajo casi todos los días y yo... bueno, sólo cocino cuando las dos estamos en casa.

-¿Estás loca? ¡Tienes que comer algo!

Clary se rio de su novio.

-No le hagas caso, Sophie, es que Jamie se la pasa comiendo allá en casa -explicó ella.

-¡No es cierto! -se defendió él.

-Ya, vamos a comprar algo -sugirió Sophie-. No sea que te mueras de hambre -agregó con gracia.

Jamie y Sophie salieron juntos a hacer unas rápidas compras en la tienda más cercana, mientras que Clary se quedó en la casa esperando a su suegra. Los hermanos caminaron con los brazos entrelazados -una vieja costumbre que tenían- atravesando las calles heladas en la noche. Podrían haber ido en auto, pero el viaje habría sido demasiado corto y tenían mucho de qué hablar.

-Has crecido, bruja -le dijo él.

Sophie casi rodó los ojos, ¿por qué todos tenían que resaltar eso?

-Y tú estás más viejo -contraatacó-. ¿Esas son canas?

Jamie se llevó una mano al cabello.

-¿Dónde?

-¡Ja, ja! ¡Estaba bromeando, tonto! -Sophie estalló en risas-. Además, sólo tienes veinticuatro años.

-Lo sé, ni me digas -Jamie lanzó un bufido-. A veces quisiera ser un niño otra vez, la vida adulta apesta.

Sophie sonrió para sí misma. En eso los dos se entendían muy bien.

-Sabes, planeo venir a vivir a Burgess con Clary, tal vez en unos años. Extraño mucho este lugar, me trae grandes recuerdos.

Jamie sonrió mirando al frente, sus ojos soñadores parecían estar reviviendo viejos tiempos. Sophie a veces se preguntaba si su hermano recordaba bien su infancia, ya que la mayor parte de ella fue con los guardianes.

-Sabes que quiero que regreses -dijo Sophie con dulzura-. Todos en Burgess te extrañan.

Continuaron hablando sobre algunos asuntos hasta que llegaron a un supermercado. Eligieron la comida que querían preparar y buscaron los ingredientes. Fue todo bastante rápido. Estaban a punto de pagar cuando a Sophie le invadió un fuerte dolor de cabeza. La chica se llevó los dedos a las sienes y cerró los ojos, frunciendo los párpados. De pronto estaba escuchando voces en su cabeza:

-Eso mismo dijiste de los alienígenas.

-Y del Conejo de Pascua.

-Oigan, el Conejo de Pascua sí es real...

En las últimas palabras, Sophie reconoció la voz de su hermano cuando era niño. ¿Acaso lo estaba recordando? A continuación, escuchó algo más:

-¡Ah, pero claro que es real! Realmente irritante, muy gruñón y súper vanidoso.

Esa... esa era la voz de...

-¿Sophie? ¿Estás bien?

La chica abrió los ojos de golpe y volvió a ser consciente de la realidad. Jamie estaba mirándola con gran preocupación. Sophie sonrió forzadamente y asintió.

-Sí, estoy un poco cansada, pero no es nada.

Jamie, aún no convencido del todo, suspiró y sonrió también.

-Pues, en ese caso, ¡vamos! Ya pagué todo.

Ella ni siquiera se había dado cuenta de eso.

De regreso a casa, Sophie pretendió actuar normal, no quería que Jamie se preocupara por ella, a pesar de que aquel dolor de cabeza había sido algo fuerte y ese recuerdo muy extraño para ella, porque era evidente que era un recuerdo... ¿verdad? Aunque era tan lejano como el cielo...

-¡Hooolaaa! Tierra llamando a Sophie, ¿estás bien? -Jamie la miraba fijamente.

-¿Qué? -reaccionó ella-. ¡Oh, lo siento! Sí, es que...

-Actúas muy raro.

-Solo estaba pensando...

Los ojos de la chica percibieron un borrón azul en el cielo. No tardó en reconocer al guardián de la diversión, quien aterrizó cerca de ellos. Lo saludó con una sonrisa, intentando no llamar la atención de Jamie. Jack le devolvió la sonrisa, algo triste, y sus ojos azules se clavaron en Jamie. El chico seguía mirando al frente mientras caminaba. Ya estaban llegando a la casa.

-Conozco esa expresión -comentó el castaño-. Siempre pones esa cara cuando se te ocurre una idea para dibujar, aunque... parece algo distinto esta vez.

-Tal vez -murmuró ella, ausente.

Jamie se detuvo en la entrada de la casa y se giró hacia Sophie.

-¿Puedo preguntarte algo?

Ella alzó la mirada hacia su hermano y asintió.

-Claro.

Jamie esbozó una media sonrisa.

-¿Aún los sigues viendo?

La esperanza llenó el pecho de Sophie. Esperanza de que aún esa luz en Jamie pudiera volver a encenderse... Pero... ¿debía contestar con la verdad? ¿Y si él también la juzgaba por ello? Jack la estaba mirando como suplicándole algo. Finalmente respondió:

-Sí. Siempre.

Jamie se quedó unos minutos pensando, sin decir nada, con la mirada perdida en algún punto lejano. Por eso Sophie siempre calificaba de soñadores los ojos de su hermano, porque era muy común que a veces pareciera soñar despierto, perdido en sus pensamientos.

Finalmente sonrió y se dio la vuelta. Jack estaba detrás de él.

Ocurrió lo inevitable.

Lo atravesó como a un fantasma.

Unas pequeñas lágrimas inundaron los ojos verdes de Sophie, pero no dejó de sonreír. Y Jack le agradeció, en el fondo, por esa sonrisa.

Las cosas tenían que ser así.


Bunny estaba terminando con todos los detalles para que esa Pascua fuera perfecta. Este año le había sobrado tiempo y los huevos ya estaban listos, sólo tenía que asegurarse de que todo estuviera en su lugar. ¿Por qué son así de nerviosos los conejos?, preguntaba North cada año. Claro, ese panzón no sabía que Bunny pasaba meses trabajando arduamente sin descanso para la Pascua, mientras que él se la pasaba en su taller comiendo galletas y haciendo figuritas de hielo todo el maldito año.

Se preguntó si Jack estaría con Sophie. En todos sus años de vida -los cuales eran muchos- jamás se había encariñado tanto con un humano. Bunny siempre había sido cerrado y serio, lo único que le importaba era cumplir con su trabajo. Sin embargo, desde la llegada de Sophie las cosas fueron cambiando poco a poco. Le encontró un sentido a su tarea, las sonrisas de esa pequeña niña le decían que todo su esfuerzo en su trabajo valía la pena. Sophie Bennett se había convertido en ese alguien por quien podía seguir cada día. Tal vez por eso le enfurecía tanto la idea de que alguien molestara a la niña, o el simple hecho de que ella estuviera creciendo, o que Jack se acercara demasiado a ella... De todos modos, para él estaba más que claro que su amor por Sophie era un amor casi de padre.

Un chillido irrumpió en sus sensibles oídos.

-¿Baby Tooth? -preguntó incrédulo.

¿Cómo demonios hacía esa hadita para ir a donde sea en cualquier momento?

-¿Qué sucede?

El hadita quería decirle algo, pero sus chillidos solo confundían cada vez más a Bunny.

-¡Es que no entiendo lo que dices! -exclamó el conejo, abandonando por un momento su tarea. De pronto se dio cuenta de que tal vez era algo urgente-. ¿Es Tooth? ¿Ella necesita ayuda?

Contrario a cualquier cosa que se hubiera esperado de él, Bunny abrió un túnel y se fue lo más rápido que pudo hacia el Palacio de los Dientes.


Tooth estaba recibiendo a sus haditas en el Palacio, quienes venían de todas partes del mundo con los dientes de los niños creyentes. Todo estaba normal, solo se mantenía alerta por si acaso, con la amenaza del regreso de Pitch no podía relajarse del todo. Además, el hecho de que ese oscuro espíritu no diera señal alguna no era tranquilizador.

De pronto escuchó que alguien gritaba su nombre y su corazón dio un salto del susto.

-¡TOOTH!

Alcanzó a ver un par de largas orejas primero y luego a Bunny completo. Parecía realmente alarmado, ¿qué había sucedido? Cualquiera fuera la respuesta, Tooth se apresuró a ir con él para ver qué le pasaba. Los conejos sí que son nerviosos, pensó, recordando lo que North solía decir.

-¡Bunny! -exclamó el hada llegando hasta él en un abrir y cerrar de ojos. Varias haditas revolotearon alrededor de ella mirando con curiosidad al conejo-. ¡¿Qué sucede?!

-¡Vine porque...! -Bunny se detuvo al notar que todo estaba muy tranquilo. De hecho, no estaba pasando nada. Nada. Tooth y sus hadas lo miraban fijamente, sorprendidas, esperando que se explicara. Se sintió un idiota-. Creí que... yo...

-¿Pasó algo en la Madriguera? ¿Necesitas ayuda?

-No, Baby Tooth fue a decirme algo y creí que estabas en peligro y vine lo más rápido posible porque...

Tooth de repente sonrió. Bunny se dio cuenta de que lo que había dicho sonaba algo... raro, por así decirlo, así que intentó corregirlo.

-Quiero decir, lo mismo hubiera hecho en cualquier caso, porque... ya sabes... -No sabía qué decir realmente.

-Le dije a Baby Tooth que te avisara de la reunión en la casa de North hoy en la noche -explicó ella-. North dijo que no quería usar la aurora boreal porque tal vez Pitch podría enterarse de la reunión y usar eso en nuestra contra como la última vez.

Bunny asintió, recordaba perfectamente que la última vez Pitch había aprovechado la reunión de todos los guardianes para secuestrar las hadas de Tooth y robar los dientes.

-Okey, si eso es todo...

-Gracias por preocuparte -murmuró Tooth con timidez, mirándose las manos.

-Yo, eh, por nada -Bunny se golpeó mentalmente, ¿qué le pasaba? Él no era así.

-Sabes, iba a decirles algo hoy en la noche, pero ahora que viniste... -dijo Tooth, quien se detuvo por unos segundos y miró los verdes ojos de Bunny-. ¿Puedo contarte algo?

Bunny sabía que tenía que seguir con su trabajo pero no pudo decirle que no a su compañera, mucho menos cuando lo miraba con esos ojos tan dulces. Asintió.

-Es extraño, pero he notado que en las últimas semanas no estoy recibiendo la misma cantidad de dientes promedio, cada vez son menos y creí que estaban dejando de creer en mí pero... -Tooth condujo a Bunny a un salón donde tenía su propio globo terráqueo con las luces de los creyentes-. Mira, las luces no se extinguen.

Bunny meditó unos instantes lo que su compañera le decía.

-¿No crees que tal vez simplemente algunos niños no pierden dientes por ahora?

-No lo sé, como te decía antes, tengo un promedio que casi siempre se mantiene, no es normal que baje tanto.

Bunny intentó tranquilizarla, aunque no entendía mucho del trabajo de Tooth, sabía que ella era una figura muy importante para los niños y que era muy difícil que eso se pusiera en riesgo. Los niños amaban a Tooth y él t... Okey, volvió a golpearse mentalmente por sus pensamientos y sonrió lo más despreocupadamente posible.

-Tal vez solo sea por un tiempo, Tooth, ya verás que todo volverá a ser normal.

Ella asintió un momento y luego sonrió.

-¡Gracias, Bunny! Sabes, nunca nadie viene a visitarme y a veces me siento muy sola... -confesó-. Tú al menos tienes a Sophie, porque claro, eres su guardián favorito.

Él la entendía porque también pasaba mucho tiempo solo en la Madriguera y a veces veía a los demás guardianes en alguna ocasión especial o cuando había una emergencia. Excepto claro, Jack, quien hacía sus visitas sólo para fastidiarlo o hacer alguna travesura que lo volviera loco; y Sophie, que cuando podía iba a ayudarlo o a hablar con él.

-Estoy seguro de que eres la guardiana favorita de muchos niños, pero quizás no te tomas el tiempo de comprobarlo tú misma.

Tooth jamás creyó que alguna vez escucharía palabras como esas de parte de Bunny. El silencio reinó por unos segundos en que se miraron fijamente...

-Eh... tengo que volver a la Madriguera...

-¡Ah, sí! Y yo... tengo que seguir con mis haditas...

-Bien...

-Bien, ¿nos vemos esta noche?

-Claro, te veo ahí.

Bunny se retiró del lugar tan rápido como había llegado, dejando a una Tooth muy pensativa. Más bien, ambos guardianes tenían qué pensar.


Sophie abrió la ventana de su cuarto y sacó medio cuerpo afuera. Hacía dos horas tal vez habían terminado de cenar. Había sido una cena muy linda estando con su hermano otra vez, siempre cenaba sola con su mamá y se sentía la ausencia de Jamie en la casa. Su padre había fallecido cuando ella era bebé y la familia desde entonces fue solo de tres personas.

Se preguntaba qué pasaría con su madre cuando ella se fuera a la universidad. No quería dejarla sola.

En fin, ahora todos dormían y ella aprovechó el momento para hacer lo que tenía planeado. Se paró sobre el alféizar de la ventana, sintiendo el viento helado golpearla fuertemente, y comenzó a trepar hacia el tejado.

-¿Sophie?

Jack estaba sentado en el tejado. La miró, asombrado, aunque no era tan extraño el hecho de que Sophie hiciera esas cosas. Extendió su cayado hacia ella para que se sujetara y pudiera subir.

-¿Qué haces afuera? Te vas a enfermar.

-Ja, claro que no.

-En serio, sería mejor que entraras.

-Quiero estar contigo.

Esa última frase hizo sonreír a Jack. Sophie logró subir y se sentó justo al lado de él. Su cabello rubio se agitaba con el viento y Jack pudo notar que la chica temblaba ligeramente. Por un impulso, Jack quiso abrazarla para aliviar su frío, pero eso no tenía sentido, solo lo empeoraría. Aun así, ella se acurrucó en su costado y lo obligó a abrazarla.

-¿Qué haces, estás loca?

Ella rió.

-Creí que ya lo habías asumido.

Jack rodeó los hombros de Sophie con un brazo y la sujetó bien para que no se cayera.

-Oye... con respecto a lo de Jamie...

-No hay nada que decir -murmuró el espíritu invernal.

-Claro que lo hay. Sé cómo te sientes, pero escucha... él no te ha olvidado.

Jack bajó la mirada.

-Es que... es horrible haber estado solo por tantos años y cuando al fin logro tener amigos ellos solo... crecen y me olvidan.

-¡Hooola! -Sophie alzó la vista hacia él-. ¿Y yo qué?

-Es diferente.

-¿Ah? -Ella alzó una ceja-. ¿En qué es diferente?

Jack no respondió nada por unos segundos.

-Olvídalo.

Sophie rompió el abrazo para poder mirarlo a los ojos.

-Jack, escucha, tal vez yo no entienda el dolor por el que pasaste y estás pasando, pero lo único que sé es que... -Clavó sus ojos verdes en los de él-. Cuando no haya nadie más en el mundo que crea en ti, yo seré la única luz que sí lo haga. No importan los años que pasen, no importa cuánto pueda envejecer, siempre creeré en ti. Eso decidí y nadie, ni el maldito destino me lo puede prohibir.

Jack se quedó helado, aunque eso suene bastante irónico ya. Sophie le sonrió y a continuación intentó ponerse de pie. Estaba temblando mucho a causa del frío. No notó que había escarcha cerca de sus pies y se patinó.

-¡Sophie!

Con la curva de su cayado logró sujetarla de la cintura y evitar la trágica caída.

-¡Uff, eso estuvo cerca! -dijo ella.

Jack rodó los ojos y la acercó hacia sí. Sophie, riendo, le dio un abrazo de despedida.

-Ahora sí, ¡me voy a dormir!

Se separó de él y lo tomó por sorpresa dándole un largo beso en la mejilla. Sus labios eran muy cálidos en contraste con su piel fría. La rubia bajó con mucho cuidado del tejado hacia su ventana y se metió en su cuarto otra vez.

Jack ni siquiera se había movido de su lugar, aún sentía ese abrazo y ese beso en la mejilla. No, no, él no podía... No podía sentir algo así. Simplemente... no podía ser. Tomó su cayado con fuerza y se elevó por los aires camino al Polo Norte, donde iban a reunirse. Luego tendría tiempo para pensar.

Sophie se quedó unos instantes mirando por la ventana, hasta que notó que Jack se iba. No se dio cuenta de que la puerta de su cuarto estaba abierta, ni de la figura mirándola desde el umbral. Cuando dio media vuelta su sonrisa se desvaneció y soltó un grito. Una emoción que muy, pero muy pocas veces sentía se hizo presente.

Miedo.


¡Gracias por leer!

Otra vez, pido perdón por la demora :(

¿Qué opinan hasta ahora? La historia va tomando forma poco a poco, y como siempre digo, los reviews animan a seguir escribiendo :D

Princesa Twilight Sparkle 1: ¡Gracias! Mira, el nombre de mi canal es Daiana Heiden, pero es nuevo y muy pobre porque perdí mi canal anterior *llora* y por ahora sólo tengo un humilde video (es de Rise of the Guardians, por si te interesa). Pronto subo el video de Corazón Inocente :D

LobaMayor1810: ¡Chica de pocas palabras! Eso no importa, con dejar un pequeño comentario basta :) Y nombrar a los que dejan reviews es una forma de agradecerles! ¡Saludos!

Moon: Muchas gracias, qué bueno que te guste :)

¡Nos leemos la próxima! :'D