*Llega bailando* ¡Lo logré! Pensaba que este capítulo lo iba a subir el año que viene, jaja.

Este es el penúltimo capítulo de este fic -creo-. Espero que les guste! Busquen la canción 'Suddenly' de la película 'Les Misérables' que interpreta Hugh Jackman, porque la usé al final.

¡A leer!

Disc. Los personajes utilizados aquí son propiedad de Dreamworks y William Joyce. La canción tampoco me pertenece.


Capítulo 15: Cartas del adiós.

Aster fue el primero en caer, ante las miradas horrorizadas de los demás. El pooka jamás había mentido al afirmar que era capaz de dar su vida por Sophie Bennett. Avanzó decisivamente, dando a entender que estaba totalmente dispuesto a aceptar la oferta de Pitch. Podría verse pequeño e inofensivo en aquel momento, pero eso no era nada en comparación a su valor.

-¡BUNNY!

Un sollozo desgarrador se abrió paso entre los Guardianes. Era Tooth. Tenía los ojos llenos de lágrimas y cubría su boca con ambas manos. Captó la atención de todos, en especial de Aster. Él la miró, apenado.

-Lo siento -murmuró el conejo-. Sabes que te amo.

Los sorprendidos ahora fueron North y Sandy, que no sabían nada sobre la relación entre sus compañeros (en sus rostros se leía un claro WHAT?), y Pitch, que hizo una mueca de asco, pero al menos estaba complacido al ver que todo estaba saliendo como él deseaba.

-Así me gusta, Bunnymund, sabía que no me decepcionarías. -Bunny lo fulminó con la mirada, hasta daba miedo con ese tamaño. Aun así, Pitch no se inmutó.- ¿Por qué no le dices a tu querida Toothiana que te acompañe, así desaparecen juntos?

-¡Mira, gusano, tú no puedes...!

Pero apenas Bunny pudo terminar de hablar cuando la Reina de los Dientes se adelantó y se colocó a su lado, tirando al suelo las pocas armas que había tomado para defenderse. Aster no podía creerlo, de hecho, nadie se lo esperaba.

-Tooth...

-No digas nada -le suplicó ella-. Esto es por Sophie.

Entonces fue Jack el próximo en unirse. Sin pensarlo, dejó caer su cayado, que era su único sostén en ese momento.

-Yo también renuncio -declaró, sin dejar de mirar fríamente a Pitch-. Y espero que cumplas con tu palabra.

La sonrisa de Pitch se volvía cada vez más amplia. Con las manos anudadas detrás de su espalda, presenció a su próxima víctima. Las espadas de North resonaron al chocar contra el suelo, abandonadas por su portador que, con una expresión triste, también se daba por vencido. Finalmente, Sandy se les unió, sobre su cabeza se dibujaron figuras que transmitían casi lo mismo que había dicho Jack: que Pitch cumpliera con su palabra.

-Un trato es un trato -dijo el Rey de las pesadillas-. Tranquilos, no necesitaré más a su pequeña después de esto.

Los yetis, que observaban impotentes toda esta dramática escena, no podían comprender cómo era posible que aquellas cinco figuras tan poderosas, después de tanto trabajo, después de tanta lucha y esfuerzo, venciendo en cada ocasión a su rival hasta con sus últimas fuerzas, se estuvieran entregando sin vacilar a esa oscura propuesta por una humana, ¡por una chica! ¿Se habían vuelto locos? ¿Por qué ya ni siquiera luchaban? ¿Qué tenía de importante la vida de un solo creyente... de una sola luz...? Pues ahí estaba la respuesta. Justamente, esa era su misión más importante: proteger a cada uno de los que creen.

Pero sin ellos, el mundo tal como lo conocían estaba perdido...

Los cinco se abrazaron, como protegiéndose entre ellos, antes del final. Antes de caer.

¿Cuánto daño puede provocar una sola mentira?


Sophie apenas podía entender cómo había llegado, pero se encontraba en la Madriguera, y sin ayuda ni de Bunny ni de Jack. Lo único que había hecho fue cerrar los ojos y tener fe en que podría encontrar un túnel, entonces debajo de su pie se abrió uno y cayó abruptamente por él. Hacía mucho tiempo que no visitaba la casa de Bunny, pero supo reconocer que las cosas no iban para nada bien, y que el pooka no estaba allí. Recorrió con su mirada verde cada sector de la Madriguera y decidió dirigirse hacia la recámara del conejo. Sin embargo, se detuvo de repente y se llevó una mano al corazón, donde comenzó a sentir un vacío doloroso. Tomó una bocanada de aire con desesperación y cayó al suelo de rodillas.

-No, no...

Podía sentirlo como si lo estuviera viviendo allí mismo, y rompió a llorar con pura furia e impotencia. Yo no valgo tanto, no merezco lo que ellos hagan por mí... Se agarró la cabeza con ambas manos, casi tirando de su rubio cabello, y ocultó su rostro sobre sus piernas. En la Madriguera no se escuchó nada más que el llanto de la chica por un largo rato.

Soph se dio cuenta de que estaba arrancando la hierba con sus puños, y se detuvo un poco para acariciar la tierra ahí donde le había hecho daño. Cualquiera que hubiera podido verla en ese momento se habría compadecido de su expresión angustiada y perdida. Parecía una niña otra vez, pequeña y frágil, sola en uno de los lugares más recónditos del mundo, con los ojos hinchados y las mejillas sonrosadas. Se inclinó una vez más sobre sus rodillas y dejó salir un último sollozo. Allí donde su mano se extendía sobre el pasto, sintió de repente un suave roce. Levantó la vista de inmediato, pero no era quien esperaba ver. Solo eran algunos de los huevos que ayudaban a Bunny. La chica se frotó los ojos y los miró mejor, frunciendo el ceño. ¿Cómo era posible que... aún estuvieran ahí?

Uno de los huevos estiró su manita y jaló de la manga de la sudadera que llevaba Sophie. Ella le mostró las palmas de sus manos y el huevo subió.

-¿Qué tratas de decirme, pequeño?

La criatura señaló a lo lejos, y los otros huevos comenzaron a caminar en esa dirección, como indicándole a Soph que los siguiera. La rubia se puso de pie con lentitud y siguió el camino que la fila de huevos le marcaba delante de ella. Pasaron junto a los ríos de pintura, atravesando varios arcos en forma oval, así como las bellas extensiones de flores y plantas de la más amplia variedad. Finalmente, se dio cuenta de que la estaban conduciendo a la recámara principal del pooka. Tuvo una última esperanza de encontrar al guardián en ese lugar pero, al igual que en el resto de la Madriguera, en aquella habitación no había nadie.

Sophie nunca había estado en la habitación de Bunnymund, y la razón era simple: el conejo se pasaba casi todo el día afuera, junto a sus plantas y su trabajo. Se parecía bastante al resto de las habitaciones del lugar. Tenía una decoración rústica y bastante simple, había algunos cuadros colgados y una repisa con una colección pequeña de huevos. Allí donde se suponía que era la cama, había una enorme caja con un sobre encima. El huevo que seguía sobre la palma de su mano saltó hacia la caja y tomó el sobre, luego se lo extendió a Sophie. Ella lo tomó con delicadeza.

-¿Es para mí? -preguntó en voz baja, sin esperar una respuesta.

La carta estaba sellada con lacre, el sello tenía la forma de un huevo, y el papel del sobre se veía antiguo. Sophie contuvo el aliento mientras tomaba asiento junto al escritorio de Bunny para leer la carta.


La señora Bennett entró al cuarto de su hija, ya que era bien avanzada la mañana y la chica aún no había salido. Al encontrar la cama vacía y extendida, como si nadie hubiese dormido allí, creyó que tal vez estaba en el baño.

-Sophie...

No se oía el agua de la ducha cayendo, y nadie contestaba. La madre empezó a preocuparse y tocó la puerta con su puño.

-¿Soph? ¿Estás bien?

Esperó y esperó, pero nadie respondía y el silencio delataba algo crudo y aterrador. La mujer abrió la puerta del baño sin esfuerzo, ya que no tenía puesto el seguro.

-¡Sophie...!

Se detuvo en seco. Allí no estaba. Aterrada, abandonó el baño y recorrió la casa completa buscando a su hija, gritando su nombre. En su mente resonaba la última conversación que había tenido con ella. El auto estaba en el garaje, la bicicleta también. Tomó su celular y marcó el número de Sophie a toda velocidad. A continuación, escuchó el tono de llamada de su hija. A donde fuera que estuviera la chica, no se había llevado el celular con ella. Ya al borde de que sus nervios explotaran, decidió llamar a Emily. La mejor amiga de Sophie atendió al instante.

-¿Hola?

-Emily, soy yo, la mamá de Sophie.

-Oh, hola, ¿cómo está? ¿Qué sucede?

La pobre mujer tomó aire y cerró los ojos con fuerza antes de formular la siguiente pregunta:

-¿Sophie está ahí contigo?

Los siguientes tres segundos sin respuesta fueron de lo peor.

-No... ¿No está ahí con usted? Es muy temprano todavía...

La señora Bennett dejó caer su celular. Su cabeza daba vueltas por dentro. No era posible que estuviera pasando otra vez... no...

-¡SOPHIE!


Jamie volvió a leer siete o quince veces más la nota que su hermana menor había dejado sobre su cama. No podía detener las lágrimas que patinaban por sus mejillas.

Lamento el daño que les estoy haciendo, sé que tal vez nunca me lo perdonen, pero no pertenezco aquí. Por favor no me busquen.

Los ama,

Sophie.

No podía creer lo que estaba pasando, y sin embargo, era real. Su hermana había desaparecido y les había pedido que no la buscaran. La policía y todo Burgess completo la estaban buscando, sin éxito. No había rastro alguno, ni una mínima pista de su paradero.

El día anterior, Jamie había llegado a su casa después de visitar a su hermana en el hospital a causa del accidente, y no había encontrado a Jack por ninguna parte. Ya el hecho de que Sophie no creyera más en los Guardianes era algo que no podía aceptar, y ahora creía que el loco era él porque el guardián invernal no estaba más en su apartamento y era imposible que se hubiera ido por su cuenta porque estaba muy débil... Y el regalo que Jack le había dado, esa cajita de terciopelo color azul... tampoco la tenía. En contra de todos sus principios, se preguntaba... ¿realmente había estado con Jack o se lo había imaginado?

Su madre estaba destruida, y tenía razones de sobra para estarlo. Dos personas demasiado importantes en su vida habían desaparecido. Dieciséis años atrás, su esposo, ahora... su propia hija... Jamie apenas podía consolarla, porque por más que trataba de convencerla de que pronto encontrarían a Sophie y todo volvería a ser como antes, la mujer estaba segura de algo, sin decirlo en voz alta: nunca iban a encontrarla, igual que a su padre.

Jamie tomó las llaves de su auto y salió al patio delantero de la casa, no iba a quedarse sentado esperando milagros, tenía que encontrar a su hermana.

Al salir se topó con Emily, que también estaba en la casa de Sophie, tratando de consolar a la madre. La morena, a diferencia de todos los demás, no parecía triste ni desesperada, algo que a Jamie le pareció muy extraño. Ya le habían preguntado a ella si sabía algo y estaba claro que no.

-Jamie -lo llamó-. Quiero hablar contigo.

Él negó con la cabeza.

-Perdóname, Em, tengo que seguir buscando, no puedo...

Ella se interpuso en su camino y lo miró fijamente. Estaba seria.

-En serio. No hay nada que buscar.

Jamie levantó una ceja.

-No importa lo que Sophie haya escrito en esa nota, yo la voy a seguir buscando.

Emily volvió a detenerlo antes de que él pudiera avanzar hacia su auto.

-Tal vez es porque tú has leído la nota equivocada -le dijo en voz baja.

-¿Qué?

Esta vez le prestó más atención. Emily le mostró un papel.

-Abre los ojos, Bennett.

La segunda nota la había encontrado Emily en un cuaderno de Sophie, y era exclusivamente para ellos dos. Emily y Jamie se juntaron en el auto del joven y leyeron la carta que nadie más podía saber que existía.

Emily y Jamie:

Sé que a esta altura deben estar muy molestos y angustiados por lo que hice, y créanme cuando les digo que no es fácil para mí lo que estoy haciendo. Jamie, si lees esto tienes que saber que estaba mintiendo. Yo aún creo en los Guardianes, y lo voy a hacer hasta el final. Tuve que engañarte porque sabía que mientras hablábamos alguien estaba escuchando todo. Tenía que lograr que ese sujeto creyera que había caído en su trampa. Ahora sé lo que planea hacer y no me voy a quedar de brazos cruzados, aunque eso signifique tener que dejar mi vida atrás.

Si quieren saber cómo ayudar o qué es lo que voy a hacer, busquen a Paige y Joey. Destruyan esta carta.

No tengan miedo, tengan fe. Los amo.

Sophie.

Em y Jamie se miraron el uno al otro. Él se veía pálido.

-No entiendo... ¡¿qué pasa?! ¿Por qué dice que va a dejar su vida atrás? ¿Qué quiere decir? ¿QUIÉN ES ESE SUJETO?

Antes de que Jamie entrara en pánico, Emily le sacó la carta y le dio una bofetada.

-¡Sophie nos pidió que no tuviéramos miedo, cálmate!

-Auch, golpeas fuerte... -murmuró él.

-Escucha, tenemos que confiar en ella -continuó Em, rompiendo la carta-. Desde el primer momento supe que había algo más detrás de su desaparición.

-Pues nunca creí que mi hermana fuera capaz de hacer todo esto. -Jamie se veía entre asustado y atónito, pero más calmado.- Y pensaba que ella era la única chica de su edad que creía en los Guardianes aún.

Emily asintió con una media sonrisa.

-Ella hizo que yo volviera a creer -le explicó, y luego se acercó más a él-. Escucha, está claro que Soph no quiere que nadie sepa sobre esto porque podríamos ponerla en peligro, así que debemos ser discretos.

-¿Qu...?

Emily parecía lista para la acción, pero... ¿qué se proponía hacer?

-¡Oh, casi lo olvidaba! -La chica sacó algo de su bolsillo.- Esto se te cayó en el hospital.

¡Era la cajita de Jack! Jamie respiró aliviado. ¡Emily la tenía! Después de todo, Jack sí había estado en su apartamento.

Pero entonces... ¿qué había pasado con él?

Jamie ahora le contó a Emily todo: cómo había vuelto a creer, qué era lo que había hablado con Sophie en el hospital cuando ella negó conocer o creer en los Guardianes, y por último, lo que había pasado cuando encontró a Jack en la calle.

-Lo extraño es que cuando volví a casa, no lo encontré. Y estaba muy débil cuando lo dejé, ni siquiera podía mantenerse de pie.

Emily mostró una expresión preocupada.

-Como sea -continuó Jamie-, debo encontrar la forma de decirle esto a mamá.

-¡No! -exclamó la chica-. Ella va a creer que estás loco, por eso Sophie solo quiso que nosotros dos sepamos de esto.

-Pero no puedo permitir que siga sufriendo -replicó él-. Ella está sola, yo no voy a poder quedarme para siempre a su lado.

La morena pensó bien en lo que Jamie le decía. Era muy difícil hacer que un adulto creyera en cosas que toda su vida había ignorado, pero difícil no significaba imposible.

-Tienes razón, pero no podemos tirarle la bomba tan pronto, hay que decírselo con cuidado -opinó.

Jamie asintió, de acuerdo con ella.

-¿Entonces me vas a ayudar?

-Sí -respondió ella.

-Genial.

Él iba a salir del auto, pero ella lo detuvo.

-Jamie, ¿sabes que si Sophie escribió todo esto... es porque sabe que no va a regresar, no?

Los dos se miraron, angustiados al poner esa certeza al descubierto. Al bajar sus miradas, se dieron cuenta de que estaban tomados de las manos, con mucha fuerza, de hecho. Emily se sonrojó y se soltaron. Jamie también se sintió incómodo, aunque era una de esas incomodidades que en el fondo te hacen sentir bien. Algo era cierto: estaban juntos para enfrentar lo que vendría.

Para romper ese silencio que se había formado, Jamie tomó la cajita de terciopelo azul.

-Jack me pidió que se la diera a Soph -le explicó a Em-. Aunque ahora ya no podré hacerlo -añadió con dolor.

Emily la tomó y la examinó un poco mejor.

-No la abrí, pero estoy seguro de que es algo bastante importante porque...

Emily lo interrumpió sin dejarlo decir más.

-Jamie... -Le mostró la cajita abierta. Estaba vacía, lo único que tenía era... agua. Tenía un charquito de agua en el medio.- Lo que fuera que tenía adentro... se derritió.

Jamie se puso pálido otra vez.

-No puede ser, la magia de Jack no permitiría... eso...

Ambos estaban pálidos ahora. Eso significaba que...

Algo muy grave les había pasado a Los Guardianes.


Sophie observó la extraña y bellísima caligrafía de la carta. Se notaba que había sido escrita con mucha dedicación.

Mi querida Sophie:

He vivido por mucho más tiempo del que podrías imaginar. He hecho muchas más cosas de las que podrías llegar a soñar. He vivido solo y oculto en este planeta ajeno a mí por milenios, y he luchado sin cansancio por defender lo que creía. He creído firmemente en que no se podía confiar en la humanidad, no lograba comprenderla. Al convertirme en un Guardián, prometí proteger a los niños, y aún dentro de esa promesa la duda siguió latiendo... ¿valía la pena luchar por los humanos?

Todo cambió cuando te conocí. Es difícil poder explicar con palabras el giro que dieron todas mis convicciones. Algo dentro de mí cambió, y de repente me vi mucho más feliz al cumplir con mi tarea, porque sabía que entre todos esos niños que recibían con esperanza lo que con tanto trabajo hacía, estabas tú. Ver tu sonrisa era la mayor recompensa que podía recibir.

Siendo el último pooka, jamás pasó por mi mente la idea de tener una familia, o de sentirme acompañado de esa manera, y aunque debo admitir que mis compañeros son como una familia para mí, tú te has convertido en la única con el derecho a llamarte mi hija.

Hoy ya no sé qué es lo que va a pasar con nosotros, es como si nos estuviéramos resignando a caer en el abismo que lentamente se abre frente a nuestros ojos. Por eso quiero que sepas que todo lo que he hecho por ti siempre ha sido con la intención de protegerte, y lamento que para eso haya tenido que ceder a alejarme de ti y desaparecer de tu vida. Tienes todo el derecho a estar molesta conmigo, pero, mi pequeña... no podría soportar que alguien te hiciera daño. Yo daría todo lo que tengo por ti, eso debes tenerlo claro.

Si te he fallado alguna vez, te pido perdón. No quiero que pienses que esto es una despedida, yo siempre voy a estar protegiéndote aún si me arrancaran mi centro y mi alma y desapareciera. No olvides todo lo que te he enseñado, eres mucho más lista de lo que crees. Solo debes buscar la fuerza que hay en ti, te aseguro que es inagotable. Ten fe en ti misma. Toma las decisiones en base a lo que tú creas correcto, y no por lo que los demás te digan. Lucha por lo que crees. Sé valiente. Serán consejos muy mundanos, pero hoy sé que están llenos de certezas.

Mi intención era entregarte esta carta en tu cumpleaños número diecisiete, pero quizás ni siquiera llegue a ese día, por eso me adelanto a este momento deseándote un feliz cumpleaños. Gracias por regalarme los mejores años de mi vida, hija. Nunca voy a olvidarte.

Con todo mi cariño...

E. Aster Bunnymund

En medio de un sollozo, Sophie dobló con delicadeza la carta, ya había explotado en llanto en medio de la lectura. Sus lágrimas no paraban de caer y alejó el papel para no arruinarlo. Aquellas eran las palabras más hermosas que le habían dedicado en toda su vida, y Bunny... quién sabía qué podría haberle pasado, pero ahora conocía el amor que tenía por ella y el dolor se volvía más profundo al comprender todo.

Los huevos la rodearon y la consolaron por un largo rato en el que no paró de llorar por su pérdida. La pérdida más dolorosa y cruel que viviría...


Suddenly you're here (De repente estás aquí)

Suddenly it starts (De repente comienza)

Can two anxious hearts beat as one? (¿Pueden dos corazones ansiosos latir como uno?)

Yesterday I was alone (Ayer estaba solo)

Today you are beside me (Hoy tú estás junto a mí)

Something still unclear (Algo aún poco claro)

Something not yet here (Algo que aún no está aquí)

has begun (ha comenzado)

Suddenly the world (De repente el mundo)

seems a different place (parece un lugar distinto)

Somehow full of grace, full of light (De alguna forma lleno de gracia, lleno de luz)

How was I to know that so much hope was held inside me? (¿Cómo iba a saber que tanta esperanza tenía dentro de mí?)

What has passed is gone (El pasado se ha ido)

Now we journey on throught the night (Ahora viajamos a través de la noche)

How was I to know at last that happiness can come so fast? (¿Cómo iba a saber al final que la felicidad puede llegar tan rápido?)

Trusting me the way you do (Al confiar en mí de la manera en que lo haces)

I'm so afraid of failing you (tengo mucho miedo de fallarte)

Just a child who cannot know that danger follows where I go (Es solo una niña que no puede saber que el peligro me sigue a donde vaya)

There are shadows everywhere (Hay sombras por todos lados)

and memories I cannot share (y recuerdos que no puedo compartir)

Nevermore alone (Nunca más solo)

Nevermore apart (Nunca más separados)

You have warmed my heart like the sun (Has calentado mi corazón como el sol)

You have brought the gift of life (Has traído el regalo de la vida)

and love so long denied me (y el amor que durante tanto se me negó)

Suddenly I see (De repente veo)

what I could not see (lo que no podía ver)

Something suddenly has begun... (Algo de repente ha comenzado)

Les Misérables – Hugh Jackman - Suddenly


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Lloré por acumulación de emociones T.T

Creo que todos saben que el actor de doblaje de Bunny en la película es Hugh Jackman, y para mí él es la representación de ese conejo en el mundo real xD Bueno, cuando vi la película Les Misérables (véanla si no lo hicieron), la relación entre Valjean (Hugh Jackman) y Cosette me recordó un poco a Bunny y Sophie, y de hecho hace poco encontré un video que reúne todo esto y se los súper recomiendo, lo pueden buscar así: Bunnymund and Sophie - Suddenly (Les Miserables) ~Remake~

Ojalá lo vean, es muy tierno y me dio la idea de incluir la canción y traducirla.

Y bueno, un último pedido! *Le tiran piedras para que se calle* No, esperen, no se vayan... Quisiera que comenten con alguna idea o algo que quieran que pase en el último capítulo! :D

bluefrosty27: ¡Gracias por leer! Y espero que te haya gustado la actualización :D

Renesmee123: Escribir siempre me ayuda, es mi terapia personal xD Gracias por ser mi única y más genial fan, te mando un abrazo! :'D

Loba-san: Perdón, perdón, perdóooon T.T Sé que tardé mucho y gracias por seguir leyendo a pesar de todo. Me gusta dejar dudas :D

Cassie Effy: Qué bueno que te guste y gracias por comentar :) Llegaste justo a tiempo, aquí hay más!

Les deseo a todos un muy feliz Año Nuevo, no se olviden de comentar y gracias por leer!

¡Nos leemos la próxima! :'D