(Capítulo III)
Al ver como Stan se acercaba a Tweek de esa manera, evidentemente intentando coquetear con el rubio, ya no pude contenerme más, era oficial, mi corazón se rompía en mil pedazos, las esperanzas de que mi amor por Stan fueran correspondidos eran cada vez menores y mis fuerzas para ocultar mi sentir, nulas. Sin darme cuenta empecé a derramar poco a poco más lágrimas. En el momento en que lo vi acercándose más a Tweek por sobre el mesón, no pude contener un chillido lastimero, solo atiné a cubrir mi boca con mi mano izquierda para luego intentar ocultar mis lágrimas con la misma. Estaba oficialmente jodido.
-Kyle, amigo, ¿Qué te sucede?- Escuché decir a Stan quien luego de unos segundos ya estaba a mi lado posando su mano sobre mi espalda. Lo ignoré intentando calmar mis emociones, pero el tenerlo cerca solo las hacia más intensas.- Ky…
-¡Ya cállate Stan! – Respondí poniéndome de pie de golpe. No podía seguir escuchándolo y armar una escena más grande de la que ya estaba causando en la cafetería.
-Pero…estoy preocupado por ti amigo- Contestó con semblante triste y confuso.
-¡No quiero que te preocupes por mí, solo déjame solo y ya!-Le grité sin pensar comenzado a caminar hacia la entrada del local, el pelinegro me siguió y detuvo a medio camino al tomar mi brazo derecho.
-Kyle en serio, detente, quiero ayudarte, no estoy entendiendo nada- Explicó Stan. Tiré de mi brazo para liberarme del agarre sin siquiera voltearme a mirar su rostro, solo pude ver a Tweek a un costado tiritando como siempre, demostrando confusión en su rostro, no pude evitar mirarlo con odio, como si fuera lo peor de este mundo. Al sentir mi mirada el rubio dio un pequeño saltito y comenzó a mirar hacia todos lados. Caminé rápidamente hasta lograr salir del local ignorando los llamados del pelinegro. Avancé hasta un parque cercano, me acomodé en un columpio y comencé a llorar como si mi vida dependiera de ello. Realmente me veía patético.
Me sentía más estúpido que nunca, todo era culpa mía, si hubiera hecho lo que debía y no hubiera permitido que se realizara ese estúpido plan de las chicas nada de esto estaría pasando, Stan no estaría sintiendo nada por Tweak y yo podría tener la mínima esperanza de ser correspondido…pero no, la tentación me ganó, opté por seguir el camino fácil…que bien me resultó, de seguro Tweek y Stan comenzaran a salir en cualquier momento, es decir, Tweak tendría que ser un imbécil para rechazarlo, él es, sin duda, el mejor chico que hay en South Park. Además para rematar la situación, estoy jodiendo nuestra amistad con mi actitud de adolescente despechada. Estuve así por más de una hora, sintiéndome el mayor imbécil del mundo.
Decidí ignorar a Stan todo el fin de semana, sus llamadas, mensajes y visitas. Sabía que evitarlo no era la solución ya que tarde o temprano el día lunes llegaría y nos encontraríamos en la escuela donde, lamentablemente, compartíamos prácticamente todas las clases. No obstante, preferí vivir "el duelo" lo más tranquilo que pudiera, aun no estaba listo para asumir la situación, es decir, saber que el chico que amas desde los 10 años va tras otro, nuevamente, no es fácil, sobre todo si tendrás que estar escuchándolo hablar constantemente de su "nuevo amor".
Al levantarme el lunes temprano y verme al espejo noté lo jodido que me veía, tenía los ojos hinchados y unas grandes ojeras. Genial. Stan al verme de seguro comenzaría con las preguntas y dudo que esta vez lo deje pasar. Me duché rápidamente, vestí, desayuné y dirigí hacia la parada del autobús donde, para mi fortuna, el pelinegro aun no llegaba, solo encontré al chico rubio de chaqueta naranja.
-¿Qué te pasó? Te vez horrible Kyle- "Saludó" Kenny.
-Nada ¿cómo estás?- Traté de cambiar el tema.
-Oooh ¡estoy muy feliz!- Contestó con una gran sonrisa. Al verlo tan animado no pude evitar devolverle el gesto.
-¿Si? ¿Por qué?- Cuestioné.
-¡El viernes gracias al maravilloso baile pude besar a una chica heeeermosa a la que le traía ganas hace tiempo!- Contestó feliz. Bien, hasta ahí llegó mi sonrisa, recuperé mi semblante decaído de los últimos días. Las palabras de Kenny fueron como sentir caer una cubeta llena de agua fría sobre mí, al traer de vuelta a mi mente imágenes vívidas de la famosa escena del pelinegro.
-Genial- Respondí desanimado.
-¡Sí! ¿Con quién te besaste tú?- Preguntó aun sin captar mi estado de ánimo.
-Con nadie Kenny- Respondí cortante. El rubio me miraba confundido, no debía tratarlo así, nadie tenía la culpa más que yo de lo ocurrido. De repente sentí una mano posarse en mi hombro.
-Hey amigo-Saludó Stan con expresión preocupada en su rostro.
-Hola- Respondí neutral mientras Kenny rotaba su mirada de uno en otro.
-He estado preocupado por ti- Confesó el pelinegro.
-Que bien- Respondí. Es oficial, me estoy comportando como un imbécil. Se formó un ambiente tensó por varios minutos en cual ninguno de los dos se atrevía a terminar.
-Vaya, el gordo se está tardando- Comentó Kenny terminando al fin con el incómodo silencio.
-Tal vez aun no supera que al fin beso a una chica- Rió Stan.
Mis acompañantes siguieron hablando tranquilamente mientras yo me abstenía de participar en la conversación. Al llegar el autobús me senté junto a una chica de la clase para evitar al pelinegro quien me dedicó una mirada llena de confusión para luego sentarse junto a Kenny. Esto iba a ser más difícil de lo que pensaba, el día acababa de comenzar y ya no sabía cómo actuar, no lograba disimular mí molestia y dolor por el ojiazul. Una vez en la escuela bajé rápidamente del autobús y me encaminé a mi casillero sin esperar a mi grupo de amigos. Ya con mis libros en mano caminé lentamente hacia el salón para hacer tiempo, incluso me detenía a mirar los anuncios de las paredes que, cabe agregar, no podrían importarme menos.
-Y ¿Qué tal estuvo tu fin de semana?- Mientras entraba al salón escuché a Stan hablar coquetamente. Se encontraba de pie frente al banco de Tweek el cual miraba nervioso hacia todos lados. Que idiota.
-Ngh p-presión- Respondió. Me senté, sin ser notado, en mi lugar habitual intentado ignorar la conversación que se llevaba a mis espaldas, lamentablemente, no logré mi cometido.
-Sabes me preguntaba si te gustaría salir conmigo después de clases- Ofreció con tonó alegre.
-¡GAH! No lo ngh sé, tengo trabajo y Craig pasará ngh por mi después- Respondió. ¿De verdad? ¿Tweek se atrevía a rechazar la oferta de Stan? Sabía que era raro, pero no jodas, si fuera él, respondería que "sí" sin pensarlo, lástima que no es el caso. A pesar de eso, no puedo negar que me sentí un poco feliz al oír la negativa del rubio.
-Oh, pero podríamos salir todos juntos- Insistió entusiasmado. Okey creo que a Stan de verdad le hicieron mal los golpes de Tucker, es decir, ¿quiere salir con el rubio acompañado del chico que le dio una paliza hace unos días? – Podría invitar a Kyle, así somos más, además ha estado de mal humor estos días, me gustaría que se animara- Abrí exageradamente los ojos al escuchar la propuesta de Stan. Me enternecía saber que aun pensará en mí, no obstante, era un imbécil mayor por ni siquiera notar que estoy en el salón junto a él.
-Ngh no creo que a Craig le guste la idea- Refutó el rubio. Al fin alguien razonaba.
-Mmmm entonces, ¿Cuándo estas libre?- Volvió a preguntar el pelinegro. Nuevamente sentía ese profundo dolor en el pecho y lágrimas que amenazaban en escapar a cada segundo. No estaba preparado para volver a presenciar todo esto.
-Hey Stan- Escuché decir molesta a una voz femenina. Noté como su dueña, Wendy, caminaba irritada frente a mí, dirigiéndose hacia el pelinegro.
-¿Wendy? ¿Qué sucede?- Cuestionó Stan.
-Quiero que hablemos, es en serio.- Exigió. La conversación fue interrumpida por la entrada del maestro al salón por lo cual todos se situaron en sus asientos habituales. La clase transcurrió como de costumbre, con la única diferente de que me abstuve de participar como normalmente lo hacía, evidentemente, no estaba de ánimo. Además lo largo de la hora sentí una que otra mirada sobre mí. En el receso cuando iba de camino a mi casillero, noté como Wendy parecía reprender duramente a Stan en el pasillo de la escuela, decidí ignorarlos y seguir mi camino. Así siguieron las horas, evitando a toda costa al pelinegro o simplemente siendo ignorado a causa de la presencia del rubio, hasta que llegó el almuerzo.
-Hey amigo- Saludó Stan sentándose junto a mí mientras depositaba su bandeja del almuerzo en la mesa.
-¿Qué tal?- Pregunté con tono neutro.
-Bien…¿y tú?- Pronunció inseguro las últimas palabras.
-Bien- Mentí. Pero, a mi pesar, el rostro de Stan evidenció que no se tragaba mi respuesta.
-Kyle de verdad quiero ayudarte- Volvió a insistir- No sé qué te sucede, pero me preocupas amigo, tú me importas demasiado- Continuó. Al oír la última parte sentí como mis mejillas se sonrojaban. Que iluso.
-Stan- Hice una pausa antes de continuar, no podía seguir actuando como un imbécil, por lo menos en apariencia- Si quieres ayudarme, solo deja el tema de lado, necesito estar solo unos días, por favor- Pedí dedicándole una mirada suplicante.
-¿Estás seguro? Sabes que cualquier cosa que necesites puedes contar conmigo- Ofreció a la vez que posaba su mano izquierda en mi hombro- Te quiero mucho Ky, no quiero dejarte solo.- Bien, en mi mente hubo una explosión de colores tras esa frase.
-En serio Stan, es lo mejor, no quiero tratarte mal, no lo meres, no es tu culpa- Volví a mentir, evidentemente todo por lo que estaba pasando era a causa de mis aun ocultas emociones por él, jamás podría admitirlo, sería revelar mi sentir de todos estos años para luego solo ser rechazado y por sobre todo, poner en riesgo nuestra amistad, sino iba a poder estar a su lado para amarlo como pareja por lo menos deseaba estar fielmente como su súper mejor amigo. Solo me queda aprender a vivir con el sentimiento de despecho que me invade y así ser lo que él merece.
-Bien…-Respondió inseguro- ¡Pero júrame que si me necesitas me lo dirás, estoy para lo que quieras!- Continuó dándome una mirada seria.
-Dalo por hecho- Confirmé dándole una pequeña sonrisa. Estas y otras actitudes son las que me mantiene enamorado de él a pesar de los altibajos. Stan correspondió a la vez con una gran y hermosa sonrisa, me dio un leve apretón en el hombro y comenzó a comer haciendo caso a mi petición. El almuerzo transcurrió tranquilo, por lo menos ahora no tendría a Stan tras de mi buscando una explicación que jamás podré darle. No obstante, dude notar a un par de mesas de distancia la atenta mirada de Wendy. Si algo era seguro es que no podría escapar de ella esta tarde, teníamos un pequeño tema de culpas pendiente, aunque yo jamás le diría que la responsabilidad es toda suya tampoco podría fingir que nada ha pasado.
Afortunadamente el resto de las clases transcurrieron sin novedad. A pesar de que seguía sintiéndome jodidamente deprimido la tranquilidad que me aportaba que el pelinegro se mantuviera al margen era, de alguna extraña forma, reconfortante. Cuando al fin sonó el timbre de salida me despedí de mis amigos con un gesto con la mano y me retiré hacia mi hogar. Contrario a todo pronóstico, Wendy no apareció en mi camino.
Gracias a la soledad que reinaba en mi casa pude continuar meditando el asunto sin necesidad de contener mis emociones, lo cual, en este punto, se había vuelto fundamental. No obstante, estaba decidido a no seguir de esta forma, tenía que volver a actuar con normalidad para que el resto no notara mi dolor ni se preocupara por el mismo, aunque, lastimosamente, para lograrlo tendría que reprimir aún más mis sentimientos en el ámbito social, por ende, vivir una mentira. Sabía que no sería una tarea sencilla, pero debía continuar con mi vida a la vez que apoyaba a Stan, ser lo que el espera de mí, retribuir su incondicionalidad de años, no ser un falso amigo que espera la oportunidad de lanzarse encima, no soy ese tipo de persona. Ya una vez cometí el fatal error de no seguir mis principios, no dejaré que vuelva a suceder.
Con esa convicción me levanté a la mañana siguiente, dispuesto a intentar tener un día mejor. Ya me había lamentado lo suficiente antes de dormir como para ser capaz de reprimir mis emociones durante las horas de escuela, o eso esperaba.
-Hola- Saludé con una falsa sonrisa a los tres chicos que se encontraban en la parada del autobús.
-¡Hola!- Respondió animado Stan dejándome ver una gran sonrisa.
-Genial, la rata judía- Se quejó Cartman. Lo ignoré sin más, logrando que soltara un gruñido de frustración.
-Hey Kyle- Me llamó el rubio de ojos celestes- Adivina quien tendrá una cita hoy- Continuó con un tono de voz coqueto.
-¿Qué chica es esta vez?- Cuestioné con todo aburrido. Kenny no se cansaba de llevar cada semana una chica nueva a la cama.
-Oh, lamentablemente no se trata de mi esta vez, sino de Stanley- Dijo a la vez que cruzaba su brazo derecho sobre los hombros del aludido el cual solo dio una sonrisa que reflejaba incomodidad.
-¿Qué?-Cuestioné sin poder controlar el tono ácido de mi voz. Está bien que quiera intentar actuar normal, pero no jodan, no soy de piedra para empezar el día así.
-Así es, Stan luego de la hora de detención pasará por el pequeño Tweek- Completó Kenny. Me quedé mirándolo sin decir nada por unos segundos.
-El hippie y el anormal, que gran combinación- Interrumpió irónico el castaño. Por mi parte solo me mantuve en silencio, observando como se iniciaba una pequeña discusión entre mis acompañantes. Nuevamente quería correr, perderme lejos de todo, largarme a llorar por horas…pero por sobre todo…deseaba olvidar.
¿Por qué demonios tiene que ser tan difícil aceptar la realidad?
-Kyle deberías cuidar a Stan, en cualquier momento Craig lo asesinará- Se dirigió hacia mí, riendo, el de chaqueta naranja, sacándome de mi depresiva ensoñación.
-No le tengo miedo, Tweek no es de su propiedad- Afirmó el pelinegro.
-Eres un jodido suicida Stan- Traté de sonar lo más natural posible- ni siquiera tus moretones del viernes han sanado y ya quieres más- Me burlé. Stan volvió a darme una gran sonrisa, es como si mi participación lo alegrara de sobre manera.
-No te preocupes Kyle, ¡la próxima vez lo patearé en el piso!- Aseguró animado el ojiazul.
-Claaaaroo exactamente igual que la vez pasaba- Rebatió burlón Cartman- eres un debilucho.
Así continuamos hasta que llegó el autobús, bromeando como de costumbre, intentado olvidar todo los problemas que nos aquejaban. El día transcurrió con normalidad, a pesar de que seguía manteniéndome un poco al margen, fue mejor que el día anterior, al parecer ya no soy tan mal actor. De esta forma, durante la jornada escolar hubo una que otra pelea con Cartman, un Stan embobado y un Kenny pervertido. Solo en el último receso sucedió algo inusual, escuché un gran estruendo producto de unos fuertes nudillos golpeándose contra un casillero, era Craig quien se encontraba más encabronado de lo normal hablando con Clyde, de seguro ya se había enterado de la salida de Tweek y Stan. Me preguntó cuánto tardará en darse cuenta que está tan jodido como yo, al ser Stan el pretendiente del rubio, definitivamente, Craig ya había perdido cualquier oportunidad de "proteger", como él dice, a su mejor amigo.
A penas tocaron el timbre de salida me retiré rápidamente a mi casa, quería evitar una charla con Stan sobre "que debía hacer" durante su cita, no podría resistirlo. Pasé toda la tarde tratando de distraerme lo más posible pero, desgraciadamente, mi mente como de costumbre volvía al pelinegro una y otra vez, no podía dejar de preguntarme que estaría haciendo en ese momento y si el adicto al café sabría apreciarlo como merece, espero que sí, sino el que recibirá una paliza no será Stan. Dejé escaparse una que otra lagrimita cuando ya eran las cerca de las ocho de la tarde, extrañaba a Stan, en circunstancias normales estaríamos jugando ahora mismo un buen videojuego, riendo y comiendo alguna porquería. Con la esperanza de ser correspondido aún viva.
-Kyle tienes una visita- Anunció mi madre al otro lado de la puerta. Me quedé meditando unos segundos. Tal vez se trataba de Stan, es decir, existía la mínima posibilidad de que se hubiera aburrido como los mil demonios en la cita y quisiera recuperar el tiempo perdido. Dulce e irreal esperanza. Me levanté rápidamente de mi cama y baje las escaleras.
Efectivamente era un pelinegro el que me esperaba en la entrada de mi hogar, el problema está en que no se trataba, precisamente, de la persona a la cual anhelaba.
-Broflovski- Saludó seriamente.
-Tucker- Respondí de la misma forma.
-Vamos a hablar.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Hola gente querida c: aquí la actualización, me atrasé un poco en subirla porque 1-fue año nuevo 2- fanfiction anda súper raro :c ni siquiera he podido leer los comentarios de fic regalo de año nuevo que subí ese día :c pensaba esperar a que se normalizara para actualizar pero sería atrasarme mucho, en fin, espero que les guste el cap, comenten que les parece para poder leerlo desde mi correo –espero- y si no algún día cuando esto se arregle jaja es muy motivador leer lo que piensan de cada capítulo c:
PD1: Feliz año nuuuuuuevo –corazones por mil-
PD2: No odien tanto al pequeño Stanley, el solo quiere amor jajaj (?
Muchos saludos -corazoncitos-
RequeteMiau.
