Hello, hello! ¿Qué tal? Hoy es... ¿martes? Ok, tendría que estar durmiendo pero no podía seguir esta semana sin haber actualizado.

Este capítulo es algo loco, pero es lo que salió en estos días *w* Como siempre, espero que les guste.

¡A leer!

Los personajes utilizados aquí son propiedad de Dreamworks y William Joyce.


Capítulo 11: Amor y peligro.

Cuando el brillo dorado se expandió entre los dedos de Emily, Soph contuvo su emoción y esperó a que su amiga pudiera ver lo que necesitaba. Luego de un par de minutos, Em abrió los ojos lentamente. Parecía en shock, y por unos segundos no dijo nada, pero entonces se levantó de un salto y dio un grito de sorpresa y emoción.

Sophie casi tuvo que golpearla para que se calmara.

-¡No entiendo! ¿Por qué lo he olvidado? ¿Cómo es que no me di cuenta antes? -Emily agitaba sus brazos gesticulando cada palabra-. El diente, la pluma... los Guardianes, o sea, me refiero a ellos: el Hada, Santa Claus, el Conejo, ¡Jack Frost! ¡Y el enanito dorado que no habla!

-No es un enanito dorado...

-Oh, por todos los dioses, o lo que sea que exista allá arriba, ¿qué? O sea, ¿cómo? ¿Cuándo? ¿Qué me pasó? ¿Cómo pude olvidar todo eso? Y el diente... ¿es mágico? O sea... sé que ya todo esto es muy raro, pero...

-¡YA, EM! ¡Cálmate!

-Todo era cierto... -Emily se cubrió la boca con ambas manos, mirando a su mejor amiga-. Lo lamento tanto, Soph... Todos estos años, estabas diciendo la verdad... Soy la peor amiga del mundo.

Sophie esbozó una sonrisa triste.

-No es así. Si fueras la peor amiga del mundo, te habrías alejado de mí ante la primera señal de locura, y no lo hiciste.

-¡Pero esto no es una locura! Aunque podría estar soñando... -agregó con un tono dudoso, pero pronto volvió a mirar a Sophie y la abrazó-. ¡Lo siento! Te creo, creo en ti.

Sophie le devolvió el abrazo con fuerza, conteniendo las lágrimas de felicidad.

Lo había logrado.


Toothiana se encontraba recorriendo una pequeña ciudad donde ya no quedaban creyentes. Se había propuesto averiguar ella misma qué pasaba, Baby Tooth podría encargarse del Palacio por un momento. Notaba cansancio en sus alas, estaba volviendo a pasar. Cuando las luces disminuían, los Guardianes perdían poco a poco sus poderes. Esperaba que sus energías le alcanzaran para poder regresar al Palacio más tarde.

Lo único que veía fuera de lo común, al igual que Jack las veces que había hecho lo mismo que ella, era que no había nadie fuera de las casas. ¡Era primavera! La mejor estación para estar fuera de casa (esperaba que Jack jamás se enterara de que pensaba eso), ¿por qué nadie salía?

Tuvo que detenerse un momento frente a una casa, estaba sintiendo algo raro y ya estaba bastante cansada. Antes de sentarse, logró ver a un niño a través de una ventana, usando una computadora, lo cual era normal, estaban en el siglo XXI, ¿o no? Esperen, ¿en qué siglo estaban? ¿Por qué le entraba la duda ahora? Tooth estaba mareada, sin dudas su mente ya estaba fallando a causa del agotamiento, porque no podía ahora plantearse cuántos siglos...

-¿Tooth?

El hada ni siquiera llegó a sentarse cuando oyó su nombre. Gritó y cayó con muy poca elegancia, encima de alguien alto que tenía un muy suave pelaje...

-¡Bunny! ¡¿Qué haces?!

Trató de ralentizar su ritmo cardíaco a causa del susto y pensar las posibles razones por las cuales Aster estaba allí, frente a ella, mirándola intensamente.

-¿Estás bien? -le preguntó él, y se veía realmente preocupado.

Tooth bajó su mirada, Bunny rodeaba las muñecas de ella con sus patas (manos). Esperaba que no notara su sonroj... ¿Qué? ¿Se estaba sonrojando? Ahora sentía pánico de que la viera así.

-¿Qué haces aquí? -preguntó ella sin mirarlo.

-Estás loca si crees que voy a dejarte andar por ahí sola cuando...

-¡Oye, no soy una damisela en apuros! -exclamó, apartando con brusquedad sus muñecas del agarre del otro guardián.

-¡Ya lo sé! ¡Pero deberías saber que es muy peligroso ir a investigar en un momento así, sola!

-Pues... -Tooth se estaba enojando, aunque por otro lado se sentía bien, nadie se había preocupado así por ella en mucho tiempo; sin embargo, no iba a permitir que le dijeran lo que tenía que hacer-. ¡Pues soy lo suficientemente responsable como para hacerme cargo de las consecuencias!

-He visto que casi te desmayas, ¿y cómo ibas a regresar a casa después?

Buen punto.

-P-pues... Yo sé cómo regresar, no necesito tu ayuda.

Intentó batir sus alas, pero realmente le costaba. Bunny la miraba de brazos cruzados y con el ceño fruncido, como esperando. Después de varios intentos, Tooth comprendió que necesitaba descansar un poco antes de siquiera poder volar como antes. Sobre todo, sentía como si hubiera usado su magia en algo, ¿pero en qué?

-¿Te rindes?

Tooth mordió su labio inferior, de brazos cruzados.

-No.

-¿No?

-¡No!

Bunny sonrió imperceptiblemente.

-Muy bien, entonces, me voy.

Y se dio media vuelta para abrir un túnel...

-¿Qué? ¡Hey, espera! ¡Bunny!

Ignorándola, el conejo abrió un túnel y se dispuso a saltar en él...

-¡OYE!

Tooth hizo acopio de sus pocas fuerzas para tirar de él y detenerlo. Bunny se volteó a mirarla, arqueando una ceja.

-¿Qué pasa ahora? -cuestionó el guardián, pretendiendo parecer desinteresado.

Tooth frunció el ceño y suspiró, derrotada.

-Espero que sepas que te odio por hacerme esto, pero... llévame contigo.

Bunny no se movió de su lugar ni dijo una palabra. Tooth puso los ojos en blanco.

-¿Por favor? -continuó ella, sin ganas.

Hizo su mejor intento por ignorar la sonrisa triunfadora del Guardián de la Esperanza y lo siguió a través del túnel. En cuanto tuviera más energías, se encargaría de vengarse de aquel conejo tan molesto y lind... Eh, bueno, como sea.

Por ahora sólo le quedaba pensar si alguna de sus haditas había usado las memorias de alguien, porque ella podía sentirlo.


-¿Y qué piensas hacer? -cuestionó Emily mientras atacaba la heladera de la casa de Sophie, ya que al parecer entrar en shock le daba hambre-. Digo, las dos sabemos que ellos están por ahí, pero...

-No lo sé. Ellos sólo... se borraron. Desde hace un tiempo -Sophie vio que Emily agarraba las galletas que había comprado-. ¡Oye, son para los niños!

-¡Pues que se aguanten! Tengo una crisis emocional producto de una infancia olvidada y una amiga con problemas sobrenaturales, y no puedo estar sin azúcar.

Soph puso los ojos en blanco. Era mejor dejarla, quitarle esas galletas a Emily significaría una guerra sin fin.

-A ver, dime cuándo los viste por última vez -dijo la morena, poniendo una expresión al estilo Sherlock Holmes.

Sophie entonces recordó la última vez que había visto a Jack, en el tejado de la casa... Recordó lo que le había dicho "Cuando no haya nadie más en el mundo que crea en ti, yo seré la única luz que sí lo haga", y luego le había besado la mejilla. ¿Y si tal vez él se había alejado por eso? Nunca lo había pensado así. Se lo contó a Emily, para saber qué opinaba.

-Vaya, no eres ninguna tonta; ahora que puedo recordar todo, especialmente a Jack, se me cae la baba -Emily no podía dejar de lado en ese momento su debilidad.

-Maldición, ¡cállate! -Soph no comprendía por qué le había molestado ese comentario, Emily hablaba así de cualquier individuo masculino... todos los días.

-Tranquila, si eres la única chica que conoce, nadie va a robártelo. Digo, y esto va en serio, hasta hace unos minutos tú eras la única adolescente sobre la Tierra que con casi diecisiete años seguía creyendo en Jack Frost. Ahora somos dos.

-Espera, ¿qué quieres decir con robármelo?

Emily bufó y se llevó una mano a la frente, exasperada.

-¿No te das cuenta?

-¿De qué?

-¡Aaagh, no seas tan inocente!

-¡No soy inocente! -Sophie sabía que en el fondo sí lo era, pero tampoco quería que "inocente" fuera sinónimo de "tonta", porque no era así-. ¿Puedes ir al grano?

-¡Tú le gustas! -exclamó Emily, con los brazos abiertos.

-...

Sophie se quedó sin habla. Millones de imágenes pasaron por su mente, de su vida entera, de... Jack. Su ritmo cardíaco crecía cada vez más, pero seguía sin moverse de su lugar. No encontraba una reacción.

-¿Me escuchaste? -Emily le pasó una mano frente a los ojos, como si pudiera comprobar de ese modo que aún seguía en esa dimensión, o que al menos seguía viva-. ¡Sophie Bennett!

Sophie pestañeó y luego apartó su mirada. No, no era posible...

-No es cierto, es mi mejor amigo -musitó.

Emily se largó a reír.

-Esa es la frase más estúpida y falsa del mundo, y lo sabes.

-¡Emily, él es un espíritu!

-¿Y qué? También es un chico. Quedó atrapado en sus diecisiete años, ¿quién podría culparlo?

-Tú no puedes saberlo, hace años que no lo ves -Soph ya no sabía qué decir-. Además...

Emily no la dejó terminar, la agarró de los hombros y empezó a sacudirla.

-¡Entiende!

-¿Qué quieres que entienda?

En ese momento los niños entraron a la cocina y vieron a Emily atacando a Sophie.

-¡AAAHH! ¡El TITÁN QUIERE COMER A SOPHIE! -gritó Paige.

-¡SÍ! ¡Y SE HA COMIDO TODAS LAS GALLETAS! -exclamó Joey.

-¿Qué? ¿El titán? Oigan, niños, ¿están queriendo decirme gorda? -Emily soltó a su amiga y se cruzó de brazos, mirando a los pequeños, sumamente ofendida.

-¡Nos va a comer! ¡Hay que matarla!

-¿Qu-? ¡AAHH! ¡Aléjense de mí! -gritó Em, huyendo de los niños.

Sophie suspiró, al menos por ahora estaba a salvo de aquella conversación.


Bunny no esperaba que, al pasar por la Madriguera antes de ir al Palacio de los Dientes, Tooth se desplomara y se quedara dormida. Ahora ella estaba ahí, descansando entre las flores que cubrían los suelos primaverales de la Madriguera, sin preocupación alguna por lo que estuviera más allá de sus sueños. Era como si Sandy le estuviera jugando una broma, ¿por qué justo se había quedado dormida ahí, en su casa?

-Tooth... ¡Tooth! -intentó despertarla.

¿Qué debía hacer? No podía dejarla allí. Oh, maldición, maldición. Lo peor era que tenía la oportunidad de mirarla sin que ella se diera cuenta. Sus alas, las pocas veces que estaban inmóviles como ahora, se veían muy delicadas, al igual que sus bellas plumas de diferentes tonalidades, resaltando su frágil figura. Y sus ojos cerrados dejaban a la vista sus párpados coloreados, y esas pestañas tan únicas... Tooth jamás estaba quieta, era demasiado activa, era un remolino de colores a donde quiera que estuviera, por eso nadie podía notar lo bella que era.

Aster se maldijo por la situación. Definitivamente debía despertarla, ¿pero cómo? No, mejor la llevaba al Palacio así. Cuando la había visto deambulando por aquella ciudad, se había dado cuenta de su agotamiento. Y como había dicho antes, ni loco iba a dejarla sola. ¿Por qué, después de tantos siglos de conocerse, recién ahora pasaban tanto tiempo juntos? Quién sabía. Y cuánto tiempo desperdiciado. Ahora que nadie sabía qué pasaría a continuación y el futuro de los Guardianes se veía tan nublado, recién ahora se fijaba en aquella hada como nunca antes. Qué idiota había sido.

Suspiró, fastidiado por el curso de sus pensamientos, y se acercó a ella para tomarla suavemente entre sus brazos. Tooth se removió un poco hasta encajar perfectamente entre los brazos de aquel conejo gigante, y sonrió dentro de su sueño profundo. Bunny tuvo que hacer un gran esfuerzo para dejar de mirarla. Iba a abrir otro túnel directo al Palacio, pero se dio cuenta de que el ajetreo de ese pequeño viaje despertaría a su amiga. ¿Y ahora qué?

-Maldición... -murmuró por lo bajo-. Tooth... lamento haberte asustado antes. Yo... sólo quería asegurarme de que estuvieras a salvo, sabía que estabas cansada y que necesitarías ayuda, pero eso no significa que te subestime... -Se sentía libre de decir aquellas palabras, ya que ella estaba dormida y no escuchaba, y él necesitaba decirlas-. Lamento haberte hecho enojar, pero si supieras lo hermosa que te ves cuando te enojas...

De repente, escuchó una risita. Volvió a bajar su mirada hacia la otra guardiana y se sorprendió al ver que la mencionada se cubría la boca con una de sus pequeñísimas manos, controlando sus pequeñas risitas, mirándolo directamente. Y las risitas se convirtieron en carcajadas, que viniendo de Tooth, no dejaban de ser perfectas.

-¡Caíste!

-¿QUÉ?

-¡No estaba dormida!

-¿Q-? ¿QUÉ? ¿POR QUÉ? ¿CÓMO...? -Aster no sabía dónde meterse. No podía sonrojarse, pero en verdad lo estaría en este momento si pudiera-. T-tú... ¿escuchaste todo eso?

No sabía si soltarla, si alejarse y salir corriendo, si negar todo... ¿Qué le estaba pasando? Tooth no se separó de él, aún entre risas, le respondió:

-Cada palabra.

Aster estaba cada vez más avergonzado, y ella no dejaba de reír y sonreír. El hada intentó volar, pero al soltarse de Bunny estuvo a punto de caer, a lo que él respondió sujetándola firmemente. Tooth le sonrió, mirándolo a los ojos. Luego se puso un poquito seria.

-Nunca nadie me había dicho "hermosa" antes. De hecho, creo que no lo soy.

Bunny, más confiado, la miró.

-Claro que lo eres. Eres el hada más hermosa que he conocido.

Ambos sonrieron y se acercaron lentamente el uno al otro...

Y justo en ese momento, un viento heladísimo irrumpió en la Madriguera.

-¡Bunny! ¡Tengo que hablar cont...! ¿Ah? ¡AAAAAAHHHHHHHHH!

Jack, quien había llegado a toda prisa sin pensar, se detuvo a mitad de camino y gritó del horror. Sus compañeros... sus amigos... Bunny y Tooth, Tooth y Bunny... se estaban... ¿se estaban besando?

-¡AAAAAHHHH! ¡MIS OJOS! ¡¿QUÉ RAYOS?!

Toothiana y Bunnymund se separaron al escuchar los gritos del Guardián de la Diversión.

-¡USTEDES LO QUE QUIEREN ES CAUSARME UN TRAUMA! -decía Jack, con los ojos llenos de evidente horror.

-Oye, ¿qué demonios te pasa, Frost? -le gritó Aster; Tooth, a su lado, se reía de la situación-. ¿Qué diablos vienes a hacer aquí?

Jack posó sus pies en la tierra y se sujetó firmemente de su cayado, como si buscara sostén.

-E-es... que... Oigan, me encanta que sean felices y todo eso, pe-pero... ¡Pero es que son la pareja más extraña que he visto en mi vida! Yo cuando era niño creía en ustedes, los imaginaba, pero esto... ¡Arruinaron mi infancia! -soltó sus palabras, indignado.

-¡Oh, vamos, Jack! -Tooth se le acercó y le habló con un tono dulce-. No es para tanto...

-¡Pero claro que no es para tanto! -exclamó Bunny-. ¡Deja de actuar como un niñito, Frost, y habla! Ya arruinaste el momento, ahora dinos. ¿Qué quieres?

Jack trató de olvidar la visión de sus amigos en ese tierno momento, y de no imaginar nada más allá (oh, sí, Jack tenía mucha imaginación). Recordó lo que venía a decirle a Bunny y se puso firme y serio, pensando en sus palabras aún no pronunciadas.

-Quiero ver a Sophie -afirmó con seriedad.

Tanto Bunny como Tooth se vieron sorprendidos por la evidente decisión que se notaba en la voz de Jack.

-Quiero verla, y sólo vine aquí para advertírtelo, canguro. No voy a pedirles permiso.

Aster frunció el ceño. Tooth habló, tratando de intervenir entre ellos antes de que una gran discusión se avecinara:

-Escucha, Jack, sabes que lo mejor es que permanezcamos lejos de Sophie. Todos nos preocupamos por ella y no queremos que salga involucrada en nuestros problemas de algún modo.

-Tooth, todos sabemos que no nos queda mucho tiempo. Y yo no voy a esperar a que llegue el final sin antes ir a verla y decirle...

-¡¿Decirle qué?! -gritó Bunny, enfrentándolo.

Jack desvió su mirada de Tooth para mirar fijamente a Bunny, sin ser intimidado por el conejo. En sus ojos se veía su firmeza y decisión.

-Que la amo.

Aster se quedó sin palabras, al igual que Tooth, quien se cubrió la boca con ambas manos. Jack no dejó su postura determinante.

-Le diré todo, no sólo le diré lo enamorado que estoy de ella, ¡también le diré todo lo que le estuvimos ocultando! Le contaré sobre Pitch, y la protegeré. ¡Algo que tú, canguro, no quieres hacer!

Bunny estaba tratando de reprimir su furia, pero al escuchar esto último, no pudo contener más lo que tenía para decir.

-Tú no eres nadie para decirme lo que quiero o no hacer, ¡no tienes idea, mocoso, de lo que soy capaz por Sophie! -Bunny apartó suavemente a Tooth para quedar frente a frente con Jack-. Ella... ella es una parte muy importante de mí -agregó, con dolor-. ¿Acaso crees... acaso crees que... que no pienso en ella? ¿En lo que podría pasarle si Pitch supiera de ella? -Su voz fue aumentando con cada pregunta-. ¿Crees que vivo tranquilo cada día, que no la extraño? ¿Que no tengo toda la intención de protegerla? ¡La protegería con mi vida, si fuera necesario! ¡Porque yo la vi crecer, yo le enseñé todo lo que sabe! ¡Y sólo acepté dejarla ir porque ponerla en peligro es mi última opción! ¡Y tú vas a arruinar todo eso porque no eres más que un caprichoso!

-¡Claro, ahora entiendo! -contraatacó Jack-. ¡Resulta que tu amor está bien, pero el mío no! ¡Tú puedes ser feliz con Tooth, pero yo no puedo ni siquiera ver a Sophie!

-¡No metas a Tooth en esto! -le advirtió Bunny.

-¡Tú no aceptas mi amor por Sophie!

-Jack, yo sí acepto lo que sientes por ella. Quiero decir, no eres la mejor opción para alguien como Sophie, pero... -Bunny se detuvo ya que se estaba yendo de tema, y continuó, retomando su nivel de enojo-: ¡simplemente, si la amas, no la pongas en peligro! ¡Porque te voy a desfigurar la cara a patadas si por tu culpa le pasa algo!

-¡Bunny! -exclamó Tooth.

-¡Por favor, al menos déjame verla! -Jack sabía que en un principio había dicho que no pediría permiso alguno, pero parecía que si se trataba de Sophie, era a Bunny a quien debía pedirle autorización sí o sí-. ¡Al menos déjame verla de lejos, sin que ella se entere! Quiero asegurarme de que está bien, ¡Bunny!

-Yo ya me aseguré de eso -declaró el Guardián de la Esperanza-. El día anterior a Pascua -Su mirada estaba llena de dolor al recordarlo-. Ella... está mejor que nunca. Ella ha crecido. Ya no nos necesita -agregó con tristeza-. Eso es todo.

Jack no quiso decir nada más. Se dio cuenta de que había llegado muy lejos. Le había arruinado el día a su amigo al recordarle aquellas cosas. Bunny estaba destruido. Cabizbajo, se alejó de ellos, preso de la angustia. Tooth, antes de seguirlo, se dirigió a Jack.

-Escucha, Jack... Sé lo que sientes, pero debes entender todo lo que está en juego.

-Lo sé, Tooth, tienes razón. Soy... soy un egoísta, sólo pensé en mí mismo.

El Hada de los Dientes le dio un breve abrazo de consuelo, y cuando se alejó, le dijo en voz baja:

-Ve a verla.

Jack, sorprendido, alzó la vista hacia ella.

-¿Qué?

-Te digo que vayas a ver a Sophie -murmuró Tooth-. De lejos. Pero por favor, ten cuidado. No tenemos muchas energías, y tú ya no eres un espíritu independiente. Dependes de tus creyentes, ¿lo recuerdas?

-Sí.

-Y no dejes que ella te vea, será mejor que las cosas continúen así. Por el bien de todos.

-De acuerdo -dijo Jack, también en voz baja-. Gracias, Tooth.

-De nada.

-Cuida del canguro, ¿sí? No hacen una mala pareja, después de todo.

Tooth sonrió, sonrojada.


Emily se sentó frente a Sophie en la cama de la rubia, los niños se habían ido a sus casas, pero no sin antes torturar a Em. La morena estaba con todo el cabello revuelto, tenía la cara pintada (un bigote y unas cejas enormes, también unas arrugas en la frente, todo pintado con delineador de ojos y lápiz labial), llevaba una corona infantil sobre su cabello, millones de pulseras de colores, alas de hada, y por poco se había salvado de que la ataran a una silla y bailaran a su alrededor como indios. Emily se había pasado la tarde jugando con los pequeños, permitiendo que hicieran lo que quisieran con ella sólo para poder hablar bien con su mejor amiga, más tarde.

-Escucha, Soph. Aunque no quieras aceptarlo, lo que te dije hoy iba en serio -Emily intentaba peinar su cabello hecho un desastre mientras hablaba-. Le gustas. Y no deberías ser tan dramática, no estamos en una maldita película de amor adolescente. Al menos tú tienes a alguien, mi último novio fue un idiota que estaba obsesionado con mis pies...

-¡¿Qué?!

-En fin, eso no es algo de lo que debamos hablar ahora, sólo... Si lo vuelves a ver, tienes que ser consciente de sus sentimientos.

-Los cuales no existen, Em.

-Claro que sí.

-No.

-¡SÍ! Ya basta, soporté a tus niños todo el día, ahora yo mando aquí.

Sophie suspiró y se recostó sobre la cama, boca arriba, pensando en el dolor de cabeza que tenía.

-Okey, tal vez debí preguntarte... -continuó Em-. ¿Qué es lo que sientes tú?

Sophie iba a responder cuando entró una llamada en su celular. En la pantalla del dispositivo aparecía una foto de Jamie y ella abrazados.

-¿Es tu hermano? ¿Me dejas contestarle? Quiero escuchar su voooooz... -Emily extendió la mano hacia el celular de Soph.

-Oh, no, yo contesto -Sophie le sacó el celular y respondió la llamada-. ¿Jamie?

-Hola, Soph. ¿Cómo estás?

-Digamos que bien... -murmuró ella.

-Hmm... me parece que no estás muy segura. Oye, el sábado iré temprano a buscarte a ti y a mamá para ir a la casa de Pippa, ¿sí?

-Oh, está bien.

-¿Está todo bien por ahí? ¿Necesitas algo?

Emily, quien tenía un buen oído para las conversaciones telefónicas, escuchaba todo lo que Jamie decía.

-Aww, es tan dulce. Dile que estás conmigo. Dile que yo también quiero ir a la casa de Pippa, no sé para qué, pero quiero irrrr -decía la morena.

Soph puso los ojos en blanco y sonrió.

-Emily pregunta si puede ir -le dijo a su hermano mayor.

-Oh, ¿estás con ella? Claro, puede acompañarte. Estaré ahí en casa por la mañana.

-Okey, te veo el sábado.

-Cuídate. Si necesitas algo, dímelo. Te quiero mucho.

Emily por poco vomitaba arcoíris escuchando las dulces palabras del hermano de Sophie, lo cual le daba mucha gracia a la rubia.

-Yo también te quiero mucho -respondió Soph-. Nos vemos.

Cortó la llamada y se quedó pensando en Jamie, realmente era demasiado considerado con ella.

-Oye, ¿él lo sabe?

-¿Qué cosa?

-Sobre los Guardianes.

Sophie se enderezó sobre la cama y miró a su amiga.

-No lo sé. A veces siento que él los recuerda, pero de lo que estoy segura es que no puede verlos -dijo, recordando aquel momento en el que Jamie había atravesado a Jack como a un fantasma, la última vez que había ido de visita.

-¿Y jamás hablaste seriamente con él sobre esto?

-Tenía miedo de que su lado adulto fuera más fuerte y creyera que soy una demente.

Emily se llevó una mano a su barbilla, en una pose pensativa.

-Yo creo que él te entenderá. Los dos vivieron su infancia con los Guardianes, y además es tu hermano, Soph, él te ama. Creerá en ti.

Soph asintió, su mirada perdida en la pared. Em tenía razón. Si ya había logrado convencer a su mejor amiga de que no estaba loca, ahora le tocaba hablar con su hermano. Hacer que él volviera a creer, o que al menos recordara. ¿Cómo? Algo se le iba a ocurrir.

-Por cierto... -Em rompió el silencio-. El sábado, ¿a qué vamos exactamente?


Jack abandonó la Madriguera luego de lo que Tooth le dijo, y el Hada de los Dientes fue a buscar a Bunny para contenerlo, el guardián había pasado un muy mal momento. El lugar estaba en su más absoluta calma, y nadie había notado que una sombra vagaba por los alrededores, derramando oscuridad. Una risa, tétrica y llena de malicia, se hizo presente.

-Ellos en verdad creen que la están protegiendo. ¡Por favor, qué ingenuos son! No tienen ni la más mínima idea -Aquella sombra se fue hundiendo cada vez más en su propia oscuridad para desaparecer-. Pero no voy a permitir que Frost llegue a ella.

De ninguna manera.


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¡Gracias por leer!

Renesmee123: ¡Me súper alegraste el día! No debería decirlo, pero he tenido unos días terribles últimamente, y los reviews como los tuyos me sacan una sonrisa. Gracias por tus buenos deseos y espero que te haya gustado el cap. No voy a dejar el suspenso, por ahora :D En cuanto al tema de la pedofilia, ja, ja, ja... Leí taantas cosas raras en este fandom, mucho más complejas que un simple romance con diferencia de edad. No me molestan los comentarios largos, me encanta leerlos. ¡Gracias por la recomendación!

Fenrir Kholer: Todos pensaron en ese triángulo amoroso, pero a medida que la historia fue avanzando, el resultado fue este. ¡Gracias por leer!

LobaMayor1810: Me alegro de estar cumpliendo mi deber al dejarte esas dudas xD Voy a actualizar tan pronto como pueda *w*

florencia sagrario: ¡Muchas gracias! Em recordó ;)

bluefrosty27: ¡Aaay, gracias! Hey, y yo espero que actualices pronto también :D

Moon: Muchas gracias por tomarte el tiempo de leer y dejar review a pesar de todo. Te entiendo, yo tampoco tengo tiempo para nada *llora*. ¡Saludos!

¡Un abrazo a todos! No olviden dejar review, es lo único que los autores recibimos a cambio.

¡Nos leemos la próxima! :'D