¡Hey! ¿Cómo están? Espero que muy bien, ¡gracias por pasar a leer una vez más! En esta ocasión les voy a pedir que lean hasta el final, tengo unas aclaraciones importantes que hacer, más bien un comentario :D

¡Espero que les guste!

¡A leer!

Los personajes utilizados aquí son propiedad de Dreamworks y William Joyce.


Capítulo 7: Adiós.

-¿Cómo está Sophie?

Bunny estaba de brazos cruzados frente a Jack, quien por su expresión estaba perdido en sus pensamientos. Ni siquiera parecía haber escuchado a Bunny.

-Jack.

-...

-Jack.

-...

-¡JACK!

-¡¿Qué?! -El mencionado gritó, volviendo a la realidad.

-¡Despierta, mocoso! -exclamó el conejo con su típica "tranquilidad".

-¿Uh?

-¿Cómo está Sophie? -repitió Aster.

Jack tardó en procesar la pregunta. Se revolvió su cabello blanco, mirando primero el suelo y luego otra vez a su compañero.

-¿Sophie?

-¡Ahh, ¿podrías reaccionar de una buena vez?!

-Tranquilo, Bunny -murmuró Tooth, quien volaba cerca de ellos.

Los cinco guardianes estaban reunidos una vez más en el Polo Norte. La razón básica de esa junta era que cada uno diera un pequeño informe para comprobar que todo estuviera en orden. A la única conclusión que habían llegado hasta ese momento era que ninguno había visto o sabido algo de Pitch, era como si lo dicho por Manny fuera solo una broma pesada. Simplemente ese sujeto no daba señal alguna de actividad.

Jack hasta ese momento no había aportado nada. Desde que había llegado estaba demasiado distraído, quién sabía por qué.

-¿Por qué le preguntas por Sophie, Bunny? -cuestionó entonces North.

Sandy, a su lado, tenía una sonrisa pícara. North lo notó, entonces miró a Jack con curiosidad.

-¿Pasa algo entre tú y Sophie, Jack?

Todos lo estaban mirando ahora. Jack no sabía dónde meterse.

-¡No! Es que...

-¡Más vale que no pase nada! -replicó Bunny, con el ceño fruncido.

-¡No pasa nada! -se defendió el guardián de la diversión.

-¡Ella es muy pequeña para novios!

-¡No eres su padre!

-¡Y de cualquier forma, tú eres demasiado viejo para ella! -continuó Aster.

-¡Te he dicho que no pasa nada! ¡Y ya lo sé!

Los otros tres ya se estaban preparando por si tenían que separarlos.

-¡Solo lograrás hacerla sufrir!

-¡Canguro, yo nunca la lastimaría!

-¿Estás seguro? -preguntó el conejo, con severidad-. ¿Realmente te das cuenta de que jamás funcionaría nada entre un inmortal y una mortal?

Jack bajó la mirada. Bunny sabía que había dicho demasiado, pero eran las medidas que debía tomar por el bien de los dos, y Jack sabía que el canguro gruñón tenía razón en lo dicho. Todos estaban en silencio. North, como un buen líder, fue el primero en tomar la palabra luego de un momento.

-Em... tal vez no debí haber preguntado -dijo el guardián del asombro-. Pero en cualquier caso, esa es una decisión que deben tomar ellos dos, Bunny.

-¡Pero les juro que no es lo que piensan! -exclamó Jack, quien ya estaba enojado-. Bunny me pidió que vigilara a Sophie porque tal vez Pitch...

-¿Pitch? -North se sobresaltó al escuchar eso-. ¿Qué tiene que ver Sophie con Pitch?

Bunny echó un suspiro.

-Es cierto, yo le pedí que lo hiciera.

-¿Pero por qué? -cuestionó Tooth.

-Creemos que Sophie ha visto a Pitch en algún momento -respondió Jack.

Los otros tres guardianes miraron a Bunny y a Jack, atónitos.

-¡¿Qué?!

Entonces Jack pasó a explicarles lo que había pasado en la clase de arte de Sophie. Ninguno lo creía. Desde el primer momento, cuando Sophie apenas tenía dos años, los cinco se habían propuesto que si querían tener cerca a la niña, debían mantenerla al margen de cualquier peligro, y eso definitivamente incluía al desgraciado de Pitch. Aunque, por supuesto, todo en esos quince años había resultado muy bien y no habían tenido preocupación alguna. Ahora las cosas estaban tomando un camino diferente. No podían permitirse poner en riesgo a la chica, todos lo sabían.

-Creo que lo mejor que podemos hacer por ella ahora... -dijo North, tomando una pausa un momento- ...es apartarnos.

Ese era un gran golpe para todos, pero más para Jack y Bunny.

-¿Q-quieres decir... que no podemos volver a verla? -preguntó el peliblanco.

Aster no dijo nada, solo permaneció de brazos cruzados.

-Sí -respondió North, nada contento-. Solo la estamos poniendo en el blanco si nos sigue viendo.

-North tiene razón -dijo Tooth-. Nuestro deber es protegerla y tal vez esta sea la mejor forma de hacerlo. Pitch no puede saber que somos tan cercanos a ella.

Con tristeza en sus semblantes, todos parecían de acuerdo. El único que se sentía en el borde del abismo era Jack, quien recordaba las palabras de Sophie: "Cuando no haya nadie más en el mundo que crea en ti, yo seré la única luz que sí lo haga. No importan los años que pasen, no importa cuánto pueda envejecer, siempre creeré en ti", le había dicho la chica con total sinceridad, ¿y ahora él tenía que decidir dejar de verla? ¿Tal vez para siempre? "Es que no quiero dejar de verlos... Tengo miedo de perderlos". ¿Sería capaz de lastimar de esa forma a esa niña que le había entregado toda su luz? Eso era muy cruel, Sophie no soportaría ese dolor, y con eso no estaba diciendo que ella no fuera fuerte, simplemente no merecía ser abandonada de repente y sin explicación alguna por aquellos en quienes había depositado tanta confianza y cariño.

-Jack... ¿estás de acuerdo? -preguntó suavemente North, como si tratara de ser cuidadoso con los sentimientos del guardián más joven.

Jack tenía ganas de decir que no, gritar que no, que jamás abandonaría a su mejor amiga; quería que su lado más rebelde, el que siempre salía a flote, se hiciera presente en ese momento para negarse a hacer tal cosa. Sin embargo, pensó que en verdad sus compañeros tenían razón, era lo mejor para Sophie, ella tenía que seguir adelante... sin ellos. Ponerla en peligro no era una opción para él.

-Sí -dijo casi en voz baja, con la mirada en el suelo-. Estoy de acuerdo.

Los demás se veían sorprendidos de verlo tan serio, creían que Jack se negaría desde el primer momento. Por dentro, su corazón se partía en mil pedazos como un cristal que cae violentamente al suelo. Los demás dijeron estar de acuerdo, incluso Bunny, quien no aparentaba estar muy afectado, pero sus compañeros sabían de sobra que sólo estaba ocultando su dolor para mostrarse fuerte.

Se había acabado.

Los guardianes debían soltar a Sophie.

La pregunta era... ¿qué pasaría con ella?


-¡Sophie!

Jamie se levantó bruscamente de su cama y corrió hacia el pasillo. Había escuchado ese grito, no lo había soñado. Su hermana jamás gritaba de miedo, jamás.

-Jamie, ¿qué pasa? -Clary lo miraba entre confundida y somnolienta desde la cama.

-Espera aquí.

Jamie no sabía qué podía estar pasando, ¿tal vez un ladrón? La oscuridad del pasillo no le ayudaba mucho, se dirigió al cuarto de su hermana lo más rápido posible, preparado para lo que sea que pudiera pasar.

No se esperaba verla llorando en su cama, aparentemente dormida.

-¿Soph? -Jamie se sentó a su lado-. Despierta, Soph.

Le apartó el cabello que le cubría la cara y vio las lágrimas patinando por sus mejillas. Sus manos temblaban, apretando entre sus dedos la manta que la cubría. Jamie intentaba despertarla, pero no lo lograba. En ese momento, la chica soltó un grito aterrado.

-¡Sophie! -Jamie la sacudió suavemente-. Despierta, vamos.

Encendió la luz y buscó entre los almohadones de Sophie, hasta encontrar lo que buscaba. El conejito de peluche que originalmente había sido suyo. Al crecer, había pasado a pertenecer a su hermana. Era muy importante para los dos, aunque en ese momento, no podía recordar bien por qué. Algunas imágenes llegaban a su mente, pero eran muy confusas.

Sin darle mucha importancia a eso y más preocupado por Sophie, tomó el peluche y se lo dio a su hermanita, quien lo abrazó con fuerza y, poco a poco, se fue tranquilizando. Aún no se despertaba, pero el estar más calmada era un avance. Se quedó junto a ella por un buen rato, mientras la arrullaba y la contenía. Clary, quien se había asomado a ver qué pasaba, los miraba con ambas manos sobre el pecho, llena de ternura.

-Sabes, mi hermano jamás habría hecho algo así conmigo -comentó ella, en voz baja.

Jamie le sonrió y dejó finalmente a Sophie, quien sujetaba entre sus brazos al conejito de peluche con fuerza. Le dio un beso en la sien y apagó la luz. Sí, él siempre había sido así con ella, porque alguien le había enseñado a cuidar de su hermana por sobre todas las cosas. Alguien quien quizás había perdido a la suya... pero ahora Jamie no podía recordar quién era.

Luego de echar un último vistazo a su hermanita dormida, Jamie se retiró junto a su novia.

Una oscura figura miraba todo esto con gran disgusto desde un rincón.

-Maldito mocoso, ni siquiera siendo adulto deja de arruinar todos mis planes -dijo con un gruñido. A paso lento, se acercó a la chica que dormía tranquilamente y la miró con desdén-. Pero bueno, él no va a estar siempre para salvarte de mis pesadillas, linda. Veremos qué piensan los guardianes cuando se den cuenta de que abandonaron a su pequeña y dulce niñita en el peor momento...


Era extraño. Era nuevo. Sophie jamás se había sentido así. Tan... vacía. Asustada. Muerta de miedo.

-¡Bunny!

Estaba en la Madriguera. Era su lugar favorito en el mundo porque siempre estaba lleno de vida, teñido de todos los colores... y porque estaba aquel espíritu tan especial para ella.

-¡Bunny!

Pero ya no había vida.

Ya no había colores.

Y Bunny no estaba ahí.

Ya no había nada.

Sophie corrió en busca de alguna señal de luz. Todo se estaba volviendo muy oscuro, eso la asustaba. Sin darse cuenta, tropezó y cayó en otro lugar. Apenas pudo vislumbrar algo, se dio cuenta de que estaba en el Palacio de los Dientes. Sí, allí tenía que estar su mejor amiga.

-¡Tooth!

Ya conocía bien el Palacio, sabía dónde estaba Tooth la mayor parte del tiempo. Y sus haditas, sus haditas siempre revoloteaban por todas partes, llenando de alegría el Palacio.

-¡Tooth! -gritó con fuerza.

Sin embargo, no había ninguna hadita.

El Palacio estaba vacío.

Tooth no estaba allí.

Y todo se estaba desintegrando.

Ya totalmente aterrada, Sophie intentó salir de ahí. Una sombra la perseguía. A pesar de que corrió lo más rápido que pudo, ésta la alcanzó.

Entonces estaba en otro lugar. El Taller de North. Amaba visitar aquel lugar porque parecía la Navidad eterna, podía pasar todo el tiempo jugando con los yetis y los duendes, ayudando a North con sus figuras de hielo, dibujando la fábrica de juguetes...

Un sollozo se ahogó en su garganta.

Todo estaba destruido.

No había yetis ni duendes.

El globo de luces de los niños creyentes se había caído, yacía roto en el suelo, con las luces apagadas.

Y North no estaba ahí.

Sophie ya estaba llorando. Retrocedió unos cuantos pasos, cubriéndose los ojos para no ver más...

...y de pronto estaba en un solitario pueblito, en medio de la noche. Esperaba ver la arena dorada de Sandy formando bellas figuras de sueños entre las casas... pero sólo veía arena negra por todos lados, ríos de arena negra atravesando el pueblo. Sandy no estaba en ninguna parte.

Y por último, el viento comenzó a azotarla, con una ira incontenible, la nieve que comenzaba a caer sobre ella no era como la que conocía, este frío que la abrazaba no era el frío al que estaba acostumbrada, no era de Jack. Era un frío de desolación total. Eso sólo significaba una cosa... Jack tampoco estaba ahí.

-Jack... -La chica se hizo un ovillo encima de la gélida y cruel nieve que cubría el suelo, con los ojos llenos de lágrimas y la voz temblorosa-. Jack...

Se cubrió los ojos con los brazos, para huir de alguna forma de esa pesadilla.

-Shh... Cálmate... tranquila, Soph.

Sophie sabía que esa voz venía de afuera. De repente se sintió protegida y todo lo que había a su alrededor se esfumó. Ya no soñaba nada, todo estaba en blanco, pero al menos estaba tranquila. Alguien la estaba cuidando.


-¿Vas a desayunar? -Jamie se asomaba desde el umbral de la puerta.

Sophie levantó la vista. Aún estaba acostada en su cama, no había soltado el conejo de peluche. Llevaba despierta un buen rato, intentando olvidar esa horrible pesadilla.

Su primera pesadilla.

-Ya voy -dijo sin ánimo.

La sonrisa en el rostro de Jamie se desvaneció.

-Ah, vamos, ¡mañana es Pascua! Siempre estás emocionada por eso -intentó animarla.

Casi había olvidado ese detalle. Sophie sonrió un poco esta vez. Quizás eso le devolvería un poco de la alegría que necesitaba. Jamie se acercó a ella y le revolvió un poco el cabello, cariñosamente.

-Anda, levántate, mamá está haciendo hot cakes.

Sophie no sabía si podría comer, pero definitivamente no podía pasar más tiempo en la cama. Su hermano abandonó su cuarto y ella fue a tomar una ducha caliente. Cuando terminó, se vistió. La mayoría de su ropa era de tonos celestes y verdes, esta vez eligió un lindo conjunto color cielo. Dejó su cabello rubio suelto y se dirigió a la cocina, donde su madre y su cuñada conversaban animadamente mientras preparaban hot cakes.

-Buen día, cielo -su mamá la saludó-. ¿Cómo dormiste?

Sophie se puso a ayudarlas al instante, no le gustaba quedarse sentada sin hacer nada.

-¿Sinceramente? -preguntó, torciendo su boca en un intento de sonreír.

Porque la verdad era que si había dormido bien, lo había hecho a medias.

La pequeña familia se sentó a la mesa una vez que terminaron en la cocina y comenzaron el desayuno. Sophie amaba los hot cakes, pero no estaba de ánimo ni para probar bocado. Jamie les estaba contando sus anécdotas más divertidas, claramente intentando levantarle el humor a su hermana, lo cual lograba. Él siempre era un optimista de primera, y contaba cada detalle de sus historias como si fueran lo más increíble que nadie había visto jamás…

-...entramos a esa tienda buscando cualquier tipo de cosa excepto lo que había allí... ¡ni te imaginas la cantidad de antigüedades que tenía! Compré algunas, aunque no tantas porque me habría gastado todo el dinero, y ni te imaginas cómo se pone Clary...

-Jamie, ¡en casa tienes toda una habitación repleta de esas cosas! -se quejaba Clary-. Ya no sé dónde vas a meter todas esas antigüedades que coleccionas, un día van a llegar al pasillo.

-Cielo, me sirven para mis investigaciones, ¿no lo entiendes?

Y es que Jamie era un recientemente graduado arqueólogo.

-Ay, tesoro, Jamie ha sido así desde que gateaba -dijo su mamá.

-Pero deben admitir que así como soy, me aman -presumió el mencionado, haciendo reír a las mujeres de su familia.

Sophie al fin pudo sonreír un poco, le agradaba ver que su hermano era feliz con su trabajo y su pareja. Parecía tener la vida resuelta, aunque por supuesto que antes había tenido sus grandes esfuerzos y sacrificios para llegar a todo eso.


-Jack, deja de mirarla así.

Dos guardianes estaban en el patio de la casa de los Bennett, presenciando aquella escena familiar. Ambos con la intención de despedirse, tal vez para siempre, de una persona muy importante para ellos.

-Canguro, ¿acaso no te es suficiente que haya renunciado a ella?

El guardián de la esperanza se cruzó de brazos, o de patas mejor dicho, mirando a su compañero con una ceja arqueada.

-Vamos, sé que no renunciaste a ella ni un poco.

El guardián de la diversión frunció el ceño.

-No sé de qué hablas.

-Sí, sabes de lo que hablo.

-¿Y qué hay de ti, canguro? ¿Eres capaz de renunciar a ella, a tu bebé?

-Mira, niño, no trates de cambiar de tema. Y jamás voy a renunciar a Sophie, yo no... -Bunny dirigió su mirada hacia el interior de la casa, donde Sophie y su familia reían y conversaban alegremente-. Yo no puedo abandonarla. Pero tampoco puedo permitir que algo malo le pase, jamás me lo perdonaría.

Jack comprendía perfectamente lo que Bunny decía, porque sentía lo mismo. Le dolía mucho tener que tomar esas medidas. Tener que borrarse para siempre de la vida de Sophie, sin previo aviso...

-Sé que estás enamorado de ella.

-¡¿QUÉ?!

De pronto sintió un gran golpe en su cara que lo hizo callar y caer al suelo. Jack tocó su adolorido rostro, ¿es que Bunny no medía su fuerza?

-¡¿Qué rayos te pasa...?!

-¿Quieres callarte? -preguntó el conejo-. Ella aún puede oírnos.

-¿A qué te refieres con que yo... estoy... enamorado...? ¡Creí que había dejado claro que no era así, canguro!

-A mí no me engañas.

-¿Y qué propones, eh? Ya está, asunto terminado, no voy a volver a verla, ¿contento?

-Entonces admites que es cierto, ¿eh? -Bunny esbozó una sonrisa torcida-. Estás enamorado de Sophie.

Jack, en lo que llevaba siglos sin hacerlo, se sonrojó.

-N-no... yo-no... ¿q-qué...?

-Ya deja esa estúpida expresión, paleta de hielo. ¿Crees que no me doy cuenta? -Bunny lo miró con severidad, pero luego suspiró y pareció relajarse, hasta compuso una mirada comprensiva en su rostro-. Mira, Jack, lamento lo que te dije antes. Es solo que me preocupo por Sophie, quisiera ahorrarle todo el sufrimiento del mundo... Y por eso no quisiera que ella saliera herida de todo esto. Y tú debes entender de sobra, con más de trescientos años de edad, que a veces las cosas simplemente no pueden ser.

Jack bajó la mirada.

-Yo lo entiendo -dijo en voz baja, apoyándose en su cayado-. Pero no es fácil. Ni siquiera para ti es fácil dejarla ir, admítelo. Sabes que una vez que deje de vernos, con el tiempo dejará de creer y tal vez... nos olvide.

Al levantar su vista se dio cuenta de lo apenado que lucía Bunny, sin dejar de mirar a Sophie. Lucía peor que aquella vez en la que, quince años atrás, los niños habían dejado de creer en él y la Pascua se había arruinado. Y la verdad era que Jack no hubiera pensado nunca que habría algo peor que eso para Bunny.

-Sí, lo sé -dijo el conejo-. No quiero ni pensarlo, pero es lo que nos toca.

-Las últimas catorce Pascuas las pasaste con Sophie -le recordó Jack-. ¿Qué harás mañana?

Esta vez fue Bunny quien bajó la mirada.

-No lo sé -admitió-. Realmente... no lo sé.

Ambos volvieron a mirar a la chica, quien parecía estar de lo más bien. Cada uno grabó esa imagen en su mente, esa sonrisa inocente que Sophie tenía, como si pudieran atesorarla en sus memorias. Y luego llegó el momento.

-Jack, hora de irse.

El peliblanco asintió con suavidad. Bunny dio dos golpecitos al suelo para abrir un túnel y desapareció en él, Jack se quedó unos instantes más y, con gran dolor, emprendió vuelo.

Dentro de la casa, Sophie sentía que su corazón se hundía y no sabía bien por qué.


¡Gracias por leer!

Para empezar, sé que algunos pensaban al principio que esta historia se trataba de un triángulo amoroso entre Jack x Sophie x Bunny, y siento que tal vez les fallé si no quedó así, pero ¿qué puedo decir? Uno cuando comienza una historia tiene una idea de cómo llevarla a cabo, pero al final simplemente eso se puede torcer hasta llegar a algo totalmente distinto de lo esperado. Y voy a quedar como una loca, pero para mí son los personajes los que manejan la historia y hacen lo que quieren, con sus personalidades y sus historias previas xD Y bueno, también es que me encanta dar giros inesperados muajajaja :D Pero hablando en serio, quiero saber qué es lo que opinan ustedes, ¿qué pareja les gusta? Jack x Sophie o Bunny x Sophie, no sé, voten, pongan su opinión en un review, yo acepto todos *w* Todavía hay tiempo de cambiar algo y yo no tengo problemas de hacerlo, como les dije en un principio, soy nueva escribiendo fics, (no soy nueva en el campo de la escritura, de hecho tengo un libro que no publico aún).

Ahora les respondo a sus bellos reviews:

Princesa Twilight Sparkle 1: Bueno, ya habrás leído todo lo de ahí arriba jaja. Yo también creí al principio que era un triángulo amoroso, y luego no sé cómo llegué a esto, supongo que es la naturaleza de los personajes, al ver las escenas de Bunny y Sophie en la película, la verdad es que no los veía juntos de esa manera, you know xD... Claro que todo puede cambiar con una palabra. Gracias por pasar a leer siempre :'D

LobaMayor1810: Amo dejar dudas mortales xD Gracias por pasar a leer, te imagino así X_X jajaja

Renesmee123: ¡Claro que lo voy a terminar! No pienso dejar deudas ;) ¡Gracias!

sofiagbravo: ¡Espero que te haya gustado la continuación! ¡Gracias!

Moon: No sos la única melancólica *llora* La magia de la ilusión en la infancia es algo que no debería dejar de existir, pero bien, ¡hola, mundo cruel! jajaja ¡Gracias por leer!

La'NaCha: ¡No estás loca, chica! jajaja Entiendo a la perfección lo que querés decir, leí muchos fics de ROTG y crossovers y todos tienen esto de poner a Jack en la pareja principal, lamento mucho que la historia no sea de tu preferencia, pero ¡hey! Todavía no está todo definido. Claro que cuando escribí esas palabras "...como un padre" me estaba comiendo las uñas, porque no sabía qué reacción iban a tener ustedes. Y yo también estoy algo cansada de Jack x todo el maldito mundo, pero soy nueva aquí y como mi primer fic, quise hacer algo simple, y sé que es muy cliché. No pensé que alguien llegaría a leer esta historia, siendo sincera :'D Gracias por tu review, todavía podés votar por la pareja que más te gusta. ¡Te agradezco por dejar tu opinión!

UUF, al fin terminé por hoy jaja. ¡No olviden que todo está en sus manos, dejen opiniones y MUCHAS GRACIAS por leer!

Sin más, me despido.

¡Nos leemos la próxima! :'D