Hola :) como están? Yo bien lastima el calor ¬¬ no me gusta
luisamargotp: Hola linda jajajaja ponele xD claro ;) jijiji espero te guste este cap :). Beso
Capitulo 30: Una tormenta de recuerdos.
La incipiente lluvia caía sobre toda la ciudad de Atenas y el Santuario no era la excepción; ahí también había estado lloviendo la mayor parte del día por lo que algunas de las actividades habían sido canceladas.
Aun así Shiori no le dio importancia a la ausencia de algunos caballeros y al llegar a acuario se anuncio con voz animada, como se había vuelto su costumbre últimamente:
-ya llegue!
-ho…Shiori estas empapada!-expreso algo alarmado el caballero de acuario al ver como del cabello de la menor caían gruesas gotas de agua hasta el suelo.
-esta lloviendo afuera-contesto dulcemente con una sonrisa.
-eso ya lo se. Mejor ve a bañarte antes de que te enfermes.
-si ahora voy-dijo enfilándose hacia la cocina- … hola Milo, Hyoga-agrego muy sonriente una vez dentro de la habitación y yendo hacia la heladera en busca de algo para tomar.
-buenas tardes Shiori, que buen humor traes.
-siempre estoy de buen humor Milo-dijo sonriendo-bueno me voy a bañar. Con permiso
-mmm…-pronuncio pensativo una vez que la menor ya no estaba cerca.
-que ocurre?
-prepárate Camus.-dijo con una sonrisa de lado.
-a que te refieres?
-creo que Shiori tiene novio.
-QUE!?-pego tal grito que se escucho en todo el santuario y cierto rubio trago saliva.
-piénsalo últimamente anda muy distraída y hoy regreso muy risueña.
-deja de hablar tantas tonterías quieres Milo.
Mientras, Shiori repasaba en su mente lo que había ocurrido aquel día. Lo que Daniel le había dicho respecto a Hyoga y el ir caminando bajo la lluvia como hacia mucho no lo hacia la había puesto de muy buen humor.
-pobre de Dan ojala le valla bien…voy a extrañar mucho ese tiempo juntos; así como con todos los demás-suspiro-al menos podré seguir yendo en mis ratos libres como lo hacen Na y Chris. -sonrío para si mientras veía llover desde el alféizar de la ventana.-adoro el ruido de la lluvia.-agrego para si-bueno mejor me voy a bañar.
Dio media vuelta yéndose al lugar antes mencionado.
El resto del día paso rápido y la noche paso a ocupar su lugar.
La incesante lluvia no seso, sino que por el contrario se volvió una intensa tormenta eléctrica.
A todo esto Camus se levanto a mitad de la noche solo porque si. Como se había hecho su costumbre se asomo al cuarto de Shiori para asegurarse que estuviera bien; pero se llevo una gran sorpresa al darse cuenta de que la menor aun estaba despierta y más aun estaba sentada en la ventana en la total oscuridad solo viendo llover.
-Shiori… la tormenta no te deja dormir?-cuestiono entrando a la habitación y quedando detrás de ella.
-ah…-volteo el rostro y alzo la vista algo sorprendida, al parecer no lo había sentido llegar- algo así-admitió sonriendo.-de niña solo dormía cuando estaba nublado.
-como?
-es que cuando estaba estrellado me quedaba buscando constelaciones y cuando había tormenta eléctrica me la quedaba viendo. No se porque pero siempre me ha gustado mucho.-volvió a sonreír dulcemente.
En ese preciso instante un rayo cruzo el cielo iluminando la escena y plasmando un gran asombro en el rostro del caballero de los hielos: por un momento efímero pudo haber jurado ver el a Sofía enfrente suyo en lugar de a Shiori.
-Camus?-lo llamo al extrañarle aquella expresión en el mayor.
Este no contesto, solo la abrazo apoyando su pecho en la espalda de la menor.
Ella estaba perpleja ya que era la primera vez que Camus se mostraba de aquella manera, su corazón latía emocionado: el primer abrazo de su padre, al fin entendía como se sentía.
-hace frío para que estés aquí sentada Shiori.-Shiori se acuno correspondiendo al gesto.
-no lo siento y menos ahora.
-te pareces mucho a tu madre-le confeso corriendo un mechón del cabello de la chica.
-de verdad?
-si solo que tienes el carácter un poco más fuerte-admitió con una sonrisa de lado.
-como se conocieron?
-no lo sabes?
-si pero quisiera oírlo de ti… por favor-agrego al no recibir respuesta por un momento. Camus solo suspiro al no poderse negar.
-esta bien. A tu madre la conocí cuando volvía de uno de mis viajes a Siberia …
***flash back***
Camus regresaba cansado después de un largo viaje desde Siberia hasta el Grecia, por lo que iba muy distraído y metido en sus asuntos cuando un grito lo saco de sus pensamientos.
-CUIDADO!-oyó una voz a lo lejos y al voltearse vio como una flecha se le acercaba a gran velocidad.
Rápidamente se hizo a un lado, pero aun así la flecha rozo su rostro provocándole una leve cortadura en su mejilla de la cual deslizaba una fina gota de sangre.
Levanto un poco la vista en la dirección de la cual había provenido aquel disparo y diviso un grupo de jóvenes acercándose encabezado por una linda chica de ojos violetas, el cabello largo y ondeado de color azul y rostro angelical.
-Te encuentras bien?-le pregunto con rostro afligido una vez que estuvo frente a él.
-si, solo fue un rasguño.-contesto tranquilo sin darle importancia.
-guau con obstáculo y todo diste en el blanco.-agrego un chico hacia la peliazul restándole importancia al accidente.
-Lea! Eso no esta bien-le reclamo por su comentario-déjame ver.-le dijo al caballero acercando su mano al rostro de este.
-estoy bien.-le contesto interceptando su mano y alejándola de él.
-Por favor solo quiero asegurarme de que lo estés-le pidió con ojos brillantes.
Camus se la quedo viendo por un breve instante y sin saber porque solo giro el rostro incapaz de negarse a aquella petición.
-No es grave pero mejor te curo. Ven-y sin dejarlo reaccionar tomo la mano del santo y lo llevo consigo unos cuantos pasos.
-espera! A donde me llevas?- replico Camus sin entender lo que pasaba.
-a mi casa, queda cerca de aquí, ahí podré curarte.
Camus solo suspiro y se dejo guiar; algo en él le decía que seria inútil objetar contra esa chica.
Cinco minutos después llegaron a una bonita casa de color blanco con un pequeño jardín delantero
-Puedes pasar adelante.
-no es necesario.
-Claro que si. Después de lo que hice lo mínimo que puedo hacer es curar tu herida. No crees?- le sonrío dulcemente y lo condujo al interior de la vivienda.-espérame aquí enseguida regreso-agrego una vez que el caballero se sentó en un sillón del living.
La chica volvió a los pocos segundos con una botella de alcohol en la mano y un poco de algodón.
-Te va a arder un poco.-le dijo acercando el algodón embebido de aquel liquido a la mejilla del acuario.
- ssss-se quejo ante la molestia que aquel contacto le provoco.
- Lo siento
- esta bien.-contesto en tono parco.
-Por cierto, gracias y disculpa.
-porque?
-Si no te hubieses atravesado, hubiese tenido que estar el resto del día con esos chicos. Así que en cierta forma te estoy utilizando como escusa por eso te pido perdón-admitió bajando el rostro.
-si no te agradan no deberías juntarte con ellos.
-Son mis compañeros y me agradan pero a veces son un poco pesados… bueno ya esta.-concluyo con una sonrisa cuando acabo de curarlo.
-gracias…
-Sofía pero prefiero que me llamen Sophie-le sonrío.
-Camus.
-no vives por aquí cierto?
-porque lo dices?
-porque todo el mundo sabe que entrenamos en ese campo y nadie se mete para evitar lo que te paso.
-un poco más al norte.
-vives en el santuario?!
-lo conoces?
-claro, mi padre siempre me cuenta historias sobre los caballeros pero me parece una vida muy dura.-converso en un tono de pena.
-…tengo que irme.-argumento después de un momento dirigiéndose a la puerta-gracias por-señalo la herida.
-es lo mínimo que podía hacer. Yo te la ocasione después de todo.-Camus no respondió solo cruzo la puerta dejando a la chica en el pórtico.-ven si tienes tiempo me gustaría saber cosas sobre los caballeros si quieres y me puedes contar claro.
-lo dudo-pronuncio sin voltearse ni detenerse.
-es lindo pero necesita ser más sociable-sonrío para si.
En los días siguientes Camus no pudo dejar de pensar en Sofía, en todo momento el rostro sonriente de la chica se le aparecía en la mente.
-Camus…Camus estas bien?... has estado un poco raro últimamente-le reprocho Milo con quien estaba charlando en las cercanías del coliseo.
-ah?...si pero que me pasa? Porque no puedo sacármela de la mente.Ven a verme-sintió la voz de la peliazul en su mente como si la acabase de escuchar.
El caballero suspiro pesadamente y comenzó a caminaren dirección a la salida del santuario.
-a donde vas?
-ahora regreso.-continuo caminando sin voltear dejando al caballero de escorpio con una expresión de extrañeza.
Era como si su cuerpo se moviera solo, la gran ansiedad que cargaba le hizo parecer que el camino había sido eterno pero ya se encontraba ahí frente a aquella casa; la cuestión ahora era tocar y que diría cuando le atendiera, como se supone que debía actuar. No lo sabía así como tampoco supo como tuvo el valor de tocar el timbre y no salir corriendo.
Espero por varios minutos pero nadie respondió.
Después de un rato se canso y sintiéndose un total tonto se regreso al santuario sin darse cuenta que alguien lo llamaba para que se detuviera.
-Camus… Camus…-Finalmente volteo, encontrándose con la dulce sonrisa de Sofía que se acercaba a el corriendo.-hola Camus, tiempo sin vernos-llevaba algunas bolsas en las manos-como has estado?
-ha… bien… gracias…tengo que irme se me hace tarde.
-ah…claro-bajo la vista
-no hagas eso.-suspiro- mañana tengo libre si quieres podemos hablar.
-de verdad?-su rostro se ilumino-genial! A las 3 en el parque te parece bien?
-si
-Sophie-se oyó un susurro a lo lejos.
-tengo que irme. Nos vemos mañana.-se volvió por donde vino, encontrándose con una mujer de cabellos azules y ojos celestes.
-Hija donde estabas? Si voy a ayudarte no deberías desaparecer
-lo siento ma.
Camus veía esta escena a lo lejos con solo una pregunta en su mente
-porque la invite?
Al día siguiente, Sophie esperaba pacientemente sentada en un columpio mientras Camus permanecía en el santuario aun deliberando si iría o no.
-no voy a ir… no debí haberle dicho eso…
Pero a pesar de toda su frialdad, al poco tiempo se sintió mal consigo mismo y corrió al parque.
-hola-saludo tranquilamente cuando estuvo al lado de la chica, ocultando lo agitado que estaba. Sofía alzo levemente la vista y se lo quedo viendo.
- Camus… creí que ya no vendrías.
-se me hizo tarde.-respondio bajando el rostro para luego sentarse en el columpio continúo.
-Esta bien.-concluyo con una sonrisa para después de unos momentos de silencio agregar-puedo preguntarte algo?
-que?
-el otro día que nos conocimos ibas muy distraído. Era por algo en particular?
-pensaba en el viaje que había tenido.
-viajas mucho?
-solo a Siberia.
-en serio? Conoces Siberia? Que lindo!-expreso emocionada.
-conoces?-pregunto extrañado.
-no pero me gustaría mucho ir al igual que a Francia. Me encantaría poder viajar ahí.
-enserio?
-si. Me gusta mucho todo lo que es idiomas y conocer lugares y culturas diferentes; de hecho de no haber nacido en Grecia estoy segura de que también desearía conocer.-sonrió ampliamente.
-Grecia es muy grande.
-pero ya la conozco, mis padres y yo viajamos por diferentes lugares del país en vacaciones.
-entiendo.
-y tu. Tienes familia aquí?
-no.
-a nadie?
-no, mis padres murieron cuando niño.
-lo siento. No debí preguntar-bajo el rostro apenada.
-esta bien.
-no eres de aquí. Me refiero a que no eres griego cierto?
-no, soy de Francia. Viene cuando era niño.
-de verdad no me mientes?
-no.
-Je suis impressionné! Toute ma vie, je voulais aller en France. Doit être Beau-(estoy impresionada! toda mi vida he querido ir a Francia. debe ser hermosa)-pronuncio en un perfecto francés con ojos brillante.
-Oui, beaucoup (si mucho)-contesto con nostalgia.
- son muchas casualidades. No crees?-le regalo una nueva sonrisa.
- alguna vez dejas de sonreír?-dejo escapar de sus pensamientos.
- es algo común en mí. Así me criaron. Y tu alguna vez eres menos frío?
- así me criaron-contesto secamente pero Sofía sonrío.
-se me hace tarde para la practica. Pero hagamos una cosa: la próxima vez que nos veamos intentare sonreír menos y tú serás menos frío. Que dices?
- no.
-porque?
- quien dice que nos veremos de nuevo?
-mi intuición.-el caballero solo permaneció en silencio por un largo tiempo.-… anda si estas tan seguro de que no nos volveremos a ver no te cuesta nada prometérmelo.-Camus suspiro pesadamente.
- de acuerdo.
- perfecto-sonrío-la próxima vez intentare no sonreír tanto. Bueno hasta luego Camus.-camino unos cuantos pasos pero antes de abandonar por completo el parque volteo y lo volvió a llamar.-ah Camus.
- si?
- estaré aquí todos los días a las 3 por si quieres venir.-sonrío por ultima vez y corrió hasta perderse de la vista del acuario junto con el atardecer que comenzaba a caer.
***fin del flash back***
-después de eso comenzamos a vernos más seguido.-miro a la menor y ella sonrío animadamente- ya te conocías esa historia. Verdad?
- si pero no es lo mismo.-dijo acunándose en el pecho del mayor y dejando que el silencio reinara en la habitación por algunos momentos.
Otro relámpago cruzo el cielo, lo que hizo a Camus mirar hacia abajo.
- creo que es mejor que te vallas a dormir ya Shiori…-no obtuvo respuesta ya que la menor se encontraba profundamente dormida. Camus sonrío para si mismo y con la ayuda de algunos rayos más los recuerdos volvieron a hacerse presente… - es cierto aquella noche también estaba lloviendo de esta manera…
*** Flash back***
Una tormenta torrencial caía sobre toda la ciudad en aquel momento.
Aquella tarde Camus había oído a unos malvivientes hablar de entrar a la casa de Sophie aprovechando que esta estaría sola porque sus padres habían salido fuera de la ciudad.
Asustado por lo que le podrían llegar a hacer, se quedo haciendo guardia el resto del día sin que la chica se enterara
Cuando al fin se hicieron presentes, Camus se hizo cargo sin que nadie se enterara de nada, salvo por algunos ruidos que hicieron que Sophie se asomara fuera de la casa.
- Camus?-el caballero solo se volteo y se quedo viéndola en completo silencio- que haces ahí bajo la lluvia?-expreso preocupada-entra antes de que te enfermes. -Los pies del caballero se movieron solos y lo llevaron hacia el interior de la vivienda.-espera te traeré una toalla-cuando regreso le entrego la prenda al acuario al tiempo que la tormenta se hacia tan intensa que parecía que el cielo se iba a caer.-no creo que puedas irte si sigue lloviendo de esta manera-dijo ocultando un sonrojo viendo a la ventana.
- no…no puedo hacer eso-contesto viendo a otro lado.
- por mi no hay problema. De verdad-bajo la vista sumamente roja por lo que Camus solo asintió.
Sofía preparo el cuarto de huéspedes de la planta baja para Camus y subió al suyo deseándole buenas noches.
A mitad de la noche, Sofía bajo las escaleras en busca de agua. Al volver se encontró con el caballero de acuario que miraba hacia el patio de afuera a través del gran ventanal.
-no puedes dormir?-cuestiono Camus sin apartar la vista del vidrio cuando sintió a la chica entrar en el cuarto.
-no, solo vine por esto-le enseño una botella que tenia en la mano-quieres?-el caballero negó con la cabeza y volvió la vista hacia afuera. Sophie dejo caer la botella en el sillón y se posiciono al lado del caballero viendo hacia el mismo lado- hay algo ahí?- Camus se giro viéndola tranquilamente.
-no, solo la lluvia.
-estas bien?-la chica lo miro extrañada-te ves preocupado. Ocurre algo?-El ojiazul sonrió levemente de lado y negó con la cabeza, no quería preocuparla por tonterías.
-no es nada, solo miraba la lluvia-Sophie lo miro a los ojos y sonrió al mismo tiempo que un rayo cruzo el cielo y los ilumino a través del vidrio del ventanal que daba al patio trasero de la casa.
Sus miradas se cruzaron y los zafiros de él quedaron hipnotizados con los violetas de ella quedando en un letargo en el cual el tiempo y el espacio ya no importaban solo ellos dos. Lentamente la cercanía entre ellos se hizo mas pequeña llevándolos a besarse leve pero dulcemente. Camus, por impulso, la rodeo por la cintura en lo que ella enredaba sus dedos alrededor del cuello del mayor.
El beso fue lento y pausado. Un contacto sumamente dulce que termino cuando sus pulmones pidieron más oxigeno.
La distancia fue la mínima posible, solo para poder ver en los ojos del otro el consentimiento para repetir aquella caricia. El acto se fue repitiendo con más intensidad hasta que sin darse cuenta los besos y caricias se fueron volviendo cada vez mas apasionadas apoderándose completamente de ellos.
Los pies se movieron solos, llevando a Camus a caminar para atrás sin ser muy claro si era porque el quería o porque Sofía estaba intentando avanzar.
Las manos del caballero recorrían una y otra vez aquella esbelta espalda, sin dejar de repartir besos que iban desde los labios hasta el cuello ida y vuelta mientras los cuerpos llegaban al cuarto de huéspedes.
A la mañana siguiente no había rastros de nubes en el cielo y todo lo que se oía era el canto de los pájaros. Sofía despertó tranquila abriendo lentamente los ojos.
- Bonjour -la saludo al tiempo que le corrió un mechón de cabello y la beso
- Que linda forma de despertar-lo abrazo más acurrucándose en su pecho mientras sonreía.
***fin del flash back***
-Éramos muy chicos y los sentimientos se apoderaron de nosotros pero francamente no me arrepiento porque de aquel hermoso momento nació Shiori. Solo me arrepiento de no haber vuelto por ti-reflexionaba mientras acariciaba el cabello de su hija. Beso la frente de esta y la alzo en brazos para luego depositarla en la cama antes de retirarse a su propia habitación para dormir también.
Bueno se quemo mi pobre neurona. No soy buena para lo romántico me parece u.u me conformo con que no haya quedado cursi xD y que les haya gustado :D
Próximo capitulo: Preparativos
Saludos :*
